Detrás de la puerta, esto

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Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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sábado, 21 de septiembre de 2013

QUE ME VIERTAN EN EL MOLDE NUEVO


Antes de emprender el viaje quiero un amigo que forje mi hierro viejo.
O, mejor, varios que con paciencia moldeen este óxido, pese al tiempo, todavía dócil.
Que den la primera forma a esta pieza que todavía es metal.
Que me fundan de nuevo y luego me viertan en el molde nuevo.
En el de los espíritus de León XIII, Pío X y de Julio Verne,
que restaurar mis ideas misioneras.
Troquel del cual me resuciten, renovado, de mi descomposición y ruina
y que derrumben mis fracasos.
Renacer en la matriz de Andersen para pensar como niño
y escribirles un cuento fresco.
Me transformen en la hechura de Lessepp y construir un canal de amor para todos.
Me hagan como Juarez, para que, con armonía y prudencia, administre.
Me extraigan de la sabia de Stuart Mill y Balzac para defender la igualdad;
para reconocer, como Lincoln, la genialidad del pensamiento cristiano;
para perseverar como Darwin, rediseñar mi destino como trazó Hassman la hermosa Paris y,
ser  íntimo, soñador, como Chopin, desembocando, como Balmes,  en el sentido común como guía y criterio; atacando al mal, como Sarmiento,  desde las aulas.
Antes de ir quiero ser el hombre nuevo para que, como Dickens, dejar escritos fecundos; como Dom Bosco, enseñar amando; ser visionario como Reuter, riguroso como Mommser y, como Dostoyevski, sentir vivamente el misterio de la vida.
Quiero sentirme tumbado del caballo en mi largo camino a Damasco, que sienta el golpe del maravilloso cambio y comprender que soy alma viva y no alma muerta.
Quiero amigos - tan siquiera uno - que restaure mis ideas misioneras que derrumben mis fracasos.

Efraín Martínez Cuevas

Palma Loma, Luque, 21 de setiembre de 2013.

viernes, 20 de septiembre de 2013

COLORES DEL ALMA


Las almas debieran ser de colores,
Claros e intensos, de mil matices.
Y que ninguna sea negra ni grises,
Que ni una sea triste.

Que tengan el colorido del imaginario
El que percibe el espíritu del niño.
La tonalidad distinguida por quién se enamora,
La gama observada por las almas santas.

Un alma celeste, profundo, como el manto de la Virgen,
Verde, como los bosques de Fauno y Diana,
Dorado, como el brillo de los ángeles,
amarillo rojizo como las naranjas de mi patria.

Rojo, como la sangre salvadora del Cristo,
y  también,  como la humilde violeta, de lila,
como el aromático café, de marrón,
y como el soberbio zafiro, de intenso azul.

Que sea bicolor, de rosa y blanco, para las novias;
o tricolor, rojo, blanco y azul, como los de mi bandera;
o de puro blanco como el de la paz,
de multicolor como el arco iris que cruza el firmamento.

Que todas las almas sean de colores,
los de las primaveras eternas,
que todas se pinten para lucir felices, alegres,
que ninguna sea gris, que ninguna sea negra.

Efraín Martínez Cuevas

Palma Loma, Luque, 20 de setiembre de 2013

domingo, 15 de septiembre de 2013

SOS LA CATEDRAL



Es tu poder, sos la misma arcediana.
la sacerdotisa con su propio ritual,
la piedra de sus cimientos, ¡oh!, Diana;
la postrera del cimborio, bien arriba, celeste celestial.

Sos el armonio de la Nôtre Dame;
el portal de bronce de La Almudena;
la campana enorme de la de Colonia;
de la catedral de Sevilla, torre y campanario, la Giralda.

Sos todas las piedras del gran Delfos
donde adorarte es mi deseo,
entre luces de velas y aromas de inciensos,
 sos la gran pitonisa, la profetisa, en el altar de la seo.

Sos la gótica de Sevilla, imponente;
la Piedad más grande que la de San Patricio,
la santa piedra de la Almudena, algente,
todas de pie, como una montaña, hasta el final juicio.

Ni iglesia, ni capilla, ni ermita;
sos la misma catedral,
arriba como el campanario, las palomas, los sarrios;
sos mi templo, mi madrigal,
la misma obra que te dedicó otro grande, Agustín Pío Barrios.

Efraín Martínez Cuevas

Palma Loma, Luque, 15 de setiembre de 2013.

sábado, 14 de septiembre de 2013

MARÍA DE MIS AMORES


Me enamoran tus manos,
tu mirada, tu sonrisa,
y tus caricias sutiles,
María.

Me enamoro cuando me abrazas,
cuando me cuidas,
y cuando me dices “sí” cuando te imploro,
María de mis amores.

Mientras Dios te salva,
Tú me salvas,
me llenas de gracia,
por eso te amo ¡intensamente!

Más que a todas las mujeres
Virgen María,
Miriam, María, 
¡María de mis amores!

Efraín Martínez Cuevas

Palma loma, Luque, 14 de setiembre de 2013. 

lunes, 12 de agosto de 2013

QUERÍA DECIRTE


Quería decirte,
que vuelvas y prendas las luces, las de las piezas y las del patio,
Los faroles del jardín y; del enramado, las guirnaldas.
Cuando vuelvas, sí, las luces prenderán y ya no será solo el cirio
que, lánguido, rompa con la noche, con largas nostalgias.

Quería decirte,
que cuando retornes, después de haberte ignorando, vuelvas a
dar vida a las flores que cultivaste en este jardín, mi alma,
como diste vida a mi vida y que, presiento,  desde la vigilia vigilas.

Quería decirte eso, nada menos que eso,
porque en sí sos la luz, y las flores en mis manos, hoy marchitas, casi muertas.

Ven, dejo el portón abierto, y las puertas y las ventanas,
Todo lo que te he cerrado me provocó la pena, el llanto,
Vuelve a encender la luz,
ven hoy mismo, ahora;
¡por favor!, Divino Farolero,
¿Oh!, Espíritu Santo.

oOo


Efraín Martínez Cuevas

(Palma Loma, Luque, 12 de agosto de 2013).

