Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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martes, 20 de diciembre de 2011

Así no, señora intendenta Sandra

Corre en las redes un vídeo http://www.youtube.com/watch?v=qVMcrp5qZ80 en el cual se nota una intendenta irascible, exitada, violenta. Claro nos referimos a lo que hoy parece ser el tema del día: el enojo de Sandra Zacarías, intendenta de Ciudad del Este, contra la colocación de un cartel publicitario en el patio de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) en la capital del Alto Paraná.
Por lo que se publicó en el diario Abc, la cuestión empezó del siguiente modo: el canal 48 por cable, de Ciudad del Este, habría difundido un material periodístico que no habría sido del agrado de Javier Zacarías Irúm, precandidato colorado a la presidencia de la República y, marido de la actual intendenta.
En Abc dice que Zacarías (que fue también intendente de CDE hasta el 2006) pidió, planteó, exigió, instó, obligó, rogó (les debo el término exacto) al dueño del cable, Bruno Madelaire, a que cierre dicho canal (el 48) por lo que éste actuó en consecuencia. Esto ocurrió el lunes 19 de diciembre de 2011, al menos la noticia saltó esa fecha.
Para la noche del lunes 19 de diciembre del 2011, la esposa de Javier Zacarías, Sandra Zacarías, actual intendenta de CDE, se hizo presente en el portón de la ANNP, acompañada de otras personas y de algunos miembros de la prensa, a los efectos de sacar un cartel que promociona o al canal 28 o algún programa especial por el dicho canal o a alguna empresa vinculante de la "gentuza" que molestó a Zacarías. Lo cierto y lo concreto es que allí se encontró con el periodista censurado, supuestamente por orden de Zacarías. El periodista defendió lo suyo y dijo a la intendenta que la administración municipal a su cargo nunca quizo recibir el pago de la tasa por promocionar lo suyo.
Tras una breve e intensa discusión entre la intendenta y el dueño del cartel, aquella, ya furiosa, dijo: "¡Yo no tengo porqué escuchar a esta gestuza!, ¡gentuzas son, mal educados!" y que ella se rebaja hablando con ellos "¡mi envestidura no me permite hablar con ustedes!", grito a la gente. Un hombre le respondió que ella no es quién para tratarlos de "gentuza".
Pregunto nomas:
  1. ¿La intendenta no podía haber esperado el día siguiente para ir a las oficinas de la ANNP y conversar con sus responsables sobre el problema que la lleva hasta ahí?.
  2. ¿La señora intendenta por qué no se hizo de una orden judicial previa para ingresar a la noche en el patio de la ANNP?
  3. ¿Qué tan grave era dentro de la comunidad esteña un cartel en el patio de la ANNP para que a la noche, nada más y nada menos que su misma intendenta, vaya a sacarlo del lugar donde estaba plantado?
  4. La autoridad electa tiene derecho a basurear a la gente acusándola de "gentuza" y de "maleducada"?
  5. Qué tan grave fueron las publicaciones del periodista para que la intendenta, furiosa como estuvo, rompiendo con todas las normas del protocolo social, se largue a bramar en el portón ajeno en horas de la noche?
  6. Qué tiene que ver el interés particular de un aspirante al cargo presidencial con la administración municipal para que su misma intendenta intervenga con todos sus enojos a cuesta?
  7. Qué dirá la intendenta cuando con todo el peso de la ley, tarde o temprano, se publique el manejo de las nueve hectáreas expropiadas a Stroessner y Abdo Benitez; de la terminal de ómnibus; de la reinstalación de los mesiteros en las calles San Blas, Monseñor Rodríguez y Adyacencias y el cobro por el servicio de recolección de basuras? Ahí sí hay telas para cortar y, francamente, me llama la atención el silencio de la prensa sobre dichas irregularidades.
Sin embargo, en Ciudad del Este es un secreto a voces las razones que tendrían algunos influyentes periodistas para no dar a conocer las irregularidades que se vienen produciendo en la comuna local desde hace al menos diez años.
Me quedan igualmente las dudas sobre la buena educación de la señora de Zacarías. De acuerdo al vídeo, que para estas horas ya mucha gente tuvo que haber visto, estamos ante otra persona prepotente, de muy mal talante e innecesariamente altanera, que poco le importa la dignidad de nadie sino la suya y la de su marido, un aspirante más a la presidencia de la nación, que por eso trata de "gentuzas" a todas aquellas personas que no estén de acuerdo con su gestión pública al igual que con la de su pareja. Así no, señora intendenta.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Itapé de los milagros

Demoré un poco para volver a visitar la ermita de la Virgen del Paso en Itapé, Guairá. Vuelvo 51 años después. Hoy estuve allí, mezclado con ese gentío mariano que, a lo mejor, es menos ingrato que yo y que, por eso, visita el humilde y apacible sitio en las orillas del río Tebicuary.
Debo confesarles que me hizo mucho bien haber estado allí esta mañana.
Para los que no conocen, la capilla donde está la imagen de la Virgen María en Itapé es apenas una construcción elevada a orillas del río; no tiene la majestuosidad de otras en las que también se venera a la Madre de Jesús. La del Guairá es, quizás, una de las modestas del mundo. Sin pinturas grandilocuentes de famosos artistas, el oratorio atrae a mucha gente en una fecha como hoy.
Sin embargo, no es la cantidad de fieles lo más importante sino el milagro de La Virgen que muchos testimonian entre quienes me incluyo. Y así y todo a Ella no comprendemos como se merece y espera. Dejaré por otra oportunidad extenderme sobre este andarivel. Por de pronto, permítanme contarles, breve nomas, las gratas sensaciones que sentí en este tardío reencuentro.

