Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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sábado, 27 de marzo de 2010

Evanhy de Gallegos

Evanhy de Gallegos es amiga y colega. Es una excelente persona y, todos saben, una buena periodista. La conozco desde hace años. Con ella y su marido, Augusto, me inicié en la televisión, cuando ésta era en blanco y negro y en Paraguay había un solo canal, el 9.
Con Nila López y Tomás Riquelme formé parte de su equipo de periodistas para el programa "La Semana" que era el espacio periodístico más importante de la televisión de aquella época, fines de la década de 1970.
Por mediados de la década de 1980 fuimos compañeros en la redacción del diario Hoy. Ella hacía las páginas de Sociales y Hogareñas. Mucho antes que yo ingrese a Abc ella estuvo en este diario haciendo lo mismo.
Aprendí mucho con ella y Augusto los secretos del periodismo en la televisión. Creo que Evanhy nunca se negó a formar a los nuevos que fueron apareciendo en el firmamento comunicacional de entonces.
No me caben dudas que ella fue un referente importante del periodismo paraguayo. Estuvo en radio, televisión, diarios y revistas. Una mujer, en fin, que sabe de comunicación.
Después fue electa intendenta de Asunción.
Fue criticada como a toda persona que ocupa un cargo público. Algunas veces no tuvo suerte y lo que hacía en la comuna no le salía como, quizás, esperaba. Pero fue abrfendo camino. Haciendo bien unas cosas, regular otras.
Rescato de su gestión las obras grandes que hará para mejorar Asunción, desde la reparación de las calles con cemento hasta el paseo de la Costanera, pasando por la construcción de nuevos viaductos y incorporación de modernos colectivos para el futuro servicio de transporte público en Asunción.
Hace poco nos enteramos que se volvería a candidatar por el Partido Colorado para la intendencia de Asunción. Pero después dió un paso al costado para ser, creo, candidata a primera concejal.
Lamenté que no se haya presentado como candidata. Es la más potable que tiene el Partido Colorado. Los otros serán buenos colorados, excelentes empresarios pero no creo que puedan ganar al de Patria Querida que, según se escucha por ahí, parece ser el futuro candidato.
Evanhy tiene suficiente carrocería para intentar la segunda vuelta de su mandato. Deben disculparme mis amigos colorados, pero los demás no pasan de, quizás, más allá del entusiasmo. Lo que los colorados deben entender es que ya no se gana una elección por el mero hecho de ser colorado "ruguy tyky" ni que sea de tal o cual corriente interna.
Ganarán si tienen alguna práctica en estas lides.
Pensé que los colorados iban a ser más inteligentes y llevar a Evanhy a la principal candidatura. Podía haber ganado. Que ella sea concejal no atraerá mucho voto al partido republicano.
Ahora se piensa que las calles clausuradas de Asunción conspiraron contra las posibilidades de Evanhy para ganar las primarias de su partido y las generales, después. sin embargo, dentro de un par de meses las calles asuncenas presentarán otra imagen y será el momento en que todos los asuncenos pensarán de otro modo sobre la gestión de la mujer.
En fin, digamos que son cosas de la política, donde no siempre se decide lo mejor para el bien común. Y digamos también que más de uno dirá que ando trepando a Evanhy (noo, para nada!) pero lo que se diga en ese sentido me tiene sin cuidado.

sábado, 13 de marzo de 2010

Teatro Municipal "Ernesto Báez"

