Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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sábado, 3 de septiembre de 2011

Rubén Darío y el Paraguay



Algunos personajes nicaragüenses nos unen al país centroamericano. Uno de ellos fue Anastasio Somoza; otro, Rubén Darío. Sobre los prolegómenos del asesinato del dictador escribí un artículo en este blog (http://efrainmartinezcuevas.blogspot.com/2009/09/el-asesinato-de-anastasio-somoza.html) por tanto lo dejaré a un lado para dedicarme a quién fuera el famoso, apreciado y respetado poeta.
Félix Rubén García Sarmiento (Matagalpa , 1867 - León, 1916), más conocido como Rubén Darío, fue cónsul paraguayo en Paris, cargo ocupado desde el 4 de setiembre de 1912 hasta el 30 de setiembre de 1914. El nombramiento respectivo fue mediante decreto firmado por el presidente Eduardo Schaerer el 4 de setiembre de 1912.
Mientras el nicaragüense era cónsul en Paris, Silvio Pettirossi, estudiaba para piloto aviador en aquel país europeo por lo que el contacto entre ambos tuvo que haberse dado con la frecuencia necesaria, puesto que Pettirossi era becado por el gobierno de Schaerer.
Hay un poema de Rubén Dario muy conocido y que lleva por título "Canción de otoño en primavera" y que en las escuelas se enseñaba en mi niñez, dice: "Juventud, divino tesoro, / ¡ya te vas para no volver! .../ Cuando quiero llorar, no lloro, / y a veces lloro sin querer ...".
Rubén Dario no fue santo de la devoción de Pío Baroja (ateo, dicho sea de paso, condición que creó todo un problema a la Iglesia española y al ayuntamiento de Madrid para las ceremonias fúnebres y posterior entierro de sus restos), quién en "El gran torbellino del mundo", una de sus novelas, sacude:
- "¿De donde saldrá esta gente tan fea? - preguntó Larrañaga.
-Serán de las colonias.
- Es un producto horrible. porque un negro o un chino puro tienen su prestancia, pero esta mezcla es horrenda.
Delante del "Embarque para Citarea", de Watteu, se agrupaban cuatro o cinco negros jóvenes, elegantes, con otro negro viejo de aire académico y doctoral, con anteojos y melenas, que les daba explicaciones en francés parisiense y con gstos amanerados y expresivos.
-¿Quién era Rubén Darío? Un poeta americano, ¿no es eso? - preguntó Pepita.
- Sí
- ¿Y era negro?
- Espiritualmente un tanto negro.
- ¿A ti no te gusta?
- Sí, a veces; pero es un snob sin imaginación, con un talento puramente verbal. Es un poeta a la moda de hace veinticinco años".