Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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jueves, 19 de junio de 2008

Estafan por envíos de carga a Paraguay

Las quejas son una constante entre los usuarios. Ordenan el envío de encomiendas y cargas a tales o cuales empresas paraguayas y terminan muchos con que sencillamente fueron estafados. “Los inocentes pagan por los pecadores”, dice Eligio Palacios, de “Tajy, envíos a Paraguay”. Los inmigrantes guaraníes apelan a este medio para remitir ropas, muebles, artículos electrónicos, electrodomésticos, libros hasta coches, que en varios casos nunca llegan a los destinatarios.
Palacios, que durante la entrevista con EURO MUNDO GLOBAL estuvo en compañía de su socio en el emprendimiento, el también paraguayo Alberto Vega, es parte de la docena de empresas paraguayas instaladas en Madrid para atender este negocio entre los de aquel país sudamericano. El entrevistado dijo a este periódico que “para empezar yo tengo mis documentos en regla, sendas oficinas y depósitos en España y Paraguay, un teléfono fijo al cual nos pueden encontrar todas las personas a quienes prestamos servicios”.
La mayoría de los paraguayos que operan en el envío de encomiendas a nuestro país desde España carecen de documentaciones de residencia por tanto, toda gestión efectúan al margen de la ley española, lo que les obliga a dar a conocer apenas sus números telefónicos móviles (de celulares). Periódicos paraguayos que circulan en Madrid una vez por mes publican regularmente avisos de empresas que hacen trabajos de este tipo, donde la única referencia postal publicada es el número de un teléfono celular.
La ventaja que tienen estos empresarios sobre la mayoría de los usuarios paraguayos es que estos carecen de papeles por que prefieren no denunciarlos en las instancias respectivas.
“Algunos bicicletean con el dinero cobrado por adelantado o sencillamente la usan y dejan de despachar sus cargas, apelando al engaño a los que reclaman”, dijo Palacios, “lo que nosotros no hacemos. Nuestros clientes saben donde estamos, quiénes somos, que estamos radicados legalmente en España, cuestiones válidas para ganar la confianza”.
Dijo también que en Paraguay hay mucha violación de cajas, aunque él admitió que a su empresa jamás le tocaron nada ni en España ni en Paraguay.
Los envíos al Paraguay están sufriendo encarecimientos por el creciente precio del petróleo. Por cada caja de 60 x 50 x 50 centímetros se paga entre 70 y 85 euros, sin límite de peso. El entrevistado dijo que la carga más pesada enviada por un cliente tenía 110 kilos y era una máquina semi industrial. La carga llega en un promedio de 60 días a Paraguay.
(Publicado en el periódico madrileño “Euro Mundo global” del mes de junio de 2008)

Tema afín: www.puertademergencia.com/index.php/component/content/article/103-paraguayos-en-espana/732-transportadores.de-paquetes-estafan-a-paraguayos-en-espana

