Detrás de la puerta, esto

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Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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viernes, 28 de junio de 2013

La ley dijo NO al chacal de la trompeta

                                                        (foto: Internet)
Si el famoso programa de televisión “Sábados Gigantes” tiene su “Chacal de la Trompeta” , los paraguayos tienen lo suyo: Informconf,  empresa privada nacida al amparo y reparo de la dictadura de Alfredo Stroessner y que a los grandes perdona y a los chicos mandó al diablo.
¿Cuál es el trabajo de esta firma, ahora jaqueada por la Corte Suprema de Justicia?; en pocas palabras, me imagino que tiene un banco de datos sobre las personas, así como tenía Pastor Coronel, el despreciable jefe de investigaciones de la dictadura. Supongo que dicho banco de datos se enriquecía con lo que aportan sectores varios, especialmente los comerciantes, banqueros, prestadores de servicios y, hasta hace una semana, por la misma Justicia.
A partir de este banco de datos cuenta a los clientes si la persona averiguada es fiable o no para tal o cual transacción comercial.
Con el tiempo amplió su territorio: al laboral, para convertirse en una suerte de dueño de vidas  y haciendas. Dios perdona, Informconf no: adiós al pobre en desgracia que por falta de trabajo, por decir, no pueda pagar una cuota del celular o el servicio de agua y/o luz. Sus datos administrados  desde las tinieblas de la referida empresa privada , lo convierte  en un vivo muerto.
Es vivo muerto porque es fácil que el nombre del infortunado ingrese en las mazmorras del temible banco de datos; difícil que se borre.
Y las voces se alzaron desde el sistema comercial y financiero contra la decisión de la Corte Suprema de Justicia que cortó el chorro a Informconf.  Y lo que hizo la Corte no es nada fuera de lugar, solo se apoyó en la Constitución Nacional que manda, como el artículo 33 del derecho a la intimidad, entre otros, la inviolabilidad de la intimidad personal y familiar.
Imparable hemorragia humana hacia el exterior desde Paraguay por falta de trabajo, deuda impaga e informes confidenciales de una empresa privada (Foto: Internet)

Y las voces del silencio, las de la gente, también se escuchan siempre en torno a la mesa del mediodía hogareño, en los ruedos de tereré, en las charlas de café. Todos coinciden con que hay algo que no funciona con esto de la privacidad de la persona administrada por una empresa privada con objetivos comerciales.
Estas, las voces de la gente, no llegaban a los medios masivos de información y si llegaban no eran atendidas, sí las de los que forman el sistema contra la clase mayoritaria, la de los que compran.
La gente no se abroquela en torno a un plan definido y preestablecido para defender sus intereses como practica el empresariado (Informconf es parte de ese sistema). No. Por eso es necesario volver la vista hacia la ley. Y la ley defiende a esa mayoría.
El sistema de aquella minoría (comerciantes, empresarios varios, financistas, etc.) protege obviamente a la empresa particular mencionada. Que se sepa esta nunca informó a la mayoría si tal o cual banco de aquellos años de la década de 1990 eran fiables por lo que la gente seguía operando con ellos hasta que cerraron y dejaron en la calle a miles de paraguayos y extranjeros con una mano atrás y otra adelante.
Se proveía informaciones desde un centro de operaciones para el efecto para una minoría no para una mayoría que, dañada hasta sus cimientos económicos, provocó una feroz hemorragia humana hacia Argentina, Estados Unidos, Italia y España, especialmente. La migración de los vivos muertos.
La Justicia, que en este sentido andaba en deudas con la gente, se despabiló y se puso las pilas: dijo no a Informconf y por eso algunos del sistema minoritario patalean, cocean, se enervan. Ya comprenderán que no debe ser así cuando la ley está, claramente, del lado de la mayoría.

El “chacal de la trompeta” de los paraguayos tiene a la ley en contra y esta se hizo sentir. Eso nomás es lo que pasó. 

sábado, 22 de junio de 2013

La barriga paraguaya

                                                  Esta barriga "bandeó" todito mal al otro lado. 
El Gordo es el nombre de una chipería. Antes también había una parrillada sobre la avenida Eusebio Ayala que se llamaba El Gordo y era de César de Brix. Así también se le llamaba al premio mayor de la Lotería Paraguaya hasta que vinieron los bingos y desapareció la Lotería. Algunas mujeres querendonas dicen “gordo”, “gordi” a sus parejas que son gordos o gorditos.
Pero no es de esto el tema, aunque sí. No sé si me explico. 
Todos tenemos una persona a la que visualizamos cuando hablamos de gordos.  Todos ellos aparentan bonachones, buenos y simpáticos. Y lo son.
Pero muchos de ellos, felices como aparentan, sufren, todo porque tienen alguna deficiencia en el sistema gástrico que pide y pide más comidas a cada rato.
Bueno, de lo que quiero hablarles es de la barriga de los paraguayos. De esos que tienen asieté de grande. 
Los paraguayos comemos mal. La cuestión se nos empeora con las comidas chatarras. Al paraguayo le gusta el karakú del puchero al que le hace syryku y la verdad es que es una verdadera delicia. Empanadas, panchos con pan, hamburguesas, asados, cerveza ¡Asieté sus barrigas!
Varones y mujeres desde edad temprana empiezan a tener enormes panzas.  Sus papadas se caen, el cuello desaparece en algunos, sus ojos se vuelven oblicuos porque sus cachetes se hinchan y sus aortas saltan y se vuelven rojos.
                                            A esta barriga a más de bajar le falta una buena afeitada. 
A algunas mujeres gustan los gordos y, entonces, no tiene otro plan más que llenarle el buche con eso que a su barrigota le haga crecer cada vez más. Él aporta lo suyo, su cerveza por hectólitros. De terror.
Pero también hay maridos que dan de comer como a chanchos a sus parejas porque les gustanlas gorditas, las de abundante y pecaminosa carne. Cuanto más desparramada, mejor. El tema es que en la intimidad se encuentre con abundancia, nada de escasez.
Así las cosas, el varón se siente orgulloso de su prominencia y, amo hapope, la mujer igual sin darle importancia al reclamo callado del corazón que no sabe cómo administrarse con tantas grasas que bloquea cada vez más las aortas, todas las venas y los capilares.
Los choferes de colectivos, los funcionarios públicos, los políticos ymá,  son de esa clase abdominal a los que no hay botones que soporten en sus camisas.  Ty´e re ko ñañe´e hina. Umi peichaiteva….
Muchos paraguayos se mueren relativamente jóvenes porque comen mal. Se suicidan literalmente y así y todo no falta quién se asombre por su temprana muerte, “si era sano, gordo, ikyra guasu”. Y ahí está el detalle pues. Su corazón no aguantó más y caputi. Upeante ningo.
                                                           Una barriga llena, sin dudas. 
En la escuela luego se vende comidas chatarras, en la casa de miles de paraguayos no se tiene en cuenta las consecuencias de comer frituras y gorduras y de la necesidad de consumir verduras, frutas, carne magra sin abusar de esta.
Uno se enferma por lo que mete por la boca dicen los médicos. Pero umía ndoikei lo mitâ re. “Ja karu vaerâ ningo”, decía el colega Papucho. Sí, pero comer bien y hacerlo bien no es más caro, a lo mejor es más barato.
El gordo es muy simpático, ijagraciado ningo. Pero la gordura en ningún caso promete consecuencias felices. Hay que ir al médico para hacerse ver y no terminar cualquier día muerto de un paro cardiaco porque el pobre corazón dijo que no da más y todo acabó.
“Ñande gordo pata”, frase acuñada por un ex militar, es gracioso pero esconde por detrás una amenaza fatal para todos los que “lucen” gorduras.

