Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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domingo, 28 de junio de 2009

El castellano paraguayo

No estoy muy seguro, pero creo que los paraguayos somos medio ingratos con nuestra manera de hablar. Ingratos con nuestros giros, términos y, sobre todo, con nuestro guaranismo. Ni qué decir contra el "guarango", esa persona que prefiere expresarse en guaraní.
La gente fifí es la que se molesta con quién es "guarango". Yo prefiero molestarme contra el cachiaí. Hablar en guaraní no es lo mismo que ser el cachiai, el arriero portepe, el arriero paite. No. El cachiai, ese guaso, apesta igual entre quienes hablan el castellano, o el inglés o el aristocrático francés, en cualquier parte del mundo.
Los porteños que ocuparon Asunción junto a los brasileños durante la Guerra contra la Triple Alianza, acaso hayan sido los primeros en oponerse a la nativa lengua de los paraguayos y, como vencedores, procuraron a luz y sombra desterrarla. Aquella resistencia del vencedor quedó y, con el tiempo, se sumergió en las profundidades de nuestros ADNs para que hoy continuaramos, muchos, torpemente, en veredas opuestas, cuando de hablar o no hablar en guaraní se trata.
Por todo eso, cuando Juan Aguiar, mi apreciado compadre, sacó a luz su último trabajo, el "Diccionario de castellano usual del Paraguay", sentí como que pese a los rayos y centellas de algunos momentos de nuestra vida diaria como país bilingüe, el guaraní y, sobre todo, el castellano paraguayo que nada tiene qué ver con el castellano universal y el guaraní autóctono, tiene, felizmente, su vuelo propio.
Y la nacionalidad también es nuestra lengua, nuestra manera de decir, nuestros giros y abusos, y hasta nuestras equivocaciones. Todo es un cúmulo nimbus del paraguayismo al que, pareciera, muchos rechazan, problema éste (el rechazo) que, sin dudas, es de quién lo sufre y no tanto de la nación.
Juan Aguiar, sin tapujos, nos recuerda que en nuestro lenguaje, por ejemplo, está la palabra "reservado" y de períodico uso, dicho sea de paso, en nuestro trajín idiomático. En Paraguay no decimos "motel" sino "reservado". También en su diccionario menciona la palabra "quilombo" y "quilombear", como prostíbulo o hacer lio, respectivamente.
"Serenatear", "serenatero", son expresiones, dice Aguiar, propias de los paraguayos y que el diccionario de la Real Academia Española aún no las registró. Roa Bastos, en "Madama Sui", utiliza en tres partes la palabra "serenateros".
¿Se imagina la persona "lechuché", de esas pitucas emperifolladas, escuchando a otro, supongamos, en una recepción en el Centenario, utilizar "terminologías de carreteros" como "purear", "programera", "pelotuda", "pendeja", "empelotarse", "en pedo" y tantas otras miles de expresiones, más o menos usuales entre los paraguayos? Ya las veo santigüarse con el mohín de quién no acepta llevar esas palabras "callejeras" a los salones de espejos.
¿Qué dirían los que escuchen mencionar "monflórito" en lugar de homosexual, por ejemplo? Roa Bastos usó la palabra "monflórito" en su poesía "Aquiles" ("Las hembras, los machos, los castrados, los monfloros, los monflóritos, gozamos de los mismos derechos") escribió en la década de 1940. En este sentido, la palabra "homo", como homosexual, es mencionado por Aguiar en su último libro.
Aunque para algunos son detestables, las "buenas" y "malas" paralabras, incluyendo las "guarangadas" forman parte de la dinámica de nuestro castellano paraguayo que, como todo idioma debe buscar la manera de sostenerse con sus propias creaciones, así como de otras lenguas, para que, en fin, podamos seguir entendiéndonos entre todos.

