Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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lunes, 17 de diciembre de 2007

Inmigrante, con un cheque en manos

Luego de las internas coloradas del 15 de diciembre y los resultados dados a conocer por los medios de prensa, se puede decir que las elecciones presidenciales de abril próximo están en línea de partida con los que deben correr. Los paraguayos elegirán al sexto compatriota que deberá sentarse en el sillón de Francisco Solano López en el palacio de la calle El Paraguayo Independiente, tras el derrocamiento de Alfredo Stroessner Matiauda.
Ante semejante compromiso ciudadano en Paraguay y con cientos de miles de paraguayos emigrados en los últimos diez años, ¿qué papel jugará el connacional inmigrante?
Las elecciones presidenciales de 2008 serán claves para el Paraguay en general y, los inmigrantes paraguayos, en particular. Aquellas serán las primeras de los últimos 19 años con tantos compatriotas salidos de nuestro país y que volverán si la mujer o el hombre que es electo gobierna en función a lo que importa al país.
Si el próximo gobierno de nuevo repite la corrupción de los anteriores seguirán inmigrando más y más paraguayos. Y sobre esto hay una herida abierta en las familias paraguayas.
Siendo así de importante las elecciones de abril los inmigrantes paraguayos no se quedarán con los brazos cruzados. Eso está claro.
Desde varios meses atrás, las colonias de paraguayos en Nueva York y Nueva Jersey ya plantearon la puesta en marcha de un movimiento que les permita hacer valer, si no su voto porque no podrán votar, excepto que viajen al Paraguay para dicho compromiso, sus intenciones electorales.
El movimiento consiste en que cada inmigrante paraguayo en Estados Unidos procure influenciar sobre los suyos - parientes y amigos - para que voten a tal o cual candidato, especialmente a aquel que desde el Palacio de López trabaje para el país.
La misma idea había prendido en las colonias paraguayas en España donde se estima están trabajando 150.000 compatriotas.
Los miles de compatriotas en Argentina están en la misma idea; por tanto, los paraguayos salidos de Paraguay en los últimos 10 años por falta de trabajo (que rondarían los 500.000, si no son más) podrán influír en las urnas, como nunca ocurrió en Paraguay.
Los inmigrantes paraguayos tienen un pagaré en manos a cobrar a los políticos. Especialmente a los colorados que, hablando mal y pronto, quebraron el país.
El pagaré efectivizarán el próximo mes de abril.
Para eso, el silencioso trabajo habían comenzado hace meses sin discursos, sin pañuelos al cuello, sin movilizaciones partidarias, sin seccionaleros, afiches en los muros ni pasacalles en las columnas, sin operadores políticos; sin el dinero de los aduaneros, contrabandistas y narcotraficantes; sin encuestas amañadas; sin seccionales coloradas ni comités liberales; sin oficinas de prensa, comunicados, solicitadas, panfletos, ni reuniones de prensa, ni titulares de tapa, ni reacciones en programas radiales mañaneros.
La operación de los inmigrantes es sencilla: hablan con sus parientes y amigos en Paraguay con las herramientas que les permite el contacto permanente: el teléfono fijo, el teléfono celular, el correo electrónico, el chat, el video - cámara.
En estos momentos cruciales de la separación de la familia ningún partido político, ningún líder político, ninguna suma de dinero (que tampoco es gran cosa) ofrecida por los compradores de votos, pueden influír tanto en Paraguay como influirán los inmigrantes desde el exterior. Estos tendrán peso con sus recomendaciones a parejas, hijos, hijas, padres, madres, tíos, tías, hermanos, hermanas, sobrinos, sobrinas, ahijados, ahijadas, que quedan en Paraguay para la hora de la votación, sencillamente porque son aquellos (los y las inmigrantes) quiénes envían el dinero para salvar lo que los gobernantes colorados no saben o, lo que es peor, no quisieron ni quieren hacen para bien del país.
Y los inmigrantes pueden hacer ganar al candidato que elijan.
Los inmigrantes paraguayos quieren efectivizar el cheque que les firmó los Calé, Nicanor, Wasmosy, González Macchi. En abril pasarán por ventanilla. No piensan esperar otros cinco años para ver si se puede cobrar.
No.
Será en abril, el mes de los inmigrantes paraguayos.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Sí, pero no