Anivéna jakarú vaí, lo mitâ…

miércoles, 19 de junio de 2013

Escuelas y maestros


Me agrada eso de que a los maestros se deba pagar mejor. Por eso se recordará siempre bien a las autoridades que actúan a favor del aumento salarial Se trata del dinero público bien invertido y lo lamento por los que no entiendan que la cosa es así. Decididamente la instrucción nos sacará adelante como país.
Las estadísticas no nos son favorables a la hora de compararnos con otros países en materia de educación aunque debemos reconocer que hay un despertar por parte de las autoridades sobre la importancia de meter leña a la caldera de la educación, así algunas escuelas se caigan a pedazos o que todavía no haya suficientes aulas, lados de esta historia desafiantes para los responsables del poder.
El presupuesto destinado a las escuelas y colegios de Paraguay en 2011 orillaba al 12 % del general pero todavía es poco. Hong Kong y China, por ejemplo, destinan no menos del 20 % de su presupuesto a la instrucción de sus niños y jóvenes. Por ahí, cerca, anda Corea del Sur y Finlandia, con increíbles logros en el sector.
Con semejante arremetida, chinos, coreanos y filandeses están llamados a ser los líderes de la década de 2030.
El secreto del desarrollo es la educación. No hay vueltas que dar. Los padres deben ser los primeros en entender este secreto. Aquellas familias más pobres son las primeras que deben entender que en la educación y en la instrucción está la oportunidad para los hijos salgan adelante.
A mi modo de ver el siguiente paso hacia la consolidación de la instrucción es el maestro. Este debe formarse sólidamente. Para enseñar a escribir bien debe saber escribir. Para enseñar aritmética debe saber sumar, restar, multiplicar y dividir. 
El doctor Eligio Ayala pregonaba que el elemento vital de las escuelas es el personal docente. Decía que si este personal no era apto no se esperará de la escuela ningún resultado apreciable.
No hice cuestión a la educación de mis hijos cuando estos andaban por las escuelas. Quería que mis hijos sean bien educados e instruidos y lo logré. Supongo que muchos de los jóvenes no llegan a sus metas porque sus padres no ponen todo el empeño necesario para ese fin. Cuando de educación de nuestros hijos se trata, toda la carne al asador.

No creo en los nombres de instituciones de enseñanza hechas a fuerza de publicidad pagada. Creo en aquellas que, con el tiempo, demostraron la clase de educando que presentó a la sociedad. Un colegio caro no garantiza muchas veces la mejor educación; sin embargo, un colegio modesto es capaz que haya formado excelentemente a sus jóvenes. Aquella puede fracasar por carecer de buenos maestros; esta, por el contrario, puede que sea prestigiosa por la calidad de sus maestros.
Un buen maestro es aquel que, enseñando bien, hace nacer en el alumno el deseo grande de aprender. Supongo que las hermanas Celsa y Adela Speratti, Delfín Chamorro, Ramón Indalecio Cardozo, María Felicidad González, y aquella matrona de la educación paraguaya, Rosa Peña de González, eran de esa estirpe de maestros, de los que enseñaban bien.
Donde hay educación no hay distinción de clase, lo dijo Confusio. En Paraguay seguimos teniendo muchos pobres y marginados porque la instrucción no alcanza a todos.
Creo, pues, que la instrucción escolar debe ser gratuita en la primaria y semi gratuita en la secundaria.
Las becas deben estar en el orden del día para rescatar a los mejores estudiantes. Los más brillantes deben terminar sus estudios universitarios y lograr, si es posible, sus masterados en las universidades más prestigiosas del mundo.
Bien por pagarse mejor a los que enseñan en las aulas. 
Ahora vayamos al siguiente eslabón: la capacitación de los maestros.
A mediados del 2011 leí en los diarios que el 52 % de los profesores enfrentan graves dificultades con la gramática, la geografía y la historia paraguaya. Eso no es nada bueno. Con mejor sueldo esperamos de nuestros educadores más entusiasmo por la capacitación.
Leo en Internet que en Finlandia las cosas andan de maravillas porque allí la selección de los profesores se efectúa con rigurosidad. En aquellas lejanías de Europa nadie es maestro sin haberse sometido a miles de horas de capacitación. El secreto, entonces, del éxito finlandés está en sus maestros.
En esto de la educación los nórdicos son implacables; desde luego, sus resultados son, igualmente, demoledores.
Entre tanto, por aquí, todos los años habrá necesidad de aumentar el número de escuelas porque cada vez somos más. Y que se aumenten con el dinero de todos los paraguayos. Es en la educación donde todos debemos apoyar. Todo el dinero que se invierta allí será poco si de verdad queremos llegar a ser líderes en el futuro. Es cuestión de disponernos y, claro, a transpirar lo suficiente. 

martes, 4 de junio de 2013

Yerba mate


Esto de tomar mate a la mañana es una costumbre paraguaya rentable.  Estuve haciendo mis cálculos ñanandy y noto que bien vale atender este renglón que genera, a su vez, miles de puestos laborales.
Atiendan mi cálculo:
Si bien es cierto que nunca me entretuve a medir la cantidad de yerba que todas las mañanas pongo a mi guampa, supongo que debe andar por los 30 gramos.
El precio promedio de la yerba anda por los 10.000 guaraníes el kilo.
Pienso que no exagero al creer que al menos 2.000.000 de paraguayos consumen mate diariamente.
Entonces calculo: 30 gramos de yerba cuesta 300 guaraníes por 2.000.000 de consumidores me da la cantidad de 600.000.000 de guaraníes por día generados mediante el consumo del mate mañanero.
Multiplicado 600 millones de guaraníes por 30 días tenemos la respetable suma de 18 mil millones de guaraníes al mes; esta suma se reparten productores, industriales, distribuidores, supermercadistas, despenseros, etc.
Buena plata.

Pero esta última cantidad debiera multiplicarse por dos, ya que a la media mañana viene el tereré; entonces, la generación de dinero movido por la yerba mate al día es de 1.200.000.000 guaraníes y; al mes, 36.000.000.000 de guaraníes.
La cifra suma y sigue porque a la tarde al menos 1.000.000 de paraguayos consumen de nuevo tereré, costumbre que genera al día 300.000.000 de guaraníes; es decir 9.000.000.000 de guaraníes más al mes. Ya estamos, sumados todos, en 45 mil millones de guaraníes.
Por consumo diario de cocido “Chaco” y “quemado” agreguemos otros 5.000.000.000 por mes (y a lo mejor quedo corto)  de manera que tengamos una cifra redonda: 50 mil millones de guaraníes mensuales que se opera en Paraguay mediante el consumo de la yerba mate.
Ante semejante respetable suma  de dinero pienso:
Algunas costumbres paraguayas son muy sanas y muy rentables, como el tomar mate todos los días,
Los precios de la hoja están un poco elevados y no se compadecen con los ingresos del asalariado promedio.  Ijetu´u,

No tengo la menor idea de la cantidad de empleos generados mediante el consumo de la yerba, pero supongo que debe ser importante. Y si la cosa es así que el consumo de mate y tereré, lo mismo que del cocido, no pare.

Reitero que mis cálculos son a “ojímetro”, a lo mejor por eso mis cifras están muy lejos de la verdad. Pero es lo que imagino, ya me dirán los “yerbólogos” la verdad y nada más que verdad. 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Hierbas medicinales

• Pero los médicos hacen la guerra, sobre todo a los curanderos.• El katuava, yerba mil hombre y el ginseng son super apreciados por los varones adultos.• El ka´a rê ya casi no dan las mamás a los hijos antes del desayuno. “Es cosa de ignorantes”, he´i algunas.

