Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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domingo, 27 de abril de 2008

Volver a casa

En estos últimos días no volví a escribir en mi blog. Me detuve un par de días para pensar mi futuro. Debo decirles, con sinceridad, que en España lo paso bien; tengo a varios de mis parientes por aquí, tengo buenos amigos paraguayos, españoles y de otras nacionalidades, trabajo como cualquier otro compatriota emigrado, disfruto de todo lo que es España en particular y; de Europa, en general, que me ofrece a diario oportunidades para asombrarme.
Claro, he sufrido como todos los duros comienzos, los fracasos agazapados detrás de cada emprendimiento equivocado o de ideales irrealizables. Luego de sentir el peso de mi cuerpo caído sobre mis sangrantes rodillas, y volver a levantarme puedo decir que me siento bien en España.
Pero...
Siempre hay un pero...
Yo también miré con buenos ojos que los zares de la corrupción se separen del poder en nuestro país. Ellos fueron los principales causantes de la desgracia económica y social de nuestro pueblo fenómeno que motivó el desplazamiento de al menos 1.000.000 de compatriotas a lejanos países. Me pone muy feliz saber que los colorados en el poder irán a la llanura a buscar la merecida y justa purificación. Reitero: colorados en el poder; porque - seguro estoy - los colorados decentes siempre estuvieron en la llanura.
Y miré con esperanza la nueva patria que comenzó el 20 de abril de 2008.
Reflexioné en estos últimos días sobre mi compromiso como paraguayo; pensé en mis naturales derechos de quién nació en ese bello país. Me preguntaba si era suficiente que yo alentara que los delincuentes colorados que deseaban seguir en el poder sean marginados y que gane Fernando Lugo o que, también acompañe mis deseos iniciales con acciones personales coherentes y útiles.
Pienso seriamente volver a Paraguay.
Sí, lo sé: no hay trabajo en Paraguay, pero ya hay una esperanza. Antes no había ni trabajo ni esperanza. La esperanza es el sueño del hombre despierto, dijo Aristóteles. Me creo despierto y, como tal, comprendo que mis reinicios en mi país volverán a ser duros para mis intenciones laborales. Pero deseo volver más pronto que más tarde. Es un derecho que tenemos los que fuimos rechazados por un sistema perverso, felizmente derrotado.
Y volver y hombrear de nuevo.
Volver a empezar. Y cuando hay esperanzas se puede empezar, desarrollar y terminar las buenas ideas. Hace unos días me dijo una compatriota que volverá este fin de mes a Paraguay, luego de estar cuatro años en España y que ella tampoco sabe en qué va a trabajar, que lo que gane no será suficiente, pero que "algo voy a hacer con ganas", dijo entusiasmada.
Digo que no es suficiente que aliente el cambio sino que, creo, yo también me debo involucrar en el compromiso del cambio. Los primeros momentos serán duros y para las cosas duras estamos hechos los inmigrantes, los parias de la transición democrática del Paraguay cuyas mieles no fueron sino para los barones del coloradismo, ni siquiera para la mayoría colorada. Más duro de lo que habíamos pasado lejos de casa no pasaremos con los colorados fuera del poder en Paraguay. Eso creo y espero.
Pienso que debo volver y acompañar el esfuerzo de los nuevos gobernantes. Acompañar como un vecino más que trabaja, que procura cumplir sus compromisos ciudadanos, de volver a las reuniones de barrio; de procurar hacer lo que hasta hace unos 15 años atrás hacíamos con gusto y esperanza, porque - ¿se acuerdan? - había caído el régimen de Alfredo Stroessner. Con lo que no habíamos contado era que con sus herederos políticos no había mucho cambio. Dicho y hecho.
Sé que muchos inmigrantes acaso se enfaden conmigo por esta postura. Les quiero responder que está inspirada en un deseo íntimo de sumar y no de restar. El deseo de volver ser yo mismo en mi país, donde pueda soñar con algún emprendimiento que ayude, desde mi puesto, a rehacer lo destruido por gobernantes inútiles y rapaces.
Pero también me imagino que todos los inmigrantes desean volver a Paraguay y que muchos de ellos esperan que primero esté bien el país y luego hacer maletas para volver. A esos inmigrantes les concedo razón. Particularmente pienso que cada uno debemos aportar nuestro grano de arena para levantar lo arrasado. Yo quiero aportar lo mío, y lo haré con gusto.Por eso, estoy pensando seriamente volver a casa, más temprano que tarde, aún cuando en Europa me sienta bien y me tratan muy bien.

