Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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domingo, 26 de julio de 2009

Carros, coches y palabras

Cochero era el que guiaba el carruaje, el coche, la diligencia, la galera, el faetón u otros tipos de carros o coches. También se lo llamaba mayoral, auriga y tronquista. Tronquista, de tronco que es un par de mulas o caballos que tiran del carruaje. Automedonte era el conductor del carro de Aquiles.
Benito Pérez Gardós dice en su "El dos de mayo" que un "cochero acartonado" conducía una "magnífica carroza con dos caballos empenechados". J. P. Robertson en "Letters on Paraguay" describe por su parte a un cochero de gala con casaca anaranjada, sombrero tricornio y botas altas.
En otra parte de su famoso libro escribió "después de atar la yunta del tronco bajo la dirección del cochero".
El oficio de cochero estaba registrado en las categorías laborales del Estado paraguayo. Cada ministerio incluyendo a la Presidencia de la República, hasta por fines de la década de 1920, tenía en su cuadro de funcionarios al cochero.
Por fines del siglo XIX se incorporaría al transporte público europeo el tranvía eléctrico, conducido por el motorman, una palabra en inglés, que se usaría también en Asunción y que desapareció cuando los tranvías dejaron de circular. El compositor Teodoro S. Mongelós fue motorman.
La palabra cochero quedaría fuera de uso con la incorporación francesa de chauffeur. En España se convirtió en chófer y el diccionario de la Real Academia Española lo registra con el acento en la letra o. En Paraguay decimos chofér. Choferear es, en castellano, conducir un vehículo motorizado, aunque esta palabra no es muy corriente en Paraguay. Yo conduzco, yo manejo, son las formas usuales de decir.
Lo curioso de esta palabra, Chauffeur, es que en origen se refiere el encargado de calentar el motor del coche en horas tempranas mientras que otro se encargaba de conducirlo, el conductor, que pudo haber sido el mismo cochero (del coche tirado por caballos).
En esto de poner nombre al que conduce un vehículo motorizado los franceses ganaron de mano a los españoles. La palabra cochero muy pronto quedó en desuso, no así coche en algunos países, incluyendo a Paraguay. Pero en otros países, como en México, Colombia, Venezuela, la palabra carro no se había cambiado con la incorporación del vehículos movidos a explosión. En portugues también se mantiene la misma palabra, carro, para lo que nosotros, en esta mediterránea región sudamericana, llamamos coche, auto y/o automóvil.
Otra palabra referente a los coches tirados por caballos o mulas y que desapareció del lenguaje castellano con la vigencia de los automotores es pescante que era el asiento exterior desde donde el cochero gobernaba a los animales. Esencialmente, pues, el asiento del conductor de un coche debiera seguir llamándose pescante y no "asiento del conductor" como decimos cuando debamos referirnos a esa parte del vehículo.
El asiento interior en el que el pasajero va de frente, en los carros tirados por los equinos se llamaba testera. Actualmente se llama lisa y llanamente asiento.
Lo que hoy es el "piso del coche", se llamaba lecho cuando el carro era movido a sangre. Esta palabra, lecho, desapareció del lenguaje castellano ni bien se popularizó el coche a motores. Originalmente el piso de hoy se llamaba igualmente pesebrón especialmente en los calesines y calesas.
La palabra portezuela, todavía con algún uso, se usaba en tiempos del carruaje. Portezuela es la puerta. hoy se dice directamente puerta, pero se entiende cuando en castellano nos referimos a portezuela.
Es evidente que muchas palabras han surgido con la invención de los automóviles pero otras se han perdido absurdamente. El piso debiera seguir llamándose lecho: los asientos de los acompañantes, testeras y; pescante al del conductor.
El que conduce debiera ser conductor, cochero, mayoral, auriga, tronquista y no chofér o chófer que en francés original es el que calienta el motor y que entregaba al conductor o cochero cuando el vehículo estaba listo para moverse. Pero el lenguaje tiene sus propios arcanos que saben por qué unas expresiones son aceptadas y otras no, o se dejan de usar de un día para otro.

