Detrás de la puerta, esto

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Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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domingo, 1 de abril de 2012

Regálame un libro, Señor ...

Ser más buenos ¿Dónde está aquella bondad olvidada?, ¿por qué no somos más buenos?; ¿donde están los amores que nos enseñaron, aprendidos y practicados? Fui a las redes sociales pregunté y nadie me contestó por lo que, cabizbajo, solo logré garabatear en mi muro lo que pensé en esos momentos sin respuestas: si hablamos de libros y aprendemos de los libros seremos mejores y más buenos.
Observo y leo cuanto piensa la gente en mi entorno sobre todo en la virtualidad, en las redes, y noto desamores, impugnaciones, odios reprimidos, envidias, la maldad en todas sus formas y me llenan de desalientos sabiendo que éstos son la mejor herramienta del mal para desmoronar el mundo. Como que el ángel caigo se friega las manos ante mi estado de angustia.
Y cuando en esa misma virtualidad veo un pestañeo de amor, un pequeño deseo de alegría, una manifestación minúscula de la buena voluntad siento como un arco iris brotado después de los granizos de la tormenta. Como si un coro angélico empezara a entonar. Como si un brazo amoroso me tomara de los hombros.
Yo quiero ser más bueno y me siento contagiado de maldades; quiero hablar de Dios y me responden carroñeras carcajadas surgidas, sulfuradas, malolientes, de las profundidades de cavernas malignas e invisibles.

Siento la trápala furiosa de los cuatro potros mencionados por las letras sagradas, ocupando espacios, levantando polvos, haciendo fuego, rugiendo, devorando a su paso. Está en cada pensamiento de los que olvidaron la bondad, el amor, la sencillez, la caridad, la paciencia, la tolerancia. Esos caballos atraparon a la gente en el enfado, la grosería, en el insulto, en la bajeza del mal. Cuatro potros zapatudos, blanco, rojo, negro y amarillo, amusgan, bufan, arremeten salivando fuego por la boca del pueblo atrapado. 
Quiero encontrar una piedra blanca en la que esté escrito el nombre nuevo que nadie conoce, que no quiere conocer y que quiero conocer. Una piedra que no sea arrebatada ni por mi miedo, ni por mis angustias, ni mis tristezas, ni por mis desorientaciones e inseguridades. Una piedra en la que esté escrito el nombre en el cual se resume la que está perdida, la bondad. Piedra argenta que no me hurten ni la cuadriga maligna ni quienes convocaron su presencia.
Hurgo, desesperado, en la oscuridad buscando ese mineral escondido. No sé donde está, pero lo busco. Sé que es la sabiduría antigua, la de los siglos de los siglos, la de todo el universo, que la olvidamos primero y nos negamos a ella, después. Es la esencia de Dios, es la sangre derramada en el Gólgota, es el manto celeste de la acongojada Madre.
Piedra, esencia, amor, Dios, ¿pero donde estás?, ¡hay tanta oscuridad en el entorno!, hay tantos galopes malignos, hay hedor de sulfuro, hay tantas maldades.
Quiero volver a saber y quiero que todos sepamos; quiero volver al amor y que todos vuelvan a amar, quiero piedad pero nadie mas clama piedad; quiero escuchar las trompetas de los ángeles de allá, arriba, pero aquí, abajo, hay tantos ruidos, cientos de gritos sodomitas vivando al terror, que nos las oigo si ellas sonaran.
Señor …
no me dejes en medio de este infierno, dame un poco de la fuerza de tu Espíritu Santo, dame una piedrecilla blanca de esta inconmensurable cantera, en la que esté escrito el conocimiento que me falta y; si me dieras, reparte también a los que hoy participan alucinados por la borrachera del mal y que mañana, quizás, tras el despertar de los arrepentidos y, ya salvados de las fauces de esa muerte atroz, busquen un fresco manantial que tienes Tú y nadie más.
Regálame un libro, Señor …


lunes, 23 de enero de 2012

Diccionario sobre caballos y carros

Así la humanidad esté motorizada, como hoy está, no creo que los caballos desaparezcan. Digo porque no hace aún un siglo que la gente se movía bastante mediante el caballo, así sea montarlo en forma directa o en carruajes tirados por dichos animales. Seguirán las carreras de caballos tanto en el interior de Paraguay (las carreras cuadreras o, como se lo llama aquí, carrera pe) o en los más grandes hipódromos del mundo.
En mi país están muy avanzadas las llamadas jineteadas que reunen a una gran cantidad de amantes del hipismo por lo que el presente y el futuro del caballo, en Paraguay al menos, están asegurados. Se debe sumar las demás disciplinas deportivas que demandan buenos montados.
A lo largo de los años que llevo en esto que más que profesión es mi pasión, la comunicación en general y; la rural, en particular, siempre tuve especial admiración a aquellos criadores de caballos que lo hacen no tanto, pienso, como para ganar dinero sino por el afecto que dispensan a la especie. Voy a mencionar a uno de ellos, Enrique Zavala, que unos años atrás me había mostrado su caballada en su establecimiento en el norte del país.
Hay criadores que inyectan respetables sumas de dinero en la cría de determinadas razas: árabe, criollo, cuarto de milla, peruano de paso, etc., que en conjunto dan protagonismo a la ganadería caballar del país y, sobre todo, ayudan a mantenerla entre las mejores de América.
Al notar tanto entusiasmo de no pocos ganaderos hacia el caballo y gustándome a mi la historia de los caballos me puse a organizar mis libros y archivos sobre esta especie a los efectos de publicar alguna vez un diccionario sobre caballos. Recuerdo que mi primera fuente fue el "Pequeño Larousse Ilustrado" 1991 editado en Bogotá. Esto fue allá por el 2005. La primera palabra que encontré fue "ababillarse" (enfermar de la babilla un caballo).
Había veces que todo el día estaba sobre el diccionario hasta la madrugada siguiente cuando me caía rendido; al despertarme continuaba la tarea,  lamentando dejarlo para otro momento porque también debía hacer otros trabajos. Sábados, domingos y feriados los aprovechaba para dedicarme única y exclusivamente a las palabras que hacen referencia a los caballos. En este tramo sufrí mis primeras molestias a fondo de los ojos. Terminé yendo de urgencia al oculista.