jueves, 24 de abril de 2008

Yo, el supremo obispo

(Luis Agüero Wagner)

En uno de los pasajes fantásticos de la celebrada novela “Yo, el Supremo” de Augusto Roa Bastos, un bando del Supremo Dictador de Paraguay Gaspar Rodríguez de Francia aparece clavado en las puertas de una iglesia mucho después de su muerte. La historiografía colonial presenta como el más abominable tirano a este atrayente personaje de la historia sudamericana, que gobernó su país con mano de hierro en la primera mitad del siglo XIX.
La escena imaginada pareciera una metáfora de los recurrentes fantasmas de la política paraguaya, donde los espectros de los dictadores parecen saturar hasta el aire que se respira y los vicios de la contracultura sobrevivir mucho más allá de la muerte.
Era común en el Paraguay en tiempos del dictador Stroessner que sus adulones compitan por el favor del autócrata con ingeniosas zalamerías. Una de las más pintorescas constituyó en proponer al presidente para el ascenso a Mariscal, de modo a equipararlo con la figura de Francisco Solano López, el Mariscal-presidente que enfrentó a la coalición entre Argentina, Brasil y Uruguay que en 1865 Inglaterra financió para abrir el Paraguay al libre comercio de sus productos.
Era normal en tiempos del dictador Stroessner que se establecieran paralelismos entre su figura y la de admirados personajes de la historia política paraguaya como Francisco Solano López, Carlos Antonio López o el dictador Gaspar Rodríguez de Francia. La propaganda del dictador, a la que contribuyeron con entusiasmo muchos empresarios que aún son propietarios de la mayoría de los medios de comunicación en Paraguay, ordenaron, procesaron, inventaron o fabricaron discursos que comenzaban, se articulaban y concluían en la refulgente figura del gran conductor y presidente.
La adulonería hacia el Señor Presidente debía ser explícita para resultar efectiva, y cuanto más exagerada era la proclama de virtudes del dictador, y más gestos la acompañaban, se suponía que también eran mayores sus resultados.El dogma principal que se difundía insistentemente a través de los medios del partido, los comunicadores adictos, los libros de instrucción pública y hasta manuales escolares era sencillo: Stroessner era un sucesor lineal de Solano López y el héroe de la guerra de 1865 a 1870 contra la Triple Alianza, el general Bernardino Caballero. En el guión oficial, Stroessner incluso superaba a los héroes en algunos pasajes.
La trilogía entre el Supremo Dictador que inspiró a Roa Bastos su famosa novela “Yo, el Supremo”, sus sucesores los López y el gobierno de Stroessner se elevó a la altura de lo sagrado y discutirla o ponerla en duda podía traer como consecuencia la prisión, el destierro o el cementerio.La realidad, sin embargo, no se compadecía con tales analogías, dado que el dictador jamás demostró en sus asuntos la honestidad a toda prueba del Supremo Dictador, ni luchó por una política internacional independiente como lo hizo Solano López, sino que aceptó con obsecuencia las directivas de Washington. Tampoco impulsó el desarrollo de los medios de prensa, como lo hizo Carlos Antonio López, más bien se dedicó a clausurarlos.
De todas maneras, es evidente que la costumbre de alabar al poder de turno ha echado raíces en la idiosincrasia popular paraguaya.Según declaraciones de Pompeyo Lugo, hermano del obispo Fernando Lugo, el presidente electo gobernará al Paraguay hasta el año 2013 y posteriormente volverá a la Iglesia Católica para convertirse en sucesor de Benedicto XVI como máximo líder del Vaticano. Antes el parlamentario Cándido Vera Bejarano había afirmado que el Obispo era un mesías enviado por Dios para salvar al Paraguay.
Para comprender esta tradición de adulonería, basta recordar el ejemplo del dictador Stroessner, que de presidente provisional pasó a vitalicio y como vitalicio se auto ascendió a general de ejército, para luego ser propuesto como Mariscal por sus adulones.
Otras similitudes propias de la idiosincrasia paraguaya van apareciendo en las filas del religioso católico, como la costumbre de invocar la representación o el padrinazgo del hombre fuerte para ganar en consideración.
Un partidario del obispo que constantemente se arroga atribuciones en nombre del presidente electo, Hermes Rafael Saguier visitó el martes último junto al saliente vicepresidente de la República, a las 17:30, invocando la representación del obispo Lugo para trabajar con Francisco Oviedo como interlocutor de la Alianza, en la preparación de informes sobre gestión, los presupuestos de cada ministerio, las ejecuciones hasta hoy, cuál va ser el saldo presupuestario, cuáles son las grandes licitaciones. Media hora más tarde, llegó al mismo lugar el diputado Rafael Filizzola , diciendo que también era enviado del Obispo. Posteriormente la prensa reveló que ni Saguier ni Filizzola son los nexos de la Alianza con el gobierno para el traspaso de mando, sino Federico Franco.
Como las cabezas de una hidra, van apareciendo así los nuevos sátrapas de la comarca de la que con perspicacia dijera alguna vez Roa Bastos, el infortunio parece haberse enamorado.