En la noche del 15 de diciembre Lino Oviedo se reunió con su gente en la ciudad de Luque. El ex comandante del Ejécito discurseó. Sacó a luz, según leo hoy en un diario paraguayo, que la próxima Navidad será triste para los compatriotas, porque - entre otras razones apuntadas por él - muchos han emigrado, la familia está separada, que hay pobreza.
Es verdad.
Será triste, muy triste.
¿Pero por qué será triste? Entiendo que no sólo, como dijo, porque la familia está separada o porque hay pobreza. Estas - la familia separada y la pobreza - tienen sus causas.
Veámos:
Cuando en la madrugada del 3 de febrero de 1989 fue derrocado el general Alfredo Stroessner, todo el mundo - al menos los que no le teníamos a Stroessner como santo de nuestra devoción - se puso feliz. Ya podíamos hablar en libertad; ya podíamos decir, en público que somos liberales o febreristas; que leemos la biografía del "Che" y que nos simpatiza el socialismo, o que nos agradaría viajar a La Habana.
Todos el mundo nos abrazabamos porque podíamos decir lo que se nos cante contra los del régimen derrocado y hasta contra el vecino con quién llevamos determinados desentendimientos por el perro que ladra en demasía y que no nos deja dormir o porque el volumen de nuestro equipo de sonidos le molesta.
Entre tanto, los que protagonizaban el nuevo poder, Oviedo incluído, hacían de las suyas y nosotros todos felices. Hacían de las suyas. Nunca la frase mejor utilizada.
No nos pondremos a puntualizar todo lo que hacían.
¿Se acuerdan de los bancos cerrados?, ¿y de sus nefastas consecuencias?, ¿se acuerdan de los narcotraficantes de la época?, ¿y de las basuras tóxicas?, ¿de los nuevos zares del contrabando?, ¿de los nuevos césares del poder que de pobres de convirtieron en increíbles millonarios?, ¿y del manejo del dinero público, de la ANDE, de ANTELCO, de CORPOSANA, de Itaipú?, ¿de los secuestros y de los crímenes políticos? Desde que cayó Stroessner todo siguió igual para que hoy seamos pobres y con la familia separada.
En casi 19 años ningún político, ninguna figura del poder (incluído Lino César Oviedo Silva) ha procurado para que hoy los paraguayos no tengamos pobreza ni la familia pulverizada.
Ninguna.
Yo le votaré a Oviedo si él, como yo en mi calidad de ciudadano paraguayo, asume su responsabilidad por lo que pasó en Paraguay. Yo, como paraguayo, también soy un responsable de lo que pasó en mi país, ya sea porque voté o porque no voté; porque colaboré con un gobierno o porque no colaboré. Razones hay suficientes y asumo la parte que me corresponde. Que también asuma Oviedo y, si le fuera posible, que pida disculpas.
Oviedo fue un eje importante en el poder desde que cayó Stroessner. Que ahora no se nos haga del chancho rengo.
Por tanto, no nos diga sólo que esta Navidad pasaremos tristes por pobreza y familia dispersa, como queriendo cargar culpas a otros, sino que asuma su responsabilidad como protagonista del poder durante gran parte los últimos 19 años en Paraguay y que nos han empujado hacia la separación y la pobreza.
El hecho de que haya pasado en la cárcel un par de años no le otorga pasaporte para quedar con las manos limpias y, a partir de su libertad, decirnos lo que ya sabemos. Tendrá poder moral de encararnos cuando asuma su responsabilidad y que, con humildad, pida disculpas, si es posible perdón, por sus equivocaciones.
Estamos miles de paraguayos fuera del país porque tuvimos líderes, incluso Oviedo, que no se preocuparon del futuro paraguayo, sino por el de ellos y nada más. ¡Claro que pasaremos una Navidad triste! como consecuencia del manejo de nuestros dirigentes. Y también como consecuencia de la parte irresponsable de cada uno de nosotros, los paraguayos, por votar al equivocado, al mero color, al pico de oro (Nicanor, Calé, Oviedo...), por los 50.000 guaraníes que reparten los dirigentes políticos días antes de las elecciones. O porque no votamos, aunque sea en blanco.
Cuando asumamos todos los paraguayos nuestra cuota de responsabilidad tendremos altura moral para hablar de tristezas en Navidad, de familias separadas, de país en ruina, de necesidad de volver a levantarnos. Entre estos deben ponerse en primera fila los políticos. Entre ellos , Oviedo.
Entre tanto diré que sí, el ex comandante del Ejército tiene razón, en parte. Pero no tiene razón porque no asume lo suyo. Al menos en público.
Sí, pero no....

