El siguiente material fue publicado en "El Correo Digital" de Vizcaya, España, el 27 de junio de 2007. Fue en el marco de una serie de conferencias que desarrollé en la Madre Patria sobre el lanzamiento del libro "Nido de narcos":
LA RIOJA
Periodista paraguayo afirma que en su país «el narcotráfico campea a sus anchas»
El periodista paraguayo Efraín Martínez, denunció ayer que «el narcotráfico campea a sus anchas» en su país y «prácticamente en toda Latinoamérica» ya que «hay políticos que incluso defienden a los narcotraficantes». Martínez participó en una conferencia de prensa en Logroño en la que presentó su libro 'Nido de narcos', una historia novelada, «basada en hechos reales y con nombres reales», subrayó.
En la conferencia de prensa participó el presidente de la Asociación Riojana de Ayuda al Drogodependiente (ARAD), José Luis Rabadán.
Efraín Martínez fue redactor jefe del diario Hoy, de Asunción (Paraguay), director de la radio nacional paraguaya y asesor de comunicación del Gobierno de su país entre 1993 y 1998.
Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).
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jueves, 27 de noviembre de 2008
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Anivena Oscar A.
No quiero abrir ninguna polémica y mucho menos con colegas, sobre con los que aprecio mucho. Pero les quiero contar con lo que ayer, haciendo cobertura para el diario donde trabajo, me encontré. En el parque Ñu Guazú, fuimos el chofer, el fotógrafo y yo para ver quién a esa hora de solazo (a las 15.00) se animaba a caminar. Entre los pocos que estaban, encontramos a Óscar Acosta.
Yo calculo que Óscar se habrá ido a esa hora, que no es recomendable a nadie, porque estararía ocupado en otras horas mejores para la caminata. De hecho, a la mañana tempranito no podrá porque hace el noticiero. A la noche no puede porque le corta también el telediario de las 20.00.
Le dijo a nuestro fotógrafo, mientras yo estaba charlando con un brasileño que no se animaba a dar un paso bajo el sol, que no quería que se le saque foto y hasta, dice que, creyó que nosotros nos fuimos medio en exclusiva para ver si qué hace él en el parque.
Yo no sabía ni remotamente que Oscar, a quien recuerdo siempre cuando hizo sus primeras armas en el periodismo escrito en tiempos de mis compromisos como uno de los secretarios de redacción del diario La Tarde, va a la tarde a caminar en el parque de Luque. Tampoco tenemos la menor intención de hacerle una suerte de seguimiento, ¿a cuentas de qué?
Viene a mi memoria aquel estacionamiento en doble fila del profesor Juan Ramón Cháves, frente al local del Partido Colorado, del cual era presidente, y que fotografió un reportero de Ultima Hora, lo que inspiró a su director, el apreciado Kostia, a titular en tapa a seis columnas: ¨Anivena don Juan R.¨. Lo mismo le diría al colega de Telefuturo quien camina bajo el solazo: ¨Anivena Oscar A.¨.
Yo calculo que Óscar se habrá ido a esa hora, que no es recomendable a nadie, porque estararía ocupado en otras horas mejores para la caminata. De hecho, a la mañana tempranito no podrá porque hace el noticiero. A la noche no puede porque le corta también el telediario de las 20.00.
Le dijo a nuestro fotógrafo, mientras yo estaba charlando con un brasileño que no se animaba a dar un paso bajo el sol, que no quería que se le saque foto y hasta, dice que, creyó que nosotros nos fuimos medio en exclusiva para ver si qué hace él en el parque.
Yo no sabía ni remotamente que Oscar, a quien recuerdo siempre cuando hizo sus primeras armas en el periodismo escrito en tiempos de mis compromisos como uno de los secretarios de redacción del diario La Tarde, va a la tarde a caminar en el parque de Luque. Tampoco tenemos la menor intención de hacerle una suerte de seguimiento, ¿a cuentas de qué?
