Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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domingo, 30 de enero de 2011

Las basuras de Cola Cola

En los transportes públicos de Asunción se venden los refrescos de Cola Cola. "Coca a miii, Coca a mii!!", pregonan los vendedores munidos de pequeñas conservadoras. Cada botella les permite llenar un vaso de plástico de unos 200 cc. Se vende bastante por el calor que azota el país.
Si suben pregoneros de cualquier cosa a los ómnibus, bien vale que lo hagan los que venden refrescos.
Por una moneda de 1.000 guaraníes (unos 25 centavos de dólar) engañamos al cuerpo, bapuleado por las altas temperaturas.
Me parece, hasta si se quiere, que es un servicio de caridad eso de vender Coca Cola en los micros en medio de 38 a 42 grados de calor.
Sin embargo, sin percatarnos, ese negocio (al día supongo que deberán venderse miles de botellas de la bebida) ayuda a ensuciar la ciudad al arrojar los vasos de plástico directamente a la calle por parte de los consumidores. Son miles y miles de envases descartados a cuentas de todos.
Un envase de plástico que parece una insignificancia, pero en miles hacen toneladas de desperdicios.
La firma envasadora de dicha marca debiera evitar más desperdicios en las calles poniéndose de acuerdo con los transportistas para colocar, por ejemplo, pequeños y prácticos basureros en cada unidas de buses lo mismo que en las terminales de cada línea de modo que el consumidor y la Coca Cola, indirectamente, dejen de poluir nuestras calles.
Si se quiere se puede.

viernes, 14 de enero de 2011

Iturbe, el pueblo de Roa Bastos

Visité el pueblo de Augusto Roa Bastos, Iturbe. Pequeño y atormentado por el olor del guarapo salido de su ingenio azucarero en estos días de enero de 2011. Hace demasiado calor como para andar por su calles casi vacías ni bien llegué esta tarde por lo que decido salir a caminar un poco más hacia la noche, después de ducharme en la pensión.
Lo hice.
Una calle se llama Buenos Aires, sobre la que está la casa de Víctor Alfredo Bastos, un primo del Premio Cervantes. Fue Intendente del pueblo - Víctor - durante 15 años, me comentan los vecinos y ahora anda bien entrado en años y enfermo. Vive en una farmacia pintada de verde, frente a la oficina de la telefónica, a la izquierda de la foto, tomada una mañana temprano.
Ahora el nuevo intendente es Darío Cabral, del Partido Liberal. La gente confía con que hará una buena gestión como aquel.
Los cañeros, por otro lado, no cobran así como los empleados y obreros de la azucarera. El pueblo vive de lo que paga la industria cuyos dueños son los Friedmann. Los iturbeños andan de mal humor y tienen razón. Pasaron las fiestas sin plata.
Hay sombras en las veredas mediante los árboles plantados por don Víctor cuando era intendente. Pequeños remolinos rebullen y luego huyen por sobre los empedrados en medio del estridente y transgresor canto de cigarras, venidas de las ramas de ovenias, galileas y chivatos.
A lo lejos, el prolongado bocinazo de un ómnibus, anunciando su viaje a Villarrica.
Iturbe, bajo este sol, parece un pueblo flojo, perezoso y negligente.
Aquí vivió cuando niño el escritor. Por aquel tiempo ya el pueblo se llamaba Iturbe; más antes, Santa Clara.
Su casa era cómoda pero austera como toda vivienda de Iturbe. Supongo que habrá sido igual que la pieza que ocupé en la pensión de la esquina de las calles Buenos Aires y Portón de los Sueños, anexo bar, hamburguesería y atendida por su propio dueño. En el cuarto que ocupé se olía antigüedad, a paredes de adobe, a almidón de las sábanas limpias.
Iturbe debe ser visitado para comprender mejor los códigos escondidos por detrás de "Madama Sui", "El trueno entre las hojas", "El baldío", "Madera quemada", "Hijo de hombre" o los poemas de "El naranjal ardiente" de Roa Bastos.
Al empaparme de sudor andando en una de sus tardecitas supuse que este es el pueblo inspirador del Premio Cervantes, así como fue Oviedo (Vetusta, en "La Regenta") para Leopoldo Alas y; Aracataca (Macondo, en "Cien años de soledad") para Gabriel García Márquez. Pensé, camino a la pensión, que Iturbe debe ser un pueblo que atraiga a todos aquellos que han leído en el mundo a Roa Bastos. no puedo dudar con que Iturbe es el "Manorä" de "Madama Sui" del Cervantes paraguayo.
Hacia el río, la azucarera, de donde brota el guarapo feroz, rompiente de mucosas olfativas del visitante e, inócuo para el iturbeño, deja escapar una vedija de humo por la alta chimenea .
Andar por sus calles me hizo entender mejor las obras de don Augusto; hizo como que penetrara en la espesura de sus pensamientos.
Creo que voy a volver. Sí, voy a volver...

