Detrás de la puerta, esto

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sábado, 18 de mayo de 2013

El travesti Carla



Una persona llamó a plantearme escribir una crónica evocativa de aquella asunción de la dictadura; de esa ciudad igual a la de hoy, pero más discreta: de cuando casi no habían travestis por sus calles excepto uno, Carlos Ramírez, la famosísima “Carla”, que no era “travesti” como se dice hoy, sino un “invertido”, “marica” o sencillamente “puto”, y que dejó su huella en quiénes lo conocieron por dentro y por fuera, porque vestido como mujer era capaz de despertar – y despertaba – las envidias más intensas de las féminas asuncenas más bonitas de la época.
Ante Carlos Ramírez, vestido de mujer, famoso en aquellos años de las décadas de 1970 y 1980, cualquier hombre caía desplomado; era imposible negar un piropo a esa morena de nalgas y pechos así de bien puestos y con su cuidada cabellera hasta por aquí mientras caminaba por las siestas asuncenas.
Era Carlos en su rol de “Carla”.
Las siestas asuncenas era otras, distintas a las de hoy. Por aquel tiempo eran las prolongas horas de descanso, con tiendas y almacenes (no habían supermercados sino uno con ese nombre, “El país”, que no era sino una despensa grande de hoy) también cerradas hasta las 16.00. Esas horas de calma eran aprovechadas por el transformista para andar sin apuros por las veredas del centro.
La morena de pelo lacio y largo y de una cinturita de asimi, generalmente con blusa clara, pantalón vaquero y tacones, andaba sin apuros, discreta, por las veredas cercanas del diario Abc, algunas veces; por la calle Chile, otras. Carla, el puto más bello de la capital paraguaya.  
Para mi modo de ver, Carlos Ramírez fue el campeón de la feminidad. Fue el hombre más mujer que pudo conocer la Asunción pudorosa de aquellos años dictatoriales.

La pequeña y coqueta Asunción de los tiempos de Carla, el más famoso travesti de su época.

Femenina como aparentaba, provocador de delirios, el bujarrón podía trenzarse en infernales moquetes con el hombre que no cumplía con los ritos finales de sus ninfos servicios; es decir, si no pagaba. Era el momento en que era capaz de repartir moquetes y patadas hasta dejar hecho un puré al avivado que gozó de sus extraños atributos.
Carla era famosa en los círculos áulicos de la sociedad asuncena. Su presencia no dejó de sacudir despedidas de solteras y de solteros, hoteles lujosos, famosos restaurantes y clubes y fue, ¡menudo problema para más de una esposa fifí!, rival dura de roer.
Un día, como todas las siestas,  iba yo caminando de mi casa, en Parapití y Segunda, hasta mi trabajo, en el diario Abc Color, cuando vi a una mujer andando en el mismo sentido al mío. Luego de apreciar semejante pecado en tacos altos apresuré el paso y junto a ella no pude sino regalarla un piropo de aquellos. Era Carla para mi desgraciado curriculum de criollo Casanova. Felizmente era de siesta y nadie vio mi papelón. A esta altura de mi vida no puedo sino admitir, como un humilde derrotado, que Carla figura en mi lista de piropeadas.
Travestido hubo siempre, aquí y en todas partes del mundo. Sin embargo, Carla tuvo que haber sido el súcubo pionero en enfrentar la calle asuncena vestido de mujer, por demás de alta peligrosidad visto y considerando que la dictadura no toleraba semejante audacia. Recordemos que durante el gobierno de Alfredo Stroessner fueron detenidos 108 homosexuales por el asesinato de aquel locutor de Radio Comuneros, Bernardo Aranda.
Carlos Ramírez rompió los moldes y se hizo a la vía pública.
Cuando Carla cubría su zona en Asunción, el "Sultana" de Brújula viajaba a Buenos Aires. 