Viene a mi memoria aquel estacionamiento en doble fila del profesor Juan Ramón Cháves, frente al local del Partido Colorado, del cual era presidente, y que fotografió un reportero de Ultima Hora, lo que inspiró a su director, el apreciado Kostia, a titular en tapa a seis columnas: ¨Anivena don Juan R.¨. Lo mismo le diría al colega de Telefuturo quien camina bajo el solazo: ¨Anivena Oscar A.¨.
Cómo hablamos
La siguiente recopilación lo encontré en otras páginas de la web. Me gustó y sé que ustedes, también les gustará.
Arriéro akãne, fóforo.
Arriéro guata chíki chíki, vúrro.
Arriéro rembe puku, kavaju uhéi.
Arriéro juru akua, ñati'ũ kavaju.
Aña ajura jare, kosina horkón.
Aña pyta jeka, lagunakue.
Arriéro sin esperanza, guaiguĩ rumby.
Arriéro rekorei, lápi de color morotĩ.
Arriéro tavy, pira laguna.
Arriéro akãperõ, avatisoka.
Arriero rekoreí, avión vocina
Arriéro juruméme, kaseróla.
Arriéro rova cha'ĩ, pláta alkansía.
Arriéro piru, jagua jyva.
Derécho guasu, mbokaja mátaicha.
Arriéro akãne, fóforo.
Arriéro guata chíki chíki, vúrro.
Arriéro rembe puku, kavaju uhéi.
Arriéro juru akua, ñati'ũ kavaju.
Aña ajura jare, kosina horkón.
Aña pyta jeka, lagunakue.
Arriéro sin esperanza, guaiguĩ rumby.
Arriéro rekorei, lápi de color morotĩ.
Arriéro tavy, pira laguna.
Arriéro akãperõ, avatisoka.
Arriero rekoreí, avión vocina
Arriéro juruméme, kaseróla.
Arriéro rova cha'ĩ, pláta alkansía.
Arriéro piru, jagua jyva.
Derécho guasu, mbokaja mátaicha.
lunes, 24 de noviembre de 2008
Navidad con Cleo
El título tiene una razón. En otro comentario en este blog he comentado que es, en verdad, la gata de mi hijo Héctor y de su esposa, Lisa, que viven en los Estados Unidos. Lo de "Navidad con Cleo" es porque después de unos cuatro años volveré a pasar con ella y con el resto de mi familia. Digo "el resto", porque en casa la batuta está en manos de esta encantadora siamesa, siempre y cuando Dany, mi nieto, no aparezca en escena, claro.
Porque Cleo no es de las que con facilidad se deja llevar por los desesperados y violentos arrumacos que Dany (se escribe Danny, según David, su padre, yo prefiero castellanizarlo, aunque, en puridad, para el efecto debo escribir con la "i")la ofrece cada vez que le toca estar por casa. Para esos tembladerales momentos administrados por Dany en casa, Cleo se las agencia para esconderse en algún seguro refugio de la casa donde el adorable Dany no se le ocurra llegar, aún cuando sus intenciones sean de puro amor y paz.
Les decía lo de la Navidad con Cleo.
Ella nos ayuda a preparar la casa con todo eso que uno hace cuando llega el fin de año. Mete la naricita en toda bolsa, caja, cajones y recovecos por donde se han guardado guirnaldas, enchufes, globos, el Niñito Jesús, la ovejita y la vaquita, y los tres Reyes, los cables prolongadores, etc., etc., que son parte de la Epifanía y de la que Cleo se niega rotundamente a abandonar.
Esta gata siamesa cree que en todos los escondrijos, incluyendo los envases de todo chirimbolo navideño, hay grillos, cucarachas, lagartijas y ratas con los que pueda darse un atracón. La otra vez quedó atrapada entre cables y guirnaldas en una bolsa de plástico. Pegó un miau atroz y una sacudida de aquellas que nos llevó a rescatarla del incómodo sitio.
