Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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sábado 11 de febrero de 2012

Se vende una vaca

Si yo tuviera una vaca que da mucha leche al día y que, por tanto, me permite vivir tranquilo con la que me da no tiene ninguna gracia que yo ande por ahí ofreciendo a los vecinos mi vaca lechera. De mi parte, sería una torpeza tan grande como una casa. Al contrario, progresando con la producción diaria pensaría comprarme otra vaca y seguir creciendo en la lechería.

No descubro nada nuevo al plantearles mi decisión sobre la hipótesis de mi tenencia de una vaca formidable que me da leche en abundancia.
Cualquiera, pues, haría lo mismo que yo.
¿Quién vendería su vaca lechera excepto que alguna necesidad feroz se le cruce en su camino?
Puede que también el tambero venda su lechera si todo el mundo tuviera una igual a la de él.
También puede darse que la gente prefiera tomar Coca Cola o cerveza que leche...
La vaca también pudo haberse enfermado de un día para otro por lo que intenta primero vender a algún comprador de buena fe (también puede vender a un iluso) o faenarla para ver si no vende la carne.
A medida que escribo voy encontrando más causales para vender su preciosa vaquita: el dueño pudo haber alcanzado todos los puntos del lotobingo y de un plumazo de hizo de unos 500.000 dólares y una flamante camioneta cero kilómetro nuevo de paquete por lo que se dedicará a otra actividad menos exigente (¡uf!, eso de levantarse a la madrugada, los 365 días del año para ordeñar la vaca no es para cualquiera).
Pero, en contrapartida, pudo haberse enfermado el dueño de la vaca; o un familiar.
"Bendo baca, por biage", puede, a lo paraguayoité, anunciar un cartelito clavado en el portón de la casa.
Pero si todo marcha normal, si no hay drama para seguir con la tranquilidad de una vaca que da leche y dinero, ¿para qué pensar en la venta del provechoso cuadrúpedo?

Esto es lo que me pregunté cuando unos señores venidos de Buenos Aires se metieron presurosos a la oficina del señor Lugo para hablar precisamente de eso: de la venta de la vaca lechera; es decir, de un canal por cable que, según dijeron, factura de maravillas, que tiene cero problema y dentro de la empresa es todo paz y amor.
Mmmmm ... me puse a pensar y llamé a un amigo que se sabe todas a preguntarle si qué dramas tiene el canal por cable de los argentinos para que ofrezca en ventas al gobierno del señor Lugo que, a propósito, acaba de montar su (es decir del Estado) propio canal (no sé si por cable o aire, yo no llego a ver en mi casa y aclaro que no tengo cable); pero, los compradores, es decir los potenciales compradores, estaban más felices que los vendedores.
Mi amigo estaba desorientado, esta vez no tenía a manos la precisa. En fin ...
Con una sonrisa medialunera, de esas que inspiran ternura y pasión, un alto funcionario del palacio de gobierno salió de la reunión con los empresarios argentinos y dijo con llamativa sobredósis de encanto que el canal cuesta solo 180 millones de dólares y que se pondrán a hablar a profundidad con los dueños de la vaca, es decir del canal, que "factura de maravillas".
Un negocio que funciona a las mil maravillas pero que se quiere vender ... mmmm... y que el potencial comprador como que se pone a bailar en una pata con semejante oferta, me desorienta aún más. En estos días, reconozco, las neuronas no me responden como querría que me respondieran por lo que no logro entender este negocio que no es negocio (o no debiera ser) para una persona que fue elegida (Lugo) para gobernar la nación y no para andar comprando canales de televisión, aunque le entusiasma comprarse empresas en quiebras como la de la telefónica celular que no logra salir de su letargo, a casi dos años de haberla comprado.

¿De donde saldrá la plata para pagar la vaca lechera que anda, supuestamente, a las mil maravillas?; no será de otra parte sino de la caja comunitaria, es decir de la gente, de los contribuyentes, "de los paraguayos todos de adentro y de afuera que el olvido apague si existe rencor". Total, son 180 millones de dólares nomás y para eso trabajamos, viejo. 
- Disculpe, quería decirle que la soja y la carne este año ...
- ¡Nooo, pamplinas!, todo eso se supera de un saque y ya está. Dale, vamos a comprar un canal por cable, que si los curepas nos dicen que anda a las mil maravillas debe ser porque anda de maravillas.
- ¡Ah!, cierto, antes nomás vendían buzones; hoy ya no se necesitan buzones, para eso están los correos electrónicos. Vamos si que a comprar o qué...
- ¡Claro!, tranquilidá total...

jueves 9 de febrero de 2012

Mi alma en tu cielo

(Guille Cramer)

Ellas te reconocen, son las mismas que estuvieron

cuando los capullos de tu sonrisa
lentamente, desprendían tu belleza.
Desesperando la incredulidad en mis ojos encandilados
por el pimpollo convertido en mujer florecida.