viernes, 22 de mayo de 2009

Mirtha Ayala

Van como 30 años, un poco más quizás, que la opinión pública paraguaya se vio sacudida por la fuga y posterior asilo en la embajada de México en Asunción de una conocida periodista del diario La Tribuna: Mirtha Ayala. Yo empezaba a dar mis primeros pininos en la prensa escrita mientras ella ya era una veterana profesional.
Aquello que pasó con Mirtha, con la policía de Stroessner tras sus pasos, nos metió esa mezcla de miedo y audacia en nuestras sangres juveniles. Ella, empedernida opositora a la violencia del dictador, hacía sus cosas desde la sombra pensando que eran suficientes para liquidar al gigante opresor.
Era una periodista que nos inyectó coraje y decencia. Aunque la policía de la dictadura era salvaje, también queríamos tener la oportunidad de enfrentarla y luego escapar, todo porque hubo una valiente de ejemplo. Cuando se es joven tenemos ganas de ese calibre.
Viajó a México donde estuvo varios años. Después recaló en Francia.
Tuve la suerte de conocerla personalmente en Madrid, cuando ella viajaba desde Francia a Portugal. Se trata de una gran señora, una paraguaya que honra a nuestros país en la lejanía.
La dije más de una vez que Paraguay perdió mucho con su alejamiento del terruño.
Está en Francia con los suyos, sin probabilidades de retorno. Los que han estado en el poder la han robado su derecho a querer volver. Su castigo fue duro ¿cuántas Mirthas nos han robado los malos gobiernos?
No sé si el gobierno de hoy, hecho con hombres que se oponían a Stroessner, se preocupa de rescatar a nuestras Mirthas, o tan siquiera, arrimarse a constatar cómo están allí donde estén.
Vuelvo a lo mío.
Mirtha Ayala me obsequió su amistad y la tengo como uno de mis mejores regalos. No sé si me siento tanto amigo como admirador de ella, una gran periodista, llena de sabidurías, una madre estupenda, una mujer como pocas.

jueves, 21 de mayo de 2009

El fracaso de Eduardo Petta

En la edición del miércoles 20 de mayo de 2009, en el canal 11, estuve viendo el programa de Germán Martínez Vierci llamado "Señales". Estuvieron como entrevistados el coronel Angel Darío Benitez y el abogado Eduardo Petta San Martín. Benitez fue jefe de la seguridad de los presidentes Alfredo Stroessner y de Juan Carlos Wasmosy; Petta, el actual director de la Policía Caminera.
Ambos fueron invitados al programa para hablar sobre la polémica detención del Presidente Fernando Lugo cuando iba conduciendo un vehículo sobre la ruta I, a la altura de Villa Florida.
La historia se sabe: por orden de Petta se detuvo el convoy oficial encabezado por Lugo y este, en resumen, fue multado ("todavía no pagó",revelò el abogado) por carecer del registro actualizado.
Benitez, un veterano lobo pegado a los talones de dos presidentes, fue al grano: si él era el responsable de la seguridad de Lugo no hubiera tolerado que le pararan en la ruta, por la seguridad presidencial.
Petta respondió que la seguridad vial en la ruta corresponde a la Caminera y que no sabía que el Presidente estaba en la ruta.
Esta afirmación de Petta - que no sabía que Lugo estaba manejando en la ruta I - denota la primera falla del equipo de seguridad presidencial y, en general, del primer anillo. Querría suponer que si Petta sabía que el Presidente conduciría por la ruta no correrìa este el riesgo de la detención.
Pero, para mayor incongruencia, Petta dijo en el programa que él accede a la frecuencia de radio de la Policía, entonces uno se pregunta si por qué no estaba enterado.
El titular de la Caminera afirmó que él fue quién sacó las fotos de la detención.
Ahora hagamos un pensamiento mágico, como dice Humberto Rubín: ¿y si en vez de Petta estaba un delincuente y, en lugar de accionar una cámara fotográfica, haya accionado el gatillo de una ametralladora?
El conductor del programa preguntó a Petta si en vez de inspectores verdaderos, los que detuvieron a Lugo hayan sido falsos al que dió una respuesta evasiva, carente de seriedad y de responsabilidad.
El programa fue suficiente para que sepamos con qué bueyes estamos arando en el poder. Estamos con gente arisca, irresponsable, cruelmente ignorantes de la seguridad de un presidente.
Que Petta aprenda de las explicaciones escuchadas de un antiguo vaqueano (Benitez)en el delicado oficio de cuidar la espalda del primer hombre del país. Y, de paso, que su jefe, Efraín Alegre, se anote este fracaso en su agenda de gestiones.

