Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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viernes, 15 de julio de 2011

Hilo de algodón

En 1989 visité Taiwan, China. Durante casi un mes recorrí sus pueblos y, traductor de por medio, conversé largo con sus campesinos en sus propias casas. Ellos trabajan pequeñas parcelas de tierra. Si algo falta en aquella isla es tierra agrícola y con la que hay se campanean los agricultores. Me quedé profundamente impresionado por la manera de sacar provecho a la naturaleza.
Un terrateniente taiwanés es aquel que tiene tres hectáreas de siembra. Siembran hasta en planteras y ¡obtienen ganancias! Un pueblo del sur tiene un bosque de bananas perteneciente a una cooperativa de campesinos. Convierten en mucho lo poco que tienen.
En las casas tienen un pequeño cuarto separado donde funciona una rueca eléctrica. Produce hilo con el algodón desmotado comprado de India, Egipto, Perú y Paraguay. La máquina trabaja sola, mientras el dueño de casa atiende otras actividades en la chacra. Una vez que terminó el fardo de algodón se renueva y sigue trabajando, día y noche. El hilo crudo producido es entregado a la industria hilandera para convertirlo en hilos más finos; de allí a tintorearlos y finalmente a la producción de tejidos.
El campesino taiwanés no produce algodón como nuestros agricultores; hace hilos de la cosecha de nuestros agricultores. Es un pequeño industrial y como él son miles en la isla. En un espacio de dos por dos metros opera su industria productora de hilo crudo que entrega periódicamente a la siguiente industria mientras recibe más fardos de algodón desmotado de 200 kilos.
En Paraguay llegaron a trabajar hasta 130.000 familias campesinas para producir el algodón en rama, procesada en nuestras desmotadoras y que los agricultores taiwaneses aprovecharon para trabajarlos en sus casas como industriales.
Tengo certeza que ese campesino chino que procesa el algodón comprado de lejanos países gana más que, por ejemplo, los productores de algodón de Paraguay que, dicho sea de paso, pueden ser dueños de 10 a 20 hectáreas (algo que los chinos ni sueñan con tenerlas).
Ahora que se prevé la reactivación de la explotación algodonera en Paraguay (al menos esa es la idea) los líderes campesinos debieras viajar a Taiwan para ver de sus pares isleños cómo se debe ganar dinero con la industria casera del hilado en base al algodón importado.
Volver a producir algodón en rama y procesar el desmotado en las casas de los campesinos sería un paso demasiado importante hacia el bienestar de la mayoría de los productores rurales ¿Se imaginan que cada familia esté entregando hilo crudo a Tejidos Pilar?, ¡sería estupendo! Si queremos, podemos...
(foto: Fotolia.com)

jueves, 14 de julio de 2011

Producción lechera en Paraguay

Participé de una reunión realizada en el local del partido Patria Querida (PQ) en la que se analizaba la reactivación algodonera en Paraguay. Me invitaron porque, quizás, publiqué un libro sobre la historia algodonera nacional. Pero no es al algodón a lo que quiero referirme sino a la producción de leche. Pasa que en esta reunión, un productor del departamento de Caaguazu dijo que el productor campesino sabe trabajar algunos rubros y, otros no. Acotó que el agricultor sabe trabajar con el algodón, la mandioca, el maíz, la banana y las lecheras.

Las familias campesinas de Paraguay se consideran realizadas si la propiedad ocupada es suya, si el acopiador le identifica como uno de sus mejores proveedores y si tiene, por lo menos, dos vacas lecheras.

El paraguayo del campo quiere y sabe de producción de leche. No obtiene mucha leche, pero forma parte de su trabajo diario. El hombre como la mujer entienden de esta tarea. Tienen leche en la casa con la que producen su propio queso que consumen y comercializan.

En algunas zonas, los vecinos se juntan y forman sus comités de productores de leche que venden a los que necesitan grandes cantidades de leche para la industrialización. La Cooperativa Chortitzer industrializa diariamente 250.000 litros de leche cruda, pero con un nuevo emprendimiento industrial de 2.500.000 dólares de inversión necesitará de 350.000 litros/día.

