Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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sábado, 21 de septiembre de 2013

QUE ME VIERTAN EN EL MOLDE NUEVO


Antes de emprender el viaje quiero un amigo que forje mi hierro viejo.
O, mejor, varios que con paciencia moldeen este óxido, pese al tiempo, todavía dócil.
Que den la primera forma a esta pieza que todavía es metal.
Que me fundan de nuevo y luego me viertan en el molde nuevo.
En el de los espíritus de León XIII, Pío X y de Julio Verne,
que restaurar mis ideas misioneras.
Troquel del cual me resuciten, renovado, de mi descomposición y ruina
y que derrumben mis fracasos.
Renacer en la matriz de Andersen para pensar como niño
y escribirles un cuento fresco.
Me transformen en la hechura de Lessepp y construir un canal de amor para todos.
Me hagan como Juarez, para que, con armonía y prudencia, administre.
Me extraigan de la sabia de Stuart Mill y Balzac para defender la igualdad;
para reconocer, como Lincoln, la genialidad del pensamiento cristiano;
para perseverar como Darwin, rediseñar mi destino como trazó Hassman la hermosa Paris y,
ser  íntimo, soñador, como Chopin, desembocando, como Balmes,  en el sentido común como guía y criterio; atacando al mal, como Sarmiento,  desde las aulas.
Antes de ir quiero ser el hombre nuevo para que, como Dickens, dejar escritos fecundos; como Dom Bosco, enseñar amando; ser visionario como Reuter, riguroso como Mommser y, como Dostoyevski, sentir vivamente el misterio de la vida.
Quiero sentirme tumbado del caballo en mi largo camino a Damasco, que sienta el golpe del maravilloso cambio y comprender que soy alma viva y no alma muerta.
Quiero amigos - tan siquiera uno - que restaure mis ideas misioneras que derrumben mis fracasos.

Efraín Martínez Cuevas

Palma Loma, Luque, 21 de setiembre de 2013.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Facundo Recalde

                              Facundo Recalde (Fa Re).
Tal como van las cosas, me temo que en pocos años ya olvidemos quiénes fueron los héroes de la Independencia, Carlos Antonio López, Francisco Solano, el mariscal Estigarribia y; la gente, a lo mejor, ya no esté segura si la guerra contra la Triple Alianza se inició en 1865 o  en 1947, todo porque la memoria se detiene a registrar cosas menos importantes.
Desde hace unos cuantos años ya no se enseña historia como cuando en mis tiempos. Cada vez se vuelve más difícil para las nuevas generaciones saber quién fue Ramón Indalecio Cardozo, Gregorio Benites(con s), Celsa y Adela Speratti o Elisa Alicia Lynch.
El día en que los de mi generación desaparezcamos de la faz paraguaya dudo que las nuevas generaciones sepan de historia paraguaya.
En este sentido lamento que ya poca gente recuerde a Facundo Recalde (Fa Re), poeta y escritor y amigo leal de Manuel Ortíz Guerrero. Recalde nació en Asunción en 1896 y murió en 1969 también en la capital paraguaya.
Bien pudo haber escrito hasta acortársele los dedos. Autor de “Virutas celestes” y “Virutas grises”, poemarios en los que despliega sus alas de vate excelso, capaz de alcanzar las alturas de grandes como Rubén Darío y hasta superar al mismo Federico García Lorca.
Conocedor del castellano, corregía los escritos de su amigo Ortíz Guerrero y, como tal, sus prosas eran incluidas en libros de texto de la instrucción primaria.
Sus encendidas posturas políticas le costó innumerables exilios.
Jesús Amado Recalde (Papotín), uno de sus hijos, siguió sus pasos literarios, publicando en 1950 su poemario “Siembra sonora” destacándose, para mi gusto, los poemas “Juanita”, “Calle Ypané”,  “Elva”, entre otros.
Otra hija de Facundo Recalde es Rosa Recalde Guanes, también escritora y poetiza y autora del poemario “Mi vida a la luz”, de misma sensibilidad literaria que el padre y el hermano.

                                                    Rosa Recalde Guanes.

Facundo Recalde se había casado con Helena Guanes, hija de Alejandro Guanes, con quién tuvo cuatro hijos: Papotín, José María (Guaíto), Rosa y Vida Recalde Guanes. Estas dos viven hoy en el barrio asunceño de Trinidad y en la ciudad de San Lorenzo, respectivamente.
Nieto de Facundo es Facundo Recalde Casartelli, también periodista.
En un libro sobre Ortíz Guerrero publicado en Asunción en 1980 se cuenta que Facundo Recalde conducía una carreta en la que llevaba a su amigo Manuel Ortíz Guerrero desde la casa de este en Asunción hasta la de su compañera Dalmacia en San Lorenzo (en las cercanías de la actual planta transmisora de Radio Nacional del Paraguay). Eran los últimos años de vida del poeta villarriqueño.


                                         La Familia de Facundo Recalde (parado en el medio. Primero, a la izquieda y parado, Jesús Amado Recalde (Papotín). En cuclillas, primero a la izquierda, Facundo Recalde Casartelli, hijo de Papotín. 

¿Quién recuerda hoy a Facundo Recalde?, unos cuantos historiadores, periodistas viejos y familiares. Dentro de poco, tal como estamos yendo, ya no habrá quién recuerde ni a Recalde (hermano de Camilo Recalde, héroe de la Guerra del Chaco y fallecido en Chile), ni a Ortíz Guerrero, ni a los López, ni a Francia, ni a nadie. Seremos una nación con historia pero sin nadie que la recuerde.

domingo, 19 de mayo de 2013

Soy de la tercera edad



Drauzio Varela es un brasileño y que ganó el Premio Nobel de Medicina. Dijo que a los 60 años de edad empieza la Tercera Edad y no me gusta demasiado que digamos porque yo acabo de cumplir semejante edad, pero me las aguanto e intento convivir con esa verdad y les puedo decir que no me va tan mal que digamos.
Añade el brasileño que desde los cincuenta años empiezan los achaques y que desde los 60 hasta los ochenta se está en eso que se llama tercera edad; a los ochenta comienza la “cuarta edad” o vejez y que termina a los 90 cuando comienza la longevidad y que va hasta que se muera.
Tengo un amigo que demasiado no quiere ser viejo y que como no tiene cabello sino al costadito de las orejas, deja que crezcan los de su izquierda como 40 centímetros para que ese glorioso resto levante y como una fina malla peluda cubra su pelada, que no es poca cosa. Se trata de esos que se tiñen el pelo de negro, lo mismo que las cejas y, de los no para de decir que antes era joven y lindo y que ahora ya es lindo nomás ya.
Esta semana me fui a Esapp para pagar mi servicio de agua; allí, lo mismo que en la Ande, la larga fila de usuarios le puede dar un infarto a todo aquel que sufre de ansiedad. Sin embargo, la ex Corposana pone al alcance de embarazadas, discapacitados y ancianos una ventanilla especial y que yo aprovecho.
No tengo dramas para ponerme en dicha fila, así el cartel que dice “solo para embarazadas, discapacitados y ancianos” evidencia, en mi caso, mi estado de vejez, mientras veo que muchos lecas, más ancianos que yo, no se animan a la audacia de ponerse en dicha ventanilla prefiriendo aguantar la larga cola de los “jóvenes”.
Muchos, con legítimo derecho, todavía se creen picholos a los 60 y no descartan la posibilidad de admirar las curvas de las jovencitas y darse el gusto de regalar algún piropo de su propia cosecha. En contrapartida, hay, cuentan, jovencitas que se gustan de los vejetes porque estos son sobre todo muy dadivosos mientras que los pendejos no tienen ni para la gaseosa de la nena.  Los viejos verdes son de regalar para su sai y eso a las enamoradas, oimembá ko umía hina…