(Foto: Fotolia.com)

sábado, 25 de julio de 2009

Aprender a morir

Ustedes sabrán que Lucio Hanneo Séneca era romano. Había nacido en Córdoba, Hispania, territorio del imperio romano que luego sería de España. Él decía que necesitamos la vida entera para aprender a vivir "y también - cosa sorprendente - para aprender a morir".
Su frase siempre tengo en cuenta - más aún desde que estuve en esa Córdoba que luego se barnizaría de árabe - cuando visito la tumba de famosos que, si vivieran, acaso nunca yo habría estado cerca de ellos.
Cuando, en 1989, visité la tumba de Marilyn Monroe, en Hollywood, pensé que ella murió porque nunca se preocupó - y vaya que estuvo ocupada para ocuparse de esto - por aprender a morir. Todas las flores que rodean su panteón no son suficientes para que volviera a la vida, de la que estuvo enamorada hasta que entró en el vórtice de su desaliento.
¿Aprendió a morir Pio Barojas, que abandonó la profesión de médico para dedicarse a la literatura? Fui varias veces junto a su tumba en el cementerio de La Almudena, en Madrid, a pensar sobre si, no sólo él, sino todos, estamos preparados para la muerte.
En el mismo cementerio, me pregunté junto al panteón de Lola Flores si ella pensaba en su mejor momento artístico si alguna vez sus restos estarían en un ataúd del cementerio madrileño.
Lo mismo pienso cuando visito la tumba de mis padres, de Elisa Lynch, de los grandes nombres paraguayos, de esos silentes pensionistas de la eternidad, como escribiera Roa Bastos y de los que ya forma parte.
La maldad se hace de un buen espacio en la humanidad porque esta no llega a aceptar que cada una de sus células, la individualidad, morirá alguna vez. Adolfo Hitler, Jack, El Destripador, Calígula, Stroessner y millones como ellos, hicieron lo que hicieron porque habrán pensado que jamás morirían. Morir enseña a vivir decentemente. Y la decencia conduce en vida a la armonía, a la paz.
Saber que vamos a morir es como poner un paño frio sobre nuestros excesos. Tantas barbaridades se hacen todos los días porque, pienso, creemos que somos inmorales. "No lo entendería nunca tal vez, escribió Roa Bastos en "Madama Sui", salvo en el relámpago final que precede a la muerte; ese relámpago que lo revela todo, cuando ya nada tiene sentido para el que muere".
Aprender a vivir aprendiendo a morir.


Mujeres olvidadas

En junio pasado, la socióloga paraguaya Marilyn Godoy fue entrevistada por el diario Abc Color, a propósito de la publicación de su libro "Una audiencia postergada", sobre Elisa Alicia Lynch. En el artículo periodístico se menciona a otras mujeres alentándome ampliar nombres y otros detalles que tengo en mis apuntes.
Godoy se refirió a Juliana Insfrán, Laura Haedo, Gabriela Spanding, Marcelina Godoy y Francisca Peña, mujeres paraguayas contemporáneas de Elisa en Asunción.
Para quienes leen este artículo en el exterior y que no saben quién fue Elisa Alicia Lynch, le diré brevemente que fue una irlandesa que por los primeros años de la década de 1850 conoció a Francisco Solano López, un general de 28 años de edad, en París y, desde entonces, llevaría una vida en común con él hasta la muerte de éste, el 1 de marzo de 1870, en las cordilleras del Amambay, al norte de Paraguay, acontecimiento que marcó el final de los cinco años de la Guerra contra la Triple Alianza.
La Juliana Insfrán de la que Godoy se refiere fue sobrina de Carlos Antonio López, prima de Francisco Solano, niña a quién Elisa enseñó a ejecutar el piano. Fue una de sus amigas íntimas. Juliana se casaría luego con el coronel Martínez. Acompañó a Lynch en la guerra. Acusada por traición a la patria, fue fusilada.
Otras mujeres que estuvieron en el primer anillo de la pareja de Francisco Solano fueron, entre otras, María del Socorro Palacios, Mauricia Acosta, Isidora Díaz (hermana del general José Eduvigis Díaz), Nicolasa Sánchez, Ramona Martínez que han estado con ella como ayudantes con grado militar.
María del Socorro Palacios era de San Ignacio, Misiones a donde retornó desde Cerro Corá en carreta, tras ayudar a Lynch a sepultar los restos de López y de su hijo, el coronel Francisco López.
El 9 de diciembre de 1872, María del Socorro se casó con el correntino Guillermo González. Antes, en 1870, tuvo un hijo - Waldino Palacios - del general Bernardino Caballero.
Ramona Martínez fue una mujer llena de coraje y patriotismo. Fue la Juana de Arco de la batalla de Lomas Valentinas. Peleó como una gladiadora a cada soldado a su paso y sobrevivió.
Estas mujeres son escasamente conocidas, no así Pancha Garmendia, Juanita Pesoa, Inocencia López de Barrios, Rafaéla López y Carmelita Cordal (una mujer a quién pretendia Francisco Solano pero sin corresponderle).
Los nombres de mujeres vinculadas a Elisa Alicia Lynch son varios pero los historiadores negaron espacios a esas paraguayas, por bellas que fueran como dicen que fue Carmelita o; valientes al extremo del heroísmo, como Ramona Martínez.