Informconf el último vestigio stronista

                                            (Foto: diario La Nación)
En enero de 1963, cuando el dictador Alfredo Stroessner hacía lo que quería en Paraguay, se creaba una sociedad privada que, con el tiempo, pondría en jaque a cientos de miles de paraguayos. Con la bendición del detestable militar sudamericano se hizo omnipotente un tal Venancio Castillo, mentor y artífice de Informes Confidenciales Sociedad Anónima (Informconf).
Esta empresa lucra desde entonces con las informaciones de las personas que cayeron en desgracia comercial, empresarial, financiera y crediticia en el país sudamericano.
La dictadura militar mantuvo bajo sus botas a todos los diarios, radios, revistas, partidos políticos, sindicatos, gremios, clubes deportivos y sociales, empresas, iglesia; no así, a Informconf.
En la década de 1980, a propósito, en Paraguay funcionaba una empresa privada llamada Banco Paraguayo de Datos (BPD) que hacía recorte de diarios, producía publicaciones y los vendía.
El BPD fue perseguido por tierra, mar y aire por orden del dictador, hasta que fue desmantelado, sus responsables metidos en los calabozos policiales, mientras que otros escaparon al exilio y; sus archivos destruidos. Unos cuantos románticos de la época pensaron que se podía tener un negocio de ese tipo en las comarcas del dictador.
El manejo de la información era exclusividad de Stroessner,; de su ministro del Interior, Sabino Augusto Montanaro, y de su tenebroso jefe de Investigaciones, Pastor Milciades Coronel. Nadie debía saber más que ellos sobre cada político, empresario, periodista, empleado, mecánico, albañil, maestra, diputado, senador, ama de casa, despensero, vendedor de periódicos. Nadie.
Con la excepción: Informconf.
Mientras La Tribuna, ABC, Ultima Hora, El Pueblo, Aquí, El Enano, Criterio, periódicos paraguayos eran arrasados por los policías de Stroessner, el archivo de datos de Informconf era intocable y seguía ileso y campante proveyendo informaciones a quien pague por ellas sobre personas y empresas, pese a proclamar que “bajo ninguna circunstancia Informconf divulgará cualquier información acerca de un individuo a terceras personas”.
Desde su creación accedió a los arcanos del Poder Judicial, santo santorum del dictador, para extraer la información de su apetencia. Era el él único que podía tomar el vino de la sacristía, para que, con el tiempo, pueda reunir “ciertos tipos de información acerca de nuestros usuarios”, como advierte con cierto desparpajo en su página web.
                                                (Foto: Internet)
Cayó Stroessner pero informconf siguió su hoja de ruta. Continuó creciendo; creó una oficina para cobrar a los morosos, que si no pagan sus datos personales iban a parar en su banco de datos, cacerola donde hierve hasta despellejarse la víctima de turno. Como juez y parte adquirió poderes que, quizás, no tenga ni la CIA de los Estados Unidos.
Cuando esta empresa privada decidió mandar los datos del deudor (que en Paraguay son millones por el cierre de bancos, financieras y la quiebra de miles de empresas de grandes medianos y pequeños portes) y lucrar con su banco de informaciones los desempleados quedaron como atrapados sin salida, optando la migración para mantener a la familia. Así lo hicieron y, desde donde están, los afectados envían dinero al Paraguay para que aquello no deba colapsar aún más. Muchos miles de estos inmigrantes paraguayos fueron acosados por Informconf hasta arruinarlos. Esta empresa también tiene su buena cuota de responsabilidad en la quiebra del país.
¿Qué piensa hacer el nuevo gobierno para frenar el poder de esta empresa privada?, ¿seguirá teniendo Informconf tanto poder como cuando nació y se enriqueció en tiempos de la dictadura?
(publicado en el períodico madrileño "Euro mundo Global" del mes de junio de 2008)