 

Me gusta andar por el interior de nuestro país. Aprendo un montonazo de la gente de campo en todas las áreas, en todo sentido. El domingo pasado fui con mi amigo Marcial González a la casa de nuestro amigo Silvio Segovia, en San Alberto, Alto Paraná a tomar mate, muy temprano. En su casa, en un pequeño espacio, en el jardín, tenía varias plantas medicinales y agarré viaje…

La esposa de Silvio, que es brasileña, planta un poco de todo en el jardín, incluso el sauco, ese mágico yuyo para los dolores de panza o para cuando la digestión se viene esquiva. Marcial, que tiene un patio grande en Villa Elisa, también planta hierbas medicinales para su consumo, mientras que yo traje unos gajos regalados por los dueños de casa para plantarlos en planteras.


Esto de curarnos con hierbas medicinales era la constante en mi niñez en Villarrica. Después nomás vinieron los remedios de farmacia, y las recetas médicas, y las exigencias ape ha epe para que los doctores ganen más a cuentas de nuestros dolores.

El otro día me contó una mamá que internó a su hija en un hospital del Estado que le costó una barbaridad sacarla del internado porque una médica se tomó con ella. Dice que la profesional le dijo que seguramente ella le sacará de la atención médica para llevarla a esas médicas ñaná nomás. Y bueno, antes las curanderas nomás sanaban.

Bueno, tomo y retomo he´i Calé, la señora de Silvio me regaló unos gajos de ginseng, cuyas hojas puestas en el mate ayudan a energizarse; o sea, es afrodisiaco y entonces, en medio del entusiasmo, le dije que yo quería comprarle toda la planta. Ella se rió nomás y comprendió mi ansiedad porque algunas canas ya llevo peinando mientras que algunas tejas ya, desde luego, me volaron a lo largo del temporal de la vida.

Los gajos de la hierba son para plantar en mi casa, claro.

En mi niñez mi mamá nos daba a tomar, en ayunas, a todos los hermanos el ka´a rê, santo remedio para combatir la lombriz. En aquellos tiempos andábamos descalzos nomás entonces el sevo´i nos entraba por los pies para alojarse en la barriga. Tenia saginata me parece que le llaman.

Vervena, sepacaballo, jaguareté ka´a, jaguareté i ka´a, burrito, suico, poleo í, yerba buena, yerba lucero, etc., que nuestra gente conoce y que usan en las casas para sanarse. La gente del interior sabe más de estas cosas que los de la capital y es lo que procuro aprender de ellos. Conocí a un cacique indígena, hace años, en Alto Paraná que se sabía de medicina natural como ninguno. Un día, tereré de por medio me explicó las bondades medicinales de algunos árboles.

Los médicos indígenas son verdaderos maestros de la sanación con hierbas. Desde luego, como son peligrosas competencias para los médicos egresados de las universidades, estos atacan a aquellos, todo por el interés no tanto de curar sino de ganar más dinero. Y suelo preguntarme hasta cuando será este sordo ataque a los que también curan y, tantas veces, mejor que los vestidos de blanco.

Como la enfermedad de moda de estos tiempos son el estrés, la hipertensión y toda esa onda, bien vale entonces, por ejemplo, tomar un buen mate diario con ginseng, o jaguareté ka´a, verbena, suico. Ñande gordo pama y mucha gente se muere joven porque el colesterol les hace pomada. Los paraguayos últimamente comemos muy mal, a lo mejor por esa moda venida de los Estados Unidos , hamburguesas umía, comidas chatarras.

Para cada caso hay un yuyo para curar. Los viejos, los que ya no dan más, deben tomar a más del ginseng, el milagroso katuava, este es otro remedio purete para por si la patrona anda demasiado exigente. Jaikua´a voi ningo.

En las ciudades vamos dejando de contar con plantas medicinales porque se los sustituye con lo que compramos de los supermercados en envases de polietileno, como burrito, Romero, etc.

En Villarrica mi mamá nos lavaba los piés todas las tardecitas luego del baño con zumo de tapekué para curar el pychai, llagas en los dedos de tanto tropezarnos. Esto del py chai, a propósito, era de no acabar porque por aquel tiempo andábamos descalzos. El tape kue, pues, era el santo remedio para curarnos.

Amoivo ape la despedida paraje del guabirá les diría que no dejemos de lado la idea de plantar hierbas medicinales en nuestras casas; que procuremos saber las propiedades de cada planta que tengamos en casa, y que las aprovechemos.

Las hierbas son fuentes de salud desde el génesis y seguirán siendo hasta el apocalipsis de manera que cualquier cosa que lean o escuchen por ahí contra aquellas no son sino posturas interesadas para beneficio de unos pocos contra la mayoría. Así nomás es este asunto.

sábado, 11 de febrero de 2012

Se vende una vaca

Si yo tuviera una vaca que da mucha leche al día y que, por tanto, me permite vivir tranquilo con la que me da no tiene ninguna gracia que yo ande por ahí ofreciendo a los vecinos mi vaca lechera. De mi parte, sería una torpeza tan grande como una casa. Al contrario, progresando con la producción diaria pensaría comprarme otra vaca y seguir creciendo en la lechería.

No descubro nada nuevo al plantearles mi decisión sobre la hipótesis de mi tenencia de una vaca formidable que me da leche en abundancia.
Cualquiera, pues, haría lo mismo que yo.
¿Quién vendería su vaca lechera excepto que alguna necesidad feroz se le cruce en su camino?
Puede que también el tambero venda su lechera si todo el mundo tuviera una igual a la de él.
También puede darse que la gente prefiera tomar Coca Cola o cerveza que leche...
La vaca también pudo haberse enfermado de un día para otro por lo que intenta primero vender a algún comprador de buena fe (también puede vender a un iluso) o faenarla para ver si no vende la carne.
A medida que escribo voy encontrando más causales para vender su preciosa vaquita: el dueño pudo haber alcanzado todos los puntos del lotobingo y de un plumazo de hizo de unos 500.000 dólares y una flamante camioneta cero kilómetro nuevo de paquete por lo que se dedicará a otra actividad menos exigente (¡uf!, eso de levantarse a la madrugada, los 365 días del año para ordeñar la vaca no es para cualquiera).
Pero, en contrapartida, pudo haberse enfermado el dueño de la vaca; o un familiar.
"Bendo baca, por biage", puede, a lo paraguayoité, anunciar un cartelito clavado en el portón de la casa.
Pero si todo marcha normal, si no hay drama para seguir con la tranquilidad de una vaca que da leche y dinero, ¿para qué pensar en la venta del provechoso cuadrúpedo?

Esto es lo que me pregunté cuando unos señores venidos de Buenos Aires se metieron presurosos a la oficina del señor Lugo para hablar precisamente de eso: de la venta de la vaca lechera; es decir, de un canal por cable que, según dijeron, factura de maravillas, que tiene cero problema y dentro de la empresa es todo paz y amor.
Mmmmm ... me puse a pensar y llamé a un amigo que se sabe todas a preguntarle si qué dramas tiene el canal por cable de los argentinos para que ofrezca en ventas al gobierno del señor Lugo que, a propósito, acaba de montar su (es decir del Estado) propio canal (no sé si por cable o aire, yo no llego a ver en mi casa y aclaro que no tengo cable); pero, los compradores, es decir los potenciales compradores, estaban más felices que los vendedores.
Mi amigo estaba desorientado, esta vez no tenía a manos la precisa. En fin ...
Con una sonrisa medialunera, de esas que inspiran ternura y pasión, un alto funcionario del palacio de gobierno salió de la reunión con los empresarios argentinos y dijo con llamativa sobredósis de encanto que el canal cuesta solo 180 millones de dólares y que se pondrán a hablar a profundidad con los dueños de la vaca, es decir del canal, que "factura de maravillas".
Un negocio que funciona a las mil maravillas pero que se quiere vender ... mmmm... y que el potencial comprador como que se pone a bailar en una pata con semejante oferta, me desorienta aún más. En estos días, reconozco, las neuronas no me responden como querría que me respondieran por lo que no logro entender este negocio que no es negocio (o no debiera ser) para una persona que fue elegida (Lugo) para gobernar la nación y no para andar comprando canales de televisión, aunque le entusiasma comprarse empresas en quiebras como la de la telefónica celular que no logra salir de su letargo, a casi dos años de haberla comprado.