jueves, 23 de julio de 2009

Frases que no llevaron el viento

Muchas frases se hicieron célebres no sólo por ser oportunas, ingeniosas, útiles, divertidas o detestables, sino, sobre todo, porque se repitieron lo suficientre como para que alguien, finalmene, las escribieran. La escritura es la herramienta con la que se universaliza el conocimiento.
Muchas frases, sin embargo, no han sido precisamente reiteradas y, con el tiempo, por tanto, fueron olvidadas aún cuando quedaron algunas escrituras en sepiadas páginas.
En Paraguay tenemos muchas de esas, algunas muy conocidas; otras, menos.
Anoté algunas de ellas, incluso en guaraní que expongo a consideración de ustedes. Si tienen otras, por favor, añadan a en el espacio reservado para los comentarios.
- "Lanceado en la barriga, lanceado en la barriga" (pronunciado por el cabo Francisco Lacerda, "Chico Diabo, rememorado por Gill Agrínaga, diario La Tribuna, 1970).

- "Ni portugueses, ni porteños, ni españoles" (lema de Gaspar Rodríguez de Francia).

- "Por la razón o la fuerza" (lema del coronel Albino Jara).

- "He de tomar La Paz (Bolivia) a cañonazos" (Albino Jara).

-"Dónde encontrar un colorado que reuna condiciones para ser presidente?" (Federico Cháves a Natalicio González, en la oficina de éste en el diario "La Unión", exraído de "Vida y pasión de una ideología", Natalicio González, Napa, Nª 16, 1982).

- "He vivido, vivo y moriré pobre" (Monseñor Bogarín, "historia paraguaya", Vol XV, 1976).

-"Ni más allá ni más acá del Parapití" (Manuel Domínguez, abogado defensor de la causa paraguaya en la Guerra del Chaco).

- "Ipuku ve función luqueño güi" (Dicho popular en alusión a las largas fiestas patronales en Luque).

- "Paí, soy muy pobre y no tengo para mi ropa" (Luís Alberto del Paraná al sacerdote Ernesto Pérez, cuando éste le invitó a ingresar en el batallón "rojas Silva" de los scout).

- "En Paraguay no se pierde ni se gana reputación (Ángel Peña, según Alfredo Jaegli, "Albino Jara, un varón meteórico", p. 219).

- Oí decir al Mariscal" (entre los oficiales y soldados de Francisco Solano López cuando recordaban alguna broma que éste hacía a cuentas de los brasileños).

miércoles, 22 de julio de 2009

¿Usted también se fotografió con Fernando Lugo?

En la página de Badoo, una amiga expone una foto donde aparece con Fernando Lugo. Cómo que escucho la reprobación de algunos y la risa picarona de otros que leen este artículo. Y bueno, hazte de fama y échate a dormir dice el refrán. Es el anillo al dedo de Lugo.
Otros amigos de mi amiga no dudaron para dejar sus respectivos comentarios: "qué linda pareja, jajaja", "jajaja qué capo", "wakala!". Desde luego, las artillerías apuntaron contra el presidente de la república y, sin dudas, dieron en el blanco.
Después de esto, mi amiga deberá hacer malabarismos para negar lo que la gente estaría sospechando. Este Lugo no es bicho manso a la hora de arrimarse a una mujer. Eso es sabido y es muy claro. Hay ex obispos que son de cuidado y si habiendo sido obispo ya hicieron de las suyas para que el mundo entero se riera, hasta a carcajadas, de nuestra supuesta consolidada religiosidad católica y, sobre todo, de algunos jefes de la iglesia paraguaya, el asunto es andar en alerta permanente.
Desde que se supo que don Fernando andaba haciendo arrumacos a algunas mujeres, incluso vistiendo la sotana de obispo, esto de que los curas son una garantía a la hora de encontrarse con nuestras esposas, hermanas, hijas, madres, tías, abuelas, es una cuestión de poner en dudas.
Por los mensajes dejados en la foto de mi amiga parece que es mejor nomás que las mujeres no se arriesguen a fotografiarse con Lugo. Y si ya se fotografiaron, lo prudente será que guarden esas fotos y no tengan la ocurrencia, como mi amiga, alzarlas en Internet, cualquiera sea la página so pena de ser relajadas con salados comentarios.