Dueña de la inmensidad
Son las mismas estrellas de brillos silentes,
de pupilas vivas.
De hoyuelos sinceros,
de puntillas lentas.
Que abrazan sin desprender la noche
mientras traviesas atraviesan la inmensidad del cielo.


En ellas te reencuentro en cada apariencia de tu ausencia.
En todas mis noches, en todos mis suspiros, en todos mis latidos.
Ellas escuchan las vocales tartamudas de mi ansiedad.
Ofreciéndome alivio en sus caricias resplandecientes
mientras cubren, la oscuridad de tu lejanía.


Ellas, inquilinas y dueñas de la inmensidad saben las reverencias
de mi corazón enamorado a tu mirada, a tus besos, a tus gestos.


Saben que desde que la calidez de tu primavera
convirtió todas mis estaciones en el pedazo de felicidad
que lleva tu nombre,
tu cielo se ha vuelto mi destino.
Y desde ese momento,
mi mundo entregó el resto de sus días a tu pertenencia.


Y con esas perennes estrellas como testigos,
te hago la más valiosa promesa de mi vida.


En la tierra mi corazón te amará con todos sus latidos.
Y en la inmensidad lo hará;
Mi Alma en tu Cielo.

mientras traviesas atraviesan la inmensidad del cielo...





lunes 23 de enero de 2012

Diccionario sobre caballos y carros

Así la humanidad esté motorizada, como hoy está, no creo que los caballos desaparezcan. Digo porque no hace aún un siglo que la gente se movía bastante mediante el caballo, así sea montarlo en forma directa o en carruajes tirados por dichos animales. Seguirán las carreras de caballos tanto en el interior de Paraguay (las carreras cuadreras o, como se lo llama aquí, carrera pe) o en los más grandes hipódromos del mundo.
En mi país están muy avanzadas las llamadas jineteadas que reunen a una gran cantidad de amantes del hipismo por lo que el presente y el futuro del caballo, en Paraguay al menos, están asegurados. Se debe sumar las demás disciplinas deportivas que demandan buenos montados.
A lo largo de los años que llevo en esto que más que profesión es mi pasión, la comunicación en general y; la rural, en particular, siempre tuve especial admiración a aquellos criadores de caballos que lo hacen no tanto, pienso, como para ganar dinero sino por el afecto que dispensan a la especie. Voy a mencionar a uno de ellos, Enrique Zavala, que unos años atrás me había mostrado su caballada en su establecimiento en el norte del país.
Hay criadores que inyectan respetables sumas de dinero en la cría de determinadas razas: árabe, criollo, cuarto de milla, peruano de paso, etc., que en conjunto dan protagonismo a la ganadería caballar del país y, sobre todo, ayudan a mantenerla entre las mejores de América.
Al notar tanto entusiasmo de no pocos ganaderos hacia el caballo y gustándome a mi la historia de los caballos me puse a organizar mis libros y archivos sobre esta especie a los efectos de publicar alguna vez un diccionario sobre caballos. Recuerdo que mi primera fuente fue el "Pequeño Larousse Ilustrado" 1991 editado en Bogotá. Esto fue allá por el 2005. La primera palabra que encontré fue "ababillarse" (enfermar de la babilla un caballo).
Había veces que todo el día estaba sobre el diccionario hasta la madrugada siguiente cuando me caía rendido; al despertarme continuaba la tarea,  lamentando dejarlo para otro momento porque también debía hacer otros trabajos. Sábados, domingos y feriados los aprovechaba para dedicarme única y exclusivamente a las palabras que hacen referencia a los caballos. En este tramo sufrí mis primeras molestias a fondo de los ojos. Terminé yendo de urgencia al oculista.