Desde que Carlos Filizzola cerrara el Municipal, el teatro popular quedó casi en el olvido. Todo hacía suponer que a Filizzola, intendente de Asunción entre los años 1991 a 1996, no le causaba tanta gracia las obras teatrales habladas en guaraní, de las que subían a los tablados de dicho antiguo centro de espectáculos.
Al clausurarse esa dependencia municipal la gente dejó de marcar en sus agendas de fin de semana concurrir al teatro.
Deseaba el dramaturgo y actor teatral Ernesto Báez que Filizzola restaure el Teatro Municipal y que lo habilite así como inauguró un estacionamiento subterráneo frente al Hotel Guaraní, "y lo convierta en un lugar de estacionamiento de un público que está ávido de verse en el espejo del teatro para acercarse a sus defectos y virtudes" ("Conversaciones políticas, 50 entrevistas", Hugo Ruíz Olazar, Cromos, Asunción, 2000, p. 141).
Nunca pasó tal cosa, sino recien en la época de Enrique Riera para inaugurar el teatro mejorado bajo la administración de Evanhy de Gallegos.
Para cuando el teatro estuvo listo ya murieron los principales referentes de nuestras tablas: Ernesto Báez, Carlos Gómez, Alvarez Blanco, los últimos iconos del teatro popular nacional.
Federico García Lorca, aquel dramaturgo granadino, decía que el teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana. Muchos paraguayos brillantes han hecho posible que el teatro sea humano, entre ellos Ernesto Báez.
Acaso seamos justos, como compatriotas de él, que procuremos que el teatro vuelva y que el que está bajo el cuidado de la Municipalidad lleve su nombre. Fue Ernesto Báez quién desde una obra o como maestro de ceremonia de grandes representaciones artísticas en dicho sitio, llenó de rojo, blanco y azul, de pura pasión paraguaya sus antiguas estructuras, desde el cimiento al techo. Don Ernesto fue de aquellos actores auténticos que interpretaban los fantasmas y anhelos del inconsciente colectivo.
Tan profesional del teatro fue que quedó sin su "Teatro Carlos Antonio López" (luego cine Premier, sobre la calle Montevideo de Asunción) por problemas para pagar las cuentas bancarias que demandaron su construcción.
Acaso estemos en el momento de rendir un homenaje al director de la recordaba compañía "Báez, Reisófer Gómez". Quizás todavía no sea muy tarde.
A lo mejor Ignacio A. Pane, desde donde esté, no se moleste por este cambio; tampoco sus descendientes, porque reconocerán que Ernesto Báez, en fin, fue el auténtico animador de ese teatro durante tantas décadas.
Estoy seguro que los más grandes dramaturgos, poetas, novelistas, actores y actrices ya fallecidos, desde lo intangible, apoyarán que el teatro tenga por nuevo nombre el de don Ernesto.

lunes, 8 de marzo de 2010

Patria Querida puso los puntos sobre las íes

El Partido Patria Querida exige la destitución del ministro de Defensa Nacional, general retirado Luís Bareiro Spaini. Pasa que el secretario de Estado se mando una: por cuenta propia, pero como ministro de Paraguay - es decir, en representación de Paraguay - sacudió un exabrupto de padre y señor mío esta vez contra el gobierno norteamericano.
El escandalete diplomático pimponeó como Dios manda hasta que finalmente, el Ejecutivo, o sea el presidente Fernando Lugo, dijo que aquí no pasa nada y que la fiesta continúa.
Los patriaqueridistas dijeron que de aquí no pasan y se mandaron ni bien inicia esta semana un manifiesto público en el cual justifican su pedido de inmediata destitución del ministro mencionado.
Yo debo agradecer a Dios el hecho de dejarme vivir este tiempo en el cual se desarrollan las cosas más inverosímiles en materia de manejo estatal. El ex obispo ejerce el poder como le canta; como si estuviera en una iglesia. Un pecadillo, se me hace que piensa, se borra con un Padre Nuestro y dos Creo en Dios Padre.
Como los demás paraguayos, alquilamos balcones y nos estamos dando una panzada con todo esto que aparente un gobierno pero que no pasa de ser sino un desgobierno feroz.
Lugo está muy equivocado. Así no se hace Gobierno, ni aquí ni en ningún lado. Lugo cree que cualquiera de su staf puede decir lo que quiera contra quién le plazca, así sean los gobiernos de Estados Unidos, Colombia o Senegal que eso no añade ni saca nada a Paraguay. Así piensa.
Lugo - ya sabemos - es de los que destituyen por mensajitos, guachea a los ricos pero come croquetitas relajado en su yacusi y se calzaba sandalias pero viaja en aviones jet.
A una persona incongruente como él da igual que Estados Unidos nos retiren su embajada o no nos retiren. Le da igual que su mal educado y atrevido ministro diga lo que diga y después resulta como si aquí no hubiera pasado nada. Le da igual lo bueno y lo malo; lo sano y lo enfermo; lo decente y lo indecente; el atrevido y el no atrevido.
Pero, felizmente, un partido le sale al paso y le marca territorio. Le dice: de aquí no pasan. Por eso va al grano: pide la destitución del ministro. Pide lo que coresponde y lo que necesita el país. Mal se puede tener representando a 6.000.000 de paraguayos a alguien que hace lo que le canta en el gobierno central.
Si el presidente Lugo no actúa en consecuencia, capaz que después no dé otras sorpresas desagradables y hasta peligrosas por las que bien puede terminar despedido de su cargo previo juício político. Porque, a propósito, así como van las cosas, podríamos pensar que esta es una bolsa de gatos y que lo que menos tiene este gobierno es eso, juicio.