Bajo su atenta mirada se hizo el primer pesebre, o Belén, como le llaman en España, en una mesita de la sala de casa. Allí se puso el Niñito Jesús de la abuela María Avila de Velázquez que regaló allá por 1955 a la tía Hucha y que por esas razones religiosas que tienen sus vericuetos y considerandos inexplicables de buenas a primeras, pasó a recibir la abuela Tuti para que terminara en casa hace ya de esto unos cuantos años. Creo que, a propósito,debiera volver este Niñito el poder de la tía Hucha, abogaré por este feliz retorno.
Bueno, que el pesebre ya está que las guirnaldas ya fueron puestas frente a la casa, sobre la calle Padre Arrúa y que Cleo pasea su felina estampa cada vez que pueda saltar la ventana lateral y revisar foco por foco a lo largo del zócalo sobre el cual lo hemos colocado la cadena de luces.Espero que Moni y Héctor, mis hijos, lo aprecien en Brasil y EE.UU, respectivamente y puedan ponerme un mensaje como parte del acercamiento familiar que tanto bien nos hará por las próximas navidades.
Porque Cleo no es de las que con facilidad se deja llevar por los desesperados y violentos arrumacos que Dany (se escribe Danny, según David, su padre, yo prefiero castellanizarlo, aunque, en puridad, para el efecto debo escribir con la "i")la ofrece cada vez que le toca estar por casa. Para esos tembladerales momentos administrados por Dany en casa, Cleo se las agencia para esconderse en algún seguro refugio de la casa donde el adorable Dany no se le ocurra llegar, aún cuando sus intenciones sean de puro amor y paz.
Les decía lo de la Navidad con Cleo.
Ella nos ayuda a preparar la casa con todo eso que uno hace cuando llega el fin de año. Mete la naricita en toda bolsa, caja, cajones y recovecos por donde se han guardado guirnaldas, enchufes, globos, el Niñito Jesús, la ovejita y la vaquita, y los tres Reyes, los cables prolongadores, etc., etc., que son parte de la Epifanía y de la que Cleo se niega rotundamente a abandonar.
Esta gata siamesa cree que en todos los escondrijos, incluyendo los envases de todo chirimbolo navideño, hay grillos, cucarachas, lagartijas y ratas con los que pueda darse un atracón. La otra vez quedó atrapada entre cables y guirnaldas en una bolsa de plástico. Pegó un miau atroz y una sacudida de aquellas que nos llevó a rescatarla del incómodo sitio.
Bajo su atenta mirada se hizo el primer pesebre, o Belén, como le llaman en España, en una mesita de la sala de casa. Allí se puso el Niñito Jesús de la abuela María Avila de Velázquez que regaló allá por 1955 a la tía Hucha y que por esas razones religiosas que tienen sus vericuetos y considerandos inexplicables de buenas a primeras, pasó a recibir la abuela Tuti para que terminara en casa hace ya de esto unos cuantos años. Creo que, a propósito,debiera volver este Niñito el poder de la tía Hucha, abogaré por este feliz retorno.
Bueno, que el pesebre ya está que las guirnaldas ya fueron puestas frente a la casa, sobre la calle Padre Arrúa y que Cleo pasea su felina estampa cada vez que pueda saltar la ventana lateral y revisar foco por foco a lo largo del zócalo sobre el cual lo hemos colocado la cadena de luces.Espero que Moni y Héctor, mis hijos, lo aprecien en Brasil y EE.UU, respectivamente y puedan ponerme un mensaje como parte del acercamiento familiar que tanto bien nos hará por las próximas navidades.
viernes, 21 de noviembre de 2008
Realmente
Me queda claro que es hija del post stronismo, que surgió después del golpe militar de la Noche de la Candelaria de 1989, como parte de la libertad de expresión. Lo que no sé quién fue el maldito que lo puso de moda. Se trata de la remanida "realmente", palabra usada, sobre todo mal usada, a través los medios de información.
- "¿Què opina usted de lo que pasó ayer en el partido Cerro - Olimpia?".