Les dije que ya soy un recluta del viejazo pero aipo hablar de próstata umía ni se me ocurre. Tampoco ando con pastillitas para antes de comer, para después de comer, para dormir, para ku otro y eso porque – y no me alabo – no me faltan. Tengo amigos de mi edad que entran en un estado de éxtasis cuando hablan de sus respectivas enfermedades. A ñe mo lente y me alejo prudentemente de ellos. Algunos de esos amigos de mi generación son un verdadero desastre.
Mi tío Melitón murió a los 94 años de edad y para honrar su memoria de osado seductor les confesaré que un día antes de morir en el hospital le pidió a mi primo, su hijo, a que le trateara en su nombre a la enfermera jovencita para un revolcón de aquellos. No sé si se llegó a completar el plan. Para que vean que a los 94 se puede ser todavía, por lo visto, un potro salvaje; ¡Hoitâ, che tió!
John P. Robertson, en “Letters on Paraguay” escribió que en 1814 vivía una señora en el barrio Trinidad de Asunción que se llamaba Juana Esquivel y que por encima de sus 80 años de edad se había enamorado de John, un inglesito de 18 años de edad. Cuenta en su libro que la abuela le invitó a dormir con ella por lo que el rubito de ojos azules se rió y que le costó una feroz arremetida de la Juana; “primero soy mujer, después abuela”, le bajó. Por lo visto nada termina a los 60 sino que puede seguir campantemente y, a lo mejor, con más ímpetu en algunos, como en la recordada doña Juana, una conocida matrona de su época.

Akai ro en el micro cuando alguna jovencita umi i cacho va se levanta de su asiento y me dice “venga a tomar asiento señor” y me toma de la mano. Yo agradezco nomás pero ganas no me faltan desde mi yo profundo, como el recordado Dr. Merengue, decirla “gracias, y vos sentate en mi regazo, muñeca”.
Ijetu ú esto de ser de la tercera edad pero hay que tomarlo con soda. Ya ven que hay ventajas que usufructuamos, como las ventanillas rápidas, el asiento que nos ceden y que ya no andamos criando niños. Hay que mirarlo por el lado bueno de la vida como dice una publicidad radial, ¿para qué dramatizar?, alguna vez ña manotante voi ningo y como nadie muere en la víspera sino el chancho aquí me tienen inaugurándome en el target “vejete” pero con toda la onda de los mejores años de la juventud.
Escuchále na…

sábado, 18 de mayo de 2013

Sarita Montiel y Margareth Tatcher


                                                       Sarita Montiel, "la violetera", españolísima y bella. 

Dos grandes mujeres, dos doñas, murieron el lunes último: Sarita Montiel, cantante española y; Margareth Thatcher, política inglesa. Las dos eran de peso pesado en sus respectivos campos de influencia. La humanidad pierde a dos kuñakarai guasu, de esas que aparecen de vez en cuando en la faz de la Tierra.
Doña muerte hizo de las suyas el lunes, convocó a “la violetera” Sarita Montiel (nacida el 10 de marzo de 1928) y a “la dama de hierro”, Tatcher (nacida el 13 de octubre de 1925).
Murieron dos mujeres poderosísimas.
Supongo que soy como todos, que con cada muerte reflexiono que la vida es corta y que la muerte es segura, que en la vida actuamos tantas veces con soberbia contra los demás como si no nos moriremos nunca.
Buenos y malos, dóciles y altaneros, católicos y no católicos, vamos nomás luego a morirnos.
Al enterarme de la muerte de ambas personalidades de la humanidad digo: si ellas se mueren, ¿por qué yo no voy a morir?; es que, en medio de mi incontrolada, aunque raleada, fatuidad a veces pienso que no me voy a morir.
Suelo visitar el cementerio de la Recoleta cada vez que tengo un poco de tiempo. En un comentario anterior les dije que llevo flores a la tumba de Elisa Alicia Lynch, otra gran mujer, una heroína, en el Paraguay. Voy al cementerio para hacer cable a tierra, para recordarme que los restos míos serán también las que ocupen un espacio de ese u otros cementerios.

                                                 Margareth Tatcher, la dama de hierro. 

Cuando salgo de mis visitas al cementerio me perdono, (¡pienso y hago cada disparate!). Y más me valga morder freno para que no sufra tanto como miles que pierden a sus seres queridos, como Juan E. O´leary que en 1915 al morir Rosita, su hija, escribió “no ves, hija del alma, cómo sufro el más cruento dolor” en su poema que tituló “A mi muerta”.
“¡Oh!, muerte, creadora de misterios!” escribió Amado Nervo es uno de sus poemas.
Pero si no estamos preparados para el día final no hay poema que nos contente, porque vemos a la muerte como a nuestro cuerpo metido en un ataúd, con coronas de flores en los alrededores y velas encendidas y llantos y nuestros dedos amarillos entrecruzados sobre la barriga endurecida y fría.
Y que después nuestros restos serán depositados entre monumentos funerarios, al lado de otro nicho ocupado por los restos de vaya a saber quién, cerca de algunas lápidas lisas y labradas, estatuas yacentes, ángeles de alas caídas, palomas marmóreas, en fin. La nueva casa o sencillamente la casa de los muertos, como la de Fedor Dostoievski. Nuestra futura casa…
Y de todo eso tememos. Y tememos porque, a mi modo de ver, no damos la debida importancia al Creador, a su Hijo y al Espíritu Santo. Y al no dar importancia a esa Santísima Trinidad la muerte nos aparece como la peor de la vida, la indeseable.
En otra oportunidad me explayaré un poco más sobre lo que dijo Jesús: Solo la verdad os hará libres. Si supiéramos la verdad no sufriríamos tanto con cada muerte y, menos, con la que nos espera.  Pero será para la próxima.
Por ahora no dejo de sorprenderme porque dos grandes mujeres se hayan ido sin más trámites, porque así debe ser, porque así dispuso Ña La Muerte que no perdona a nadie.


El travesti Carla



Una persona llamó a plantearme escribir una crónica evocativa de aquella asunción de la dictadura; de esa ciudad igual a la de hoy, pero más discreta: de cuando casi no habían travestis por sus calles excepto uno, Carlos Ramírez, la famosísima “Carla”, que no era “travesti” como se dice hoy, sino un “invertido”, “marica” o sencillamente “puto”, y que dejó su huella en quiénes lo conocieron por dentro y por fuera, porque vestido como mujer era capaz de despertar – y despertaba – las envidias más intensas de las féminas asuncenas más bonitas de la época.
Ante Carlos Ramírez, vestido de mujer, famoso en aquellos años de las décadas de 1970 y 1980, cualquier hombre caía desplomado; era imposible negar un piropo a esa morena de nalgas y pechos así de bien puestos y con su cuidada cabellera hasta por aquí mientras caminaba por las siestas asuncenas.
Era Carlos en su rol de “Carla”.
Las siestas asuncenas era otras, distintas a las de hoy. Por aquel tiempo eran las prolongas horas de descanso, con tiendas y almacenes (no habían supermercados sino uno con ese nombre, “El país”, que no era sino una despensa grande de hoy) también cerradas hasta las 16.00. Esas horas de calma eran aprovechadas por el transformista para andar sin apuros por las veredas del centro.
La morena de pelo lacio y largo y de una cinturita de asimi, generalmente con blusa clara, pantalón vaquero y tacones, andaba sin apuros, discreta, por las veredas cercanas del diario Abc, algunas veces; por la calle Chile, otras. Carla, el puto más bello de la capital paraguaya.  
Para mi modo de ver, Carlos Ramírez fue el campeón de la feminidad. Fue el hombre más mujer que pudo conocer la Asunción pudorosa de aquellos años dictatoriales.

La pequeña y coqueta Asunción de los tiempos de Carla, el más famoso travesti de su época.