jueves, 25 de febrero de 2010

El privilegio de taxistas, libreros y curas

Dicen que a ley pareja nadie se queja. Pero la ley pareja todavía está lejos de nosotros, los paraguayos. Hay cosas en las que algunos están arriba y otros, incómodamente, abajo. Para no ir lejos, apelo a los ejemplos:
Cuando ya no quedan espacios para estacionar, las paradas de taxis ocupan cuadras y cuadras. Nadie dice que su servicio no es útil; lo que mucha gente dice, sí, es que es injusto que los taxistas ganen dinero apropiandose de los espacios públicos.
Como cualquiera, los taxistas debieran comprar una propiedad e instalarse allí o, de lo contrario, circular por la ciudad o, en el peor de los casos, pagar por ocupar un lugar donde estacionar, como paga cualquiera.
En algunas paradas de taxis a más de ocupar espacios para estacionar sus autos en la calzada, los empresarios taxistas restan lugar a los peatones en las veredas.
Se diga lo que se diga, los taxistas en Paraguay tienen un privilegio inmerecido. El actual parque automotor nacional no se puede dar el lujo de otorgar lo que ya no hay en las calles urbanas, sobre todo en las de Asunción, espacio para el lucro particular.
En este sentido, los taxistas están arriba y el resto, aguantando, abajo.
Duele decirlo pero hay que decirlo: la librería que se encuentra en la vereda de la Plaza Uruguaya, a cuentas de la promoción cultural, quita espacio a la gente. Si bien es cierto que los libros son necesarios para salir de nuestra ignorancia, también son la razón para el enriquecimiento de los promotores comerciales. La instalación de este negocio, en verdad, es para que su dueño gane dinero. Es antipático decirlo, pero esa es la verdad. Algunas veces debemos dejar de lado los eufemismos.
El enriquecimiento es legítimo, siempre y cuando no birle espacios que pertenecen legítimamente a todos. La calle es de todos no de unos cuantos en particular, por más argumentos culturales que hayan de por medio para justificar la invasión respectiva.
Veamos otro ejemplo:
Todos los motociclistas están obligados a utilizar cascos, pero son los policías quienes no dan el ejemplo. A los uniformados sin casco no le detiene el agente de tránsito; sí, a los civiles ¿Por qué los policías, quiénes deben dar el ejemplo de corrección y atentos a las normas, deben ser los que tengan derechos a andar como se les cante y no a los civiles?
Y todavía hay más:
¿Por qué los bancos privados no operan los sábados (excepto Banco Familiar) cuando todo el mundo está trabajando el último día de la semana?; ¿de donde nace semejante privilegio, por demás inoportuno y torpe en un país sub desarrollado como el nuesto?
Aunque pareciera cargar la tinta, no puedo evitar de recordar lo que el cura párroco nos dice en la iglesia: que no debemos desear a la mujer de nuestro prójimo, que debemos ser fieles a nuestras parejas, que tenemos que practicar la castidad y la pobreza, etc., etc.
Pero a la hora de la verdad nos encontramos con que los sacerdotes viven como reyes, hacen prolongadas siestas tras sus opíparos almuerzos y, como si todo fuera poco, muchos de ellos persiguen a nuestras madres, esposas, hermanas, primas, vecinas, como cualquier fogoso don juan de todo tiempo y lugar.
Debemos reconocer, pues, que los pastores católicos tienen privilegios prácticos que a los fieles nos prohiben. Eso es lo que llamo estar incómodamente por debajo de ellos, los sacerdotes gauchos.
no me caben dudas, algunos siguen siendo más privilegiados que nosotros.

