Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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domingo, 20 de diciembre de 2009

El "borracho de la arbolada" se hizo entender y habló como paraguayo

Diego Pérez, la víctima de un curioso y promocionado accidente de moto en abril último, despertó la hilaridad de miles de personas tras ser escuchado por uno de los canales de televisión relatar los prolegómenos del caso. En una de esas dijo "volé de él pero acá, por la arbolada", entrando en detalles del incidente.
La primera algaraza pública vino por haber dicho "arbolada".
La palabra arbolada está registrada en el diccionario de la Real Academia Española (RAE) como adjetivo: "dicho de un sitio: poblado de árboles" y; como conjunto de árboles. La música litoraleña "Acuarela del Río" de Abel Montes, dice una parte: "que arbolada de sauces nos invita a soñar".
Wikipedia dice que "línea arbolada" es una línea arbórea "o más frecuentemente línea de árboles".
En Paraguay usamos más "arboleda", lo cual no significa que "arbolada" no sea correcta.
En este sentido, dice Antonio Gala que la lengua es, aparte de transmisora de la historia, de la cultura, de la definición de un pueblo, también un modo de entenderse, no de dejar de hacerlo.
El lenguaje es para entenderse.
Diego Pérez, pues, utilizó bien la palabra, solo que no hubo de parte de quienes administraron el vídeo la debida tolerancia y el interés por buscar la palabra en el diccionario. De todas maneras, el nuevo personaje de You Tube procuró hacerse entender, pese a las dificultades acarreadas por sus horas de fiesta.
También utilizó la palabra trambólico que es la manera de muchos paraguayos de usar la palabra estrambótico (extravagante, irregular y sin orden). Solemos escuchar a la gente de calle decir en guariñol "i trambólico upea" (eso es estrambótico). Lo que queda claro entonces es que Pérez con dicha palabra se hizo entender, que es lo más importante.
Salman Rushdie, entrevistado por el periodista español Juan Ramón Iborra, dijo la frase "El Dakota (donde residía John Lennon en Nueva York) es un edificio estrambótico" ("Confesionario", Iborra, p. 309).
El profesor Juan Aguiar rescató centenares de palabras castellanas creadas por los paraguayos y las publicó en su libro "Diccionario de castellano usual del Paraguay". Algunas de esas palabras son verdaderamente "trambólicas" para hispanohablantes de otros países como, zonceraje, carruaje, zapallear, todito (todito mal), santulario, redoblona, dale, quilombear, etc., que aún no figuran en el diccionario de la RAE pero que son de uso corriente en Paraguay.
Debe admitirse la influencia del idioma guaraní sobre el castellano con la que se crean las nuevas palabras que permiten enriquecen la lengua y, sobre todo, facilitar la comunicación entre los hablantes. El "Trambolico" paraguayo es el "estrambótico" del diccionario de la RAE.
Creo que algunos fueron un poco rácanos con el peluquero Pérez al exigirle puridad en la pronunciación sin necesidad alguna puesto que él se dio a entender de la manera más sencilla posible, a la manera de los paraguayos. Y eso, creo, no es caldo de críticas.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Las galletas de Nicanor en la verdulería de Lugo