El paraguayo no sabe trabajar ni la soja ni el trigo; esto está preferentemente reservado a los descendientes de brasileños y a los itapuenses de padres inmigrantes. El campesino paraguayo prefiere lo suyo: mandioca,maíz, algodón, leche.

Si a estos importa producir leche bien pueden, en base a un sólido plan de producción, ampliar sus hatos y manejarlos como en la foto de Fotolia. Con capacidad de producir alimentos para las lecheras,con conocimiento básico de manejo y, sobre todo, con entusiasmo, los ingresos del campesino serán mejores.

Precisamente en eso están 180 familias de la Colonia Andrés Barbero, San Pedro, que ya están produciendo al menos 7.200 litros de leche cruda por día.

Como se sabe, Paraguay con casi 6.500.000 habitantes, no es autosuficiente en leche, sobre todo porque una buena parte es exportada a varios países.

Fotolia, mi descubrimiento

En una época, y de esto hace ya unos cuantos años, fui a lo mejor el periodista qué más fotos publicaba en el diario, en este caso el Abc Color. En este medio trabajé varios años y para este efecto tuve por compañero a mi Pentax MX (foto), una cámara pequeño gran angular con la que tomé mis mejores fotos periodísticas. Hoy la MX ya no sirve sino para tenerla en un rincón de mi biblioteca como una valiosa pieza personal de museo.

Soy de los periodistas que cree que un artículo sin fotos es como un ser humano sin brazos. Aprendí a valorar una buena fotografía, lo mismo que la autoría de quién tomó la imagen.

Valga la introducción para comentarles que estos últimos días he recibido un mail de Rodrigo García (rgarcia@fotolia-noticias.com) quién me explicó las bondades de una empresa internacional que provee fotos a todo el mundo, a precios ínfimos. La empresa se llama Fotolia (http://es.fotolia.com/).

En Internet hay millones de excelentes fotos de temas que uno piense y no piense. Pero todas las fotos tienen un autor a quién se debe respetar o sea, este debe autorizar la publicación de su trabajo, previo acuerdo, con el interesado. No siempre se procede de ese modo sino se baja la foto y ya está. Ese manoseo tiene su consecuencia, muchas veces engorrosa.

El drama se supera con Fotolia que tiene hasta hoy 13.716.814 fotos y 135.718 vídeos. Estamos, sin dudas, ante el primer banco de imágenes del mundo.

Le decía a Rodrigo que me gustaría escribir sobre helicópteros (especialmente los de la Policía Nacional de Paraguay que los adquirió de la compañía española Proiberia SA), lácteos, narcotráfico, etc., sobre los cuales tengo mi propio banco de datos, pero sin fotos. Me dijo que Fotolia me puede proveer la foto adecuada. Me entusiasmó la idea de encontrar en Internet un compañero, Fotolia, que me facilite las fotos sin ese temor propio de quién anda pirateando las ajenas y cuyas consecuencias pueden ser mucho más grave de lo que uno piensa.

Cuando entré en la web de Fotolia, de verdad, quedé asombrado ante las hermosas e ingeniosas fotos que vi ¿De esa calidad serán las fotos que me proveerán para publicarlas en Puerta de Emergencia?, me pregunté sin esperar respuestas. Déjenme decirles que a partir de allí sueño como cuando fui niño.

Me creo un reportero gráfico. Sé el valor de una foto, las dificultades para lograrlas, los esfuerzos que demandan en muchos casos. Lo sé muy bien. A Fotolia lo encuentro en Internet para cuando redacto en mi blog como a mis antiguos compañeros fotógrafos de Abc cuando salíamos en busca de noticias para los lectores del periódico. Yo escribo, Fotolia me provee la foto; el sueño del pibe, como dicen los porteños.