- "Realmente, fue una vergüenza".
"Yo creo, realmente, que", "Lo que los militares brasileños están haciendo en la frontera, realmente". Realmente, esta palabra se usa tiro a vuelta, al dos por tres, a cada rato, hasta el cansancio. Como el "bueeno", "esteee", muletillas de genuína propiedad paraguaya, "realmente" apareció con la aurora democrática y pareciera que antes de marcharse amenaza con quedarse algunos lustros más.
La palabra, que de tanto usarse se convirtió en una suerte de palabreja, es el comodín de quienes no tienen la palabra requerida en el momento de hilvanar frases. Sustituye la idea, el contexto de la frase, la preposición, el adjetivo, el complemento. Es de un uso increíblemente infinito en el lenguaje del paraguayo. Como la liebre y la perdiz, aparece en el lugar y el momento menos pensado.
Realmente, realmente, realmente.
La usan los doctores, los políticos, los periodistas, los futbolistas, los militares, los funcionarios públicos, las mercaderas, los contrabandistas, las modelos, los noctámbulos, los policías, los estudiantes, los huelguistas, los presidentes de seccionales, las maestras, los peajeros, los invasores de la propiedad privada, los publicistas, los ministros, los jefes de prensa, los funcionarios platudos de Itaipù y Yacyretà, los músicos, los choferes, los sepultureros, los recicladores; y también las chismosas, las brujas y las chulucas; realmente usan todos aquellos que quisieron dejarse llevar por esta realidad lingüistica criolla y mal educada.
Se la usa con frecuencia ramplona e ignorante irresponsabilidad,como si no existiera otra palabra capaz de dar sentido al mensaje hablado y escrito. "Realmente" es la gran palabra que descubrimos los paraguayos después de la caida de Alfredo Stroessner, palabra sin la cual miles son incapaces de entablar una sencilla conversación, plantear una propuesta ante los demás, criticar, aceptar, admirar, ignorar una idea, una tarea o una decisión. En el lenguaje contemporáneo de muchos compatriotas la realidad es imposible conversar sin la muletilla mencionada.
Es la palabra que arregla todo, aunque el interlocutor no entienda, lo cual no es lo más importante en una conversación de paraguayos.
Es el eficaz esparadrapo en las heridas de la frase. Es un puente, un comodín, un "lo pega todo".
Aunque, les voy a ser sincero, realmente, esta limitación en el lenguaje me tiene sin cuidado.
- "¿Què opina usted de lo que pasó ayer en el partido Cerro - Olimpia?".
- "Realmente, fue una vergüenza".
"Yo creo, realmente, que", "Lo que los militares brasileños están haciendo en la frontera, realmente". Realmente, esta palabra se usa tiro a vuelta, al dos por tres, a cada rato, hasta el cansancio. Como el "bueeno", "esteee", muletillas de genuína propiedad paraguaya, "realmente" apareció con la aurora democrática y pareciera que antes de marcharse amenaza con quedarse algunos lustros más.
La palabra, que de tanto usarse se convirtió en una suerte de palabreja, es el comodín de quienes no tienen la palabra requerida en el momento de hilvanar frases. Sustituye la idea, el contexto de la frase, la preposición, el adjetivo, el complemento. Es de un uso increíblemente infinito en el lenguaje del paraguayo. Como la liebre y la perdiz, aparece en el lugar y el momento menos pensado.
Realmente, realmente, realmente.
La usan los doctores, los políticos, los periodistas, los futbolistas, los militares, los funcionarios públicos, las mercaderas, los contrabandistas, las modelos, los noctámbulos, los policías, los estudiantes, los huelguistas, los presidentes de seccionales, las maestras, los peajeros, los invasores de la propiedad privada, los publicistas, los ministros, los jefes de prensa, los funcionarios platudos de Itaipù y Yacyretà, los músicos, los choferes, los sepultureros, los recicladores; y también las chismosas, las brujas y las chulucas; realmente usan todos aquellos que quisieron dejarse llevar por esta realidad lingüistica criolla y mal educada.