sábado, 25 de mayo de 2013

San Expedito




San Expedito es calidá total ¿Qué hubiera pasado de nosotros si no existía San Expedito?, yo no entiendo cómo se hubiera desenvuelto la gente sin el santo en medio de un montonazo de problemas. Y a los pasacalleros omboricoité. El 19 de abril es su día. 
Cuando yo vivía en Madrid me iba a la iglesia San José (en esta se había casado Simón Bolivar con María Teresa del Toro y Alayza) donde había una imagen michimi de San Expedito y como todo migrante añenvo´e chupe para pedirle protección para que me proteja de los policías porque, como la mayoría, yo era un indocumentado.
Yo digo que San Expedito es milagroso porque ni una vez me fui preso en casi tres años que anduve por España y tampoco me faltó trabajo, así que pe ñe encomendánte al ex guerrero romano.
Porque era soldado San Expedito y que vivió a principios del siglo IV (upea hina por el año 300 d/C. y pico por ahí) Y se convirtió al Cristianismo aunque el mal oñeha´a maite para hacerle desistir de la idea. ¨Na´ape”, le dijo el soldado y se hizo cristiano.
San Expedito es calidá total porque, junto a Santa Rita de Casia y San Judas Tadeo, resuelve los problemas más urgentes en menos que cante un gallo. Por eso es que la gente le sigue tanto y en todo el país.
Hasta umi ivaiveva pone en orden. Los paraguayos por eso le quiere mucho ¿No ven esos pasacalles que se pone por las alambradas en los pueblos?, eso es porque, me parece, hubo milagros del santo, no importa que sea un milagrito o un milagrote, la gente pide y él concede y listo. Un milagro.
Antes en los diarios nomás se publicaba esos avisitos en la sección clasificados que dice “Gracias San Expedito por los favores recibidos”, pero ahora se hace en pasacalles; da igual, lo mismo San Expedito lee todos los agradecimientos. Los pasacalleros irricoité ….
Ahora en las redes sociales también se pone “Gracias San Expedito por los favores recibidos”.
Nosotros, los paraguayos, felizmente, somos demasiado santularios y sobre todo no renunciamos a venerar a los santos por eso en casi todas las casas de antes había un nicho en la casa con varias imágenes junto a la de Jesús y de la Virgen María.
San Antonio, San Judas Tadeo, San Cayetano, San Miguel Arcángel oimbaité en el nichito que nunca le falta el tataindy modesto que huele a cebo de vaca. Y un rosario también hay en el espacio santo de la casa.
Eso nomás les quería decir, que San Expedito es el purete para los milagros tipo express, de esos tipo delivery que nunca deja en bolas a los que le piden algo.
Yo le suelo pedir algunos milagros a San Expedito, pero de lo que le pido (y me concede) les hablaré otro día porque ya no hay más espacio. Eso nomás.

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ORACION A SAN EXPEDITO
Nuestro santo Expedito "de las causas justas y urgentes":
Intercede por nosotros junto a nuestro Señor Jesucristo. Auxílianos en esta hora de aflicción y desesperación.
Santo nuestro Expedito:
tú que eres el santo guerrero,
tú que eres el santo de los afligidos, tú que eres el santo de los desesperados,
Tú que eres el santo de las causas urgentes:
protégenos, ayúdanos a superar estas horas difíciles,
protégenos de todos los que puedan perjudicarnos,
protege a nuestra familia,
y atiende nuestro pedido con urgencia:
(PEDIDO)
¡Devuélvenos la paz y la tranquilidad, nuestro santo Expedito!
Seremos gratos por el resto de la vida y llevaremos vuestro nombre a todos los que tengan fe.
Muchas gracias. AMEN

Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y hacer la señal de la cruz.
Con aprobación Eclesiástica.
(Para que los pedidos sean atendidos, es necesario que sean justos)

domingo, 1 de abril de 2012

Regálame un libro, Señor ...

Ser más buenos ¿Dónde está aquella bondad olvidada?, ¿por qué no somos más buenos?; ¿donde están los amores que nos enseñaron, aprendidos y practicados? Fui a las redes sociales pregunté y nadie me contestó por lo que, cabizbajo, solo logré garabatear en mi muro lo que pensé en esos momentos sin respuestas: si hablamos de libros y aprendemos de los libros seremos mejores y más buenos.
Observo y leo cuanto piensa la gente en mi entorno sobre todo en la virtualidad, en las redes, y noto desamores, impugnaciones, odios reprimidos, envidias, la maldad en todas sus formas y me llenan de desalientos sabiendo que éstos son la mejor herramienta del mal para desmoronar el mundo. Como que el ángel caigo se friega las manos ante mi estado de angustia.
Y cuando en esa misma virtualidad veo un pestañeo de amor, un pequeño deseo de alegría, una manifestación minúscula de la buena voluntad siento como un arco iris brotado después de los granizos de la tormenta. Como si un coro angélico empezara a entonar. Como si un brazo amoroso me tomara de los hombros.
Yo quiero ser más bueno y me siento contagiado de maldades; quiero hablar de Dios y me responden carroñeras carcajadas surgidas, sulfuradas, malolientes, de las profundidades de cavernas malignas e invisibles.

Siento la trápala furiosa de los cuatro potros mencionados por las letras sagradas, ocupando espacios, levantando polvos, haciendo fuego, rugiendo, devorando a su paso. Está en cada pensamiento de los que olvidaron la bondad, el amor, la sencillez, la caridad, la paciencia, la tolerancia. Esos caballos atraparon a la gente en el enfado, la grosería, en el insulto, en la bajeza del mal. Cuatro potros zapatudos, blanco, rojo, negro y amarillo, amusgan, bufan, arremeten salivando fuego por la boca del pueblo atrapado. 
Quiero encontrar una piedra blanca en la que esté escrito el nombre nuevo que nadie conoce, que no quiere conocer y que quiero conocer. Una piedra que no sea arrebatada ni por mi miedo, ni por mis angustias, ni mis tristezas, ni por mis desorientaciones e inseguridades. Una piedra en la que esté escrito el nombre en el cual se resume la que está perdida, la bondad. Piedra argenta que no me hurten ni la cuadriga maligna ni quienes convocaron su presencia.
Hurgo, desesperado, en la oscuridad buscando ese mineral escondido. No sé donde está, pero lo busco. Sé que es la sabiduría antigua, la de los siglos de los siglos, la de todo el universo, que la olvidamos primero y nos negamos a ella, después. Es la esencia de Dios, es la sangre derramada en el Gólgota, es el manto celeste de la acongojada Madre.
Piedra, esencia, amor, Dios, ¿pero donde estás?, ¡hay tanta oscuridad en el entorno!, hay tantos galopes malignos, hay hedor de sulfuro, hay tantas maldades.
Quiero volver a saber y quiero que todos sepamos; quiero volver al amor y que todos vuelvan a amar, quiero piedad pero nadie mas clama piedad; quiero escuchar las trompetas de los ángeles de allá, arriba, pero aquí, abajo, hay tantos ruidos, cientos de gritos sodomitas vivando al terror, que nos las oigo si ellas sonaran.
Señor …
no me dejes en medio de este infierno, dame un poco de la fuerza de tu Espíritu Santo, dame una piedrecilla blanca de esta inconmensurable cantera, en la que esté escrito el conocimiento que me falta y; si me dieras, reparte también a los que hoy participan alucinados por la borrachera del mal y que mañana, quizás, tras el despertar de los arrepentidos y, ya salvados de las fauces de esa muerte atroz, busquen un fresco manantial que tienes Tú y nadie más.
Regálame un libro, Señor …