lunes, 18 de mayo de 2009

Un presidente irresponsable

Me agradaría escribirles de muchas cosas agradables, pero dos cosillas sobre el Presidente de la República, que - advierto - son desagradables, me motivan a distraer mi tiempo, y el de ustedes.
El primero es lo de su supuesta licencia de conducir vencida y; el segundo, lo de las basuras en la casa de su hijo, Armindito.
A los que no saben diré que estuve cinco años con un Presidente de Paraguay para un sólo objetivo, procurar, junto a otros, que la imagen de ese hombre sea la mejor posible ante la opinión púbica.
En aquel empleo aprendí que las tareas se deben hacer, sí o sí, en equipo.
Vayamos a los ejemplos:
El presidente, tras decidir, por ejemplo, un viaje al interior, coordina con el que organiza el destino final. Supongamos, una inauguración en San Juan Bautista, o; la visita a un amigo, en Encarnación. Aquella, una visita oficial; esta, privada. En cualquiera de los casos, su viaje se planifica entre quién lo va a recibir en el destino final, Inteligencia Militar, la Policìa Nacional, el Secretario Privado y, en nuestro caso, el asesor de prensa.
Si el presidente viaja por avión, las Fuerzas Aéreas están involucradas en la planificación. Si, por el contrario, fuera por tierra, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, encargado de la Policía Caminera.
Desde que el Presidente sale de Mburuvicha Roga, la seguridad entra en absoluta y coordinada acción. Desde que sale los semáforos de su hoja de ruta están en amarillo, con policías dirigiendo el tráfico en esas esquinas. En la ruta, igual, hasta que llegue a destino, imprimiendo altas velocidades al sólo efecto de la seguridad del Presidente.
Ahora voy al caso de la Policía Caminera y el reciente viaje del presidente Lugo al interior.
¿En qué cabeza cabe que la Caminera no haya estado informada del viaje presidencial?, ¿displicencia de Efraín Alegre, el ministro o; de Eduardo Petta, Director de la Caminera, o de ambos?
Se supone en un servicio de seguridad presidencial serio y coordinado que la comitiva presidencial debe desplazarse sin contratiempos, siempre por la seguridad de la vida del Ejecutivo, así como se procede en cualquier parte del mundo.
¿Qué es eso de que un agente de la Caminera detiene al Presidente y que le exige su licencia de conducir? ¿donde se ha visto semejante irresponsabilidad? ¿Y si un emboscado pegaba un bazucazo al presidente como ligó el dictador Somoza en setiembre de 1980 en una calle asuncena?
¿O la detención de la comitiva no fue sino una escena planificada?, ¿para qué?, ¿para enseñar que todos, desde ahora, somos iguales ante la ley? Me parece una torpeza grande como una casa de parte de los involucrados.
Los asesores del Presidente y el mismo Presidente han demostrado excesiva irresponsabilidad al no rechazar semejante situación de riesgo. En cualquier gobierno serio estas ideas son anuladas de cuajo.
Ahora quiero referirme a la fiesta del sábado 16 de mayo en la casa de Vivi Carrillo. Como ya todos saben el señor Fernando Lugo compró o alquiló una casa para la residencia de la mencionada mujer y del hijo de ambos, Armindo.
De nuevo los asesores metieron la pata.
Y la seguridad también.
Solo los asesores torpes pueden dejar de escribir, tan siquiera a mano en un papel para que recuerde la dueña de casa: 1)- No dejar los vehículos en la calle, porque llaman la atención, excepto que la presencia del Presidente sea oficial. 2)- No farrear a grito pelado porque los vecinos escuchan y cuentan. 3)- No deje la basura de la fiesta en el basurero de la calle, porque la prensa puede llegar a ver qué tomaron y comieron, información suficiente para hacer merecídas críticas al Presidente de los paraguayos.
Y como no asesoraron, dejaron sus vehículos en la calle, farrearon a grito pelado y pusieron los envases de las costosas botellas de bebidas importadas en el basurero de la calle, evidenciandose la escasa capacidad de guardar la imagen (incluso la seguridad) del Presidente por parte del mismo Presidente y de su equipo asesor, si así se puede llamar a los que forman su primer anillo.

domingo, 10 de mayo de 2009

El cambalache de Lugo

Entendiendo que las Fuerzas Armadas son naturalmente de la derecha es una torpeza grande como una casa realizar un acto socialista en sus cuarteles. Eso lo entiende cualquiera, menos el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación que mezcla harina con almidón y le es igual meter gatos y perros en una misma bolsa.
Más que una violencia contra la Constitución Nacional, que de por si ya resulta grave, se trata de una feroz violencia contra el sentido común.
Como si no hubiera lugar para el encuentro de los jóvenes socialistas.
Cada vez, como muchos, estoy màs convencido de que el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación es tan torpe que en el menor de los descuidos capaz de vestir de polleritas a los militares y sacarlos a marchar por el Paraguayo Independiente, fusil al hombro, total todo le es igual, le es lo mismo un burro que un gran profesor.
Parece que tiene un cambalache en la cabeza.