Me sentí muy cómodo caminar bajo este sol de diciembre hacia la ermita ribereña. Me sentí muy bien viendo rostros buenos, de gente que no desearía mal a nadie, caras de gente de oración. Un mariano no desea mal a nadie. Un mariano ama intensamente, en humildad y en silencio, pienso y les escribo.
Me hizo sentir en paz ver mucha gente que cree sin tapujos en la Virgen María. Gente que se va hasta esa parte de la margen derecha del Tebicuary nada menos que para orar y no para estar en la onda, en la banalidad, por ese inmediatista deseo de estar en el candelero.
Sentí paz al terminar de subir los 13 escalones de la ermita porque, convencido como estuve, Ella estaba en ese elevado (como previsión a las periódicas crecientes) lugar de peregrinación, aunque no la haya visto ni olido algún característico perfume santo, percibí su presencia y percibí también la calma en mi más profunda intimidad.
Así, pues, no puedo decir que hoy, de nuevo, no haya sentido un milagro de La Virgen. Me he encontrado ante otro mensaje suyo y volví a casa en paz, en profundo amor conmigo y los demás. Lo mío no es como para que ingrese en los records de los milagros, tampoco me importa. Lo mío no es para campeonar. Solo les quería contar y nada más. Les quiero decir que María hace muchos milagros y por eso pide nada.
¿Cuántas veces Ella vino a golpearnos la puerta y quizás, previa observación por la mirilla, ni siquiera la atendimos? Y qué paciencia tiene esta Divina Mujer, ¡qué paciencia! No nos abandona, pese a nuestros desplantes; ¡va!, pese a mis desplantes, de nuevo vuelve y ofrece su generoso y milagroso manto.
Hoy la sentí como aquella vez, el 18 de diciembre de 1960, cuando me regaló un gran milagro y me percaté de ello (porque, repito, muchos de sus milagros los pasamos por alto) ¿Cómo no creer en Ella con tanta perseverancia puesta de parte de Ella para que la atendamos?

Itapé no es para disfrutar de sus hoteles lujosos (tiene un par de pensiones de franciscana pobreza); de sus restaurantes de lujo (no pasa de contar con un par de bares y amburgueserías muy modestos); Itapé es para orar a La Madre. Es un lugar para sentirla, un sitio paraguayo donde Tierra y Cielo tiene un virtual cable de conexión: la ermita.
Itapé es un lugar modesto, sencillo, sin viviendas lujosas, de ocupantes que saludan al extraño, un lugar santo, casi olvidado. Un lugar donde frecuenta la Virgen María por eso me gusta llamar al sitio Itapé de los Milagros. Un lugar extrañamente diferente de Paraguay donde el amor se hace sentir de verdad y donde, me consta, los milagros son frecuentes. 

(fotos propias)

jueves, 15 de diciembre de 2011

La azucarera de Villarrica

La Azucarera Friedmann cumplía 50 años aquel 1960 pero los niños descalzos de la época no lo sabíamos ni tampoco nos importaba como cuando pasaban las carretas tiradas por dos yuntas de bueyes a cuyos boyeros repetíamos el quejumbroso "eme´e cheve nde takuare´e mi", hasta que nos arrojaba una o dos cañas...
La sirena de la fábrica de azúcar, allá, al lado de la ajetreada estación del ferrocarril de entonces, marcaba la hora del inicio de la siesta en casa, el cierre del almacén de Don Pichí y de la tienda de los padres de Juancito Elizaúr, cerca de la escuela Paso Pé.
La producción azucarera en la gigantesca fábrica de los descendientes de Jacobo Friedmann era para nosotros, sobre todo para mi amigo Luís Aguilar, mi hermano Marcelo y yo, las carretas arrimando la materia prima desde las lejanías de San Francisco Potrero, las estribaciones del Ybytyruzú, mucho más allá de la temible comisaría de Paso Pé.
Tiempos muy difíciles en la Villarrica de entonces.
Desde mediados de la década de 1950 la cosa se ponía fea y más aún entre 1959 y 1960 porque los guerrilleros de la Columna 14 de mayo que pululaban por San Juan Nepomuceno y que no eran otros sino que los liberales salidos de Paraguay desde 1947 hasta 1959 por cuestiones políticas, amenazaban con atacar Villarrica.
El temible Rojita, colorado hasta los tuétanos, gustaba disparar su revolver 44 sobre las casas de los opositores a cuentas de los guerrilleros. Virgilio Ramón Legal, que ya era funcionario de la delegación de gobierno, andaba armado con un fusíl, mientras Chiripepé, borracho consuetudinario, entregaba sus hurras al partido que fuere a cambio de un vaso de caña.
En medio de aquellas inestabilidades y necesidades, la fábrica no paró en ningún momento ni, por tanto, el tráfico de carretas siguiendo la profunda cambera en la arribada de la calle de la iglesia Santa Librada.
"E me´emina cheve nde takuere´e mi", coreabamos lastimeros los niños del barrio a los picadores, varios insensibles a nuestras primeras súplicas, mientras acompañábamos por un trecho la carreta hasta que, compasivo o fastidiado, nos lanzaba una par de las deliciosas cañas.
El machetillo de don Aguilar, el olero vecino, servía para pelar la caña que luego, mordíamos hasta dejarlo hecho bagazo y que don Aguilar le daba de comer a su albina y enclenque yegua.
Si habré tomado caña dulce reclamada a los administradores de los largos chuzos...
La zafra de 1960 era también el cencerro de las carretas y las interjecciones y onomatopeyas brotadas, viriles, de las gargantas del arriero montado a lo alto de la carga.

Me contaba mi abuelo, en Buena Vista, en las lejanías de Caazapá, que luego de cortar árboles para José Fassardi, también plantó caña dulce para la azucarera de Friedmann. Y me relataba de los inicios de la industria allá por 1910. Don Jacobo como era conocido por los cañeros el dueño de la fábrica, montó su planta industrial pero no dejaba de participar en el quehacer villarriqueño, en todo estamento donde se requería de su concurso.
Cuentan que por 1912 era el encargado de correos y que inscribió su industria recién en 1916 como sociedad en los registros públicos. Claro, por entonces - 1916 - todavía la fábrica de Villarrica abastecía todo lo necesario. Ese año el Estado importó 500 toneladas de azúcar argentina.
Villarrica se agitaba en la nueva modernidad de aquellos años teñidos con la sangre de los revolucionarios. A la par de la inscripción de la fábrica de azúcar, nacía el Porvenir Guaireño, la Cervecería Nacional y el Auto Club Paraguayo.
Las primeras zafras de la azucarera coincidían con las visitas del coronel Albino Jara a don Simón Mussi, caballero sirio dedicado al comercio y la industria en Villarrica. Jara moriría en mayo de 1912 en Paraguarí bajo el peso de su ley montonera y donde también caería un batallón de soldados guaireños adherentes de Jara.
Han pasado cien años desde aquella primera zafra coincidente con el nacimiento de Gumersindo Ayala Aquino; de cuando Efraín Cardozo tenía 6 años de edad; Juan Natalicio González, 13; Manuel Ortíz Guerrero, 16; Juan Boggino y Carlos Talavera, 10; Leopoldo Ramos Giménez, 19. Este, a propósito, sería nombrado por decreto firmado por Eduardo Schaerer y el doctor José P. Montero, como auxiliar de la oficina de correos de Villarrica en octubre de 1912, a los 21 años de edad.
Dos años antes de la habilitación de la azucarera, en 1908, Agustín Pio Barrios actuó en Villarrica con Dionisio Basualdo, ambos formados por el maestro Gustavo Sosa Escalada.

