Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

Temas disponibles en este blog

domingo, 23 de agosto de 2009

La Coca Cola de Angelo

Angel Afrodicio Mendoza es mi amigo. En su familia prefieren llamarlo Afrodicio, o Afro. Yo prefiero llamarle Angel nomás, o Angelo. Lo de Afrodicio no me cierra. Pero les quiero hablar de él no por su curioso nombre sino porque prefiere tomar Coca Cola.
Es verdad. A Angelo no le gusta tomar ninguna de esas bebidas que terminan haciéndonos hablar tonterías a la hora de consumirlas. Y así y todo, es un amigo divertidísimo. En algún otro comentario ya les conté que él no necesita del alcohol para pasarlo bien. Con su Coca Cola le basta.
Con amigos en común que tenemos lo solemos pasar estupendamente, como anoche, en su casa por el cumple de Dolly, su amable esposa. Yo creo que Angelo toma solo Coca Coca u otros refrescos no porque casi a diario comanda un avión, sino porque es su costumbre.
Con consumidores como él, los licoreros serían afortunados. Un poco en broma y otro poco en serio diría que el licorero asunceno Acosta no tuvo que haber ganado tanto dinero después de la aparición de la empresa Paraguay Refrescos, por 1964, la envasadora de la famosa marca norteamericana.
El primer slogan, a propósito, de la Coca Cola en Paraguay fue "tome bien helada". Era una frase didáctica porque, la verdad, en Paraguay no se conocía esta bebida y, por ignorancia, tomarla a temperatura ambiente del verano paraguayo, era una total antipropaganda para la marca.
La marca y el slogan pintados en una hojalata de unos 50 centímetros de alto por otros tantos de ancho se fijaban con cuatro clavos en las paredes de los almacenes (así se llamaban los que después se denominarían despensas).
El producto venía en botellas pequeñas de vidrio, cambiables, hasta que, un par de años después, aparecieron las botellas tipo "familiar", toda una novedad en las mesas paraguayas.
Ni bien apareció "Paraguay Refrescos", llegó a nuestro país la Pepsi, marca que evoca los relatos de fútbol del recordado y talentoso narrador de fútbol, Carlos Alberto Gómez, ya que esta fue uno de sus principales anunciantes. Pepsi tenía por slogan "el sabor de vivir", y que en los relatos radiales de Carlitos sonaba con eco, algo muy novedoso en las emisoras por la década de 1970.
Volviendo a la Coca Cola, por el año 2004 leí un artículo donde se consignaba que Islandia era el país con más consumo per cápita. A propósito, supongo que en ese país nórdico nunca hubo necesidad de aclarar a los consumidores que tomen la bebida "bien helada", como en Paraguay por 1965.
En una revista "Muy Interesante" leí que Mexico es el país donde se bebe más Coca Cola en todo el mundo. Lo que será la Coca mezclada con tequila para qué les cuento.
Un día, mi amigo Celso Castillo me contó que en una universidad de Baviera, Alemania, se había planteado durante una clase magistral que el presidente norteamericano John F. Kennedy se oponía al consumo de la Coca Cola en las escuelas, por lo que la CIA y la empresa norteamericana habrían conspirado contra aquel.
No creo tanto, puede que sea.
Lo que pasa es que la Coca Cola, un imperio dentro de otro imperio, genera tantos comentarios en el mundo, lo que me ponen en guardia como para creer, de buenas a primera, lo que se ande diciendo por ahí.
Hay demasiados intereses de por medio como para que yo me complique en ellos, con juicios y prejuícios particulares sin ton ni son. Y como dice Alvin Toffler ("El shock del futuro") también "a los norteamericanos les cuesta comprender tan apasionada reacción contra una fuente gaseosa (la Coca Cola) tan inofensiva".
Tengo anotado en mis apuntes sobre gaseosas que el 8 de marzo de 1985 había fallecido en Atlanta, EE.UU., Robert W. Wooddruff, a los 95 años de edad. Fue el fundador de la Coca Cola. Este si que habrá sido un rico de verdad.
En fin, lo cierto es que a mi amigo Angelo sólo le gusta tomar Coca Cola.