A medida que avanzaba en la espesura del diccionario me percaté que el interés se orientaba también hacia los carros y carretas, que no servirían si no lo tiran los caballos. Así encontré palabras referentes a carros y carretas que me permitieron enriquecerme como álabe, adral, alero, brancal, buje, cabezal, esteva, estadoño, etc, que las sumé a mis apuntes que iban devorando renglones y renglones de mi cuaderno.
La última palabra que encontré en el diccionario Larousse fue zurriago (látigo, azote). Fue todo un logro haber buscado palabra por palabra en mi manoseado catálogo de palabras. Mi siguiente diccionario de consulta fue el de la Real Academia Española (RAE) edición 2001, que casualmente y por esos días mi hermana Julia me trajo de obsequio de Madrid.
Como el trapiche a la caña dulce, exprimí los dos tomos del diccionario de la RAE. Volví a encontrar muchísimas palabras sobre caballos y carros. Terminé consultando nueve ediciones diccionarios castellanos hasta que viajé a Madrid para seguir con la tarea. Me inscribí a la Biblioteca Nacional de Madrid a donde concurría diariamente, durante un año, de lunes a sábados, para buscar más palabras sobre caballos. Corrían los años 2006 y 2007. la BNM no contaba con un solo ejemplar de diccionario sobre caballos, lo que me alentó aún más a seguir con mi búsqueda.
Anduve por las librerías de Madrid, Barcelona, Málaga, Granada y Córdoba buscando libros que me permitan anotar algo más sobre caballos. Fue así que llegué a los poemas del granadino Federico García Lorca y hasta conocí la casa donde nació y vivió sus primeros años. García Lorca tiene al caballo, la luna y al gitano como los primeros motivadores de sus poemas.
En Buenos Aires, entre los años 2010 y 2011 me pasé hurgando librerías antiguas para ver si por ahí, con suerte y viento a favor, logre dar con un viejo diccionario sobre caballos. Sin novedad en el frente, pero encontré varios libros sobre historia de caballos, jinetes, carros y carretas. Los traje para Asunción y me puse a procesarlos.
Me percaté que a las palabras podía añadir referencias de lugares, historia, personajes, etc. Por tanto me puse a leer biografías, historia, novelas, cuentos, ensayos. A propósito, encontré a novelistas como Arturo Pérez - Reverte, Pío Baroja, José Saramago, Benito Pérez - Galdós, entre otros, como excelentes proveedores de palabras para mi cuadernos de apuntes. Una de las palabras, recuerdo, que usan en sus obras es pescante, asiento del conductor, del cochero. Esa palabra no se transfirió a los vehículos motorizados para los que se dice hoy sencillamente "asiento del conductor", ¡vaya paradoja!, ¿no?
Y termino por hablarles de Internet como fuente. Aquí encontré muchos datos, aunque la mayoría se repite bastante sobre determinados temas referentes a los caballos; las referencias giran mucho, por ejemplo, sobre razas, caballos famosos, jinetes famosos. También encontré diccionarios parciales que me permitieron completar y corregir los que ya apunté. Me hubiera gustado encontrar más y mejores datos en las redes porque confío en el principio de la sincronicidad (cuando tiene lugar cualquier serie de acontecimientos que son los necesarios para llegar a un resultado como si actuase algo más que la simple coincidencia); en términos más vulgares: siempre hay un roto para un descosido.

Desde luego, una vez me pasó que todo el archivo perdí por un virus que tomó a mi PC. Un trabajo terminado que tuve que empezar de vuelta a armar como un rompecabezas. Llevo siete años con esto de juntar palabras por palabras sobre los equinos y, por fin, ahora terminé la tarea. Ahora me pregunto qué hago con esta recopilación para que a los demás sea útil. No es tan fácil publicar un libro porque esto es de interés de poca gente, de escasas instituciones. Lo que podemos afirmar es que, sí, en Paraguay, en este paraje sudamericano, hemos terminado la tarea de hacer un diccionario enciclopédico sobre caballos y carros y que quién se interese lo puede publicar. Ya no se podrá decir que no existe un diccionario sobre caballos, al menos el original está terminado.

martes, 13 de diciembre de 2011

Alcance de la palabra GANADERO

En algún momento se discutió sobre qué hay que criar para ser reconocido como ganadero en Paraguay. Algunos dicen que ganadero es aquel que solamente cría vacas. Creo interesante seguir el debate iniciado sobre la ganadería. Yo defiendo la teoría de que las cabras, las ovejas, los cerdos, hasta las abejas son especies contempladas dentro de la denominación general de GANADERIA, al menos en puridad (cualidad de puro) y que, por tanto, el que las cría también están en el rango de ganaderos.
La Real Academia de la Lengua Española (RAE) en su edición XXII del año 2001, otorga tres acepciones a la palabra ganadería:
  1. Conjunto de los ganados de una región o país. //
  2. Conjunto de reses bravas de la misma casta que se conocen con el nombre del propietario (1).//
  3. Crianza, granjería o tráfico de ganados. //
En cuanto a la palabra ganadero, según la máxima autoridad académica mencionada tiene cuatro acepciones:
  1. Perteneciente o relativo al ganado //
  2. Dicho de un animal: que acompaña al ganado. //
  3. Dueños de ganados, que trata en ellos y hace granjería. //
  4. Persona que cuida del ganado.
La RAE aclara además que también se llama ganadero a aquel que tiene mayor número de cabezas (2).
Veamos como define la RAE la palabra ganado:

  1. Dicho de una persona: Que gana (3). //
  2. Dicho de una cosa: Que se gana (4). //
  3. Conjunto de bestias que se apacientan y andan juntas. Ganado ovino, cabrío, vacuno (5). //
  4. Conjunto de abejas que hay en una colmena (6). //
  5. Acción y efecto de ganar (7).
  6. (No viene al caso).
Todo cuadrúpedo es bestia según la RAE. Ovejas, cabras y cerdos son cuadrúpedos,  por tanto, también son bestias las ovejas, las cabras, los cerdos. La segunda acepción de la palabra dice: animal doméstico de carga, por ejemplo el caballo, la mula, el burro, etc.
¿Cómo define la RAE la palabra ovejería?; la primera de las tres acepciones dice: "ganado ovejuno". La oveja, pues, es ganado y se dice ganadero al dueño del ganado, en puridad según la academia española y; en consecuencia, el criador de ovejas es ganadero.

Hasta hace algunos años, la Asociación Rural del Paraguay tenía como asociaciones incorporadas a las de los criadores de cerdos, cabras, ovejas, etc. Se entiende perfectamente que estas son incorporadas a una entidad de ganaderos porque también los criadores de las llamadas "especies menores" son ganaderos.
No deseo pecar de desorbitádamente preciso, sin embargo rescato la cuarta acepción de la palabra ganado que dice: Conjunto de abejas que hay en una colmena. Por tanto, no nos equivocamos si llamáramos ganadero al criador de abejas.
Pero, en Paraguay al criador de abejas se llama apicultor; no por eso deja de calzarle la palabra ganadero a la luz de la definición otorgada por la RAE.
Redundando un poco más diría que en España a la estancia se llama preferentemente ganadería. En España como en Paraguay se dice ganadero al que cría ganado. También aquí llamamos estanciero al que tiene un establecimiento ganadero. En España también se conoce con el nombre de estanciero al que tiene una casa de campo.
En un criadero de cabras de Paraguay al que cuida de ellas se le llama peón y no cabrero como se usa en Argentina, México y España. Cabrero es el pastor de cabras según la RAE.
En Paraguay mucha gente dice "es un bodrio". Bodrio es un caldo mal hecho con sobras (*). También es la sangre del cerdo condimentado para la morcilla. Pocos usarían aquí la palabra bodrio para referirse al contenido de la morcilla, nuestro conocido y apetecible mbusiá.
El desuso o desconocimiento regional de la palabra no anula el sentido puro y universal de la misma.
En Paraguay, la ganadería se divide en dos grandes grupos: 1)- Mayor y; 2)- Menor.
En la primera están los bovinos y los equinos, preferentemente; en el segundo, las cabras, ovejas, cerdos, etc. Los que crían ganado mayor también suelen dedicarse a la de los menores. Los que crían ganado mayor y menor son, esencialmente, ganaderos.
Espero que en otra oportunidad podamos intercambiar ideas y pareceres sobre la trastocación de la palabra, la idea y de los conceptos. Digo esto porque en Paraguay, cuando de lenguaje se trata, existe una peligrosa corriente de alterar lo puro por algún interés (que nada tienen que ver con la gramática, la lexicología, la lingüistica, el castellano propiamente dicho) en este caso proveniente, sobre todo, de sectores sociales que confiesan su enemistad con los criadores de ganado. La palabra ganadero fue vilmente manoseada y nunca defendida no tanto a favor de los criadores sino por el valor y el significado de las palabras.
_____
 REFERENCIAS:
(1)- Es España, por ejemplo, se dice que tal toro de Lidia, presentado en tales o cuales corridas o faenas, pertenece a, por ejemplo, la "ganadería de Juan Pedro Domeq". Para la Unión de Criadores de Toros de Lidia de España la palabra ganadería es definida como conjunto de "reses vacunas bravas, de todas las edades y sexos, cuya crianza y conservación es común".
(2)- No especifica de qué especie, tampoco se refiere a que sea la especie bovina.
(3)- No viene al caso.
(4)- No viene al caso.
(5)- Viene al caso.
(6)- Viene al caso.
(7)- Apiario.
(*) “A nadie le faltaba el bodrio necesario para ir pasando” (Pío Baroja, “La feria de los discretos”).