Fui a Villarrica y, después de unos 20 años, vuelvo a la estación del ferrocarril. Está el viejo silo que como gigantes misiles blancos apuntan al cielo, la misma estación pintada de amarillo y marrón, la playa donde paraban los carumbés, sin el tren que pitaba al mediodía su llegada minutos antes o después de la sirena de la azucarera.
Ya no están las tiendas famosas que rodeaban a la estación pero la centenaria industria sigue firme convirtiendo cañas en azúcar. Ya no hay gente vestida con elegancia a la espera de los conocidos y parientes en el viejo andén y, más arriba, hacia la derecha, ya no hay filas de carretas con aromada materia prima, hay camiones de gran capacidad de arrastre y velocidad a cuyos conductores, si hoy yo fuera niño, no pediría su "takuare´e mi" porque dar y recibir para este caso depende de la marcha lenta de las carretas y de la paciencia de los carreteros. Han pasado cincuenta años ....

martes, 13 de diciembre de 2011

Alcance de la palabra GANADERO

En algún momento se discutió sobre qué hay que criar para ser reconocido como ganadero en Paraguay. Algunos dicen que ganadero es aquel que solamente cría vacas. Creo interesante seguir el debate iniciado sobre la ganadería. Yo defiendo la teoría de que las cabras, las ovejas, los cerdos, hasta las abejas son especies contempladas dentro de la denominación general de GANADERIA, al menos en puridad (cualidad de puro) y que, por tanto, el que las cría también están en el rango de ganaderos.
La Real Academia de la Lengua Española (RAE) en su edición XXII del año 2001, otorga tres acepciones a la palabra ganadería:
  1. Conjunto de los ganados de una región o país. //
  2. Conjunto de reses bravas de la misma casta que se conocen con el nombre del propietario (1).//
  3. Crianza, granjería o tráfico de ganados. //
En cuanto a la palabra ganadero, según la máxima autoridad académica mencionada tiene cuatro acepciones:
  1. Perteneciente o relativo al ganado //
  2. Dicho de un animal: que acompaña al ganado. //
  3. Dueños de ganados, que trata en ellos y hace granjería. //
  4. Persona que cuida del ganado.
La RAE aclara además que también se llama ganadero a aquel que tiene mayor número de cabezas (2).
Veamos como define la RAE la palabra ganado:

  1. Dicho de una persona: Que gana (3). //
  2. Dicho de una cosa: Que se gana (4). //
  3. Conjunto de bestias que se apacientan y andan juntas. Ganado ovino, cabrío, vacuno (5). //
  4. Conjunto de abejas que hay en una colmena (6). //
  5. Acción y efecto de ganar (7).
  6. (No viene al caso).
Todo cuadrúpedo es bestia según la RAE. Ovejas, cabras y cerdos son cuadrúpedos,  por tanto, también son bestias las ovejas, las cabras, los cerdos. La segunda acepción de la palabra dice: animal doméstico de carga, por ejemplo el caballo, la mula, el burro, etc.
¿Cómo define la RAE la palabra ovejería?; la primera de las tres acepciones dice: "ganado ovejuno". La oveja, pues, es ganado y se dice ganadero al dueño del ganado, en puridad según la academia española y; en consecuencia, el criador de ovejas es ganadero.

Hasta hace algunos años, la Asociación Rural del Paraguay tenía como asociaciones incorporadas a las de los criadores de cerdos, cabras, ovejas, etc. Se entiende perfectamente que estas son incorporadas a una entidad de ganaderos porque también los criadores de las llamadas "especies menores" son ganaderos.
No deseo pecar de desorbitádamente preciso, sin embargo rescato la cuarta acepción de la palabra ganado que dice: Conjunto de abejas que hay en una colmena. Por tanto, no nos equivocamos si llamáramos ganadero al criador de abejas.
Pero, en Paraguay al criador de abejas se llama apicultor; no por eso deja de calzarle la palabra ganadero a la luz de la definición otorgada por la RAE.
Redundando un poco más diría que en España a la estancia se llama preferentemente ganadería. En España como en Paraguay se dice ganadero al que cría ganado. También aquí llamamos estanciero al que tiene un establecimiento ganadero. En España también se conoce con el nombre de estanciero al que tiene una casa de campo.
En un criadero de cabras de Paraguay al que cuida de ellas se le llama peón y no cabrero como se usa en Argentina, México y España. Cabrero es el pastor de cabras según la RAE.
En Paraguay mucha gente dice "es un bodrio". Bodrio es un caldo mal hecho con sobras (*). También es la sangre del cerdo condimentado para la morcilla. Pocos usarían aquí la palabra bodrio para referirse al contenido de la morcilla, nuestro conocido y apetecible mbusiá.
El desuso o desconocimiento regional de la palabra no anula el sentido puro y universal de la misma.
En Paraguay, la ganadería se divide en dos grandes grupos: 1)- Mayor y; 2)- Menor.
En la primera están los bovinos y los equinos, preferentemente; en el segundo, las cabras, ovejas, cerdos, etc. Los que crían ganado mayor también suelen dedicarse a la de los menores. Los que crían ganado mayor y menor son, esencialmente, ganaderos.
Espero que en otra oportunidad podamos intercambiar ideas y pareceres sobre la trastocación de la palabra, la idea y de los conceptos. Digo esto porque en Paraguay, cuando de lenguaje se trata, existe una peligrosa corriente de alterar lo puro por algún interés (que nada tienen que ver con la gramática, la lexicología, la lingüistica, el castellano propiamente dicho) en este caso proveniente, sobre todo, de sectores sociales que confiesan su enemistad con los criadores de ganado. La palabra ganadero fue vilmente manoseada y nunca defendida no tanto a favor de los criadores sino por el valor y el significado de las palabras.
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 REFERENCIAS:
(1)- Es España, por ejemplo, se dice que tal toro de Lidia, presentado en tales o cuales corridas o faenas, pertenece a, por ejemplo, la "ganadería de Juan Pedro Domeq". Para la Unión de Criadores de Toros de Lidia de España la palabra ganadería es definida como conjunto de "reses vacunas bravas, de todas las edades y sexos, cuya crianza y conservación es común".
(2)- No especifica de qué especie, tampoco se refiere a que sea la especie bovina.
(3)- No viene al caso.
(4)- No viene al caso.
(5)- Viene al caso.
(6)- Viene al caso.
(7)- Apiario.
(*) “A nadie le faltaba el bodrio necesario para ir pasando” (Pío Baroja, “La feria de los discretos”).



