Detrás de la puerta, esto

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Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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jueves, 12 de septiembre de 2013

Facundo Recalde

                              Facundo Recalde (Fa Re).
Tal como van las cosas, me temo que en pocos años ya olvidemos quiénes fueron los héroes de la Independencia, Carlos Antonio López, Francisco Solano, el mariscal Estigarribia y; la gente, a lo mejor, ya no esté segura si la guerra contra la Triple Alianza se inició en 1865 o  en 1947, todo porque la memoria se detiene a registrar cosas menos importantes.
Desde hace unos cuantos años ya no se enseña historia como cuando en mis tiempos. Cada vez se vuelve más difícil para las nuevas generaciones saber quién fue Ramón Indalecio Cardozo, Gregorio Benites(con s), Celsa y Adela Speratti o Elisa Alicia Lynch.
El día en que los de mi generación desaparezcamos de la faz paraguaya dudo que las nuevas generaciones sepan de historia paraguaya.
En este sentido lamento que ya poca gente recuerde a Facundo Recalde (Fa Re), poeta y escritor y amigo leal de Manuel Ortíz Guerrero. Recalde nació en Asunción en 1896 y murió en 1969 también en la capital paraguaya.
Bien pudo haber escrito hasta acortársele los dedos. Autor de “Virutas celestes” y “Virutas grises”, poemarios en los que despliega sus alas de vate excelso, capaz de alcanzar las alturas de grandes como Rubén Darío y hasta superar al mismo Federico García Lorca.
Conocedor del castellano, corregía los escritos de su amigo Ortíz Guerrero y, como tal, sus prosas eran incluidas en libros de texto de la instrucción primaria.
Sus encendidas posturas políticas le costó innumerables exilios.
Jesús Amado Recalde (Papotín), uno de sus hijos, siguió sus pasos literarios, publicando en 1950 su poemario “Siembra sonora” destacándose, para mi gusto, los poemas “Juanita”, “Calle Ypané”,  “Elva”, entre otros.
Otra hija de Facundo Recalde es Rosa Recalde Guanes, también escritora y poetiza y autora del poemario “Mi vida a la luz”, de misma sensibilidad literaria que el padre y el hermano.

                                                    Rosa Recalde Guanes.

Facundo Recalde se había casado con Helena Guanes, hija de Alejandro Guanes, con quién tuvo cuatro hijos: Papotín, José María (Guaíto), Rosa y Vida Recalde Guanes. Estas dos viven hoy en el barrio asunceño de Trinidad y en la ciudad de San Lorenzo, respectivamente.
Nieto de Facundo es Facundo Recalde Casartelli, también periodista.
En un libro sobre Ortíz Guerrero publicado en Asunción en 1980 se cuenta que Facundo Recalde conducía una carreta en la que llevaba a su amigo Manuel Ortíz Guerrero desde la casa de este en Asunción hasta la de su compañera Dalmacia en San Lorenzo (en las cercanías de la actual planta transmisora de Radio Nacional del Paraguay). Eran los últimos años de vida del poeta villarriqueño.


                                         La Familia de Facundo Recalde (parado en el medio. Primero, a la izquieda y parado, Jesús Amado Recalde (Papotín). En cuclillas, primero a la izquierda, Facundo Recalde Casartelli, hijo de Papotín. 

¿Quién recuerda hoy a Facundo Recalde?, unos cuantos historiadores, periodistas viejos y familiares. Dentro de poco, tal como estamos yendo, ya no habrá quién recuerde ni a Recalde (hermano de Camilo Recalde, héroe de la Guerra del Chaco y fallecido en Chile), ni a Ortíz Guerrero, ni a los López, ni a Francia, ni a nadie. Seremos una nación con historia pero sin nadie que la recuerde.

miércoles, 3 de julio de 2013

Periodista viejo



Muchos, a lo mejor la mayoría, de mis amigos saben que soy periodista. Me parece que ya estoy en la lista de los veteranos aunque esto - el largo fogueo - suene marginal, injustamente marginal. 
A veces me pregunto si elegí bien mi profesión porque hablando mal y pronto no tengo todo el conocimiento que me hubiera gustado disponer para acompañar las expectativas de la gente. 
Recorrí todas las postas: diarios, televisión, radios, revistas, incluso en España. 
A los 60 años de edad, con 43 de periodismo, cuando aprendí a respetar al lector, al oyente y al televidente, hoy soy uno de los excluidos porque ya soy "viejo" o porque el dueño de un diario, una radio o de un canal dirá que por las experiencias acumuladas soy un profesional caro y, por tanto, go home Efraín.
Prefiero que digan de mi que soy caro que un achacoso periodista.
¿Cuántos años me quedan por delante?, con un poco de suerte y viento a favor unos buenos 20 años para disfrutar de lo que la vida obsequia, enderezar lo que aún se pueda enderezar del hierro todavía caliente y disculparse por las equivocaciones, que no son pocas.
Moriré periodista. Esto me queda claro. Y es lo que quiero. 
Ya no estoy en tiempos de buscar un premio por una buen reportaje del año, ni entrevistar a los más famosos, ni ganar el mejor sueldo. No. Quiero unirme en matrimonio con esa dama manoseada y golpeada, la verdad. 
Es que soy el periodista que busca y procura decir con sinceridad y con la máxima exactitud. No quiero apabullar al público con mis enojos, mis humores de perro, con las miserias de un día enculado, con mis alocados antojos. Soy de los periodistas que aportan oídos para escuchar cómo viene la noticia y las opiniones y, ahorran palabras cuando un elemento de la noticia se esquiva. 
No, no soy de los periodistas que por ganar público dicen una mentira, una guarangada o manda al diablo a un oyente (esto si estuviera en la radio). Tampoco soy de los profesionales que buscan en la tontería ganarse la simpatía de quiénes leen, escuchan o miran la televisión. 

No tengo el dominio del arte de hacer reír a la gente. Me hubiera gustado tener la simpatía que provoca carcajadas. Como no la tengo, procuro que lo que relate y comente se ajuste a la verdad, al sentido común y que mediante esto se instale en la gente conocimiento para el bien. 
Tengo claro, a esta altura de la vida, que ni el periodista, ni el medio de prensa, ni el dinero de los inversionistas, ni la más enorme inversión en un emprendimiento periodístico son más importantes que el público receptor de los sucesos. 
A ese público respeto intensamente.
Por eso como periodista procuro alejarme de la chabacanería como materia prima para la noticia; al fin de cuentas el público es el que paga el servicio del cable, el ejemplar del periódico y la mensualidad del Internet como para entregarle tonterías a cuentas del periodismo. Al público no andaré sirviendo con saldos y retazos sino con todo lo que aprendí a hacer en el universo comunicacional: la información completa, verdadera, rápida en armonía con la dignidad de todos. 
Como ya estoy de vuelta de muchos caminos, en la profesión no busco premios por mi labor sino solo decir la verdad, nada más que la verdad cuando cuente la noticia. En cuanto a mis opiniones tampoco estas se distanciarán un milímetro de lo cierto, porque así debe ser y no de otra manera. 
Ya no busco estrellatos, no hay por qué ni para qué. Soy profesional con vocación y como tal no me deslumbra la fama. 