Hablamos el mismo idioma, pero ...

No por estar en España nos entenderemos de buenas a primera entre españoles y americanos, de lo contrario que explique aquella señora paraguaya que prefirió marcharse a los tres meses de haber venido a Madrid porque, según ella, "no se entiende lo que dicen" (los españoles), justificando que mientras para ella "correr" es andar rápido, su jefa no terminaba de salir de su asombro por lo que para ésta significa (orgasmo). Esto de hablar el mismo idioma no significa que nos llevaremos de maravillas con los ibéricos. Los paraguayos los pasamos bien "gordo" con el significado de cada palabra.
Veámos: mientras "caña" es el nombre con que los españoles dan a la cerveza, los de Paraguay dicen caña a la bebiba destilada de caña dulce y que en el Paraguay se lo llama popularmente "caña clandé" (por clandestino). En tiempos de la dictadura de Alfredo Stroessner se fabricaba clandestinamente la caña a espaldas de la ley que la prohibía para permitir que la fábrica estatal, hoy desaparecida, la produjera a sus anchas.
En España "aperitivo" es generalmente algo masticable (queso, jamón, aceituna, etc.), en Paraguay es bebible. La misma mujer paraguaya que retornó, despavorida, a su país se había molestado con su jefa porque en el primer día de trabajo ésta la había dicho "buenos días, chata". Se molestó y reclamó a la dueña de casa "más respeto hacia ella" por lo que, ésta, sorprendida, le preguntó qué pasa a lo que contestó, muy enfada la compatriota, que "yo puedo ser inmigrante ilegal, "sudaca", una que bajada "de los árboles", como nos dicen, pero bacín no soy".
"¿¡ Pero qué me dices?!", retruca la patrona, mientras le caía "fatal" sin poder explicarla qué significa "chata" (simpática, linda, guapa). Claro, "chata" en Paraguay es escupidera, bacín utilizada en los hospitales.
Lo de "venga", de utilización permanente en España, le vino también mal a muchos paraguayos recien llegados. "Bueno, venga", "venga, adios", son escuchados a toda hora, en todo lugar. Un día esta palabra utilizó conmigo mi amiga Alma María, la exquisita cantante de "Los 3 Sudamericanos", no entendí si quería que me quedara con ella o qué. Me dijo "venga" cuando me despedía de ella en su casa en Aravaca, Madrid. Después supe que quería decir algo así como "de acuerdo", "bueno", "nos hablamos luego".
En Paraguay no decimos "centro comercial", decimos "shopping", en inglés, es más fashion, más cursi, aristocrático y glamuroso. Pero aquí se dice "centro comercial" y muchos nos preguntamos si por qué. Y más de uno nos contestó que era porque estamos hablando en castellano. Muchos caen en la cuenta que en Paraguay también se habla castellano....
La otra vez le dije a un español que "está garuando", a lo que me dijo que esa palabra no figura en el diccionario de la Real Academia Española. Miramos juntos el de la edición 2001 y encontramos que existe la palabra. Lo usa desde ese momento. Mientras en Paraguay se dice garuar a la llovizna ténue, aquí se dice "chispear" y los paraguayos sabemos qué quiere decir "chispear", que produce chispas.
En fin,
Esto de que hablamos el mismo idioma no nos une de buenas a primera a españoles con americanos. Además hay palabras que nos resistimos a decir: "coger", por ejemplo ¡Noooo! No obliguen a un paraguayo a utilizarla porque sencillamente para quien viene de aquel país sudamericano esa es una "palabrota"; y ni qué decir de "culo". Jamás de los jamaces lo estará utilizando y mucho menos en público como lo hacen naturalmente los españoles. En todo caso apelará a los sucedáneos léxicos: nalga, sentadera, reposera, trasero.
Mientras a los españoles "nave" significa una cosa, a los paraguayos, otra: Para aquellos es depósito, tinglado; para estos, transporte fluvial o aéreo. En fin, hablar castellano como los españoles es medio complicado....
ASI HABLAN LOS ESPAÑOLES
(*) ADOSAR - Poner una cosa al lado de otra; "chalets adosados en Arroyomolinos", dice la publicidad de una empresa inmobiliaria de Madrid.
AFORO- Cantidad, especialmente de personas, que cabe en un teatro, cine, transporte público. AGARRADA/O- Tacaño, miserable. En Paraguay se dice agarrado al capturado; "la Policía agarró al delincuente".
AIRE- viento. Cuando el español dice "hay mucho aire" se refiere a que está soplando fuerte el viento. En Paraguay decimos aire al que se carga a los neumáticos de automotores.
BILLETE - Boleto, pasaje. En Paraguay se llama billete el dinero de papel. Las fracciones de la Lotería Paraguaya también se llaman billete.
GLORIETA- Plaza redonda donde desembocan varias calles, rotonda (Cibeles, Cuatro Caminos, Puerta de Alcalá, por mencionar algunas de Madrid). En Paraguay se llama glorieta a la cúpula abovedada que para sirve para dejar crecer a plantas trepadoras como la Santa Rita, ilusión, jazmín, mburucuyá, etc. Las glorietas de Paraguay son propias de jardines de viviendas lujosas. GORDO - Más grande o más importante de lo normal. Se usa más para enfatizar lo grande, feo, complicado.
(*) Del libro "Cómo hablan los españoles", que el autor del artículo publicará próximanente.
(Artículo publicado en "Euro Mundo Global", Madrid, el 15 de abril de 2008)

