Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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viernes, 10 de diciembre de 2010

La luna paraguaya

En anterior comentario hice mención a Federico García Lorca y la luna. Es decir, a la atracción que producía el satélite de la Tierra en el poeta granadino por lo que en unos 90 de sus 100 y pico de poemas la menciona con más o menos intensidad.
La luna está pegada al romanticismo y, como tal, a todos los poetas, al menos a los que leí y disfruté de sus poesías.
En Paraguay hay una buena cosecha de poemas, sobre todo las musicalizadas, surgidas en la que podríamos llamar "los años de oro de las polcas y guaranias", que se extiende desde 1930 a 1970 aproximadamente.
Para mi gusto, son buques insignias de esas composiciones inspiradas en el jasy paraguayo "Jasy moroti", de Darío Gómez Serrato y; "Ñasaindype", de Félix Fernández y José Asunción Flores.
Pero al menos una veintena de composiciones más se tiene en el poemario paraguayo donde la luna es la inspiradora principal.
Veamos algunas de dichas composiciones:
"Luna de mi tierra", de Martín Leguizamón; "Ñasaindy poty", de Teodoro S. Mongelós y Antonio Cardozo; "Yacyreta", de Lorenzo Álvarez; "Ivaí la ñasaindy" del yuteño José Antonio Aquino.
También son temas puestos "Rincón de Luna" de Bernardo Ávalos; "Noche lunar", Daniel Barrios; "El sol alunado", de Lito Barrios; "Jasy ohesapevo", de Óscar Carvallo; "En una noche de luna", de Diosnel Cháse; "Ñasaindy jave", Darío Gomez Serrato.
Agustín Barrios compuso también para guitarra "Invocación a la luna", mientras que el maestro Juan Max Boettner, "Azul luna".
Jasy y Ñasaindy son sinónimos guaraníes que en castellano es luna.
La guarania "Ensueño de un claro lunar", de Cirilo Ramón Zayas y Gerardo Arroyo, no menciona a la luna, aunque el título de la canción lo prometiera.
Dicen que los poetas andan en la luna. No sé si así debe ser, algunos tal vez; otros, como Darío Gómez Serrato y Félix Fernández, obtuvieron fama y dinero mediante sus respectivas poesías sobre esa "cascavelera luna lunera".
Ya me llegará la inspiración sobre la luna, a ver si en una de esas (la suerte ja guero ko´e vante) también yo paso a ser rico y famoso mediante aquella.

martes, 7 de diciembre de 2010

Viaductos asuncenos

Me parece una perogrullada decirles que Asunción está con un tráfico colapsado. Todo el mundo lo sabe y, sobre todo, lo sufre. A cualquier hora y lugar asunceno hay filas y filas de vehículos promoviendo malos humores, palabrotas, impaciencias, ascuas.

El asunceno está motorizado. Quién más quién menos es propietario de un vehículo dentro de una ciudad diseñada apenas para el tráfico de carros, carretas y tranvías. Esa motorización del ciudadano pasó la factura, colaparon las calles.
Si yo fuera el intendente de Asunción tomaría al toro por las astas:
- En las esquinas principales, especialmente en los cruces de avenidas, ordenaré la inmediata construcción de pasos aéreos y subterráneos.
- Mantendría reuniones de trabajo con los directivos de la Ande y Copaco por los cableríos que ya deben ser subterráneos, al menos en los cruces a ser mejorados. Este asunto está demorando, absurdamente, la terminación del viaducto de San Martín y Eusebio Ayala.
- Idem, Essap.
- Solicitaría al Parlamento Nacional una ley para expropiar aquellas propiedades inmobiliarias en el área de obras, sobre todo en las esquinas.
- Paralelamente llevaría adelante una excelente campaña de concienciación pública para evitar malos entendidos sobre las expropiaciones, desvíos de tráfico, molestias a los vecinos de la obra, deudas que quedará en la municipalidad para el futuro, etc.
- Solicitaré crédito de organizaciones bancarias de fomento para esta obra. Seré consiente de que el dinero a prestarse será grande y que me harán guerra desde diversos frentes por esta operación financiera, sobre todo los políticos, los vecinos afectados y - cuándo no - al menos un sector de la prensa.
- Me pondría una meta: Solucionaré al menos el 70 por ciento del problema en cinco años.
O esto se hace en todos los lugares críticos de una vez o estamos condenados a estar como atrapados sin salida.
Seré consciente que si no actuara como reclama la realidad los asuncenos se mandarán a mudar a otras comunidades donde su intendente ofrezca bienestar mediante el fluido tráfico de sus calles.
Si ahora no lo hago como intendente terminaré mi mandato en una ciudad vacía, porque yo fui un inútil.
Vuelvo a la realidad: soy apenas un hombre común, de a pié...
Como tal peticiono al intendente nuevo tomar este asunto de la crisis vehicular con fuerza, sin timidez, como un gladiador romano. Y, mientras, como conductor de un vehículo debo munirme de paciencia y ayudar a no aumentar la intolerancia, no me queda otra.
Lo que nos pasa en Asunción es la consecuencia de una causa: volvió el trabajo para miles de personas, la cantidad suficiente de comprantes de autos, para que llenemos la ciudad.
El embotellamiento en las esquinas no es por culpa del que está adelante ni de los semáforos, ni del zorro gris que dirige el tráfico, ni del niño legañoso que limpian parabrisas, es de todos; como también es de los empresarios del transporte de pasajeros que se niegan a mejorar sus vehículos, por lo que se prefiere viajar en el coche propio aunque sea mucho más caro y engorroso.
El embotellamiento vehicular es el espetón caliente que cruza nuestras entrañas.
Voto, pués, por los viaductos y los pasos subterráneos a ser construídos de inmediato y si las obras son colosales como la de la foto, mucho mejor; eso es trabajar por el presente y por el futuro.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Sabiduría y rodilla