A medida que avanzaba en la espesura del diccionario me percaté que el interés se orientaba también hacia los carros y carretas, que no servirían si no lo tiran los caballos. Así encontré palabras referentes a carros y carretas que me permitieron enriquecerme como álabe, adral, alero, brancal, buje, cabezal, esteva, estadoño, etc, que las sumé a mis apuntes que iban devorando renglones y renglones de mi cuaderno.
La última palabra que encontré en el diccionario Larousse fue zurriago (látigo, azote). Fue todo un logro haber buscado palabra por palabra en mi manoseado catálogo de palabras. Mi siguiente diccionario de consulta fue el de la Real Academia Española (RAE) edición 2001, que casualmente y por esos días mi hermana Julia me trajo de obsequio de Madrid.
Como el trapiche a la caña dulce, exprimí los dos tomos del diccionario de la RAE. Volví a encontrar muchísimas palabras sobre caballos y carros. Terminé consultando nueve ediciones diccionarios castellanos hasta que viajé a Madrid para seguir con la tarea. Me inscribí a la Biblioteca Nacional de Madrid a donde concurría diariamente, durante un año, de lunes a sábados, para buscar más palabras sobre caballos. Corrían los años 2006 y 2007. la BNM no contaba con un solo ejemplar de diccionario sobre caballos, lo que me alentó aún más a seguir con mi búsqueda.
Anduve por las librerías de Madrid, Barcelona, Málaga, Granada y Córdoba buscando libros que me permitan anotar algo más sobre caballos. Fue así que llegué a los poemas del granadino Federico García Lorca y hasta conocí la casa donde nació y vivió sus primeros años. García Lorca tiene al caballo, la luna y al gitano como los primeros motivadores de sus poemas.
En Buenos Aires, entre los años 2010 y 2011 me pasé hurgando librerías antiguas para ver si por ahí, con suerte y viento a favor, logre dar con un viejo diccionario sobre caballos. Sin novedad en el frente, pero encontré varios libros sobre historia de caballos, jinetes, carros y carretas. Los traje para Asunción y me puse a procesarlos.
Me percaté que a las palabras podía añadir referencias de lugares, historia, personajes, etc. Por tanto me puse a leer biografías, historia, novelas, cuentos, ensayos. A propósito, encontré a novelistas como Arturo Pérez - Reverte, Pío Baroja, José Saramago, Benito Pérez - Galdós, entre otros, como excelentes proveedores de palabras para mi cuadernos de apuntes. Una de las palabras, recuerdo, que usan en sus obras es pescante, asiento del conductor, del cochero. Esa palabra no se transfirió a los vehículos motorizados para los que se dice hoy sencillamente "asiento del conductor", ¡vaya paradoja!, ¿no?
Y termino por hablarles de Internet como fuente. Aquí encontré muchos datos, aunque la mayoría se repite bastante sobre determinados temas referentes a los caballos; las referencias giran mucho, por ejemplo, sobre razas, caballos famosos, jinetes famosos. También encontré diccionarios parciales que me permitieron completar y corregir los que ya apunté. Me hubiera gustado encontrar más y mejores datos en las redes porque confío en el principio de la sincronicidad (cuando tiene lugar cualquier serie de acontecimientos que son los necesarios para llegar a un resultado como si actuase algo más que la simple coincidencia); en términos más vulgares: siempre hay un roto para un descosido.

Desde luego, una vez me pasó que todo el archivo perdí por un virus que tomó a mi PC. Un trabajo terminado que tuve que empezar de vuelta a armar como un rompecabezas. Llevo siete años con esto de juntar palabras por palabras sobre los equinos y, por fin, ahora terminé la tarea. Ahora me pregunto qué hago con esta recopilación para que a los demás sea útil. No es tan fácil publicar un libro porque esto es de interés de poca gente, de escasas instituciones. Lo que podemos afirmar es que, sí, en Paraguay, en este paraje sudamericano, hemos terminado la tarea de hacer un diccionario enciclopédico sobre caballos y carros y que quién se interese lo puede publicar. Ya no se podrá decir que no existe un diccionario sobre caballos, al menos el original está terminado.