¿De donde saldrá la plata para pagar la vaca lechera que anda, supuestamente, a las mil maravillas?; no será de otra parte sino de la caja comunitaria, es decir de la gente, de los contribuyentes, "de los paraguayos todos de adentro y de afuera que el olvido apague si existe rencor". Total, son 180 millones de dólares nomás y para eso trabajamos, viejo. 
- Disculpe, quería decirle que la soja y la carne este año ...
- ¡Nooo, pamplinas!, todo eso se supera de un saque y ya está. Dale, vamos a comprar un canal por cable, que si los curepas nos dicen que anda a las mil maravillas debe ser porque anda de maravillas.
- ¡Ah!, cierto, antes nomás vendían buzones; hoy ya no se necesitan buzones, para eso están los correos electrónicos. Vamos si que a comprar o qué...
- ¡Claro!, tranquilidá total...

jueves, 15 de diciembre de 2011

La azucarera de Villarrica

La Azucarera Friedmann cumplía 50 años aquel 1960 pero los niños descalzos de la época no lo sabíamos ni tampoco nos importaba como cuando pasaban las carretas tiradas por dos yuntas de bueyes a cuyos boyeros repetíamos el quejumbroso "eme´e cheve nde takuare´e mi", hasta que nos arrojaba una o dos cañas...
La sirena de la fábrica de azúcar, allá, al lado de la ajetreada estación del ferrocarril de entonces, marcaba la hora del inicio de la siesta en casa, el cierre del almacén de Don Pichí y de la tienda de los padres de Juancito Elizaúr, cerca de la escuela Paso Pé.
La producción azucarera en la gigantesca fábrica de los descendientes de Jacobo Friedmann era para nosotros, sobre todo para mi amigo Luís Aguilar, mi hermano Marcelo y yo, las carretas arrimando la materia prima desde las lejanías de San Francisco Potrero, las estribaciones del Ybytyruzú, mucho más allá de la temible comisaría de Paso Pé.
Tiempos muy difíciles en la Villarrica de entonces.
Desde mediados de la década de 1950 la cosa se ponía fea y más aún entre 1959 y 1960 porque los guerrilleros de la Columna 14 de mayo que pululaban por San Juan Nepomuceno y que no eran otros sino que los liberales salidos de Paraguay desde 1947 hasta 1959 por cuestiones políticas, amenazaban con atacar Villarrica.
El temible Rojita, colorado hasta los tuétanos, gustaba disparar su revolver 44 sobre las casas de los opositores a cuentas de los guerrilleros. Virgilio Ramón Legal, que ya era funcionario de la delegación de gobierno, andaba armado con un fusíl, mientras Chiripepé, borracho consuetudinario, entregaba sus hurras al partido que fuere a cambio de un vaso de caña.
En medio de aquellas inestabilidades y necesidades, la fábrica no paró en ningún momento ni, por tanto, el tráfico de carretas siguiendo la profunda cambera en la arribada de la calle de la iglesia Santa Librada.
"E me´emina cheve nde takuere´e mi", coreabamos lastimeros los niños del barrio a los picadores, varios insensibles a nuestras primeras súplicas, mientras acompañábamos por un trecho la carreta hasta que, compasivo o fastidiado, nos lanzaba una par de las deliciosas cañas.
El machetillo de don Aguilar, el olero vecino, servía para pelar la caña que luego, mordíamos hasta dejarlo hecho bagazo y que don Aguilar le daba de comer a su albina y enclenque yegua.
Si habré tomado caña dulce reclamada a los administradores de los largos chuzos...
La zafra de 1960 era también el cencerro de las carretas y las interjecciones y onomatopeyas brotadas, viriles, de las gargantas del arriero montado a lo alto de la carga.

Me contaba mi abuelo, en Buena Vista, en las lejanías de Caazapá, que luego de cortar árboles para José Fassardi, también plantó caña dulce para la azucarera de Friedmann. Y me relataba de los inicios de la industria allá por 1910. Don Jacobo como era conocido por los cañeros el dueño de la fábrica, montó su planta industrial pero no dejaba de participar en el quehacer villarriqueño, en todo estamento donde se requería de su concurso.
Cuentan que por 1912 era el encargado de correos y que inscribió su industria recién en 1916 como sociedad en los registros públicos. Claro, por entonces - 1916 - todavía la fábrica de Villarrica abastecía todo lo necesario. Ese año el Estado importó 500 toneladas de azúcar argentina.
Villarrica se agitaba en la nueva modernidad de aquellos años teñidos con la sangre de los revolucionarios. A la par de la inscripción de la fábrica de azúcar, nacía el Porvenir Guaireño, la Cervecería Nacional y el Auto Club Paraguayo.
Las primeras zafras de la azucarera coincidían con las visitas del coronel Albino Jara a don Simón Mussi, caballero sirio dedicado al comercio y la industria en Villarrica. Jara moriría en mayo de 1912 en Paraguarí bajo el peso de su ley montonera y donde también caería un batallón de soldados guaireños adherentes de Jara.
Han pasado cien años desde aquella primera zafra coincidente con el nacimiento de Gumersindo Ayala Aquino; de cuando Efraín Cardozo tenía 6 años de edad; Juan Natalicio González, 13; Manuel Ortíz Guerrero, 16; Juan Boggino y Carlos Talavera, 10; Leopoldo Ramos Giménez, 19. Este, a propósito, sería nombrado por decreto firmado por Eduardo Schaerer y el doctor José P. Montero, como auxiliar de la oficina de correos de Villarrica en octubre de 1912, a los 21 años de edad.
Dos años antes de la habilitación de la azucarera, en 1908, Agustín Pio Barrios actuó en Villarrica con Dionisio Basualdo, ambos formados por el maestro Gustavo Sosa Escalada.

Fui a Villarrica y, después de unos 20 años, vuelvo a la estación del ferrocarril. Está el viejo silo que como gigantes misiles blancos apuntan al cielo, la misma estación pintada de amarillo y marrón, la playa donde paraban los carumbés, sin el tren que pitaba al mediodía su llegada minutos antes o después de la sirena de la azucarera.
Ya no están las tiendas famosas que rodeaban a la estación pero la centenaria industria sigue firme convirtiendo cañas en azúcar. Ya no hay gente vestida con elegancia a la espera de los conocidos y parientes en el viejo andén y, más arriba, hacia la derecha, ya no hay filas de carretas con aromada materia prima, hay camiones de gran capacidad de arrastre y velocidad a cuyos conductores, si hoy yo fuera niño, no pediría su "takuare´e mi" porque dar y recibir para este caso depende de la marcha lenta de las carretas y de la paciencia de los carreteros. Han pasado cincuenta años ....

martes, 13 de diciembre de 2011

Alcance de la palabra GANADERO

En algún momento se discutió sobre qué hay que criar para ser reconocido como ganadero en Paraguay. Algunos dicen que ganadero es aquel que solamente cría vacas. Creo interesante seguir el debate iniciado sobre la ganadería. Yo defiendo la teoría de que las cabras, las ovejas, los cerdos, hasta las abejas son especies contempladas dentro de la denominación general de GANADERIA, al menos en puridad (cualidad de puro) y que, por tanto, el que las cría también están en el rango de ganaderos.
La Real Academia de la Lengua Española (RAE) en su edición XXII del año 2001, otorga tres acepciones a la palabra ganadería:
  1. Conjunto de los ganados de una región o país. //
  2. Conjunto de reses bravas de la misma casta que se conocen con el nombre del propietario (1).//
  3. Crianza, granjería o tráfico de ganados. //
En cuanto a la palabra ganadero, según la máxima autoridad académica mencionada tiene cuatro acepciones:
  1. Perteneciente o relativo al ganado //
  2. Dicho de un animal: que acompaña al ganado. //
  3. Dueños de ganados, que trata en ellos y hace granjería. //
  4. Persona que cuida del ganado.
La RAE aclara además que también se llama ganadero a aquel que tiene mayor número de cabezas (2).
Veamos como define la RAE la palabra ganado:

  1. Dicho de una persona: Que gana (3). //
  2. Dicho de una cosa: Que se gana (4). //
  3. Conjunto de bestias que se apacientan y andan juntas. Ganado ovino, cabrío, vacuno (5). //
  4. Conjunto de abejas que hay en una colmena (6). //
  5. Acción y efecto de ganar (7).
  6. (No viene al caso).
Todo cuadrúpedo es bestia según la RAE. Ovejas, cabras y cerdos son cuadrúpedos,  por tanto, también son bestias las ovejas, las cabras, los cerdos. La segunda acepción de la palabra dice: animal doméstico de carga, por ejemplo el caballo, la mula, el burro, etc.
¿Cómo define la RAE la palabra ovejería?; la primera de las tres acepciones dice: "ganado ovejuno". La oveja, pues, es ganado y se dice ganadero al dueño del ganado, en puridad según la academia española y; en consecuencia, el criador de ovejas es ganadero.

Hasta hace algunos años, la Asociación Rural del Paraguay tenía como asociaciones incorporadas a las de los criadores de cerdos, cabras, ovejas, etc. Se entiende perfectamente que estas son incorporadas a una entidad de ganaderos porque también los criadores de las llamadas "especies menores" son ganaderos.
No deseo pecar de desorbitádamente preciso, sin embargo rescato la cuarta acepción de la palabra ganado que dice: Conjunto de abejas que hay en una colmena. Por tanto, no nos equivocamos si llamáramos ganadero al criador de abejas.
Pero, en Paraguay al criador de abejas se llama apicultor; no por eso deja de calzarle la palabra ganadero a la luz de la definición otorgada por la RAE.
Redundando un poco más diría que en España a la estancia se llama preferentemente ganadería. En España como en Paraguay se dice ganadero al que cría ganado. También aquí llamamos estanciero al que tiene un establecimiento ganadero. En España también se conoce con el nombre de estanciero al que tiene una casa de campo.
En un criadero de cabras de Paraguay al que cuida de ellas se le llama peón y no cabrero como se usa en Argentina, México y España. Cabrero es el pastor de cabras según la RAE.
En Paraguay mucha gente dice "es un bodrio". Bodrio es un caldo mal hecho con sobras (*). También es la sangre del cerdo condimentado para la morcilla. Pocos usarían aquí la palabra bodrio para referirse al contenido de la morcilla, nuestro conocido y apetecible mbusiá.
El desuso o desconocimiento regional de la palabra no anula el sentido puro y universal de la misma.
En Paraguay, la ganadería se divide en dos grandes grupos: 1)- Mayor y; 2)- Menor.
En la primera están los bovinos y los equinos, preferentemente; en el segundo, las cabras, ovejas, cerdos, etc. Los que crían ganado mayor también suelen dedicarse a la de los menores. Los que crían ganado mayor y menor son, esencialmente, ganaderos.
Espero que en otra oportunidad podamos intercambiar ideas y pareceres sobre la trastocación de la palabra, la idea y de los conceptos. Digo esto porque en Paraguay, cuando de lenguaje se trata, existe una peligrosa corriente de alterar lo puro por algún interés (que nada tienen que ver con la gramática, la lexicología, la lingüistica, el castellano propiamente dicho) en este caso proveniente, sobre todo, de sectores sociales que confiesan su enemistad con los criadores de ganado. La palabra ganadero fue vilmente manoseada y nunca defendida no tanto a favor de los criadores sino por el valor y el significado de las palabras.
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 REFERENCIAS:
(1)- Es España, por ejemplo, se dice que tal toro de Lidia, presentado en tales o cuales corridas o faenas, pertenece a, por ejemplo, la "ganadería de Juan Pedro Domeq". Para la Unión de Criadores de Toros de Lidia de España la palabra ganadería es definida como conjunto de "reses vacunas bravas, de todas las edades y sexos, cuya crianza y conservación es común".
(2)- No especifica de qué especie, tampoco se refiere a que sea la especie bovina.
(3)- No viene al caso.
(4)- No viene al caso.
(5)- Viene al caso.
(6)- Viene al caso.
(7)- Apiario.
(*) “A nadie le faltaba el bodrio necesario para ir pasando” (Pío Baroja, “La feria de los discretos”).



Historia de la ganadería paraguaya

T ranscurridos 18 años de la llegada de los primeros españoles a la Bahía de los Carios, el primer plantel bovino llegaba al Fuerte de la Santa María de la Asunción. Dada las excelentes condiciones de los campos de pastoreo de las comarcas guaraníes, fue alentada por los pioneros del reino a importar, con muchas penurias de traslado sin dudas, aquellas primeras cabezas de estos cuadrúpedos que les permitirá seguir,como en España, con la costumbre ganadera. Trece años antes de la llegada de las primeras siete vacas y del primer toro importado de España por los hermanos Scipión y Vicente Goes había llegado la primera manada de caballos mediante Álvar Núñez Cabeza de Vaca.
El historiador español Pedro Antonio Vives Azancot, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, afirma que Paraguay en el siglo XVIII todavía seguía siendo un "lugar extraño, olvidado, de segunda fila" y que Asunción no pasaba de ser "un almacén distante, mal combinado y con un paupérrimo surtido"1/, de modo que pensar en que la ganadería bovina en estas lejanías, tras la incorporación de las vacas tropeadas por un tal N. Gaete y el mismo Juan de Salazar (foto, arriba), desde las costas del Brasil 2/, fue más bien por la bondad de la naturaleza que por un plan político económico de la colonia.
Esta primera hacienda fue llevada hasta las cercanías de los aduares del cacique Maquiracé, en Tapuá (San José de los Campos Limpios de Tapuá desde el 1 de febrero de 1785) que era una planicie libre de bosques, benigna para el cuidado de la nueva hacienda, a la que los nativos, emparentados con Domingo Martínez de Irala (foto de abajo), casado con Yvoty Sa´yju (Leonor), y otros capitanes de este. Las tierras ocupadas actualmente por el campo de exposiciones de la Asociación Rural del Paraguay en Mariano Roque Alonso eran partes de aquellas que contenían los primeros bovinos locales.

Trece años después de la primera importación de bovinos, en 1568, Felipe de Cáceres introducía en Asunción otra partida de vacas y toros traídos desde el Alto Perú. Desde el año siguiente, Cáceres fue autorizado por el rey de España a repartir tierras y ganado a los capitanes.
Esta hacienda, sin dudas, amalgamó aún más la relación hispano con los indígenas y obligó a dar inicio a una planificación de las tareas rurales en base a esta incipiente actividad junto a la milenaria agricultura que se practicaba en la comarca. Muy pronto la ganadería tuvo que practicarse en zonas bien separadas por empalizadas de troncos y ramas de árboles y los cursos hídricos, de modo que los cultivos no se vean dañados. Ya en 1578 Juan de Garay firmó una ordenanza obligando a los vecinos a construir corrales donde meter el ganado para que no destruyan "las rozas" 3/.
Más adelante, por mediados del siglo XVII, comenzaron los enfrentamientos entre los nativos de Tapuá con los guaicurúes y payaguaes atraídos por la hacienda. Por 1680 la zona fue arrasada por estos y sus pobladores migraron hacia el este hasta el valle de Capiatá 4/ donde se formaría luego, con sus descendientes, el pueblo del mismo nombre. Aquella guerra guaraní fue también promovida por la codicia despertada hacia los bovinos. Por 1670, el general Pedro de Orrego y Mendoza tenía una estancia en el valle de Tapuá Guasú con ganado y agricultura 5/.
Un siglo antes, por 1580, Juan de Garay decide repoblar Buenos Aires con nativos guaraníes y criollos trasladados desde Asunción. El contingente también llevó al menos mil caballos, doscientas vacas, quinientas ovejas, yeguas, carretas, bueyes y otras cosas indispensables, respaldado por 39 soldados armados a cargo de Alonso de Vera, sobrino de Pedro de Mendoza, afirmaba el padre Lozano. En 25 años de ganadería vacuna en Asunción y alrededores ya había suficiente como para rehacer la ganadería en el estuario del Río de la Plata, desde los campos próximos al Fuerte de Buenos Aires.
Si bien la idea de que la ganadería bovina fue incorporada a Tapuá por la necesidad alimentaria de los españoles es totalmente descartable, sí se puede afirmar que con su explotación se dio inicio a una serie de modificaciones socio culturales y, como señaláramos más arriba, hasta cruentas y prolongadas guerras entre pueblos indígenas y españoles.
Para finales del siglo XVI, todas las tierras del Río de la Plata, desde Buenos Aires hasta Asunción, estaban invadidos por ganado bovino salvaje cuya cacería estaba permitida para extraerle cuero, cebo y la lengua, la única parte que usaba para alimentarse 6/.