lunes, 16 de mayo de 2011

Carumbé y cachapé

Hay varios modelos y tipos de carro. Según la Real Academia Española, generalmente se llaman carros aquellos vehículos de dos ruedas tirados por animales. También están los carromatos los que, sí, pueden tener dos o cuatro ruedas. Se llama carreta sobre todo al transporte de carga tirado por bueyes.
Se le llama coche al carruaje de cuatro ruedas. Se llama carruaje a todo carro y/o coche.


Hay diversas modelos de carruajes: Americana, Berlina, Birlocho, Cachapé, Calesa, Carricoche, carromato, diligencia, Faetón, Galera, Guayín, Landó, Landeaux, Simón, etc.


El Carumbé (foto) es el carro de dos ruedas y su nombre absolutamente paraguayo. Es el transporte villarriqueño por antonomasia, ya que Encarnación, la otra ciudad paraguaya que lo tenía entre sus mobiliarios, ya le dió de baja. No hay otro carumbé; sí, otros tipos de carros, como los cachapés entre los brasiguayos y los mennonitas y; el berlina, entre los mennonitas de Rio Verde, San Pedro.


Volviendo a los modelos de carruajes, no debiera confundirse uno con otro. Es una tontera, por no decir ignorancia, llamar "Escarabajo" a un Ford tipo "Cordel", así sean ambos automóviles.


Mal podríamos llamar "despensa" a un supermercado, por más que en ambos lugares se venden las mismas mercancías.


Lo mismo diríamos de los carruajes. El carumbé, es un modelo de carro para pasajeros; el cachapé es un tipo de carro para pasajeros y cargas. Aquel tiene dos ruedas y; este, cuatro.


Digo todo esto porque veo que en los diarios de Asunción se insiste en llamar carumbé al transporte tirado por un caballo, que tiene cuatro ruedas y está acondicionado para transladar gente.


No es carumbé, es cachapé, también conocido con el nombre de Carro polaco.


Supongo que los periodistas encargados de las coberturas respectivas no saben diferenciar un carro de otro y; quizás, efectivamente, no sepan los nombres de cada uno por lo que le dan el nombre que les venga en ganas, en este caso carumbé al cachapé o carro polaco.


Una de las misiones primeras del periodista es saber. El periodista debe estudiar siempre. No es difícil, mucho menos en estos tiempos del Internet, saber el nombre de los carros. Se "guglea" y ya está.


Para los que insisten llamar "Carumbé" al "Cachapé", cero en conocimiento general. El único carumbé de Paraguay es el de Villarrica. El carumbé es un tipo de carro; no todos los carros son carumbés. No sé si me explico.

miércoles, 27 de abril de 2011

El uso de las palabras

En estos días se viene desarrollando la 37a. Feria Internacional del Libro en Buenos Aires. Estuve allí ya que dos títulos míos fueron expuestos en el stand de Paraguay. Este año el escritor principal invitado fue el Nobel 2010 Mario Vargas Llosa. Todos los medios facilitan copiosos espacios al evento.

A propósito, en el diario porteño Clarín del domingo 24 de abril de 2011 leí el comentario de la señora Susana Viau refiriéndose a la feria del libro y a los funcionarios públicos principales de Argentina afectados a la cultura.

El título del artículo dice: "Cuando el poder no lee, no piensa".

Tras referirse a Vargas Llosa y la resistencia de algunos referentes principales del poder argentino a los pensamientos del célebre escritor, la columnista apuntó hacia un nacionalismo argentino, por demás innecesario como desafortunado. Recordó que el ministro de Educación del vecino país, Alberto Sileoni, había utilizado las palabras "aparcar" y "carro" en un discurso en el marco de la feria del libro a lo que la señora Viau replicó con que "aquí se trata de estacionamiento y coches".

La Real Academia de la Lengua Española (RAE) acepta las palabras "aparcar" y "carro".

A la palabra aparcar de cuatro acepciones en el diccionario de la RAE, edición 2001, dedica la primera definiéndola así: "colocar transitoriamente en un lugar público, señalado al efecto por la autoridad, coches u otros vehículos".

La Academia dedica 9 acepciones a la palabra carro y en la novena define: "(Am. - América -) coche (//vehículo, automóvil).

En castellano se puede decir, indistintamente aparcar, estacionar, ubicar, colocar, situar, parar; coche, carro, vehículo, auto, automóvil.

No porque en México se diga "carro" a lo que nosotros conocemos en Paraguay como "coche", la palabra "carro" no tenga espacio, ni autorización para ser usado aquí. Sería una descomunal estupidez.

Vayamos más hacia atrás, en el tiempo, históricamente primero estuvo la palabra carro que, con la invención de los transportes motorizados, cedió espacio a la palabra automóvil (que se mueve por sí solo; es decir, sin necesidad de los caballos).

También estuvo antes la palabra cochero, el conductor de coches tirados por caballos. Luego, con los automóviles, apareció la palabra de origen francés, chófer o chofer (en España se dice chófer) pero se dejó de lado la palabra pescante que originalmente era el asiento en el cual se ubicaba el cochero (de los carruajes) aunque en el diccionario de la Real Academia lo tiene en cuenta como tal.

Por tanto, hoy se dice generalmente "asiento del conductor" en vez de pescante (// 5 (p. us.) delantera del vehículo automóvil desde donde lo dirige el mecánico o conductor).

Las palabras fueron hechas para ser usadas por todos, sin complejos ni ataduras, sin nacionalismos desaforados y torpes. No entenderlo así es caer en una pobreza conceptual infelizmente desacertada.

Antonio Muñoz Molina, escritor y académico de la RAE, dijo que las palabras para que sean útiles necesitan dos cosas: "ser compartidas por la comunidad de hablantes y ser precisas" y añade que los enemigos del idioma son hoy la pobreza y la ignorancia.

La lengua castellana tiene algo más de 330 mil palabras registradas oficialmente en el diccionario oficial del idioma. El mejor escritor, decía el académico Camilo José Cela, se maneja con 30.000 palabras, el común de la gente se campanea con unas 1.500.

Lo siento por los argentinos porque algunos de sus líderes intelectuales rechacen algunas palabras castellanas para limitarse a otras. Con esa crueldad mental nunca podrán superar su pobreza léxica. Cuanto más usemos los sinónimos estaremos más lejos de la pobreza y de la ignorancia acarreadas por nuestra limitación en el lenguaje.

domingo, 10 de abril de 2011

Carreteros a la azucarera Friedmann

La Azucarera Friedmann cumplía 50 años aquel año 1960 pero los niños descalzos de la época no lo sabíamos ni tampoco nos importaba como cuando pasaban las carretas tiradas por dos yuntas de bueyes a cuyos boyeros repetíamos el quejumbroso "eme´e cheve nde takuare´e mi", hasta que nos arrojaba una o dos cañas...