Femenina como aparentaba, provocador de delirios, el bujarrón podía trenzarse en infernales moquetes con el hombre que no cumplía con los ritos finales de sus ninfos servicios; es decir, si no pagaba. Era el momento en que era capaz de repartir moquetes y patadas hasta dejar hecho un puré al avivado que gozó de sus extraños atributos.
Carla era famosa en los círculos áulicos de la sociedad asuncena. Su presencia no dejó de sacudir despedidas de solteras y de solteros, hoteles lujosos, famosos restaurantes y clubes y fue, ¡menudo problema para más de una esposa fifí!, rival dura de roer.
Un día, como todas las siestas,  iba yo caminando de mi casa, en Parapití y Segunda, hasta mi trabajo, en el diario Abc Color, cuando vi a una mujer andando en el mismo sentido al mío. Luego de apreciar semejante pecado en tacos altos apresuré el paso y junto a ella no pude sino regalarla un piropo de aquellos. Era Carla para mi desgraciado curriculum de criollo Casanova. Felizmente era de siesta y nadie vio mi papelón. A esta altura de mi vida no puedo sino admitir, como un humilde derrotado, que Carla figura en mi lista de piropeadas.
Travestido hubo siempre, aquí y en todas partes del mundo. Sin embargo, Carla tuvo que haber sido el súcubo pionero en enfrentar la calle asuncena vestido de mujer, por demás de alta peligrosidad visto y considerando que la dictadura no toleraba semejante audacia. Recordemos que durante el gobierno de Alfredo Stroessner fueron detenidos 108 homosexuales por el asesinato de aquel locutor de Radio Comuneros, Bernardo Aranda.
Carlos Ramírez rompió los moldes y se hizo a la vía pública.
Cuando Carla cubría su zona en Asunción, el "Sultana" de Brújula viajaba a Buenos Aires. 

Los pudores no pudieron con él como con los clientes. Vestido de mujer era una princesa extraída de un cuento imposible. I porâ de vicio. Las mujeres de la época tenían mucho por aprender de ese “dulce andrógino”, al decir de  Roa Bastos, refiriéndose vaya a saber a quién otro travesti de tiempos anteriores a Carla.
“Amores monstruosos entre invertidos”, escribió Pío Baroja en “Las noches del Buen Retiro”, tan monstruosos que los pecadores (¿y pecadoras?) de aquella sociedad asuncena de puro recato, de absoluta dependencia católica, preferían eludirlas como tema de conversación informal o, mucho menos, formal.  Era de reconocer esa conducta esquiva ante el travestismo en esa Asunción todavía casi colonial cuando predominaba un creciente conflicto entre los instintos naturales y los condicionamientos culturales impuestos.
No pocos asuncenos han conocido las virtudes íntimas del más famoso transformista  de aquellos tiempos. Con él estuvieron los que experimentaron lo que la iglesia católica llama “amores de concuspiscencia”, del pecado del sexo entre los del mismo género. Y, seguro, lo conocieron del derecho y del revés, arriba y abajo, en el dolor y en el placer; porque, en esto de intimar en pareja, cuentan que Carla era un hombre a carta cabal. Acaso, por eso, en algún diario íntimo, de los más arcanos, debe estar escrito en riguroso manuscrito, que Carla hizo hombre a algún hombre de la A a la Z.
Murió de sida el pobre. Flaco, extenuado, consumido fue fotografiado alguna vez por un reportero del semanario "Esto". El sida lo abrazó como él, en su papel de Carla, esclava y odalisca, a sus clientes y amantes en pasión sexual intensa, como las pasiones descritas por José Luis Sampedro en su novela “El amante lesbiano”. Murió para convertirse en pasado glorioso para, quién sabe, algunos; en leyenda íntima de una ciudad que despertaba para protagonizar poco después el travestismo en todas las instancias con protecciones oficiales, inclusive.
Carla, definitivamente, forma parte de la galería secreta de personas famosas de esta sociedad de la que tenemos arte y parte. Carla, la travesti más bella de Asunción, ya es parte de los genuinos episodios de esta ciudad comunera de las Indias, madre de ciudades y cuna del primer grito de libertad en América. 

jueves, 20 de diciembre de 2012

Naranja Tapé


·         Para adentrarme a este tema me permitirán hablarles antes de esas frutas silvestres nacionales que estamos dejando de lado. La naranja no es paraguaya, es árabe; la trajo el español; tampoco es de España, es de China, introducida a la Madre Patria por los árabes. Si los que no saben qué es “naranja tapé”, están invitados a leer este artículo.

Me puse a pensar si qué les puedo escribir para la página de hoy y pensé en las frutas paraguayas así como en otro tema no tan anexo pero que por ahí anda, lo que se conoce como “naranja tapé”, que no es precisamente una fruta sino una costumbre nacional, de esas furtivas.  Se trata de la fruta no prohibida. Me explico….
Empecemos por lo primero, por las frutas del Paraguay. Y cuando hablo  de las de nuestro país no me refiero precisamente ni a la naranja, ni a la mandarina, ni al mango, ni a la sandía sino a esas que cuando desembarcaron aquí Juan de Salazar y sus españoles el 15 de agosto de 1537 fueron encontradas en abundancia como pacurí, ingá, araticú, yva hu, yva hai, pacova, guavirá, guavirá mi, guaviju, arasá.
En Villarrica se conoce el pacurí no así en Asunción. Se trata de una planta de mediano porte que gusta de los lugares húmedos, cercanías de los esteros. En cada diciembre sus ramas de llenan de cientos, miles, de doradas frutas, que compiten con sus rebosantes hojas de profundo verde por adueñarse de la planta.
Desde luego, los gua´i no comprendemos cómo es posible montar un pesebre navideño en la casa sin mezclar el ca´a vove´i, este otro arbusto tan paraguayo, con gajos enfrutados de pacuríes.
El otro día fui a visitar a una familia amiga de Villa Elisa donde encontré una planta de guaviramí que evoca a la caña y a las víboras. A la bebida porque la cáscara seca del guavirá mi se echa en un envase con caña para adoptar esta un agradabilísimo aroma que para qué les cuento.
El guavirá mi es un arbusto mientras que el guavirá guasú es un árbol. El primero tiene frutas verdeamarillentas mientras que el otro, anaranjadas. La fruta del guavirá mi tiene una capa más resistente que la del guavirá guasú que es de una delicada fina película protectora que, madura, al caer del árbol generalmente se rompe por lo que se inutiliza para comerla.

Cuando llegaron los españoles a estas tierras ya existía aquí el pacova; Félix de Azara escribió que había en abundancia en todas partes para alimentación de indígenas y de animales, durante todo el año.
La naranja, el apepú, la mandarina fueron introducidos a España por los árabes desde la China, sobre todo en el sur de la península de donde vinieron los primeros conquistadores y con ellos, en viajes posteriores al del descubrimiento, las semillas de los cítricos. A los árabes (expulsados de España en 1492, cuando se descubría nuestro continente por Cristobal Colón) les gustaba plantar naranjas en las calles de sus pueblos, Cadiz, Granada, Málaga, Sevilla, etc.  Esta costumbre, mantenida hasta hoy en el sur español, se trajo a Paraguay y así tenemos a una Asunción a la que se canta por “sus naranjos y sus flores”.
Por el año 2009 la municipalidad de Asunción mandó plantar cítricos en algunas cuadras de Asunción, costumbre auténticamente árabe, aunque no todos sepan.
En fin, lo de las naranjas me da pie para hablarles de lo que en la jerga criolla se da en llamar “naranja tapé”.  Este sí que es otro pito pu. Se trata de una suerte de marcante para la mujer fácil de encamar; pero me preguntarán los que no saben si qué tiene que ver una mujer fácil con la naranja de los caminos. Y precisamente eso: que es del camino y que, por tanto, cualquiera puede disfrutar de sus frutos maduros sin que por eso nadie se moleste. Es de todos y es de nadie.
Naranja tapé se dice a la mujer que, generalmente, sin pareja fija, da placeres al paso a los que se cruzan a ella sin que esta nada a cambio. Vivifica una parte de la costumbre sobre todo campesina, lo cual no quiere decir que en las urbes paraguayas no se encuentren protagonistas de ese perfil. Una mujer “naranja tapé” no crea problemas a nadie como nadie crea problemas;cumple con un rol, por decirlo, de carácter social que mucho aprecia la ansiosa y presta colectividad masculina.