viernes, 16 de marzo de 2012

Baroja y los libros conducen a Roma

Leí César o nada, de Pío Baroja. Ubica la novela en Roma en general y; El Vaticano, en particular. El escritor español es un campeón para hacernos pasear por los lugares elegidos en sus relatos. Así, por ejemplo, en La ciudad de la niebla, nos lleva a Londres; en Las noches de El Buen Retiro, a Madrid; en Las tragedias grotescas, a París; en La Feria de los discretos, a Córdoba, España y así, por varias ciudades.
En César o nada "visitamos" monumentos, museos, oficinas públicas, recónditos lugares de El Vaticano que al terminar de leer me dispuse a buscar más libros especialmente de aquellos que necesito saber más a partir de lo que leí en la novela de Baroja. Por ejemplo, en unos de sus capítulos se sumerge en la vida de San Ignacio de Loyola, de los Borgia, Miguel Ángel, entre otros.
Las descripciones que hace de Roma y de la sede papal no hicieron sino encender en mi el deseo de leer más libros y fue así que visité a mi librero Julio Domínguez ( "Domínguez libros", 25 de Mayo casi México) a quién solicité algunos títulos que me permitan satisfacer mi curiosidad de lector.
Me ofreció "El devoto por San Ignacio de Loyola", "Yo Claudio, César y Dios" de Robert Graves, y los álbumes "El color de Roma", "Roma y el vaticano", "Miguel Ángel" y "Todo Roma" en 800.000 guaraníes. Dije que si todo comprara me puedo considerar un aprendiz ilustrado sobre Roma y El Vaticano.
Quien lo quiera comprar le paso los teléfonos de Julio: 021 445 459 y/o 0982 317 248. Me dijo que a quien le interese le puede conseguir la obra de Baroja, César o nada, que cuesta 60.000 guaraníes.
Pagar 860.000 guaraníes para conocer casi de pe a pa esa cuna de la civilización y centro neurálgico de la religiosidad católica creo que bien vale. Por ese dinero todavía no se viaja a Italia. Diría más: todos los que van a Roma debieran leer dichas obras de modo que aproveche al ciento por ciento cada lugar que visite y no le pase lo que a un amigo mío le ocurrió: que fue de turista a El Vaticano, visitó la plaza, ingresó a la basílica, recorrió todo, entró al Castillo del Ángel pero este, el castillo, le pareció demasiado aburrido "porque casi nada hay adentro" y; como si todo fuera poco, ni idea tenía del nombre del río que cruza el lugar, el Tíber. Todo porque no se enteró de nada. Pagó un montonazo y hasta se aburrió de andar por esos sitios.

Vuelvo a Baroja.
César o nada es una novela seductora, que incita conocer los lugares mencionados; cada plaza, cada calle, callejas y avenidas; los edificios, las obras de arte, las estatuas, las fuentes, las tendillas de El Vaticano. De repente pareciera que soy yo quién se pasea por los lugares explicados por el médico y escritor.
Me agradaría que mis amigos compren esa colección (son libros usados, advierto) y que empiecen leyendo César o nada. Estoy leyendo los demás títulos sobre la capital italiana y quiero decirles la sensación de paz que transmite conocerlos a través de los libros. Espero tener amigos que toman el guante para que disfruten y una vez disfrutado comprendan el sentido del título de este artículo, Baroja y los libros conducen a Roma.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Itapé de los milagros

Demoré un poco para volver a visitar la ermita de la Virgen del Paso en Itapé, Guairá. Vuelvo 51 años después. Hoy estuve allí, mezclado con ese gentío mariano que, a lo mejor, es menos ingrato que yo y que, por eso, visita el humilde y apacible sitio en las orillas del río Tebicuary.
Debo confesarles que me hizo mucho bien haber estado allí esta mañana.
Para los que no conocen, la capilla donde está la imagen de la Virgen María en Itapé es apenas una construcción elevada a orillas del río; no tiene la majestuosidad de otras en las que también se venera a la Madre de Jesús. La del Guairá es, quizás, una de las modestas del mundo. Sin pinturas grandilocuentes de famosos artistas, el oratorio atrae a mucha gente en una fecha como hoy.
Sin embargo, no es la cantidad de fieles lo más importante sino el milagro de La Virgen que muchos testimonian entre quienes me incluyo. Y así y todo a Ella no comprendemos como se merece y espera. Dejaré por otra oportunidad extenderme sobre este andarivel. Por de pronto, permítanme contarles, breve nomas, las gratas sensaciones que sentí en este tardío reencuentro.

Me sentí muy cómodo caminar bajo este sol de diciembre hacia la ermita ribereña. Me sentí muy bien viendo rostros buenos, de gente que no desearía mal a nadie, caras de gente de oración. Un mariano no desea mal a nadie. Un mariano ama intensamente, en humildad y en silencio, pienso y les escribo.
Me hizo sentir en paz ver mucha gente que cree sin tapujos en la Virgen María. Gente que se va hasta esa parte de la margen derecha del Tebicuary nada menos que para orar y no para estar en la onda, en la banalidad, por ese inmediatista deseo de estar en el candelero.
Sentí paz al terminar de subir los 13 escalones de la ermita porque, convencido como estuve, Ella estaba en ese elevado (como previsión a las periódicas crecientes) lugar de peregrinación, aunque no la haya visto ni olido algún característico perfume santo, percibí su presencia y percibí también la calma en mi más profunda intimidad.
Así, pues, no puedo decir que hoy, de nuevo, no haya sentido un milagro de La Virgen. Me he encontrado ante otro mensaje suyo y volví a casa en paz, en profundo amor conmigo y los demás. Lo mío no es como para que ingrese en los records de los milagros, tampoco me importa. Lo mío no es para campeonar. Solo les quería contar y nada más. Les quiero decir que María hace muchos milagros y por eso pide nada.
¿Cuántas veces Ella vino a golpearnos la puerta y quizás, previa observación por la mirilla, ni siquiera la atendimos? Y qué paciencia tiene esta Divina Mujer, ¡qué paciencia! No nos abandona, pese a nuestros desplantes; ¡va!, pese a mis desplantes, de nuevo vuelve y ofrece su generoso y milagroso manto.
Hoy la sentí como aquella vez, el 18 de diciembre de 1960, cuando me regaló un gran milagro y me percaté de ello (porque, repito, muchos de sus milagros los pasamos por alto) ¿Cómo no creer en Ella con tanta perseverancia puesta de parte de Ella para que la atendamos?

Itapé no es para disfrutar de sus hoteles lujosos (tiene un par de pensiones de franciscana pobreza); de sus restaurantes de lujo (no pasa de contar con un par de bares y amburgueserías muy modestos); Itapé es para orar a La Madre. Es un lugar para sentirla, un sitio paraguayo donde Tierra y Cielo tiene un virtual cable de conexión: la ermita.
Itapé es un lugar modesto, sencillo, sin viviendas lujosas, de ocupantes que saludan al extraño, un lugar santo, casi olvidado. Un lugar donde frecuenta la Virgen María por eso me gusta llamar al sitio Itapé de los Milagros. Un lugar extrañamente diferente de Paraguay donde el amor se hace sentir de verdad y donde, me consta, los milagros son frecuentes. 