La sirena de la fábrica de azúcar, allá, al lado de la ajetreada estación del ferrocarril de entonces, marcaba la hora del inicio de la siesta en casa, el cierre del almacén de Don Pichí y de la tienda de los padres de Juancito Elizaúr, cerca de la escuela "Paso ".

La producción azucarera en la gigantesca fábrica de los descendientes de Jacobo Friedmann era para nosotros, sobre todo para mi amigo Luís Aguilar, mi hermano Marcelo y yo, las carretas arrimando la materia prima desde las lejanías de San Francisco Potrero, las estribaciones del Ybytyruzú, mucho más allá de la temible comisaría de Paso .

Tiempos muy difíciles en la Villarrica de entonces. Desde mediados de la década de 1950 la cosa se ponía fea y más aún entre 1959 y 1960 porque los guerrilleros de la Columna "14 de mayo" que pululaban por San Juan Nepomuceno y que no eran otros sino que los liberales salidos de Paraguay desde 1947 hasta 1959 por cuestiones políticas, amenazaban con atacar Villarrica.

El temible "Rojitas", colorado hasta los tuétanos, gustaba disparar su revolver 44 sobre las casas de los opositores a cuentas de los guerrilleros.

Virgilio Ramón Legal, que ya era funcionario de la delegación de gobierno, andaba armado con un fusil, mientras Chiripepé, borracho consuetudinario, entregaba sus hurras al partido que fuere a cambio de un vaso de caña.

En medio de aquellas inestabilidades y necesidades, la fábrica no paró en ningún momento ni, por tanto, el tráfico de carretas siguiendo la profunda cambera en la arribada de la calle de la iglesia Santa Librada.

"E m´emina cheve nde takuere´e mi", coreábamos lastimeros los niños del barrio a los picadores, varios insensibles a nuestras primeras súplicas, mientras acompañábamos por un trecho la carreta hasta que, compasivo o fastidiado, nos lanzaba una par de las deliciosas cañas. Así, todos los días a lo largo de la zafra.

El machetillo de don Aguilar, el olero vecino, servía para pelar la caña que luego, mordíamos hasta dejarlo hecho bagazo y que don Aguilar le daba de comer a su albina y enclenque yegua. Si habré tomado caña dulce reclamada a los administradores de los largos chuzos...

La zafra de 1960 era también el cencerro de las carretas y las interjecciones y onomatopeyas brotadas, viriles, de las gargantas del arriero montado a lo alto de la carga.

Me contaba mi abuelo, en Buena Vista, en las lejanías de Caazapá, que luego de cortar árboles para Carlos Fassardi, también plantó caña dulce para la azucarera de Friedmann. Y me relataba de los inicios de la industria allá por 1910.

"Don Jacobo" como era conocido por los cañeros el dueño de la fábrica, montó su planta industrial pero no dejaba de participar en el quehacer villarriqueño, en todo estamento donde se requería de su concurso.

Cuentan que por 1912 era el encargado de correos y que inscribió su industria recién en 1916 como sociedad en los registros públicos. Claro, por entonces - 1916 - todavía la fábrica de Villarrica abastecía todo lo necesario. Ese año el Estado importó 500 toneladas de azúcar argentina.

Villarrica se agitaba en la nueva modernidad de aquellos años teñidos con la sangre de los revolucionarios. A la par de la inscripción de la fábrica de azúcar, nacía el Porvenir Guaireño, la Cervecería Nacional y el Auto Club Paraguayo.

Las primeras zafras de la azucarera coincidían con las visitas del coronel Albino Jara a don Simón Mussi, caballero sirio dedicado al comercio y la industria en Villarrica. Jara moriría en mayo de 1912 en Paraguarí bajo el peso de su ley montonera y donde también caería un batallón de soldados guaireños adherentes de Jara.

Han pasado cien años desde aquella primera zafra coincidente con el nacimiento de Gumersindo Ayala Aquino; de cuando Efraín Cardozo tenía 6 años de edad; Juan Natalicio González, 13; Manuel Ortíz Guerrero, 16; Juan Boggino y Carlos Talavera, 10; Leopoldo Ramos Giménez, 19. Este, a propósito, sería nombrado por decreto firmado por Eduardo Schaerer y el doctor José P. Montero, como auxiliar de la oficina de correos de Villarrica en octubre de 1912, a los 21 años de edad.

Dos años antes de la habilitación de la azucarera, en 1908, Agustín Pío Barrios actuó en Villarrica con Dionisio Basualdo, ambos formados por el maestro Gustavo Sosa Escalada.

Fui a Villarrica y, después de unos 20 años, vuelvo a la estación del ferrocarril. Está el viejo silo que como gigantes misiles blancos apuntan al cielo, la misma estación pintada de amarillo y marrón, la playa donde paraban los carumbés, sin el tren que pitaba al mediodía su llegada minutos antes o después de la sirena de la azucarera.

Ya no están las tiendas famosas que rodeaban a la estación pero la centenaria industria sigue firme convirtiendo cañas en azúcar. Ya no hay gente vestida con elegancia a la espera de los conocidos y parientes en el viejo andén y, más arriba, hacia la derecha, ya no hay filas de carretas con aromada materia prima, hay camiones de gran capacidad de arrastre y velocidad a cuyos conductores, si hoy yo fuera niño, no pediría su "takuare´e mi" porque dar y recibir para este caso depende de la marcha lenta de las carretas y de la paciencia de los carreteros.

Han pasado cincuenta años ....

(publicado en la revista Guairá News de Villarrica, en abril de 2011. Foto: cuadro al óleo del artista paraguayo M. Valenzuela, "Carreta cañera", Internet)

viernes, 8 de abril de 2011

Abc Revista, el Milord y la oportunidad desaprovechada

Vi hoy la publicidad de la revista dominical de Abc Color que circulará el domingo, 10 de abril. El titular principal de tapa será "Paseo de otoño tendencias de temporada". Aparece una hermosa joven parada, como una postillona, al lado de un bayo de apariencia bichoca que hace de tiro al único carruaje Milord de las calles asuncenas.

Supongo que la idea del editor de la revista es promocionar el atractivo coche para paseantes.

Observando la tapa de la revista anunciada no se nota que se promocione ni a la modelo, ni al birlocho ni al caballo.

Más que promocionar la moda (hablo como periodista no como varón) a la joven hubieran vestido a la usanza de nuestras abuelas y bisabuelas: camisas mangas largas hasta las rodillas, basquiña, enaguas hasta los tobillos, faltriqueras colgando de la cintura, zapatos con tacones, chaquetas con broches y un abanico en sus seductoras manos, para encajar con el transporte.

O, en su defecto, quizás la modelo podía haberse vestido de amazona, o de jean, camisa a cuadro y un borceguí que se ofertan en las tiendas especializadas.

El carruaje se ve atrás, al fondo de la foto, siendo la estrella de Asunción.

Me disculpan: no es la moda que querrían disfrutar los lectores de la revista dominical, sino el Milord.

El caballo, bueno, del que vemos en la tapa mejor ni hablar. Observándolo, me inspira a alimentarlo con una batea de maíz que subir al coche al cual ataron, pobrecito. Aparenta alicrejo, que por debilidad o vejez no puede moverse. Para superar la famélica estampa del animal, el cochero debía ahormarlo; es decir, exitarlo suavemente con el freno y la falsa rienda para que coloque la cabeza en posición correcta.

A lo mejor Tomás Riquelme, el único reportero gráfico paraguayo especializado en fotografiar vacas y caballos que conozco, se haya preocupado de ese detalle. Cada cosa tiene su secreto. Estoy seguro que Tomás hubiera recurrido a los criadores de caballos árabes, naturalmente elegantes y fotogénicos (los caballos, digo), tan siquiera para las fotos periodísticas.