Se la usa con frecuencia ramplona e ignorante irresponsabilidad,como si no existiera otra palabra capaz de dar sentido al mensaje hablado y escrito. "Realmente" es la gran palabra que descubrimos los paraguayos después de la caida de Alfredo Stroessner, palabra sin la cual miles son incapaces de entablar una sencilla conversación, plantear una propuesta ante los demás, criticar, aceptar, admirar, ignorar una idea, una tarea o una decisión. En el lenguaje contemporáneo de muchos compatriotas la realidad es imposible conversar sin la muletilla mencionada.
Es la palabra que arregla todo, aunque el interlocutor no entienda, lo cual no es lo más importante en una conversación de paraguayos.
Es el eficaz esparadrapo en las heridas de la frase. Es un puente, un comodín, un "lo pega todo".
Aunque, les voy a ser sincero, realmente, esta limitación en el lenguaje me tiene sin cuidado.
jueves, 20 de noviembre de 2008
Sindulfo Martínez
"Hombres y pasiones", de Sindulfo Martínez, es uno de mis libros favoritos de cabecera. Ya perdí la cuenta de cuántas veces lo he leído. Este es uno de los que leo, no sólo para distraerme sino, sobre todo, para aprender. Martínez, un periodista paraguayo, fue un gran maestro desde sus libros y desde los diarios donde ha trabajado.
No lo conocí personalmente. Cuando yo comenzaba en el diario ABC Color, en 1977, él ya no estaba en ¨La Tribuna¨, el períodico asunceno creado por Eduardo Schaerer.
Lo conocí a través de ¨Hombres y pasiones¨, por 1976, cuando compré el libro, ya usado, de alguna librería asuncena.
Luego me puse a leerlo sus artículos de ¨La Tribuna¨ en las hemerotecas y escuché relatos de sus antiguos compañeros Américo Zunini y Ramón López. Sus anécdotas eran un deleite y, sobre todo, inspiradoras.
Martínez fue un periodista muy preparado, capaz de ocupar una silla en cualquier periódico del mundo. De hecho lo hacía virtualmente, a través de la agencia Reuters, del cual era corresponsal en Asunción, llegando a escribir en respetables diarios como en el Washington Post.
Cuentan sus antiguos vecinos - vivía en Antequera entre Segunda y Tercera de Asunción - que murió pobre, pero feliz. Cumplió con el designio de quién toma este por oficio: el periodismo es la manera más divertida de ser pobre. Cuentan quiénes han tenido la suerte de tratar con él que era una persona franca, alegre y sabia.
No es mi intención comparar a Martínez con ningún periodista de éste tiempo, que también tiene sus buenos referentes, claro, pero no puedo escapar a la tentación de recordar a varios de hoy, que aprovechándose de la profesión, se llenan los bolsillos con el dinero de los corruptos.
Grandes periodistas de éste tiempo, honrados hasta la médula, que merecen ser mencionados, los hay, varios, felizmente. Por tanto, nombraré sin temor a que me tiemblen las manos a Tony Carmona, Alcibiádes González Delvalle, Juan Rómulo Gauto, Carlos Martini, Rubén Céspedes, entre otros, monumentos vivientes a la honradez.
La querida colega Sonia Paredes Cabral nos dejó también su limpio modelo de conducta profesional tras morir pobre en su querida Pilar pero, estoy seguro, feliz de haber tomado al periodismo como meta de su ejemplar vida.
Volviendo a Sindulfo Martínez diré que también había publicado otro libro, ¨Por los caminos del Viejo Mundo¨, en el cual expuso las vivencias recogidas en sus largos como fructíferos viajes. Yo no he tenido la suerte de encontrar un ejemplar de este trabajo en librerías, a ver si alguien que tenga me lo preste. Prometo devolver...