En síntesis: Habiendo suficientes recursos alimenticios en Tapuá y el Fuerte de Santa María de la Asunción, proveida especialmente por los indígenas parientes, los españoles se preocuparon introducir el ganado bovino 18 años después de la fundación del fuerte. En resumen también se puede decir de esta primera parte de la historia ganadera en Paraguay que en menos de 50 años, la especie bovina se multiplicó por miles sin que el hombre pueda controlarla por lo que, incluso, se volvió salvaje, permitiéndose la caza indiscriminada de la especie.
El manejo del negocio ganadero a partir de las misiones jesuíticas primero y, del Estado, después, han permitido el constante sostenimiento, de la exportación de cuero y cebo, interrumpido de vez en vez por medidas políticas de los gobiernos de Buenos Aires. Las diferencias entre la nueva Confederación Argentina y la República del Paraguay del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia han obligado a éste a entregar animales (vacas y caballos) criados en las Estancias de la Patria (formadas en base a los bienes de los expulsados jesuitas) con lo que la población paraguaya pudo soportar las necesidades alimentarias por causas del aislamiento en el periodo post independentista.
La hacienda bovina para cuando comenzó la Guerra contra la Triple Alianza superaba las 1.500.000 cabezas, consumida casi en su totalidad, repoblandose los campos con el aporte de los criadores entrerrianos y correntinos, en el sur del país, dándose inicio a la incorporación de las industrias saladeras del norte en 1912 la formación de nuevas empresas pecuarias entre 1912 y 1920 (Saccarello, Spinzi, Núñez, Irigoyen, Richar, Urrutia Ugarte y Compañía, Girard, Storm, Liebig´s, Aceval, Macchi, etc.); la reorganización de la sociedad ganadera inmediatamente después de la guerra contra Bolivia; la importación de animales pura sangre de razas europeas a partir de 1940 y; la importación de ganado cebuíno desde el brasil por los Sarubbi de Caazapá a mediados del siglo XX 7/.