Los carruajes de antes tenían un cochero o mayoral. Si hacían viajes largos estaban acompañados por el llamado mozo de mulas, que eran los mozos de caballeriza que trabajaban en la casa de los ricos de antes. Un mozo era, por así decirlo, parte de la última categoría social, al menos en Europa.

A propósito, cuentan que Carlos VI de Habsburgo, había firmado un decreto que prohibía el ingreso a la biblioteca de la corte imperial de Viena a "los bobos, los charlatanes, los vagos y los mozos de caballerizas".

En la foto, me da la impresión que la modelo hace de moza de mulas, de apeadora, postillona, zagala, caballeriza o, como se la conoce en Paraguay, como compositora ("compositor, músico y guaino", suele decirse).

No sé, la foto promocional me parece muy cursi, escasamente creativa. Pienso que se desperdició la oportunidad de sacar provecho al novedoso Milord con una gran producción a la altura de un gran diario y del bicentenario que a todos nos atrae y honra.

miércoles, 30 de marzo de 2011

El carro Milord

En el marco del Bicentenario Nacional, el artesano asunceno Luís Prette terminó de armar un carruaje Milord del siglo XIX, según podemos leer en el diario Última Hora del 30 de marzo de 2011. El transporte está hecho de madera de lapacho. La idea es que el coche recorra el casco histórico de Asunción.

El paseo en él costará 30.000 guaraníes (unos 8 dólares) por persona. Este modelo, llamado también Birlocho, Cabriolet y, en Madrid, Manuela es la evolución del carruaje Victoria (en homenaje a la reina Victoria de los ingleses).

Los madrileños de fines del siglo XIX e inicios del XX lo llamaban indistintamente Manuela o Birlocho. Lo usaban las personas ricas y pudibundas. En este coche viajaban comitres y posesores de muchos sirvientes; el Simón era lo que hoy es el taxi, de uso popular. El Milord tiene capota, es bajo, ligero, cuatro ruedas, y asientos para cuatro pasajeros, a parte del del cochero en el pescante.

Un asiento para dos personas que van en el medio, entre el cochero y el asiento de atrás (en la testera), se llama "bigotera" que se esconde debajo del elevado pescante si no hay quién lo ocupe. El Milord no tiene portezuela y es tirado por uno o dos caballos adornados con cascabeles.

Hasta hoy este tipo de carro circula a diario en Sevilla, Andalucía, paseando a turistas. Se trata de un coche de ciudad para paseos a todo lujo.

Pío Baroja en "Las noches del buen Retiro" describe los paseos en tardes de verano en los alrededores de El Retiro en Madrid a bordo de carros como el Cabriolet, Milord, Berlina, Landó y Simón. "La masa de carruajes marchaba despacio y al retornar se dirigían rápidamente al centro", ofrece una evocación el escritor español.

Graham Shellby también menciona al Milord o Birlocho en su obra "Madame Lynch, el fuego de la vida".

Decíamos que el Milord es la evolución del Victoria.

A propósito, el 18 de mayo de 1920 el presidente José P. Montero firmó el decreto 11.701 por el cual autorizó subastar coches Victoria propiedad de la Presidencia de la República y que fueron adjudicados del siguiente modo: Un coche "en mal estado" al señor Franco en 1.100 pesos; otros dos, "en buen estado", fueron comprados por el señor Chiriani, en 4.850 pesos y 4.600 pesos, respectivamente.

William Barret menciona en su novela "Una amazona" que Elisa Lynch ganó en una partida de ajedrez a Francisco Solano López un Victoria inglés.

sábado, 12 de febrero de 2011

Tílburi

El carro tipo Tílburi siempre me llamó la atención. No sé por qué. Quizás por la descripción de Doyle en sus novelas policiales o, tal vez, por los carumbés de Villarrica a los que subía de polizón y que de un zurriagazo el cochero me hacía bajar.
Se trata de un transporte de dos ruedas inventado por un inglés de apellido Tilbury. En el diccionario de la Real Academia Española se lo describe como un vehículo de dos ruedas grandes, ligero y sin cubiertas. En las fotos antiguas, en cambio, se lo ve que también tiene una capota, quita y pone. Es para dos personas y tirado por un caballo ("caballería", define la RAE, palabra que en Paraguay no usamos para referirnos al animal sino a una tropa de jinetes, sobre todo militares).
También tiene cierto parecido con el Calesa.
Para mi imaginario, el transporte aristocrático de la segunda mitad del siglo XIX y primeras dos décadas del XX era el Tílburi,comparable a lo que hoy sería el coche deportivo para dos personas, el "antisuegra", como le decíamos por la década de 1970, tiempos en que los novios no salíamos sólos sino con el riguroso acompañamiento de la madre de la novia o de una "Tomasita" de plena confianza de esta.
El Tílburi es un tipo de carruaje, de los varios: Americana, Berlina, diligencia, Landó, Simón, etc. Era el transporte ligero del médico, el comerciante, la madame, de los jóvenes, incluso de las jovencitas, por excelencia.
Elisa Alicia Lynch importó de Europa este y otros modelos de carro. Hizo lo propio Venancio López, hermano de Francisco Solano, para sus "trajines diarios en los días lluviosos y de mucho sol", escribió a un amigo en Buenos Aires, cuenta Arturo Bray.
En tiempos del coronel Albino Jara, los primeros 11 años del siglo XX, Asunción tenía muchos tílburis en sus calles que, según Jaegli ("Albino Jara, un varón meteórico"), algunos andaban "a trote cancino" y que sus caballos no eran precisamente fogosos. Los asuncenos pudientes se movilizaban en estos carruajes, explica.
Por aquel tiempo, relata Bray, en Asunción había una sola peinadora de oficio, Mariquita, que atendía "a las damas de alto coturno" a domicilio. Andaba de aquí para allá abordo de su Tílburi, "famoso en las calles asuncenas".
Este carro era generalmente de color negro y lustroso, como la mayoría de los carruajes de la época. Para andar a la noche, que no era muy frecuente en Asunción, contaba con uno o dos faroles a querosén. Una novela de Pío Baroja, "Las noches del Buen Retiro", describe un viaje nocturno en Tílburi.
Antiguas crónicas refieren que en noches lunadas de verano, los jóvenes aristócratas villarriqueños acostumbraban pasear en Tílburi entre la catedral y la plaza de Yvaroty, extremos de la ciudad. Hoy hacen lo mismo en motos y coches de altos cilindrajes en el trayendo denominado popularmente "Bobódromo".
Afines de 2010 estuve en Mbuyapey, a unos 200 kilómetros de Asunción, donde observé el carro tipo Tílburi de la familia Ayala, con el que, de niño, se paseaba Eligio Ayala - luego presidente de la República - en compañía de su madre. Una foto de este carro publiqué en Facebook.
En algunas ciudades, como Miami y Sevilla, hay carruajes tirados por enérgicos potros para pasear a los turistas. A ver si algún empresario entusiasta y creativo pone una flota de estos, sobre todo tílburis, para paseos en, por ejemplo, el parque Ñu Guasú.