No lo conocí personalmente. Cuando yo comenzaba en el diario ABC Color, en 1977, él ya no estaba en ¨La Tribuna¨, el períodico asunceno creado por Eduardo Schaerer.
Lo conocí a través de ¨Hombres y pasiones¨, por 1976, cuando compré el libro, ya usado, de alguna librería asuncena.
Luego me puse a leerlo sus artículos de ¨La Tribuna¨ en las hemerotecas y escuché relatos de sus antiguos compañeros Américo Zunini y Ramón López. Sus anécdotas eran un deleite y, sobre todo, inspiradoras.
Martínez fue un periodista muy preparado, capaz de ocupar una silla en cualquier periódico del mundo. De hecho lo hacía virtualmente, a través de la agencia Reuters, del cual era corresponsal en Asunción, llegando a escribir en respetables diarios como en el Washington Post.
Cuentan sus antiguos vecinos - vivía en Antequera entre Segunda y Tercera de Asunción - que murió pobre, pero feliz. Cumplió con el designio de quién toma este por oficio: el periodismo es la manera más divertida de ser pobre. Cuentan quiénes han tenido la suerte de tratar con él que era una persona franca, alegre y sabia.
No es mi intención comparar a Martínez con ningún periodista de éste tiempo, que también tiene sus buenos referentes, claro, pero no puedo escapar a la tentación de recordar a varios de hoy, que aprovechándose de la profesión, se llenan los bolsillos con el dinero de los corruptos.
Grandes periodistas de éste tiempo, honrados hasta la médula, que merecen ser mencionados, los hay, varios, felizmente. Por tanto, nombraré sin temor a que me tiemblen las manos a Tony Carmona, Alcibiádes González Delvalle, Juan Rómulo Gauto, Carlos Martini, Rubén Céspedes, entre otros, monumentos vivientes a la honradez.
La querida colega Sonia Paredes Cabral nos dejó también su limpio modelo de conducta profesional tras morir pobre en su querida Pilar pero, estoy seguro, feliz de haber tomado al periodismo como meta de su ejemplar vida.
Volviendo a Sindulfo Martínez diré que también había publicado otro libro, ¨Por los caminos del Viejo Mundo¨, en el cual expuso las vivencias recogidas en sus largos como fructíferos viajes. Yo no he tenido la suerte de encontrar un ejemplar de este trabajo en librerías, a ver si alguien que tenga me lo preste. Prometo devolver...
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Correos, postas y códigos postales
Como a varios, muchas cosas cotidianas no me llaman la atención como, por ejemplo, el código postal y, mucho menos ahora, que es tan fácil enviar una carta a través del ordenador. Por una reciente gestión que hice con Google respecto a este blog tuve que dar importancia al renombrado código postal.
En España, lo sé, no funciona el envío de una carta sin destacar claramente el bendito número respectivo. En Paraguay si bien es también utilizado, no es lo más importante. Basta con poner el nombre de la calle, el número de la casa, el barrio, ciudad o pueblo y ya está.
Posta es una palabra que evoca al correo. Postero era el que cuidaba un sitio llamado posta. Postillón es el que, a caballo generalmente, llevaba el correo. La posta se ubicaba a una distancia de 25 kilómetros una de otra, porque es la que un caballo aguanta a galope corrido.
Con el tiempo la posta fue utilizada por los ocupantes de diligencias (el cochero, su acompañante y los pocos pasajeros) para pernoctar, comer o descansar mientras se cambian los caballos del transporte.
En Paraguay hubieron rutas con postas desde Asunción hasta la antigua Ytapúa, luego Encarnación, también hasta Pilar bordeando el río Paraguay. Otra famosa línea de postas fue la de Concepción a Pedro Juan Caballero y; a San Carlos del Apa.
En tiempos de la dictadura de José Gaspar Rodríguez de Francia se llamaba "chasquero" a quien llevaba el correo. También se lo conocía como "estafeta". Esta, estafeta, sería la denominación que se daba a la casa u oficina del correo donde se entregaban las cartas que se enviaban y se recogen las que se reciben. Las antiguas postas eran, por tanto, generalmente estafetas. Actualmente esta palabra ya está en desuso.
