Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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viernes, 23 de marzo de 2012

Comunicar


Este es un tema que me apasiona.
Pienso que en la cadena de la comunicación primero está la buena voluntad de la persona. Esa voluntad que la hace ser mejor. Que la convierte en - en este caso - mejor locutor, mejor periodista, mejor escritor, mejor director de medio.
Pienso también que la voluntad nos impulsa a pulirnos hasta convertirnos en metales relucientes. El esmerilado no se logra sin esfuerzo. Se debe procurar hasta alcanzar lustre.
La televisión, la radio, el diario, la revista, los libros, Internet, las redes, el chat no son sino herramientas para transmitir pensamientos, conocimientos, sabidurías o, a falta de ellos, tonterías, majaderías, naderías.
Entonces, no es tanto el medio, sino el mensaje.
Reconozcámos que hoy, atesorando la libertad de expresión que tenemos en manos, hay carencia de mensajes útiles por expresar.
Veo, con pena, mucha inversión por parte de la gente con poder económico en radios, canales y diarios pero sin el merecido retorno económico (estoy seguro, este es mi mundo) porque sus medios no son ni escuchados, ni vistos ni leídos porque carecen del mensaje que atraiga al público. Los que venía propalando se volvieron achacosos, inútiles.
Nos pasa en Paraguay lo que a España en sus primeros años de democracia: decimos y mostramos todo hasta que la gente se cansó y se apartó de los medios que se quedan con un cuarto de narices sin saber hacia donde ir. Es como si al guitarrista en pleno escenario se le suelten las seis cuerdas del instrumento.
Creo que esta carencia se suple con lo oportuno, lo útil, lo sano. Pero, coincidirán conmigo los colegas como que andan y anduvieron en el ajetreo periodístico, que ni los dueños de medios ni los cronistas, ni los periodistas están lo suficientemente preparados para encarar esta nueva etapa de la democracia en nuestro país. Estamos en una etapa más exigente del pluralismo en nuestro país.
Ya se superó la fase de las denuncias, de los desnudos, de las groserías varias que tanto ocupó los medios de comunicación: ahora la gente espera algo más sustancioso, algo que, como Hilo de Ariadna, les permita recorrer los vericuetos de esta sociedad nueva que fuimos haciendo a puro golpe desde 1989 y retornar a la salida sin perderse en aquellos.
La gente reclama esencia y para eso debemos prepararnos, debíamos habernos preparados hace años.
Y – me avergüenzo – muchos no estamos preparados para este nuevo ciclo en nuestra nación. Entonces, las radios – por ejemplo – pasan de una mano a otra porque son pérdidas para sus dueños (nadie les escucha y, por tanto, los anunciantes se desinteresan en sus medios) y así seculá seculorum.
Fíjense: Abc Color vendía en 1980 noventa mil ejemplares por día; hoy, ni 35.000...
En resumen, a mi modo de ver, no son los medios, son los comunicadores, nosotros. Debemos ser nutritivos, nutrientes y nutridores y a muchos no nos está dando el cuero para encarar semejante compromiso. Sin mensajes útiles las herramientas son inútiles.

El paraguayo repanchigado

"Oimene ombojama silla jorconre" (seguro que debe estar sentado recostado al horcón) es una frase escuchada en las tardecitas campesinas al referirse a alguien, sobre todo al varón, que terminó su faena agrícola del día. También se dice "oimene oja jorconre" ( a lo mejor estará haraganeando). Arrimar la silla a la pared o al horcón, todo un tema en el campo.
Mi madre nos prohibía que para sentarnos apoyemos el respaldo del asiento a la tapia porque, decía, apresuraba su estropeamiento al descansar solo en dos de sus cuatro patas y, exponía, "porque esa es costumbre de haraganes".
Y repartigóse para leer lo escrito, escribió Concepción Leyes de Cháves en Tava´i. Sentarse reclinado al horcón implica repantigarse o, como también puede decirse, repanchigarse, arrellanarse en el asiento y extenderse para mayor comodidad, tal como define el DRAE.
Dime cómo te sientas y te diré quién eres. Nosotros, los paraguayos, somos de extender las piernas a la hora de sentarnos, ¿mala educación?, tal vez, pero no querría entrar en ese terreno por ahora, lo dejaré para más adelante. Diré sí que bien o mal es una costumbre de los paraguayos así se siente bajo la arboleda para disfrutar del tereré o durante una reunión de vecinos o durante un velatorio.
Desde luego, no es un hábito exclusivamente guaraní; el policía se repantigó en el asiento, anotó Arturo Pérez-Reverte en El maestro de esgrima, novela española, mientras que Pío Baroja en César o nada se refiere a un italiano en la siguiente frase: El signor Cappagutti se quedó repantigado en la silla tranquilamente.
El sofá o canapé incita a repanchigarnos y sobre todo a la hora de ver la televisión constumbre que, a su vez, estimula la obesidad ¿Se imaginan al papá un domingo a la tarde sentado frente al televisor viendo un partido de fútbol y comiendo y bebiendo como cerdo?
El paraguayo, sobre todo el campesino, pues, tiene una manera de sentarse y ya que estos en este tema diría que también adopta una forma de pararse y ubicar los brazos. Si en cualquier ciudad de España usted observa que un hombre espera el autobús parado descansando sobre una pierna y con los brazos cruzados es casi seguro que ese sea un coterráneo nuestro.
En fin, para cerrar diría que los paguayos somos repanchigados... que sabemos descansar, que aprovechamos la vida.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Paso Yobai salvaje