sábado, 5 de febrero de 2011

El Berlina de la señora Lynch

Berlina se llamaba un tipo de carruaje creado en Berlín. Hasta la aparición de los automotores era uno e los más lujosos de los transportes, que en Paraguay fue introducido unos pocos en el siglo XVIII y, en mayor cantidad en tiempos de Elisa Alicia Lynch junto a otros modelos de coches. Se trataba de un carro cerrado comúnmente de dos asientos.
Por 1785 un obispo, Luís de Velazco, poseía un Berlina, cuenta Fulgencio R. Moreno.Que se tenga noticias, Rodríguez de Francia prefería recorrer las calles asuncenas a caballo que en carruajes, mientras que Carlos Antonio López tenía a mano uno suerte de carromato por lo gordo que era y para su uso exclusivo.
Hablar de coche de lujo y resistente era referirse al Berlina. Un día, Napoleón Bonaparte efectuó un viaje a bordo de un Berlina sin más detenciones que las necesarias para cambiar los caballos desde Burgos, España, hasta París (1.032 kilómetros), a una velocidad que habría permitido recorrer no más de unos cinco a siete kilómetros por hora.
Los caballos resisten hasta 25 kilómetros de distancia a trote rápido por lo que, cada 25.000 metros había una posta para cambiar los animales de tiro.
La pareja de Francisco Solano López,la señora Lynch, se preocupó en importar de Europa los mejores Berlinas de la época tanto para su uso como del general López. Los técnicos contratados de Europa se han esmerado en tener lo suyo.
Elisa recorría el centro asunceno en su Berlina, mientras en el pescante se ubicaba el cochero José Eduvigis Díaz, hasta que la guerra convirtió a éste en el héroe de Curupayty.
Refiriéndose a Lynch, Concepción Leyes de Cháves escribió "su personalidad latía en las flamantes berlinas" mientras Sanchez Quell redundaba en los coches de este modelo adquiridos por la madame y que los aparcaba en las caballerizas de la calle Palma, después Facultad de Derecho.

sábado, 13 de noviembre de 2010

El caballo y Federico García Lorca

El caballo es mencionado por el granadino Federico García Lorca en varios de sus poemas y no es de extrañar ya que en su tiempo (1898 - 1936) el equino era aún el principal medio de locomoción. Sin embargo, la luna constituyó en el referente más recordado en los poemas del español, tema que tocaré en otra ocasión.


En al menos 31 poemas de los cien y pico de su autoría menciona al caballo. En "Romance de la luna, luna" escribe: "huye luna, luna, luna / que ya siento sus caballos (...) el jinete se acercaba / tocando el tambor del llano".
En "La monja gitana": "Por los ojos de la monja / galopan dos caballistas" mientras que en "la casa infiel" menciona: "montando en potro de nácar / sin bridas y sin estribos".
En cada poema se puede apreciar la descripción que hace tangible al cuadrúpedo, como si estuviera ante nuestra presencia. "Cobre amarillo su carne / huele a caballo y a sombra (...) soledad de mis pesares / caballo que se desboca", añade en "Romance de la pena negra".
En un poema, "Romance de la Guardia Civil Española", refiere a la tragedia de los ataques de soldados durante la guerra civil en la Península: "Los caballos negros son / las herraduras son negras / un caballo mal herido / llamaba a todas las puertas (...) / El cielo, se les antoja, una vitrina de espuelas (...) Huyen las gitanas viejas con los caballos dormidos / Los sables cortan las brisas / que los cascos atropellan".
García Lorca era buscado por los soldados por lo que se escondía de lugar en lugar; sus angustiantes momentos se refleja en "El emplazado": "ojos chicos de mi cuerpo / y grandes de mi caballo / no se cierran por la noche / ni miran al otro lado (...) Sobre los yunques sonámbulos / el insomnio del jinete / y el insomnio del caballo".
Un caballo muerto también lo inspiró en "Burla a don Pedro a caballo": "Montado en un ágil / caballo sin freno / (...) Han encontrado muerto / el sombrío caballo / de don Pedro".
Las palabras jinete, montura, brida, estribo, desbocar, caballista, mula, grupa, potro, espuela, casco, crines, relincho, jaca y belfo se incluyen en sus poemas en los que menciona al equino.
El tiempo pasó y aquello de que "Con el mundo que no se puede recorrer sin caballos" ("Navidad en el Hudson") quedó atrás. Si hoy viviera, el poeta nacido en Fuente Vaqueros hubiera escrito, a lo mejor, "con el mundo que no se puede recorrer sin aviones".

viernes, 12 de noviembre de 2010

Estatuas ecuestres en Paraguay

En Argentina, Brasil, Chile, toda Europa y Estados Unidos es normal ver en jardines, plazas, parques y paseos las estatuas ecuestres. En Paraguay, no tenemos sino unos pocos: en memoria de los mariscales Francisco Solano López (foto) y José Félix Estigarribia, del teniente coronel Pedro Pablo Caballero, del general José Eduvigis Díaz, al general José de San Martín y por ahí va terminando.
Muchos héroes paraguayos se merecen una estatua ecuestre como José Félix Bogado, alferes de los granaderos a caballo (en Mendoza, sí, hay una estatua que perpetúa su valentía); Francisco Isidoro Resquín, organizó un cuerpo de caballería en Concepción; José Elizardo Aquino, encabezó montado a caballo una carga sobre posiciones enemigas.
También se merece una estatua ecuestre José María Bruguez, comandante del regimiento de artillería a caballo; Francisco Roa, destinado al regimiento de artillería a caballo; José María Delgado quién comandó uno de los regimientos de caballería en Estero Bellaco; Bernardino Caballero, jefe de todas las caballerías; Matías Goiburú conocido como "el terror de los centinelas enemigos"; Juan B. Ayala, de la Primera División de Caballería. Los héroes a caballo de Paraguay son varios.
La estatua en memoria de Félix Bogado bien puede estar en Villarrica, ciudad donde nació y el de Resquín en el pueblo que lleva su nombre.
Supongo que costará dinero pero será un dinero bien orientado.
Eso sí, la obra debe ser hecha por artistas renombrados y capaces, porque hay algunos que no no pasan de ser chapuceros.
En 1942 fue erigido en el Comando de Caballería un soldado ecuestre en memoria de los desconocidos que actuaron en la guerra contra Bolivia en el Regimiento Valois Rivarola. El 27 de mayo de 2000 el gobierno argañista presidido por Luis Ángel González Macchi ordenó sea derribada la estatua, orden cumplida al pié de la letra, como venganza al golpe de Andrés Rodríguez (comandante del Primer Cuerpo de Ejército con asiento en la caballería) por haber desalojado a Alfredo Stroessner del poder el 3 de febrero de 1989. La estatua ecuestre, totalmente reparada, volvió a ocupar su antiguo sitio en abril de 2009.
A lo mejor a los nuevos intendentes electos el 7 de noviembre de 2010 les interese erigir estatuas ecuestres y que el de Asunción continúe con la idea de convertir a la avenida Santa Teresa en la de las estatuas ecuestres como inicialmente se propuso durante la gestión de Evanhy de Gallegos.

miércoles, 3 de febrero de 2010

La Americana de Paso Pucú

El mariscal Francisco Solano López ocupó la testera de pana roja y almohadones de cuerina negra del coche esa fresca mañana del 12 de setiembre de 1866. Dió la orden de partida y el cochero, un sargento, pronunció su imperativa interjección mientras, brusco, manipuló las riendas con ambas manos.

Los cuatro caballos de tiro se pusieron en marcha iniciando el cascabeleo de los arreos, el ruido crujiente de la cincuentema de monturas y el chirrido de estornijas, bocatijera y del buje en roce con el enjarbe de esta Americana.

Con la habilidad del sargento, la tralla del lático restalla en un chasquido en el aire con el que los animales, estimulados, toman velocidad.