miércoles, 18 de junio de 2008

El miércoles negro de los inmigrantes

Esta puede ser una de las noches más largas de los inmigrantes en Europa. Esta mañana, antes del mediodía, el mallete de la Unión Europea golpeó tres veces la mesa: decidido, los inmigrantes ilegales están condenados a marcharse, por las buenas o por las malas, a sus países de origen. Todo es cuestión de tiempo; más tarde o más temprano deberán volver, les guste o no les guste.
Entre los 4.500.000 inmigrantes en España la decisión de la UE genera situaciones crispantes en las miles y miles de habitaciones ocupadas por racimos de inmigrantes ilegales. Esta noche en nada se asemeja a la del 18 de junio de 2007 cuando, tras el duro trabajo diario, podían darse un sueño tranquilo y reparador. Esta noche muchos miles no dormirán tranquilos y mañana no podrán producir como siempre.
Entre los paraguayos en España no está la cosa mejor que entre los de las demás comunidades de inmigrantes. Algunas voces se han alzado inmediatamente después de conocerse la decisión del Parlamento Europeo buscando calmar los ánimos. Sin embargo, el asunto es claro: los indocumentados (que forman parte de una impresionante mayoría) tendrán que marcharse y esta noticia no es como para abrazarnos de felicidad y ni siquiera para tomarla con ligereza como algunos intentaron en la fecha.
¿Qué se hará con tantos inmigrantes retornando a casa?, es un tema que los gobiernos de los países afectados van a tener que poner en sus carpetas de problemas a resolverse.
A mi modo de ver, pese a la crítica situación por la que atraviesa nuestro país, puede darse una solución pronta a los inmigrantes que volverán. Una de las soluciones es el retorno al campo, decisión inteligente, como planteamos en el comentario inmediato anterior.
No nos echaremos a llorar sobre la leche derramada. La cosa está hecha. Ahora vamos a tener que remangarnos todos: el presidente de la República, los ministros, los educadores, los periodistas, los empresarios, los agricultores, los líderes sindicales, todos los políticos, cada uno de los paraguayos para resolver nuestro problema de inestabilidad económica y social. Vamos a ver si cada uno de los paraguayos, sin los corruptos en el poder, tenemos uñas de guitarreros para sacarnos de encima la pesada carga acarreada por la falta de producción.
Ya no debemos hacer las cosas a las tontas y las locas, como hicimos muchos durante los casi 20 años que llevamos de “transición” hacia la democracia. Vamos a ver si con lo que ahora le pasa a los inmigrantes paraguayos indocumentados no aprendemos de una vez por todas que el Paraguay no es sólo el compromiso del presidente electo sino de cada uno de nosotros.
Veremos si cuando ya no llegue (que será muy pronto) esa plata limpia a Paraguay con puntualidad por las empleadas domésticas, los jardineros, los recolectores de frutas, los ayudantes de albañil, los pintores, los cuidadores de ancianos, las cuidadoras de ancianas, las cuidadoras de niños, algunos periodistas de Asunción o algunas mujeres autodenominadas de “alto copete”, o algunos de esos ñeé reí,que nunca faltan, sigan diciendo tonterías de esa mayoría que viene a España a trabajar honradamente.
Así como están las cosas desde hoy, ya no serán 650 millones de euros al año la remisión desde España y eso pesará en la economía paraguaya. Ahora vamos a tener que buscar soluciones prontas y válidas para nuestro problema, lo que comienza en esta miércoles negro para los inmigrantes en Europa.