El público demanda hoy verdad y sabiduría a todos los que toman la responsabilidad del periodismo. Muchas cosas protagonizadas por el periodista no agradan a la gente, ya muchos se cansaron de, por ejemplo, los noticieros de la televisión, sencillamente por vacíos, escandalosos, irrespetuosos algunas veces. Ya no estamos teniendo crédito con la gente y eso es como para sacudirnos los periodistas.
Creo estar en mi mejor momento para encarar el oficio, apechugarlo con vocación profunda y con las ganas de quién ama su tarea, así ya no tenga 35 años de edad. 
Y es lo que estoy haciendo día a día, hora a hora, procurando desde donde estoy y con el medio que tenga al alcance de mis manos, ayudar a la gente a informarse y no a desinformarle ni bien se inicia el día. 
Esto les quería decir en estos primeros minutos del miércoles 5 de junio de 2013."

sábado, 15 de junio de 2013

Locutores de la vieja guardia

Los saludos mientras Eduardo Palacios registra en una cámara el evento. En el medio, Carlos Cuenca trata de convencer de algo a Ricardo Rodas Vil en tnato que otro, luego de años sin verse, como que pregunta Carlitos Vera si él es él. En el fondo, Piter Insfran, de blanco riguroso. La fiesta de los locutores el 9 de junio de 2013. 
José Luis Perales dice que el amor es parar el tiempo en un reloj. Y en el amor debe ser porque lo que es en la vida real ni por casualidad. En este sentido Enrique Torres es realista: el tiempo hatá oiko ñane aka omoapatî. Digo esto porque a muchos colegas locutores volví a ver 40 años después.
Fuimos a la fiesta de los anunciadores de radio y televisión en el restaurante “Noches asuncenas” en el local que por tantos años ocupara Radio Guaraní y donde trabajé un par de temporadas.
Estaba presente esa flor y nata de las radios de antes: Atilio Valiente, Ernesto Abdo, Edith Victoria, Blanca Navarro, Ramón Mongelós, Miguel Fernández, Dorita Rudis, Graciela Pastor, Carlos Cuenca, Ricardo Rodas Vill que pese al tiempo mostraron ganas de vivir (digamos, procurando un toque y despegue contra el tiempo que a las cabezas vuelven blancas y/o calvas).
Después de tantos tiempos vi a Pachín Roa Godoy, aquel pituco de los escenarios y los micrófonos radiales, hoy hecho un abuelo, un venerable abuelo bueno.
Federico Fariña Ropón, Ramón Mongelós (el inolvidable "Timidito"), Atilio Valiente (67), yo, mi nieto Dani, Carlos Montaner Vergara (75) y, de espaldas, Carlos Cuenca. 

Mario Moreira, aquel muchachito y fiel compañero de Alejandro Ortíz Aquino,  ya es un señor rompiendo las barreras de los 60 pirulos.
La mesa compartimos con Federico Fariña Ropón,  famoso animador de las no menos famosas parrilladas asuncenas de la época de oro de las noches capitalinas. Lo noté con el rostro cambiado por tantas batallas en la vida pero con todas las energías del pendejo veinteañero.
Piter Insfran, para pasar desapercibido, vino vestido con un traje blanco de aquellos. Hizo de presentador de presentadores y artistas, como del mago Nitzugan, de Ernesto Abdo y de Carlitos Vera.
Se comió como nadie, se brindó, se bailó como en las fiestas alemanas, se cantó el “que lo cumplas…” y se cortó la torta. Una fiesta de aquellas donde algunos, como Lulú Ortíz, buque insignia de la vieja guardia, no pudo venir y los asistentes comprendieron la ausencia, los años no pasan solos.
Rodolfo Schaerer Peralta fue el gran ausente. Es que el año pasado se le ocurrió marcharse a una radio celestial desde donde anda difundiendo su “Noches estelares de tango” y comentando sobre folklore y folkloristas desde algunas nubes traviesas. Sí, faltó Rodolfo pero estuvo, no sé si me explico…
                                                        Edith Victoria (Izq.) con su hermana, Dorita Rudis. 

En mis años mozos yo no dejaba de concurrir a las fiestas aniversarios de los locutores (9 de junio), aquellos tiempos de Silvio Noguera Ayala, Herma Sosa, Carmelo Ruggilo, Bety Rott, Margareth, Narciso Ríos, Andrés Barreto Calderoli, Papi Nuñez, Edilio Valdéz Benitez, Francisco Díaz Cantero, Chicle, Juan Carlos Martínez, Enrique Benitez … ¿se acuerdan?
¿Cómo no recordar a Teresa Aguayo, la incansable secretaria de Enrique Benitez en Alortpa y la Agencia Paraguaya de Noticias (APN), la encargada de organizar aquellas fiestas de locutores y operadores llenas de bote en bote?, ¡¡qué fiestas, compañero!!

Pero lo de este domingo pasado no fue menos. Mucha gente, muchos amigos, fue toda una asamblea de grandes y apreciadas voces. Solo que los años no pasan al divino botón, pero ahí está, al fin de cuentas, la gracia de todo ese encuentro, cuarenta y cincuenta años después sin importar que al tiempo no se pueda parar en un reloj. 

sábado, 18 de mayo de 2013

"¿Escribís en ESTO?, ¡Ñandejara! ..."


“¡Escribís en ESTO?, ¡Ñandejara!”

Me causa gracia la cara que ponen algunos de mis amigos cuando les digo que escribo para este periódico; algunos se callan, no hacen comentarios; otros, presa del escándalo no dejan de darse el gusto de exclamar más que interrogar: “¡¿en ESTO, ese semanario de degollados y sexo!?, ¡Ñandejara!” El otro día, una vez más, vi el último número de ESTO en un auto cero del año, nuevo de paquete, importado legítimo, estacionado en el shopping.
Demasiado da gusto la conducta de la gente. Fíjense nomás. Tengo un vecino que compra todos los miércoles este semanario pero, me comentó, que no se anima a leer en el colectivo y por eso guarda en su mochila; le da vergüenza, he´i leer entre la gente, pero ni bien llega a su casa devora página por página, renglón por renglón, foto por foto y, desde luego, aviso publicitario por aviso publicitario.
“Esa revista que lee la gente pobre e ignorante”, me dijo una villarriqueña cuando leyó mi artículo aquel sobre Teresita Lichi. Sí, pero leyó la revista mas ¿para qué la voy a contraatacar con un “sí, pero leíste”? A propósito, me contaron que aquel artículo habían leído los abogados, jueces, fiscales, maestras, empresarios, mercaderas, periodistas, hasta los curas y las monjas.

Sí, ensayando una defensa, esta es una revista con un perfil definido. Publica informaciones y comentarios sin tapujos, sin esconder nada para un público que gusta leer sin tapujos, que quiere saber todo y ver todo y que no quiere que nada quede a la imaginería.
Ampliando la defensa también diría que el médico cura no solo al cura sino también a la prostituta; el abogado defiende al decente como al que está acusado de indecencia; el arquitecto diseña una casa para el cliente catedrático universitario como para también el narcotraficante.
Del mismo modo, los periodistas escribimos para lectores de Abc como para los de ESTO. Somos profesionales de la comunicación.
Pero volvamos a lo que es, al menos para mi modo de ver las cosas, la conducta de algunas personas que critican el contenido de algunas publicaciones y requeté aseguran que no leen “esas cosas”. Pero - ¡oh!, sorpresa -  en sus perfiles de Facebook te encontrás con cada comentario que hacen o con cada foto que hay entre los suyos.
Me recuerda a aquel famoso pastor protestante que tenía un no menos famoso programa de televisión desde el cual mandaba al diablo a todos los pecadores pero que se le sorprendió haciendo sexo con prostitutas; o, el mismo Fernando Lugo que siendo obispo se masticaba a las doncellas a su alcance.
Conozco una señora super santularia que se separó del marido hace años porque había sido que a ella le gustaba el cura de la parroquia. Un día su marido la siguió, les fotografió a pura piel y se separó. Es (vive todavía) una señora que nos decía a los jovencitos que en vez de andar por las fiestas “leamos La Biblia”. Haz lo que yo digo y no lo que yo hago…
Tomo y retomo, he´i Calé: Esta revista no es gratuita ni de circulación obligatoria. Tiene un precio y su venta, sobre todo su compra, es libre y soberana. Forma parte de esto que honra mucho a los paraguayos, la libertad de expresión. Compra quién quiere comprar (generalmente, me confirman, falta todo), sin ninguna obligación. Y, felizmente, la gente ejerce su derecho a elegir y no como en Venezuela y Cuba donde solo se lee lo que a sus respectivos dictadores se les antoja.
Yo no quiero hablar de doble moral y todas esas cosas. Que la gente haga lo que quiera en tanto y en cuanto no dañe a los demás y ya está. Que uno elija lo que quiera comer, tomar o leer. Para eso gana su dinero. Que despliegue, pues, las alas de su libertad y monte vuelo. Yo sé que muchos amigos míos, de esos que tienen estancias, pasan sus vacaciones en Las Bahamas y leen a Borges, Saramago y Baroja, también leen ESTO. Conozco a uno que es lector compulsivo del semanario.
Es lo que yo hago en cuanto al ejercicio de la libertad individual y de prensa: decido escribir en ESTO (además está dirigido por mi amigo Atilio) con libertad profesional, con la libertad con que cada uno, responsablemente, hacemos nuestras tareas en bien propio y de los demás.
Eso nomás.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Las siete cajas y mi libro