Desde luego, esta noche cuando me encuentre con algunos colegas, les voy a hablar de Fotolia, mi descubrimiento...

viernes, 3 de junio de 2011

Alfredo Seiferheld

A Alfredo Seferheld conocí en la redacción del diario Abc, cuando la década de 1970 empezaba a marcharse. Era un joven de anteojos grandes. Sonreía siempre y de mirada gacha. Usaba ropas claras y muy pocas veces lo vi sin un papel en la mano. Andaba en permanente conversación con los editorialistas del diario, entre ellos con el doctor Enrique Bordenave, con el director; con Luis Alberto Mauro, el jefe de redacción. Ocupaba un espacio al lado de la jefatura de redacción; un espacio sencillo, con un escritorio, una mesita de la máquina de escribir, una silla y sus apuntes ordenadamente puestos sobre la mesa.
Tenía un "Escarabajo" celeste, que estacionaba frente al diario, a la sombra de un lapacho. Su coche le parecía, suelo pensar; como él, sencillo, modesto.
Un día le dije que quería escribir la historia del algodón de Paraguay. Le mostré mis apuntes en una agenda negra que aparté para este tema. Se entusiasmó. Pocos días después me trajo un papelito en el cual anotó referencias del Archivo Nacional de Asunción sobre el algodón. Me dijo que podía acompañarme al Archivo hasta familirizarme con los documentos. Así lo hicimos.
Alfredo fue mi compañero para publicar mi primer libro en 1984. Me fue orientando día a día, hasta publicarlo. No logré la perfección del maestro, fue mi deuda. Y me escribió el prólogo. Y me acompañó a Villarrica, nuestra ciudad, a presentar el libro en el Centro Hispano-Guaireño.
Después del libro sobre algodón ("Los eslabones del oro blanco") me dijo que mal no estaría pensar en la publicación de la historia de la ganadería nacional. Tomé el guante. Publiqué "La ganandería en el Paraguay" en 1987 y lo lancé en la antigua sede de la Asociación Rural del Paraguay, sobre la calle Antequera, de Asunción.
Cuando supe que estaba muy enfermo ya no quería que se le visitara. Prefiero puentear ese momento. Para mi, Alfredo sigue dándome ideas, orientando mis trabajos de investigación cuando, solo, estoy en mi biblioteca.
Entre los años 2006 y 2007 cuando hacía mis tareas diarias en la Biblioteca Nacional de Madrid me preguntaba si qué haría Alfredo si estaba haciendo lo mismo que yo en ese importante centro documental europeo.
Cuando Humberto Rubín me manifestó su deseo de donar la Hemeroteca que lleva el nombre del historiador al Estado me dijo que lo haría, siempre y cuando se mantenga el nombre que ya lo puso: "Hemeroteca Alfredo Seiferheld".
Yo era el director de la Imprenta Nacional donde en un enorme salón montamos estanterías y en los cuales, hasta hoy, están las valiosas colecciones de diarios. La transferencia se realizó con todas las pompas. Me pareció verle siempre a Alfredo andar por dicha hemeroteca queriendo encontrar algún eslabón perdido de la historia que investigaba.
Hoy es 3 de julio de 2011. Muy temprano leí en Facebook unas recordaciones que han hecho Lylian Raquel, su hija y; David, su sobrino, por estos 23 años que se cumplen del fallecimiento del apreciado amigo y maestro. No puedo dejar de adherirme y asombrarme porque el tiempo pase feloz.

domingo, 22 de mayo de 2011

Este blog

En diciembre de 2007, estando radicado en Madrid, empecé a escribir en este blog. Al comienzo no entendía muy bien qué era esto nuevo a mi alcance y, mucho menos si a donde me conduciría. Como es más fácil escribir en la computadora que en el cuaderno de 200 hojas que tenía, me dispuse a cargar mis apuntes en el blog. Ya veremos, me dije por aquel entonces, a donde voy a parar con esto al que le bauticé con el nombre de "Puerta de emergencia".
Desde aquel diciembre de 2007 a esta parte, al menos 100 mil visitas ya me prestigiaron. Desde noviembre de 2009 a esta parte unas 60 mil y colita están registradas. Uf!, qué honor!