Historia de la ganadería paraguaya

T ranscurridos 18 años de la llegada de los primeros españoles a la Bahía de los Carios, el primer plantel bovino llegaba al Fuerte de la Santa María de la Asunción. Dada las excelentes condiciones de los campos de pastoreo de las comarcas guaraníes, fue alentada por los pioneros del reino a importar, con muchas penurias de traslado sin dudas, aquellas primeras cabezas de estos cuadrúpedos que les permitirá seguir,como en España, con la costumbre ganadera. Trece años antes de la llegada de las primeras siete vacas y del primer toro importado de España por los hermanos Scipión y Vicente Goes había llegado la primera manada de caballos mediante Álvar Núñez Cabeza de Vaca.
El historiador español Pedro Antonio Vives Azancot, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, afirma que Paraguay en el siglo XVIII todavía seguía siendo un "lugar extraño, olvidado, de segunda fila" y que Asunción no pasaba de ser "un almacén distante, mal combinado y con un paupérrimo surtido"1/, de modo que pensar en que la ganadería bovina en estas lejanías, tras la incorporación de las vacas tropeadas por un tal N. Gaete y el mismo Juan de Salazar (foto, arriba), desde las costas del Brasil 2/, fue más bien por la bondad de la naturaleza que por un plan político económico de la colonia.
Esta primera hacienda fue llevada hasta las cercanías de los aduares del cacique Maquiracé, en Tapuá (San José de los Campos Limpios de Tapuá desde el 1 de febrero de 1785) que era una planicie libre de bosques, benigna para el cuidado de la nueva hacienda, a la que los nativos, emparentados con Domingo Martínez de Irala (foto de abajo), casado con Yvoty Sa´yju (Leonor), y otros capitanes de este. Las tierras ocupadas actualmente por el campo de exposiciones de la Asociación Rural del Paraguay en Mariano Roque Alonso eran partes de aquellas que contenían los primeros bovinos locales.

Trece años después de la primera importación de bovinos, en 1568, Felipe de Cáceres introducía en Asunción otra partida de vacas y toros traídos desde el Alto Perú. Desde el año siguiente, Cáceres fue autorizado por el rey de España a repartir tierras y ganado a los capitanes.
Esta hacienda, sin dudas, amalgamó aún más la relación hispano con los indígenas y obligó a dar inicio a una planificación de las tareas rurales en base a esta incipiente actividad junto a la milenaria agricultura que se practicaba en la comarca. Muy pronto la ganadería tuvo que practicarse en zonas bien separadas por empalizadas de troncos y ramas de árboles y los cursos hídricos, de modo que los cultivos no se vean dañados. Ya en 1578 Juan de Garay firmó una ordenanza obligando a los vecinos a construir corrales donde meter el ganado para que no destruyan "las rozas" 3/.
Más adelante, por mediados del siglo XVII, comenzaron los enfrentamientos entre los nativos de Tapuá con los guaicurúes y payaguaes atraídos por la hacienda. Por 1680 la zona fue arrasada por estos y sus pobladores migraron hacia el este hasta el valle de Capiatá 4/ donde se formaría luego, con sus descendientes, el pueblo del mismo nombre. Aquella guerra guaraní fue también promovida por la codicia despertada hacia los bovinos. Por 1670, el general Pedro de Orrego y Mendoza tenía una estancia en el valle de Tapuá Guasú con ganado y agricultura 5/.
Un siglo antes, por 1580, Juan de Garay decide repoblar Buenos Aires con nativos guaraníes y criollos trasladados desde Asunción. El contingente también llevó al menos mil caballos, doscientas vacas, quinientas ovejas, yeguas, carretas, bueyes y otras cosas indispensables, respaldado por 39 soldados armados a cargo de Alonso de Vera, sobrino de Pedro de Mendoza, afirmaba el padre Lozano. En 25 años de ganadería vacuna en Asunción y alrededores ya había suficiente como para rehacer la ganadería en el estuario del Río de la Plata, desde los campos próximos al Fuerte de Buenos Aires.
Si bien la idea de que la ganadería bovina fue incorporada a Tapuá por la necesidad alimentaria de los españoles es totalmente descartable, sí se puede afirmar que con su explotación se dio inicio a una serie de modificaciones socio culturales y, como señaláramos más arriba, hasta cruentas y prolongadas guerras entre pueblos indígenas y españoles.
Para finales del siglo XVI, todas las tierras del Río de la Plata, desde Buenos Aires hasta Asunción, estaban invadidos por ganado bovino salvaje cuya cacería estaba permitida para extraerle cuero, cebo y la lengua, la única parte que usaba para alimentarse 6/.

En síntesis: Habiendo suficientes recursos alimenticios en Tapuá y el Fuerte de Santa María de la Asunción, proveida especialmente por los indígenas parientes, los españoles se preocuparon introducir el ganado bovino 18 años después de la fundación del fuerte. En resumen también se puede decir de esta primera parte de la historia ganadera en Paraguay que en menos de 50 años, la especie bovina se multiplicó por miles sin que el hombre pueda controlarla por lo que, incluso, se volvió salvaje, permitiéndose la caza indiscriminada de la especie.
El manejo del negocio ganadero a partir de las misiones jesuíticas primero y, del Estado, después, han permitido el constante sostenimiento, de la exportación de cuero y cebo, interrumpido de vez en vez por medidas políticas de los gobiernos de Buenos Aires. Las diferencias entre la nueva Confederación Argentina y la República del Paraguay del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia han obligado a éste a entregar animales (vacas y caballos) criados en las Estancias de la Patria (formadas en base a los bienes de los expulsados jesuitas) con lo que la población paraguaya pudo soportar las necesidades alimentarias por causas del aislamiento en el periodo post independentista.
La hacienda bovina para cuando comenzó la Guerra contra la Triple Alianza superaba las 1.500.000 cabezas, consumida casi en su totalidad, repoblandose los campos con el aporte de los criadores entrerrianos y correntinos, en el sur del país, dándose inicio a la incorporación de las industrias saladeras del norte en 1912 la formación de nuevas empresas pecuarias entre 1912 y 1920 (Saccarello, Spinzi, Núñez, Irigoyen, Richar, Urrutia Ugarte y Compañía, Girard, Storm, Liebig´s, Aceval, Macchi, etc.); la reorganización de la sociedad ganadera inmediatamente después de la guerra contra Bolivia; la importación de animales pura sangre de razas europeas a partir de 1940 y; la importación de ganado cebuíno desde el brasil por los Sarubbi de Caazapá a mediados del siglo XX 7/.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Un país divino para morirse de risa