No les hablé de las rojas sandías ni de los aromados melones y piñas y los dejo para cuando las fiestas navideñas estén cerca. Por ahora nos quedamos con los frutos silvestres mencionados y de la mujer que hace favores, la “naranja tapé” de los pueblos y comarcas, esa fruta no prohibida. 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Soy de la tercera edad, ¡¡piipuuu!!

• Para mí es muy ventajoso eso de que me ofrezcan el asiento y me habiliten una ventanilla especial para no formar largas colas.


• Me fastidian los de mi edad que se pasan hablando de su próstata, su colesterol y su diabetes como si no tuvieran otros temas de qué hablar.


• Un tío mío, un día antes de morir a los 94 años de edad, internado en un hospital, quería apatucar a la enfermera. Así da gusto ser viejito.
Drauzio Varela es un brasileño y que ganó el Premio Nobel de Medicina. Dijo que a los 60 años de edad empieza la Tercera Edad y no me gusta demasiado que digamos porque yo acabo de cumplir semejante edad, pero me las aguanto e intento convivir con esa verdad y les puedo decir que no me va tan mal que digamos.
Añade el brasileño que desde los cincuenta años empiezan los achaques y que desde los 60 hasta los ochenta se está en eso que se llama tercera edad; a los ochenta comienza la “cuarta edad” o vejez y que termina a los 90 cuando comienza la longevidad y que va hasta que se muera.
Tengo un amigo que demasiado no quiere ser viejo y que como no tiene cabello sino al costadito de las orejas, deja que crezcan los de su izquierda como 40 centímetros para que ese glorioso resto levante y como una fina malla peluda cubra su pelada, que no es poca cosa. Se trata de esos que se tiñen el pelo de negro, lo mismo que las cejas y, de los no para de decir que antes era joven y lindo y que ahora ya es lindo nomás ya.

Esta semana me fui a Esapp para pagar mi servicio de agua; allí, lo mismo que en la Ande, la larga fila de usuarios le puede dar un infarto a todo aquel que sufre de ansiedad. Sin embargo, la ex Corposana pone al alcance de embarazadas, discapacitados y ancianos una ventanilla especial y que yo aprovecho.
No tengo dramas para ponerme en dicha fila, así el cartel que dice “solo para embarazadas, discapacitados y ancianos” evidencia, en mi caso, mi estado de vejez, mientras veo que muchos lecas, más ancianos que yo, no se animan a la audacia de ponerse en dicha ventanilla prefiriendo aguantar la larga cola de los “jóvenes”.
Muchos, con legítimo derecho, todavía se creen picholos a los 60 y no descartan la posibilidad de admirar las curvas de las jovencitas y darse el gusto de regalar algún piropo de su propia cosecha. En contrapartida, hay, cuentan, jovencitas que se gustan de los vejetes porque estos son sobre todo muy dadivosos mientras que los pendejos no tienen ni para la gaseosa de la nena. Los viejos verdes son de regalar para su sai y eso a las enamoradas, oimembá ko umúa hina…
Les dije que ya soy un recluta del viejazo pero aipo hablar de próstata umía ni se me ocurre. Tampoco ando con pastillitas para antes de comer, para después de comer, para dormir, para ku otro y eso porque – y no me alabo – no me faltan. Tengo amigos de mi edad que entran en un estado de éxtasis cuando hablan de sus respectivas enfermedades. A ñe mo lente y me alejo prudentemente de ellos. Algunos de esos amigos de mi generación son un verdadero desastre.
Mi tío Melitón murió a los 94 años de edad y para honrar su memoria de osado seductor les confesaré que un día antes de morir en el hospital le pidió a mi primo, su hijo, a que le trateara en su nombre a la enfermera jovencita para un revolcón de aquellos. No sé si se llegó a completar el plan. Para que vean que a los 94 se puede ser todavía, por lo visto, un potro salvaje; ¡Hoitâ, che tió!

John P. Robertson, en “Letters on Paraguay” escribió que en 1814 vivía una señora en el barrio Trinidad de Asunción que se llamaba Juana Esquivel y que por encima de sus 80 años de edad se había enamorado de John, un inglesito de 18 años de edad. Cuenta en su libro que la abuela le invitó a dormir con ella por lo que el rubito de ojos azules se rió y que le costó una feroz arremetida de la Juana; “primero soy mujer, después abuela”, le bajó. Por lo visto nada termina a los 60 sino que puede seguir campantemente y, a lo mejor, con más ímpetu en algunos, como en la recordada doña Juana, una conocida matrona de su época.
Akai ro en el micro cuando alguna jovencita umi i cacho va se levanta de su asiento y me dice “venga a tomar asiento señor” y me toma de la mano. Yo agradezco nomás pero ganas no me faltan desde mi yo profundo, como el recordado Dr. Merengue, decirla “gracias, y vos sentate en mi regazo, muñeca”.
Ijetu ú esto de ser de la tercera edad pero hay que tomarlo con soda. Ya ven que hay ventajas que usufructuamos, como las ventanillas rápidas, el asiento que nos ceden y que ya no andamos criando niños. Hay que mirarlo por el lado bueno de la vida como dice una publicidad radial, ¿para qué dramatizar?, alguna vez ña manotante voi ningo y como nadie muere en la víspera sino el chancho aquí me tienen inaugurándome en el target “vejete” pero con toda la onda de los mejores años de la juventud. Escuchále na…

jueves, 19 de julio de 2012

Las calles y plazas son de la ciudadanía

La voluntad ciudadana se hizo sentir a través de las redes sociales. No fue fácil despabilar a la gente sobre aquellos asuntos de interés colectivo (listas sábana, 50 millones para Justicia Electoral, inseguridad, etc.) pero a medida que transcurría el tiempo las inquietudes fueron tomando cuerpo hasta que los paraguayos salimos a tomar las plazas y las calles.
¿Cómo empezó toda esa movilización a través de las redes? Trataré de rememorar y unir piezas de modo que la reciente historia sea contada de una manera justa y perfecta posibles.
Algunos intentos a profundidad fuimos engendrando en el 2011 como, por ejemplo, con el deseo de nominar a un paraguayo al Premio Nobel de la Paz o para encontrar a Dalia Scappini, la secuestrada en agosto de ese año. La inseguridad motivó la creación de un grupo en Facebook llamado “Basta Ya!!!” que de a poco fue tomando coraje y salió a las calles a reclamar lo suyo. La “Asociación lista sábana del Paraguay” se hizo de espacio en la red para procurar a favor del desbloqueo de las listas de candidatos para senadores y diputados y, así, nos fuimos haciendo camino.
Entremos en la espesura como decía San Juan de la Cruz:
Por las cosas ocurridas, por una serie de informalidades manifestadas en la sociedad, nos indignábamos y de a poco nos fuimos comprometiéndonos como grupos; por este denominador común surgió “Ya no basta con indignarse es hora de comprometerse” creado por Wilson Dusser.
Este grupo, se reunía en la casa de la señora Miriam Amarilla en el barrio Jara un día a la semana para ir trazando estrategias tendientes a defender los bienes ciudadanos.
Con el permiso para mencionarlo, como dicen los parlamentarios, Roberto Espínola, en el grupo comandado por él (“Basta ya!!!”), empujaba con sus amigos contra la inseguridad y otros asuntos de interés colectivo.
En pocas palabras, todos estábamos en una misma línea desde las redes y fue así que pasamos a apoyar al grupo “Basta ya!!!” en uno de sus eventos, el realizado con la Asociación Lista Sábana, el sábado 12 de mayo de 2012 al lado del Panteón Nacional de los Héroes, que reunió a un centenar de avitués de las redes.
Interín, crecía en el ámbito político, parlamentario y judicial hechos y declaraciones que contrariaban a la opinión pública como la inminente aprobación de un ajuste presupuestario para la Justicia Electoral de 50 millones de dólares para distraer en operadores de los partidos políticos. Los diputados, en cuyo ámbito estaba el delicado tema, no prestaron atención al clamor de la ciudadanía, decidiendo aprobar el reajuste respetivo el viernes 25 de mayo de 2012.
En la noche del 23 de mayo, en reunión del grupo “Ya no basta con indignarse…” en la casa de la señora Amarilla, decidimos que Vidal Vera y yo concurriéramos el jueves 24 de mayo a la redacción del diario Abc, en representación de nuestro grupo, a pedir que se publique nuestro requerimiento a los diputados que rechacen el desangramiento presupuestario. El viernes 25 de mayo abc Color publica nuestra entrevista; “Martínez agregó que así como en la manifestación del 12M (12 de mayo) volverán a tomar las calles si es necesario para reclamar sus derechos”, decía el párrafo final del artículo publicado bajo el título de “Indignados piden que se evite robo al pueblo” (http://www.abc.com.py/edicion-impresa/politica/indignados-piden-que-se-evite-robo-al-pueblo-405489.html).