Y que conste que en este blog no hay ni fotos de desnudos, ni rock, ni farándulas, ni modas, ni modelos de coches, ni fútbol ni nada de esos temas que a tanta gente atrae en Internet. No. Yo solo escribo sobre lo que me place en el momento, como ahora, de escribir.


La gente visita mi blog y lee lo que le parezca mejor de los 400 y no sé cuantos comentarios que alcé. En estos días hay mucha y sostenida lectura sobre el artículo que titulé "Causas de la independencia paraguaya", supongo que debe ser por el Bicentenario nacional.


Cuando el tzunami de Japón escribí "Profecías sobre Japón", que atrajo a muchos lectores.


Estando en Madrid hice un trabajo de investigación sobre la prostitución de paraguayas en España. Fijé por eje de mis averiguaciones los avisos clasificados de los grandes diarios madrileños y publiqué "Cuanto cobras las prostitutas paraguayas en Madrid", artículo que se lee en forma permanente hasta hoy, a más de tres años de publicación.


Un domingo sentí el aroma del café proveniente de alguna cocina del vecindario. Me inspiró escribir "El café" que, parece, gusta a la gente.


"Nombre de caballos famosos" es otro artículo del blog que tiene sus lectores, preferentemente de España, México, Colombia, Argentina y Uruguay. Parece que, pese a la modernidad, mucha gente tiene apego a los equinos. Yo, también.


"Estafan por envío de carga a Paraguay" es un tema que promueve comentarios de paraguayos estafados en España.


En fin, hoy puedo arriesgar pensar que hay lectores para cada tema que expongo en el blog.


Mi autoestima, arriba, por esta respuesta formidable. "Hay que tener confianza en sí mismo. Si uno no la tiene, ¿cómo la va a comunicar a los demás?", dijo Pio Baroja en "El gran torbellino del mundo". Mi confianza se volvió mucho más grande mediante ustedes. Gracias, a todos.







lunes, 16 de mayo de 2011

Carumbé y cachapé

Hay varios modelos y tipos de carro. Según la Real Academia Española, generalmente se llaman carros aquellos vehículos de dos ruedas tirados por animales. También están los carromatos los que, sí, pueden tener dos o cuatro ruedas. Se llama carreta sobre todo al transporte de carga tirado por bueyes.
Se le llama coche al carruaje de cuatro ruedas. Se llama carruaje a todo carro y/o coche.


Hay diversas modelos de carruajes: Americana, Berlina, Birlocho, Cachapé, Calesa, Carricoche, carromato, diligencia, Faetón, Galera, Guayín, Landó, Landeaux, Simón, etc.


El Carumbé (foto) es el carro de dos ruedas y su nombre absolutamente paraguayo. Es el transporte villarriqueño por antonomasia, ya que Encarnación, la otra ciudad paraguaya que lo tenía entre sus mobiliarios, ya le dió de baja. No hay otro carumbé; sí, otros tipos de carros, como los cachapés entre los brasiguayos y los mennonitas y; el berlina, entre los mennonitas de Rio Verde, San Pedro.


Volviendo a los modelos de carruajes, no debiera confundirse uno con otro. Es una tontera, por no decir ignorancia, llamar "Escarabajo" a un Ford tipo "Cordel", así sean ambos automóviles.


Mal podríamos llamar "despensa" a un supermercado, por más que en ambos lugares se venden las mismas mercancías.


Lo mismo diríamos de los carruajes. El carumbé, es un modelo de carro para pasajeros; el cachapé es un tipo de carro para pasajeros y cargas. Aquel tiene dos ruedas y; este, cuatro.


Digo todo esto porque veo que en los diarios de Asunción se insiste en llamar carumbé al transporte tirado por un caballo, que tiene cuatro ruedas y está acondicionado para transladar gente.


No es carumbé, es cachapé, también conocido con el nombre de Carro polaco.