La sabiduría es un jardín eterno; la ignorancia, un páramo inmenso. La sabiduría es el amor; la ignorancia, el desamor. Aquella es paz sostenida por polimatíes; esta, la guerra alentada por cernícalos.
El hombre, por vocación aspira sabiduría y para llegar a ella,incluso, tropieza y se vuelve a levantar varias veces.
En los últimos días me comentaba Ani, una excelente compañera de trabajo, que ella a sus cincuenta años se siente mucho mejor que a sus treinta cuando todavía no sufría los golpes de la crisis económica.
"Supe levantarme varias veces y aquí estoy en paz con la vida", me había reflexionado complacida por sus logros.
Siempre sostuve que la rodilla sabe más que la cabeza, porque es aquella la que da contra el pedregoso suelo del cual, por voluntad, vuelve a levantar sangrante, pero de nuevo de pie.
La experiencia nos templa, amansa, nos vuelve casi sabios.
Augusto Roa Basto en "Madama Sui" dice cuatro veces "sabiduría es dolor" y si evaluáramos nuestros propios fracasos entenderemos que nuestra sabiduría es hija de nuestros dolores. Esa es una prístina verdad. Por algo,como queriendo dispersarlo por todos los puntos cardinales, repitió cuatro veces que sabiduría es dolor.
¿Cuántas veces el Cervantes tuvo que haberse golpeado las rodillas para exclamar su verdad en una de sus novelas?
No en balde San Juan de Ávila dijo que las almas "se ganan con las rodillas".
Caerse bajo el peso de la inmadurez, la inexperiencia, de la juventud - bella pero ignorante - para que en la vejez, que llega a fuerza de aprendizaje, disfrutemos, contemplando, el jardín que resulta ser la vida.
Frank Kafka explica su experiencia: "cuando hay que aprender, se aprende; se aprende cuando se trata de encontrar una salida ¡Se aprende de manera despiadada!"
La necesidad despabila, nos hace firmar nuestra renuncia a la ignorancia previo dolor, de sangrante dolor. Ella amojona el camino hacia la salida, el del fin del sufrimiento y, el comienzo de un territorio muy amplio, el jardín de la sabiduría, donde reina la paz, donde las margaritas son eternas.
Y es esta, la paz, la que gesta y sostiene al eterno ser una vez liberado de las tinieblas de la ignorancia donde personificaba a un miserable, al no ser.



viernes, 3 de diciembre de 2010

Cría cuervos ...