Para cuando este comentario termine de escribir capaz que más de 130.000 personas ya hayan visto la película “Las siete cajas”. Bueno, por lo que escuché en la radio, vi en la tele y leí en los diarios, la peli era una de esas que para qué les cuento por lo que también fui a formar fila, compré la entrada y me metí a la sala para que, abusando de pleonasmos, yo vea con mis propios ojos lo que se promocionó a todo dar.

Fui al Shopping del Sol a almorzar en uno de estos últimos domingos. Vi que la fila de compradores de entrada no era tan larga por lo que luego de mi comida china me fui para la cola. Pagué los 15 mil guaraníes que costaba esa primera función y tras comprar la boleta, observé que tenía todavía 30 minutos de tiempo para ir a la feria de libros que se montó frente al shopping. Encontré “Poesías completas” de Fray Luis de León y de San Juan de la Cruz. Un excelente material de lectura.

Ya no tuve más tiempo que lo necesario para hojear y pegar un vistazo al prólogo. Ya debía ir a la fila para ingresar a la sala.

Cuando tomé mi asiento en la sala de proyecciones aquello era murmullo de expectativa en medio a aromas de pororó, maní tostados, algodón de azúcar, grageas de chocolates, etc. sobre lo que se espera ver.

Y empezó la función.

Claro, primero los inacabable avisos publicitarios y, luego, los avances de las próximas películas a exhibirse en esa sala. Avances que, como siempre no se entienden de qué se trata, si de una película de amor, de terror, o espionajes propios de la desaparecida KGB o de qué cuernos, lo cierto y lo concreto que estos “repartos” nos muestran autos volando, primeros planos de pistolas disparando, fuego, corridas, ululares de sirenas policiales, trompadas aquí, trompadas allá, un beso apasionado entre dos personas que se aman y helicópteros zumbando por sobre ciudades. De esas cosas.

Por fin la película que fue tema de conversación de todos los medios periodísticos. El escenario: el Mercado Cuatro.

Un jovencito andando con una desvencijada carretilla, una joven que corre, que se asustan, que advierte que grita “¡¡Corré, Viutor!!”, etc., etc. Crimen, celos, corrupción, mafias, todas esas cosas que se ven en la películas y se leen en las novelas de acción.

Mientras la película corría, yo pensaba en mi libro guardado en una bolsita de plástico. Quería hojeas mientras los demás veían la peli pero la oscuridad y mi vista ya golpeada no me permitían cometer semejante pecado contra el esfuerzo de unos paraguayos en el competitivo mundo de la industria cinematográfica mundial.

Pero yo quería leer mi libro. En la pantalla veía de vez en cuando unos planos generales del mercado, unos personajes que intentaban mostrar su lado siniestro, hablaban en guaraní, castellano y “jopará” y que a medida que corrían los minutos yo más quería leer los poemas de los famosos españoles cuyos nombres figuran en el flamante libro adquirido de la feria.

Pude ver 35 o 40 minutos de la película. No logré engancharme, hablando mal y pronto en el argumento, en las tomas, en los artistas. A lo mejor porque a la película puse a competir con mi libro, cinco mil guaraníes más caro que mi entrada a la sala.

Lo que me queda claro es que la película no me gustó que por eso yo no exclamé, o reí, o aplaudí como algunos que se sentaban cerca mío ¿Qué tanto podía asombrarme?, ¿Qué es una película paraguaya?, ¡estupendo!, un logro paraguayo, ¿y por eso yo tengo que hacer lo que hace o dice la manada?. No me gustó, no me llenó y ya está.

No quise hablar por boca de ganso y por eso fui a verla. Pero, procurando entrar en tema, no entré. Intenté, pero no me dio el cuero. Quise amar la película pero no pasó a un “quise”. Y después, nada. Bueno, salí del cine y fui a una cafetería del shopping, pedí un capuchino con un mixto caliente y me puse a leer, lentamente, mi libro.

Entonces, lo que puedo decir de la película es que mi libro estuvo excelente, el café fabuloso, y el aire acondicionado de la cafetería inmejorable.

De la película lo que les puedo decir en concreto es que vi durante no más de 40 minutos. No me atrapó, para mi – discúlpenme la franqueza – no fue la gran cosa; que para mi el hecho de ser película paraguaya no es suficiente para aplaudir, admirar y desbarrancarme en adjetivos favorables. Me pareció uno más, que debemos seguir procurando por hacer cada vez mejor nuestras respectivas tareas y nada más.

Según los comentarios la promesa era grande: una película de aquellas. Y como me dijo Miriam en primer lugar nunca creas en promesas, “el mundo está lleno de ellas”, y me quedé pensando ¿De donde lo que vos sacás todo eso”, la pregunté sorprendido; “y Paulo Colho dice en su libro”, me respondió. Otra vez el libro…

Me preguntan si les recomiendo que vean; sí, pero lleven un buen libro y apuesten a un buen capuchino por si las moscas….