martes, 22 de abril de 2008

El origen de nuestro puchero

Mire el menú del día de cualquier restaurante madrileño y encontrará, casi seguro, el “cocido madrileño”, que consiste en una ensalada de morcillas, chorizos, jamones, trozos de cerdos y pollos, papa, verduras varias y garbanzos, abundantemente. Es una delicia y más apetecible en tiempos de frío. Se trata del puchero, cuyo nombre y origen son de Andalucía.
En los restaurantes españoles los menús del día son accesibles (entre 7 a 10 euros); incluyen primer plato, segundo plato, postre, bebida y café. Cuando el menú incluye el “cocido” es de sólo un plato por lo abundante que es: los garbanzos por un lado; las papas y verduras por el otro; las carnes en un tercer plato.
En España se sabe que el origen del “cocido madrileño” (habría tomado el nombre porque necesitaba una cocción que demandaba horas de consumo de leña) es el “puchero” andaluz.
Como los paraguayos somos descendientes de andaluces incorporamos a nuestras costumbres alimentarías el “puchero” de Andalucía, que con el tiempo fue adoptando sus propias particularidades: costillas bovinas, pata (ipo cue), locro, zapallo, cebolla en hoja y otras verduras.
Curiosamente, en Paraguay en muy pocos restaurantes se sirve el puchero no así en Málaga, Córdoba, Sevilla, Cadiz, Jerez, Ciudad Real, Almería y otras ciudades de aquella provincia sureña de España, donde verdaderamente los restaurantes, populares y de lujo, se honran de ofrecer el puchero a los comensales y; ni qué decir de los de Madrid, con su “cocido”.
Queda claro, pues, que el puchero paraguayo es originario de Andalucía y que con el tiempo (los primeros conquistados andaluces llegaron al Paraguay en 1537) el “puchero” paraguayo fue adoptando un perfil más austero, acaso por la falta de jamones, chorizos, morcillas, etc., con los que contaban los españoles en Paraguay de la época, quedando la costumbre de un alimento más austero no por ello menos consumido.
El diccionario castellano de la Real Academia Española define en la segunda acepción al puchero como “ especie de cocido, como el cocido español” y; en la tercera, como “alimento diario y regular”. La primera acepción de la palabra es curiosa: “Vasija de barro o de otros materiales, con asiento pequeño, panza abultada, cuello ancho, con una sola asa junto a la boca y por extensión, otros tipos de vasija”. ¿En estas vasijas se cocinaba o se servía el alimento que luego llevaría su nombre?, es pregunta que debe motivarnos a seguir investigando.

