Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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jueves, 21 de febrero de 2008

Vino a España buscando apoyo para los niños

“Mita Roga” (albergue para niños) es la idea que mantiene firme la directora de Unidad de Proyectos de la Municipalidad de la ciudad de Ñemby, Librada Arrúa Adorno (foto), quien en España no se cansa de golpear puerta para conseguir apoyo para iniciar la construcción de la casa.
Ñemby, distante 15 kilómetros al sur de Asunción, tiene 160.000 habitantes y mucha necesidad de dar respuestas a los niños afectados por la violencia de la sociedad. “Necesitamos un hogar de acogida transitoria para estos menores que se ven sometidos a situaciones de maltrato, tanto verbal cómo físico y hasta violados”, dijo la señora Arrúa Adorno y añadió que en la oficina municipal llegan varias denuncias sobre el particular “y muchas veces nos sentimos impotentes por no tener lugar físico en el cual acogerlos”.
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NIÑOS PARAGUAYOS EN CIFRAS
TOTAL:
1.953.725 de una población total de 5.830.000 habitantes.
REALIZAN TAREAS DOMÉSTICAS: 672.081.
TRABAJAN FUERA DE LA CASA: 241.954 (de 10 a 17 años)
NO CONCURRIERON A LA ESCUELA POR EXTREMA POBREZA: 130.000
FUENTES: Dirección General de Estadística, Encuesta y Censo, Secretaría de la Niñez y la Adolescencia, Dequení, (organismos y entidades paraguayos)
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La entrevistada, que actualmente se encuentra en España, dijo que ya cuentan con el terreno, otorgado por la municipalidad, y que ahora necesitan construir el albergue para lo cual necesitan 60.000.000 de guaraníes (unos 10.000 euros). Para este efecto, la paraguaya desea contactar con organizaciones públicas o privadas, asociaciones varias, fundaciones, ONGs, etc., que tengan la buena voluntad de apoyar este humanitario trabajo. Toda persona interesa en apoyar la construcción del albergue de niños pueden comunicarse con la referida persona a los teléfonos 638 890 066 ó 914 306 547. (Reportaje publicado en el periódico "Euro Mundo Global", año XIV, Nº 159, Madrid, 15 de febrero de 2008, Pág. 13)

martes, 19 de febrero de 2008

Naranjo, herencia árabe en nuestras calles

"...tus naranjos y tus flores, los recuerdo sin igual", dice la conocida canción paraguaya. Sí, recuerdo de niño, por los primeros años de la década de 1960, todavía las calles asuncenas tenían naranjos. Eran los agrios, dentro de los cuales está el que en Paraguay se conoce con el nombre de "apepú". A cuatro décadas de aquello, hoy prácticamente han desaparecido de las calles de la capital paraguaya, como se puede ver en la foto.
Las naranjas en sus calles es, evidentemente, directa herencia de los españoles de Andalucía, donde todavía lucen bellas, frescas y aromadas mediante sus mágicos azaháres, en sus antiguas calles. Málaga, Sevilla, Granada, Córdoba, Jerez de la Frontera (por mencionar ciudades que conozco) mantienen el cultivo de naranja agria (citrus aurantium var.amara) como parte de su vegetación urbana. "Sevilla" es una variedad cultivada en el sur español.
Cuentan que los califas de Córdoba (siglos IX y X) dieron al naranjo agrio el carácter de planta ornamental por excelencia, plantando en las calles, jardines y patios privados de las mezquitas, como el llamado "patio de los naranjos", de la de Córdoba y; los jardines de Alcázar, de Sevilla. En el Palacio de la Generalitat, Barcelona, también hay un "patio de los naranjos".
Los árabes incorporaron el naranjo agrio (se dice indistintamente naranjo o naranja) en el sur español, mientras que el naranjo dulce, por los romanos, varios siglos antes. Desde la Península Ibérica el mismo Cristobal Colón, en su segundo viaje, llevó la semilla y lo plantó en las islas del Caribe.
Este cítrico es originario del sur de Asia y que se lo conoce ya llevan, al menos, cuatro milenios. La mitología griega lo menciona como parte del jardín de Hespérides, en el monte Atlas, junto al árbol de las manzanas de oro.
Lo de las naranjas en las calles asuncenas, pues, es una herencia árabe venida de la mano de los primeros andaluces que llegaron a poblar las colinas junto a la bahía de los carios. La desaparición de estas plantas de las arterias asuncenas, supongo, debe ser por el desconocimiento de los orígenes de eso que forma parte de la cultura de los españoles del sur y que, también, debía de haber sido parte de la cultura paraguaya.