jueves, 19 de julio de 2012

Las calles y plazas son de la ciudadanía

La voluntad ciudadana se hizo sentir a través de las redes sociales. No fue fácil despabilar a la gente sobre aquellos asuntos de interés colectivo (listas sábana, 50 millones para Justicia Electoral, inseguridad, etc.) pero a medida que transcurría el tiempo las inquietudes fueron tomando cuerpo hasta que los paraguayos salimos a tomar las plazas y las calles.
¿Cómo empezó toda esa movilización a través de las redes? Trataré de rememorar y unir piezas de modo que la reciente historia sea contada de una manera justa y perfecta posibles.
Algunos intentos a profundidad fuimos engendrando en el 2011 como, por ejemplo, con el deseo de nominar a un paraguayo al Premio Nobel de la Paz o para encontrar a Dalia Scappini, la secuestrada en agosto de ese año. La inseguridad motivó la creación de un grupo en Facebook llamado “Basta Ya!!!” que de a poco fue tomando coraje y salió a las calles a reclamar lo suyo. La “Asociación lista sábana del Paraguay” se hizo de espacio en la red para procurar a favor del desbloqueo de las listas de candidatos para senadores y diputados y, así, nos fuimos haciendo camino.
Entremos en la espesura como decía San Juan de la Cruz:
Por las cosas ocurridas, por una serie de informalidades manifestadas en la sociedad, nos indignábamos y de a poco nos fuimos comprometiéndonos como grupos; por este denominador común surgió “Ya no basta con indignarse es hora de comprometerse” creado por Wilson Dusser.
Este grupo, se reunía en la casa de la señora Miriam Amarilla en el barrio Jara un día a la semana para ir trazando estrategias tendientes a defender los bienes ciudadanos.
Con el permiso para mencionarlo, como dicen los parlamentarios, Roberto Espínola, en el grupo comandado por él (“Basta ya!!!”), empujaba con sus amigos contra la inseguridad y otros asuntos de interés colectivo.
En pocas palabras, todos estábamos en una misma línea desde las redes y fue así que pasamos a apoyar al grupo “Basta ya!!!” en uno de sus eventos, el realizado con la Asociación Lista Sábana, el sábado 12 de mayo de 2012 al lado del Panteón Nacional de los Héroes, que reunió a un centenar de avitués de las redes.
Interín, crecía en el ámbito político, parlamentario y judicial hechos y declaraciones que contrariaban a la opinión pública como la inminente aprobación de un ajuste presupuestario para la Justicia Electoral de 50 millones de dólares para distraer en operadores de los partidos políticos. Los diputados, en cuyo ámbito estaba el delicado tema, no prestaron atención al clamor de la ciudadanía, decidiendo aprobar el reajuste respetivo el viernes 25 de mayo de 2012.
En la noche del 23 de mayo, en reunión del grupo “Ya no basta con indignarse…” en la casa de la señora Amarilla, decidimos que Vidal Vera y yo concurriéramos el jueves 24 de mayo a la redacción del diario Abc, en representación de nuestro grupo, a pedir que se publique nuestro requerimiento a los diputados que rechacen el desangramiento presupuestario. El viernes 25 de mayo abc Color publica nuestra entrevista; “Martínez agregó que así como en la manifestación del 12M (12 de mayo) volverán a tomar las calles si es necesario para reclamar sus derechos”, decía el párrafo final del artículo publicado bajo el título de “Indignados piden que se evite robo al pueblo” (http://www.abc.com.py/edicion-impresa/politica/indignados-piden-que-se-evite-robo-al-pueblo-405489.html).


Vidal Vera y yo en el diario Abc Color el 24 de mayo de 2012. En nombre de la ciudadanía pedias que se evite el robo al pueblo.

Para el mediodía del 25 de mayo, se crea el grupo en Facebook conocido con el nombre de “After Office Revolucionario!!” a cargo del joven Maxi Urbieta, quién convocó a la plaza desde la red Facebook, donde estuvimos todos los que participamos del evento del 12 de mayo. Para ese momento ya los “feisbuceros” estaban dispuestos a abandonar los teclados y ocupar las calles.
El camino recorrido hasta aquel viernes fue escabroso pero no por eso se dejó de avanzar. No fue fácil movilizar a la gente y esto lo manifestábamos periódicamente en las redes; hasta que la provocación de los políticos y los parlamentarios fue intolerable dándose lo que adelantábamos en el mencionado artículo de Abc: “tomaremos las calles si es necesario”. A partir de ahí, “After Office…” tomó la posta, avanzando bien en la movilización ciudadana a través de las redes y los medios periodísticos.
“After Office…” comenzó a aflojar la marcha tras los sucesos aquellos cuando unos manifestantes atacaron los locales del PLRA y ANR, responsabilidad endilgada a Urbieta a quién se asoció con el entonces presidente Fernando Lugo.
Las movilizaciones ciudadanas tomaron vuelo no solo en la capital sino en el interior del país, convirtiendo a la Plaza de Armas, frente al Parlamento, como territorio ganado para sus protestas.

Una de las concentraciones ciudadanas en la plaza de armas, cuando el Senado rechazó la entrega de 50 millones de dólares para operadores políticos.

Con “after Office” fuera del protagonismo, las redes sociales son sacudidas con los sucesos del 15 de junio en Curuguaty (17 muertos) y aquellas, en consecuencia, rugen y de nuevo movilizan a la gente; las baterías civiles apuntan a Lugo que termina destituido, así la Plaza de Armas haya sido copada por sus adherentes.
Entre los días 20 y 22 de junio se gestan en las redes sociales nuevos grupos ciudadanos que proponían la defensa de la soberanía nacional ante el acoso de los gobiernos de Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Ecuador y Venezuela, por la destitución de Lugo.
En ese marco, Guillermo Cramer, un joven empresario, aparece en Facebook proponiendo una “Caravana de la soberanía” para el día 29 de junio, mientras que el también empresario Domingo Daher invita para una concentración ciudadana en la Plaza de Armas para el miércoles 27 de junio.
La caravana del 29 de junio termina al lado de la Plaza de las Américas, en Asunción. Manifestación ciudadana en defensa de la soberanía nacional.

Entre tanto, en Facebook surgen dos movimientos con los mismos objetivos: “Paraguay es soberano” y “Paraguay soberano”.
Lo de Daher se desactiva y, pese a los temores porque se deban desatar enfrentamientos entre luguistas y antiluguistas, Cramer continúa con la convocatoria para la caravana realizándose en la noche del 29 de junio con todo éxito (en el itinerario, se plantó la caravana primeramente ante la embajada de Brasil donde se hizo escuchar a todo volumen el Himno Nacional y; luego, los caravaneros rodearon con sus vehículos la embajada de Argentina donde también se hizo escuchar el Himno). La columna de vehículos terminó en la Plaza de las Américas donde los expedicionarios urbanos hablaron desde una vereda en defensa de la patria.
Daher, quién se sumó a la caravana del viernes 29 de junio, operó fuerte invitando a la gente para una concentración a lo largo de la autopista para dar la bienvenida a la delegación de la OEA. Esta movilización, que preocupó sobremanera al flamante gobierno y, en particular, a las fuerzas policiales ya que estas temían que se produjera un inminente enfrentamiento provocado por los partidarios del presidente depuesto, sufrió marchas y contramarchas pero que Daher, que contaba con el apoyo de Cramer, fue empujando la realización a pesar de los pesares.
Esa medianoche del domingo 1 de julio llegando a la madrugada del 2 de julio la autopista que conduce al aeropuerto “Silvio Pettirossi” contaba con algo más de cuatro kilómetros de vehículos de gente que apoyaba al gobierno de Franco y daba la bienvenida a la delegación de la Organización de los Estados Americanos.
El evento ciudadano culminó sin enfrentamientos, como se temía al principio, siendo los últimos en retirarse de la autopista Daher, Cramer y sus amigos no sin antes despedirse del comisario policial que tuvo a su cargo la vigilancia en el sitio.

Mario Cibils, Domingo Daher y Guillermo Cramer, en reunión de prensa, informando en el Hotel Las Margaritas, sobre la realización de la caravana y el recivimiento a los enviados de la OEA (foto, diario La Nación).

Dado el éxito en Asunción, Daher y Cramer contactan con Julio Müller, empresario encarnaceno, para la realización de otra caravana a favor de la soberanía paraguaya que se realizó el sábado 7 de julio arrancando en el sambódromo y culminó frente a la Gobernación de Itapúa, en Encarnación. Fue una ruidosa caravana de unos 150 vehículos en medio de la fría noche.

En un hotel encarnaceno, una hora antes del inicio de la caravana por la soberanía paraguaya en Encarnación. (De Izq. a Der.: Julio Müller, Domingo Daher, Guillermo Daher, Ruth Florentín y Luis Id.