sábado, 20 de febrero de 2010

La chambonada de Luis Bareiro Spaini

En estos días, la prensa informa que había venido un asesor militar colombiano para ilustrar a la gente de gobierno sobre qué hacer ante el secuestro de Fidel Zavala, luego liberado. Se trataba de un personal, el colombiano, que traía conocimientos para situaciones extremas como las de los secuestros protagonizados por grupos violentos.
De por medio estaba la vida de un paraguayo, tan valiosa como la de cualquier otra persona.
El colombiano, supongo, por un acuerdo de los gobiernos de Paraguay y Colombia, expuso todo cuanto sabía para liberar al ganadero y qué hacer posteriormente. Es decir, transfería a un gobierno sin experiencia en estos asuntos, la experiencia de otro que ya sabe y que está preparado para encarar otras arremetidas similares por parte del enemigo.
Pero para sorpresa de los paraguayos, el ministro de Defensa de Paraguay, expuso en un comunicado personal que él no aceptará la intromisión de "ningún asesor" extranjero. y negaba el aporte colombiano.
Si hay algo que la ignorancia utiliza para hacerse sentir es, entre tantas, la ingratitud. El gobierno de Fernando Lugo en general y el ministerio de Defensa, en particular, recibieron todo cuanto necesitaban de Colombia para el manejo de este asunto para que termine el funcionario público encargado de la cartera mencionada diciendo semejante chambonada, como cualquier desagradecido que nunca falta. En el mejor de los casos se comportó como un ingrato.
Digamos que el ministro de Defensa fue un desagradecido, para no tratarlo de mal educado, brabucón, atrevido e ignorante en las cosas diplomáticas.
No me caben dudas, el funcionario público que hoy funge de ministro de Defensa no tiene claro lo elemental en los manejos internacionales. Es carente de amor a la verdad, que debe buscar en todo y por todos antes de abrir la boca.
El ministro de Defensa tiene la obligación de no hacernos pasar vergüenza ante los extranjeros. Es, sobre todo, obligación primera del ministro ser amigo de la circunspección, "de modo que tienda a la contemplación de la esencia de las cosas", como planteara Platón.
Quiero pensar que el ministro, un ex militar de alta graduación, no llegó a leer a profundidad a Napoleón Bonaparte, paradigma europeo de las milicias del siglo XIX; porque si así lo hacía debía haber recordado lo que el francés recomendaba a los hombres de su primer anillo: "cubran sus manos de hierro con guantes de terciopelo". La respetable diplomacia francesa.
A veces pienso en qué lío nos metimos los paraguayos al haber elegido a este equipo para gobernarnos. No pasa un día sin mostrarnos su extraordinario poder de meter la pata. Ahora se manda una contra nuestro aliado tras la guerra contra la Triple Alianza, contra el mismo país con el que acordamos la doble nacionalidad directa y automática.
Desde luego, los responsables del gobierno tienen formas y formas de cargar a otros sus ineficiencias. "Los 61 años en el gobierno de los colorados" es su caballo de batalla favorito. No nos sorprendamos que la vergüenza que hoy tenemos por el comunicado de Luís Bareiro Spaini no sea sino "por la corrupción colorada".
Noto que la prudencia es la que menos tiene a manos el encargado de la defensa paraguaya. Es, lamentablemente, un bocón. Los bocones siempre fueron los enemigos número uno de la diplomacia en cualquier época y parte del mundo. A ver si Bareiro Spaini aprende a ser prudente para que los paraguayos no debamos pasar tanta vergüenza ajena.