jueves, 6 de enero de 2011

El pedido de Oscar Faella

Muñeca, la esposa de Alcides Roa, presidente de Autores Paraguayos Asociados (APA), estuvo de cumpleaños y sus amigos fuimos convidados a participar de una cena en el local de los artistas sobre la calle Chile para celebrar la fecha. Para mi feliz sorpresa, fue con un sustancioso show artístico con interpretes de altos quilates como Alberto Ginés y Oscar Faella. Entre los invitados también vi al abogado Óscar Martínez Pérez (primer baterista de los Blue Caps), Susy Sacco, José Magno Soler y al intendente municipal, Arnaldo Samaniego, entre muchos otros señores del arte nacional.
De esta grata velada extraigo las palabras del maestro Faella quién, desde el escenario solicitó al flamante intendente asunceno que se tenga en cuenta a los artistas paraguayos en este bicentenario de la independencia nacional porque "umi kurepí ñande agarrataité hina" (los artistas argentinos van teniendo preferencia por los responsables de los festejos del bicentenario).
Hace unos días, me enteré que a la argentina Teresa Parodi pagaron 12.000 dólares libres de gastos por venir a cantar en vísperas del bicentenario; mientras que a los artistas paraguayos regatearon precios.
Me parece estupendo contratar artistas extranjeros para celebrar nuestros 200 años de vida independiente pero sin tirar mantecas al techo y mucho menos a favor de interpretes extraños a cuentas de los artístas paraguayos.
Por eso me pareció oportuno que el maestro Faella recuerde tan siquiera al intendente asunceno que los artistas nacionales deben ser priorizados este año. En realidad esta petición debe llegar a la Comisión del Bicentenario.
Por lo demás, junto a otros amigos en común, tuve el privilegio de escuchar al notable y veterano pianista interpretar hermosas composiciones nacionales e internacionales. Ejecutó "Pájaro Campana" con maestría absoluta y dedicó a la la señora Susy Sacco, ícono de las danzas nacionales.
Estuve pensando que para escuchar buena música paraguaya debo concurrir al teatro de APA. A ver si la directiva se pone las pilas y lleva adelante un plan por el Bicentenario y que la gente concurra allí para darse una buena panzada de polcas y guaranias como Dios manda, al menos dos veces por semana.




domingo, 2 de enero de 2011

Patita, una niña precoz

Hugo Jiménez de Recalde y María Aponte Ruffinelli son un matrimonio y, amigos míos desde inicios del siglo nuevo. Ellos tienen dos hijas: Gabi y Patita. Aquella tiene 11 años y; esta, ocho. A Gabi le agrada la música y a la hermana menor, la pintura. Cuando conozcan a esta familia y, sobre todo, a las dos hijas, van a quedar felizmente atrapados como yo. Buena gente.
Les quiero hablar hoy de Patita. La conocí desde que nació. Hoy, a los ocho años de edad, a más de ir a la escuela, estudia pintura. Su padre alzó unos cuadros de ella en su Facebook que al verlos me quedé gratamente impresionado.
Cuando el otro día me visitaron en casa tuvimos la oportunidad de charlar un poco más sobre la virtud de la niña (ella y su hermana mayor también estuvieron), ocasión en que la madre dijo que todo comenzó cuando el médico descubrió que ella tiene dificultades en uno de los ojos. Claro, ya usa gafas con la que soluciona gran parte del problema oftálmico.
Me puse muy feliz al ver los cuadros de la hija menor de mis amigos. Ese talento precoz nos garantiza arte futuro; todo dependerá de Hugo y María y, francamente, estoy seguro que ambos se empeñarán en apoyar a la niña con todas sus energías. En la próxima voy a preguntar a ambos del coeficiente intelectual de la nena que, no me caben dudas, debe estar por encima del promedio general.
Muchas veces los padres envían a los hijos a cursos varios, así sea de danzas, canto, idiomas, gimnasias varias no tanto para desarrollar sus cualidades sino para que ellos (papá y mamá) tengan más libertades. Conociéndo a Hugo y María no puedo pensar sino que acompañarán hasta el final la carrera de la niña.
Ya la familia encontrará mecenas que apoyen aún más a la precoz para llegar aún más lejos. Siempre hay dómines de buena voluntad con medios para velar joyas humanas como estas.
Por de pronto, si yo fuera periodista de un diario (que ya no soy) dedicaría un buen tiempo para reportear a la pintora (quizás la más joven de Paraguay) y publicar para que la gente se asombre como yo ante abundante, copioso y fértil promesa.
La foto que acompaña es uno de los cuadros de Patita que, coincidirán conmigo, no parece haber pintado una niñita de ocho años de edad.