jueves, 7 de mayo de 2009

La orgía de Ciudad del Este

No sé si estoy volviendome excesivamente viejo. Lo que me queda claro es que veo que algo no funciona entre los jóvenes de hoy. Han perdido el respeto a todo aquello que nosotros, a su edad, respetabamos: a los padres, a los maestros, a los hermanos, a los amigos.
Leo hoy, espantado, lo que unos jovencitos menores de edad han hecho en una casa en Ciudad del Este: una feroz orgía con filmación incluída donde una jovencita de 17 fue violada por 15 jovencitos tilingos.
Discúlpenme, pero si yo era el padre de esta joven de a uno les metía un par de cintarazos a cada uno de esos mita´i descarriados. Y después, con el mismo cinto, a sus padres irresponsables que no lo enderezaron (todavía tienen tiempo) cuando niños.
Y que por esto me manden a la cárcel. No me importaría.
Si yo era el padre de esta jovencita a quién casi matan haré todo porque no le salga barata ni a los pendejos calentones que abusaron de ella, ni a sus padres, ni a nadie. Haría todo a mi alcance para que estos no se conviertan en asesinos (que les queda apenas a la vuelta de la esquina) porque lo que han hecho son de delincuentes puros.
Me estoy volviendo viejo porque no tolero que se enseñe hoy a los chicos como se está enseñando. Sin embargo, aún con la ley (esa absurda ley traída de los pelos) yo sacaría mis uñas cuando veo que mis hijos intentan salir del carril de la buena educación. Y no dudaría usar el cinto si las cosas amenazan con peores.
Echo de menos los tiempos en que las maestras eran verdaderas fortalezas de la educación y que tampoco dudaban usar la regla contra los que que intentábamos interrumpir el orden.
El cinto es un gran maestro, así se opongan los empolvados de hoy.
Estos quince chicos de Ciudad del Este que casi matan a una jovencita son el fiel reflejo de lo mal que está la instrucción en los colegios y; la educación, en las casas.
Asumo mi papel de viejo, de superado por el nuevo tiempo, pero debo decirles que así no nos merecemos el cambio. Y que lo entiendan los chicos, sus padres y sus maestros. Este es el resultado de los padres y maestros blandengues, miedosos de poner orden, pusilámines, irresponsables.
Asumo mi indignación de viejo contra una ley hecha no se en qué estado de embriaguez para cubrir las criminalidades de unos jovencitos imbéciles que les protege en su intimidad. Me indigna que no se pueda publicar el rostro de los marginales, sus nombres y apellidos para que se sepan quiénes son los peligrosos de la sociedad, sus direcciones particulares para que todos sepan que allí vive un antisocial capaz de matar y que lo hacen porque la ley les protege.
Más que despertar el morbo, el caso (estos atorrantes jovenzuelos distribuyeron las fotos a tirios y troyanos, como si todo fuera poco) despierta la necesidad de que cada uno cambiemos. los valores están demasiado golpeados a fuerza de salirnos del camino de la convivencia.
Y los delincuentes de la orgia de Ciudad del Este deben parar con sus huesos en la cárcel, aún cuando tenemos una Fiscalía con muy pocos fiscales dispuestos a hacer valer la sensatez, la razón y el decoro, que también deben practicar los niños y los jóvenes. Todos.

domingo, 3 de mayo de 2009

La Madame Lynch de Nelson Aguilera

Quedé gratamente impresionado con la novela "Madame Lynch, una reina sin corona", del paraguayo Nelson Aguilera. Publicado en abril de 2009, la obra de 200 páginas, ofrece un atractivo paseo por 41 capítulos donde personajes varios, especialmente los que han protagonizado la Guerra Grande, se refieren a la pareja de Francisco Solano, incluyendo a éste.
Veo que Aguilera se empapó lo suficiente con nuestra historia para publicar la novela como para poner en primer plano, incluso, a personajes poco conocidos pero que hicieron lo suyo en aquel escenario guerrero, como Juliana Insfrán, la esposa del coronel Martínez; Isidora Díaz, hermana de José Eduvigis, Henry, el peluquero de "la inglesa", como es conocida también en las páginas del flamante libro, entre varios otros, que van presentando a Lynch en facetas varias.
Frente a la novela de Graham Shelby la de Aguilera está mucho mejor documentada. Shelby, de repente, fantasea más allá de las fronteras de lo creíble y si algo debe tener una novela histórica debe ser la credibilidad.
El estilo de redacción del novelista asemeja al de Augusto Roa Bastos en "Yo, el Supremo", aunque un poco más sencillo y breve como para que lector tenga ganas de enganchar al capitulo siguiente.
Para los que no lo conocen, Nélson Aguilera (leo en la solapa del libro) nació en Asunción en 1961, estudios Letras y Lengua Inglesa en la Universidad Nacional de Asunción, haciendo el postgrado en Escocia. Es doctor en Ciencias de la Educación y escribió varios libros.
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AGUILERA, Nelson, "Madame Lynch una reina sin corona", Talleres gráficos de M&M, Asunción, 2009.