(fotos propias)

sábado, 23 de julio de 2011

Poema "A mi muerta"



(Juan Emilio O´Leary)

¿No ves, hija del alma, como sufro
...El más cruento dolor,
Desde el día fatal de tu partida,
Desde aquel día atroz
En que cayó la noch de tu ausencia
Sobre mi corazón?
¿Hasta el oscuro fondo de la tumba
No te llega mi voz?
¿La soledad de tu postrer morada
No turba mi clamor...?

Ah!, sí, yo sé que en realidad me oyes,
Yo sé que nuestro amor
Sobrevive a la muerte y a la tumba,
En todo su esplendor!
Yo sé que me contemplas, compasiva,
Y lloras como yo,
Desde la opuesta playa en que el Destino
Por siempre te dejó!

Yo sé que en esta hora, en que evocando
Nuestra separación,
Siento aumentar mi pena, mi amargura,
Mi desesperación...
Tú resonar escuchas en tu frente
Aquel beso de amor
Que al cerrarse tu caja funeraria
Te dí como un adios!

Yo sé que en tí mi vida y mis dolores
Tienen su vibración,
Y un eco todos los recuerdos dulces
Del tiempo que pasó;
Pués que la esencia de tu alma pura
Es mi prolongación,
Una parte de mi alma en ti fundida,
Por la mano de Dios.

Tú vives en mi ser, como en tí vivo:
Si tu carne murió,
Si el hambriento sepulcro tus celestes
Encantos devoró...
La llama de mi vida y de tu vida
Encendida quedó,
Frente a la boca de la nada
Que tu cuerpo tragó.

Yo se que no concluye lo infinito,
Que hay algo entre los dos,
Que es como un puente sobre el hondo abismo
Que la muerte extendió
Al arrancarte al tapernal cariño,
Implacable y feroz! ...

Y en la espantosa soledad que siento
Llenar mi corazón,
Es tu recuerdo realidad viviente,
Tangible a mi pasión,
Más que un fantasma que forjó aturdida
Mi desesperación
En la tétrica noche de tu ausencia,
Sin aurora y sin sol!

Yo te siento flotar sobre mi vida,
y yo escucho tu voz
Llegar hasta mi oído en el más leve,
Recóndito rumor,
Y en las alas del viento me acaricia,
En un eterno son,
De tu argentina risa bullanguera
La diáfana canción ...

En el hogar estás: todo te nombra,
Y es una evocación
De los días risueños de tu infancia,
Días de floración,
En que exhalabas el perfume grato
De un divino candor.

Yo te veo cruzar en la penumbra,
Y me llega el fulgor
De tu tierna mirada acariciante,
Llena de compasión.
En tu alcoba, en tu lecho, en tu piano ...
Algo de tí quedó,
Algo real, que sobre mí gravita,
Algo que no murió!

Pero si a veces siento que me llamas,
Y miro en derredor,
Para verte surgir ante mis ojos,
Como una aparición!...
No! no es posible que sucumba todo,
Que muera hasta el amor,
Que en la tumba concluya del espíritu
La Peregrinación!

Existe un mas allá, donde me esperas,
Hija del corazón,
Donde mi vida fundiré en tu vida
Y mi amor en tu amor,
Donde la noche de la amarga ausencia
Tendrá, por fin, su sol,
Y de mi llanto secará la fuente
La mirada de Dios!

(Dedicada a Rosita O´Leary, fallecida el 21 de abril de 1915. El poema fue publicado en la revista "Letras", año 1, Nº 4, Tomo II, Asunción, 21 de abril de 1916, pp. 200 y 201. Incluye la foto de la fallecida)

sábado, 16 de julio de 2011

Mi papá y la Virgen del Carmen

Un día como hoy, el 16 de julio de 1954, la carreta tirada por una yunta de bueyes, cargada con el ataúd confeccionado por los vecinos, marchaba con rumbo al cementerio "Nuevo", más allá del barrio San Miguel, en Villarrica. Detrás, a pie, los familiares, amigos, vecinos marchaban acongojados.

En la caja mortuaria estaban los restos de Justo Pastor Martínez Sanchez, un hombre de 64 años de edad que murió en su ley, de cirrosis. Yo también formaba parte del cortejo fúnebre; iba en brazos de mi madre, en otro momento en los de mi hermana Julia y; lo mejor, sentado en la carreta, al lado del cajón.

Mis ojos de pequeño, tal vez (no recuerdo, todavía no cumplía dos años de edad) miraban, curiosos, los enrojecidos de las mujeres, sobre todo de esa de 39 años de edad, la viuda con seis hijos que tuvo con el marido, hoy muerto.

Sí, el muerto era mi padre.

Sus restos iban, seguro, bamboleandose en la caja rústica que bajo los árboles del vecindario, los de buen corazón lo dieron forma sin que lo pintaran, porque ya no había tiempo. Así nomás. El ataúd, por lo visto era un poco grande. Se sentía que el muerto iba de un lado para el otro, a medida que la carreta se inclinaba de izquierda a derecha por el accidente de los caminos de tierra.

Les decía que murió de cirrosis. Era una mañana, guardando cama, murió allí, mientras mamá estaba en el mercado. cuentan mis hermanos mayores que yo andaba dando mis primeros pasos (por lo visto fui un poco perezoso) y pronunciando mis primeras palabras. Aquella mañana dicen que yo procuraba pasarle a papá una caja de fósforos para que queme su cigarro, hasta que cerró definitivamente los ojos.

Dicen que él tenía a la Virgen del Carmen - hoy es su día - como abogada. Y cuenta la señora Celia, una apreciada maestra vecina, que un jazminero de la casa floreció completamente aquella mañana de la muerte de papá. Lo anoto como una coincidencia notable.

Pero siempre pienso que la Virgen del Carmen le tuvo que haber acompañado en su último viaje; pienso que Ella tuvo que haber abogado por él sobre todo para que el Papá Grande le perdone haber tomado tanta caña. De mi parte, lo perdoné siempre; lo necesité de pequeño, pero mi madre hizo de tripa corazón y me crió muy bien. De modo que, perdones, lo tuvo de mi parte y mis hermanos.