No me pueden decir que vivir en Paraguay no es divertido. Todo es cuestión de mirar las cosas desde el amable ángulo de la apoltronada irresponsabilidad. Al fin de cuentas un poco de irresponsabilidad no hace tanto daño, como sí causa, por ejemplo, el azúcar en los diabéticos y; la sal, en los hipertensos.
Digo que con un poco de nadería podemos pasarlo muy bien en el Paraguay. Tome su reposera y balconee; verá de todo y, en algunos casos, capaz que se de el gusto de un par de buenas carcajadas.
Fíjense. Hoy, por ejemplo. Un abogado denuncio que dejó su coche estacionado cerca del Palacio de Justicia y fue a hacer algunas gestiones en sus oficinas. Dentro del coche, aparcado en la calle, dice que dejó a su hija. Dijo también que una hora y pico después de hacer sus cosas en el Palacio de Justicia olvidó y no encontró ni su coche ni a su hija.
Tampoco denunció su caso a la Policía. Pero la Policía, profesional como siempre fue, rodeó la manzana por donde habría estado estacionado el coche y, con la sagacidad de los detectives de Conan Doyle, preguntaron al dueño de una casa con cámara de seguridad si no tendría problemas para mirar lo que registró la cámara. Aceptada la petición, el dueño puso en rew la grabadora de imagen y no encontró nada. El supuesto coche no se estacionó en el lugar donde dijo el denunciante.
Para esta hora no se sabe nada ni del coche, ni de la nena ni si en verdad el denunciante es abogado o qué. Así nomás, como dice Julio Vera, el conductor de un escuchado programa radial tempranero.
Podemos decir que el caso no fue sino un "bluper" del tipo que se presentó como abogado contra todos. Super gracioso. Lo que se dice, nos farreó. Solo acá podemos divertirnos tanto.
Otro:
Un parlamentario entró raudo a la sala de sesiones y dijo al presidente que él tenía la precisa, la solución, para el problema alimentario nacional y pidió un minuto de atención a la sala. Concedido, dijo el presidente. El parlamentario impostó la voz, miró de izquierda a derecha al momento de expresar el "señores colegas parlamentarios, señoras colegas parlamentarias" (¿así se dice?) de rigor y más serio que Zapag sabiendo que Olimpia será el nuevo campeón, presentó a la asamblea su plan de desempolvar la antigua Copacar.
Un viejo y currutaco parlamentario, expontáneamente, hizo un molinito con el índice derecho en torno a su oreja; una opositora de esas altaneras que nunca faltan se rió descaradamente; otro, quemando un cigarrillo, meneó, disgustado, la cabeza y un mechón de su plateado pelo cae sobre sus ojos.
Como practicó alguna vez el senador Camilo José Cela durante el discurso de uno de sus adversarios políticos también en la cámara, pero de España, un oficialista ventoseó ruidosamente (no se sabe si como protesta a su planteo o sencillamente por cochino) al extremo de haber dejado palomillos por huella (pero esto no es problema para la nación paraguaya sino para la lavandera).
Desde luego, el pobre (el que quizo vender la idea no el pedón) no sufrió lo que fue aquello por la década de 1950 cuando la veda de carne y toda esa historia maldita o, fue un masoquista (y lo sigue siendo) y que por eso quiere retorno de semejante salvajada.
En fin, lo cierto y lo concreto es que la idea fue al pedo.
Tengo un amigo escandinavo que me llamó por teléfono para preguntarme si era verdad dicha noticia que leyó por Internet y le respondí que sí. Escuché al otro lado del teléfono una retumbante risa, inesperado para mí puesto que a ellos nada les causa gracia. Bueno, este se rió con ganas. Me contagió. Yo también reí. Igustoitereí... o sea, demasiado daba gusto.
Y me digo, al fin de cuentas, todo es cuestión del cristal con que se mire. Me reí mediante el cristal que usó mi amigo y, sobre todo, de la humorada del parlamentario.
Solo aquí nos reimos tanto de las payasadas que hacemos todos los días. Acabo de descubrir que, efectivamente, es un país divino...
Otra, última, antes de que se vayan.
Una de guerra. Las escenas: tanques, tropas militares, aviones y helicópteros, barcos surtos en las cercanías, caras pintadas en epopéyicos campamentos militares en el norte. Sesenta días a pura tensión. La misión: atrapar a 10 gatos locos que se hacen llamar Ejército del Pueblo Paraguayo. Final de la película: volvieron los pundonorosos militares y policías de tan desgastante como peligrosa misión
¿Con los presos metidos en una jaula, esposados y engrillados?
No.
Volvieron dije nomás ...
Volvieron sin nada. Diez ratones no fueron capturados por 5.000 gatos. Perdieron pero se divirtieron. Ellos también, ¡qué tanto!, tienen derecho a pasarlo bien.
No quiero que se rían de esto; sí que les cuenten a los guionistas de Tom y Jerry, seguro que, ellos sí aprovecharán para sus tiras cómicas. Ya le veo a Tom, el militar, persiguiendo a Jerry, el EPP de la serie. Y que el ratoncito termine encerrando a Tom en el baño.
Y bueno, así es la cosa en Paraguay. Todos los días hay algo para reirse. Para qué complicar la vida. La risa es remedio infalibre decía la revista Selecciones en una de sus secciones fijas. A reirnos y a otra cosa, mariposa. No se compliquen, ubiquen sus reposeras y disfruten del balconeo.