domingo, 17 de febrero de 2008

Amparado por Seifart Nicanor zafa de la miseria

Sin dudas, el maestro político de Nicanor Duarte Frutos fue Ángel Roberto Seifart, quién lo catapultaría dentro del Partido Colorado, hasta ocupar el cargo de ministro de Educación y Culto ni bien aquel era proclamado Vicepresidente de la República. Para llegar a esa cima, sin embargo, tuvo que soportar penurias en compañía de otros dos condiscípulos, de su misma condición social, política y, sobre todo, económica. De la noche a la mañana, mediante el maestro, Duarte se hizo de una oficina con secretarias y aire acondicionado, una camioneta de lujo y un traje color marrón. Empezaba su carrera hacia la riqueza.
Como en la Antigua Escritura, también en la República del Paraguay de finales del siglo XX, había un David, con varios hijos deseosos de ocupar el trono futuro. Estaban los que, como Adonías, ya proclamaban sus futuros reinados y; otros, como Salomón, que esperaban ser electos por el mismo rey. Mucho antes de Jesús, en Israel y Judá, el monarca saliente debía elegir a su sucesor; en estos tiempos, sin embargo, es necesario contar con la bendición de un padrino político lo que permite al aspirante acceder a lo que llaman "chapa política".
Nicanor se lanzó a la caza de esa "chapa".
Nicanor Duarte Frutos, José Alberto Alderete y Artemio Castillo eran los jóvenes políticos que han buscado la orientación del doctor Ángel Roberto Seifart, de viejo linaje colorado y de la línea contestataria al oficialismo de Alfredo Stroessner en los últimos dos caldeados años de los llamados militantes al frente de la Asociación Nacional Republicana.
Duarte, Alderete y Castillo, sin más historia personal que la alcanzada por cualquier joven de su edad, buscaron la protección política del otrora referente judicial. Alderete tenía un breve camino recorrido en el Partido Colorado: formaba parte del "Ignacio A. Pane", comisión auxiliar partidario que agrupa a universitarios colorados y que, durante muchos años manejó el secretario privado de Strossner, Mario Abdo Benitez.
Castillo, por su lado, era miembro de una familia de colorados de Félix Pérez Cardozo, departamento del Guairá, en la que transcendía el nombre de su hermano: Celso Castillo Gamarra, un abogado quién a finales de la década de 1970 hizo frente a la empresa Hidrosil, contructora del sistema de provisión de agua y desagües de Fernando de la Mora, por lo que Pastor Coronel, el temido jefe de Investigaciones de la Policía de la Capital, ordenaba su permanente apresamiento en los calabozos de la calle Presidente Franco casi Chile.
¿Qué más?
Que de los tres jóvenes, Artemio Castillo tenía al hermano, Celso, cumpliendo el papel de enlace del entonces presidente de la República, el general Andrés Rodríguez, con el Parlamento Nacional. Por aquellos años inmediatos posteriores al golpe militar de febrero de 1989, Celso Castillo frecuentaba el despacho presidencial y hacía oficina en el Palacio de los López.
Nicanor Duarte Frutos no era ni miembros de ninguna comisión auxiliar del partido, ni siquiera de una seccional colorada, como para aspirar un padrinazgo de relevancia, como la de Seifart, en pos de sus aspiraciones políticas. Pero era periodista que cubría las informaciones políticas de un diario importante (Ultima Hora) por lo que bien vale apostar algunas fichas en el nuevo juego político, habilitado en el partido de Bernardino Caballero, tras los sucesos de San Blas.
