Detrás de la puerta, esto

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Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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domingo, 19 de mayo de 2013

Mario Palmério, Saudade


Mario Palmério
Mario Palmério era un diplomático brasileño que estuvo cumpliendo con su misión oficial en Paraguay como por fines de la década de 1950 e inicios de la de 1960. Era, además, un bohemio, escritor, un hombre de mundo. La conocida guarania “Saudade” es de su autoría y les cuento como alguna vez alguien me contó, y que ya no recuerdo quién, de cómo se inspiró para escribir la letra.
Cuentan que él volaba hacia algún lugar del Paraguay a bordo de una avioneta hasta que se desató un temporal en la ruta que seguía la aeronave por lo que el piloto decidió aterrizar en algún descampado. Así lo hizo y ambos se dirigieron a una casita próxima para resguardarse de la lluvia.
Dicen que la casa era de esas más humildes que existía en la época. Mario llegó y con su presencia, que llenaba cualquier parte donde iba (un tipo pituco, grandote, bigotito, amable, sonriente, de traje) impresionó vivamente a la familia y, en especial, a una joven, hija del matrimonio anfitrión.
Mario, un ñe´e kuá de aquellos, se refirió en determinado momento en la casa, mientras llovía a cantaros y la avioneta se empapaba en la que sería la pista de aterrizaje (que no era, sino un descampado nomás),  sobre la nostalgia que le producía la lluvia. “Saudade”, decía.
I porâ la mitakuña que le observaba y de tanto decir “saudade” el brasileño, ella rompió fuego y le preguntó si qué lo que quiere decir esa palabra. Y medio que insistió lento luego.
Ahí nomás, oñerremanga la tipo, y extrajo su lapicera – porque él también se consideraba dueño de la lapicera – y en un papel asuká ryrukué, escribió “Si insistes en saber lo que es saudade / tendrás que antes de todo conocer / sentir lo que es querer, lo que es ternura / tener por bien un puro amor, vivir”, osoró hese.
Con la primera estrofa  nocau lento ya luego le dejó a la nena. Lo que no sé si es que ella pa le dio tan siquiera un besito kañyhape al brasilero, quién al terminar la lluvia subió otra vez a su avión y siguió viaje. Al menos así me contaron. Otros me dijeron que se quedó a dormir en la casita pero si es así, amontema. Pero yo no creo esta parte de la historia. 

1 comentario:

Malu dijo...

buena historia...No creo que se quedara a dormi en aquella casita .No habría escrito Saudade..