sábado 31 de diciembre de 2011

El maletín que me trajeron



Es mejor que les cuente yo mismo. A algunos ya relaté y más de uno me trató de estúpido. Otros pensarán que con esto fanfarroneo. No importa. No me tembló la voz cuando, enérgico y armónico, le dije al hombre que podía tomar y volver con el maletín lleno de dólares que me trajo como recompensa por una tarea que hice siendo yo empleado del gobierno.
A mediados de 1997, cuando aquella mañana nos desayunábamos con que el Banco Unión se cerraba como parte de la crisis financiera que azotaba al país, colaboré junto a otros funcionarios para convocar una estratégica reunión de banqueros. Dicho encuentro se realizó en mi oficina, a las 18.00, hora en que se presentaron todos los presidentes de bancos privados invitados para el efecto.
Uno de los asistentes era el representante regional con sede en Buenos Aires de uno de los principales bancos de nuestro medio en aquel tiempo. Vino en un jet privado.
En la reunión les dije que tenía la recomendación del Ejecutivo de escuchar sus peticiones al Gobierno para evitar malos mayores a partir del cierre del referido banco. Me dijeron qué pedían y les respondí que, si no hay otro tema que quieran añadir, terminábamos la reunión y que yo me dirigía al Palacio de gobierno para llevar la petición.
Terminada la reunión, uno de los asistentes me solicitó una entrevista a puerta cerrada en mi oficina (el encuentro colectivo fue en la sala de reuniones), le invité a pasar. Allí me entregó un precioso maletín, no me acuerdo de qué marca.
- Puede abrir, me dijo.
Abrí el voluminoso y lujoso maletín. Adentro habían, al tope, fajos de 10.000 dólares cada uno (supongo); todos los fajos eran de cien dólares. Cada fajo, por el volumen de cada uno, era de cien billetes, o sea, 10.000 cada fajo.

¿Cuántos dólares había en ese maletín?; no sé, no conté. Supongo que fácilmente unos 300.000 dólares, no sé. Cerré el maletín, le agradecí y le devolví. Quién entendió que yo haciendo de mensajero debía recibir una buena recompensa fue quién vino en un jet privado desde buenos Aires.
El hombre, muy correcto, tampoco me apabulló con que la plata yo debía aceptar. Como un caballero se levanto, me pasó la mano, se despidió y yo me dirigí al Palacio de gobierno con el mensaje.
Allí, la plana mayor del gobierno esperaba el mensaje que llevé. El presidente de la República, en consecuencia al pedido de los banqueros, ordenó se forme una comisión especial que atienda los problemas surgidos tras el cierre del banco. El presidente me preguntó si tal persona, presidente de tal banco estaba en la reunión, a lo que contesté que sí. “Llámele, que venga de inmediato”. Le llamé y vino.
Frente a mí, a todos, el presidente le pidió que asuma la presidencia de la comisión que, por decreto, se formaría de inmediato. El hombre respondió sobre la marcha “Presidente, usted sabe mi situación, yo no puedo tomar ese cargo”; “¿cuál es el problema?”, preguntó el ejecutivo. “Y yo debo 1.600 millones de guaraníes, presidente” a lo que, sin dudar, el hombre más poderoso del país dijo en voz alta a uno de sus colaboradores: “¡fulano, solucione ahora mismo este problema!”, por lo que el otro, sonriente, aceptó presidir la comisión de emergencia.
Fui funcionario público y sé que ese es un territorio minado de tentaciones y oportunidades para alzarse con el dinero público. Sé el idioma de los maletines que, valga puntualizar, nunca me ha sacado de mi personal armonía.
También sé que cada cargo y encargo se negocia y que los acuerdos se hacen en base al dinero contante y sonante. En ese sentido no soy un caído del catre. Pero tampoco un bandolero vestido con el traje del funcionario público.
En contrapartida, es importante insistir en la participación del sector privado para corromper al funcionario público. En este caso se produjo por exclusiva iniciativa de la banca. Esto es como en el tango, se baila de a dos.