Los tres jóvenes frecuentaron la vivienda del veterano político sobre la calle 25 de Mayo. Allí desarrollaron prolongadas como claves jornadas con el dueño de casa quien les instruía en las primeras armas políticas, sobre todo a Duarte Frutos, quién no dejaba de filtrar ante la opinión pública a través del diario de Demetrio Rojas las virtudes políticas del maestro, que ejercía por entonces el cargo de ministro de Educación y Culto.
A fuerza de visitas, notas periodísticas y viajes al interior acompañando a Seifart y grupos políticos, un buen día, el padrino pregunta a Nicanor Duarte Frutos si no gustaría ser el viceministro de Culto. El periodista acepta. Dejaba el trabajo en el diario para comenzar su carrera política.
Como viceministro comenzó a vestir traje y a desplazarse a bordo de una lujosa camioneta cuatro por cuatro Mitsubishi tipo "Montero", de color azul mar. En el Ministerio de Educación y Culto ocupó una oficina con secretarias, aire acondicionado, alfombras y cortinas hasta el piso. La nueva ocupación le permitía acceder a los nuevos tratos: "Señor viceministro", "excelencia", "señor", muy diferentes al "¡Ndé, Nica, erupy la nde material!", "¡maetecó picó, Nicanor", "cheraá", a lo que estaba acostumbrado por parte de sus compañeros Andrés Colmán Gutierrez, Óscar Delgado, "Fotoski" o de sus jefes Noguera y Paiva.
En el nuevo cargo (sin mayor trascendencia política) aprendió a impostar la voz a la hora de dirigirse, tan siquiera a la secretaría para dictarla una orden y; a sumir sus primeras posturas del político de nuevo cuño. En la flamante ocupación empezó a codearse con nueva gente, de bajo y alto copete; a escuchar el "sí, señor", de los dirigentes colorados de baja ralea y, sobre todo, aprendió a rezongar a los más modestos en la escala partidaria.
Desde el ministerio seguía manteniendo estrechas relaciones con el dueño del diario "Ultima Hora", lo mismo que con sus amigos periodistas del vespertino, y los de otros medios. De vez en vez visitaba a "Papu" Rojas.
La bendición de Seifart dejó de lado a otros jóvenes, y no tan jóvenes, referentes partidarios, de ocupar las sillas de marfil en los cargos a los que se acceden por los méritos colorados. David tenía la silla asegurada para Salomón.
Ya no había necesidad de ir a la casa de Celso Castillo Gamarra buscando un lugar para dormir ni para probar un bocado. Ya veían la salida del túnel, especialmente Duarte Frutos y Alderete.
El nuevo viceministro se compró un saco marrón cruzado y un pantalón a tono con aquella prenda. Parecía ser su única chaqueta que, dicho sea de paso, la usaría por unos cuatro años. "¿Nicanor?, ¿quién es Nicanor?", me preguntó un día, allá por setiembre de 1992, el ingeniero Juan Carlos Wasmosy. Le expliqué que era el jefe de prensa del movimiento que buscaba ganar la interna colorada en pos de la presidencia de la república. "¡Ah!, el del saco marrón", respondió cuando se percató de quién se trataba.
En una foto de mi archivo aparecemos Nicanor Duarte Frutos (con su aguerrido saco marrón) Horacio Gini, Enrique Riera, Hugo Estigarribia, Humberto Rubín, Luís Sarubbi, Alberto Peralta y otros durante la inauguración de la Agencia Nacional de Noticias (ANN) en el Hotel Guaraní. Todavía Óscar Nicanor era pobre.
Se puede decir, sin temor a equívocos, que para los primeros dos años de la década de 1990 Duarte Frutos aún mantenía ante los extraños su perfil del hombre campesino: introvertido, inseguro pero franco y de mirada limpia. Concurría a los actos políticos pero sin mas posibilidad que el del dirigente promedio de ocupar las tribunas. Aún con el respaldo de Seifart debía hacer su propio camino. Debía gastar no solo las costuras de su saco marrón sino, sobre todo, las suelas del zapato.