Esto de que los jóvenes hagan lo que les cante no conviene ni a ellos ni, mucho menos, a los demás. Las experiencias que recogimos en la sociedad nacional tras la caída del régimen dictatorial no son precisamente las mejores cuando de juventud se trate.
Los padres han dejado de ser firmes ante sus hijos por un nuevo modelo de relación padre - hijo impuesto por la misma sociedad nueva que no permite a aquellos levantar la voz cuando así sea necesario en bien del hijo.
También están aquellos padres que sencillamente carecen de responsabilidad por lo que sus hijos son más proclives a terminar siendo pandilleros que ejemplares ciudadanos de la nueva camada.
Un punto y aparte se merecen los buenos padres que dejarían sus vidas por la buena formación de sus hijos. Estos padres, felizmente, forman parte de nuestra sociedad pero en su faceta pasiva.
El Paraguay hoy, a casi 22 años del derrocamiento de Stroessner, está infectado de pandilleros, esa escoria surgida a cuentas de una democracia mal entendida y practicada; ya por la miseria, ya por las nuevas herramientas jurídicas, por el antimodelo de muchos referentes de la sociedad (políticos, líderes religiosos, sindicalistas, dirigentes campesinos, funcionarios públicos, etc) o por lo que fuere.
La juventud violenta de hoy infecta todo espacio público y privado. Está en las calles a la espera de una joven que retorna del trabajo o de los estudios para ser violada y/o robada; en los transportes públicos robando billeteras y celulares; en los estadios de fútbol para que después, en pandilla, cometa todo tipo de desmanes, incluso el asesinato de algún pacífico ciudadano; en las plazas, drogándose; en las motos matándose en cualquier paraje urbano o rural; en las motos, asaltando.
El espacio libertino posterior a la dictadura de Stroessner se convierte en otra dictadura cruel, inesperada, salida de las misma matriz paraguaya. Cría cuervos ...
Los chicos ya no van a los cuarteles que, pese a todo, eran escuelas para templar conductas. No van porque una Ley de objeción de conciencia ampara el "derecho" del joven. En los cuarteles eran formados gratuitamente para bien.
El trabajo dejó de ser el masculino orgullo de los campesinos.
A cuentas de malas pagas por las cosechas abandonaron sus chacras, de donde extraían para sus comidas, y se largaron por los caminos a las urbes donde, en las esquinas con semáforos, verdaderas escuelas para el aprendizaje de las primeras delincuencias, disimulan sacrificios limpiando parabrisas de vehículos, para la desgracia de los destrotegidos conductores.
Estos jóvenes son el mercado de los narcotraficantes.
Son los consumidores de sus marihuanas, crack y otros venenos que venden. Miles de aquellos ya son drogadictos y costará algo más que un buen consejo de la gente con buena voluntad para re encarrilarlos.
Ni bien fue expulsado el general Stroessner esto, el país, se convirtió en una farra bacanal donde la mayoría cayó de borrachera libertina a cuentas de la libertad.
Hoy tenemos una juventud que también es pandillera capaz de asesinar allí donde esté; capaz de contaminar el deporte, la religión, la universidad, la función pública, las calles, las casas.
Estamos hablando de una juventud descarriada capaz de secuestrar y matar, de formar grupos paramilitares, de extorsionar a quién sea, de poner en jaque a la sociedad toda.
Estamos hablando de la realidad paraguaya, no de una novela fantástica de Franz Kafka.
No son todos, pero así como andan las cosas, me temo que la contaminación llegue a involucrar a todos sencillamente porque en Paraguay no pasamos de escandalizarnos por lo que pase y nada más.
En Paraguay no nos animamos a tomar al toro de las astas.
La pusilaminidad de la sociedad en democracia amenaza con gestar otro gobierno dictatorial, acaso más duro y violento que el de Alfredo Stroessner.
Cada vez es más escasa la dignidad colectiva,dignidad que exige que las cosas marchen justas, armoniosas; dignidad que lleve,incluso, a practicar la experiencia de los habitantes de Fuenteovejuna.
Hemos dejado rodar la juventud cuesta abajo y este es el resultado que tenemos. Estamos en un caos. bien sabemos que nada bueno florece ni germina en el caos y en la violencia. En los desastres nadie subsiste de pie ni se libra de golpes ni de heridas.





domingo, 28 de noviembre de 2010

Micros asuncenos, ¡de terror! ...