Vidal Vera y yo en el diario Abc Color el 24 de mayo de 2012. En nombre de la ciudadanía pedias que se evite el robo al pueblo.

Para el mediodía del 25 de mayo, se crea el grupo en Facebook conocido con el nombre de “After Office Revolucionario!!” a cargo del joven Maxi Urbieta, quién convocó a la plaza desde la red Facebook, donde estuvimos todos los que participamos del evento del 12 de mayo. Para ese momento ya los “feisbuceros” estaban dispuestos a abandonar los teclados y ocupar las calles.
El camino recorrido hasta aquel viernes fue escabroso pero no por eso se dejó de avanzar. No fue fácil movilizar a la gente y esto lo manifestábamos periódicamente en las redes; hasta que la provocación de los políticos y los parlamentarios fue intolerable dándose lo que adelantábamos en el mencionado artículo de Abc: “tomaremos las calles si es necesario”. A partir de ahí, “After Office…” tomó la posta, avanzando bien en la movilización ciudadana a través de las redes y los medios periodísticos.
“After Office…” comenzó a aflojar la marcha tras los sucesos aquellos cuando unos manifestantes atacaron los locales del PLRA y ANR, responsabilidad endilgada a Urbieta a quién se asoció con el entonces presidente Fernando Lugo.
Las movilizaciones ciudadanas tomaron vuelo no solo en la capital sino en el interior del país, convirtiendo a la Plaza de Armas, frente al Parlamento, como territorio ganado para sus protestas.

Una de las concentraciones ciudadanas en la plaza de armas, cuando el Senado rechazó la entrega de 50 millones de dólares para operadores políticos.

Con “after Office” fuera del protagonismo, las redes sociales son sacudidas con los sucesos del 15 de junio en Curuguaty (17 muertos) y aquellas, en consecuencia, rugen y de nuevo movilizan a la gente; las baterías civiles apuntan a Lugo que termina destituido, así la Plaza de Armas haya sido copada por sus adherentes.
Entre los días 20 y 22 de junio se gestan en las redes sociales nuevos grupos ciudadanos que proponían la defensa de la soberanía nacional ante el acoso de los gobiernos de Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Ecuador y Venezuela, por la destitución de Lugo.
En ese marco, Guillermo Cramer, un joven empresario, aparece en Facebook proponiendo una “Caravana de la soberanía” para el día 29 de junio, mientras que el también empresario Domingo Daher invita para una concentración ciudadana en la Plaza de Armas para el miércoles 27 de junio.
La caravana del 29 de junio termina al lado de la Plaza de las Américas, en Asunción. Manifestación ciudadana en defensa de la soberanía nacional.

Entre tanto, en Facebook surgen dos movimientos con los mismos objetivos: “Paraguay es soberano” y “Paraguay soberano”.
Lo de Daher se desactiva y, pese a los temores porque se deban desatar enfrentamientos entre luguistas y antiluguistas, Cramer continúa con la convocatoria para la caravana realizándose en la noche del 29 de junio con todo éxito (en el itinerario, se plantó la caravana primeramente ante la embajada de Brasil donde se hizo escuchar a todo volumen el Himno Nacional y; luego, los caravaneros rodearon con sus vehículos la embajada de Argentina donde también se hizo escuchar el Himno). La columna de vehículos terminó en la Plaza de las Américas donde los expedicionarios urbanos hablaron desde una vereda en defensa de la patria.
Daher, quién se sumó a la caravana del viernes 29 de junio, operó fuerte invitando a la gente para una concentración a lo largo de la autopista para dar la bienvenida a la delegación de la OEA. Esta movilización, que preocupó sobremanera al flamante gobierno y, en particular, a las fuerzas policiales ya que estas temían que se produjera un inminente enfrentamiento provocado por los partidarios del presidente depuesto, sufrió marchas y contramarchas pero que Daher, que contaba con el apoyo de Cramer, fue empujando la realización a pesar de los pesares.
Esa medianoche del domingo 1 de julio llegando a la madrugada del 2 de julio la autopista que conduce al aeropuerto “Silvio Pettirossi” contaba con algo más de cuatro kilómetros de vehículos de gente que apoyaba al gobierno de Franco y daba la bienvenida a la delegación de la Organización de los Estados Americanos.
El evento ciudadano culminó sin enfrentamientos, como se temía al principio, siendo los últimos en retirarse de la autopista Daher, Cramer y sus amigos no sin antes despedirse del comisario policial que tuvo a su cargo la vigilancia en el sitio.

Mario Cibils, Domingo Daher y Guillermo Cramer, en reunión de prensa, informando en el Hotel Las Margaritas, sobre la realización de la caravana y el recivimiento a los enviados de la OEA (foto, diario La Nación).

Dado el éxito en Asunción, Daher y Cramer contactan con Julio Müller, empresario encarnaceno, para la realización de otra caravana a favor de la soberanía paraguaya que se realizó el sábado 7 de julio arrancando en el sambódromo y culminó frente a la Gobernación de Itapúa, en Encarnación. Fue una ruidosa caravana de unos 150 vehículos en medio de la fría noche.

En un hotel encarnaceno, una hora antes del inicio de la caravana por la soberanía paraguaya en Encarnación. (De Izq. a Der.: Julio Müller, Domingo Daher, Guillermo Daher, Ruth Florentín y Luis Id.

Visto el éxito de la movilización ciudadana, el sábado 14 de julio Cramer mantuvo reuniones con referentes civiles de Hernandarias y, al día siguiente, con referentes de Santa Fé y Mbaracaju para avanzar hacia un plan de unidad ciudadana en defensa de intereses comunes, incentivados por los últimos sucesos de transcendencia nacional e internacional.
Dos referencias para ir terminando: 1)- Las redes sociales demuestran su utilidad a la ciudadanía; 2)- la convocatoria a través de Facebook han permitido identificar líderes naturales que coinciden en el pensamiento con la gente y que a puro pulmón y entusiasmo concretaron movilizaciones en defensa de los intereses colectivos y hasta de la misma patria en los momentos críticos.
Valga esta meridiana exposición para visualizar en contexto del cómo se fueron posicionando los grupos en las redes sociales y, al mismo tiempo, de cómo se promovió la concentración de gente en las plazas y las calles y, sobre todo, cómo concretaron sus objetivos. Demás está decir que estos grupos e individualidades seguirán presionando desde las redes y las plazas a favor de todo aquello que sea de interés común y que algunos políticos como gente en el poder buscan administrar de acuerdo a sus intereses particulares o sectarios.
Bien vale festejar el logro alcanzado por los paraguayos que, finalmente, se sacudieron de la apatía. Se puede afirmar que las redes sociales son una excelente herramienta para la manifestación de los paraguayos y que mediante esa estos identificaron felizmente a nuevos líderes, esos que piensan que nada sucede hasta que algo se mueve…