Y bueno, así es la vida: finalmente Óscar Nicanor Duarte Frutos encontró "galletas" en la "verdulería" de Fernando Armindo Lugo Méndez. Y no caben dudas que, si bien por detrás de las denuncias había una intención política, Nicanor tuvo razón: Lugo tiene hijos. Pienso que pocos dieron credibilidad a la novedad propuesta por el ex presidente porque su conducta tampoco era de fiar.
Cuando Nicanor andaba denunciando que Lugo tiene 17 hijos, yo estaba en Madrid donde, entusiasmado con el perfil de Lugo, me puse a conversar con todos los paraguayos a mi alcance de modo que desde la Madre Patria alentemos a nuestros parientes a votarlo. Incluso conseguí una iglesia (una iteña de por medio) para reunirnos en uno de sus salones, pero que el obispo de Madrid, enterado del encuentro, suspendió porque olió que era con objetivos políticos.
Ni remotamente se me ocurría pensar en aquellos meses previos (junio de 2007) a las elecciones que Lugo andaba teniendo hijos de aquí para allá. Y tampoco los paraguayos residentes en España se imaginaban semejante barbaridad.
Desde luego, si sabíamos que Fernando Lugo andaba embarazando, siendo obispo inclusive, a cuantas mujeres estaban al alcance de sus pasiones sexuales no le quepan dudas que yo hubiera preferido votarla a Blanca Ovelar o a Pedro Fadul.
En setiembre de 2006 ya hubo un roce entre monseñor Orlando Antonini y Lugo porque aquel había denunciado que éste tenía un hijo (otros dicen que son dos) con una conocida política de Paraguay. Después se sabría que la mencionada mujer es del Partido Liberal Radical Auténtico y que fue parlamentaria y que ahora se llamó a silencio, es decir no le reclama la paternidad de sus hijos.
Si Nicanor no se desgastaba al extremo de perder toda credibilidad, su denuncia hubiera llevado a la derrota electoral a Lugo. Eso es claro. Nadie le creyó; yo, menos. Y así nos fue. Aquí tenemos a un presidente muy desprestigiado por haber engañado a los votantes y, sobre todo, a los que son católicos.
Ahora, por causa de Lugo, la famosa frase "pa´i ma heí", deja de tener curso legal y fuerza cancelatoria entre los católicos paraguayos. En este sentido, la Iglesia Católica perdió por goleada; Lugo la basureó.
El presidente puede hacer la mejor gestión de gobierno que podamos esperar los paraguayos. Pero ya queda la mancha, la gente ya desconfía de él, con su engaño derrotó a los católicos y los que le votaron (entre ellos muchos colorados).
Debe reconocer el ex obispo que se burló de la gente, resultó no ser la persona decente, consecuente con las enseñanzas de la Iglesia, sino un letrado a quién importaba un pito todas esas cosas.
Antes de las elecciones, se recordará, Lugo replicó a la denuncia de Nicanor con que éste "busca galletas en una verdulería" y que, incluso, fanteseaba mucho.
Bueno, parece que el ex presidente tuvo razón: había sido que en la verdulería había galleta y de todo tipo: nueva, vieja, cuartel, con grasa, seca, Clorinda. Una verdadera y gigante panadería. Ahora ya podemos decir que en la verdulería no había ni una lechuga, ni un tomate, ni una hoja de cebolla ...

miércoles, 16 de diciembre de 2009

¿República del Paraguay o de Paraguay?

Nunca supe por qué se dice "República del Paraguay", lo mismo que "República Oriental del Uruguay", "República del Perú" y "República Federativa del Brasil", pero se dice, por ejemplo, "República Argentina", "República de Chile", "República de Colombia".
Supongo que se usa del por lo de país, que es masculino.
Pero si se tratara de nación, debemos decir la Paraguay y no el Paraguay.
Voy a abreviar: me parece más explicable decir "República de Paraguay" que "República del Paraguay"; decir de aquel modo suena bien de tanto repetir; pero decir República de Paraguay tampoco suena cacofónico.
No digo que está mal decir "República del Paraguay", sólo quiero saber por qué se añade la contracción del cuando que se puede decir sólo con la prepoción de.
Pero mis dudas no terminan allí.
Hablando de símbolos patrios tampoco sé por qué hasta ahora no se implementa el artículo respectivo de la Constitución Nacional.
Como se sabe, la bandera paraguaya tiene dos escudos (los demás países tienen sólo uno): la estrella y el león con el gorro frigio. El que se usa con frecuencia es la estrella. El león era inicialmente el escudo del ministerio de Hacienda (que es innecesario, de lo contrario tendríamos que inventar escudos para los otros ministerios y si vamos a ser justos todos deberán estar en la bandera paraguaya).
Espero que cuando se implemente la ley se considere esta redundancia totalmente vana. A propósito, el león de nuestra bandera es el africano y; el gorro frigio, de los campesinos franceses. Con que nos quedemos con la estrella es más que suficiente.
Mis dudas continúan con la palma y el olivo, no tanto por la palma (que puede que sea también nuestro tradicional cocotero) sino por el olivo, que en Paraguay decimos Oliva. La palabra usual es masculino (el olivo).
El olivo es de Oriente y de masiva plantación en Andalucía de donde vinieron los conquistadores españoles. Aquí no tenemos esta oleácea y su aceite comestible casi es desconocido por la mayoría de los paraguayos por su alto precio en el mercado.
Entonces me parece más justo y paraguayo que nuestro escudo tenga la figura de una rama de yerba mate que la de una planta que no crece en nuestra tierra, el olivo.
Como la ley aún no está implementada hay libertades, entre tanto, para pintar la estrella del color que a uno te guste y que tenga cuatro o seis u ocho puntas. Parece una broma pero no es ninguna tomadura de pelo. A nadie se le ocurrió hasta hoy hacer el trabajo respectivo (la implementación de la ley), cosa grave. O yo estoy desinformado, fenómeno absolutamente intrascendente.
Ya que estamos en vísperas de cumplir 200 años de vida independiente, me parece oportuno que alguien se interese por estas cosas que hacen al país. Espero que la gente del ministerio de Educación y Cultura tome la posta y definitivamente nos expliquen por qué se dice "República del Paraguay" e implementen los símbolos nacionales.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Se descubrió a la culpable: la testosterona