Visto el éxito de la movilización ciudadana, el sábado 14 de julio Cramer mantuvo reuniones con referentes civiles de Hernandarias y, al día siguiente, con referentes de Santa Fé y Mbaracaju para avanzar hacia un plan de unidad ciudadana en defensa de intereses comunes, incentivados por los últimos sucesos de transcendencia nacional e internacional.
Dos referencias para ir terminando: 1)- Las redes sociales demuestran su utilidad a la ciudadanía; 2)- la convocatoria a través de Facebook han permitido identificar líderes naturales que coinciden en el pensamiento con la gente y que a puro pulmón y entusiasmo concretaron movilizaciones en defensa de los intereses colectivos y hasta de la misma patria en los momentos críticos.
Valga esta meridiana exposición para visualizar en contexto del cómo se fueron posicionando los grupos en las redes sociales y, al mismo tiempo, de cómo se promovió la concentración de gente en las plazas y las calles y, sobre todo, cómo concretaron sus objetivos. Demás está decir que estos grupos e individualidades seguirán presionando desde las redes y las plazas a favor de todo aquello que sea de interés común y que algunos políticos como gente en el poder buscan administrar de acuerdo a sus intereses particulares o sectarios.
Bien vale festejar el logro alcanzado por los paraguayos que, finalmente, se sacudieron de la apatía. Se puede afirmar que las redes sociales son una excelente herramienta para la manifestación de los paraguayos y que mediante esa estos identificaron felizmente a nuevos líderes, esos que piensan que nada sucede hasta que algo se mueve…

viernes, 1 de junio de 2012

Resistencia desde mi blog

Yo también estoy en las redes, sobre todo en Facebook, pero ahora estoy suspendido. Por eso me reporto a la gente a través de mi blog, éste, así sea menos efectivo y, sobre todo, inmediato que las redes.
Tengo entendido que algo hice mal en estos últimos días para que, una vez más, me sea bloqueada la cuenta. Espero equivocarme y que lo mío no sea sino una equivocación pasajera por parte de los administradores de la red.
Para que me puedan entender les debo decir que desde la red Facebook yo venía alentando, hartado como millones de paraguayos, que no se roben 50 millones de dólares de las arcas paraguayas para repartirse entre operadores políticos. Yo, como muchos, insítía desde la red para que los diputados (apodados "dipuchorros") no robaran. Tal fue la sordera de nuestros parlamentarios que copamos la plaza situada frente al Parlamento.
Finalmente, Senadores atendió nuestro reclamo.
Pero a Senadores pedimos que desbloqueen la llamada "lista sábana" (la cruel manera aplicada por los partidos políticos para meter al Parlamento a los mediopelos, ignorantes e inútiles) de modo que la ciudadanía tenga la posibilidad de elegir uno por uno a los parlamentarios que consideren de su confianza y útiles para la nación.
En este reclamo estaba yo en la red Facebook hasta que ahora no puedo entrar más a mi cuenta. En fin. Por eso vuelvo a insistir, pero ahora por medio de este blog, aunque sé que carece de la efectividad inmediata como para movilizar a la gente.
Porque ahí está la clave, en la movilización. Los senadores no hubieran prestado atención al reclamo surgido desde las redes sociales si no nos disponíamos a ocupar la Plaza de Armas, frente al Parlamento Nacional de Paraguay. Y ocupamos por tres días.
Dicen que los paraguayos nos estamos despertando. No estoy muy seguro que hayamos estamos dormidos profundamente; sí, que estabamos maniatados por un sistema perverso y de múltiples causas y efectos. De todo eso nos sacudimos finalmente. Y hoy los paraguayos salimos a la calle, gritamos, exigimos, reclamamos a nuestras autoridades a comportarse con decencia y a trabajar duro.
Ya estoy acostumbrado a recibir golpes por el uso que doy a la red social. Ya una vez me pasó con la movilización de la gente a favor de la candidatura de un paraguayo para el Premio Nobel de la Paz. Juntamos más de 50.000 adherentes en Facebook. Por detrás se filtraron los oportunistas que intentaron obtener beneficios económicos de la idea y, los que se molestaron por sugerir a un paraguayo para tan respetable galardón. Me "hakearon" (¿así se escribe?) y me sacaron del grupo que yo mismo cree.
En las redes estamos de todos, los perseverantes, los cobardes, los valientes, los sensatos, los necios, los irresolutos, los calentones, de todo.
Lo que no podemos negar es la efectividad de las redes; los egipcios tienen buenas experiencias.
En sístesis, lo que les quiero decirles es que así no esté pudiendo retornar a Facebook reclamaré desde aquí la total liberación de las listas para diputados y senadores; reclamaré decencia a los que ejercen el poder en mi país; exigiré como ciudadano la rendición de cada centavo que se pone en sus manos e, igualmente, reclamaré que los que han hecho mal la tarea reciban el castigo merecido.
La democracia no debe ser blanda con los delincuentes. No tiene por qué ser blanda.
Me quedo tranquilo con mi consciencia. No hice nada mal al reclamar, al exigir, al llevar contra las cuerdas a los parlamentarios que preparaban otro festín a nuestra cuenta. Facebook me puede sacar de la red, pero de donde no podrá sacar es a la ciudadanía que ya ganó la plaza.
En mi último post en Facebook escribí algo breve que se refería a la no sesión de los senadores porque, según argumentaron nuestros representantes, no pueden reunirse bajo presión y yo, por eso dije "¡qué maricoones!". Y fue mi último post. Para Facebook yo le habré faltado el respeto a los parlamentarios chorros de Paraguay, cuando que son ellos los que nos faltan el respeto.
De todas maneras, yo seguiré martillando desde mi blog para que los líderes paraguayos aprendan a ser gente, a portarse bien, a trabajar por la patria y no por sus bolsillos.

martes, 24 de abril de 2012

Descortesía en las redes sociales

Es llave la cortesía / para abrir la voluntad / y para la enemistad / la necia descortesía”, plasmó Lope de Vega en Fuenteovejuna ¿Somos corteses al tratar con los demás?; recorro las redes sociales y el desengaño me acosa ante la realidad vigente: cuando menos esperamos y por cualquier razón, hasta por la más nimia,  la disputa se instala entre la gente como virus en el sistema informáticos.
En las redes descubrimos nuestro lado cavernario y, no solo eso, sino lo dejamos actuar contra los demás hasta que el tema se agote y comience otro con el cual seguir la agreste carrera de destripantes como torpes  impugnaciones.
La cortesía se vio avasallada por la cultura de las refutaciones, en ciertos casos con razón pero a espaldas de la prudencia, esa virtud que hace de paño frio entre los más inteligentes, para establecer un nuevo modelo de relacionarnos en la virtualidad: el de la descortesía.
¿Los paraguayos somos naturalmente objetores?; supongo que no somos ni más ni menos que los de otras nacionalidades pero lo claro que notamos es la semilla de la disputa sin razón, sembrada por no pocos paraguayos en las redes y que, como las hierbas malas, crece con inusitada rapidez con efectos más bien negativos que positivos para nuestro mutuo crecimiento y entendimiento.
Las radios fueron las primeras vías por las que practicamos el rechazo gestándose para el efecto una casta desconocida hasta entonces, la de los “llamadores”, que al amparo de la democracia arremetió contra los demás sin más límites que lo que dicta la promiscuidad de la consciencia.