Gracias, papá; gracias Virgen del Carmen por cuidarle...
(foto: Fotolia.com)

domingo, 3 de abril de 2011

Tesoros desenterrados por el General Caballero

José de Jesús Giménez era un paraguayo que sabía de tesoros enterrados en tiempos de la Guerra Grande. Lo que se denomina comúnmente plata yvygüy es tan cierto como la misma guerra y del que el hombre se cuidó de no hablar. Don José, cuando joven vio los planos que Elisa Alicia Lynch había entregado al general Bernardino Caballero.
José fue traído hasta Asunción cuando tenía seis años de edad desde Itacurubí, a caballo, por su padre, un español. Fue entregado al general Caballero para que lo críe y eduque con su esposa, Julia Álvarez. José quedaba huérfano de madre al fallecer ésta poco antes.
En la casa del "Centauro de Ybycuí", como se lo llamaría después entre los colorados, hacía de mozo de cuadra, mandadero, encargado de limpiar la casa, de cuidar a los hijos del matrimonio Caballero Alvarez, llevar recados, etc. De a poco fue ganando la confianza de la familia y, sobre todo, del general Caballero.
Ya andaba por los 16 a 17 años cuando una noche Julia le encomendó ir a la sala de la casa (la que estaba en el actual Parque Caballero de la capital) donde él, el general, trabajaba estudiando unos mapas, a preguntarle si necesitaba algo, a lo que el fundador del Partido Colorado le respondió que no en un gesto que José interpretó como que le estaba molestándole en su tarea.
Se sabría que Caballero estuvo en velas hasta avanzadas horas de la madrugada estudiando el enorme papel desplegado sobre la mesa.
La dueña de casa ordenó a José que al día siguiente, muy temprano, ingresara a la sala a limpiar y ordenar todo lo posible de modo que el general reciba a unas visitas previstas para las 8.00 de esa mañana.
José cumplió con lo encomendado. Ingresó a la sala, mientras el general dormía, y vio que el mapa estaba al alcance de su curiosidad dentro de la biblioteca. Allí estaban dos largos tubos porta planos y la llave de la puerta de la biblioteca, curiosamente olvidada, en la cerradura.
Escoba en mano, miró a uno y otro lado, abrió la puerta de vidrio y madera delicadamente lustrada y extrajo el mapa. Lo miró detenidamente. Tenía cruces, equis, flechas, palabras, nombres de plantas, metrajes de distancias, etc. Lo volvió a enrollar y lo guardó.
Limpió la sala y se retiró del cuarto.
El general se percata que había dejado - olvidada - la llave en la biblioteca. Pregunta a José si él miro el contenido de la biblioteca a lo que éste respondió que no.
Una cosa le era claro al criado: el plano era de los tesoros enterrados durante la guerra por los soldados de López, fusilados tras cada operación, y que le fue entregado por Elisa Alicia Lynch
después de la guerra.

Cuentan los descendientes de José (contrajo matrimonio con la italiana Cantalicia Zanini y sus hijos fueron Otilia Guadalupe, Tomás, Dora, Amelia, Porfiria Elizabeth y Gilda Beatríz) que aquel contaba los viajes que preparaba el general a bordo de su carruaje. Para estas incursiones ordenaba en su casa que se le parara todos los víveres necesarios, ropas, caballos varios y un equipo de sirvientes para que lo acompañara. Volvía en una o, a veces, dos semanas.
José suponía que iba a extraer el tesoro marcado en los mapas que cuidaba con todo celo. De vez en vez, Caballero regalaba monedas de oro al "secre", a más de ropas finas y de pagarle su sueldo con puntualidad. Un día le regaló un reloj de bolsillo con cadena de oro puro. También le obsequiaba extensos lotes de terrenos.
Tras la muerte del general, en 1912, José siguió trabajando en la casa de la viuda hasta que finalmente se retiró para dedicarse a la albañilería. Murió el 21 de julio de 1980 con casi 100 años de edad.

domingo, 13 de marzo de 2011

Profecías sobre Japón

El terremoto de Japón alarmó al mundo. La gente pregunta porqué y cómo de la catástrofe. Y pide perdón y clemencia a Dios. Escuché en las radios ese fatídico día del 11 de marzo (otra vez 11) algunos intentando ensayar explicaciones esotéricas y metafísicas, hasta donde sus entendimientos alcancen. Porque lo de Japón da como para mirarlo con el cristal de los profetas.
Esta tragedia me inspira, particularmente, observarla a través de las profecías.
La humanidad, felizmente, tuvo muchos profetas (San Malaquías, Nostradamus, Saint Germain, el Mago Merlín, por mencionar a algunos de los últimos 20 siglos) que fueron adelantándonos la película, hablando mal y pronto.
Las profecías de la Virgen María son puntuales y exactas como relojes suizos, lo mismo que sus milagros ¿Cuántos anuncios de la Santa Madre tienen los registros católicos? no es fácil responder.
Para referirme al caso Japón quiero concentrarme en las profecías de un joven quizás menos famoso que Nostradamus pero cuyos anuncios recorrieron el mundo. Me refiero a Joe Brant, un joven norteamericano que en 1937 sufrió una conmoción cerebral al caer de un caballo por lo que tuvo que ser hospitalizado en Fresno, California, y que, ínterin, tuvo extraños sueños que lo fue anotando en un papel días tras día.
Las experiencias de Joe se han publicado en libros, supongo que en varios idiomas. Yo leí uno en versión castellana que se titula "El gran libro de las profecías" editado por Ediciones Martínez Roca SA, Barcelona, con acuerdo con la revista especializada "Año Cero". La tapa de este libro es el que acompaña a este comentario.
En esta publicación el joven (profeta, vidente, adivino o como quiera llamársele) adelantó en 1937 que "Japón desaparecerá bajo las aguas del océano con tal rapidez que apenas dará tiempo para que una expresión de sorpresa se pinte en el rostro de sus habitantes, antes de ser barrido por las olas".
En otra publicación dice:
"Lejos, a lo lejos, yo podría ver a Japón comenzar a adentrarse de lleno en el mar. Yo no puedo saber la hora y no veía a las personas porque se parecían a los muñecos, vistos desde muy lejos. Yo no podía oírlos chillar, pero podía ver la mirada sorprendida en sus caras. Miraron al mar todos asombrados. Los veía tan lejos que yo que yo apenas los podía ver. En un minuto o dos pareció acabar todo. Todos desaparecieron. El mar no dejó a nadie". Esto se puede leer aquí: http://apocalipticus.over-blog.es/article-el-extrano-sueno-de-joe-brandt-48534846.html.
Joe dijo mucho más que no desarrollaré para no cansarles, mas sugiero que lo gugleen y lo sigan con atención, si fuera posible.
Tampoco les hablaré de otros libros reveladores, como los de Triguerinho ("Miz Tli Tlan" y "Erks"), en los cuales el autor va al cuerpo: no sólo a Japón alcanzará a cubrir el mar sino, incluso, a gran parte de América del Sur. A este fenómeno lo llama "purificación de la Tierra". En el mapa que publica Triguerinho, Paraguay prácticamente desaparece. Los Andes peruanos no se sumergirán, adelanta.
Lo de Triguerinho, el aspecto llamativo y curioso tiene mucho que ver con los seres de otras dimensiones que, según él, ya están aquí a los que llama "intraterrenos" y "extraterrenos".
Y por aquí me quedo porque, como dice el autor de los dos últimos libros, "hay verdades que, aunque hayan sido reveladas desde los orígenes de la Tierra, serán conocidas tan solo por una minoría restringida de seres espiritualizados; y hay otras que sólo ahora pueden ser reveladas, dada la situación de emergencia en la que el planeta se encuentra".