viernes, 23 de marzo de 2012

El paraguayo repanchigado

"Oimene ombojama silla jorconre" (seguro que debe estar sentado recostado al horcón) es una frase escuchada en las tardecitas campesinas al referirse a alguien, sobre todo al varón, que terminó su faena agrícola del día. También se dice "oimene oja jorconre" ( a lo mejor estará haraganeando). Arrimar la silla a la pared o al horcón, todo un tema en el campo.
Mi madre nos prohibía que para sentarnos apoyemos el respaldo del asiento a la tapia porque, decía, apresuraba su estropeamiento al descansar solo en dos de sus cuatro patas y, exponía, "porque esa es costumbre de haraganes".
Y repartigóse para leer lo escrito, escribió Concepción Leyes de Cháves en Tava´i. Sentarse reclinado al horcón implica repantigarse o, como también puede decirse, repanchigarse, arrellanarse en el asiento y extenderse para mayor comodidad, tal como define el DRAE.
Dime cómo te sientas y te diré quién eres. Nosotros, los paraguayos, somos de extender las piernas a la hora de sentarnos, ¿mala educación?, tal vez, pero no querría entrar en ese terreno por ahora, lo dejaré para más adelante. Diré sí que bien o mal es una costumbre de los paraguayos así se siente bajo la arboleda para disfrutar del tereré o durante una reunión de vecinos o durante un velatorio.
Desde luego, no es un hábito exclusivamente guaraní; el policía se repantigó en el asiento, anotó Arturo Pérez-Reverte en El maestro de esgrima, novela española, mientras que Pío Baroja en César o nada se refiere a un italiano en la siguiente frase: El signor Cappagutti se quedó repantigado en la silla tranquilamente.
El sofá o canapé incita a repanchigarnos y sobre todo a la hora de ver la televisión constumbre que, a su vez, estimula la obesidad ¿Se imaginan al papá un domingo a la tarde sentado frente al televisor viendo un partido de fútbol y comiendo y bebiendo como cerdo?
El paraguayo, sobre todo el campesino, pues, tiene una manera de sentarse y ya que estos en este tema diría que también adopta una forma de pararse y ubicar los brazos. Si en cualquier ciudad de España usted observa que un hombre espera el autobús parado descansando sobre una pierna y con los brazos cruzados es casi seguro que ese sea un coterráneo nuestro.
En fin, para cerrar diría que los paguayos somos repanchigados... que sabemos descansar, que aprovechamos la vida.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Quiindy

Durante la dictadura de Alfredo Stroessner, Quiindy - siendo pueblo - era conocido como el de la caña fabricada clandestinamente a la que se conocía popularmente con el nombre de "caña clandé" -. Era caña clandestina porque, prácticamente, la única catalogada como legal en el rubro de bebidas destiladas era la que producía y vendía la industria estatal Administración Paraguaya de Alcoholes (APAL).
En la actualidad, con todo el perfil de una ciudad, A Quiindy se la conoce por su producción de pelotas de cuero y yo diría, de las mejores pelotas del Mercosur.


Y pocos saben que es el pueblo del doctor Ramón Artemio Bracho, creador de la Cruzada de la Amistad, hoy con transcendencia mundial. Mediante este importante aporte del médico a la humanidad, Quiindy es conocida como "Ciudad de la amistad" y cvomo la "Perla del Ypoá".


Más de una persona me preguntó desde el exterior cómo es Quiindy, ya que ya muchos saben que el doctor Bracho es quiindyense . A más de lo que se puede encontrar en Internet, le aporto algunos datos sueltos que fui juntando de lo que leí en publicaciones varias.


El musicólogo Luís Zsaran nos recuerda en su "Diccionario de la música en el Paraguay" que la revolución de 1922 inspiró el compuesto "Crimen de Quiindy".


Después de la Guerra contra la Triple Alianza, en 1874, Juan Carlos Herken Krauer apunta en "Paraguay 1869 - 1913" que Quiindy tenía 200 habitantes. En 1945, por decreto 6.954 del 25 de enero de 1945 se transfiere la suma de 70.000 guaraníes al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones para la construcción de una escuela rural modelo en el kilómetro 105, jurisdicción del pueblo, según planos y presupuestos presentados por una compañía denominada "Hebard".


A más del Dr. Bracho, ¿quiénes son otros hijos destacados de Quiindy? Veamos:


En 1879 nació aquí Higinio Arbo Isasi, docente, parlamentario y diplomático; en 1904, Basiliano Caballero Irala, militar; el 11 de marzo de 1906, Antonio E. González Rodríguez, militar y jefe durante la Guerra del Chaco.


Por mediados del siglo XVII, el ganadero Gabriel de Riquelme de Guzmán recibió la "mayor merced real de la provincia", al decir del historiador Roberto Quevedo, que consistía en una extensa tierra iniciada en Quiindy hasta el río Tebicuary. Riquelme vendería parte de sus tierras a un tal Fernández Montiel donde, con el tiempo, se crearía el pueblo de Caapucú.




domingo, 11 de septiembre de 2011

General César Rafael Cramer Espínola


César Rafael Cramer Espínola nació el 25 de febrero de 1941 en Pedro Juan Caballero. Es hijo del asunceno Guillermo Alfredo Cramer Henman y de la luqueña Exa Espínola. Por el lado de la madre es nieto del doctor Teodosio González (autor del libro "Infortunios del Paraguay") y de Teresa Espínola. González, sin embargo, no había reconocido a Exa como hija.
Cuando Rafael, hijo de padre y madre alemanes, tuvo dos años y medio de edad murió su padre. Guillermo Cramer fue ex combatiente de la Guerra del Chaco y; en tiempos de paz, fotógrafo y administraba un negocio de artículos fotográficos en Asunción.
El matrimonio Cramer - Espínola tuvo dos hijos: Guillermo (+) y Rafael. Guillermo fue suboficial jubilado de policía. Rafael nació en Pedro Juan Caballero porque su padre fue deportado a aquella ciudad fronteriza tras la caída del coronel Rafael Franco del poder el 13 de agosto de 1937, de quién fue adherente.
Tras enviudar Exa, ella trae a sus hijos a radicarse temporalmente en Luque, de donde pocos años después emigra a Posadas, Misiones, Argentina, a instancia de Albino Espínola, hermano de Exa, quién tenía depósitos de madera en aquella ciudad litoraleña.
Exa enviudó joven en la década de 1940 y no volvió a contraer matrimonio. Siguió trabajando un tiempo de fotógrafa y, luego, de empleada en una tienda de la Recova de la calle Colón, cerca del Puerto. Cuenta Rafael que su madre tenía muchas cualidades para las letras.
Rafael alternó sus estudios entre la "Escuela Mandi´o" de Luque, el "Roque González de Santacrúz" de Posadas y el Colegio Nacional de la Capital, de donde, cursando el segundo año de la secundaria, fue trasladado al Liceo Militar "Acosta Ñu" de donde logró pasar al Colegio Militar "Mariscal Francisco Solano López" antes de recibirse de subteniente de reserva en el liceo.
Alumno siempre aplicado, excelente, le permitió avanzar en el Colegio Militar donde los cinco años de estudios le premió ser el mejor cadete de cada año. En la ceremonia de graduación del 15 de diciembre de 1961 recibió 12 premios, como subteniente de infantería mejor egresado, de manos del general Alfredo Stroessner, presidente de la República y comandante de las Fuerzas Armadas de la Nación.
El general Alejandro Fretes Dávalos, profesor del Colegio Militar, alentó al joven oficial a trasladarse del arma de Infantería a la de la Fuerza Aérea.
Hizo estudios profesionales en las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos; fue piloto de Transporte Aéreo Militar (TAM), director del aeropuerto "Alejo García" de Ciudad Presidente Stroessner, de Aeropuertos Civiles, del Aeropuerto de Asunción, comandante de naves Boeing 707 de Líneas Aéreas Paraguayas (LAP), presidente de la empresa estatal LAP, Comandante de las fuerzas Aéreas, y Viceministro de Defensa.
Durante el gobierno de Raúl Cubas (15 de agosto de 1998 - 28 de marzo de 1999), por orden del general Lino Oviedo fue a prisión por haberse opuesto a las intenciones golpistas de éste durante el gobierno de Juan Carlos Wasmosy. En más de una ocasión, siendo Oviedo comandante del Ejército y; Cramer, comandante de la Fuerza Aérea, se enfrentaron, éste en defensa de la institucionalidad.
César Rafael contrajo matrimonio con Aura Beatríz Campos (fallecida el 17 de enero de 2009) y tuvieron cuatro hijos.

