Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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domingo, 25 de octubre de 2009

Esa costumbre de buscar parejas

Jorge Puig tiene un programa radial que se llama "El doctor Romance" los domingos a la noche. La gente llama para pedir amores, encontrar una persona a quién amar y confiar intimidades. En esto de encontrar amores la humanidad siempre anduvo en desventajas. Por la cantidad de llamadas telefónicas al espacio mencionado me atrevo a pensar que hay más decepciones que alegrías tras la búsqueda.
Buscamos parejas y me parece correcto. Somos gregarios. Hombres y mujeres buscan lo suyo. Bueno, dentro de esa búsqueda hay un poco de todo, donde la búsqueda del sexo, sobre todo por parte de los varones, amenaza ubicarse en primera fila.
Por amor nos morimos. Notable la pareja para que se convierta en el único mundo de quién ama.
En ese mundo la infidelidad mete la mano y adios mundo cruel. La infidelidad, que no es propiedad exclusiva de uno ni de otro sexo, parece que es la causa principal de las separaciones y; a partir de ahí, de nuevo la batalla por encontrar nueva pareja.
Me llama la atención tanta gente que está sola, hombres y mujeres.
Esta noche volví a escuchar la cantidad de esposos que tienen amantes furtivas y; la cantidad de esposas que aman a esposos de otras mujeres.
Las separaciones son generalmente por infidelidades de origen sexual. No siempre la pareja se separa por descuerdos religiosos, ni porque a uno se le ocurre levantarse muy temprano, ni porque sea enfermo de olimpismo mientras la pareja sea cerrista. Nada de eso.
Casi siempre son el "cuerno", la "bandida", la "banda", el "calentón", etc., quienes provocan el rompimiento. Y por causa sexual, los celos - ¡esos malditos celos! - se hacen de cuerpo presente y partir de ahí, los gritos, los espionajes, los llantos, los golpes, las asperezas de la palabra que van y vienen y llegan hasta los familiares, amigos y vecinos.
Pareciera que la relación funciona solo mientras el sexo anda bien; es decir, cuando la exclusividad kamasútrica está a buen recaudo.
Lo que no quiero pensar es que sólo el hombre (no puedo, defiendo a mi género) sea el único infiel de la pareja. La mujer también es infiel. Somos una especie marcada por la infidelidad. Desde luego: hay mujeres fieles y hombres fieles. Pero, como la infidelidad es escandalosa y, por tanto, la razón del asombro, genera la tentación de la generalización de la falta de mútua lealtad.
Y en esto del sexo furtivo entran hasta los sacerdotes, sobre el cual no voy a redundar para que algunos que están en el poder y que leen mi blog no digan que el tema estoy queriendo politizar. No. No hablaré de Fernando Lugo.
Retomo el tema.
¡Cuántos desamores hay en la Tierra!, fenómeno que vuelve argelada a mucha gente. Conozco amigos que no quieren saber nada de tener parejas después del fracaso que han experimentado. Algunos prefieren sumarse a la legión de los cazasexos, de aquellos que - al decir de los pilotos militares - prefieren el toque y despegue y si te he visto no me acuerdo. En este sentido, debemos reconocer que una cana al aire no es igual a un tiro al aire.
En esa legión hay hombres y mujeres. Algunos son felices y otros no tanto en medio de esa soledad a la que adoptó por compañera.
Escuché en el programa decir a una mujer que las mujeres casadas debieran atender u poco más a sus maridos, para que estos no anden "buscando en la calle" a sus amantes. Ni un hombre dijo lo mismo a favor de sus esposas. Toditos se callaron.
Yo conozco un matrimonio donde él es un ejemplo, pero ella es medio cabezuda; sin embargo, ya llevan casi 30 años de estar juntos. Conocí una pareja de casados que parecían una gota de agua. Él, sin embargo, tenía un amor escondido por las cercanías. Ella, enterada de la infidelidad, siguió la relación sin ofrecer resistencia hasta que encontró uno de quién se enamoró y de inmediato pidió el divorcio. La mujer aplicó aquello de que no hay que llegar primero sino hay que saber llegar.
En fin, la gente busca pareja pero ni bien la atrapa otra vez los celos hacen de las suyas. Otra vez la "yegua", "la bandida", la "banda"; el "sombrero", el "cuerno" que, en el mejor de los casos, dejó dos heridos y contusos para volverse a buscar al siguiente amor, candidatado al siguiente desamor.
Es que no aprendemos la lección y cuando aprendemos ya estamos con los achaques, las pastillas, las visitas médicas sin una pareja que comparta con nosotros. Todo porque mientras fuimos más jóvenes medíamos la convivencia por nuestras respectivas capacidades de asumir compromisos sexuales a cuentas de un amor que no era tal sino una candente pasión de la que no escapan ni los hombres ni las mujeres. No sé si me explico.

"La Mega", discoteca paraguaya en Barcelona

Es el punto de encuentro de los paraguayos en Barcelona. Todo la colectividad sabe del sitio. Allí, cada fin de semana, se reúnen escuchan música, bailan, comparten y recuerdan Paraguay. Se trata de la discoteca "La Mega", de mucha simpatía en la colonia paraguaya en aquella ciudad del noreste de España y en las de otros colectivos latinoamericanos.