sábado, 4 de diciembre de 2010

Sabiduría y rodilla

La sabiduría es un jardín eterno; la ignorancia, un páramo inmenso. La sabiduría es el amor; la ignorancia, el desamor. Aquella es paz sostenida por polimatíes; esta, la guerra alentada por cernícalos.
El hombre, por vocación aspira sabiduría y para llegar a ella,incluso, tropieza y se vuelve a levantar varias veces.
En los últimos días me comentaba Ani, una excelente compañera de trabajo, que ella a sus cincuenta años se siente mucho mejor que a sus treinta cuando todavía no sufría los golpes de la crisis económica.
"Supe levantarme varias veces y aquí estoy en paz con la vida", me había reflexionado complacida por sus logros.
Siempre sostuve que la rodilla sabe más que la cabeza, porque es aquella la que da contra el pedregoso suelo del cual, por voluntad, vuelve a levantar sangrante, pero de nuevo de pie.
La experiencia nos templa, amansa, nos vuelve casi sabios.
Augusto Roa Basto en "Madama Sui" dice cuatro veces "sabiduría es dolor" y si evaluáramos nuestros propios fracasos entenderemos que nuestra sabiduría es hija de nuestros dolores. Esa es una prístina verdad. Por algo,como queriendo dispersarlo por todos los puntos cardinales, repitió cuatro veces que sabiduría es dolor.
¿Cuántas veces el Cervantes tuvo que haberse golpeado las rodillas para exclamar su verdad en una de sus novelas?
No en balde San Juan de Ávila dijo que las almas "se ganan con las rodillas".
Caerse bajo el peso de la inmadurez, la inexperiencia, de la juventud - bella pero ignorante - para que en la vejez, que llega a fuerza de aprendizaje, disfrutemos, contemplando, el jardín que resulta ser la vida.
Frank Kafka explica su experiencia: "cuando hay que aprender, se aprende; se aprende cuando se trata de encontrar una salida ¡Se aprende de manera despiadada!"
La necesidad despabila, nos hace firmar nuestra renuncia a la ignorancia previo dolor, de sangrante dolor. Ella amojona el camino hacia la salida, el del fin del sufrimiento y, el comienzo de un territorio muy amplio, el jardín de la sabiduría, donde reina la paz, donde las margaritas son eternas.
Y es esta, la paz, la que gesta y sostiene al eterno ser una vez liberado de las tinieblas de la ignorancia donde personificaba a un miserable, al no ser.



sábado, 18 de septiembre de 2010

El fantasma de López en Cerro León

A Porfirio Cabrera (foto), el encargado del antiguo cuartel de Cerro León, Pirayú, ya no le sorprende los "movimientos" (fantasmas) que se hacen sentir por las noches en el lugar, como llenó de pavor a unos 200 soldados norteamericanos que en julio de 2008 estaban acampados ahí durante 17 días, armados hasta los dientes y apoyados con cuatro tanques de combate. Los marines no pudieron dormir las dos primeras noches en el ex cuartel a causa de ruidos extraños y "de un hombre vestido de negro que se les apareció a medianoche".
Es mediodia y estamos con Cabrera en el ex memorable cuartel del Mariscal Francisco Solano López. Pese a su juventud, él ya está familiarizado - dijo - de las cosas extrañas que pasa en el lugar periódicamente. Ya su padre, Benicio Cabrera, jubilado en el cargo que ahora aquel ocupa, le explicaba que no debía temer a los "poras" del lugar. "Yo, por eso, vuelvo a explicar a mi esposa y a mis hijos que viven conmigo en la casa vecina, que no teman porque esto es realidad permanente del lugar.
- ¿Qué experiencias tuvo usted?
- De vez en vez escucho que un caballo camina por el largo corredor del cuartel, vengo a ver, pero nada hay. Recorro toda la galería y nada encuentro.
-Un caballo...
- Sí, y que camina sobre el piso de ladrillo.
- ¿Escucha desde su casa?
- Desde mi casa, que está a unos 100 metros, se escucha en medio del silencio que la puerta se abre y que se golpea, fuerte, contra la pared. Se oye el sonido de maderas y piezas de hierro dando contra la tapia. Vengo a ver, pero todo está cerrado. Las hojas de cada puerta tienen tranca arriba como abajo y son muy seguras. Cuando vengo encuentro que todo está como cerré.
- ¿Y qué nos puede contar de los soldados norteamericanos y del extraño hombre?
- En el 2008 vinieron aquí unos 30 norteamericanos a limpiar el lugar, pintar las paredes, ponerlo en arreglo. A la semana siguiente llegó un contingente de 200 hombres totalmente equipados como para la guerra. Aquí se acapamentaron durante 17 días. Tenían cuatro tanques de guerra, con el cual salieron más de una vez por el centro de Pirayú a dar vueltas, invitando a los niños para pasearse con ellos.
-¿Fueron 17 noches de estar en el ex cuartel?
- Sí, se acapamentaron y pudieron estar en las piezas del ex cuartel solamente dos noches. Para la siguiente, los yanquis solicitaron sus carpas de campaña que las montaron en la intemperie y recién allí desde la tercera noche pudieron dormir liberados de extraño ruidos producidos dentro de la pieza durante las dos primeras noches. Pero el susto se dieron con el "hombre de negro".
-¿De negro?
- Un hombre que asustó a dos centinelas norteamericanos. Pasó que estos dos montaban guardia como en la parte central del ex cuartel. Mientras fumaban, se percataron que un hombre apareció en la punta del corredor y que caminó hasta la tercera habitación. Las luces estaban todas apagadas por un reglamento de ellos. El hombre, todo de negro, se quedó cerca de dicha habitación. Los guardias le preguntaron quién era y qué hacía allí. El que parecía ser un hombre, no respondió, marcó, marcial, dos pasos y desapareció de la vista de los centinelas.
-¿Después qué pasó?
- Se llenaron de pavor, estaban muy asustados. Fueron a despertarme y me contaron lo que pasó. Supongo que debe ser el espíritu del soldado que fuera fusilado por orden de López después de haber enterrado parte del oro del Estado en una de las piezas y que hasta ahora no se sacó.