Los pudores no pudieron con él como con los clientes. Vestido de mujer era una princesa extraída de un cuento imposible. I porâ de vicio. Las mujeres de la época tenían mucho por aprender de ese “dulce andrógino”, al decir de  Roa Bastos, refiriéndose vaya a saber a quién otro travesti de tiempos anteriores a Carla.
“Amores monstruosos entre invertidos”, escribió Pío Baroja en “Las noches del Buen Retiro”, tan monstruosos que los pecadores (¿y pecadoras?) de aquella sociedad asuncena de puro recato, de absoluta dependencia católica, preferían eludirlas como tema de conversación informal o, mucho menos, formal.  Era de reconocer esa conducta esquiva ante el travestismo en esa Asunción todavía casi colonial cuando predominaba un creciente conflicto entre los instintos naturales y los condicionamientos culturales impuestos.
No pocos asuncenos han conocido las virtudes íntimas del más famoso transformista  de aquellos tiempos. Con él estuvieron los que experimentaron lo que la iglesia católica llama “amores de concuspiscencia”, del pecado del sexo entre los del mismo género. Y, seguro, lo conocieron del derecho y del revés, arriba y abajo, en el dolor y en el placer; porque, en esto de intimar en pareja, cuentan que Carla era un hombre a carta cabal. Acaso, por eso, en algún diario íntimo, de los más arcanos, debe estar escrito en riguroso manuscrito, que Carla hizo hombre a algún hombre de la A a la Z.
Murió de sida el pobre. Flaco, extenuado, consumido fue fotografiado alguna vez por un reportero del semanario "Esto". El sida lo abrazó como él, en su papel de Carla, esclava y odalisca, a sus clientes y amantes en pasión sexual intensa, como las pasiones descritas por José Luis Sampedro en su novela “El amante lesbiano”. Murió para convertirse en pasado glorioso para, quién sabe, algunos; en leyenda íntima de una ciudad que despertaba para protagonizar poco después el travestismo en todas las instancias con protecciones oficiales, inclusive.
Carla, definitivamente, forma parte de la galería secreta de personas famosas de esta sociedad de la que tenemos arte y parte. Carla, la travesti más bella de Asunción, ya es parte de los genuinos episodios de esta ciudad comunera de las Indias, madre de ciudades y cuna del primer grito de libertad en América. 

9 comentarios:

Ruben Sapena-Brugada dijo...

Cómo que no era "travesti"? Si se vestía de mujer era precisamente eso, un "transvestido" o abreviadamente travestí.

Efraín Martínez Cuevas dijo...

Es una forma de plantear el artículo, apreciado Rubén. Claro que lo sé, pero te acordarás que antes no se decía "travesti" sino de cua1quiér otra forma. De todos modos te agradezco la amabilidad de escribirme.

karen dijo...

Carla morena?nunca jamàs...su memoria es muy fragil srMartinez Cuevas, toda la vida fuè rubia....

pablino dijo...

hola que tal Efrain Martinez Cuevas, me gusto la descripcion con mucho respeto y admiracion. me di el tiempo de leer toda la lineas y es muy interesante, ojala se pueda llegar a entrevistar a una persona allegada o que haya convivido alguna vez con ella. Soy una persona hermano de una transformista.. gracias es como una memoria..

Anónimo dijo...

carla fue ribia toda la vida
sr. efrain

Anónimo dijo...

yo conoci a carla y no era morena, era rubia y tenia un auto descapotable en la epoca de los 80

Anónimo dijo...

Buenas noches Sr. Efrain me gusto mucho el articulo, muy interesante. me despertó cierta curiosidad por conocerla escuche mucho acerca de ella que era una travesti muy limda sera que usted tendría alguna foto de Carla? la travesti mas famosa de aquella época de asunción.

Anónimo dijo...

Cierto, era rubia (teñida), lo que supone que habrá sido de piel morena; y se desplazaba en ciertas ocasiones en un Maverick blanco, un auto deportivo muy famoso de la época.

Anónimo dijo...

Estimado Rubén. Aunque nunca tuve sexo con ella, era un adolescente, en esa época, la conoci de vista y escuche relatos de quienes dijeron haber estado con ella. Habrá sido morena, yo siempre la vi rubia, delgada, y fisicamente no negaba que era hombre. Era protegida de gente muy influyente de la época y muy cercana al General y otros militares. La policia no la tocaba para nada, armaba los escándalos que le cantaba el culo, justamente por eso, porque tenia "comando" como se decia en aquella época (lo recuerda?)Era pasiva y activa, según los comentarios con ella "se gozaba doble" Las travestis actuales son más femeninas, mas producidas, ella fue la Pionera, pero no era de una belleza inolvidable, al menos para mi gusto personal, hoy día no creo que hubiera tenido mucho exito. Personalmente nunca he tenido sexo con un travesti, pero siempre he estado interesado en el tema del sexo, prostitutas, trasvesti, kilombos y temas afines. Seria bueno que escriba artículos sobre los viejos y emblematicos kilombos de la dictadura. Un gusto