Cuando los oyentes empezaban a desprenderse de las radios como medios de información ante tal atropello en masa, aparecieron las redes como Twitter y Facebook, excelentes herramientas para vincularnos todos, con las que no pocos siguen dando golpes y porrazos a quien se asome por los parajes virtuales.
Así como hay metales nobles, como el oro y el platino, también hay gente noble. Y dice Tirso de Molina que el que es noble no habla mal. Si es un bienhablado se está ante una persona cortés exornada, desde luego, por la discreción y la benevolencia, atributos suficientes como para tratar con ella con seguridad y confianza.
La persona amable habla con discernimiento y reemplaza la palabra por el silencio cuando comprende que navega en aguas de la prudencia.
El amable es digno de ser amado; el grosero, en cambio, es rechazado. La amabilidad es una cualidad aprendida en el hogar, en el entorno en el cual se crece. Si nos desarrollamos con buenos ejemplos y, por tanto, entre buena gente seremos dignos de ser amados. Estamos pues en la largada universal, la de la educación permanente y seria.
El afable es capaz de interpretar para bien el silencio del interlocutor; para el rudo, la prudencia es un texto fácil de malinterpretar. El cortés es optimista; en el grosero, el moho del fatalismo primitivo, como decía Roa Bastos, crece por dentro.
El cortés crece en el conocimiento; el descortés, en la ignorancia. Aquel alienta; este, desalienta. Uno escucha y luego juzga; otro, va al cuerpo, murmurando, calumniando, desacreditando, impugnando a troche y moche.
San Fernando Rey - siglo XIII -  aborrecía las murmuraciones y las malas conversaciones y repetía: “Le tengo más horror a una lengua murmuradora que a un ejército de moros”.
Las redes sociales, en fin, descubren a muchos por su lado descortés, por el lado de la falta social; en las incoherencias de sus palabras, en el torrente de expresiones surgidas del pensamiento y atribuibles a fallas de educación.

Quiero pensar que la mayoría de los paraguayos seguimos siendo sencillos, hospitalarios y amables y que solo algunos son portadores del virus de la grosería que amenaza, eso sí, con extenderse si no nos percatamos a tiempo que estamos cayendo en su trampa. El alarido de los necios no debe ser sino como el borde de los precipicios a los cuales es mejor no arrimarse. De estos, de los necios, es necesario sacudirnos de modo que las redes sociales resulten efectivamente útiles para el bien, para el buen provecho de cada uno.

domingo, 1 de abril de 2012

Regálame un libro, Señor ...

Ser más buenos ¿Dónde está aquella bondad olvidada?, ¿por qué no somos más buenos?; ¿donde están los amores que nos enseñaron, aprendidos y practicados? Fui a las redes sociales pregunté y nadie me contestó por lo que, cabizbajo, solo logré garabatear en mi muro lo que pensé en esos momentos sin respuestas: si hablamos de libros y aprendemos de los libros seremos mejores y más buenos.
Observo y leo cuanto piensa la gente en mi entorno sobre todo en la virtualidad, en las redes, y noto desamores, impugnaciones, odios reprimidos, envidias, la maldad en todas sus formas y me llenan de desalientos sabiendo que éstos son la mejor herramienta del mal para desmoronar el mundo. Como que el ángel caigo se friega las manos ante mi estado de angustia.
Y cuando en esa misma virtualidad veo un pestañeo de amor, un pequeño deseo de alegría, una manifestación minúscula de la buena voluntad siento como un arco iris brotado después de los granizos de la tormenta. Como si un coro angélico empezara a entonar. Como si un brazo amoroso me tomara de los hombros.
Yo quiero ser más bueno y me siento contagiado de maldades; quiero hablar de Dios y me responden carroñeras carcajadas surgidas, sulfuradas, malolientes, de las profundidades de cavernas malignas e invisibles.

Siento la trápala furiosa de los cuatro potros mencionados por las letras sagradas, ocupando espacios, levantando polvos, haciendo fuego, rugiendo, devorando a su paso. Está en cada pensamiento de los que olvidaron la bondad, el amor, la sencillez, la caridad, la paciencia, la tolerancia. Esos caballos atraparon a la gente en el enfado, la grosería, en el insulto, en la bajeza del mal. Cuatro potros zapatudos, blanco, rojo, negro y amarillo, amusgan, bufan, arremeten salivando fuego por la boca del pueblo atrapado. 
Quiero encontrar una piedra blanca en la que esté escrito el nombre nuevo que nadie conoce, que no quiere conocer y que quiero conocer. Una piedra que no sea arrebatada ni por mi miedo, ni por mis angustias, ni mis tristezas, ni por mis desorientaciones e inseguridades. Una piedra en la que esté escrito el nombre en el cual se resume la que está perdida, la bondad. Piedra argenta que no me hurten ni la cuadriga maligna ni quienes convocaron su presencia.
Hurgo, desesperado, en la oscuridad buscando ese mineral escondido. No sé donde está, pero lo busco. Sé que es la sabiduría antigua, la de los siglos de los siglos, la de todo el universo, que la olvidamos primero y nos negamos a ella, después. Es la esencia de Dios, es la sangre derramada en el Gólgota, es el manto celeste de la acongojada Madre.
Piedra, esencia, amor, Dios, ¿pero donde estás?, ¡hay tanta oscuridad en el entorno!, hay tantos galopes malignos, hay hedor de sulfuro, hay tantas maldades.
Quiero volver a saber y quiero que todos sepamos; quiero volver al amor y que todos vuelvan a amar, quiero piedad pero nadie mas clama piedad; quiero escuchar las trompetas de los ángeles de allá, arriba, pero aquí, abajo, hay tantos ruidos, cientos de gritos sodomitas vivando al terror, que nos las oigo si ellas sonaran.
Señor …
no me dejes en medio de este infierno, dame un poco de la fuerza de tu Espíritu Santo, dame una piedrecilla blanca de esta inconmensurable cantera, en la que esté escrito el conocimiento que me falta y; si me dieras, reparte también a los que hoy participan alucinados por la borrachera del mal y que mañana, quizás, tras el despertar de los arrepentidos y, ya salvados de las fauces de esa muerte atroz, busquen un fresco manantial que tienes Tú y nadie más.
Regálame un libro, Señor …


viernes, 23 de marzo de 2012

Comunicar


Este es un tema que me apasiona.
Pienso que en la cadena de la comunicación primero está la buena voluntad de la persona. Esa voluntad que la hace ser mejor. Que la convierte en - en este caso - mejor locutor, mejor periodista, mejor escritor, mejor director de medio.
Pienso también que la voluntad nos impulsa a pulirnos hasta convertirnos en metales relucientes. El esmerilado no se logra sin esfuerzo. Se debe procurar hasta alcanzar lustre.
La televisión, la radio, el diario, la revista, los libros, Internet, las redes, el chat no son sino herramientas para transmitir pensamientos, conocimientos, sabidurías o, a falta de ellos, tonterías, majaderías, naderías.
Entonces, no es tanto el medio, sino el mensaje.
Reconozcámos que hoy, atesorando la libertad de expresión que tenemos en manos, hay carencia de mensajes útiles por expresar.
Veo, con pena, mucha inversión por parte de la gente con poder económico en radios, canales y diarios pero sin el merecido retorno económico (estoy seguro, este es mi mundo) porque sus medios no son ni escuchados, ni vistos ni leídos porque carecen del mensaje que atraiga al público. Los que venía propalando se volvieron achacosos, inútiles.
Nos pasa en Paraguay lo que a España en sus primeros años de democracia: decimos y mostramos todo hasta que la gente se cansó y se apartó de los medios que se quedan con un cuarto de narices sin saber hacia donde ir. Es como si al guitarrista en pleno escenario se le suelten las seis cuerdas del instrumento.
Creo que esta carencia se suple con lo oportuno, lo útil, lo sano. Pero, coincidirán conmigo los colegas como que andan y anduvieron en el ajetreo periodístico, que ni los dueños de medios ni los cronistas, ni los periodistas están lo suficientemente preparados para encarar esta nueva etapa de la democracia en nuestro país. Estamos en una etapa más exigente del pluralismo en nuestro país.
Ya se superó la fase de las denuncias, de los desnudos, de las groserías varias que tanto ocupó los medios de comunicación: ahora la gente espera algo más sustancioso, algo que, como Hilo de Ariadna, les permita recorrer los vericuetos de esta sociedad nueva que fuimos haciendo a puro golpe desde 1989 y retornar a la salida sin perderse en aquellos.
La gente reclama esencia y para eso debemos prepararnos, debíamos habernos preparados hace años.
Y – me avergüenzo – muchos no estamos preparados para este nuevo ciclo en nuestra nación. Entonces, las radios – por ejemplo – pasan de una mano a otra porque son pérdidas para sus dueños (nadie les escucha y, por tanto, los anunciantes se desinteresan en sus medios) y así seculá seculorum.
Fíjense: Abc Color vendía en 1980 noventa mil ejemplares por día; hoy, ni 35.000...
En resumen, a mi modo de ver, no son los medios, son los comunicadores, nosotros. Debemos ser nutritivos, nutrientes y nutridores y a muchos no nos está dando el cuero para encarar semejante compromiso. Sin mensajes útiles las herramientas son inútiles.

sábado, 11 de febrero de 2012

Se vende una vaca

Si yo tuviera una vaca que da mucha leche al día y que, por tanto, me permite vivir tranquilo con la que me da no tiene ninguna gracia que yo ande por ahí ofreciendo a los vecinos mi vaca lechera. De mi parte, sería una torpeza tan grande como una casa. Al contrario, progresando con la producción diaria pensaría comprarme otra vaca y seguir creciendo en la lechería.

