Detrás de la puerta, esto

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Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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miércoles, 14 de octubre de 2009

Duele decirlo pero Stroessner fue mejor

Muchos de mis amigos a lo mejor se molestan por lo que voy a decir, pero creo tener razón para decirlo: Alfredo Stroessner fue inteligente y actuó como tal. Para avalar lo que afirmo dos perlitas: nunca tuvo un vicepresidente de la República e implantó orden en Paraguay.
Ahora todo el mundo se queja o, en el mejor de los casos, se burla de la Vicepresidencia de la República en la estructura del poder. Es un cargo florero, dicen todos, mientras Juan Carlos Wasmosy, ex presidente paraguayo, fue un poco más allá: "es como un florero chino, todo el mundo lo tiene, pero no sabe donde ubicarlo".
Y si no sirve ¿para qué lo tenemos? Stroessner fue muy práctico cuando alguien debía reemplazarlo cuando viajaba al exterior: nombraba a un "encargado", que este caso era su ministro sin cartera, Juan R. Cháves. Cuando no había vivepresidente de la República, el presidente de la Cámara de senadores suplía el cargo en ausencia del Presidente.
Si no sirve el cargo sino para gastar más la plata pública y para que los medios de prensa tengan siempre un tema para hablar de peleas de parejas, lo mejor que podemos hacer los paraguayos es anular el cargo. Para eso creo que vale la pena rever la Constitución Nacional, corregirla y ya está.
Stroessner fue inteligente y sabía ejercer el poder. Ordenaba que haya seguridad en el país y su orden se cumplía. Digan lo que digan de su gestión, como que ordenó la tortura y la desaparición de compatriotas. Es su lado oscuro. Pero, en cuanto a la seguridad general en el país, puso orden. Después de él nadie puso orden. Nadie.
Por eso hoy sufrimos inseguridades de todos los colores y calibres, desde secuestros a la presencia diaria de los no menos temidos "peajeros" en cualquier parte y en cualquier hora; inseguridades que llegan a afectar a la misma Policía Nacional, entre cuyos referentes saltan las denuncias por supuestos vínculos con el narcotráfico y el crímen organizado.
Yo no sé si esta manera de manejarnos en democracia me sea útil, lo mismo que a los demás. Prefiero la de Stroessner, con sus policías con cascos, recortes cadetes y patrullando en la temible "Caperucita roja".
Veinte años de experiencia en medio de un desorden generalizado ya son suficientes como para pensar seriamente con que es mejor un sistema de seguridad fuerte como el que aplica Stroessner y que aplica, sin contemplación alguna para quién sale de la ley, la policía norteamericana.
Se enojarán conmigo algunos amigos que me leen, incluso los demócratas de cartón de los que nunca faltan, por decirles que prefiero la seguridad a lo Stroessner.
No sabemos comportarnos como ciudadanos decentes con obligaciones y derechos en el sistema democrático, entonces deberá actuar la fuerza policial, y aguantémos las consecuencias. Desde luego, para que la policía actúe con firmeza debe tener en sus filas a gente decente y profesional y, si hace falta, volver a cambiar la ley, si hace falta.
Tantos muertos en las calles, en las casas, a lo largo y ancho del país; tanto desorden en todo el Paraguay en 20 años de democracia, tanto robos, asaltos y secuestros, a mi me hace pensar que fue mejor la seguridad aplicada por Stroessner que todos los que vinieron después de él.
Lo del vicepresidente de la República no me sacan horas de sueño; por mi puede seguir como no seguir. Pero, como ciudadano, me preocupa la inseguridad de 20 años que sufrimos, por lo que no dudo en afirmar que, al menos para mi, antes vivíamos mejor con la policía de Stroessner.