Hugo Nagel es uno de sus principales. También es el DJ. Es un joven que se instaló en Barcelona donde aglutina a los paraguayos. Es un líder, con el carisma natural de la gente que destila simpatía. Y como si todo fuera poco, Hugo también es el conductor de un programa radial de los días sábados.

En la discoteca cuenta con la eficaz colaboración de otros pares suyos. Todos jóvenes. Están en casa, detalle que hace a las presentaciones de fines de semana. Procuran por la excelencia, para lo cual están en la permanente búsqueda de la novedad, no solo en España y Paraguay, sino en todo el mundo. Todo lo nuevo que aparezca en el mundo artístico de las grandes ciudades repercute con fuerza en la Mega de Barcelona, sobre avinguda Diagonal al 477.

Nagel es un inconformista como todo joven que busca ser el mejor. Para cada detalle pone alma, corazón y vida. Es por eso que la disco se llena no solo de paraguayos, sino de españoles, ecuatorianos, colombianos, dominicanos, bolivianos, peruanos, brasileños, argentinos.

"La Mega" se hace de un sitio en el rubro de las discotecas de la ciudad. Y es muy querida y respetada. Es que los jóvenes compatriotas que están al frente del negocio se han dispuesto a ser primeros y lo han logrado con toda legitimidad.

El compromiso de ser mejores les lleva a contactar con los mejores grupos paraguayos. Para las próximas semanas, "La Mega", prevé presentar a excelentes números paraguayos que anunciarán oportunamente. Con esta disco, Paraguay está muy bien representado y conceptuado en la ciudad de Barcelona, sin ninguna duda.

Disc Jockey (DJ)

A comienzos de la década de 1970 se inicia un proceso de crisis en el ámbito de las orquestas de baile Orquestas Populares, con la desaparición de muchas de ellas, actividad profesional y la supervivencia de unas cuantas.
entran en acción los sistemas de animación de fiestas a través grabaciones originales de los temas de moda en el mundo. Es la aparición de la figura del Disc Jockey, primero como simple «pasadiscos» y luego como animador y complemento del espectáculo.
Entre (1970-1975) se destacaron en dicha actividad: Juan Carlos Díaz de Bedoya, Carlos Capello, Coco Orem y Storm Records.
De 1975 en adelante Jorge Barrett, Enrique Méndez (Kike Pioneer), Miguel Amarilla y Mario Ferreiro (Lennon Record Show).
A partir de 1980 se incorporó el sistema de animación con: Rubén Rodríguez y Nicolás Delgado (Disc Jockey Show), Ricardo Rodas Vill (Fantasía), Abel Maldonado, Bruno Masi (Hola Música), Jean Louis Pivot de Francia, Julio César Báez (Gente Joven), Metrópolis Sander, Los profesionales, Papo Encina, Cacho Colmán, Malibú, Stylus disco, Liverpool disco, Disc Jockey en Acción de Nicolás Delgado (desprendimiento de Rubén Rodríguez), Excalibur, Yes Disc Maniac, Eros el Gran Show, Ibiza Record, Ecos Leyenda del Futuro, Dinámica Show, Discoteca 54, Acuario Súper Show, Pionner Disco, Nene Fariña.
Posteriormente incursionaron los especialistas en música tropical y cachacas como: Papi Nuñez (Tropicalísimo), Paulino Ovelar, Nito Vinader, Oscar Arietti, Cheverísimo, Pato C. disco, Grupo Show Tropical y otros.

Tereré, identidad paraguaya en España

"Esa persona es de Paraguay", afirman los españoles al ver a un paraguayo o una paraguaya con el termo de mate o tereré en manos. En pocos años, el compatriota se hizo de un sitio en la comunidad española con sus costumbres a cuestas, especialmente con el mate y el tereré. Felizmente, los compatriotas no han abandonado el paraguayísimo "vicio" de la infusión.

"Más paraguayo que la mandioca o que el tereré", se suele decir en lenguaje nacional cuando se desea enfatizar el origen de las personas o de las cosas. Es que, sobre todo, el tereré (la infusión fría) viene de los mismos paraguayos, aunque no precisamente de la Guerra del Chaco, como muchos dicen, sino de mucho antes. Lo del mate, la infusión caliente, viene de lejos; de los mismos indígenas guaraníes que lo consumían todos los días como té digestivo. Primero como una infusión cualquiera, cuentan los antropólogos, luego como mate, muchos siglos antes que los españoles pusieran sus plantas en las tierras de Cará cará. Se cree que desde Paraguay se extendió en las naciones guaraníes de la mesopotámica y; al estuario del Río de la Plata, al sur y; a lo largo de la franja del Atlántico, al norte y este del continente, perdurando y haciendo costumbre urbana, en la modernidad en Buenos Aires, Montevideo, Asunción, Río Grande del Sur. En España llegó el tereré y el mate del termo paraguayo. Claro, también de la mano de los argentinos, de los uruguayos y de los brasileños del sur. Pero el tereré, sólo en el termo de los compatriotas que, sobre todo los fines de semana, acompañan a la iglesia, las plazas, los parques, los restaurantes, los autobuses y el Metro. Por eso los españoles identifican al Paraguayo y hasta, varios, se "animaron" a probar el amargo y comprobaron que lejos está de lo que imaginaban: alguna hierba conteniendo hojas secas de marihuana. Nada que ver….