Paraguay y el diccionario Larousse


Una vez terminado de analizar el contenido de la última edición del diccionario Larousse, remití una carta a la editorial francesa a los efectos de puntualizarles mis observaciones sobre palabras, nombres y lugares del Paraguay publicados en sus páginas. La carta dice cuanto sigue:



"Asunción, Paraguay, 17 de mayo de 2006

Señor:
Director Editorial,
Ediciones Larousse,
21, Rue du Montparnasse
75298 París Cedex 06.



Tengo el alto honor de dirigirme a usted y, por su intermedio, a la instancia respectiva de esa prestigiosa editora para manifestarle cuanto sigue:
Soy periodista, historiador y escritor. La lexicología ocupa gran parte de mi tiempo, mediante la cual tuve oportunidad de estudiar detenidamente la edición 1991 del Pequeño Larousse Ilustrado, que lleva la firma de Ramón García-Pelayo y Gross, y; la que corresponde al año 2006.
La segunda parte de la edición 1991, consagrada a la historia, la geografía, las ciencias y las artes, incluyó 286 referencias paraguayas. La segunda parte de la edición 2006 define 149 referencias paraguayas.
La próxima edición necesitará pulir la definición de varios nombres referentes al Paraguay para que el diccionario se constituya en "un eficaz instrumento de trabajo y consulta", como reza en la introducción del libro editado en 1991.
Me tomé el tiempo necesario y revisé las definiciones de cada una de las referencias, ensayando las correcciones que merecen ser incorporadas.
Así, por ejemplo, aparece en el diccionario "El Pequeño Larousse Ilustrado", edición 2006:
BOQUERÓN: (departamento de), dep. de Paraguay, en el Gran Chaco, junto a la frontera argentina (...); cap. Mariscal Estigarribia.
Sugerencia para la próxima edición:
BOQUERÓN: (departamento de), dep. de Paraguay en la región Occidental, lindando con Argentina y Bolivia, hacia el O y N, respectivamente. 91.669 km. cuadrados; 26.292 hab. cap. Filadelfia.
Aparece en el diccionario:
EZCURRA (Juan Antonio) (...).
Sugerencia para la próxima edición:
ESCURRA (Juan Antonio) (...).
Aparece en el diccionario:
FERNANDO DE LA MORA, c. de Paraguay (Central); 95.287 hab. Cítricos, cerámica.
Sugerencia para la próxima edición:
FERNANDO DE LA MORA: c. de Paraguay (Central); 95.287 hab. Comercio.
Del total de 149 nombres propios, al menos 50 necesitan ser modificados, incluyendo correcciones gramaticales y ortográficas, inclusive. Ej.: Itagua, Canendiyú, Yaciretá, etc.
Algunas referencias no están actualizadas. Así, por ejemplo, dice:
PEDRO JUAN CABALLERO c. de Paraguay, cap. del dep. de Amambay; 51.092 hab. Centro cafetalero.
Esta ciudad, Pedro Juan Caballero, nunca fue un centro cafetalero propiamente dicho sino un punto por donde se "triangulizaba" (contrabandeaba) el café desde Brasil hacia Paraguay para volver a salir hacia el Brasil como producción paraguaya. De manera que en lugar de "centro cafetalero" el corrector debiera cambiarlo por "centro comercial", por que eso, comercial, sí lo fue y lo es.
Otras importantes referencias históricas, geográficas y biográficas faltan en la última edición. Varias fechas o años no son exactos.
Si me aceptaran una opinión les diría que muchos nombres propios del Paraguay (orografía, hidrografía, corografía, topografía, ciudades, militares, políticos, presidentes de la República, deportistas, pintores, escritores, escultores, religiosos, periodistas, músicos, coreógrafos, autores teatrales, santos, etc.) no aparecen y que deben estar en el diccionario para que, en lo que hace al Paraguay al menos, satisfaga a quien consulta el libro (*)".
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(*) El resultado del análisis respectivo lo tengo archivado para compararlo con la próxima edición de este diccionario.