sábado, 17 de julio de 2010

El siete de nuestro bicentenario

El siete, número cabalístico, también marca al bicentenario de Paraguay, aunque usted no lo crea como decía Ripley. Lo mágico, esotérico, embrujado o como quiera llamarsele, se filtra en los dos siglos de la vida independiente de la nación aunque pocos adviertan este fenómeno emergido de las insondables profundidades del misterio.
Veámos:
- Doscientos años son siete generaciones de 70 años cada una.
- Fueron siete los principales gobernantes: José Gaspar Rodríguez de Francia, Carlos Antonio López, Francisco Solano López, Eusebio Ayala, José Félix Estigarribia, Higinio Morínigo y Alfredo Stroessner.
- Son siete las principales épocas del país: La de Francia, los López, la postguerra (el renacimiento), Guerra del Chaco, guerra civil de 1947, de Alfredo Stroessner y la actual.
- Son siete las guerras principales (nacionales e internacionales): Contra la Triple Alianza, la de 1904, 1908, 1911, 1922, delChaco y, la de 1947.
Desde luego, hurgando un poco más encontraremos más coincidencias de la historia paraguaya en estos dos siglos que pasan con el número que pagaba doble en los juegos de azar de los parques de diversiones.
Como se ve, en algunos casos el siete no es tan benigno como uno piensa o como nos quieren hacer creer, como que el 13 es un número maligno, de lo cual hablaremos en otra ocasión.
Algunos de los referentes de estos sietes del bicentenario nacional no son de la simpatía para muchos, pero de lo que nos gusta o no nos gusta, de hecho, nos pasamos hablando todo el tiempo.
A lo mejor al cumplirse estas siete generaciones paraguayas tras la emancipación de 1811 ya podríamos pensar en otros dos siglos con menos guerras, dictadores y disparateros fungiendo de gobernantes.
Ojalá que para dentro de 200 años nuestros descendientes puedan afirmar a partir de 2011 que el país ha tenido siete fructíferas época, siete excelentes presidentes, siete grandes logros de la nación, siete galadonados con el Premio Nobel, siete grandes sabios, siete generaciones de paraguayos orgullosos de su tricolor bandera.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Portera de los milagros

En medio de tanta corrupción que nos golpea a cada instante allí donde pongamos nuestros sentidos, quiero referirme hoy al milagro que está curando a Salvador Cabañas. No me cabían dudas: los milagros existen, como existen Dios, El Espiritu Santo, Jesús, los ángeles, los santos, la Virgen María.

Decía Dale Carnegie que si ninguna de sus fórmulas para el éxito no funcionaban se debía orar. Con Salvador Cabañas pienso que pasó lo mismo. Todo el mundo se largó a orar. El resultado es que el fútbolista paraguayo terminó abriendo los ojos y pidiendo comer un asado.
Los últimos días fueron suficientes para que la humanidad entienda que en la aparente nada están los seres superiores; que el supuesto vacio está lleno de energías capaces de hacer a favor nuestro todo lo que nosotros, desde aquí, no podemos, siempre y cuando pidamos. El "pide y os daré" retumbó en las nubes del alma de todos.
Al otro lado de lo tangible están todos Ellos de entre quiénes quiero referirme a la Gran Madre: La Virgen María, portera de los milagros.
Sé que Ella me conoce tan mundano como, quizás, la mayoría. Con mis pecados, pecadillos y pecadazos a cuestas, no deja de escuchar mis plegarias de abundancia, paz, amor, serenidad, comprensión, armonía y humildad. Ella bien sabe que no soy su mejor hijo, pero no deja de ser la Madre que necesito. Siempre está vigilante para que evitar más caídas.
Si les contara todas mis experiencias con ella, capaz que muchos no crean ¿Cómo contarles que a los ocho años de edad ella me curó de un plumazo una llaga de meses en uno de los dedos de mi pié derecho?; ¿me creerían que también vi la danza del sol, en Chile, por un milagro suyo?
No olvidaré jamás su presencia en mi oficina aquel sábado de mediados de la década de 1990. Me dejó su mensaje y se fue.
¡Uf!, la virgen María es muy sencilla. No complica para hacerse sentir. Está allí donde uno menos espera. Ella pide oraciones y no todos, pareciera, responden como pide. Se ora un poco y luego nada.
Aparece en las casas humildes, en los nichos, en las paredes; deja sus profundos mensajes de amor y se va. Ciertas veces se presenta llenando de luz el sitio visitado.
No sólo apareció en Fátima a aquellos partorcillos; lo sigue haciendo hasta hoy. Ella pide orar, nada más que eso. No pide que juntemos todas las joyas de Paraguay para engalanar su imagen; no pide una propiedad en San Bernardino, un piso en Punta del Este, una cuenta corriente en las Bahamas, un cupo para viajar en primera clase, ni un auto nuevo de paquete. Pide oración; un Padre Nuestro, un Ave Maria y un perdón por los pecados.
A cambio Ella deja milagros. Nos devuelve a nuestro querido Salvador Cabañas, por ejemplo.
Si todos nos pusiéramos a orar para que termine la corrupción, estoy seguro que seremos escuchados y terminará la corrupción.
Entonces, si ya no tenemos otros recursos como recomendara Carnegie, si Cabañas se va curando rápidamente (que asombra hasta al mismo Papa) ¿por qué no oramos todos para que termine la corrupción en Paraguay y la humanidad toda?
De nuevo tenemos una prueba a manos para saber que si golpeamos las puertas se nos abrirá. Yo creo que la Virgen María siempre está parada junto a la puerta para abrirla a quienes quieren un milagro. Ella es la portera de los milagros.

lunes, 24 de agosto de 2009

En el atardecer de Gustavo Stroessner

No es que tenga ganas de filosofar, como más de uno pensaría al leer el título de este comentario. Generalmente, por regla íntima, no acostumbro filosofar los lunes, cuando debo ponerme al día con mis trabajos diarios, ir al supermercado y pagar las cuotas de la fecha, si hubieren.
Nada que ver.
Solo que hoy leí en el diario Abc que el tío de Gustavo Stroessner Mora, un señor que se llama Jacinto Matiauda, de 88 años de edad, denunció a aquel de ser "un ladrón profesional que destruyó a su padre" (Alfredo Stroessner).
El artículo, que ocupa toda una página, gira en torno a un dinero que ganó Matiauda como gestor de una empresa extranjera que ganó la licitación para construir la hidroeléctrica Yacyreta; que esta esta empresa pagó la comisión respectiva pero que cobró el hijo del ex presidente y que, el hoy anciano tío, reclama.
Han pasado 20 años de la caída de Alfredo Stroessner. Este ya murió y sus restos están en un cementerio lejano, en los confines de Brasil. Gustavo Stroessner, un todopoderoso militar de aviación durante el gobierno de su papá, hoy es apenas un hombre con dinero, pero sólo, encerrado, a quién hasta su tío le saca trapos sucios al sol.
El poder no es para todos. No lo fue para los Stroessner. Son muy pocos los que no se dejan seducir por los encantos del poder. Los Stroessner, como muchos, cayeron como unos tontos en brazos del poder. Y ahora, uno de ellos al menos, está lejos, ya viejo, sin poder disfrutar de todo cuanto robó.
¿Qué sentido tiene la vida si en lo que queda se deba vivir huyendo, cerrando portones, puertas y ventanas; espiando tras la cortina si quiénes son los que llegan en un coche a la casa; si no se atiende el teléfono por temor a que sea la de alguien que reclama deudas pendientes?
Cuando Gustavo Stroessner era una vaca sagrada en las Fuerzas Armadas y en la política paraguaya no pensó jamás que hoy su propio tío carnal le deba acusar de ladrón, empeorando su frágil situación en la justicia del país donde él lo manejaba a su antojo.
El ya anciano Gustavo Stroessner jamás tuvo que haber pensado que la vida está hecha de una infinita cadena con causas y efectos.
Para bien y para mal no tiene hijos, creo.
Si tuviera, acaso sean sus únicos leales (si él no les es desleal) hasta su muerte; pero, al mismo tiempo, sus hijos sentirían el peso de su equivocación. Nadie, en el tiempo, quiere recordar a antepasados atorrantes que andaban robando a manos llenas como vulgares piratas de mares, como abigeos de nuestros campos, como el Alibabá de los cuentos.
La milenaria enseñanza de Hermes Trimegisto (toda causa produce un efecto) no le sirvió para nada. No lo supo porque, evidentemente, no le importó, porque en su debido momento creyó que era inmortal (si hasta ya creía ser el futuro presidente de la República, por obra y gracia de las alabanzas de unos cuantos de sus paniaguados) y que esas tonteras metafísicas le tenían sin cuidado.
Pero ya ve.
Con todo el dinero que acumuló manoteando de aquí para allá cuando su papá era el mandamás del país, no puede ser feliz. Una persona, como Gustavo Stroessner, que teme hasta a su sombra, no puede experimentar la felicidad en la recta final de su vida.
Quizás ahora, encerrado en su casa de Brasilia, empiece a pensar que somos generadores de causas y consecuencias, que este fenómeno actúa sobre nosotros las 24 horas del día, a cada instante, y que lo que ahora nos parece que no repercutirá ya se hará sentir tarde o temprano.
Para Gustavo Stroessner Mora, con todas las reflexiones que pueda hacer ahora, ya nada puede revertirse. Lo que debe hacer este ciudadano es presentarse a la Justicia y pagar las deudas.
Su experiencia sirva para los que ahora hacen gobierno. Hay hombres en el primer anillo de Fernando Lugo que están haciendo lo mismo que Gustavo Stroessner. Que reflexionen sobre lo que le pasa al militar. Que sepan que las consecuencias se hacen sentir tarde o temprano.
Nota: Gustavo Stroessner falleció en un sanatorio privado de Asunción el 20 de febrero de 2011 a los 66 años de edad.