martes, 25 de octubre de 2011

Algodón y democracia en Paraguay

Alfredo Stroessner fue derrocado del poder en la madrugada del 3 de febrero de 1989 y exiliado en Brasil donde falleció en el 2006. Culminaba en la madrugada de San Blas un periodo dictatorial iniciado en 1954 y legaba el programa algodonero más exitoso de la historia económica de Paraguay.
¿Qué influyeron para que la fibra paraguaya sea exitosa en los mercados internacionales? Se podrían sintetizar en tres ejes:
1)- Largo y resistencia de la fibra, 2)- Disponibilidad abundante y creciente y; 3)- rigurosa calidad del algodón en rama.
Tal era la calidad del algodón paraguayo que logró, tras un esmerado trabajo científico, su propia identidad en el mercado de Liverpool. Este logro cruzó hacia la era democrática de la mano del ingeniero agrónomo Hernando Bertoni que, así como en el de Stroessner, continuó siendo el ministro de Agricultura y Ganadería durante los primeros meses de gobierno del general Andrés Rodríguez Pedotti.
Nadie sospecharía que la malvácea sería emboscada y que recibiera un tiro mortal en plena democracia.
Bertoni continuó en la cartera que tomara a fines de la década de 1960 con el acompañamiento de la flor y nata de los expertos que Paraguay tuvo jamás, como el ingeniero agrónomo Luís Alberto Álvarez, titular de la Dirección de Investigación y Extensión Agropecuaria y Forestal (DIEAF), un científico genetista que sacó adelante desde el Instituto Agronómico Nacional (IAN) de Caacupé la variedad Reba P- 279, la variedad algodonera estrella que permitiría la corona de oro para el algodón paraguayo en los mercados mundiales.
Desde el anonimato del laboratorio, Álvarez fue el gran estratega del programa algodonero; fue el gran capitán del Proyecto de Investigación y Experimentación Algodonera (PIEA) mediante el cual, año tras año, fue añadiendo nuevos descubrimientos sobre cepas que permitan más y mejores logros en el mercado internacional.
Un equipo de técnicos altamente capacitados, encabezado por el ingeniero agrónomo Cirilo Centurión en la Oficina Fiscalizadora de Algodón y Tabaco (OFAT) y; el agrónomo Pedro Lino Morel en el Servicio de Extensión Agrícola Ganadera (SEAG), tuvo acompañar a Bertoni en el manejo de la política algodonera.
En los momentos cumbres del algodón nacional, entre 1988 y 1992, el rubro ocupaba a 137.000 familias campesinas que, en conjunto, cubrían hasta 560.000 hectáreas de capullos blancos que, en tiempos de cosecha, ocupaban a unas 1.500.000 personas en el país.
Más de treinta industrias desmotadoras procesaron el algodón en rama y otras estaban por instalarse en el país hasta que se produjeron algunos cambios en el gobierno del general Rodríguez como, por ejemplo, el del ministro. Sin explicaciones válidas, el ingeniero Bertoni fue cambiado por uno de sus alumnos, Ing. Agr. Raúl Torres Segovia y; el gobierno decide, sin decir agua va, la importación de semilla de algodón.
Para cuando Torres asume la conducción del Ministerio de Agricultura y Ganadería hubo una notable merma de la producción de semilla nacional y que alentó la importación de la de algunos países extranjeros.
LAS INDUSTRIAS EN SU MEJOR MOMENTO
Independientemente a los vaivenes políticos, la industria algodonera seguía creciendo sostenidamente en todo el territorio nacional. Algunos empresarios a más de ampliar sus respectivas industrias desmotadoras, otros procedían a invertir en su instalación en localidades donde la producción es creciente, tal como a Herbert Willersinn quién decidió montar su industria desmotadora en Horqueta, departamento de Concepción, por lo que Alfredo Stroessner y el ministro de Industria y comercio Delfín Ugarte Centurión firmaron el decreto 29.515 del 3 de agosto de 1988.
Tres meses antes, el 13 de mayo de 1988, por decreto 28.369, la firma Lienzos del Paraguay Sociedad Anónima era beneficiada con la ley 550/75 de inversiones para instalar una hilandería en Villa Hayes, departamento de Presidente Hayes.
El 12 de setiembre de 1988, por decreto 114 del Poder Ejecutivo, la Algodonera Guaraní Sociedad Anónima era respaldada por la referida ley para ampliar su desmotadora localidad en Coronel Oviedo, departamento de Caaguazú.
En el marco del crecimiento industrial algodonero paraguayo, el flamante presidente Andrés Rodríguez firmó varios decretos aprobando los estatutos sociales de nuevas empresas que se incorporan al desmote de la fibra, como la compañía Textil del Paraguay sociedad Anónima (CMPEXPAR SA), Algodonera Paraná Sociedad Anónima (APASA), Prime Cottom Sociedad Anónima y; aprobando modificaciones de los Estatutos sociales de Industrial cordillerana Sociedad Anónima (INCOR SA), Manufacturas de Pilar Sociedad Anónima, entre otros. Todas las industrias apuntaban al crecimiento.
EL ERRÁTICO PLAN RODRIGUISTA
Decíamos que el presidente Andrés Rodríguez llevó muy bien el plan algodonero que hasta la revolución de febrero de 1989 no paraba de crecer. Sin embargo, a partir de la campaña agrícola 1990/91 los problemas empezaron a aflorar ya con la ausencia del padre del programa algodonero, Hernando Bertoni.
Siendo ministro de Agricultura y Ganadería el ingeniero agrónomo Torres Segovia y por decreto 7.650 del 6 de noviembre de 1990 el gobierno dispuso la destrucción de aquellas parcelas algodoneras establecidas con semillas brasileñas. Un flujo importante del material genético se registró ilegalmente a través de la frontera seca desde el vecino país por lo que Rodríguez ordenó destruir las parcelas sembradas con semillas de dicho origen.
El considerando del decreto destacaba en su primer párrafo la necesidad de evitar la entrada y la diseminación del picudo del algodonero en el territorio nacional. Esta plaga se constituía entonces en la peor amenaza de su género a la explotación de la fibra en la Nación.
En esos momentos, la siembra algodonera local todavía se realizaba en base a la variedad nacional Reba P-279.
Aquel decreto, sin embargo, no arrojó resultado alguno puesto que todas las semillas ingresas de contrabando ya estaban sembradas y eran imposibles individualizar las parcelas cubiertas con aquellas.
1991 fue el epílogo de los años de oro del algodón, con 560.000 hectáreas cubiertas y una cosecha de 753.000 toneladas.
El picudo, las inundaciones de 1992, las erráticas decisiones de Andrés Rodríguez sobre la explotación del textil, hasta algunos interés políticos electoralistas han marcado desde 1992 el final inesperado de la explotación del algodón en Paraguay.
La falta de buena semilla nacional llevó contra las cuerdas al Programa Nacional del Algodón que para aquel entonces se había convertido en el imperio blanco de la economía paraguaya y que, en un par de años, empezaría, en efecto dominó, a contagiar su drama a otras esferas empresariales, industriales y bancarias y que acelerarían, incluso, la quiebra de empresas y bancos.