El estudio de nuestra historia


Un medio de comunicacion asunceno refirió el 17 de febrero de 2008 sobre el lanzamiento de becas para diez bachilleres destacados o para egresados de alguna carrera terciaria en la universidad que lleva adelante la idea, la Católica. Son oportunidades académicas para quienes desean seguir la carrera de Historia. La idea a más de excelente es oportuna.
En Paraguay faltan historiadores y para que se formen es necesario alentar a los jóvenes, respaldarlos, guiarlos como de hecho está practicando la Universidad Católica de Paraguay. A esta decisión académica debiera apoyar la Academia Paraguaya de la Historia, la Imprenta Nacional, el Ministerio de Educación y Cultura y toda persona e institución privada y pública que se percaten de la importancia de la carrera.
La historia paraguaya debe ser estudiada con criterio científico. Los documentos que refieren al Paraguay del pasado todavía no se estudia con la rigurosidad del investigador liberado de pasiones del origen que fuere. A propósito, en la Biblioteca Nacional de España hay casi un millar de títulos sobre historia paraguaya que fueron escritos por historiadores extranjeros, cuyos trabajos son desconocidos en nuestro país. Los nuevos historiadores del Paraguay ya deben leer y estudiar todo cuanto se guarda sobre el Paraguay en esta biblioteca europea.
El Registro Oficial, manejado por la Presidencia de la República e impreso en la Imprenta Nacional, debe ser uno de los primeros documentos oficiales que maneje de pe a pa el estudiante que egrese de la carrera de Historia. Este compendio de leyes y decretos debe ser como la Biblia para los cristianos o el Corán para los musulmanes. En la biblioteca "Alfredo M. Seiferheld" de la Imprenta Nacional se tiene una cantera de la historia paraguaya que espera a los investigadores.
El Paraguay necesita de todo profesional riguroso que aporte para recuperar la verdad, la armonía y la sabiduría. La nación debe ser liberada de tanta mediocridad. Los historiadores son profesionales necesarios en nuestro país porque serán ellos quienes ayuden a recordarnos qué de bueno y malo se hizo en nuestro pasado. Dicen que la historia se repite, lo cierto es que sus lecciones no se aprovechan.
La historia paraguaya es poco conocida por los paraguayos por lo que su enseñanza necesita un nuevo orden, luego de más de 60 años de su manipulación por parte de quienes ejercen el poder. Dice Óscar Wilde que el único deber que tenemos con la historia es escribirla y no la podremos hacer con todo el peso de la verdad si no la estudiamos con rigurosidad sin torpes fanatismos partidarios. Por de pronto, nuestros períodicos son nuestros libros de historia pero estos lejos están de ser las fuentes que nos merecemos. Quizás Voltaire fue un poco duro al decir que los periódicos son "archivos de las vagatelas", pero ante la necesidad de registrar la historia propiamente dicha con todas las letras algo de ganas de creerlo me acosan.
El aporte de la Universidad Católica a favor del estudio de la historia paraguaya es un ejemplo que debieran seguir otras universidades nacionales y los jóvenes estudiantes deben confiar en que la licenciatura al que accederán estudiando esta carrera les puede ser rentable.