Parezca bien o mal, la sociedad se mueve al ritmo de colchones. Se es más o se es menos de acuerdo al potenciómetro sexual de cada uno. Las familias funcionan si el sexo no se da al extremo por fuera de casa; las amantes (y los amantes, ¿por qué no?) cumplen su rol diario de causar dolores de cabeza a los (y las) rivales, mientras la prensa cotillera anda en busca de algún escandalillo capaz de promover buenas ventas y, claro está, las consecuencias respectivas en efecto dominó.
Las testosteronas, aunque nos resistamos a creer, mueven al mundo; entre ricos y pobres, jóvenes y viejos; en todas las etnias y creencias religiones. Cuando la hormona androgénica anda de parranda hay que estar atentos porque algo más que una agitada sesión sexual va a provocar.
Esta hormona segregada por los testículos promueve, tarde o temprano, por ejemplo, que un presidente de la República sea el centro de atención de todos (para avanzar, es conveniente aclarar, sobre todo a los incrédulos, que los religiosos católicos, incluyendo a los obispos, tienen testículos que también segregan testosteronas).
Dios perdona, pero las testosteronas no. Por eso, me imagino que - llamemos a los protagonistas con nombres y apellidos - Fernando Armindo Lugo Méndez anda con humores de perro. Por causa de esa secreción ya no volverá a oficiar misa después de ser presidente, así como le hubiera gustado continuar. No sé si le dejará fuera del Palacio de López a destiempo por la misma causa.
Con Tiger Woods es igual. Sus hormonas deja sin espectáculo a millones de seguidores del golf en el mundo. Desde luego, con un "ahorrito" de 1.000 millones de dólares ya se puede ir a pensar en la paz de su hogar cómo es posible que algo que sale de los testículos le haya dejado hecho un trapo.
El excelente estado económico del país más grande del mundo hizo que su presidente, Bill Clynton, no haya terminado de patitas fuera de la Casa Blanca. A este buen señor le tenía dominado su hormona ni bien conoció a la becaria Mónica Lewinsky, una rellenadita californiana que andaba de paso por Washington. Felizmente luego vino Jorge Busch (h) quién hizo la guerra por donde antes era el Paraíso Terrenal, matando a miles de musulmanes, "mediante" la cual la gente medio olvidó las travesuras de las hormonas del seductor Clynton.
Me dirán que la testosterona es cosa de varones. No. Resulta ser que también es de las mujeres. De endocrilónogo tengo un pito pero leyendo en Wikipediapude enterarme que ellas también producen esa hormona. Me gustó lo que dijo una sexóloga: "la sexualidad femenina sin testosterona es como una casa sin cimiento" (supongo que también se refiere a la de los varones). Espero que con esto se aclaren cualquier duda al respecto.
Digo nomás la cantidad de indomables testosteronas que habrá tenido Catalina la Grande, reina de Rusia por aquellos lejanos días, para que todas las noches haya convocado a su alcoba del palacio a, al menos, un soldado de esos mujik grandotes y catingudos, para que otorgue paz a su "cabezudo" cuerpo. Desde luego, el soldado era asesinado inmediatamente después del sexo para que no ande diciendo por ahí que se acostó nada menos que con la reina.
Las testosteronas de un hombre como Francisco Solano López juntas a las de una irlandesa como Elisa Alicia Lynch ya sabemos que pueden liquidar, incluso, a casi todo un país. Sin dudas, hay testosteronas que matan.
"Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos, / que nos depara en vano su carne la mujer; / tras de ceñir un talle y acariciar un seno, / la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer", escribió Porfirio Barba Jacob en "Canción de la vida profunda". Y bueno, la testosterona en plena escena, indomable...
Cuando hay arrebatos de esta hormona algunos la quieren confundirlos con el éxtasis (esta tiene connotación divina). Cuando aquella actúa se despierta el deseo sexual (la persona se excita) y después a otra cosa mariposa. Y lo que es ese "después" para qué les cuento. Todo un tema.
En verdad, algunos,como el poeta cubano José Ángel Buesa, no confunden: "No era amor, no era eso / que se enciende en la sangre como una llamarada / era mirar tus ojos y no decirte nada, / o acercarme a tu boca sin codiciar un beso".
A propósito, cuentan que a una anciana se la perdió su burra. Andando tras su desaparecida compañera de trabajo, se percató que en el dormitorio de una vivienda una pareja hacía el amor. Escuchó que la mujer, evidentemente excitadísima, dijo al hombre "mi amor, ¡me hacés ver el mundo!", por lo que la abuelita no dudó en golpear la ventana de la habitación solicitando, a gritos, que si la mujer veía por ahí a su burra que, por el amor de Dios, la avisara.
La testosterona (palabra repetida nueve veces en este comentario, estadística que conduce a nada) en fin, une y desune, alegra y entristece, enriquece y empobrece, premia y castiga, y no puede ser de otro modo ya que es el génesis de la vida misma. Por todo esto es que yo comprendo a la gente que se pelea con otras por una cuestión de alcobas; pero, más allá de nuestro sentido del humor, también derriba imperios, lo que debe tener en cuenta Fernando Lugo. Se me antoja que Silvio Berlusconi también debe tener en cuenta esta advertencia más aún después de recibir un golpe en la cara que lo dejó con, al menos, dos dientes menos.
Por lo demás todo bien ... que siga la fiesta.