jueves, 30 de diciembre de 2010

El guaraní

Un señor vecino me preguntó si yo hablo guaraní. Le respondí que sí, que como todos hablo el "guariñol", el mezclado o "jopará". Muy poca gente habla el guaraní puro, como los académicos, los conductores de programas radiales o de televisión, como Lucio Ruíz Díaz o Ramón Silva y por ahí se va cerrando.
Yo también digo en castellano lo que no sé cómo se diría en guaraní. "Chembo problema che celular", es el título de una conocida polka jahe´o (plañidera). ¿Cuántas veces escuchamos decir al campesino "nda conocei la solución upe problema pe" (desconozco la solución a ese problema); "a agradecé tereí ndeve" (mucho le agradezco).
Si buscamos un guaraní puro entre los campesinos paraguayos probablemente no encontremos. Todo es jopará.
El que habla guaraní es muy permeable al castellano como a los modismos. "Ijetu´u", "jaiku´a voi upeva", "oikoité", "o veveté", " e pillá pio", "purete", son frases y palabras surgidas de las profundidades de la criollada reciente. Un tiempo, por la década de 1960, era frecuente escuchar "nakore", "flamante, heí i revolver pyahuva", "ejerana"...
Hoy se dice en guaraní "gracias" cuando agradecemos o "gracia mante". Generaciones anteriores a las nuevas acostumbraban el "diose lo pague" o "aguyye ndeve". "Guyyevé" es agradecimiento que hoy prácticamente está en desuso.
En algunas partes del interior, como en Villarrica, se mantiene la costumbre del "adiós" de los caminos, una costumbre indígena y al cual se refiere Carlos Zubizarreta en "Acuarelas Paraguayas".
En Villarrica es rigor social saludarse en la calle con el sencillo "adiós". Allí solo los mal educados y desubicados dejan de saludar, todo un pecado social para la comunidad guaireña.
El "adiós", que nada tiene que ver con el idioma propiamente dicho sino con la costumbre, es para los villarriqueños algo de gente amable (jhoryva), gestado en la matriz de su antigua hospitalidad.
A propósito, la hospitalidad del paraguayo es, al decir de Zubizarreta, para él deuda "y no constituye mérito ni favor". Es profundo, solo los paraguayos entendemos este lado del coterráneo, nuestro lado.
El guaraní es rico en frases propias, aunque ellas estén matizadas de castellano; frases que sostuvieron al paraguayo en sus momentos más difíciles. En ellas se evidencian sus pensamientos, tendencias, sus deseos, angustias, rencores, su verdadero perfíl.
"Kuña ha caramelo sapy´aiterä" (mujer y caramelo es nada más que para un momento) denota el machismo heredado del indígena y del conquistador español. "Ate´y opá mboriahupe" (la haraganería genera pobreza) promueve el trabajo, la creatividad, el entusiasmo por producir. "Bailerä: músico,mitä rusú, cuñá, guaripola, mirón ha permiso" (Para un baile: músico, jóvenes varones, mujeres, caña, mirones y permiso) denota sobre todo tiempos de tensión política en Paraguay (por lo de "permiso", policial, para organizar fiestas bailables).
El paraguayo no se complica a la hora de hablar en guaraní. Habla jopará y ya está. "A cargata saldo che celularpe", no necesita traducción al castellano, es el guaraní del criollo más "puro". El campesino dice "tele" o "televisión", incluso "cable" al aparato receptor de televisión y no "ta´angá mbyry" como intentaron los puristas del guaraní. "Ndoikoi upeva" (no es así) diría el pila y a otra cosa mariposa.
Dicen que los paraguayos, sobre todo los campesinos, son resistentes al castellano, pero en su cotidiana manera de hablar se nota que no es así. Lo que sí no es del "pila" el uso del castellano como idioma corriente por temor a las chanzas del par quién no dudará en atacarle con un mordaz "moó pio ñembo castellano" (¿de donde sale este hablándonos en castellano?) con lo que todo intento por avanzar con dicha lengua queda en la nada y como caso cerrado.