viernes, 26 de agosto de 2011

Un fenómeno en Facebook


Para cuando estoy escribiendo este comentario, una comunidad paraguaya en Facebook está por los 48.000 y pico de miembros, convirtiéndose por tanto en la más grande en su género de la República de Paraguay. Allí unifican voces para que la Academia de Noruega nomine al creador de la Cruzada Mundial de la Amistad, el doctor Ramón Artemio Bracho, al Premio Nobel de la Paz.
A la comunidad no se suman solamente paraguayos sino también miles de extranjeros, incluso de los países más alejados de los guaraníes, como India, Nepal, China, Corea, Islandia. Se trata de un extraño fenómeno de coincidencias de criterios.
Lo iniciamos el 31 de julio de 2011, un domingo a la mañana, cuando llovía y hacía frío en Asunción, la capital paraguaya. Para la tarde de aquella fecha ya eran 9.000 los adherentes, mientras que ahora está a punto de llegar a los 50.000.
Se suman jóvenes, mayores, hombres y mujeres, políticos, funcionarios públicos, empresarios, artistas, periodistas, comerciantes, policías, militares, choferes, obreros, estudiantes...
¿Qué la hace atractiva a esta comunidad de Facebook si allí no hay más que fotos, miles de fotos, de los rostros de cada uno de los adherentes e informes de gestiones de la comisión que lidera el grupo? No caben dudas que la unidad y el crecimiento se basan en el deseo de que, por fin, se otorgue un premio tan importante al hombre que desde el corazón de América del Sur procuró porque todos, la humanidad toda, se unan, se entiendan, se abracen mediante la práctica efectiva de la amistad.
La gente quiere por lo visto lo esencial. Reclama lo esencial. Cree en la figura del hombre como agente de paz. La humanidad procura por la paz en el planeta, empezando por la individualidad misma, luego por la familia, el barrio, el pueblo, la ciudad, el país, el continente, todo el mundo. La gente quiere paz.
Por esa necesidad, pienso, el entusiasmo en esa comunidad, conocida con el nombre de "Ramón Artemio Bracho, Premio Nobel de la Paz", no se paraliza; al contrario, crece como levadura hacia todo el mundo. Por eso la gente participa y agradece en su idioma que no hubiéramos entendido si Google no nos ponía a manos el traductor. Como nunca esta herramienta es usada a todo dar por los participantes de la comunidad.
La página "Ramón Artemio Bracho, Premio Nobel de la Paz", ya movilizó prensa, contactos de la Academia de Noruega, autoridades nacionales y municipales y, quién más quién menos propone la realización de tales o cuales ideas para seguir aumentando la cantidad de adherentes.
"Qué bueno, no sé quién me adhirió, pero agradezco; aquí me siento bien", es frase símbolo en esta comunidad, ni bien aparezcan los "nuevos" que por cientos se suman a cada hora en el espacio virtual.
Algunos, de vez en vez, se molestan por haber sido añadido por anónimos amigos por lo que piden retirarse y se retiran. Poco después vuelven y los coordinadores los reciben con alegría. En menos de un mes, mucha gente ya hizo amistad efectiva con varios otros. Rosa Zamphirópolos, una de las coordinadoras, logró sumar a no pocos asiáticos al grupo. Para estos momentos, muchos son activos participantes en la página.
¿A cuantos llegará esta marea humana en un sitio virtual?, buena pregunta; lo que los responsables del grupo llaman el "cuantímetro" aumenta en forma constante. Cincuenta mil es la próxima meta, después - seguro - la gente seguirá sumando. Esto, por lo que se ve, apenas está comenzando...
(Foto: Fotolia.com)

jueves, 25 de agosto de 2011

El silencio del karai guasu

En el Paraguay de hasta no hace mucho el karai guasu era merecedor de toda admiración, cariño y respeto. En castellano sería literalmente gran señor. Se trataba del hombre sin manchas, solidario, prudente, tolerante, jovial, respetuoso, ejemplar.
El karai guasú, registra nuestra historia, era elegido padrino de incontables niños en toda la comarca por donde el buen nombre del hombre era conocido. Y cuidaba paternalmente a todos sin pedir nada, era generoso por antonomasia. El "paíno", pues, era el sumum de la buena persona, por eso accedía a la categoría de padre espiritual del niño; de otro modo no hubiera alcanzado la confianza de los padres biológicos.

Sin dudas, su decencia, lo convertía en la personalidad del barrio, del pueblo, de la compañía o de la comarca. Por decente era consultado ya sea para decidir sobre tal o cual negocio, o para concretar un matrimonio, o para armonizar relaciones entre dos personas víctimas del desamor gestados, a lo mejor, por "sonseras".

Tenía la recomendación justa, la última palabra, porque el karai guasu era gente limpia que lo aprendió de sus angustias, de sus pupilas mojadas, sin que nadie se enterara.

Era señor por decente, acaso con poca academia pero con la luz de los sabios; no era ni doctor, ni licenciado, ni abogado, ni ingeniero, ni contador. Era nada menos que señor, el karai guasu para quién lo conocía.

Su linaje era la india y el el sureño de España. Aprendió de la madre india el valor de la familia y; del padre, la defensa del hogar y la familia.

Aprendió en su familia el respeto y el cariño a los mayores, la lealtad al semejante, el respeto a los símbolos, la prudencia, la humildad, el trabajo constante, el entusiasmo puesto al servicio de los objetivos, así sean los más modestos y sencillos.

Era el hombre que decía "cuida la chacra, trabajá y nunca la vendas" cuando el vecino era tentado por migrar a la ciudad. No valía solo por su palabra sino por su directa protección si así las circunstancias reclamaban.

No era de deslumbrarse ni por el dinero, ni por el poder ni por la gloria.

Procuraba ser nada menos que gente limpia, respetuosa, amiga, siempre solidaria. Si era elegido como juez o caudillo era por el mérito venido por el lado de su decencia.

Desconocía el robar, el mentir o estafar y no dudaba declarar la guerra a los sinvergüenzas así sean abigeos, pendencieros, violadores, majaderos irremediables. Si era necesario, su revolver escupía plomo porque también era hombre de temple cuando exigían los vaivenes ya sean por efectos de las carreras por plata o las barajas por caña.

El karai guasu estaba lejos de ser el timorato, el buenudo, el estúpido a quién se pueda letradear con la facilidad con que querrían los mal intencionados.

A aquellos karai guasu que conocí en mi Villarrica y Asunción de mi niñez, extraño con notable insistencia. Hoy también tenemos señores, verdaderos señores de la sociedad paraguaya, pero arrinconados, olvidados, casi despreciados. Sus ejemplos son postergados, los marginales han ganado estos combates en la sociedad activa.

Por ahora han ganado...

La voz de un decente no tiene espacio ni en los poderes del Estado, ni entre los políticos, ni entre los educadores, ni entre los periodistas, ni entre la gente común de a pie. Los tiempos de la marginalidad han llegado y debemos resistirlos y, si fuera posible, combatirlos.

Por ahora el karai guasu es un bello recuerdo de los mayores. Los menores no están teniendo la alegría de conocer un karai guasu contemporáneo y seguir sus ejemplos. Lo siento por ellos que no tienen la suerte de ver a un verdadero señor influyendo en la sociedad y en su tiempo.

Hoy más vale el po kare, el po pinda, el ñemonda, el yaporo jode. La maldad está aquí, entre nosotros, vistiendo sotanas, trajes ingleses o bermudas carnestolendas.

Ahora no es tiempo de señores. Los tramposos están de fiesta. El karai guasu no tiene voz, está postergado.