martes, 25 de octubre de 2011

Algodón y democracia en Paraguay

Alfredo Stroessner fue derrocado del poder en la madrugada del 3 de febrero de 1989 y exiliado en Brasil donde falleció en el 2006. Culminaba en la madrugada de San Blas un periodo dictatorial iniciado en 1954 y legaba el programa algodonero más exitoso de la historia económica de Paraguay.
¿Qué influyeron para que la fibra paraguaya sea exitosa en los mercados internacionales? Se podrían sintetizar en tres ejes:
1)- Largo y resistencia de la fibra, 2)- Disponibilidad abundante y creciente y; 3)- rigurosa calidad del algodón en rama.
Tal era la calidad del algodón paraguayo que logró, tras un esmerado trabajo científico, su propia identidad en el mercado de Liverpool. Este logro cruzó hacia la era democrática de la mano del ingeniero agrónomo Hernando Bertoni que, así como en el de Stroessner, continuó siendo el ministro de Agricultura y Ganadería durante los primeros meses de gobierno del general Andrés Rodríguez Pedotti.
Nadie sospecharía que la malvácea sería emboscada y que recibiera un tiro mortal en plena democracia.
Bertoni continuó en la cartera que tomara a fines de la década de 1960 con el acompañamiento de la flor y nata de los expertos que Paraguay tuvo jamás, como el ingeniero agrónomo Luís Alberto Álvarez, titular de la Dirección de Investigación y Extensión Agropecuaria y Forestal (DIEAF), un científico genetista que sacó adelante desde el Instituto Agronómico Nacional (IAN) de Caacupé la variedad Reba P- 279, la variedad algodonera estrella que permitiría la corona de oro para el algodón paraguayo en los mercados mundiales.
Desde el anonimato del laboratorio, Álvarez fue el gran estratega del programa algodonero; fue el gran capitán del Proyecto de Investigación y Experimentación Algodonera (PIEA) mediante el cual, año tras año, fue añadiendo nuevos descubrimientos sobre cepas que permitan más y mejores logros en el mercado internacional.
Un equipo de técnicos altamente capacitados, encabezado por el ingeniero agrónomo Cirilo Centurión en la Oficina Fiscalizadora de Algodón y Tabaco (OFAT) y; el agrónomo Pedro Lino Morel en el Servicio de Extensión Agrícola Ganadera (SEAG), tuvo acompañar a Bertoni en el manejo de la política algodonera.
En los momentos cumbres del algodón nacional, entre 1988 y 1992, el rubro ocupaba a 137.000 familias campesinas que, en conjunto, cubrían hasta 560.000 hectáreas de capullos blancos que, en tiempos de cosecha, ocupaban a unas 1.500.000 personas en el país.
Más de treinta industrias desmotadoras procesaron el algodón en rama y otras estaban por instalarse en el país hasta que se produjeron algunos cambios en el gobierno del general Rodríguez como, por ejemplo, el del ministro. Sin explicaciones válidas, el ingeniero Bertoni fue cambiado por uno de sus alumnos, Ing. Agr. Raúl Torres Segovia y; el gobierno decide, sin decir agua va, la importación de semilla de algodón.
Para cuando Torres asume la conducción del Ministerio de Agricultura y Ganadería hubo una notable merma de la producción de semilla nacional y que alentó la importación de la de algunos países extranjeros.
LAS INDUSTRIAS EN SU MEJOR MOMENTO
Independientemente a los vaivenes políticos, la industria algodonera seguía creciendo sostenidamente en todo el territorio nacional. Algunos empresarios a más de ampliar sus respectivas industrias desmotadoras, otros procedían a invertir en su instalación en localidades donde la producción es creciente, tal como a Herbert Willersinn quién decidió montar su industria desmotadora en Horqueta, departamento de Concepción, por lo que Alfredo Stroessner y el ministro de Industria y comercio Delfín Ugarte Centurión firmaron el decreto 29.515 del 3 de agosto de 1988.
Tres meses antes, el 13 de mayo de 1988, por decreto 28.369, la firma Lienzos del Paraguay Sociedad Anónima era beneficiada con la ley 550/75 de inversiones para instalar una hilandería en Villa Hayes, departamento de Presidente Hayes.
El 12 de setiembre de 1988, por decreto 114 del Poder Ejecutivo, la Algodonera Guaraní Sociedad Anónima era respaldada por la referida ley para ampliar su desmotadora localidad en Coronel Oviedo, departamento de Caaguazú.
En el marco del crecimiento industrial algodonero paraguayo, el flamante presidente Andrés Rodríguez firmó varios decretos aprobando los estatutos sociales de nuevas empresas que se incorporan al desmote de la fibra, como la compañía Textil del Paraguay sociedad Anónima (CMPEXPAR SA), Algodonera Paraná Sociedad Anónima (APASA), Prime Cottom Sociedad Anónima y; aprobando modificaciones de los Estatutos sociales de Industrial cordillerana Sociedad Anónima (INCOR SA), Manufacturas de Pilar Sociedad Anónima, entre otros. Todas las industrias apuntaban al crecimiento.
EL ERRÁTICO PLAN RODRIGUISTA
Decíamos que el presidente Andrés Rodríguez llevó muy bien el plan algodonero que hasta la revolución de febrero de 1989 no paraba de crecer. Sin embargo, a partir de la campaña agrícola 1990/91 los problemas empezaron a aflorar ya con la ausencia del padre del programa algodonero, Hernando Bertoni.
Siendo ministro de Agricultura y Ganadería el ingeniero agrónomo Torres Segovia y por decreto 7.650 del 6 de noviembre de 1990 el gobierno dispuso la destrucción de aquellas parcelas algodoneras establecidas con semillas brasileñas. Un flujo importante del material genético se registró ilegalmente a través de la frontera seca desde el vecino país por lo que Rodríguez ordenó destruir las parcelas sembradas con semillas de dicho origen.
El considerando del decreto destacaba en su primer párrafo la necesidad de evitar la entrada y la diseminación del picudo del algodonero en el territorio nacional. Esta plaga se constituía entonces en la peor amenaza de su género a la explotación de la fibra en la Nación.
En esos momentos, la siembra algodonera local todavía se realizaba en base a la variedad nacional Reba P-279.
Aquel decreto, sin embargo, no arrojó resultado alguno puesto que todas las semillas ingresas de contrabando ya estaban sembradas y eran imposibles individualizar las parcelas cubiertas con aquellas.
1991 fue el epílogo de los años de oro del algodón, con 560.000 hectáreas cubiertas y una cosecha de 753.000 toneladas.
El picudo, las inundaciones de 1992, las erráticas decisiones de Andrés Rodríguez sobre la explotación del textil, hasta algunos interés políticos electoralistas han marcado desde 1992 el final inesperado de la explotación del algodón en Paraguay.
La falta de buena semilla nacional llevó contra las cuerdas al Programa Nacional del Algodón que para aquel entonces se había convertido en el imperio blanco de la economía paraguaya y que, en un par de años, empezaría, en efecto dominó, a contagiar su drama a otras esferas empresariales, industriales y bancarias y que acelerarían, incluso, la quiebra de empresas y bancos.
En los primeros meses de 1992, cuando las papas quemaban y las familias afectadas a la explotación del textil se desalentaban, se crea el Fondo de Apoyo al Productor de Algodón (FAPA) por decreto-ley 11 del 2 de marzo de 1992, una suerte de canilla libre para Rodríguez y el entorno afectado a la producción del algodón.
Fue así que por decreto 13.671 del 28 de mayo de 1992 el Banco Central del Paraguay transfiere al Ministerio de Hacienda 32.000.000.000 de guaraníes para ser manejado a través de la FAPA.
El Estado paraguayo terminó subsidiando el algodón ante los bajos precios pagados por la cosecha paraguaya precisamente por la baja calidad desmotada. Ya para entonces la importación de semillas Delta Pine, de procedencia norteamericana, se venía realizando sin la debida rigurosidad para los controles genéticos y fitosanitarios por parte de los paraguayos.
Los decretos 14.321 del 20 de julio de 1992 y 14.322 de la misma fecha referían a la modalidad de subsidio estatal para los agricultores, algo que no escapaba a las dudas provenientes de las subjetividades que generaban las decisiones de quiénes tenían a su cargo la administración del dinero público para tal fin.
Como el mercado de Liverpool ya no cotizaba el algodón paraguayo el referido decreto 14.322 aclaraba que el subsidio a los productores primarios se fijará en base a la cotización que decida el mercado inglés al algodón argentino. El textil paraguayo iba en picada.
El 21 de julio de 1992, el presidente Rodríguez, el ministro de Hacienda José Díaz Pérez; de Agricultura y Ganadería, Raúl Torres Segovia y; de Industria y Comercio, Ubaldo Scavone, estampaban sus respectivas firmas en el decreto 14.323 por el cual se autorizaba la importación de hasta 5.050 toneladas de semilla de algodón, “en consideración a que factores climáticos adversos motivaron las graves inundaciones afectando una gran extensión de plantaciones del citado producto”, decía el considerando del decreto respectivo. El decreto destacaba otro deseo estatal: cubrir 500.000 hectáreas en el año agrícolas 1992/93. La esperanza es lo último que se pierde.
Las campanas empezaban a doblar por el renglón agrícola más poderoso entre las familias campesinas paraguayas.
Las 5.050 toneladas de semilla cubrían una demanda de 202.000 hectáreas considerando el uso de 25 kilos de semilla por hectárea. En aquella campaña se han completa 235.450 hectáreas con un rendimiento de 1.600 kilos por hectárea.
El errático como desprolijo rumbo de la política algodonera del gobierno de Rodríguez se coronó el 10 de diciembre de 1992 cuando por decreto 15.780 ordena que de urgencia se construyan en el Instituto Nacional de Tecnología y Normalización (INTN) las salas requeridas para el montaje de un laboratorio de textiles donado de Cooperación Internacional (JICA) del Japón, cuyos equipos provenientes de aquel país estaban a días de llegar al país. El algodón paraguayo, tanto en la producción de materia prima como en su desmote e industrialización de tejidos caía en un profundo despeñadero cuyos orígenes podrían sintetizarse en 1)- inexplicable desinterés gubernamental, 2)- Importación de semillas de poca y hasta nula capacidad germinativa, 3)- ataque general del picudo a los algodonales, 4)- Escasa rentabilidad de los cultivos.