Hoy los usuarios viajan en los ómnibus de Asunción tan mal como antes, lo que significa que en esto del buen servicio no hemos avanzado ni unos metros. Los transportes si bien ya no llevan cargas en el techo, como antes, los pasajeros siguen viajando entre planteras, plantas (incluyendo cactus), escobas, canastas de dulces y con el agresivo protagonismo de los vendedores ambulantes de baratijas varias, niños pedigüeños y cantores sin escenario.
Y como si todo fuera poco, las manos se le hacen mierda (perdonen pero es así) por lo sucio que son los caños de las cuales el pasajero se apoya. Hay micros que ni siquiera se barren.
Pero el folklore de nuestros transportes públicos es amplio.
No contemos con los peajeros y rateros que antes que cante un gallo puede dejarle sin billetera o teléfono celular. Estos personajes ya son mobiliarios de los micros asuncenos.
Y ni le digo de los choferes mal educados que se hacen cargo de las unidades de transporte.
Si llueve, adios mundo cruel: decídase a mojarse, sus techos y ventanillas son chorreras.
Haga la prueba, suba aun micro.
Pero, recozcámos, los pasajeros también tienen su cuota de responsabilidad en esta dejadez de padre y señor nuestro. Cada clase de pasajeros que tenemos; una fauna que amenaza con no extinguirse nunca. Pachorrientos, muchas veces cómplices del robo que hacen los choferes a sus patrones. Observen nomás, muchos ¡devuelven la boleta!, con la que los conductores hacen lo suyo.
Corrupción por uno y otro lado. Parece pequeño y es, en verdad, pequeño, pero corrupción al fin.
Qué horror cuando suben los vendedores de "¡¡¡piña, piña a tres por cinco miii!!!", "banana a dos mil!", "coca, coca, a mi la cocaaa!!!", "con el permiso del señor conductor...", de los baratijeros, "ahora les invito acantar esta linda canción", de los mocosos ñembo religiosos.
Y los varones que no quieren dar asiento a las damas, ¿qué me dicen?; y de eso policías que suben ca´i pe (que no pagan) y que son l0s primeros en depositan sus delicadas nalgas en los asientos, ¿qué opinan?.
También están las señoras gordas que depositan su bolsos y cartereas sobre el asiento de al lado y ni siquiera se dan por enteradas de que hay otras personas que quieren ocupar el asiento.
¿Quieren darse un atracón de teléfonazos?, suba a un micro. Escuchará de todo, más aún a la salida,como a las 18.30 para adelante: "Qué están haciendo?", "hoy no voy a poder, mañana a la siesta", "nangana, todavía no comí",
"¡¡Mi cartera, mi cartera !!, ese pendejo me robó la cartera!!"...
Lo cotidiano de nuestros micros, choferes y pasajeros, unidades destartaladas, catingudos empedernidos, hasta los que, desvergonzádamente, ventosean en las narices de uno, en fin.
Pea ñandé hina.
No nos quejemos tampoco porque así somos los paraguayos. O mejoramos todos juntos o seguimos sufriendo.
Me parece que tenemos para rato...

Mi cámara fotográfica

Creo que los periodistas de mi época éramos más completos que los de hoy. Fuimos como los médicos de antes: hacíamos de todo. No me agradaría polemizar sobre esto que les comento pero se me hace que es así. Por ejemplo, nosotros no sólo éramos cronistas sino también fotógrafos, o reporteros gráficos como hoy se dice.
A poco de formar parte del cuerpo de periodistas de Abc el diario me entregó una cámara Péntax MX, que lo pagué por cuota. Era un pequeño gran angular, especial para tomar fotos de reuniones sin que a nadie se le tenga que cortar por la mitad.
Por cada foto publicada el diario nos pagaba, creo - si mal no recuerdo - unos 150 guaraníes. Yo publicaba un montonazo, por tanto podía pagarme la cámara y me sobraba una ganancia. Me ayudó a criar a mis tres niños, les cuento.
Aprendí sobre ángulos, diafragmas, distancias, iluminación nocturna, sensibilidad de las películas (yo usaba preferentemente las de 400 asa porque la mayoría de mis fotos eran a campo abierto), marcas de cámaras, revelados, etc.
Siempre salí con mi cámara Pentax al hombro. Ni idea tengo de cuántas fotos tomé con ella, miles de miles. Mi anecdotario como periodista está copado de las fotos que tomé con mi valioso elemento de trabajo.
Tomaba fotos bonitas, muy periodísticas, aprendí de los antiguos fotógrafos los secretos básicos del oficio, como de Jorge Capdevilla y de Miguel "Gato" Ortíz, lo mismo que de Pedro Méndez, reporteros gráficos del diario Abc. "Si ya no hay luz natural poné flash, abrí diafragma en 5.6 y empuja sin miedo, no vas a fallar", me decía Capdevila.
Todos los periodistas de la época teníamos nuestras respectivas cámaras fotográficas. Confieso que yo era el que más facturaba por fotos publicadas.
Mi cámara todavía la tengo entre mis cosas más queridas. Ya no funciona y si funcionara ya no la usaría porque es más fácil tomar fotos con las de hoy. La tengo en casa como una de mis reliquias más valiosas.
También tengo hasta hoy otra, la que aparece en la foto. una Yashica-D, pero la usaba sólo para retratos, porque tiene un rollo grande para12 poses. Sí, funciona bien todavía. Debe tener unos 50 a 60 años quizás.
No está en mi ánimo poner en la balanza lo que sabíamos hacer nosotros como periodistas y lo que saben hacer los de hoy. Eso sí me queda claro: eramos más completos porque la mayoría también fuimos reporteros gráficos.
Estoy recordando, a propósito, a José Giménez, reportero de "Canal 7, Itapúa", del Sistema Nacional de Televisión. Él era camarógrafo, entrevistador y chofer. Era múltiple y estaba en todo el departamento de Itapúa haciendo reportajes. Era un colega incansable. Con el tiempo le perdí la huella.
Los periodistas deben saber tomar fotografías periodísticas que no es igual a las de los aficionados. Con más razón en este tiempo en que la fotografía está al alcance de todos, incluso la filmación con el mismo teléfono celular.