Este faetón de cuatro ruedas del Ejército Paraguayo fue trasladado hasta el cuartel general de Paso Pucú en un barco de guerra cuando el mariscal se puso al frente de sus tropas en combate en la frontera de esteros con la Confederación Argentina, en el sur.

Sus adrales de madera, pintados de negro, crujían al contacto con las piezas de hierro y bronce en cada bamboleo por la rodera que conduce a la línea enemiga. En las partes anteriores de sus tapiales, lucían sendas estrellas del escudo nacional y la inscripción "República del Paraguay".

Aunque hacía fresco, López prefirió descapotar el charabán y esquivar las esporádicas ramas costaneras mientras ensayaba mentalmente sus argumentos con que responder a su próximo interlocutor, el general argentino Bartolomé Mitre. Le esperan en Yataity Corá cinco horas de dialéctica con el comandante en jefe de las fuerzas aliadas donde jugará la suerte de la nación.

Una caballería integrada por 30 oficiales y 24 guardias del escuadrón de dragones siguió de cerca el coche presidencial a medio trote y en doble fila, encabezada por el general Vicente Barrios, con el coronel Venancio López a su derecha.

Benigno López, ubicado inmediatamente detrás de su hermano, Venancio, de vez en vez apresura la marcha, adelantándose a la fila y ubicándose al lado del mayoral por el lado izquierdo del atelaje para dar indicaciones sobre vados e islas de montes por donde marcharían hasta salir tras un largo rodeo al Paso Gómez, de manera a hacer creer al enemigo que ese era el único camino que había.

El fresco mañanero obligó al mariscal abrigarse con su poncho de paño crema forrado de vicuña sobre la casaca militar sin charreteras, complementando con el quepi, botas granaderas con espolines y un par de guantes.

En cada barquinazo el lodo negro de las lagunillas vadeadas salta, violento, en los salpicaderos y el lecho del carruaje oficial; en tanto, desde el pescante, el auriga pega otro manotazo a las ramaleras mientras vomita un par de interjecciones comprensibles sólo por las bestias, antes que la Americana se entorque.

El olor a barro se mezcla al de los cagajones de los caballos que van quedando, humeantes, a lo largo del camino. De vez en vez, en medio de la trapala, un relincho, unos bufidos por ollares dilatados; una perdiz que, asustada, huye en vuelo rasante; una manada de venado en las periferias boscosas y; venteveos en las altas ramas convocando parejas.

López se fija en su remontoir y lo vuelve a ubicar en el bolsillo derecho del pantalón. Son las 8 y 20. Había pedido a Mitre la reunión que éste fijó para las 9.

"Apure la marcha", ordena al cochero quién, tras responder con el "a su órden" de estilo, hace una bolea de zurriaga que zumba amenazadora sobre los pescuezos sudorosos de los cuadrúpedos, que arremeten con ímpetu, a toda rienda.

Mientras, del otro lado, desde Concordia, Mitre marchaba hacia Yataity Corá, López descendió de la Americana junto a una isla de yataíes, en plena trinchera paraguaya, donde un capitán, dos sargentos y un caballerizo aguardaban con "Mandyju", trasladado el día antes desde el cuartel general de Paso Pucú, ricamente enjaezado de plata, con las mismas que compró en Europa cuando su padre era el presidente de la República. Está listo para montarlo hasta el lugar del encuentro.

El tintineo de los espolines del mariscal provocan un bufido y un relincho del animal que al ver al amo, lleva con energía el pescuezo hacia arriba obligando al palafrenero militar acortar amarras y tomarla con firmeza para tranquilizarlo.

"Mandyjú" es un ejemplar de equilibradas medidas longitudinales y verticales, acaso una mezcla de árabe y criollo, que los hipólogos clasifiquen como un animal eumético, es decir de unos 400 kilos de peso. Una magnífica estampa.

López y "Mandyju" se conocen bien. Este es compañero natural de aquél.

Vienen de andar por polvorientos caminos y calles asuncenos en tiempos de paz; de cabalgar, claro, por los parajes de Recoleta y Trinidad en compañía de la bella Elisa, montada en otro caballo. El mismo "Mandyjú" con el que fuera retratado un año atrás por Aurelio García; el caballo cuyo fin, las miserías de la guerra se encargaron de esconder para siempre.

Tras la venia respectiva, el capitán entrega las gamarras del equino al mariscal quién, de inmediato, lo monta con agilidad y elegancia. Él es un magnífico jinete; "Mandyjú", un espléndido caballo blanco.

Saluda y se retira del área de zanjas con taludes. Cabalga a la pierna del caballo que pingotea, piruetea, caracolea, gallardea, travesuras equinas que rescatan una enguantada palmada del jinete.
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sábado, 19 de septiembre de 2009

Nombres de caballos famosos (II)

