martes 30 de junio de 2009

Alma María Vaesken

Alma María Vaesken es un ícono de la música contemporánea. Bien vale recordar esto a las generaciones nuevas en las que están quiénes no tuvieron acaso tiempo para detenerse en saber estas cosas paraguayas. Ella, esta preciosa voz de "Los 3 Sudamericanos", es como el río Paraguay, como el Yvytyruzú, como los cañaverales de Guarambaré, el baile de la galopera, la religiosidad católica, como el guavirami del verano, como el guarani de sus nativos, inherentes a nosotros, los de esta tierra. La paraguayidad es incompleta sin ella cantando. Y los que peinamos canas lo sabemos y defendemos.
Esta maestra de las interpretaciones es una gran paraguaya a la que debemos, junto a su incansable compañero de canto, Johnny Torales, el prestigo paraguayo en Europa. Tantos años de trabajo en España han dejado lustre a nuestra nación. Y eso merece un reconocimiento sincero.
Ya son cincuenta años de repartir su canto por lo que me parece oportuno sugerir la realización de un gran encuentro del arte en el Teatro Municipal de Asunción donde se plasme el debido reconocimiento a esta incansable mujer, como a su grupo, como Cuba lo hizo, a su manera, con su Celia Cruz; Perú, con Chabuca Granda; Argentina, con Mercedes Sosa; Brasil, con la bailarina Cármen Miranda.
Los paraguayos nos sentiremos honrados que una calle del barrio Vista Alegre, el barrio de Alma María, lleve el nombre de "Los 3 Sudamericanos", "Johnny Torales", "Alma María Vaezquen" y "Casto Darío Martínez", héroes de nuestro arte a los que llegó la hora de rendirles los merecidos tributos.
Y a pesar de los años siguen cantando, cada vez mejor, para un público europeo que no se cansa de aplaudir las canciones interpretadas por esta estupenda mujer.
Somos un pueblo agradecido y por eso, antes que emprenda el viaje sin retorno, bien vale el gran homenaje paraguayo a una de las mujeres paraguayas más famosas de su historia, así como fueron Elisa Alicia Lynch, Rosa Peña de González, Anselmita Heyn, Juana María de Lara, las hermanas Celsa y Adela Speratti, Josefina Pla, Sofía Mendoza, entre tantas otras que por talento y perseverancia sostienen la historia de la personalidad paraguaya.
Alma María es uno de los buques insignias de la música paraguaya y los paraguayos tenemos el compromiso de reconocerla con actitudes claras y concretas. Ella y su familia deben recibir la pensión que se merecen quienes, sin más apoyo que su fe en si mismos, se largaron a tierras extrañas desde donde, día a día, siguen honrando a la patria.

El ocaso de los extorsionadores de la prensa

Creo que la delincuencia periodística empieza a poner violines en bolsa y marcharse de Ciudad del Este. Pasa que los comerciantes van cambiando y, para mi percepción, muy rápido, los paradigmas en sus respectivas transacciones, dejando de lado las trampas, especialmente aquellas que afectan al fisco, para ganar dinero.
Esta primavera esteña es más que alagüeña, es algo que viene bien a todos, a todo el país. El nuevo modelo jaquea sin remedio a los buitres de la comunicación, lo mismo que a sus cómplices infiltrados en la abogacía, la Aduana, la Fiscalía, la Policía y hasta en juzgados.
Hay un viento fresco que viene de hacia el Este y que pone las barbas en remojo a los que, prensa mediante, extorsionaban a tirios y troyanos ¿De ahora en adelante con qué cuentos vendrán los que usaban la prensa para obtener miles de dólares por semana de los comerciantes extorsionados?
Me refería a la "delincuencia periodística" en el Este porque efectivamente eso son, delincuentes. No son periodistas. Son marginales, escorias de la comunicación que comprometen la honrada misión de la prensa.
Tuve la oportunidad de conversar con referentes de los comerciantes árabes en la capital del Alto Paraná para encontrarme con una agradable realidad: hay una corriente cada vez más grande que prefiere la legalidad a la ilegalidad. Ilegalidad que era pasto para los que se hacen llamar periodistas y que se hicieron de un sitio en poderosos diarios.
Esta retirada de los malandros hizo que yo fuera con mi libro ("Faceta oculta de un acusador") a Ciudad del Este. Pensé que en estos momentos la gente tendrá muchas ganas de leer la historia de Héctor Guerín en aquella ciudad con la prensa en sus manos y a los comerciantes condenador a su paredón de fusilamiento por la ventaja personal, quizás, que por la noticia misma.
Desde luego, la presencia de este libro por aquellas comarcas, por donde Guerín cree ser el cacique, no causó a este ninguna gracia porque en sus páginas contamos unas cuantas verdades que lo empelota ante la gente, respondiendo desde las páginas de los diarios de Aldo Zuccolillo que la promoción de mi libro respondía a los intereses de los contrabandistas.
Como siempre - sin el uso del sentido común y, mucho menos, de la ética - sacude lo que primero se le ocurre, como buen disparatero que fue y sigue siendo.
Lo que pasa con la gente sin decencia metida en el periodismo de las Tres Fronteras es que se le está acabando la leche de la mamadera por lo que empiezan a disparar en 360 grados, apretando a cardenales y monaguillos, pero sin el resultado de otros tiempos, de cuando los comerciantes temían las intervenciones fiscales.
Se puede decir, pues, que se estaría en el ocaso de los profesionales de la prensa (de esa que sirve para apretar allí donde se generan olores almizclados) que sin haber aprendido armonizar una frase escrita, sin practicar tan siquiera una lectura comprensiva, se metieron en las botas del periodista, pisoteando como mejor le parecía a Ciudad del Este en particular y; a la prensa, en general. Los vientos benignos del Alto Paraná empiezan a engripar a intrusos de la prensa y, por eso, arañan los muros que puedan pero ya saben que estos son muy altos y que ya no podrán derribar con una campaña extorsiva. Para ellos la farra se está acabando.