sábado, 16 de febrero de 2008

Aquellas penurias económicas de Nicanor

Lo elemental en su cédula de identidad policial: Óscar Nicanor Duarte Frutos, paraguayo, nacido en Coronel Oviedo el 11 de octubre de 1956, de nacionalidad paraguaya. En el camino se haría de profesiones varias: relator de fútbol, cronista político, abogado, profesor. Después fungiría de viceministro de Culto, jefe de prensa de un movimiento político, ministro de Educación y Culto (luego de Cultura, presidente de la Asociación Nacional Republicana y de Presidente Constitucional de la República del Paraguay). No fue heredero de ninguna industria ni de fortuna alguna (su padre fue un modesto alcalde policial), jamás ganó la lotería de fin de año de Madrid ni "El Gordo" de la Lotería Paraguaya, ni fue accionista mayoritario de empresa alguna. Pero hoy, después "de las penurias que han curtido el día a día de su existencia", como a "La Burrerita" de Mayans, es dueño de estancias, granjas, mansiones lujosas, aviones, vehículos blindados, envía a sus hijos a costosas universidades extranjeras, y quiso formar parte del exclusivo y aristocrático Club Centenario de la capital paraguaya. Su historia hacia el enriquecimiento comenzamos relatando sus inicios en Coronel Oviedo y, luego, de su inclusión en la lista de cronistas del diario de Demetrio Rojas, sobre la calle Benjamín Constant, en Asunción.
Era un muchacho pobre, acosado por las mismas limitaciones económicas que los chicos de su cuadra, su aula y su núcleo familiar, en el barrio "El tronquito" de Coronel Oviedo. En los inviernos ovetenses también sufrió los rigores de la helada que quemaba las plantas de sus pies, camino a la escuela o al del mercado en cumplimiento de un mandado. El sueldo de alcalde policial del padre no era suficiente como para abrigar a toda la familia y aliviar el torrente de moco tras el resfrío de semanas.
Adolescente, gustó del periodismo deportivo. Oviedo Javier Talavera, desde su "Panorama Deportivo", por radio Nacional del Paraguay, primero y; Radio Ñandutí, después, sintonizado en la vieja radio a válvula en su casa, fue su modelo de periodista. Flaviano Díaz, su compueblano y "volkitero" de Talavera, le motivaba aún más para ser, algún día, relator de fútbol a través de la radio emisora de Hilarión Correa, en Coronel Oviedo, donde también hacía de jefe de prensa. Soñaba con ser famoso como el director de "Panorama Deportivo".
Perseveró y se hizo de un lugar en el periodismo deportivo ovetense. Relató los partidos de su pueblo, viajó a Asunción, Villarrica y Caaguazú detrás del oficio. Ganó su primera plata mediante los avisos comerciales que conseguía en Oviedo. Se hizo de una moto y terminó el ciclo secundario de enseñanza en el colegio "Pedro P. Peña" de su pueblo.
Un día, Arturo Rubín, relator de fútbol, le hace el enlace para practicar en el diario Ultima Hora. Para esos primeros dos años de la década de 1980, Nicanor Duarte Frutos ya estaba residiendo en Asunción buscando proseguir sus estudios en la carrera de derecho en la Universidad Nacional de Asunción. Estudiar lejos de la casa paterna tiene sus bemoles económicos que demandan más rebusques, aunque para eso Nicanor tenga que empezar algo nuevo, como el periodismo escrito.
Félix Humberto Paiva, secretario de Redacción del vespertino, ex periodista deportivo y cronista de informaciones rurales, ordena enviarlo a Toro Cuá, cuenca del Ñacunday, al sur del Alto Paraná, para una cobertura sobre producción de trigo. La sección "Fotografía" del diario le provee de una antigua cámara Pentax y un rollo de película blanco y negro de reserva. De la noche a la mañana, el novato cronista se vió ante la responsabilidad de sacar fotos para un diario, cuando en Coronel Oviedo sólo veía la cámara fotográfica para aficionados de sus amigos en los cumpleaños, la colación estudiantil o en los paseos domingueros a las playas del Tebicuary, camino a Villarrica.
Aquella primera cobertura periodística de Nicanor Duarte Frutos tuvo sus consecuencias. Veamos de qué se trata.
Marissa, la secretaria de Takao Moriya, gerente general de la empresa norteamericana "Agriex", por orden de su jefe tomó el teléfono e invitó a viajar a la finca de la empresa en Toro Cuá, al redactor de este artículo – entonces periodista del diario ABC Color - y a un periodista de Ultima Hora, que resultaría ser Duarte Frutos. La cita era a las 7.30 en el hangar de Latourrette y Parini, para volar a bordo del bimotor de Agriex. El comandante de la nave, el coronel Ramón Guerra, aguardaba a los dos únicos pasajeros.