Reconozco que al rechazar aquel regalo yo jugaba contra las reglas preestablecidas en el sistema público. Mi no al maletín fue noticia que, supongo, corrió como reguero de pólvora entre los banqueros y la cúpula de gobierno. Yo pasaba a ser una oveja negra en la manada, el patito feo, un funcionario en quién no se puede confiar porque no sabe ser “fiel”. Y no les estoy diciendo una fantasía ni les hablo con hipérboles, ni pleonasmos. Les estoy hablando de lo que hay, de la forma de aprovecharse de una oportunidad; les estoy hablando del famoso “sistema”, de esa perversidad que tomó carta de ciudadanía en la administración pública de la República del Paraguay.
El 10 de agosto de 1998 presenté renuncia al cargo de Director de Radio Nacional del Paraguay que me confió el Gobierno porque el 15 de agosto de 1998 asumia el nuevo presidente. Debía dirigir la radio, pues, una persona de la confianza del flamante presidente.
Después seguí procurando trabajar en mi oficio, como debe ser. Es probable que si aceptaba aquel maletín mi suerte financiera hubiera sido otra. O, quién sabe, terminaba en la cárcel, o despanzurrado en la calle o en mi casa en manos de marginales. Curiosamente, los asaltantes suelen saber quién tiene plata consigo, así la haya ganado legítima o ilegítimamente.
Lo que me queda muy claro es que hoy puedo concurrir a un restaurante, sentarme, mirar a la cara al mozo y pedirle el menú o la carta y comer tranquilo sin temor a nada ni a nadie; sin escuchar rumores en la mesa vecina comentando mi pésima conducta en la función pública; de que me hice de una estancia, o de departamentos en las costas atlánticas para mis parrandas o que cambio mi coche de lujo todos los años y que tengo unas cuantas amantes.
Mi conducta me permitió caminar en el Parque Ñu Guasu y mirar a la cara del golfo que robó a manos llenas a su paso por el Estado. Me hace sentir muy bien que no sea yo quién agache la cabeza o desvíe la mirada sino, siempre, ese sinvergüenza y delincuente.
Aunque muchos no crean la honradez nos permite dormir plácidamente todas las noches.
Así como aquel maletín de los banqueros, rechacé otros maletines. Tampoco cambié de parecer: seguiré rechazando “recompensas” de ese o cualquier calibre si fuera funcionario público, incluso desde el sector privado porque me parece que, sencillamente, no corresponde.
Pude haber salido con los bolsillos rebosantes de la función pública y no vender, por ejemplo, mi vehículo poco después para hacer frente a mis necesidades laborales.
Mejor que sepan de mi aquel caso maletinero que experimenté de cerca. Es demasiado fácil en nuestro medio difamar y calumniar. En algún momento, poco después de aquel suceso, en Nueva York, un amigo paraguayo me preguntó si era cierto que yo recibí un maletín de dinero aprovechando el cierre de un banco privado en Paraguay. Quién me había preguntado era un ex gerente de banco. Hace un par de meses, otro me preguntó en Ciudad del Este si todo aquello era verdad.
Para que ustedes - ahora sí, apelando al pleonasmo - vean con sus propios ojos.
¿Mi rechazo al dinero ofrecido fue una gota en el mar?, sí; mas, como decía Teresa de Calcuta “a veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar pero el mar sería menos si le faltara esa gota”.

viernes 30 de diciembre de 2011

Los intentos de asesinar a Augusto Roa Bastos

Es de no creer: Nuestro Premio Cervantes, Augusto Roa Bastos (1917-2005) - foto de arriba - sufrió dos intentos de asesinatos mientras estaba residiendo en Toulouse, Francia. El siguiente es fragmento del reportaje que el periodista español Juan Ramón Iborra realizara al escritor el 23 de mayo de 1998 en Asunción y que lo publicara en su libro “Confesionario” segunda parte, junto a los de a otros grandes referentes de la literatura universal. El libro salió a luz en el 2002 en Barcelona. En este pasaje de la entrevista, el escritor paraguayo (fallecido en abril de 2005, el Asunción), declara que en dos ocasiones su mujer, Iris, intentó asesinarle y revela detalles que la prensa no ha publicado hasta el presente.