martes, 17 de junio de 2008

Una idea oportuna

Estamos, sin ninguna duda, ante el comienzo del fin de la emigración a España. En este país la cosa comenzó a ponerse bastante incómoda, no sólo para los inmigrantes sino para los mismos españoles. El trabajo escasea. Así como en Paraguay de finales de la década de 1990 y principios del ésta, las fuentes de empleos empiezan a cerrarse, algunas intempestivamente. ¿Qué harán en Paraguay, si volvieran, los paraguayos en España que están sin trabajo?
En nuestro país las condiciones ya no son tan crueles como fue hasta hace poco. Veamos:
El 15 de agosto de 2008 asumirá un nuevo gobierno y se marchará el sistema colorado que durante 60 años no hizo sino mantener una estructura de corrupción.
El nuevo gobierno trae esperanza y esta - la esperanza - es detonadora de nuevas oportunidades para el bienestar colectivo. Anotemos, pues, este cambio como un importante apoyo para volver a Paraguay.
Desde luego, el sentido común dice que no será el nuevo gobierno el que crea directamente las fuentes de empleo; se espera, sí, de él, que defienda y haga cumplir las leyes que amparan a los que crean empresas y donde los desocupados tengan de nuevo ocupación.
En el Paraguay tenemos tierras agrícolas suficientes. Volver al campo no es mala idea ni, muchos menos, una condena, como muchos nos han querido meter en la cabeza. Si la agricultura es mal negocio, los mennonitas del Chaco se hubieran marchado hace tiempos; pero como es buen negocio no les movió de sus tierras ni siquiera los cañones de paraguayos y bolivianos que andaban rugiendo durante tres años por cerca de sus chacras.
Los paraguayos sin trabajo en España debieran tener la oportunidad de una oferta del gobierno de Fernando Lugo para repoblar el campo en base a programas agrícolas colectivos (comités, cooperativas, asociaciones) dentro de los cuales figure primero la tenencia de la tierra.
¿Por qué no pensar seriamente en una granja de cuatro hectáreas por cada paraguayo recuperado del exterior? Los mismos inmigrantes de España están dispuestos a cooperar con el nuevo gobierno paraguayo para sacar adelante una alternativa de retorno como este. Para el efecto el proyecto llamado “Tercera Región” contempla como una de sus propuestas la idea mencionada.
Dicen que la necesidad es madre de todas las ciencias. La necesidad de volver a Paraguay y tener un techo bajo cual cobijarse, comida y ropa, haría pensar con optimismo a no pocos compatriotas en España respecto a la idea de crear sus propias mini unidades agropecuarias si en el nuevo gobierno se inyecta buena voluntad de cara a la idea.
Una granja de cuatro hectáreas es una unidad de producción de envergadura en España, Taiwán, Holanda. Lo puede ser también en Paraguay. En ese espacio se puede producir maíz, mandioca, forrajes varios, hortalizas, árboles frutales y criar aves de corral, cerdos, conejos y hasta un par de vacas lecheras. En unidades de explotación intensiva como estas, en Europa se practica el engorde de ganado en confinamiento, experiencia que bien se puede aplicar en las pequeñas granjas paraguayas.
¿Qué esa idea demanda mucho trabajo? Desde luego que sí. Decía Steve Jobs en un discurso ante los graduados de la universidad de Stanford que cuanto más hambrientos estemos más vamos a buscar la solución y cuanto más buscamos la solución más nos proponemos a hacer lo mejor que podamos y que eso tiene recompensa.
Los inmigrantes paraguayos experimentaron gran parte de ese fenómeno al marcharse del país y comenzar de nuevo en un país extraño. Ahora puede volver a empezar en su propio país. El inmigrante aprendió a hacer frente a lo peor. Iniciar un proyecto rural en su propio país con un nuevo gobierno como amparo no es lo peor; es una excelente oportunidad para volver al bienestar.
Ustedes se dirán que decir es fácil y que el hacer es complicado y, me preguntarán si yo me animo a encarar personalmente, en mi carácter de inmigrante en España, el desafío de ponerme al frente de una pequeña granja. Les respondo sobre la marcha: Sí, lo haré, sin haber sido nunca agricultor. Y les digo más: voy a salir adelante.