Nicanor Duarte Frutos ocupó el asiento ubicado inmediatamente detrás del piloto. Guerra le indicó cómo se ajusta el cinturón de seguridad y, a partir de ahí, el enviado de Ultima Hora se mantuvo en silencio. Un viaje tranquilo que, sin embargo, tampoco motivó ningún comentario por parte del ovetense.
A ambos periodistas se sumaron los enviados de canal 8, de Ciudad Presidente Strossner.
En los trigales propiamente dichos, Nicanor continuó siendo el introvertido viajero del asiento trasero del avión. No preguntaba, no festejaba los chistes y las bromas de los concurrentes a los sembradíos, ni tomaba parte de las rondas de tereré. Un periodista atípico.
El retorno a Asunción fue tras caer la noche. Este articulista ocupó el asiento del copiloto, al lado del comandante Guerra y; Nicanor, el mismo asiento trasero de la mañana.
Por aquellos años, pocas poblaciones del interior contaban con el servicio proveído por la Administración Nacional de Electricidad (ANDE). A más de mitad de camino, Ramón Guerra bajo unos grados la proa del avión para dirigirse a Nicanor:
- Periodista, ¿vez aquel círculo de luces que está a lo lejos? – le preguntó, apuntando con el índice apoyado sobre la carcaza del tablero de comando.
- Sí – responde Nicanor, ubicando el codo izquierdo en el respaldo del asiento del comandante.
- Ese es Coronel Oviedo.
- ¡Añeté pico eré!, peaningó che valle...
Nicanor Duarte Frutos dejó de lado su timidez campesina y se desparramó en comentarios sacados como de una galera.
- ¡Ndé, comandante!, ¿le puedo pedir un favor?
- Sí, como no...
- Hacena un poco una pasada sobre el pueblo.
- ¿Un vuelo rasante?
- Upea. Ta saludami che chica pe. Ella vive en Coronel Oviedo.
- ¡Cómo no! – responde Guerra y se prepara para la travesura.
Desactiva el piloto automático, inició el descenso, ordenó que nos ajustáramos los cinturones y puso rumbo a las luces del pueblo. Sobre el caserío, la nave rugió en vuelo rasante, retomando altura para volver a precipitarse en furiosa carga sobre los techos de teja del centro ovetense y las de paja y eternit del modesto barrio "El tronquito", de los orígenes de Nicanor. La nave volvió a subir, esta vez en la búsqueda de su altura crucero con rumbo al aeropuerto de Luque.
- ¿Te gustó? – preguntó el oficial de la Fuerza Aérea Paraguaya al enviado del vespertino.
- Mi novia habrá visto. ¡Sí, me gustó. Gracias, comandante!. Mañana voy a llamar a mi chica í para preguntarla si le gustó mi "pasada".
Nicanor Duarte Frutos no salía de su feliz asombro.
Un par de días después, volvimos a vernos en alguna cobertura en la capital. Le pregunté si había llamado a su novia, respondiéndome que sí y que él le había dicho que le estaba haciendo "una pasada nomás". Esa novia llevaría después su apellido, como legítima esposa: Gloria Penayo de Duarte.
En el diario, la rutina era la de siempre: cobertura de sucesos económicos, deportivos, políticos, judiciales. Lo bueno del practicante era su deseo de aprender y ganar su espacio por mérito. Terminó por afianzarse, con los años, en la cobertura periodística en el sector político. Se relacionó con los dirigentes partidarios, con los parlamentarios, los "poguazú" de los últimos años de gobierno de Alfredo Strossner. Sus comentarios firmados eran dardos envenenados contra el Partido Colorado y de sus dirigentes. Comenzó a ocupar las tribunas populares de la universidad y de los movimientos sociales de aquellos tiempos. Ensayaba sus primeros discursos como aprendiz político, mientras su salario no alcanzaba sino para estudiar, comer y comprarse, de vez en cuando, una nueva camisa. En el diario afianza relaciones con otro nuevo periodista: Arístides da Rosa. Toma amistad con dos jóvenes colorados: Artemio Castillo y José Alberto Alderete; aquel de Félix Pérez Cardozo, Guairá y; este, de San José de los Arroyos, Caaguazú. Todos, pobres de solemnidad al extremo de esconderse de la vendedora de empanadas que todas las mañanas se apostaba en la vereda del diario Ultima Hora, a quién siempre debía por "unas cuantas empanadas", según comentan sus ex compañeros de redacción.