Supongo que los periodistas encargados de las coberturas respectivas no saben diferenciar un carro de otro y; quizás, efectivamente, no sepan los nombres de cada uno por lo que le dan el nombre que les venga en ganas, en este caso carumbé al cachapé o carro polaco.


Una de las misiones primeras del periodista es saber. El periodista debe estudiar siempre. No es difícil, mucho menos en estos tiempos del Internet, saber el nombre de los carros. Se "guglea" y ya está.


Para los que insisten llamar "Carumbé" al "Cachapé", cero en conocimiento general. El único carumbé de Paraguay es el de Villarrica. El carumbé es un tipo de carro; no todos los carros son carumbés. No sé si me explico.

martes, 3 de mayo de 2011

Club de lectores de Federico García Lorca

Visité a Julio Dominguez, mi librero. Hace muchos años que él está sumergido entre los libros; se sabe todos los títulos y autores, como todo buen librero. Me agrada mucho hablar con él de los temas que me apetece abordar con alguien como él, empapado de libros. Además siempre tiene en su morral de ofertas algo que me interesa.
Cuando en su pequeña librería de la calle 25 de Mayo nos encontramos con Francisco Pérez Maricevich, la charla se vuelve más intensa, apasionante en algunos tramos, llena de gracia mediante las anécdotas que Pancho sabe de tirios y troyanos.
Un par de veces "atrapé" al doctor Miguel Angel Pangrasio en ese sitio que, felizmente, se va convirtiendo en una suerte de guarida de gente interesante y hasta de verdaderos íconos del conocimiento como Pangrasio. Escucharlo es todo un regalo de la Providencia.
Le dije a julio que compré cuatro títulos de Pío Baroja en mi reciente visita a las librerías de Buenos Aires. Él - Julio, no el escritor español, quién, además, hace más de cincuenta años está muerto - sabe que yo sigo las novelas de Baroja. Me prometió que ni bien caiga una en sus manos, me reservaría.
Le suelo comentar algunos pasajes de las novelas que leo. Y le confesé que él es mi único interlocutor para charlar sobre Baroja. Un interlocutor válido, porque él sigue con interés lo que le cuento que hasta lo anota, inclusive, supongo que para cuando encuentre los libros para su venta posterior. Y por el gusto de saber, ¿por qué no?, imagino.
Le dije también que él, como librero, debiera formar club de lectores de algunos autores. Supongamos,de Baroja, o de Federico García Lorca, o de Augusto Roa Bastos. Que al comienzo sea de tres, cuatro, nueve, quince miembros; hasta que, llegando a cierta cantidad mayor, se cierra y se reinicia otro círculo.
El otro día, por el Facebook, intercambiamos José Luís Ardissone y yo, algunas palabras sobre García Lorca, cuya casa donde nació en Granada, Andalucía, visité ya les comenté en otro escrito en mi blog.
Me agradaría que Julio Dominguez aliente a algunos de sus clientes a formar un ruedo de amigos lectores del poeta y dramaturgo español. Yo tengo un póster de él - del granadino, no de Julio - en mi biblioteca (foto). A lo mejor adopto su nombre para este pequeño refugio de libros.
Pienso que un grupo de amigos de, por decir, los libros de García Lorca no necesita reunir exclusivamente a escritores, poetas, dramaturgos o actores, sino y sobre todo, de esa gente que le gusta su obra y que, eso sí, haya leído algo, algún poema, una obra de teatro, del español para charlar, café de por medio.
¡Cómo me gustaría tener amigos que hayan leído los libros de Baroja!
Sería para mi muy placentero escucharles comentar sus lecturas. Yo aportaría los míos. De eso se trata la idea de formar estas células literarias, como antes se practicaba sin esfuerzo alguno, en las casas, los clubes, las instituciones de enseñanza.
A ver si Julio se pone las pilas y lleva adelante esta idea que, pienso, no es tan alocada. Al fin de cuentas busca la unión de personas consuntivas de libros. A lo mejor hasta es nuestro hilo de Ariadna, en medio de tantas confusiones, quién sabe...