miércoles, 9 de diciembre de 2009

Cáceres Almada, enemigo con cojones

A esta altura del tiempo me animo a decir, sin tapujos, que Alejandro Cáceres Almada, director de Radio Nacional del Paraguay y de la "Voz del Coloradismo" durante el gobierno de Alfredo Stroessner, en verdad era un cuestionador del diario Abc con cojones. Acaso no me equivoque si afirmara que cumplía su papel de enemigo de Aldo Zuccolillo sin cobardía y pegando de frente.
Digo esto por los ataques que está recibiendo ahora el mismo diario por parte de referentes del gobierno de Fernando Lugo. Ahora, quiénes no toleran las críticas de Abc atacan desde la oscuridad porque no tienen la audacia y, mucho menos, la caballerosidad de los colorados que replicaban la postura del hoy decano de los diarios paraguayos.
Los personeros de Lugo se escudan en el anonimato, incapaces de hacer frente con nombres y apellidos a los que no comulgan con sus ideas. Desde un portal, violando el derecho de marca de Abc por utilizar su logotipo con total impunidad, desparraman groserías como los de la Voz del Coloradismo, pero sin coraje para pelear de frente, por lo que se hacen llamar, como todo irresponsable, "los innominados".
Los hombres de Lugo están lejos de ser lo que fueron los colorados en la arena política. Aunque duela decirlo, tienen mucho por aprender de Alejandro Cáceres Almada que pese a todo, ponía pecho a los ataques a "su" gobierno y hombría a sus palabras contra el diario. Supo combatir por su partido con vigor, desafiante.
Por su lider, Alfredo Stroessner, ardía en vehemencia, con arrebatos de exaltación. Participaba con dignidad de hombre. Sin ninguna duda, Cáceres Almada fue un referente político que ante los pusilámines socialistas defensores del presidente Lugo aparece como un respetado maestro, independientemente a que estemos o no de acuerdo con el gobierno que defendía.
Si algo no tenía Cáceres Almada fue cobardía como los que hoy defienden desde el poder al poder.
Hay que reconocer que fue un colorado con cojones.