En tiempos de Francia y Carlos Antonio López una carta podía llegar a 345 kilómetros al sur, en Ytapúa, en 48 horas, si los estafetas pernoctaban en alguna posta. En marcha contínua podían hacerlo en unas 30 horas.
Vestigios de aquellos tiempos son los pueblos y parajes actuales en Paraguay, como Posta Ybyraró, Posta Yvycuá, Posta Leiva, Itá, Yaguarón, etc.
Las postas, pues, fueron partes fundamentales del servicio de correos de tiempos pasados, tal es así que en tiempos del gobierno de Rodríguez de Francia la oficina gubernamental que atendía el sector se llamada Correos, Estafetas y Postas, que sustituyó a la que se llamaba Real Renta de Correos de la Asunción del Paraguay durante la dominación española.
De postas quedaron como palabra íntimamente inherente a correos, postal y postales: código postal, tarjetas postales, etc.
El código postal es un número designado por la organización internacional de correos para cada lugar. Así, Luque tiene el número 2060 como código postal. Antiguamente, cuando las cartas llegaban en las alforjas de un caballo, tuvo que destinarse a la posta Luque; ahora, al código postal 2060.
En España, lo sé, no funciona el envío de una carta sin destacar claramente el bendito número respectivo. En Paraguay si bien es también utilizado, no es lo más importante. Basta con poner el nombre de la calle, el número de la casa, el barrio, ciudad o pueblo y ya está.
Posta es una palabra que evoca al correo. Postero era el que cuidaba un sitio llamado posta. Postillón es el que, a caballo generalmente, llevaba el correo. La posta se ubicaba a una distancia de 25 kilómetros una de otra, porque es la que un caballo aguanta a galope corrido.
Con el tiempo la posta fue utilizada por los ocupantes de diligencias (el cochero, su acompañante y los pocos pasajeros) para pernoctar, comer o descansar mientras se cambian los caballos del transporte.
En Paraguay hubieron rutas con postas desde Asunción hasta la antigua Ytapúa, luego Encarnación, también hasta Pilar bordeando el río Paraguay. Otra famosa línea de postas fue la de Concepción a Pedro Juan Caballero y; a San Carlos del Apa.
En tiempos de la dictadura de José Gaspar Rodríguez de Francia se llamaba "chasquero" a quien llevaba el correo. También se lo conocía como "estafeta". Esta, estafeta, sería la denominación que se daba a la casa u oficina del correo donde se entregaban las cartas que se enviaban y se recogen las que se reciben. Las antiguas postas eran, por tanto, generalmente estafetas. Actualmente esta palabra ya está en desuso.
En tiempos de Francia y Carlos Antonio López una carta podía llegar a 345 kilómetros al sur, en Ytapúa, en 48 horas, si los estafetas pernoctaban en alguna posta. En marcha contínua podían hacerlo en unas 30 horas.
Vestigios de aquellos tiempos son los pueblos y parajes actuales en Paraguay, como Posta Ybyraró, Posta Yvycuá, Posta Leiva, Itá, Yaguarón, etc.
Las postas, pues, fueron partes fundamentales del servicio de correos de tiempos pasados, tal es así que en tiempos del gobierno de Rodríguez de Francia la oficina gubernamental que atendía el sector se llamada Correos, Estafetas y Postas, que sustituyó a la que se llamaba Real Renta de Correos de la Asunción del Paraguay durante la dominación española.
De postas quedaron como palabra íntimamente inherente a correos, postal y postales: código postal, tarjetas postales, etc.
El código postal es un número designado por la organización internacional de correos para cada lugar. Así, Luque tiene el número 2060 como código postal. Antiguamente, cuando las cartas llegaban en las alforjas de un caballo, tuvo que destinarse a la posta Luque; ahora, al código postal 2060.
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