No descubro nada nuevo al plantearles mi decisión sobre la hipótesis de mi tenencia de una vaca formidable que me da leche en abundancia.
Cualquiera, pues, haría lo mismo que yo.
¿Quién vendería su vaca lechera excepto que alguna necesidad feroz se le cruce en su camino?
Puede que también el tambero venda su lechera si todo el mundo tuviera una igual a la de él.
También puede darse que la gente prefiera tomar Coca Cola o cerveza que leche...
La vaca también pudo haberse enfermado de un día para otro por lo que intenta primero vender a algún comprador de buena fe (también puede vender a un iluso) o faenarla para ver si no vende la carne.
A medida que escribo voy encontrando más causales para vender su preciosa vaquita: el dueño pudo haber alcanzado todos los puntos del lotobingo y de un plumazo de hizo de unos 500.000 dólares y una flamante camioneta cero kilómetro nuevo de paquete por lo que se dedicará a otra actividad menos exigente (¡uf!, eso de levantarse a la madrugada, los 365 días del año para ordeñar la vaca no es para cualquiera).
Pero, en contrapartida, pudo haberse enfermado el dueño de la vaca; o un familiar.
"Bendo baca, por biage", puede, a lo paraguayoité, anunciar un cartelito clavado en el portón de la casa.
Pero si todo marcha normal, si no hay drama para seguir con la tranquilidad de una vaca que da leche y dinero, ¿para qué pensar en la venta del provechoso cuadrúpedo?

Esto es lo que me pregunté cuando unos señores venidos de Buenos Aires se metieron presurosos a la oficina del señor Lugo para hablar precisamente de eso: de la venta de la vaca lechera; es decir, de un canal por cable que, según dijeron, factura de maravillas, que tiene cero problema y dentro de la empresa es todo paz y amor.
Mmmmm ... me puse a pensar y llamé a un amigo que se sabe todas a preguntarle si qué dramas tiene el canal por cable de los argentinos para que ofrezca en ventas al gobierno del señor Lugo que, a propósito, acaba de montar su (es decir del Estado) propio canal (no sé si por cable o aire, yo no llego a ver en mi casa y aclaro que no tengo cable); pero, los compradores, es decir los potenciales compradores, estaban más felices que los vendedores.
Mi amigo estaba desorientado, esta vez no tenía a manos la precisa. En fin ...
Con una sonrisa medialunera, de esas que inspiran ternura y pasión, un alto funcionario del palacio de gobierno salió de la reunión con los empresarios argentinos y dijo con llamativa sobredósis de encanto que el canal cuesta solo 180 millones de dólares y que se pondrán a hablar a profundidad con los dueños de la vaca, es decir del canal, que "factura de maravillas".
Un negocio que funciona a las mil maravillas pero que se quiere vender ... mmmm... y que el potencial comprador como que se pone a bailar en una pata con semejante oferta, me desorienta aún más. En estos días, reconozco, las neuronas no me responden como querría que me respondieran por lo que no logro entender este negocio que no es negocio (o no debiera ser) para una persona que fue elegida (Lugo) para gobernar la nación y no para andar comprando canales de televisión, aunque le entusiasma comprarse empresas en quiebras como la de la telefónica celular que no logra salir de su letargo, a casi dos años de haberla comprado.

¿De donde saldrá la plata para pagar la vaca lechera que anda, supuestamente, a las mil maravillas?; no será de otra parte sino de la caja comunitaria, es decir de la gente, de los contribuyentes, "de los paraguayos todos de adentro y de afuera que el olvido apague si existe rencor". Total, son 180 millones de dólares nomás y para eso trabajamos, viejo. 
- Disculpe, quería decirle que la soja y la carne este año ...
- ¡Nooo, pamplinas!, todo eso se supera de un saque y ya está. Dale, vamos a comprar un canal por cable, que si los curepas nos dicen que anda a las mil maravillas debe ser porque anda de maravillas.
- ¡Ah!, cierto, antes nomás vendían buzones; hoy ya no se necesitan buzones, para eso están los correos electrónicos. Vamos si que a comprar o qué...
- ¡Claro!, tranquilidá total...

viernes, 30 de diciembre de 2011

Los intentos de asesinar a Augusto Roa Bastos

Es de no creer: Nuestro Premio Cervantes, Augusto Roa Bastos (1917-2005) - foto de arriba - sufrió dos intentos de asesinatos mientras estaba residiendo en Toulouse, Francia. El siguiente es fragmento del reportaje que el periodista español Juan Ramón Iborra realizara al escritor el 23 de mayo de 1998 en Asunción y que lo publicara en su libro “Confesionario” segunda parte, junto a los de a otros grandes referentes de la literatura universal. El libro salió a luz en el 2002 en Barcelona. En este pasaje de la entrevista, el escritor paraguayo (fallecido en abril de 2005, el Asunción), declara que en dos ocasiones su mujer, Iris, intentó asesinarle y revela detalles que la prensa no ha publicado hasta el presente.