-JUAN RAMON IBORRA (JRI): Llevamos casi dos horas de conversación y ahora quisiera preguntarle algo íntimo, en relación con su salida de Toulouse. Regresar a Asunción conlleva algo de pérdida personal, porque usted tiene hijos…
-AUGUSTO ROA BASTOS (ARB): Tengo seis hijos.
-JRI: Y los ha tenido, por así decirlo, en edad tardía.
-ARB: Sí, sí, sí.
-JRI: Usted ha reflexionado alguna vez en voz alta sobre ese hecho.
-ARB: Lo que yo pienso es que soy simplemente un agente polinizador, je, je. Ni siquiera tengo una vocación paternal muy definida. Y te das cuenta ya en letras claras, ¿no? Quiero mucho a mis hijos y ahora los extraño tremendamente. Hubo un drama familiar que me separó definitivamente de la última mujer que tuve, irreversible. Y tengo tres hijos preciosos de esa última unión a los que tengo perdidos porque no puedo volver. Ése es el drama.
-JRI: No le entiendo bien. Esos hijos suyos están en Francia…
-ARB: Están en Francia, sí. En Toulouse.
-JRI: Y allí tuvo lugar el drama con su última mujer.
-ARB: Con mi última mujer.
-JRI: Con Iris. ¿Le pasó algo con ella?
-ARB: Sí, algo muy terrible. Dos intentos de eliminación, por ejemplo.
-JRI: De eliminación …¿Quiere decir de suicidio?
-ARB (foto de arriba): Esto es una cosa muy grave que no se puede contar en un reportaje, ¿no?, porque sería acusarla. Pero fue una cosa terrible. Y bueno, consecuentemente, la pérdida de ese hogar y sentirme despojado de todo. Porque allí quedó todo mi material, mi biblioteca de más de dos mil volúmenes, la colección de mis obras publicadas y de lo que se ha publicado sobre mí. Enormes lotes de borradores de obras teatrales que no puedo recuperar, salvo que me meta en un lío de proceso judicial para recuperar eso, que está considerado como elementos de trabajo. Puedo recuperarlos, pero para eso tengo que desarrollar una actividad superior al descubrimiento de América. Las cosas están muy mal.
-JRI: ¿Lo que me está diciendo es que ella le quiso eliminar a usted?
-ARB: Sí, sí. Por estrangulamiento una vez, en sueños. Y otra vez, delante de los hijos y de un sobrino que había venido a buscarme.
-JRI: ¿Tenía su mujer algún problema, sufría algún tipo de desequilibrio…?
-ARB: Desequilibrio, y además es muy celosa. Por ejemplo, yo iba a venir para acá, al Paraguay, y estos viajes hacían detonar crísis. Es una cosa patológica. Yo quise siempre llevarla a un psiquiatra, a un neurólogo o lo que fuera. No a un psicoanalista, por supuesto. Y ella siempre se resistió, porque decía que yo quería hacerla pasar por local. Así que no me fue posible atenderla en ese aspecto. Y bueno, yo no sé ahora cómo será la vida. Por de pronto lo que sé muy bien es que mi salida de allí generó un alivio para mis hijos. Y para ella misma.
-JRI: Su salida de Francia fue un alivio de tensiones.
-ARB: Sí, de tensiones, de problemas. Durante un tiempo, varios meses, inició una ofensiva telefónica aquí, pero feroz. No sólo contra mí, sino contra mis hermanas. Contra una de ellas sobre todo, que es la que esta más al tanto de mis cosas. Realmente, yo no sabía cómo iba a terminar eso. Es de esos dramas que no tienen solución.
-JRI: Existe la solución legal de una separación.
-ARB: Ésta es una separación de hecho que la voy a mantener así hasta que muera, porque no pienso hacer nada que …
-JRI: ¿Mantiene ahora relaciones con sus hijos? ¿Habla con ellos?

-ARB: Sí. Hace unos seis meses más o menos, iban a venir por su propia decisión, sobre todo las dos hijas. Y la madre les prohibió. Yo les había enviado ya los billetes de avión y todo, para vinieran. Y no fue posible. No vinieron. No pudieron llegar.
-JRI: ¿Son menores de edad?
-ARB: Son menores de edad, claro. Pero esa etapa de la profunda tristeza que producen estos dramas, es superable. Y aceptando mi parte de culpabilidad, pienso que la situación ha sido bastante injusta. A partir de ese reconocimiento, yo tengo en este momento la libertad de elegir el camino. Yo no estoy casado con ella, ¿no? Fue también una unión de hecho, ¿no? Pero no legal. Entonces, lo único que cuenta para mí son esos tres hijos.
-JRI: Usted sólo se llegó a casar con su primera mujer.
-ARB: Yo estoy casado con la primera mujer. Un vínculo que no se disolvió nunca. Y yo dejé eso como una especie de defensa.
-JRI: ¿De defensa de qué?
-ARB: ¿Y claro, porque no podían ya exigirme casamiento, je, je, je. “¿Cuándo vas a iniciar el divorcio?” No, yo no tengo ningún interés.Yo le agradezco mucho, pero esto es una garantía de que voy a permanecer libre.
(…)