domingo, 6 de diciembre de 2009

La amante de los dos masones

No le importó que el cuadro haya sido comprado con el dinero del Estado; lo descolgó, lo ubicó con cuidado en una caja en la cual escribió una de esas frases que endulzan los sentidos de cualquier mujer y los dejó para cuando llegue el momento.
El masón diplomático, por término de misión volvía a su país, donde la rubia amante esperaba y a quién regalaría una de las costosas pinturas adquiridas en Europa para adornar las paredes de la legación.
Un gandul ilustrado como él no puede sino ignorar principios éticos sobre todo cuando se trata de algo que sea para la nereida asuncena.
Templó su fogosidad en la descarada ostentación de las faltas y en los vicios de ella. De tanto encontrarse se convirtieron en mutua necesidad constante por lo que él escapaba a su país al menos una vez cada quince días o; ella, viajaba a Europa. El francmasón aceptaba que la esbelta mujer, una separada con hijos, sea bancada por otro maestro de la misma logia, un sexagenario de mucha fortuna.
Un amante diplomático y otro millonario, casualmente masones, puede que sean la envidia de cualquier mujer con alma de infiel, al margen de todo truculento cotilleo.
El lienzo, pensó el querendón ejecutivo de la legación nacional en el Viejo Mundo, quedará muy bien en el lujoso departamento de ella, al lado de la cimitarra persa y encima del pebetero inglés.
Ella bien vale un cuadro robado de la embajada. Piel de magnolia con transparencia de venitas azules y lunares rosados; brazos delicados, muslos infundiendo belleza y poderío, un decoro carnal por debajo del albornoz rojo.
La sumisión no es de ella, el noviciado tampoco. El diplomático estaba ante una manzana encendida.
El casi sexagenario huele a Carolina Herrera 212 y su sonrisa fácil, que expone una prótesis perfecta, todavía lo hace más atractivo.
Pantalón gris, calzados negros bruñidos franceses Aubercy y camisa celeste claro Heffort de Italia, prendas adquiridas tal vez de una de las tiendas de El Corte Inglés en Europa, transforman al calvo miembro del Supremo Consejo del Grado 33 en un adulto seductor, un completo currutaco.
Acomodado en el sofá de la elegante sala, como todos los sábados al atardecer, con la copa de Bayleys en la mano derecha, consulta como siempre de los hijos de ella, de cómo pasó la semana y de sus necesidades inmediatas.
Ella, esta vez cubierta con un albornoz Benetton turquesa, le plantea su idea de incorporar una araña estilo Whitefriars de Londres, decidiendo por una Giller de 21 luces de brazos y rizos estriados.
El hombre extrae de su cartera la chequera, firma una hoja y la entrega de inmediato. Páguese la suma de US$ 3.000 (tres mil dólares americanos) acredita su firma.
Sin dudas, un hombre protector. Un gusto más de la mujer no afecta su consolidado estado financiero. Su representación de autos norteamericanos, su estancia, su banco y otros florecientes negocios en la región le permiten responder los caprichos de la amante. El lujoso departamento en el exclusivo barrio capitalino también fue un regalo suyo cuando ella cumplió 41 años de edad.
Está atrapado por la ex esposa de su amigo. Pero pone algunas condiciones para continuar la relación: cuando la visita los sábados nadie debe estar en el departamento, ni sus hijos. El veterano masón sospechaba que su “hermano” diplomático frecuentaba el edificio.
Otros sábado, 18.15. El cuadro que llevaba estaba en una caja primorosamente envuelta en papel verde limón y acomodada en una bolsa Ikea. Presiona el pulsador del timbre. La elegante mujer abre la puerta y se sorprende ante la presencia del otro amante.
En el mismo sitio del living, “su” hermano mayor apenas pudo disimular la sorpresa. Desde luego, ambos se conocían aunque no se trataban. De todos modos se saludan con la naturalidad con la que la hipocresía enseña para estos casos de emergencia.
- Este es un obsequio que le envía una señora de Europa y que dice ser su amiga. Aquí dice su nombre. Ando entregando las cosas que me encomendaron.
- Sí, ya sé de quién se trata.
Se despiden. El amante adulto, incomodado, sugiere a la mujer que abra el regalo.
- Lo haré más tarde. Debe ser de esos álbumes de cocina que acostumbra enviarme.
El incidente no modificó la afabilidad del hombre quién al despedirse entrada la noche la adelantó que el sábado siguiente no vendrá porque estará en su estancia atendiendo la visita de dos inversionistas norteamericanos. Con un beso más paternal que el del amante, también se retira.
Las bandas elásticas abrazan sus muslos descansados en el living. El color negro le queda elegante y atrapante. Al tacto son suaves y excitantes. Lujo, delicia, sugerencia, provocación. Los izquierdos dedos cortos y morenos del ex embajador acarician esa parte de la prenda que cubre la apetecible anatomía de quién conociera en una noche de músicas folklóricas y churrascos en la parrillada de la autopista que conduce al aeropuerto.
La camisola de seda bruna fortalece las colinas de sus senos. El cabello rútilo que cubre sus hombros femeninos fulmina la serenidad del masón más joven, en cuyo pecho siente como galoparan veinte potros enloquecidos.
Sus manos avanzan un poco más allá, hacia el húmedo deseo de esa ex esposa predispuesta a cumplir de nuevo su papel de hembra. El tiempo queda atrás. Ellos arden exigidos, al rojo blanco, con la leña de las caricias mutuas y gemidos descontrolados, ardientes.
La boca del macho busca – exige - el pezón rosado, agazapado bajo la erótica lencería. Ambos, en este sábado a la mañana, se dejan transportar por sus instintos activados a fuego.
Hoy dijo que no vendrá. El camino hacia el placer está allanado.
Él zurea a su oído que ella es la mujer más encantadora del mundo y que se sentía su esclavo. Ella gime, complaciente, como en un primer orgasmo.
Ante el olor almizclado del momento, el símbolo del Shiva rebulle bajo la negra pelambre; se yergue, lubricado, enrojecido e indomable.
“¡Madre mía!”, exclama la mujer, como expresando prohibición, suficiencia, deseos de liberación y alabanza a la predisposición masculina de ese instante. Sin preámbulos ella estaba sobre él, en horcajadas, respingado entre almohadones.
Las pieles se juntan, hay efluvios trémolos, las partes umbrías en rápidos y encajados vaivenes provocan el empapado ruido del acto sexual.
Ella siente el borbollón en su interior y grita, extasiada, menea varias veces la cabeza, gime, dice guarangadas de tanto placer, y pega golpes en el pecho lampiño del hombre. También ella llega al orgasmo.
El timbre. Ella viste, apurada, una bata azul; él, queda en calzoncillos, consumido, en el mismo sitio donde cumplió su papel de estupendo amante.
La dueña del departamento abre la puerta. Era el otro masón quién, sospechando la infidelidad de la rubia, no fue al inventado encuentro con los empresarios en la estancia. Ve al rival desparramado en el living. El acaudalado amante sostenía una caja envuelta en papel de regalo con cintas rojas.
- Solo vine a traerla este obsequio que la envía una señora.
- Mira, quiero explicarte …
- ¿Cómo dice señora? No tiene nada qué explicarme. Hasta luego…