Lugo: reacción en los diarios españoles

Mientras el diario “El País”, de tendencia izquierdista, plantea la futura relación de Paraguay con los Estados Unidos de América; ABC (de la derecha) advierte a Lugo que su administración “será un desastre” si pretendiera copiar el estilo del presidente venezolano. El diario “La Razón”, de tendencia moderada, opinó que si Lugo adopta la política de Hugo Chávez equivoca el camino. Mientras “El País” publica hoy un mapa paraguayo de 1870, en el cual se aprecia que teníamos un territorio más amplio que el de ahora; ABC adjudica directamente “407.000” kilómetros cuadrados de superficie a nuestro país. Señal que los organismos correspondientes de Paraguay jamás se han preocupado por hacer llegar, a través de sus embajadas en el exterior, informaciones básica elementales a los medios de prensa.
Para un analista del diario “El País”, Fernando Gualdoni, “es probable” que Fernando Lugo solicite el retiro del ejército norteamericano de Paraguay, tal como decidió Rafael Correa, de Ecuador. Para el enviado especial a Paraguay de dicho matutino madrileño, Jorge Marirrodriga, el flamante presidente electo “no deja claro si está dispuesto a gobernar el Paraguay en una gran coalición con sus rivales”.
Este diario, de tendencia socialista y de amplio tiraje, dedicó el 22 de abril de 2008 las páginas 2 y 3, casi vacías de avisos publicitarios, a las elecciones del domingo 20 de abril en Paraguay.
Gualdoni recordó que Paraguay había autorizado en el 2005 que el ejército norteamericano cuenten con una base en el país así como la inmunidad que tienen los militares de aquel país para operar en su zona militar de influencia.
“Una de las primeras decisiones del ecuatoriano Rafael Correa tras ganar las presidenciales del 2006 ha sido la de expulsar a los estadounidenses de la base de Manta en 2009. Ahora es probable que Lugo tampoco los quiera en territorio paraguayo”, comentó ´Gualdoni en la parte final de su artículo publicado bajo el título de “El fin del encierro”.
Para este diario español, “Lugo pone Paraguay en el mapa”. Recogiendo las palabras del presidente electo su victoria es “de la nueva izquierda latinoamericana”, según el artículo de cabecera a cuatro columnas ilustrado con un mapa de Paraguay de antes de la Guerra contra la Triple Alianza, de cuando parte de la zona norte del Apa todavía era paraguaya y el Bermejo era la frontera con Argentina. Sin duda alguna, Paraguay no es conocido en el mundo como refiere “El País“, al extremo de utilizar un mapa que hace 138 años dejó de estar vigente.
ABC DE MADRID
“Si pretende (Lugo) aplicar políticas estériles como las que predica Hugo Chávez, el resultado (de su gestión) será un desastre. Su admiración declarada por Rodríguez Zapatero no es ninguna garantía en este caso”, dice uno de los tres comentarios editoriales del diario ABC de Madrid, en su edición del 22 de abril de 2008, bajo el título de “Alternancia en Paraguay”. ABC está identificado con la derecha.
En la edición de ABC de la fecha, que también dedica dos páginas completas a la noticia de origen guaraní, el analista del diario “La Nación”, de Buenos Aires, destaca algunos detalles curiosos: “Es el único país del mundo que tiene bandera de doble faz; en el la sopa se toma con tenedor (la sopa paraguaya, el plato tradicional) y el mate frío (tereré) no es desprecio, como podría ser en Argentina”.
La enviada especial de este diario a Asunción, Carmen de Carlos, escribió que “la victoria de Lugo , vencedor en diez de las 17 provincias, es a Paraguay lo que la caída del muro de Berlín fue a Alemania Oriental”. Finalmente, a cuatro columnas, el prestigioso y centenario diario español tituló en base a las palabras de Lugo para este medio: “Hay que cambiar la Constitución para garantizar una justicia independiente”.
LA RAZÓN
A doble página, el diario de tendencia moderada “La Razón”, de Madrid, destaca los sucesos electorales de nuestro país bajo el título principal de “Paraguay también gira a la izquierda”. Este medio tuvo a Ángel Sastre como enviado especial a Asunción. El segundo título de esta entrega, firmado por Humberto Montero, dice “Un profeta contra la corrupción”, refiriéndose a Lugo. El diario publica que el Paraguay con Lugo “tendrá relaciones profundas”. por la cantidad de inmigrantes paraguayos en este país europeo.
En otra página, en la de las opiniones, el diario destaca que “Fernando Lugo deberá desligarse del populismo de líderes como Hugo Chávez”.
20 MINUTOS
El diario gratuito “20 minutos” publica el comentario de Manuel Saco quién preguntó si el Papa viajaría a Paraguay ahora que el obispo suspendido por él es de su misma categoría, un jefe de gobierno. El “ADN”, otro diario gratuito de la capital española dedica nueve líneas a las elecciones en Paraguay bajo el título “El ex obispo Lugo se impone en Paraguay”.