sábado, 25 de julio de 2009

Aprender a morir

Ustedes sabrán que Lucio Hanneo Séneca era romano. Había nacido en Córdoba, Hispania, territorio del imperio romano que luego sería de España. Él decía que necesitamos la vida entera para aprender a vivir "y también - cosa sorprendente - para aprender a morir".
Su frase siempre tengo en cuenta - más aún desde que estuve en esa Córdoba que luego se barnizaría de árabe - cuando visito la tumba de famosos que, si vivieran, acaso nunca yo habría estado cerca de ellos.
Cuando, en 1989, visité la tumba de Marilyn Monroe, en Hollywood, pensé que ella murió porque nunca se preocupó - y vaya que estuvo ocupada para ocuparse de esto - por aprender a morir. Todas las flores que rodean su panteón no son suficientes para que volviera a la vida, de la que estuvo enamorada hasta que entró en el vórtice de su desaliento.
¿Aprendió a morir Pio Barojas, que abandonó la profesión de médico para dedicarse a la literatura? Fui varias veces junto a su tumba en el cementerio de La Almudena, en Madrid, a pensar sobre si, no sólo él, sino todos, estamos preparados para la muerte.
En el mismo cementerio, me pregunté junto al panteón de Lola Flores si ella pensaba en su mejor momento artístico si alguna vez sus restos estarían en un ataúd del cementerio madrileño.
Lo mismo pienso cuando visito la tumba de mis padres, de Elisa Lynch, de los grandes nombres paraguayos, de esos silentes pensionistas de la eternidad, como escribiera Roa Bastos y de los que ya forma parte.
La maldad se hace de un buen espacio en la humanidad porque esta no llega a aceptar que cada una de sus células, la individualidad, morirá alguna vez. Adolfo Hitler, Jack, El Destripador, Calígula, Stroessner y millones como ellos, hicieron lo que hicieron porque habrán pensado que jamás morirían. Morir enseña a vivir decentemente. Y la decencia conduce en vida a la armonía, a la paz.
Saber que vamos a morir es como poner un paño frio sobre nuestros excesos. Tantas barbaridades se hacen todos los días porque, pienso, creemos que somos inmorales. "No lo entendería nunca tal vez, escribió Roa Bastos en "Madama Sui", salvo en el relámpago final que precede a la muerte; ese relámpago que lo revela todo, cuando ya nada tiene sentido para el que muere".
Aprender a vivir aprendiendo a morir.


martes, 14 de julio de 2009

La misteriosa mano de la foto en el Orkut


Mónica, mi hija, alzó en su Orkut una buena partida de fotos familiares. Varias son de cuando ella era niña. Cuando mi fijé me causó mucha gracia varias de ellas y, debo reconocer, mucha nostalgia. Una de la tanda de fotos corresponde a una visita que hicimos en familia, hace muchos años, al cementerio de Villarrica donde están los restos de Justo Pastor Martínez, mi papá.
Esta foto yo la había tomado junto a la tumba de papá. Era un día domingo, coincidente con el aniversario de su muerte, que se produjo el 15 de julio de 1954.
A esta foto alzada al Orkut de Moni, David, su hermano mayor, añadió un comentario que dice "si mirás bien la foto vas a ver que abuelo hace al pelo al lado de tu pié". No le di importancia.
Comentando la tanda de fotos de Moni, David me preguntó si vi la mano de su abuelo, como emergiendo por detrás de un nichito que está sobre tu tumba. Me reí, volví a no darle importancia. "Es que es una mano con el pulgar arriba", me insiste. En medio de mi trabajo le pido que me muestre. Me mostró. Y noto para mi sorpresa que, efectivamente, una especie de mano aparece con el pulgar hacia arriba.
Me causó mucha gracia seguida de una formidable confusión.
Me recuerda la anécdota que mamá, quién aparece también en la referida foto (ella murió en agosto de 1999), contaba sobre una de sus visitas diarias a la tumba de papá en aquellos días de julio de 1954. Siempre nos contaba que ella escuchó la voz de papá, "claramente", cuando ella estaba, sola, junto a la nueva tumba en una de sus visitas. Ella se asustó y no volvió por varias semanas al cementerio.
Tal experiencia yo no tuve jamás.
Me decían, de pequeño, que cuando rugían las casuarinas de los fondos del cementerio, la gente abandonaba a sus muertos y se marchaban de allí antes que se produjeran "cosas extrañas" que anoto en la agenda de los miedos.
Hay fotos, volviendo a la del Orkut de Moni, que de repente hace que los que no estaban aparecieran. La hago simple: aparecen fantasmas. De estos casos hay miles.
¿Y si la mano que aparece en la foto (en círculo) sea efectivamente del abuelo Justo como respondiendo desde el más allá su alegría por la visita de los suyos? Sabiéndo, por mamá, que papá era capaz de dar sorpresas, no dudo que esta sea una más de él ...