viernes, 15 de febrero de 2008

Alma y Jhonny

Alma María y Jhonny son una feliz pareja con muchos años de estar casados con hijos y con nietos. Siendo ella estudiante del colegio "María Auxiliadora" de Asunción conoció a él, quien por entonces ya era un famoso artista de radios. Ella la escuchaba en un receptor, de aquellos primeros portátiles, que la tenía escondido debajo de su almohada en el internado del colegio. Alma, cuando los fines de semana pasaba en su casa, ejecutaba el piano de su abuela y Jhonny era el dueño de un extraño cuan sofisticado aparato: una grabadora eléctrica alemana, con la que grabó las músicas cantadas por la colegiala. Y ella se enamoró del artista quién no dudó en corresponderla. Esta relación le costó a Alma su "exilio", por decisión de su madre, a la casa de un familiar en el nordeste argentino por un buen tiempo "hasta que se calme".
Y, como dice la canción, "la distancia es como el viento / apaga los fuegos pequeños y aviva los más grandes", el fuego entre ambos ya era muy grande por lo que, contra todo pronóstico, volvieron a juntarse y siguieron juntos. Viajaron a Buenos Aires y grabaron un disco; claro, ella acompañada de la madre. Se casaron. Luego vinieron a España y de eso ya han pasado 48 años.
Les frecuenté y no me costó para nada, como no costaría a nadie, ser amigo de ambos. Es que Alma y Jhonny, almas gemelas, son encantadores. Son sencillamente un regalo de Dios. Me fascina los comentarios de Alma sobre sus cosas cotidianas: de su devoción a la Virgen de Caacupé; de su pasión "por volar bajo" al mando de su automóvil (en la foto, ella conduce por las calles de Madrid y, su lado, el marido); de la sabiduría de Jhonny sobre informática; de cuando hablan de sus hijas y de sus nietos, etc.
De vez en vez acompaño a la pareja a un restaurante, una presentación artística en algún lugar de España o a charlar sobre mil temas, en medio de carcajadas por las divertidas ocurrencias de ambos.
Es que yo tengo la suerte de ser el amigo de Alma y de Jhonny fuera de los escenarios a donde todavía suben con mucha frecuencia y con el mismo exito de tantos atrás. Si se sabe cuanta energía tienen "Los 3 Sudamericanos", del cual forman parte, en persona, de entre casa, sin cámaras y micrófonos, todavía son mucho más. ¿Cómo no sentirme honrado ser amigo de esta preciosa pareja?