UN POLITICO SEPULTURERO
Desde agosto de 1992, cuando comenzó la campaña interna de la Asociación Nacional Republicana (ANR), partido en el gobierno, el proceso de producción nacional sintió sus efectos, sobre todo en el campo donde los discursos políticos sobre la explotación agrícola desorientaban en lugar de orientar. Algunos eran mensajes violentos contra el trabajo algodonero.
De venir golpeado, el plan algodonero sintió otro duro golpe de parte del político colorado Juan Bautista “Letradito” Ibáñez quién, como compañero de fórmula de Luís María Argaña, pregona en las concentraciones coloradas en el campo su desprecio hacia la siembra algodonera, alentando directamente a los agricultores a no sembrar el textil para que los desmotadores dejen de ganar dinero “a costillas” de los productores primarios.
Esto lo decía en directa alusión a Juan Carlos Wasmosy, candidato adversario en aquella contienda republicana, que era propietario de más de una desmotadora de algodón en Paraguay.
Los discursos del dirigente sampedrano fueron fulminantes.
Miles de campesinos seguidores de la lista encabezada por Argaña abandonaron la siembra, decisión que les obligó a soportar las consecuencias que incluyeron desde la venta de las tierras trabajadas a la separación de familias y al éxodo de agricultores sin ocupación hacia las ciudades. Logrado el terrorismo contra la producción algodonera y cumplido el papel de sepulturero, “Letradito” Ibáñez se borró de las actividades públicas.
CASTIGO ASIATICO AL ALGODÓN PARAGUAYO
La contaminación de polipropileno o plastillera en las partidas exportadas produjo no pocos dolores de cabeza a los industriales paraguayos del sector. Esta contaminación se origina en el uso de las bolsas de plástico para la recolección de los capullos. Su uso se debe a que es más barata que la de algodón y que es la recomendable.
A más de ser barata, los agricultores la prefieren porque no recoge “capi´i catî”, pero tiene el grave inconveniente que en poco tiempo se deshila y se mezcla con el algodón, partiéndose en miles de fibras mucho más finas que es imposible separar del algodón, ni siquiera en las industrias desmotadoras.
Así las cosas, el hilo y la tela que lleva la plastillera surgen como manchas muy visibles porque no toman la tintura al teñir la tela. La plastillera no se tiñe.
Partidas de algodón nacional con restos de plastillera han llegado a los mercados internacionales generando problemas graves de calidad final de los productos industrializados por lo que algunos países, incluso, han dejado de comprar la materia prima paraguaya.
En el año 2.000, según relató el Agr. Pedro Lino Morel, gerente general de Cadelpa, industriales paraguayos viajaron a Bangladesch, Asia, a los efectos de pagar una multa de 100.000 dólares por los perjuicios causados ese año a las industriales textiles de aquel país que había comprado el algodón nacional. “Lo que es peor - añadió Morel - aparte de la multa, es que esa gente ya no quiere comprar algodón paraguayo, al tener una mala experiencia” (Revista “Granos”, Año I, Núm, I, marzo de 2003, p. 55).
LOS AÑOS DE ORO DEL ORO BLANCO
Referíamos más arriba que los años de oro del algodón fueron los de inicios de 1990 de cuando los agricultores contaban con semillas nacionales suficientes de las variedades trabajadas en los laboratorios del Ministerio de Agricultura y Ganadería. Para ese momento operaban unas 35 desmotadoras en el país, frente a 30 en 1983 y; 11, en 2011.
Para ese entonces unas 137.000 familias se dedicaban íntegramente a la explotación del textil ocupando a más de 1.500.000 campesinos. Existía, sobre todo, excelente conocimiento del productor sobre el manejo del renglón, la capacidad industrial instalada era cada vez mayor, los créditos fluían constantes hacia todos los sectores que protagonizan la explotación y la exportación del algodón desmotado era sólida.
Eran años de nuevas inversiones en las unidades productivas y las familias se arraigaban en sus respectivas comunidades rurales.
De aquel pico de producción en la campaña agrícola 1990/91 con 560.000 hectáreas cubiertas y 752.000 toneladas de algodón en rama cosechadas la marca fue decreciendo hasta llegar a 13.000 hectáreas en la campaña 2009/10 con 15.124 toneladas de cosecha, igual al 2 % del pico cosechado en 1991.
EXPORTACION DE TELA DE ALGODÓN NACIONAL
Pese a la escasa de materia prima en el 2011, la industria textil de Pilar no ceja en su plan expansionista. Es así que ejecutivos de la firma confirmaron a medios de prensa de Asunción que triplicará su producción para franquiciar en Centroamérica. Para agosto de 2011 iniciaba negocios con Guatemala mientras ya estaba exportando a Perú, Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia y Chile.
El grupo “Pilar” se dedica desde el desmote hasta la producción de tejidos desde varias décadas atrás en la República del Paraguay. También coopera con los agricultores para la siembra del textil. Una desprendimiento del grupo es “Tiendas Pilar” que comercializa hilos, tejidos y prendas de vestir de algodón puro.
Para el 2011 la producción de telas de la empresa es de 20 millones de metros cuadrados y aspira llegar a 60 millones de metros cuadrados para responder a la demanda centroamericana. Por ahora, los planes de exportación de la compañía a Guatemala apuntan a 600.000 metros cuadrados de tela de algodón.
Por su lado, los confeccionistas de ropas registraron record de exportación en abril/2011 con 20 millones de dólares de venta igual al 84,8 & más que en los cuatro primeros meses de 2010, según un informe elaborado por la asociación Industrial de Confeccionistas del Paraguay.
¿CONVENCIONAL O TRANSGÉNICA?
En la primera década del siglo XXI el algodón paraguayo ingresó a terapia intensiva por la falta de semilla fiable esto descontando otro importante logro nacional en el mercado internacional: la identidad de la fibra paraguaya. La semilla del renglón comenzó a importarse casi sin control a partir de 1992 si bien el Ministerio de Agricultura y Ganadería daba esporádicos señales sobre esfuerzos, también aislados, de cuanto procura en sus laboratorios para recuperar una semilla nacional.
Mientras Argentina y Brasil adoptaron la semilla transgénica, en Paraguay la novedad no es bien vista por algunos referentes campesinos que prefieren la cepa tradicional (IAN 425 y la Delta, ésta originaria de la semilla importada de Estados Unidos a principios de la década de 1990).
Para el 2011 se instaló un gran debate en Paraguay sobre la conveniencia de sembrar o no el algodón transgénico, involucrándose hasta algunos partidos políticos.
La nueva semilla que para la campaña agrícola 2011/2012 los industriales desean importar de Brasil es conocida con el nombre de “Algodón BT” (Basillus thuringiensis) es una cepa creada a través de la ingeniería genética producida por la compañía de biotecnología Monsanto. Esta semilla genera su propio insecticida matando a la oruga del algodón.
El Comité Consultivo Internacional del Algodón en su reunión 59ª realizada en Australia en noviembre de 2000 reconoció la importancia potencial que reviste el algodón que viene de la ingeniería genética estando vigilantes para no sacrificar la rentabilidad, el medio ambiente y la flora (Revista “Granos”, Año I Núm I, marzo de 2003, p. 58).
Lo claro y concreto es que hay puntos coincidentes entre los agentes de la producción, como, por ejemplo, que es necesario reactivar la producción algodonera. En medio de las idas y venidas por encontrar el punto medio en la balanza a partir de los intereses girados en el tipo de semilla a utilizarse en adelante, el ministro de Agricultura y Ganadería, abogado Enzo Cardozo, llevó durante el 2011, al que se podría llamar el año de la gestación o del renacimiento algodonero en Paraguay, incontables contactos oficiales y privados logrando, al mismo tiempo, instalar una interesante discusión en la opinión pública que redundará, a corto plazo, a favor del retorno del algodón en la mayoría de las chacras de este país sudamericano.
¿HACIA DONDE VAMOS?
El ser humano necesita alimento, vestido y vivienda; el algodón responde a una de sus necesidades básicas, por lo tanto su producción es necesaria. Paraguay, como proclamaran el sabio Moisés S. Bertoni Torreani y el doctor Manuel Domínguez, de tierra feraz puede dar no solo a los paraguayos sino a una buena parte de la humanidad la materia prima que necesita para vestirse. El resto, sobre todo la decisión, depende de los mismos paraguayos.
¿Qué necesitamos?, sólo empeñarnos en recuperar la producción algodonera que fue desapareciendo gradualmente de nuestra agricultura a partir de 1993. Ese deseo está administrado actualmente con mucho sentido de responsabilidad.
Así tengamos que volver a iniciar de cero, iniciemos. Nos conviene trabajar el algodón, es nuestra riqueza desde hace milenios. Siempre habrá necesidad de vestido, por tanto de la materia prima con qué producirla. El mandyju paraguayo tuvo presencia activa en los mercados internacionales y esa debemos recuperar, por una cuestión económica y, desde luego, de honor.
El reposicionamiento de la fibra paraguaya en el mercado internacional demandará tiempo, calidad y volumen. La cantidad, en razón de que las grandes fábricas procesadoras fabricantes de hilos y tejidos les resulta más conveniente trabajar con una fibra uniforme durante todo el año; entonces, toman la mano a las características de cada fibra y ya saben el porcentaje de mezcla.
Más importante que la cantidad es la calidad que dependen de las variedades sembradas, de las condiciones en las que se producen ese algodón y, finalmente, del manipuleo de esa fibra desde la cosecha hasta el desmote. El algodón paraguayo ocupó una privilegiada posición en el mercado internacional en la categoría de fibras de longitud intermedia y ha sido muy bien posicionado porque correspondía a una variedad que tenía finura, madurez, buena coloración, etc.
¿Cuánto nos queda por delante para recuperar lo perdido? Mucho. Pero lo más importante es poner manos a la obra y volver a comenzar. Nada está perdido cuando la buena voluntad se pone por delante.