sábado, 15 de diciembre de 2007

Puerta de Alcalá

Esta es la famosa Puerta de Alcalá de Madrid. Se la llama así porque, hace tiempos, en este lugar estaba la puerta por la que se entraba viniendo de hacia Alcalá de Henares y que se cerraba con candados a las seis de la tarde, por seguridad. La diseñó el arquitecto Francesco Sabatini y se terminó de construírla en 1778. Se la construyó para celebrar la entrada en la ciudad del Rey Carlos III. Se encuentra en el área real, frente al parque de El Retiro, a una cuadra de Cibeles y algo más de cuatro cientos metros del Museo del Prado. Venir a Madrid y no fotografiarse junto a este precioso monumento es falta grave. En América Latina tuvo mucha fama después de la intensa difusión de aquella música que dice "ahí está, ahí está / viendo pasar el tiempo / la Puerta de Alcalá". La foto la tomé en el verano de 2007.

Cleo, la gata de Lisa


La tierna imagen adjunta la tomé en el parque "El Retiro", cuando el último verano se estaba marchando de Madrid. Sí, gatos (observe que son dos) y paloma conviven muy bien. Esta foto me recuerda a "Cleo", la gata de mi nuera, Lisa, que cuando ella (Lisa) y su marido, Héctor, se fueron a vivir a los Estados Unidos, había quedado en casa. Mónica, mi hija, me comentó hoy que "Cleo" sigue siendo muy "interesada". ¿Cómo es eso?, pregunté.
- Claro - me respondió - los felinos son muy interesados; son egoístas. Se nos arriman, nos hacen mimos, juegan con nosotros cuando les importa; cuando no, se alejan.
La otra vez Cleo se desperezó tras su larga siesta sobre el ropero del dormitorio y sin decir agua va se avalanzó sobre Mónica, quién dormía plácidamente en la cama. Huelga comentar el susto que mi hija se pegó con los casi cuarto kilos de peso de la gata sobre ella.
Cleo atrapa ratones, pero no los come. Los lleva bajo la cama. Cuando se percatan en la casa del ratón muerto, la siamesa es de las que ponen carita de "yo no fuí", con un "naumm" que invita a mimarla. Ahora hace calor en Paraguay, por lo que prefiere no dormir sobre el pecho de Mónica, como lo hace en invierno. Ahora prefiere las alturas del ropero, aveces con la madre de mi hija o, sobre la muralla de los fondos de la casa, por donde observa a los pajarillos, aunque sin molestarlos. Cleo no es de atrapar pajarillos, prefiere las ratas. Extraño a esa gata, por más "interesada" que sea en tiempos de verano. Volveré a "El Retiro" para buscar a aquellos gatos que me recuerdan a la lejana Cleo.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Donde se alojaba Jorge Luis Borges

En el tercer piso de este edificio funciona un hotel y que, durante los primeros años del siglo XX era una pensión en la que entre 1919 y 1921 residió el escritor argentino Jorge Luis Borges. En este lugar el argentino escribió sus últimos poemas ultraístas.
El hotel se encuentra en plena Puerta del Sol, en el corazón de Madrid, en la misma esquina donde está la figura del oso, símbolo de la capital española.
De este lugar Borges se transladó a Buenos Aires donde fijaría residencia por muchos años. Poco antes de su fallecimiento, en 1986, había contraído matrimonio con su secretaria, María Kodama. Una curiosidad: Borges ya era muy anciano y residiendo en Ginebra cuando tuvo que casarse por poder con su Kodama, una profesora de literatura argentina. Ese casamiento se produjo en la colonia Rojas Silva, en el Chaco paraguayo. Poco después se casarían, por segunda vez, en Ginebra. El hotel de la foto mantiene hasta hoy su clásico y distinguido interior, como pudimos comprobar en el verano de 2007.