viernes, 5 de febrero de 2010

La luz que nos prometió Lugo

Si hoy se hiciera una encuestra sobre la popularidad de Fernando Lugo es muy probable que dé el resultado más bajo en todo este tiempo que lleva sentado en el sillón de López. Con esto de la luz y el agua que se corta a cada rato o que, sencillamente, desapareció de mucho hogares desde hace más de 48 horas, debe estar pensando que la gente tiene razón si le piden que se vaya de la presidencia.
Y dirán él y sus amigos que no pueden arreglar lo que los gobiernos anteriores han destartalado. Nadie apuntó con un revolver al señor Lugo para que asuma la presidencia. Se supone que debía de haber estado bien informado sobre lo que le venía si se aventuraba a tomar tamaña responsabilidad.
Que hoy, con todo el sufrimiento que aguanta la gente no se haga el chancho rengo y nos venga con el cuento ese de que los colorados hicieron todo mal en 61 años de poder.
Si hoy el señor Lugo no puede solucionarnos el problema del agua y de la luz pues lo que debe hacer es tomar sus cosas y mandarse a mudar. Repito: nadie le obligó a ser presidente. Cuando se candidató supo que la ciudadanía podía enfrentarse a los problemas que hoy aparecieron. Pues, esto (el servicio básico) debía de haber atendido desde el 15 de agosto de 2008 cuando asumió el poder. Si así no lo hizo es su problema, producto de su ineptitud. Y la solución a su problema es una sola: su renuncia.
Si no le da el cuero para responder por lo que ahora se hizo responsable, lo mejor que puede regalarnos que se dedique a otra cosa. Para presidente, está visto, no sirve. Todo lo que pudo decirnos es que el problema continuará y así las cosas que un rayo nos parta a todos.
Estuvo 17 meses con los brazos cruzados de cara al os problemas de las empresas ahora a su cargo: la proveedora de agua y la proveedora de energía eléctrica. Está visto: no tiene capacidad para manejar estas empresas y si con estas no puede no podrá con todo lo que es el manejo del país.
Entonces que se vaya antes que la gente se junte en torno a su casa, el Palacio de Gobierno, sus ministerios para expresarle su repudio. Porque esta vez, sí, Lugo, le mostró el dedo del medio a cada uno de los paraguayos que cansados de estar en la sartén ahora cayeron al fuego.
No nos vengan después con sus explicaciones - sus insultos - amañadas, amariconadas y regastadas: que los colorados, que la corrupción pasada, que la mar en coche. No.
A ver si aguanta 50.000 personas catingudas de no bañarse durante días ocupando las veredas y murallas de Mburuvichá Roga en protesta por su notable inutilidad para dar soluciones a este problema que amenaza con convertirse en un verdadero caos nacional.
Los que lo votaron no sabían desde luego que con él terminarían iluminandose con quinqués y velas de cebo. El cambio ya está, medio incómodo y tarambano, pero cambio al fin. Tampoco es el caso de aguantarnos por otros tres años a quien no tiene la más pálida idea de cómo gestionar la administración pública y que no sea capaz de asegurarnos agua y energía eléctrica en nuestras casas.

¿Y si adoptamos un arbolito del Parque Ñu Guazú?


De vez en vez voy al Parque Ñu Guazú a caminar. Es una delicia. Miles de árboles ya están crecidos y otros miles fueron recien plantados y están dando sus primeros "pininos" de sombras. Todo el mundo admira la preciosa reforestación que experimenta esas 250 hectáreas, frente al puro campo de hace 30 años.
En estos días de calor, las plantas más pequeñas, amenazan con secarse. Entonces se me ocurrió una idea: regarlas.
La última vez que estuve allí compré una botella de agua y me puse a caminar. Andando terminé de consumir el agua. Pensé que como yo las plantitas tenían sed, entonces volví a cargar mi botellita con agua de uno de los tantos grifos y fui echancho a la raíz de algunas más pequeñas y que amenazaban secarse. Esa vez habré regado a una docena de plantitas.
Si todos los caminantes que tengan a mano una botellita de agua para su consumo hicieran lo mismo, las plantitas nos asegurarán oxigeno en el futuro.
No tengo idea de cuantos caminantes visitan por día el Parque Ñu Guazú. Si anoto 10.000 a lo mejor no me equivoco. Si cada uno tuviera "su" arbolito y lo regara todos los días con las botellitas que lleva en la mano , tendremos árboles, aire fresco, oxigeno puro, vida a plenitud en esas 250 hectáreas.
Los caminantes del parque debemos pensar que así como nosotros tenemos sed en medio del agobiante calor los arbolitos recien plantados también reclaman agua; bien vale darles de tomar para que después nos pague con su sombra y su oxigeno.
No es suficiente plantar un árbol, debemos regarla. A propósito, acompaña a este artículo una fotografía donde se lo ve al presidente Lugo plantando un arbolito en el Parque Ñu Guazú. Bueno sería que él, de vez en vez, también dé de tomar agua a tan siquiera una plantita del parque.