Una banda armada capaz de dinamitar puentes, derribar helicópteros, rociar con balas cualquier vehículo sospechoso y secuestrar a decenas de personas opera con total impunidad en un pueblito guaireño llamado Paso Yobai donde la mina de oro volvió forajidos no solo a unos cuantos hombres con pañuelos cubre rostros sino también hasta a algunos políticos y parlamentarios. He aquí la nueva historia de otra California salvaje en América del Sur.

Paso Yobai era un olvidado pueblecito del departamento del Guairá donde los días transcurrían impasibles y aburridos, donde de vez en vez un casamiento, un nacimiento o un fallecimiento eran la novedad pueblera. En la única escuelita del paraje concurrían unos cuantos niños flacos y descalzos a recibir instrucciones de la maestra mal pagada; en los miserables boliches los hombres tomaban caña y; en la cancha de carrera, algunas veces competían un par de caballos para la algarada de arrieros.
La aldea, distante 22 kilómetros de la colonia Independencia, poblada por inmigrantes alemanes a partir de la década de 1920, mientras ocupaba a los campesinos en la producción de caña dulce para proveer a los ingenios villarriqueños, guardaba su secreto: el oro entre sus piedras.
Es verdad, desde los tiempos de los tatarabuelos en las orillas de su arroyo serrano aparecían pequeñas piezas doradas que los escasos vecinos los cogían solo por su curiosa refulgencia, los ubicaban en el nicho de los santos o, envueltos en trapo los guardaban en el alero del techo sin cifrar ninguna expectativa especial en los metales hallados.
Con el paso de las generaciones, algunos vecinos cribas en ristre aplacaban horas de hastíos buscando pepitas de oro en el cauce y los encontraban. Por aquellos años de las décadas de 1950 y 1960 lo entregaban a los pequeños acopiadores del villorio a cambio de mercaderías.
A partir de la década de 1990 los medios periodísticos de la capital daban cuenta de la extracción del oro del arroyo local hasta que algunos con más visión y capital emprendieron la idea de buscar el metal en las mismas entrañas de Paso Yobai. Así, por ley 2079 del año 2003 se autorizó a la empresa nacional Minera Guairá SA explorar en una franja establecida y explotarlo legalmente.