(Foto: Fotolia.com)

domingo, 31 de julio de 2011

Bracho, Premio Nobel de la Paz

Casi es medianoche de éstos últimos minutos del 31 de julio de 2011. Desde temprano, aprovechando el día lluvioso en Asunción, me puse ante el ordenador para avanzar en la idea que desde hace unos días me anda girando en la cabeza: lo de crear un grupo de personas en Facebook que apoye la idea de llevar al doctor Ramón Artemio Bracho a la candidatura del Premio Nobel de la Paz 2011, ya que las Naciones Unidas, por fin, apoyó su propuesta de declarar el 30 de julio como el Día Internacional de la Amistad.
Si alguien, me dije, que procura tanto por la amistad como el doctor Bracho no aspire a la premiación de la Academia sueca, ¿quién puede ser ese aspirante?
Puse manos a la obra. Preparé algunos textos, estiré algunas fotos de Google. Me organicé y puse en en la red la página "Ramón Artemio Bracho, Premio Nobel de la Paz". Eran como las 10 de la mañana cuando puse a consideración de la gente. La idea es que todos los que quieran que él se candidate al Premio Nobel de la Paz que se adhiera o haga un "me gusta" y ya está.
Para esta hora, a unas 14 horas de alzar la idea en la red, son más de 9.000 personas adheridas no solo de Paraguay sino de varios países.
Las redes sociales son estupendamente mágicas cuando de unir gente se trata en torno a un tema de interés común. Este caso es ejemplar. Todo el mundo ingresa, opina, felicitan, algunos no están a gusto y se retiran; en fin, algo estupendo en estos tiempos nuevos de la globalización.
La idea es llegar a muchos miles de adherentes de la idea para avanzar dentro de algunos días hacia otras esferas más tangibles de modo a dar forma oficial a la petición que, deseamos, llegue a la Academia Sueca.
(Foto: Fotolia.com)

martes, 5 de abril de 2011

Los que cumplen 100 años y más

Desde hace un buen tiempo venimos leyendo en los diarios paraguayos reportajes a personas que cumplen 100 años de edad. De tantos reportajes me pregunté si en Paraguay tenemos más capacidad para llegar a avanzadas edades y sobre todo, cómo.
Esto que publico, aclaro, está lejos de la rigurosidad científica, es apenas el producto de la percepción en base a lo que publican los diarios y, sobre todo a mi personal curiosidad. Es cada vez más frecuente leer que una persona cumple 100 años en nuestro país y no escapo a la tentación de anotarlo como una buena noticia.
De todas maneras, el sabio Moisés S. Bertoni ya había publicado en su libro "La civilización guaraní" que entre nuestros ancestros nativos llegaban a ¡200 años de edad! Félix de Azara, según Bertoni, comprobó un caso de 180 años de edad.
Casi no está pasando dos semanas para que un diario asunceno publique que alguien cumplió diez décadas que, de todos modos, es noticia para cualquier diario del mundo. A veces, envidio a los que llegan a cumplir tantos años de edad; otras veces, no.
Cuando leo que alguien llegó a juntar tantos tiempos sobre los hombros suelo pensar que a estos olvidó San La Muerte quién, según una obra de teatro reciente, hace inclusive servicio de delivery
¿Cómo es posible que muchos ni siquiera se medican y ni siquiera comen bien y llegan sanos y fuertes a los cien años de edad? Pero de repente muere. Llega un año, dice Augusto Roa Bastos en "Madama Sui" a través de un personaje anciano, en que el hombre se arruina de golpe. El espíritu no se apaga, pero hay que alimentar su fuego con otra leña. "Y ya no tengo laureles para cortar".
Un día leí en el diario "20 minutos" de Madrid (24 de julio 2007) que un anciano yemení falleció el 23 de julio de 2007 a la edad de ¡142 años en Yemen!
En Cuba, según cable de la agencia Reuters fechado el 8 de diciembre de 2004, se creó un club de los 120 (años de edad) en el deseo de dilucidar la clave de la longevidad. En aquel país, en el 2004 habían registrado a más de 2.500 personas mayores de 100 años de edad en 11,3 millones de habitantes en ese año.
Nosotros, en Paraguay, por lo visto, tenemos igualmente muchos cienañeros que hasta me dan ganas de decir que aquí también apunta a ser el paraíso de la eterna juventud.
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ALGUNAS PERSONAS QUE HAN CUMPLIDO 100 AÑOS DE EDAD EN PARAGUAY

(Nombres y apellidos, Edad, Lugar, Fecha de publicación)
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Isidora Vda. de Jiménez, 100, ---, 05-04-2011
Victorio Acosta, 101, Coronel Oviedo, 25/03/2011
Mariana Aguero de Martínez, 100, Luque, 21/03/2011
Francisca Figueredo de Insfrán, 100, Paraguarí, 13/03/2011
Lidia Alfonso, 100, Asunción, 30/01/2011
Apolonio Gómez Galeano, 104, Lambaré, 31/10/2010
Enriqueta de la Cueva, 100, San Lorenzo, 24/01/2010
Marcelino Gómez Bogado, 105, Quiindy, 20/06/2010
Cipriana Deleón, 100, Concepción, 28/09/2009
Tomás duré More,l 107, Horqueta, 25/09/2008
María Albina Arana, 103, Caacupé, 15/12/2008
Fortunato Colmán, 103, Caraguatay, 12/06/2005

(fuentes: hemeroteca emc)

jueves, 17 de febrero de 2011

El "he´ima" de los paraguayos

Entre los paraguayos la valentía no es tanto como lo que dijo el valiente. Quizás a Francisco Solano López no se le mencionaba tanto entre nuestros abuelos sino por lo que manifestaba, así sea en serio o en broma. La riqueza tampoco entusiasma al criollo como la palabra expresada. El "he´i voi vaekue" fulano tiene el peso de una ley.El pasado 12 de febrero, en uno de los canales de Asunción se recordó al coronel Albino Jara. En la oportunidad al menos en cuatro oportunidades los relatores y entrevistados recordaron la frase alusiva al militar "aipova pa ara tera pa Jara", un dicho popular que remarcaba la rebeldía del oficial enfrentando a gubernistas u opositores dependiendo de la época.Jara fue de aquellos que se ponían a llenarse de pólvora al pie del cañón montado en una alzaprima, audacia insuficiente frente al peso de sus palabras y frases. De él quedaron, sí, sus palabras: "he de tomar La Paz (Bolivia) a cañonazos" o, aquella otra frase: "por la razón o por la fuerza", que exponía su insastifacción constante.Más hacia acá, en el tiempo, Humberto Dominguez Dibb (HDD), el director y propietario del desaparecido diario Hoy dejó el amenazador "agante Montanaro" como parte de sus peleas con el entonces ministro del Interior, Sabino Montanaro. Stroessner nos legó su extremismo con su "café o leche, no café con leche".Aquel jefe de las montoneras coloradas, José Gill, promovió con sus algazaras el popular "shake José Gill" o su resistencia a los liberales: "jaha vaivente hina: koaga jaiumajarro hovype".En la Asunción de los años ' 40, a propósito, había un famoso curandero conocido como "Médico Ju´ai" por su enorme bocio. Este recetaba casi siempre lo mismo a sus pacientes. Al final de su recetario verbal medicaba tal o cual yuyo "para el jarro". Quedó de él también el "ikatú a javy, heí médico ju´ai".Por las décadas de 1920 a 1960 el taumaturgo Walter Bauer, alemán residente en San Bernardino, "el oráculo de Delfos",como lo definiera el periodista Sindulfo Martínez, atendía a muchas personalidades nacionales y extranjeras a quiénes les adelantaba su futuro. De la gente de su tiempo quedó la frase "ya lo dijo Bauer", que con el paso de las generaciones fue olvidada.Hasta hoy se usa el "Tarde o temprano Quintana será su sastre", surgido de un señor Quintana que sobre la calle Palma tenía una sastrería, hasta que compró una cajonería fúnebre instalado junto a su negocio. Con el tiempo siguió con el negocio de confeccionar trajes y, al mismo tiempo vender cajas mortuorias. Sobre ambos salones mandó pintar la célebre e ingeniosa frase. Lo que dijo la persona es más importante para la criollada que su acción guerrera, o su dinero o su aventura detrás del ser que ama. Tan importante que es capaz de renovarse cada día hasta llegar a esta generación de cachacas, ñoños y motocicletas Leopard, Taiga y Kenton que la repite campante y la aplica con notable precisión.