De vez en vez miro el registro de visitas a mi blog y veo que mucha gente está interesada en saber sobre los caballos famosos. Ya en una ocasión preparé y puse en este blog un material sobre el tema y ahora lo amplío en homenaje al interés de los visitantes. De a poco, desde el 2005 vengo recopilando estas y otras referencias que hacen al caballo y a los carros en el deseo de publicarlo en un libro próximo. Estos nombres son de caballos que han existido, otros son de la mitología y un tercer grupo está conformado por los que fueron de historias imaginarias. Algunos de los nombres publicados en la primera entrega vuelven a aparecer aquí.
  1. ARRIERO: Nombre del caballo del español Hernán Cortés, conquistador de México.
  2. BABIECA: (Arriba) Caballo de Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid Campeador) y cuya célebre espada se llamaba Tizona.
  3. BELLOTA: del montado de Castorcito, compañero de Red Rider, personajes de historietas ilustradas.
  4. BUCÉFALO: Uno de los caballos de Alejandro Magno, al cual montó durante 20 años.
  5. BURAK: Uno de los caballos de Mahoma.
  6. CORDOBÉS: Uno de los caballos del español Hernán Cortés, conquistador de México.
  7. ESCOTO (o Scoto): Jaca de Francisco de Quevedo, escritor español. "Iba en Escoto, mi haca, / a quién tal nombre se puso / porque se parece al mismo / en lo sutil y lo agudo". Llamó a su jaca Escoto por Duns Escoto, filósofo que mereció por su inteligencia el apodo de doctor subtilis.
  8. ESPARTA: Del caballo de José Gill, caudillo de la Asociación Nacional Republicana, Partido Colorado de Paraguay.
  9. GADHEER: Nombre del caballo Pura Sangre Inglés, criado en Bagé, Río Grande del Sur, Brasil, y cotizado en 1997, con 18 años de edad, en 2.000.000 de dólares norteamericanos. Para esa época, el reproductor ya rindió 8,5 millones de dólares en concepto de cobertura de yeguas, cotizada en 10.000 cada una.
  10. GATEADO CARDAL: Padrillo de la raza criolla comprada en 1926´por la Sociéte Fonciére du Paraguay, a la cabaña "El Cardal" para reforzar la caballada importada al Paraguay de Argentina.
  11. GATO: (Arriba, con "Mancha") Uno de los dos caballos de Félix Aimé Tschiffely con los que unió las ciudades de Buenos Aires (Argentina) y Washington D.C. (Estados Unidos) en 1928, luego de tres años de viaje. Nació en la Patagonia argentina. Era de la raza Criolla. Murió el 17 de febrero de 1944 a los 36 años de edad.
  12. GENITOR: (Creador, padre, reproductor) Caballo de Julio César, quien le puso ese nombre en recuerdo de su padre muerto, cuando él tenía apenas catorce o quince años de edad. Al lomo de este animal pasó el Rubicón el 12 de enero del año 50 (a. de C.) del calendario "Juliano".
  13. INCITATUS: Nombre (que significa impetuoso) de uno de los caballos de Cayo César, Calígula, emperador romano desde el año 37 hasta el 41 (d. J. C.). No hay certeza sobre si, efectivamente, nombró cónsul a dicho caballo. Al parecer fue de origen hispano. Se cuenta que Calígula lo mandó construir una caballeriza de mármol y un pesebre de marfil. La leyenda asegura que el joven emperador comía y dormía en los establos, junto al caballo, los días de carreras...y para que nada ni nadie turbase al equino, ya desde la víspera decretaba "el silencio general" de toda la ciudad bajo pena de muerte a quien no le respetase.
  14. JANTO: Uno de los caballos de Aquiles. Junto con "Balio" formaban la pareja de "caballos inmortales" que Peleo recibió al casarse con la nereida Tetis, de cuya unión nació Aquiles. La yegua que los parió se llama "Podarga". Se asegura de "Janto" que, aunque de origen divino e inmortal, era un caballo negro y de pura sangre persa, que tenía tres años y estaba dotado de patas especialmente vigorosas que le capacitaban para correr a mayor velocidad que la mayor parte de sus congéneres. Por su parte "Ballo" era de color blanco e igualmente rápido. Esta rapidez de ambos era lo que impedía que Aquiles pudiera uncir a su carro otros dos caballos que eran lo habitual entre los griegos.
  15. KANTHAKA: Caballo de Buda, al lomo del cual se alejó, a los 29 años de edad, de su casa dejando a su mujer e hijo. El caballo retornó a la casa (caballo volvedor) y murió de tristeza.
  16. LAZLO: Primer caballo real que tuvo Mahoma. Con este animal hizo su primera peregrinación a La Meca, aunque sin abandonar todavía su camello favorito ("Al Qaswa"). Se dice que fue este esplendido animal el que inspiró a Mahoma su gran pasión y amor por los caballos y, especialmente, por las yeguas y el que lo movió a escribir y proclamar que "El diablo nunca osará entrar en la tienda habitada por un caballo árabe". Más tarde, y preocupado por la supervivencia "pura" de la raza equina, escribiría en el mismísimo Corán esta máxima: "Cuantos más granos de cebada proporciones a tu caballo, más pecados te serán perdonados", lo cual justifica con creces la relación hombre - caballo, que duró trece siglos, y la grandeza del caballo de la raza Árabe.
  17. LUNAREJO CARDAL: Caballo criollo que en 1925 recorrió, en 16 días y medio, 1.380 kilómetros, desde Buenos Aires a Mendoza, montándolo Abelardo Piovano, con un peso de apero y jinete de 95 kilos, venciendo posteriormente a los 17 días en el concurso de adiestramiento de una exposición rural (Revista "Criollos", anuario número 2, 1993, Asunción, p. 9).
  18. MANCHA: Uno de los dos caballos de Félix Aimé Tschiffely que unió Buenos Aires con Washington D.C. en 1928 luego de tres años de viaje. Era de la raza Criolla nacido en la Patagonia, Argentina; murió en 1947 a la edad de 40 años.
  19. MANDYJU: (Arriba) Uno de los caballos del Mariscal Francisco Solano López. Pudo haber sido su montado favorito desde antes de la Guerra contra la Triple alianza o "Guerra del Paraguay", hasta la retirada de las del sur (Foto de Javier Yubi).
  20. MISTER ED: Primer caballo parlante de la televisión; durante cuatro años fue emitido su show en los Estados Unidos. Este animal murió en 1979 a la edad de 33 años.
  21. MONARCA Padrillo que dio origen a la raza Campolina. Murió a la edad de 25 años en el Brasil, país de su origen.
  22. MONTEVIDEO: Nombre del caballo de la raza criolla, pelo tostado, de Napoleón Bonaparte; nacido en Uruguay. Era uno de los 30 que tenía para su uso personal durante sus campañas y; uno de los ocho caballos que le siguió en su destierro. Otros caballos de Napoleón fueron "Marengo", "Vicir", "Blanco".
  23. MOTILLA: Uno de los caballos del español Hernán Cortés, conquistador de México.
  24. PALOMO Caballo de Simón Bolívar, libertador de varias naciones americanas. Era un caballo blanco obsequiado por el congreso colombiano, de gran altura y con una cola que le caía casi hasta el suelo.
  25. PAMPERO: Caballo de Patoruzú, personaje de historietas ilustradas.
  26. PHAR LAP: Uno de los caballos más veloces de Australia. En menos de tres años hizo ganar a su dueño más dinero en apuestas que cualquier otro caballo en aquel país o en Nueva Zelanda donde nació en 1929. Era un alazán, grande, desproporcionado, desgarbado, sin ninguna de las tradicionales línea de un pura sangre. El origen de su nombre es incierto. Parece que su nombre lo puso Harry Telford, el que lo compró en una feria de potros en Nueva Zelanda, tomándolo de una palabra tailandesa que significa relámpago. Murió repentinamente en abril de 1932 en California, Estados Unidos. Su esqueleto se exhibe en el Dominion Museum, de Wellington; su corazón, en el Instituto Australiano de Anatomía de Camberra y; su cuerpo disecado, en el Museo Nacional de Victoria, en Melbourne.
  27. PEGASO: Mit. Caballo alado nacido de la sangre derramada por Medusa al ser decapitada por Perseo. Belerofante lo montó para combatir a la Quimera.
  28. PICAZO LUCERO: Zaino del general José Gervacio Artígas a cuyo lomo llegó al Paraguay en 1820 en calidad de exiliado; antes lo acompañó en sus campañas. El picazo lo acompañó hasta su muerte.
  29. PINTO: Caballo de "Toro", compañero de "El Llanero Solitario", personajes de historietas ilustradas.
  30. PLATA: ((arriba, también conocido como "Silver") Caballo blanco de "El Llanero Solitario", personaje de historietas ilustradas. Comenzó a aparecer en la televisión norteamericana en 1949.
  31. ROCINANTE: El caballo de Don Quijote de la Mancha. "Nombre, a su parecer, alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo" (Primera parte del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, 1605, capitulo primero, la elección de los nombres).
  32. ROMO: (Arriba) Uno de los caballos del español Hernán Cortés, conquistador de México. El animal era de pelaje oscuro.
  33. SALINILLAS: Uno de los caballos prestados por el capital Garcilaso de la Vega a Gonzálo Pizarro, para huír de la batalla de Guarinas, en México.
  34. STRATEGOS: Uno de los caballos de Anibal (247 - 183 a.C.). Con este equino culminó la azaña del gran ejércitos y los elefantes. Era un caballo de gran alzada y de color negro azabache, inquieto, agresivo en la carrera y fácilmente manejable en el combate (los cartagineses montaban sus caballos sin freno, sin bocado y, muchas veces, sin bridas).
  35. TAURIS: (Arriba) Caballo de raza persa, de crines blancas, de Napoleón Bonaparte.
  36. TRAVELLER: Montado del general norteamericano Roberto Eduardo Lee (1807 - 1870), jefe de los ejércitos del sur, durante la guerra de Secesión.
  37. VILLANO: Uno de los caballos del conquistador español Gonzalo Pizarro.
  38. YEGUA ARPA: Un montado de Carlos Antonio López, antes de ser presidente de la República del Paraguay.
  39. ZAB EL RAKEB: Caballo árabe regalado por el rey Salomón a algunos árabes de la tribu de Azed. Este equino fue el padre que dio origen a la raza Árabe.
  40. ZAINILLO: Uno de los caballos del conquistador español Gonzálo Pizarro.