lunes, 27 de diciembre de 2010

Escribir

Leí en un blog que para escribir bien se necesita, sobre todo, manejar correctamente el lenguaje. También leí en el mismo blog la opinión de varias personas que han manifestado que de nada sirve el buen manejo del castellano si no tenemos una historia por contar. Yo pienso igual.
Me agrada escribir cuando tengo algo por contar. La escritura se me torna difícil cuando no tengo qué escribir.
Cuando al tema tengo atrapado de la cola procuro tener ganas de digitar los teclados. De lo contrario, para mi, es una pérdida de tiempo el intento de escribir.
En contrapartida aprovecho el tiempo para leer.
Para contar hay que conocer, inspirarse, rebuscarse en la vivencia diaria o en los libros y revistas. Hay que leer. Y mucho.
Hay autores que escribieron bastante, como San Agustín que produjo 232 libros; Isaac Asimov, unos 500; Lauren Paine, 850 libros y paramos la lista. Son varios los escritores prolíficos.
¡Vaya panzada de lecturas previas que se habrán pegado estos autores! No van a estar escribiendo así por que sí, supongo.
Sin embargo, están los caraduras que escriben sin ton ni son y a los que Lópe de Vega en "fuenteovejunas" dedicó unas líneas: "Mas mucho que opinión tuvieron grave / por imprimir sus sobras la perdieron: / tras esto, con el nombre del que sabe, / muchos sus ignorancias imprimieron / otros, en quién la baja envidia cabe / sus locos desatinos escribieron / y con nombre de aquel que aborrecía /impresos por el mundo los envía".
Para escribir, pues, saber lo que se quiere escribir y arremeter con muchas ganas. Escribir por el gusto de hacerlo. En verdad, da gusto representar las palabras y las ideas con letras cuando tenemos entre manos lo que queremos decir.
Comunicar adecuándose a las reglas gramaticales; no quiera como Juan Silvano Godoy cambiar la "y" por la "i" solo porque así se le antoja. Las reglas son las reglas y se las cumplen.
A propósito, esto del sujeto, el verbo y el predicado no a todos cae simpático y ni hablar de las reglas de ortografía. Pero si a uno le gusta la literatura va aprendiendo.
Al que quiera escribir debe gustar el diccionario y las enciclopedias Sobre todo el primero. Debe leerlo de cabo a rabo y aprender lo más que pueda.
Dicen que de las más de 300.000 palabras del castellano, el mejor escritor no maneja más de 30.000 palabras. Camilo José Cela decía que el común de los hispanoahablantes se manejan con no más de 1.500 palabras.
El paraguayo se manejaría por debajo de ese promedio mencionado por el Nobel de Literatura. Con las disculpas por el pesimismo (entre fantasmas no nos pisemos la sábana) con un poco de suerte y viento a favor creo que andamos por estas comarcas guaraníes por las 800 palabras y nada más.
El Cervantes Augusto Roa Bastos fue un escritor que se preocupó usar la mayor cantidad de palabras posibles en sus novelas. De su obra "Madama Sui" (El Lector, Asunción, 1996) extraje 127 palabras "difíciles"; de "Bodas de sangre", García Lorca, 19; "Fuenteovejuna", 21; "Lazarillo de Tormes", 70, por dar algunos datos que quién escribe debe tener muy en cuenta.
Hay escritores que tomamos como ejemplo de estilo. En este sentido me agradan Roa Bastos, Sindulfo Martínez, Concepción Leyes de Cháves, Helio Vera, Arturo Bray, Gabriel Casaccia, Natalicio González, entre otros
En fin, volviendo al principio para no perder el hilo de la charla, para contar es bueno saber lo que será contado, tener ganas de contar y manejar correctamente la herramienta respectiva (el idioma) para que lo que se cuenta se haga con galanura y donaire y guste a los lectores.