sábado, 5 de diciembre de 2009

Soy Villarrica

(Efraín Martínez Cuevas)



Permiso...
Soy de Villarrica

Del hontanar del Ycua Pyta, un corazón;
de mi escuela Santa Librada,
y las rompientes del Tebicuary más allá de la estación.

Disculpen...
por eso soy Villarrica.

Soy chubasco pasajero venido de hacia el muro del Ybytyruzú,
el arrebol de setiembre sobre las chacras de Carovení,
y madrugadas serenateras en ventanas de Yvaroty.

Y también,
soy el patio amplio y fresco de los Madelaire
en los bajos de Paso Pe;
y los zaguanes largos de los Mussi y Codas,
en el centro, con pianos, al atardecer.

Soy la espada valiente de Melgarejo, León y Zárate y Bogado,
Soy la tolvanera de sus lánguidas siestas de verano,
la audacia montonera del legendario Rojitas, un alocado.

Y soy el pacurí maduro de su diciembre florido,
El azúcar de su ingenio,
y el tiempo detenido en el carumbé colorido.

Soy la vieja y gallarda estación,
los corredores sacros de la catedral dorada,
y el boliche donde mataron a mi hermano Sergio López,
en manos del yvapara, hijo desgraciado.

Soy las aulas del Ramón I Cardozo,
De la modesta Hilaria Sanabria,
y de la escuela Cervantes,
capillitas de cultura donde aprendí a decir, fogoso.

Soy las letras a Anselmita del demiurgo Manuel,
El panambí verá eterno,
y las cuerdas olvidadas de Carlos Talavera,
como olvidados ya son los amantes de Teruel.

Soy caña del arriero,
su puñal y su baraja
en almacenes de San Miguel, Carumbe´y
donde afloran los pendencieros.

Soy el carretero que silba un triste en la cima de la carga
El yvy pyta de Lomas Valentinas
la panadería de los Franco,
la de la vedija aromada, casi mágica, larga.

Soy, en fin...

Pregón mañanero del mercader pueblerino,
las hurras liberadas
del Chiripepé borracho, callejero e infiel
y la voz comba, entonada, en pláticas guaireñas,
bañadas de sinceridad, humildad y de miel.

Soy de Villarrica, mi orgullo y honor;
disculpen,
Soy Villarrica
la rebelde y culta,
sí, señor...

Luque, 5 de diciembre de 2009