Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

Temas disponibles en este blog

viernes, 14 de diciembre de 2007

No se fueron de paseo...

(El siguiente es un comentario que he publicado el 7 de mayo de 2006 en LA REVISTA, un página virtual, estando aún en Paraguay. Hoy, residiendo en Madrid, pienso exactamente igual que aquella vez)


De repente hemos notado las masivas ausencias. Casas abandonadas, cuadras completas desoladas. Familias dispersas. Llamadas telefónicas quebradas por llantos en uno y otro extremo. Fueron saliendo de a uno; primero los más audaces. Después los jóvenes; y los más entrados en años; las esposas, los esposos, hasta las abuelas y abuelos. Las familias se dispersaron.

Fueron a Nueva York, Nueva Jersey, Buenos Aires, Madrid, Barcelona. Fueron saliendo unos detrás de otros. Después en grupos, por compañías, parajes, barrios. Para eso vendieron todo y se endeudaron aún más a cuentas del trabajo prometido.

Pasaron a ser pintores, limpiadores, limpiadoras, empleadas domésticas, jardineros, choferes. El honrado trabajo para pagar la luz, el agua, el estudio de los chicos, la despensa y juntar plata para recuperar los pagarés impagos listos a ser ejecutados.

Algunas de nuestras mujeres, fuera del país, cayeron en manos de proxenetas y de malvivientes de extramuros. El antiguo drama de las inmigrantes de todas partes.

Porque en la patria no tienen oportunidades se fueron hacia cualquier parte Y sufren y buscan sostener la estabilidad familiar como puedan. Allá como acá nada es igual como antes, cuando todo era normal: los gastos cubiertos, los paseos de fin de semana, las vacaciones al interior o al exterior, los logros escolares de los chicos.

No.

Allá puede estar mamá y acá papá. O viceversa. Acaso han formado nueva pareja, por presión del tiempo y la distancia. Los hijos también dispersos: algunos con la madre, otros con el padre; bajo otros techos extraños, alejados del de la casa original donde, hasta hacía pocos años, todos estaban juntos. A lo mejor alejados por la tristeza de la separación.

Y desde lejos, el dinero para seguir cubriendo cuentas atrasadas. Atrasadísimas. Un pagaré menos. La luz ya no se corta. Las cuotas del colegio están al día, aunque el uniforme del colegio está muy gastada, las cosas van mejor.

Es que papá, mamá, o la abuela, el abuelo, el hermano o la hermana mayor fueron lejos a trabajar; a levantarse muy temprano, aunque haga varios grados bajo cero, aunque deban tomar el tren y dirigirse al empleo para ganar el dinero que debe remitirse, sin falta, cada 30 días, a la golpeada familia que está atrapada, lejos, en el Paraguay.

No.

Ellos no fueron a pasearse. Fueron a trabajar. A trabajar muy duro. Casi como esclavos, por el bienestar de la familia. Fueron a aguantar las penurias de la distancia; las de vivir hacinados en pequeñas habitaciones, postergando dignidades. Fueron a defender la unidad familiar, bastardeada por la falta de empleos y por la excesiva corrupción entre las personas electas para conducir la nación.

Sí, señor.

No se fueron lejos por ocurrencia, fueron en busca de lo que su país no les puede dar. Por eso, nuestros emigrantes merecen, de parte de quienes – todavía – estamos en el Paraguay, nuestro profundo reconocimiento, admiración y respeto. Es absurdo y cruel cualquier opinión contra esa multitud que se marchó y que sufre tanto como quienes quedan pero sin la oportunidad de una ocupación pagada

3 comentarios:

Hugo dijo...

Hola Efrain:
La verdad que me gustaria que tengas una pagina .com propia, recibi tu invitacion y estoy leyendo los articulos, en especial este que me toco mucho, lastimosamente es una realidad que no se le desea a nadie, estar lejos de mi pais con el bolsillo lleno y el corazon vacio,no es el horizonte que viene a buscar, a todos los compatriotas que hacen ese esfuerzo que pasen una feliz navidad y que se cumpla ese tan anhelado deseo que haya oportunidades de progreso en nuetro pais.

Efraín Martínez Cuevas dijo...

El siguiente comentario me hizo llegar Lola desde Granada, Andalucía a mi correo personal:

"Puedo imaginarme el desarraigo que tiene que producir estar en una tierra
tan lejana a la vuestra. Puedo imaginarme el llanto, la desesperación, la
rabia por estar solos o alejados de vuestra familia, de vuestra tierra, de
vuestra casa tanto tiempo... Pero sólo puedo imaginarmelo pues soy
española y hasta ahora nunca he sido inmigrante. Por eso, creo que es muy
importante que permanezcáis unidos todos los paraguayos sin que ello
suponga que os encerréis en vosotros mismos y no os intentéis integrar con
el resto de la población española." Lola, desde Granada

Ro dijo...

NO SE FUERON DE PASEO,HE LEIDO ESTE ARTICULO Y ME EMOCINO MUCHISIMO, QUIZAS PORQUE PASE POR LO MISMO, NADIE NO DEBERIA PASAR POR ESTA EXPERIENCIA,TAMBIEN ESPERO QUE PODAMOS TODOS HACER NUESTRA PARTE EN ESTE LARGO PROCESO, ES DECIR CASTIGARCON NUESTRO VOTO AL LOS POLITICOS SINVERGUENZAS QUE HOY SON NUESTRO LEGISLADORES, SENADORES Y DIPUTADOS,DEBEMOS APRENDER A ELEGIR Y QUE TENGAMOS TODOS LAS MISMAS OPORTUNIDADES DE PROGRESAR SIN ABANDONAR NUESTROS HIJOS Y NUESTRO PAIS.