De puentes, muertos y políticos

En menos de 15 días, dos graves accidentes se han registrado en sendos puentes de nuestro país. Ambos son de madera, muy viejos. En uno murieron cinco personas; en otro, cuatro. Habiendo tantos pasos en peligrosos estados, el ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, despabilado, dijo que el Gobierno se encargará de ordenar el mejoramiento de, al menos, 200 de esos.
Cómo no han muerto más de nueve personas en el lapso de quince días uno no sabe explicar. Así como se encuentran esos conjuntos debían haber muerto los paraguayos como moscas. Y morir así es de tontos, porque solo los tontos no tienen capacidad de prever.
Un extranjero residente en Paraguay desde hace un cuarto de siglo, dijo hoy a una emisora de radio de la capital que acababa de venir manejando su vehículo desde Camboriú, costa brasileña, hasta su casa, en Asunción. Dijo que los 800 y pico de kilómetros que recorrió en territorio brasileño no le resultó tan cansadores como los 320 kilómetros de ruta entre Asunción y Ciudad del Este.
El hombre relató que no hay sino tres a cuatro lugares de la referida Ruta VII por donde se puedan adelantar con seguridad, mediante los carriles auxilialiares habilitados para los vehículos que marchen a menor velocidad. Esta persona nos peló con su denuncia que los paraguayos despreciamos la buena calidad de vida.
Es increíble, en verdad, que dos grandes ciudades (Asunción y Ciudad del Este) estén conectadas por una ruta que no ofrece mínimas seguridades. En cualquier país serio las grandes ciudades se unen por autopistas con, al menos, tres y cuatro carriles.
Que se sepa, no hay un proyecto concreto por parte del ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones para contar, alguna vez, con supercarreteras que unan a la capital con Encarnación, Ciudad del Este, Saltos del Guairá, Pedro Juan Caballero y Mariscal Estigarribia. Ningún político lo ha presentado y son ellos los responsables de dar forma a estas cosas fundamentales de la infraestructura nacional.
Entre tanto, la Virgen María anda con mucho trabajo en Paraguay, a fuerzas de sus milagros nos estamos salvando cuando cruzamos esos que parecieran ser puentes pero que no son sino verdaderas trampas de madera. A ver si hacemos lo que debemos de hacer como sociedad responsable y no cargar a los milagros de nuestros santos que ya deben estar hartos de nuestra inutilidad para arreglar cuestiones tan sencillas que hacen a nuestras vidas y a nuestras muertes.

martes, 21 de julio de 2009

La inseguridad que lamenta Machado

Se me hace que el comandante de la Policía Nacional, comisario Viviano Machado, está en la cuerda floja por la evidente incapacidad de la fuerza a su cargo de poner freno a la delincuencia. Ayer, lunes 20 de julio, se lamentó por algunas emisoras de la capital contra aquellos agentes a su cargo que, según dijo, carecen de mística para el servicio público.
Ese mismo día, el ministro del Interior, Rafael Filizzola, se quejaba porque la Policía no responde, que la delincuencia está en su mejor momento y que pese a todos los pedidos de la Policía al Ejecutivo para cumplir su tarea y que han recibido en tiempo y forma, la gente sigue atrapada en manos de los marginales.
La gota que colmó el vaso fue el robo a la antigua joyería Libster, un paradigma empresarial asunceno, en casi las mismas narices de la Policía Nacional. Los ladrones hicieron lo que más les vino en ganas para cumplir con el robo multimillonario y marcharse tranquilamente del sitio una vez concluída la canallada.
Este robo me recuerda lo que Alfredo L. Jaegli escribiera en su libro "Albino Jara, un varón meteórico", en el cual recuerda que el 2 de julio de 1912 los revolucionarios combatían en la calle Palma entre Alberdi y 14 de Mayo de la capital, a tres cuadras del cuartel de Policía. Los combatientes se percatan que la joyería de José Canals había quedado con las puertas entreabiertas, con joyas varias en sus escaparates.
Los combatientes pararon el tiroteo y fueron a avisar a Canals, que vivía en el Hotel Hispano, a 20 metros de allí, para que fuera a cerrar el negocio.
Jaegli refiere esta anédota como señal de la hidalguía de los paraguayos de entonces, no así con lo que había pasado con seis joyerías de la calle Palma cuando los militares se alzaron contra Natalicio González en 1948. Las joyerías fueron saqueadas de punta a punta.
Los dueños de la joyería Libster perdieron mucho dinero con el robo. Muchísimo. Pero el país pierde más, incalculablemente. No tanto el robo a la joyería sino la inseguridad es la peor propaganda que pueda hacer este gobierno dentro y fuera del país de su propa gestión. A nadie se le ocurrirá invertir en Paraguay, ni siquiera con el capital local, si la seguridad no pasa de ser sino el motivo para que el comandante se lamente de la ineficacia de sus hombres.