En los primeros meses de 1992, cuando las papas quemaban y las familias afectadas a la explotación del textil se desalentaban, se crea el Fondo de Apoyo al Productor de Algodón (FAPA) por decreto-ley 11 del 2 de marzo de 1992, una suerte de canilla libre para Rodríguez y el entorno afectado a la producción del algodón.
Fue así que por decreto 13.671 del 28 de mayo de 1992 el Banco Central del Paraguay transfiere al Ministerio de Hacienda 32.000.000.000 de guaraníes para ser manejado a través de la FAPA.
El Estado paraguayo terminó subsidiando el algodón ante los bajos precios pagados por la cosecha paraguaya precisamente por la baja calidad desmotada. Ya para entonces la importación de semillas Delta Pine, de procedencia norteamericana, se venía realizando sin la debida rigurosidad para los controles genéticos y fitosanitarios por parte de los paraguayos.
Los decretos 14.321 del 20 de julio de 1992 y 14.322 de la misma fecha referían a la modalidad de subsidio estatal para los agricultores, algo que no escapaba a las dudas provenientes de las subjetividades que generaban las decisiones de quiénes tenían a su cargo la administración del dinero público para tal fin.
Como el mercado de Liverpool ya no cotizaba el algodón paraguayo el referido decreto 14.322 aclaraba que el subsidio a los productores primarios se fijará en base a la cotización que decida el mercado inglés al algodón argentino. El textil paraguayo iba en picada.
El 21 de julio de 1992, el presidente Rodríguez, el ministro de Hacienda José Díaz Pérez; de Agricultura y Ganadería, Raúl Torres Segovia y; de Industria y Comercio, Ubaldo Scavone, estampaban sus respectivas firmas en el decreto 14.323 por el cual se autorizaba la importación de hasta 5.050 toneladas de semilla de algodón, “en consideración a que factores climáticos adversos motivaron las graves inundaciones afectando una gran extensión de plantaciones del citado producto”, decía el considerando del decreto respectivo. El decreto destacaba otro deseo estatal: cubrir 500.000 hectáreas en el año agrícolas 1992/93. La esperanza es lo último que se pierde.
Las campanas empezaban a doblar por el renglón agrícola más poderoso entre las familias campesinas paraguayas.
Las 5.050 toneladas de semilla cubrían una demanda de 202.000 hectáreas considerando el uso de 25 kilos de semilla por hectárea. En aquella campaña se han completa 235.450 hectáreas con un rendimiento de 1.600 kilos por hectárea.
El errático como desprolijo rumbo de la política algodonera del gobierno de Rodríguez se coronó el 10 de diciembre de 1992 cuando por decreto 15.780 ordena que de urgencia se construyan en el Instituto Nacional de Tecnología y Normalización (INTN) las salas requeridas para el montaje de un laboratorio de textiles donado de Cooperación Internacional (JICA) del Japón, cuyos equipos provenientes de aquel país estaban a días de llegar al país. El algodón paraguayo, tanto en la producción de materia prima como en su desmote e industrialización de tejidos caía en un profundo despeñadero cuyos orígenes podrían sintetizarse en 1)- inexplicable desinterés gubernamental, 2)- Importación de semillas de poca y hasta nula capacidad germinativa, 3)- ataque general del picudo a los algodonales, 4)- Escasa rentabilidad de los cultivos.
UN POLITICO SEPULTURERO
Desde agosto de 1992, cuando comenzó la campaña interna de la Asociación Nacional Republicana (ANR), partido en el gobierno, el proceso de producción nacional sintió sus efectos, sobre todo en el campo donde los discursos políticos sobre la explotación agrícola desorientaban en lugar de orientar. Algunos eran mensajes violentos contra el trabajo algodonero.
De venir golpeado, el plan algodonero sintió otro duro golpe de parte del político colorado Juan Bautista “Letradito” Ibáñez quién, como compañero de fórmula de Luís María Argaña, pregona en las concentraciones coloradas en el campo su desprecio hacia la siembra algodonera, alentando directamente a los agricultores a no sembrar el textil para que los desmotadores dejen de ganar dinero “a costillas” de los productores primarios.
Esto lo decía en directa alusión a Juan Carlos Wasmosy, candidato adversario en aquella contienda republicana, que era propietario de más de una desmotadora de algodón en Paraguay.
Los discursos del dirigente sampedrano fueron fulminantes.
Miles de campesinos seguidores de la lista encabezada por Argaña abandonaron la siembra, decisión que les obligó a soportar las consecuencias que incluyeron desde la venta de las tierras trabajadas a la separación de familias y al éxodo de agricultores sin ocupación hacia las ciudades. Logrado el terrorismo contra la producción algodonera y cumplido el papel de sepulturero, “Letradito” Ibáñez se borró de las actividades públicas.
CASTIGO ASIATICO AL ALGODÓN PARAGUAYO
La contaminación de polipropileno o plastillera en las partidas exportadas produjo no pocos dolores de cabeza a los industriales paraguayos del sector. Esta contaminación se origina en el uso de las bolsas de plástico para la recolección de los capullos. Su uso se debe a que es más barata que la de algodón y que es la recomendable.
A más de ser barata, los agricultores la prefieren porque no recoge “capi´i catî”, pero tiene el grave inconveniente que en poco tiempo se deshila y se mezcla con el algodón, partiéndose en miles de fibras mucho más finas que es imposible separar del algodón, ni siquiera en las industrias desmotadoras.
Así las cosas, el hilo y la tela que lleva la plastillera surgen como manchas muy visibles porque no toman la tintura al teñir la tela. La plastillera no se tiñe.
Partidas de algodón nacional con restos de plastillera han llegado a los mercados internacionales generando problemas graves de calidad final de los productos industrializados por lo que algunos países, incluso, han dejado de comprar la materia prima paraguaya.
En el año 2.000, según relató el Agr. Pedro Lino Morel, gerente general de Cadelpa, industriales paraguayos viajaron a Bangladesch, Asia, a los efectos de pagar una multa de 100.000 dólares por los perjuicios causados ese año a las industriales textiles de aquel país que había comprado el algodón nacional. “Lo que es peor - añadió Morel - aparte de la multa, es que esa gente ya no quiere comprar algodón paraguayo, al tener una mala experiencia” (Revista “Granos”, Año I, Núm, I, marzo de 2003, p. 55).
LOS AÑOS DE ORO DEL ORO BLANCO
Referíamos más arriba que los años de oro del algodón fueron los de inicios de 1990 de cuando los agricultores contaban con semillas nacionales suficientes de las variedades trabajadas en los laboratorios del Ministerio de Agricultura y Ganadería. Para ese momento operaban unas 35 desmotadoras en el país, frente a 30 en 1983 y; 11, en 2011.