-JUAN RAMON IBORRA (JRI): Llevamos casi dos horas de conversación y ahora quisiera preguntarle algo íntimo, en relación con su salida de Toulouse. Regresar a Asunción conlleva algo de pérdida personal, porque usted tiene hijos…
-AUGUSTO ROA BASTOS (ARB): Tengo seis hijos.
-JRI: Y los ha tenido, por así decirlo, en edad tardía.
-ARB: Sí, sí, sí.
-JRI: Usted ha reflexionado alguna vez en voz alta sobre ese hecho.
-ARB: Lo que yo pienso es que soy simplemente un agente polinizador, je, je. Ni siquiera tengo una vocación paternal muy definida. Y te das cuenta ya en letras claras, ¿no? Quiero mucho a mis hijos y ahora los extraño tremendamente. Hubo un drama familiar que me separó definitivamente de la última mujer que tuve, irreversible. Y tengo tres hijos preciosos de esa última unión a los que tengo perdidos porque no puedo volver. Ése es el drama.
-JRI: No le entiendo bien. Esos hijos suyos están en Francia…
-ARB: Están en Francia, sí. En Toulouse.
-JRI: Y allí tuvo lugar el drama con su última mujer.
-ARB: Con mi última mujer.
-JRI: Con Iris. ¿Le pasó algo con ella?
-ARB: Sí, algo muy terrible. Dos intentos de eliminación, por ejemplo.
-JRI: De eliminación …¿Quiere decir de suicidio?
-ARB (foto de arriba): Esto es una cosa muy grave que no se puede contar en un reportaje, ¿no?, porque sería acusarla. Pero fue una cosa terrible. Y bueno, consecuentemente, la pérdida de ese hogar y sentirme despojado de todo. Porque allí quedó todo mi material, mi biblioteca de más de dos mil volúmenes, la colección de mis obras publicadas y de lo que se ha publicado sobre mí. Enormes lotes de borradores de obras teatrales que no puedo recuperar, salvo que me meta en un lío de proceso judicial para recuperar eso, que está considerado como elementos de trabajo. Puedo recuperarlos, pero para eso tengo que desarrollar una actividad superior al descubrimiento de América. Las cosas están muy mal.
-JRI: ¿Lo que me está diciendo es que ella le quiso eliminar a usted?
-ARB: Sí, sí. Por estrangulamiento una vez, en sueños. Y otra vez, delante de los hijos y de un sobrino que había venido a buscarme.
-JRI: ¿Tenía su mujer algún problema, sufría algún tipo de desequilibrio…?
-ARB: Desequilibrio, y además es muy celosa. Por ejemplo, yo iba a venir para acá, al Paraguay, y estos viajes hacían detonar crísis. Es una cosa patológica. Yo quise siempre llevarla a un psiquiatra, a un neurólogo o lo que fuera. No a un psicoanalista, por supuesto. Y ella siempre se resistió, porque decía que yo quería hacerla pasar por local. Así que no me fue posible atenderla en ese aspecto. Y bueno, yo no sé ahora cómo será la vida. Por de pronto lo que sé muy bien es que mi salida de allí generó un alivio para mis hijos. Y para ella misma.
-JRI: Su salida de Francia fue un alivio de tensiones.
-ARB: Sí, de tensiones, de problemas. Durante un tiempo, varios meses, inició una ofensiva telefónica aquí, pero feroz. No sólo contra mí, sino contra mis hermanas. Contra una de ellas sobre todo, que es la que esta más al tanto de mis cosas. Realmente, yo no sabía cómo iba a terminar eso. Es de esos dramas que no tienen solución.
-JRI: Existe la solución legal de una separación.
-ARB: Ésta es una separación de hecho que la voy a mantener así hasta que muera, porque no pienso hacer nada que …
-JRI: ¿Mantiene ahora relaciones con sus hijos? ¿Habla con ellos?

-ARB: Sí. Hace unos seis meses más o menos, iban a venir por su propia decisión, sobre todo las dos hijas. Y la madre les prohibió. Yo les había enviado ya los billetes de avión y todo, para vinieran. Y no fue posible. No vinieron. No pudieron llegar.
-JRI: ¿Son menores de edad?
-ARB: Son menores de edad, claro. Pero esa etapa de la profunda tristeza que producen estos dramas, es superable. Y aceptando mi parte de culpabilidad, pienso que la situación ha sido bastante injusta. A partir de ese reconocimiento, yo tengo en este momento la libertad de elegir el camino. Yo no estoy casado con ella, ¿no? Fue también una unión de hecho, ¿no? Pero no legal. Entonces, lo único que cuenta para mí son esos tres hijos.
-JRI: Usted sólo se llegó a casar con su primera mujer.
-ARB: Yo estoy casado con la primera mujer. Un vínculo que no se disolvió nunca. Y yo dejé eso como una especie de defensa.
-JRI: ¿De defensa de qué?
-ARB: ¿Y claro, porque no podían ya exigirme casamiento, je, je, je. “¿Cuándo vas a iniciar el divorcio?” No, yo no tengo ningún interés.Yo le agradezco mucho, pero esto es una garantía de que voy a permanecer libre.
(…)

Fuente: , Juan Ramón: “Confesionario segunda parte”, Domingraf, S.L., Barcelona, 2002, pp. 169 y 170)





jueves, 22 de diciembre de 2011

Decir con responsabilidad

El diario Última Hora agregó en su página web el siguiente mensaje para los lectores que deseen opinar sobre los artículos publicados en dicho medio: "Hemos decidido dar otra opción para que los internautas puedan dejar sus comentarios. Este sistema estará basado en la utilización de una cuenta de la red social Facebook. Creemos esto permitirá una mayor transparencia y responsabilidad en el ejercicio del derecho a la libertad de expresión".
Es una excelente idea sobre todo para frenar a los irresponsables.
Era necesario, desde hace un buen tiempo, que las opiniones vertidas por parte de los lectores (de cualquiera de los medios) al menos dejen de ser anónimas. Generalmente las páginas digitales de los diarios sufrían ese problema. El mencionado matutino cortó por lo sano: sin acusar a algunos de sus lectores de irresponsables les transfirió el compromiso de sus opiniones pero - he aquí la clave - en sus respectivas cuentas de Facebook.
La libertad de expresión demanda, efectivamente, responsabilidades que a cuentas de la libertad se convirtieron en nuestro medio en mentiras, embustes, falacias, patrañas, calumnias, en todo un deporte nacional. Hay gente que entiende que libertad de expresión engloba el derecho de ensuciar el nombre de personas e instituciones y que el anonimato para tal efecto es legítimo derecho humano. Y la cosa no es así.
Podemos decir de todo pero asumamos sus consecuencias como personas responsables. Usemos nuestro derecho de expresar recordando que dicho privilegio engloba, al mismo tiempo, obligaciones. Si nos equivocamos por lo que decimos, paguemos el justo precio fijado por la ley. Después de 22 años de la caída de la dictadura ya debemos aprender a respetar la ley, a vivir en democracia responsable.

La responsabilidad es personal, de cada uno, de Diego, María, José, mía.
La persona con responsabilidad es madura, confiable, sensata, seria, juiciosa, creíble. Respeta a los demás.
El irresponsable, inflexivo, insensato, imprudente, inconsciente. No respeta ni al Cristo.
Aquella es útil y provechosa a la sociedad; esta, inútil, estéril, baldía, dañina; vulgar embustera, artera, cínica,  "carruaje", como decía mi abuela.
El respeto es de personas educadas; la irreverencia, de los ignorantes.
Las personas educadas dan la cara y manifiestas sus puntos de vista con respeto; las mal educadas, con violencia y generalmente ocultas, en el anonimato.
Los individuos desconsiderados que acceden a herramientas para manifestarse, como las que facilitan las redes y algunas páginas virtuales, sin miramientos impugnan, maltratan, enmugrecen a quién, por desgracia, se les cruce en el camino, acaso sin ninguna necesidad y, a lo mejor, sin ni siquiera haber visto ni escuchado jamás de la persona, institución o cosa de las que se trata. El ñe´e reí en acción.
Hace algunos días, a propósito, a un tema mencionado en Facebook, una persona me respondió que no estaba de acuerdo con mi opinión, a la que respondí que yo no opinaba: no tardó en replicar: "Solo que me adelantaba a los hechos". Tuvo que borrar lo suyo.
El sistema democrático es una cuesta arriba y no una cuesta abajo como muchos creen. El pluralismo no es pasaporte para destripar a quién nos venga en ganas; es el alfiler de punta en la silla de quién quiera ocuparla sin derecho o sin merecerla. En otras palabras, en democracia, cada chancho a su estaca.
La irresponsabilidad a la que nos referimos es tan dañina como la del motociclista que transporta a toda su familia y termina matándo a uno o todos en un accidente. Es como la borrachera, la drogadicción.  Es mugrienta por donde se la mire.
Me parece oportuno y necesario que vayamos asumiendo cada uno la responsabilidad de nuestras opiniones por lo que es bienvenida la decisión del diario asunceno de transferir lo suyo a cada uno de los lectores. Es dura pero sirve para enderezar lo torcido. Ya vendrán quienes chillen por eso y hasta sean capaces de declarar que medidas de ese calibre no hacen sino entorpecer la libertad de expresión. No. No entorpecen la libertad de expresión; sí, los disparates, los anónimos irresponsables. Es un buen paso hacia la consolidación de la democracia entre nosotros. como dice Nito Herken, duele decirlo pero hay que decirlo.