lunes, 21 de abril de 2008

Las vacas sagradas del periodismo

Cada uno sabe lo que hace y por qué lo hace. Algunos hacen las cosas por principistas; otros, por materialistas. Ya entenderán hacia donde estoy dirigiendo mi comentario. Me refiero a todo lo que se dijo antes de las elecciones presidenciales en Paraguay y que, felizmente, puso de patitas para afuera a los mequetrefes dirigentes colorados en el poder. Me refiero a los comentarios de uno y otro bando, a favor y en contra, de todas las campanas.
Acaso lo más doloroso que pude sentir de esa guerra de todos contra todos fue - reitero - el comentario de Pepa, la hija del lejendario Kostia. Leí y releí el comentario aquel de la respetada periodista. No podía creer. Decía que Lugo no podrá con el poder y que por eso votará a Blanca Ovelar, la candidata de la corrupción empotrada en el poder.
Esa postura simplista y desconcertante de una leída columnista dolió a miles de paraguayos. A mi también. Me dolió por mi familia, por mis hijos, por mi nieto, por el millón de paraguayos salidos con una mano adelante y otra atras en un vuelo cualquiera decolado del aeropuerto de Luque.
¿Qué le movió a Pepa a firmar semejante ofensa a los paraguayos?; ¿sólo su derecho a escribir lo que le parezca?; ¿la libertad de prensa?; ¿la democracia? Sí, me supongo, que también por todo eso.
Lo que no voy a creer nunca es que un pariente cercano de ella operó, supuestamente, a favor de Blanca Ovelar y que la contratación del supuesto familiar contemplaba, incluso, un comentario de ella, en el día del desembarco final, a favor de la ahijada de Nicanor Duarte Frutos. Como en el Paraguay, quién más quién menos, tiene sus contactos dentro de cada patio (los que soplan desde los medios de prensa, el Poder Ejecutivo, los clubes, desde los pasillos militares, etc.), a nosotros también nos comentaron que Pepa firmó el comentario por aquella razón. Me niego a creer. Pepa demostró años de periodismo decente como para aceptar semejante barbaridad.
¿Que recibió dinero de los colorados para decir que votaba a Blanca? No, discúlpenme, pero no creo.
Bueno, no porque otros periodistas a quiénes creíamos los santos abogados de la decencia se hayan entregado a la plata de la gente en el poder, voy a decir que Pepa se había vendido por unas "cuantas buenas monedas", como se escucha y lee por Internet. Es verdad, hay - ahora mismo - en el periodismo paraguayo delincuentes disfrazados de periodistas honestos. ¡Claro que están!. Y ustedes saben quiénes son. Saben cómo se manejan. Algunas son mujeres que no tenían donde caer muertas. Ahora son poderosas acaudaladas. Son remedos de profesionales decentes que usurparon espacios en la radio, en la televisión y en los diarios de Paraguay para jorobarle a la misma democracia. Pero no por eso yo deba creer a todos los que me están diciendo que la clave del comentario de Pepa está en un pariente suyo que trabajó para Blanca Ovelar, incluso - supuestamente - desde una radio. Hasta se dice que era una suerte de asesor en no se qué de la candidata perdedora.
Si está confirmada la bolilla - cosa que yo no confirmo - entonces que la columnista se vea ante sus lectores; ante el medio que la contrata; ante sus amistades, ante Blanca Ovelar; ante los oyentes de su programa radial. Si cometió semejante torpeza profesional que se las vea y que asuma su responsabilidad como paraguaya por el estado en que se encuentra el país, que también es de ella.
El Paraguay está como está porque muchos somos excesivamente cobardes, incapaces de poner hombros para el bien colectivo, sino para nuestros bienes particulares, así seamos politicos colorados en el poder o periodistas con espacio en la radio, la televisión y los diarios. Tan cobardes que somos incapaces de decir a algunas vacas sagradas del periodismo que son tan corruptas como cualquier aduanero colorado, como cualquier traficante de autos robados, como cualquier gestor de pasaportes.
Me niego a creer que Pepa esté en ese equipo. Me resisto a aceptar que ella sea parte activa entre los tantos comunicadores paraguayos que actuan en base al "haz lo que yo digo y no lo que yo hago".