Para ese entonces unas 137.000 familias se dedicaban íntegramente a la explotación del textil ocupando a más de 1.500.000 campesinos. Existía, sobre todo, excelente conocimiento del productor sobre el manejo del renglón, la capacidad industrial instalada era cada vez mayor, los créditos fluían constantes hacia todos los sectores que protagonizan la explotación y la exportación del algodón desmotado era sólida.
Eran años de nuevas inversiones en las unidades productivas y las familias se arraigaban en sus respectivas comunidades rurales.
De aquel pico de producción en la campaña agrícola 1990/91 con 560.000 hectáreas cubiertas y 752.000 toneladas de algodón en rama cosechadas la marca fue decreciendo hasta llegar a 13.000 hectáreas en la campaña 2009/10 con 15.124 toneladas de cosecha, igual al 2 % del pico cosechado en 1991.
EXPORTACION DE TELA DE ALGODÓN NACIONAL
Pese a la escasa de materia prima en el 2011, la industria textil de Pilar no ceja en su plan expansionista. Es así que ejecutivos de la firma confirmaron a medios de prensa de Asunción que triplicará su producción para franquiciar en Centroamérica. Para agosto de 2011 iniciaba negocios con Guatemala mientras ya estaba exportando a Perú, Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia y Chile.
El grupo “Pilar” se dedica desde el desmote hasta la producción de tejidos desde varias décadas atrás en la República del Paraguay. También coopera con los agricultores para la siembra del textil. Una desprendimiento del grupo es “Tiendas Pilar” que comercializa hilos, tejidos y prendas de vestir de algodón puro.
Para el 2011 la producción de telas de la empresa es de 20 millones de metros cuadrados y aspira llegar a 60 millones de metros cuadrados para responder a la demanda centroamericana. Por ahora, los planes de exportación de la compañía a Guatemala apuntan a 600.000 metros cuadrados de tela de algodón.
Por su lado, los confeccionistas de ropas registraron record de exportación en abril/2011 con 20 millones de dólares de venta igual al 84,8 & más que en los cuatro primeros meses de 2010, según un informe elaborado por la asociación Industrial de Confeccionistas del Paraguay.
¿CONVENCIONAL O TRANSGÉNICA?
En la primera década del siglo XXI el algodón paraguayo ingresó a terapia intensiva por la falta de semilla fiable esto descontando otro importante logro nacional en el mercado internacional: la identidad de la fibra paraguaya. La semilla del renglón comenzó a importarse casi sin control a partir de 1992 si bien el Ministerio de Agricultura y Ganadería daba esporádicos señales sobre esfuerzos, también aislados, de cuanto procura en sus laboratorios para recuperar una semilla nacional.
Mientras Argentina y Brasil adoptaron la semilla transgénica, en Paraguay la novedad no es bien vista por algunos referentes campesinos que prefieren la cepa tradicional (IAN 425 y la Delta, ésta originaria de la semilla importada de Estados Unidos a principios de la década de 1990).
Para el 2011 se instaló un gran debate en Paraguay sobre la conveniencia de sembrar o no el algodón transgénico, involucrándose hasta algunos partidos políticos.
La nueva semilla que para la campaña agrícola 2011/2012 los industriales desean importar de Brasil es conocida con el nombre de “Algodón BT” (Basillus thuringiensis) es una cepa creada a través de la ingeniería genética producida por la compañía de biotecnología Monsanto. Esta semilla genera su propio insecticida matando a la oruga del algodón.
El Comité Consultivo Internacional del Algodón en su reunión 59ª realizada en Australia en noviembre de 2000 reconoció la importancia potencial que reviste el algodón que viene de la ingeniería genética estando vigilantes para no sacrificar la rentabilidad, el medio ambiente y la flora (Revista “Granos”, Año I Núm I, marzo de 2003, p. 58).
Lo claro y concreto es que hay puntos coincidentes entre los agentes de la producción, como, por ejemplo, que es necesario reactivar la producción algodonera. En medio de las idas y venidas por encontrar el punto medio en la balanza a partir de los intereses girados en el tipo de semilla a utilizarse en adelante, el ministro de Agricultura y Ganadería, abogado Enzo Cardozo, llevó durante el 2011, al que se podría llamar el año de la gestación o del renacimiento algodonero en Paraguay, incontables contactos oficiales y privados logrando, al mismo tiempo, instalar una interesante discusión en la opinión pública que redundará, a corto plazo, a favor del retorno del algodón en la mayoría de las chacras de este país sudamericano.
¿HACIA DONDE VAMOS?
El ser humano necesita alimento, vestido y vivienda; el algodón responde a una de sus necesidades básicas, por lo tanto su producción es necesaria. Paraguay, como proclamaran el sabio Moisés S. Bertoni Torreani y el doctor Manuel Domínguez, de tierra feraz puede dar no solo a los paraguayos sino a una buena parte de la humanidad la materia prima que necesita para vestirse. El resto, sobre todo la decisión, depende de los mismos paraguayos.
¿Qué necesitamos?, sólo empeñarnos en recuperar la producción algodonera que fue desapareciendo gradualmente de nuestra agricultura a partir de 1993. Ese deseo está administrado actualmente con mucho sentido de responsabilidad.
Así tengamos que volver a iniciar de cero, iniciemos. Nos conviene trabajar el algodón, es nuestra riqueza desde hace milenios. Siempre habrá necesidad de vestido, por tanto de la materia prima con qué producirla. El mandyju paraguayo tuvo presencia activa en los mercados internacionales y esa debemos recuperar, por una cuestión económica y, desde luego, de honor.
El reposicionamiento de la fibra paraguaya en el mercado internacional demandará tiempo, calidad y volumen. La cantidad, en razón de que las grandes fábricas procesadoras fabricantes de hilos y tejidos les resulta más conveniente trabajar con una fibra uniforme durante todo el año; entonces, toman la mano a las características de cada fibra y ya saben el porcentaje de mezcla.
Más importante que la cantidad es la calidad que dependen de las variedades sembradas, de las condiciones en las que se producen ese algodón y, finalmente, del manipuleo de esa fibra desde la cosecha hasta el desmote. El algodón paraguayo ocupó una privilegiada posición en el mercado internacional en la categoría de fibras de longitud intermedia y ha sido muy bien posicionado porque correspondía a una variedad que tenía finura, madurez, buena coloración, etc.
¿Cuánto nos queda por delante para recuperar lo perdido? Mucho. Pero lo más importante es poner manos a la obra y volver a comenzar. Nada está perdido cuando la buena voluntad se pone por delante.