lunes, 16 de junio de 2008

La Biblioteca Nacional y la historia paraguaya

Casi a diario, desde septiembre de 2006 hasta septiembre de 2007, me aboqué en leer todos los libros posibles sobre historia paraguaya de la Biblioteca Nacional de Madrid. Tuve la suerte de encontrarme con las obras de muchos historiadores extranjeros de quienes jamás tuve noticias en Paraguay, como Pedro Antonio Vives Azancot, Antonio Zinny, Willian Hadfield, Jorge L. Costamagna, Ricardo Salles y muchos otros sin dejar de mencionar a los paraguayos Carlos R. Santos y Gregorio Benitez que han escrito sobre producción rural y diplomacia paraguaya, respectivamente.
Me llamó la atención tanta documentación tan poco aprovechada por los historiadores paraguayos; al menos esa es la impresión que me causa puesto que muy pocos libros nuevos sobre nuestra historia paraguaya se han publicado en los últimos 15 años en Paraguay. Y viendo la cantidad de libros (alrededor de un millar) sobre el tema en la Biblioteca Nacional de Madrid, me parece una incongruencia de parte nuestra no aprovechar semejante cantera.
También me llamó la atención un libro sobre historia nacional publicado por Dolores Luna Guinot, una historiadora española, titulado “La Guerra Grande (1864 - 1870)”, editado por “Imagine Ediciones”, en Madrid en junio de 2005.
La obra versa sobre la guerra contra la Triple Alianza para cuya publicación la autora contó con el apoyo de la embajada paraguaya en España.
Desafortunadamente este libro tiene varios errores que la embajada paraguaya debiera exigir las correcciones respectivas para una próxima edición.
La española, por ejemplo, escribió que los primeros un toro y siete vacas fueron introducidos en Paraguay en 1546 (p. 14) cuando en realidad fue en 1555; que Delfín Chamorro fue historiador (p. 16), cuando fue docente, gramático y periodista. Menciona a “Luís Batilana De Gásperi” (p. 16) como poeta paraguayo cuando, a lo mejor, debía referirse a Raúl Batilana De Gásperi, añadiendo también como poeta compatriota a un tal Heriberto Fernández (p. 16).
Sus errores, lamentablemente, no terminan allí: afirma que “el líder de la revolución independiente y popular del Paraguay (fue) José Gervasio Rodríguez de Francia” (pág. 26), pero cuatro páginas adelante, escribe correctamente el nombre del prócer: José Gaspar.
En la página 125 Guinot trata de “mariscal” a Bernardino Caballero y afirma que Cerro Corá significa “escondido entre cerros” (p. 199). En fin, los errores son varios por lo que la oficina de Cultura de la Embajada Paraguaya en España debería reclamar las correcciones respectivas.
El doctor en historia Pedro Antonio Vives Azancot, un respetado catedrático universitario, en su libro “El confín norteño del Río de la Plata, Asunción en el último cuarto del siglo XVIII” (editorial de la Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 1980) tras demostrar que Paraguay jamás llegó a niveles transcendentes ni para la corona ni ante las demás colonias, afirma: “la evolución colonial de Paraguay disfruto poco de ser la `la provincia gigante´ tal y como la pretendiera Justo Prieto” (p. 63). ¿Para qué nos hicieron creer durante tantos años que Paraguay era la “provincia gigante de las Indias”?
El libro de Vives Azancot está disponible en la Biblioteca Nacional para las personas que escriben sobre historia paraguaya. “Paraguay se quedó en lugar de paso. La precariedad económica de la región fue permanentemente motivo de que los recién llegados a ocupar cargos de gobierno considerasen su destino como provisional. Buen ejemplo eran los obispos que - siempre que lograran sobrevivir al viaje o el mismo cambio climático - procuraban salir de Paraguay en el menor tiempo posible (p. 60), afirma el historiador español.
En el libro “Anales diplomático y militar de la guerra del Paraguay” (Muñoz hermanos, Asunción, 1906, 246 páginas), que tiene la Biblioteca Nacional, Gregorio Benítez, su autor, planteaba algo útil para este tiempo: “El Paraguay conoce por propia experiencia en su pasada guerra, cómo un diplomático mediocre complica y agrava las situaciones. Sabe que un mal agente pierde una causa buena y que un diplomático improvisado compromete los intereses a él confiados” (p. 12). Este libro debiera ser leído por los historiadores paraguayos y, sobre todo, por nuestros diplomáticos y las editoras paraguayas, reeditarlo.
Como se ve, la Biblioteca Nacional de España tiene demasiados materiales como para que los historiadores compatriotas en particular y; el nuevo gobierno, en general, se mantengan de espaldas a la referida prestigiosa y antigua biblioteca europea.