El idioma de los locutores

Sintonice cualquier emisora paraguaya y disfrute de un añejo como singular lenguaje. Locutores y locutoras se preocuparon por inventar palabras y sostenerlas; algunas más viejas que otras (las palabras, no las locutoras) y; los oyentes, contagiados, las usan a troche y moche sin preocuparse si están bien o están mal expresadas. Al fin de cuentas, dicen, la democracia es esa: libertad de expresión, aunque se estén expresando mal.

Veamos algunas palabras y frases pronunciadas, hasta con obsesivo deleite, por los locutores radiales paraguayos:

“Realmente”: Una suerte de comodín. Una o dos frases y aparece, como salvando la idea. “...realmente”. Cuando ya no queda manera de explicar, allí está “realmente” para salvar lo insalvable. Cuando se quiere acusar, criticar, desprestigiar, “realmente” es la tabla salvadora. Realmente nada hubiera sido la libertad de prensa sin esta mágica palabra.

“Vergüenza”: Desde que lo expulsaron a Alfredo Stroessner es otra palabra favorita de los locutores. Claro, va acompañada por el artículo definido “una”. Un “es” por aquí y otros signos de admiración por allá, completan el menú. “¡Es una vergüenza!”. A partir de ahí, hacia cualquier parte. La frase encaja a un bache, a un chofer de ómnibus, a la ANDE, a COPACO, a ESAP, a los inspectores municipales, a la Aduana, a la Policía, a los huelguistas, a los proveedores de carne, al réfere, al marido celoso, al cachaquero, al presidente del Congreso Nacional, al proveedor de combustible, al diputado, al senador, al ministro, al Presidente de la República (bueno, éste ya no tiene remedio), a todos los funcionarios públicos, a los baldíos con yuyales, a las basuras amontonadas en las calles, a los niños de la calle, a los peajeros, a los políticos (¿cuando no?), al dólar porque sube o porque baja, a los sojeros, ganaderos, campesinos sin tierra, taladores de montes, curas (porque si o porque no), embajada norteamericana, embajada paraguaya en España, préstamo chino; ¡uf!, ¡una ver – guen – za!

“Realmente, una vergüenza”. Bueno, esto ya es un cóctel molotov. Va y viene como trompada de loco.

“Paraguayidad”: No figura en el diccionario de la Real Academia Española pero en el Paraguay locutores y oyentes usan a tutiplé. Sería algo así como paraguayismo. “...las ilusiones de la nacionalidad”, diría el periodista paraguayo Sindulfo Martínez, que nuestros locutores convertirían en “las ilusiones de la paraguayidad”.

“Este país”: En casi 19 años de expresar lo que se le ocurra a uno, todavía muy escasos locutores dicen “nuestro país” o, mejor, “mi país”. No. Como abriéndose de todo compromiso prefieren “este país”; como si miraran desde arriba, como si no caminara por sus calles, sus ciudades, sus pueblos; como si no comiera su locro, sus empanadas o asados; como si no durmieran bajo los techos de las casas levantadas en su territorio; como si no se alumbraran con la energía eléctrica que viene de sus ríos. “Este país”, como si fuera más elegante, menos comprometedor, más democrático. Los locutores de este país....