Fuente: , Juan Ramón: “Confesionario segunda parte”, Domingraf, S.L., Barcelona, 2002, pp. 169 y 170)





jueves 22 de diciembre de 2011

Decir con responsabilidad

El diario Última Hora agregó en su página web el siguiente mensaje para los lectores que deseen opinar sobre los artículos publicados en dicho medio: "Hemos decidido dar otra opción para que los internautas puedan dejar sus comentarios. Este sistema estará basado en la utilización de una cuenta de la red social Facebook. Creemos esto permitirá una mayor transparencia y responsabilidad en el ejercicio del derecho a la libertad de expresión".
Es una excelente idea sobre todo para frenar a los irresponsables.
Era necesario, desde hace un buen tiempo, que las opiniones vertidas por parte de los lectores (de cualquiera de los medios) al menos dejen de ser anónimas. Generalmente las páginas digitales de los diarios sufrían ese problema. El mencionado matutino cortó por lo sano: sin acusar a algunos de sus lectores de irresponsables les transfirió el compromiso de sus opiniones pero - he aquí la clave - en sus respectivas cuentas de Facebook.
La libertad de expresión demanda, efectivamente, responsabilidades que a cuentas de la libertad se convirtieron en nuestro medio en mentiras, embustes, falacias, patrañas, calumnias, en todo un deporte nacional. Hay gente que entiende que libertad de expresión engloba el derecho de ensuciar el nombre de personas e instituciones y que el anonimato para tal efecto es legítimo derecho humano. Y la cosa no es así.
Podemos decir de todo pero asumamos sus consecuencias como personas responsables. Usemos nuestro derecho de expresar recordando que dicho privilegio engloba, al mismo tiempo, obligaciones. Si nos equivocamos por lo que decimos, paguemos el justo precio fijado por la ley. Después de 22 años de la caída de la dictadura ya debemos aprender a respetar la ley, a vivir en democracia responsable.

La responsabilidad es personal, de cada uno, de Diego, María, José, mía.
La persona con responsabilidad es madura, confiable, sensata, seria, juiciosa, creíble. Respeta a los demás.
El irresponsable, inflexivo, insensato, imprudente, inconsciente. No respeta ni al Cristo.
Aquella es útil y provechosa a la sociedad; esta, inútil, estéril, baldía, dañina; vulgar embustera, artera, cínica,  "carruaje", como decía mi abuela.
El respeto es de personas educadas; la irreverencia, de los ignorantes.
Las personas educadas dan la cara y manifiestas sus puntos de vista con respeto; las mal educadas, con violencia y generalmente ocultas, en el anonimato.
Los individuos desconsiderados que acceden a herramientas para manifestarse, como las que facilitan las redes y algunas páginas virtuales, sin miramientos impugnan, maltratan, enmugrecen a quién, por desgracia, se les cruce en el camino, acaso sin ninguna necesidad y, a lo mejor, sin ni siquiera haber visto ni escuchado jamás de la persona, institución o cosa de las que se trata. El ñe´e reí en acción.
Hace algunos días, a propósito, a un tema mencionado en Facebook, una persona me respondió que no estaba de acuerdo con mi opinión, a la que respondí que yo no opinaba: no tardó en replicar: "Solo que me adelantaba a los hechos". Tuvo que borrar lo suyo.
El sistema democrático es una cuesta arriba y no una cuesta abajo como muchos creen. El pluralismo no es pasaporte para destripar a quién nos venga en ganas; es el alfiler de punta en la silla de quién quiera ocuparla sin derecho o sin merecerla. En otras palabras, en democracia, cada chancho a su estaca.
La irresponsabilidad a la que nos referimos es tan dañina como la del motociclista que transporta a toda su familia y termina matándo a uno o todos en un accidente. Es como la borrachera, la drogadicción.  Es mugrienta por donde se la mire.
Me parece oportuno y necesario que vayamos asumiendo cada uno la responsabilidad de nuestras opiniones por lo que es bienvenida la decisión del diario asunceno de transferir lo suyo a cada uno de los lectores. Es dura pero sirve para enderezar lo torcido. Ya vendrán quienes chillen por eso y hasta sean capaces de declarar que medidas de ese calibre no hacen sino entorpecer la libertad de expresión. No. No entorpecen la libertad de expresión; sí, los disparates, los anónimos irresponsables. Es un buen paso hacia la consolidación de la democracia entre nosotros. como dice Nito Herken, duele decirlo pero hay que decirlo.