domingo, 15 de junio de 2008

Trenes y tranvías

Nos ufanamos, a boca llena, de tener energía eléctrica en abundancia, pero no tenemos ni trenes, ni tranvías ni trolebuses que los utilicen. En los discursos políticos no faltaron en los últimos 30 años la mención de Itaipú como uno de los orgullos paraguayos, pero ningún gobierno paraguayo de los últimos 20 años explicó por qué no tenemos servicios de trenes eléctricos desde Asunción hacia las grandes ciudades de la región. Viendo en Europa los servicios de modernos y cómodos tranvías así como de trenes, como el llamado “Ave”, que se desplaza a 250 kilómetros por hora, no llego a comprender por qué y para qué todavía se mantiene en Paraguay ese feo peligroso tren de principios del siglo XIX, que no hace sino quemar maderas como manifestando nuestro desprecio a los pocos árboles que siguen en pié en nuestro territorio.
Habiendo un parque de transportes públicos de pasajeros hecho polvo que convierte, sobre todo a Asunción, en la capital de la polución, proclamamos la abundancia energética paraguaya en los folletos turísticos, en las fechas patrias, en los libros de textos, en nuestras conversaciones con extranjeros dentro o fuera del país.
Pero ni siquiera una línea de tranvía como en Madrid, Bilbao y Barcelona tenemos para que nos sintamos, de verdad, felices de tener tanta energía eléctrica. Y ni hablemos de la experiencia europea en materia de trenes subterráneos (en la foto, una línea del Metro de Madrid).
En asuntos ferroviarios nos detuvimos por la década de 1920. A partir de ahí no pasamos de quejarnos contra la inutilidad de nuestros gobernantes. Por 1925 Teodosio González ya se quejaba en su “Infortunios del Paraguay” por la incapacidad de los sucesivos gobiernos de entonces. González fue de la idea de unir Asunción con el noroeste brasileño a través del ferrocarril, pero murió sin haberse movido un papel a favor de la idea.
El tren paraguayo es herencia de los ingleses. Funcionó hasta que cayó a pedazos.
Esa es nuestra realidad.
Pero a la hora de los discursos, nuestros líderes se apresuran recordarnos con profundo e insondable espíritu patriótico que el Paraguay fue el primer país sudamericano en incorporar el servicio de trenes a mediados del siglo XIX durante el gobierno de Carlos Antonio López.
Sí ¿Y qué?
Y que también con el tren de Carlos Casado los soldados paraguayos llegaron hasta Punta Riel para combatir contra los bolivianos durante aquella guerra de la que salieron perdiendo paraguayos y bolivianos.
Y que el ferrocarril paraguayo fue parte de las tantas revoluciones así como de los sucesivos golpes cuarteleros paraguayos.
De los tranvías asuncenos recordamos sólo aquellos tirados por mulitas, parte de la Asunción que siempre dá para escribir, de vez en vez, alguna crónica nostálgica.
Muchos paraguayos se babean escuchando o leyendo historias de trenes, tranvías de mulitas y de la antigua usina de la ANDE.
A pocos, en cambio, importa hablar de la ventaja de tener pronto un veloz tren eléctrico que una la capital con Encarnación, Villarrica, Pedro Juan Caballero, Ciudad del Este y Mariscal Estigarribia. Sobre todo importa un pito a diputados, senadores, líderes de partidos políticos, ministros del Poder Ejecutivo y a los mismos presidentes de la República. A todos, sin excepción.
A ver si me explican por qué los intendentes de Asunción, Luque, Fernando de la Mora, San Lorenzo, Mariano Roque Alonso y Lambaré no unifican criterios para construir una red urbana de trenes tipo “Cercanías” de España, ya que energía eléctrica es lo que más sobra en Paraguay, después del desempleo.
¿Dónde están los concejales colorados, liberales, patriaqueridistas y encuentristas (si todavía quedan) de Asunción y de las referidas ciudades vecinas que aboguen por el servicio de modernos tranvías eléctricos?
Desde luego, no tienen la más pálida idea de emprendimientos prácticos, actuales y necesarios como estos. Claro, llegará una fecha patriótica y de nuevo proclamarán que Paraguay es un país rico, privilegiado, de caudalosos y generosos ríos, de tierra feraz y energía hidroeléctrica que ubica a la nación en posición inmejorable respecto a muchas otras. Mientras tanto, la gente ahora deberá resignarse pagando 2.400 guaraníes por el pasaje urbano porque el petróleo está cada vez más caro.
¿Quién entiende a los paraguayos?