“Digo bien”: Cuando el locutor de radio se equivoca repite la frase y , sobre la marcha, le dice al oyente que dijo bien. “El toro...el loro...digo bien”; “El hermano...el primo...digo bien”. Se equivoca y nos quiere hacer creer que dice bien. Los locutores de antes sencillamente pedían disculpas o perdón por equivocarse; ahora, nos dicen que dicen bien cuando dicen mal. En los tiempos que corren mucha gente utiliza el “digo bien”, cuando dice mal. ¿Cuesta mucho que digan, cuando se equivocan, “perdón”, “disculpe”, “rectifico”, o sencillamente “dije mal”?

A ver qué dice nuestro académico Juan Evangelista Aguiar Benitez, mi compadre, sobre estos "aportes" al castellano paraguayo de parte de nuestros locutores de radio.

No se fueron de paseo...

(El siguiente es un comentario que he publicado el 7 de mayo de 2006 en LA REVISTA, un página virtual, estando aún en Paraguay. Hoy, residiendo en Madrid, pienso exactamente igual que aquella vez)


De repente hemos notado las masivas ausencias. Casas abandonadas, cuadras completas desoladas. Familias dispersas. Llamadas telefónicas quebradas por llantos en uno y otro extremo. Fueron saliendo de a uno; primero los más audaces. Después los jóvenes; y los más entrados en años; las esposas, los esposos, hasta las abuelas y abuelos. Las familias se dispersaron.

Fueron a Nueva York, Nueva Jersey, Buenos Aires, Madrid, Barcelona. Fueron saliendo unos detrás de otros. Después en grupos, por compañías, parajes, barrios. Para eso vendieron todo y se endeudaron aún más a cuentas del trabajo prometido.

Pasaron a ser pintores, limpiadores, limpiadoras, empleadas domésticas, jardineros, choferes. El honrado trabajo para pagar la luz, el agua, el estudio de los chicos, la despensa y juntar plata para recuperar los pagarés impagos listos a ser ejecutados.

Algunas de nuestras mujeres, fuera del país, cayeron en manos de proxenetas y de malvivientes de extramuros. El antiguo drama de las inmigrantes de todas partes.

Porque en la patria no tienen oportunidades se fueron hacia cualquier parte Y sufren y buscan sostener la estabilidad familiar como puedan. Allá como acá nada es igual como antes, cuando todo era normal: los gastos cubiertos, los paseos de fin de semana, las vacaciones al interior o al exterior, los logros escolares de los chicos.

No.

Allá puede estar mamá y acá papá. O viceversa. Acaso han formado nueva pareja, por presión del tiempo y la distancia. Los hijos también dispersos: algunos con la madre, otros con el padre; bajo otros techos extraños, alejados del de la casa original donde, hasta hacía pocos años, todos estaban juntos. A lo mejor alejados por la tristeza de la separación.

Y desde lejos, el dinero para seguir cubriendo cuentas atrasadas. Atrasadísimas. Un pagaré menos. La luz ya no se corta. Las cuotas del colegio están al día, aunque el uniforme del colegio está muy gastada, las cosas van mejor.

Es que papá, mamá, o la abuela, el abuelo, el hermano o la hermana mayor fueron lejos a trabajar; a levantarse muy temprano, aunque haga varios grados bajo cero, aunque deban tomar el tren y dirigirse al empleo para ganar el dinero que debe remitirse, sin falta, cada 30 días, a la golpeada familia que está atrapada, lejos, en el Paraguay.

No.

Ellos no fueron a pasearse. Fueron a trabajar. A trabajar muy duro. Casi como esclavos, por el bienestar de la familia. Fueron a aguantar las penurias de la distancia; las de vivir hacinados en pequeñas habitaciones, postergando dignidades. Fueron a defender la unidad familiar, bastardeada por la falta de empleos y por la excesiva corrupción entre las personas electas para conducir la nación.

Sí, señor.

No se fueron lejos por ocurrencia, fueron en busca de lo que su país no les puede dar. Por eso, nuestros emigrantes merecen, de parte de quienes – todavía – estamos en el Paraguay, nuestro profundo reconocimiento, admiración y respeto. Es absurdo y cruel cualquier opinión contra esa multitud que se marchó y que sufre tanto como quienes quedan pero sin la oportunidad de una ocupación pagada