martes 20 de diciembre de 2011

Así no, señora intendenta Sandra

Corre en las redes un vídeo http://www.youtube.com/watch?v=qVMcrp5qZ80 en el cual se nota una intendenta irascible, exitada, violenta. Claro nos referimos a lo que hoy parece ser el tema del día: el enojo de Sandra Zacarías, intendenta de Ciudad del Este, contra la colocación de un cartel publicitario en el patio de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) en la capital del Alto Paraná.
Por lo que se publicó en el diario Abc, la cuestión empezó del siguiente modo: el canal 48 por cable, de Ciudad del Este, habría difundido un material periodístico que no habría sido del agrado de Javier Zacarías Irúm, precandidato colorado a la presidencia de la República y, marido de la actual intendenta.
En Abc dice que Zacarías (que fue también intendente de CDE hasta el 2006) pidió, planteó, exigió, instó, obligó, rogó (les debo el término exacto) al dueño del cable, Bruno Madelaire, a que cierre dicho canal (el 48) por lo que éste actuó en consecuencia. Esto ocurrió el lunes 19 de diciembre de 2011, al menos la noticia saltó esa fecha.
Para la noche del lunes 19 de diciembre del 2011, la esposa de Javier Zacarías, Sandra Zacarías, actual intendenta de CDE, se hizo presente en el portón de la ANNP, acompañada de otras personas y de algunos miembros de la prensa, a los efectos de sacar un cartel que promociona o al canal 28 o algún programa especial por el dicho canal o a alguna empresa vinculante de la "gentuza" que molestó a Zacarías. Lo cierto y lo concreto es que allí se encontró con el periodista censurado, supuestamente por orden de Zacarías. El periodista defendió lo suyo y dijo a la intendenta que la administración municipal a su cargo nunca quizo recibir el pago de la tasa por promocionar lo suyo.
Tras una breve e intensa discusión entre la intendenta y el dueño del cartel, aquella, ya furiosa, dijo: "¡Yo no tengo porqué escuchar a esta gestuza!, ¡gentuzas son, mal educados!" y que ella se rebaja hablando con ellos "¡mi envestidura no me permite hablar con ustedes!", grito a la gente. Un hombre le respondió que ella no es quién para tratarlos de "gentuza".
Pregunto nomas:
  1. ¿La intendenta no podía haber esperado el día siguiente para ir a las oficinas de la ANNP y conversar con sus responsables sobre el problema que la lleva hasta ahí?.
  2. ¿La señora intendenta por qué no se hizo de una orden judicial previa para ingresar a la noche en el patio de la ANNP?
  3. ¿Qué tan grave era dentro de la comunidad esteña un cartel en el patio de la ANNP para que a la noche, nada más y nada menos que su misma intendenta, vaya a sacarlo del lugar donde estaba plantado?
  4. La autoridad electa tiene derecho a basurear a la gente acusándola de "gentuza" y de "maleducada"?
  5. Qué tan grave fueron las publicaciones del periodista para que la intendenta, furiosa como estuvo, rompiendo con todas las normas del protocolo social, se largue a bramar en el portón ajeno en horas de la noche?
  6. Qué tiene que ver el interés particular de un aspirante al cargo presidencial con la administración municipal para que su misma intendenta intervenga con todos sus enojos a cuesta?
  7. Qué dirá la intendenta cuando con todo el peso de la ley, tarde o temprano, se publique el manejo de las nueve hectáreas expropiadas a Stroessner y Abdo Benitez; de la terminal de ómnibus; de la reinstalación de los mesiteros en las calles San Blas, Monseñor Rodríguez y Adyacencias y el cobro por el servicio de recolección de basuras? Ahí sí hay telas para cortar y, francamente, me llama la atención el silencio de la prensa sobre dichas irregularidades.
Sin embargo, en Ciudad del Este es un secreto a voces las razones que tendrían algunos influyentes periodistas para no dar a conocer las irregularidades que se vienen produciendo en la comuna local desde hace al menos diez años.
Me quedan igualmente las dudas sobre la buena educación de la señora de Zacarías. De acuerdo al vídeo, que para estas horas ya mucha gente tuvo que haber visto, estamos ante otra persona prepotente, de muy mal talante e innecesariamente altanera, que poco le importa la dignidad de nadie sino la suya y la de su marido, un aspirante más a la presidencia de la nación, que por eso trata de "gentuzas" a todas aquellas personas que no estén de acuerdo con su gestión pública al igual que con la de su pareja. Así no, señora intendenta.