jueves, 18 de noviembre de 2010

En la casa de Eligio Ayala


Rafael Flores (85) es sobrino del doctor Eligio Ayala (Mbuyapey, 1879 - Asunción, 1930). Reside en la casa donde vivió Eligio con su madre en Mbuyapey, departamento de Paraguarí. Nos mostró el carro con que este se paseaba con su madre, su pupitre de la escuela (foto), su sillita de cuando era niño y las fotos de la familia completa.
"Le puedo mostrar mi cédula, tengo 85 años de edad", nos dice don Rafael quién se muestra fuerte y con ganas de seguir manteniendo la casa de los Ayala en buen estado. Son dos casas, una al lado de otra, sobre la calle de la iglesia.
Ambas casas están dentro de un lote de no menos de una hectárea; plantas de mango con más de 100 años de edad llenan el patio de sombras.
El dormitorio, los muebles, los carameguás de doña Manuela Ayala, la madre de Eligio, todavía están intactos, también otros muebles hechos a mano, todos de la familia y que el futuro presidente usaba.
En la cochera, "duerme" su sueño de generaciones la Calesa, un carro de dos ruedas con suspensión elástica que era de la familia Ayala y con el que el niño Eligio Ayala se paseaba con su madre y su abuelo en el pueblo. El afiche de una candidata a intendenta, liberal, claro, está pegado al transporte. "¿Puedo sacar un rato el afiche para tomar la foto?", le preguntó otro amigo con quién llegué a la casa; "sí, desde luego", respondió amable el dueño de casa.
"Ya tengo 85 años, a lo mejor todo esto dejo al Estado cuando yo me muera", pensó en voz alta. "Debiera evaluarlo; creo que todavía el doctor Ayala tiene descendientes que pueden cuidar tan bien como usted estos bienes familiares", le respondí. No dejó de agradarle la idea.
La cocina de Manuela Ayala todavía está intacta, lo mismo que la despensa, la alacena, los pisos, las fotos. "Venga, le voy a mostrar algunos libros", me invita y me lleva hasta un mueble. Libros sobre el ex presidente y muchos recortes de diarios antiguos; "qué son?", le pregunto. "Artículos sobre agronomía de mi interés, soy agrónomo", respondió.
Las dos casas fueron construídas por el abuelo, un ganadero, de Eligio. "No, nunca le faltó, era un hombre pudiente", remacó nuestro anfitrión.
Desmintió que el doctor Eligio Ayala haya ingresado a la casa de su pareja, Hilda Diez, para sorprenderla junto a Antonio Tomás Bareiro, su rival, como se ha publicado en algunos libros. "Son versiones interesadas. El ex presidente de la República fue emboscado por Bareiro en la calle quién lo disparó; Ayala desde el suelo replicó y lo dejó muerto en el mismo lugar. Los colorados se encargaron de mentir en esta historia", afirmó finalmente.