jueves, 23 de diciembre de 2010

Liz Cramer

Ella premió a todos aquellos que consideró merecedores. Lo hizo desde que asumió el cargo, desde el 2006. Como su padre, tenaz, firme, clara. Humanizó la gestión pública; la convirtió en algo cálido, liberándola de su estado de lejanía, frialdad, vacía e inactiva.
Digo que ella, año tras año, premia a la gente que aporta lo suyo para que el área donde opera, el turismo, vuelva a ser importante en Paraguay.
Pero, ¡maldito pero!, nadie se acuerda de otorgar un premio a ella.
Sí, hablo de Liz Cramer, la ministra de Turismo, la amiga de medio Paraguay, la que defiende los intereses nacionales en todos los foros del mundo donde estemos representados por ella. Hablo de la mujer que moriría antes de ver el fracaso de una gestión que se le encomienda.
Pero, que yo sepa (bendita ignorancia si estuviera equivocado) nadie la declaró "buena" - no digo ni siquiera la mejor - funcionaria pública. No vi en las ediciones de diciembre un reportaje a doble página para que desarrolle los logros paraguayos en asuntos turísticos, ni vi por la tele.
No sé si la Unión Industrial Paraguaya la envió una carta de reconocimiento por trabajar tanto este año para traer turistas, algunos de los cuales, seguro, han mostrado interés en invertir en el sector.
Quizás, calladamente, la Asociación Rural del Paraguay, el gremio de los ganaderos, la haya enviado una carta por estas navidades para agradecerla el esfuerzo a favor del turismo rural y desearle felices fiestas. Puede que yo nomás no sepa que los dueños de estancia han sido gratos con ella.
Me dirán que los funcionarios públicos están en sus cargos para hacer bien sus tareas no para esperar un premio. Seguro estoy que ella no estará esperando un premio, que para eso tiene la dureza de un Cramer, la de un lapacho imperial.
Y me pueden decir, incluso, que estos no pasan de ser sino melindres mios. Libres somos de decir.
Dicen que lo cortés no quita lo valiente. Podemos ser corteses y reconocer con un gracias sincero a quién trabajo duro en pos de un objetivo colectivo. No debemos ser pobres en agradecimientos.
Y me dirán que el problema es el gobierno, que Lugo, que su entorno, que la mar en coche. Que por eso retaceamos reconocimientos a Liz. No sé. El mismo presidente de la República debiera reconcerla porque sencillamente tenemos una ministra de lujo, ¡qué andar dando vueltas...!
Francamente, pensé que alguna asociación, gremios, empresas, la reconocería este año, los cuatro que lleva de poner hombro desde la Secretaría de Turismo.
Desde luego, no es problema de ella, es de la sociedad infiel e ingrata. Sin reconocimientos Liz hizo un montonazo; lo que haría si la gratitud de los paraguayos le hiciera un guiño. Para ser gratos no necesitamos sino de la predisposición del corazón.
Me hubiera gustado leer en el diario, en la mañana de Navidad, que Liz Cramer fue elegida una de las paraguayas más guapas de Paraguay a lo largo del 2010. Pero parece que me quedaré con las ganas.
Nadie se dió por aludido como quién deba tomar la iniciativa de reconocer el mérito del trabajo de la compatriota que puso gente extranjera en hoteles, comercios, restaurantes, taxis, en todo el país. ¿Donde están los dómines? ¿Nos hemos amancebado con la ingratitud, con el "maerá pió", el "oi porama ningo"?
Entre tanto, tengo la certeza que no se detendrá: seguirá agradeciendo el mérito de los demás.
El año que viene, quizás, con un poco de suerte y viento a favor, la ministra, egregia compatriota, ya tenga un premio en las manos. No sé ....