domingo, 20 de abril de 2008

Yo no voté

Ahora son las 17.14 minutos en España, de este día domingo 20 de abril de 2008, un día con lluvia, viento y frio, especial como para destetar hijos mal paridos. Miles de paraguayos en este país estamos prendidos a Internet para escuchar, ver y leer la marcha de las elecciones en Paraguay. Entre todos nos comunicamos, incluso, con algunos compatriotas residentes en Francia; la mayoría pega nerviosas llamadas telefónicas a Paraguay, ya sea para preguntar o para orientar votos de la parentela hacia el candidato que le parece mejor.
De todas manera todo esto ya se sabe. No podía ser de otro modo.
Lo que no sabe es mi temor a la manipulación que pudieran hacer los colorados con mi voto. Leí en el registro de votantes del Tribunal Electoral que yo, Efraín Martínez Cuevas, con CI 426.348, estoy inscripto para depositar mis papeletas en la mesa 16, orden 172, en el local de la escuela Nº 859, “Héroes de la Patria”, en Luque.
Quiero decirles a todos: a los del Tribunal Electoral, a los observadores extranjeros, especialmente a los de la Organización de los Estados americanos (OEA); a los partidos de la oposición, al Partido Colorado, a mis colegas, a mis hijos, a mis parientes y amigos, a las iglesias Católica, Protestante, Anglicana y Mormona del Paraguay; a la “barra brava” de mi club Olimpia; a mis acreedores (que no son pocos), a la banca, la industria y el comercio; a las gloriosas fuerzas armadas de la nación, a los paraguayos residentes en Argentina, España, Estados Unidos y en el resto del mundo, a Nicanor Duarte Frutos y a Blanca Ovelar, a tirios y troyanos, vivos y muertos (capaces estos de votar en este mágico día electoral en Paraguay) que:
Yo no deposité mi voto …
No voté (si votaba tengan por seguro que iba a ser contra los delincuentes colorados en el poder) porque sencillamente vivo en Madrid, España.
Hago esta aclaración para lo que hubiera lugar; léase casos de manipulación de mi voto por parte de los colorados sinvergüenzas. Ya que hasta a los muertos hacen votar, por qué a mi no me harían lo mismo.
Si en la mesa 172 aparece alguien que se hace pasar por mi, no soy yo; porque yo estoy en España, no sé si me explico …