miércoles, 4 de junio de 2008

Instrucción pública

Es el momento oportuno para empezar de nuevo en el país en la instrucción pública que tanto manoseo sufrió en los últimos 60 años. Los paraguayos instruidos en escuelas y colegios durante ese período sencillamente hemos quedado rezagados.
El nuevo gobierno debiera empaparse de los logros de aquellos primeros gobiernos posteriores a 1870 cuando la señora Rosa Peña de González fue designada para reorganizar la instrucción en las instituciones de enseñanza primaria y secundaria.
Ante la falta de maestras y maestros, Rosa Peña, esa gigante de la formación intelectual del país, fue a Buenos Aires donde contactó con quienes serían los encargados de impartir las primeras enseñanzas en la República, entre quiénes estaban las hermanas Celsa y Adela Speratti. Luego creó la escuela de profesores de donde salió la primera hornada de lo que serían grandes educadores en sucesivas promociones como:
Juan Ignacio Lezcano Molinas, Ramón Indalecio Cardozo, Eduardo López Moreira, Héctor Velázquez, Juan Francisco Recalde, Adolfo Aponte, Viriato Díaz Pérez, Félix Paiva, Manuel Riquelme, Reinaldo Decoud Larrosa, Efraín Cardozo Sosa, María Felicidad González, Juan Ramón Dahlquist, entre varios otros.
Luego de la hecatombe social (no encuentro otra palabra más oportuna) que sufriera el país en los últimos años de desgobierno, bien vale aprovechar los aires nuevos para reorganizar los programas de estudios de los niños y jóvenes compatriotas.
Primero debiera recuperarse a los mejores maestros, mientras que se inicia en la preparación de otros en esta carrera contra reloj. Este gobierno debe tomarse el firme compromiso de ayudar a la excelente instrucción de la generación que dirigirá el país a partir de año 2028.
De ahora en adelante nuestros niños y jóvenes deben ser formados con la rigurosidad que exigen las sociedades competitivas en todas asignaturas, incluyendo informática e inglés, sin dejar de dominar - eso, dominar - literatura, historia, ciencias naturales, matemáticas e instrucción cívica.
Miles de jóvenes paraguayos que tuvieron que salir a las disparadas de nuestro país y afincarse en España se encuentran con la desagradable sensación de la marginación porque sus estudios primarios y secundarios (si lo han hecho) son poco menos que lamentable. Y, ni qué decir, cuando tienen la necesidad de hablar con un español. Son jóvenes que han sido vapuleados en las aulas con programa mediocres y maestros con sueldos mediocres.
Estos jóvenes emigrados, mayoritariamente, tienen la oportunidad de compararse con los jóvenes de Europa encontrándose en la dura cuan triste realidad de la marginación por sus limitaciones intelectuales.
Ahora es el momento de iniciar sobre las ruinas de 60 años de manipulación de la enseñanza oficial. Es necesario, para el efecto, reunir a los mejores talentos del país, planificar la inmediata repatriación de nuestras maestras y maestros e invitarlos a volver a clase, previa capacitación si hubiera tiempo.
La ignorancia de la mayoría de nuestra población fue caldo donde se procreó la corrupción de la cual no escapó casi nadie. Esa ignorancia debemos combatir con la buena voluntad puesta en acción No será fácil, tampoco imposible.
El Paraguay debe volver a repetir el éxito de los primeros gobiernos de la postguerra. Si así actuamos, desde algún lugar nos sonreirán las hermanas Speratti, Dahlquist, los Cardozo, Riquelme, María Felicidad González y aquella gran maestra, Rosa Peña.