Camioneta de LAMPASA acribillada por los "artesanales" (foto de Abc Color)
Este emprendimiento levantó la oreja de los vecinos y, a partir de ahí provistos de palas, barrenas y picos, comenzaron la tarea de cavar y romper piedras. Los primeros resultados fueron alentadores por lo que los más audaces se hicieron de más equipamientos entre los que incorporaron la dinamita y el mortal mercurio para extraerlo así dañe lo que dañe. La fiebre del oro minó Paso Yobai.
Latin American Minerals Paraguay S.A. (LAMPASA), subsidiaria de la compañía minera canadiense Latin American Minerals Inc., adquiere el 70 % de las acciones de Minera Guairá SA e inyecta más capital para la exploración y explotación de las minas auríferas.
La empresa incorpora nuevas infraestructuras, contrata centenares de asalariados, paga impuestos, trabaja a cara descubierta mientras entre los mineros informales se crean ágoras de informales mineros a cuyas cabezas se instalan políticos de Paso Jobai, Villarrica, Asunción y Cordillera.
Paso Yobai se convirtió en la base de un cartel criollo no menos peligro capaz de rociar con balas nueve milímetros cualquier persona u objeto sospechoso; el pueblo se convirtió en el salón de puertas vaivén del oeste californiano donde cualquiera y en cualquier momento puede terminar muerto porque allí la impunidad ya se ha instalado.
El revolver y las cananas repletas de balas son la ley y en Paso Yobai las leyes de este calibre se cumplen...
LAMPASA, más conocida como LAMPA, está amparada por la ley referida para operar en una superficie de 7.200 hectáreas, mientras que en los alrededores se instalaron pequeños molinos de mineros informales que extraen el mineral al amparo del cartel respaldado por políticos y parlamentarios que, alentados y engreídos por el padrinazgo, solicitan dejar de lado a LAMPA mediante argucias maquinadas por algunos parlamentarios: la derogación de la ley respectiva a cambio de otra que apoya a los informales bajo la denominación de mineros artesanales.
Como el sol sale para todos y vista la desvergonzada acción de los forajidos que operan a cara descubierta, LAMPA intenta acordar con los mineros ilegales un plan de trabajo conjunto y en base a las normas internacionales de explotación y comercialización del oro. Estos no aceptan la idea; al contrario, embarran aún más la cancha y Paso Yobai está a un paso de convertirse en un polvorín listo para estallar.
Mientras los ejecutivos de LAMPA explican que una de las condiciones internacionales para la explotación del oro es el no uso del mercurio y que, por tanto, operan en ese riguroso marco, los artesanales ensayan sus actividades con el masivo uso del elemento tóxico que empiezan a envenenar los arroyos de la zona.
El cartel integrado por algunos políticos y parlamentarios hoy se siente en su esplendor. A la cabeza, Óscar Chávez, político colorado y primer intendente de Paso Yobai; lo acompaña su hijo, Edgar, actual intendente, también colorado. En la sombra, algunos diputados y senadores pertenecientes a los partidos Colorado, Liberal y Unace. Por ejemplo, organizan turbas que atacan a personas vinculadas a LAMPA, destrozan puentes para evitar la presencia de estos, cercan la planta industrial de la empresa con hombres armados, atacan a periodistas, amenazan, destruyen.
Pequeño, inseguro y caótico, Paso Yobai es la base de la nueva mafia del oro al cual no le importa ni la caña dulce para los ingenios, ni si el camino está en deplorable estado, ni si algunos mineros mueren enterrados en las minas. Les importa que LAMPA se marche y explotar lo iniciado por los canadienses bajo el rótulo de minería artesanal.
De hecho los artesanos ya están en plena tarea sin ningún amparo legal, como LAMPA. Están extrayendo el oro que comercializan en el mercado negro con el cual se hacen de dinero para el enriquecimiento rápido y la compra de influencias, incluso de la justicia, que ahora está literalmente borrada en aquellas comarcas donde rige la ley del maleante, del bellaco, del criminal.

Este es Paso Yobai, el último pueblo guaireño que hoy puede ser el primer inspirador de estupendas novelas policiales y de películas de acción como las que desde hace tiempo Hollywood dejó de producir para añadir otra mancha más en el ensombrecido pelaje de la escandalizada fama exterior paraguaya. Paso Yobai empieza a hablar el idioma de los bandidos, de los salones atestados de rufianes catingudos, del sherif impotente, de diligencias destrozadas a tiros...

viernes, 16 de marzo de 2012

Baroja y los libros conducen a Roma

LCésar o nada, de Pío Baroja. Ubica la novela en Roma en general y; El Vaticano, en particular. El escritor español es un campeón para hacernos pasear por los lugares elegidos en sus relatos. Así, por ejemplo, en La ciudad de la niebla, nos lleva a Londres; en Las noches de El Buen Retiro, a Madrid; en Las tragedias grotescas, a París; en La Feria de los discretos, a Córdoba, España y así, por varias ciudades.
En César o nada "visitamos" monumentos, museos, oficinas públicas, recónditos lugares de El Vaticano que al terminar de leer me dispuse a buscar más libros especialmente de aquellos que necesito saber más a partir de lo que leí en la novela de Baroja. Por ejemplo, en unos de sus capítulos se sumerge en la vida de San Ignacio de Loyola, de los Borgia, Miguel Ángel, entre otros.
Las descripciones que hace de Roma y de la sede papal no hicieron sino encender en mi el deseo de leer más libros y fue así que visité a mi librero Julio Domínguez ( "Domínguez libros", 25 de Mayo casi México) a quién solicité algunos títulos que me permitan satisfacer mi curiosidad de lector.
Me ofreció "El devoto por San Ignacio de Loyola", "Yo Claudio, César y Dios" de Robert Graves, y los álbumes "El color de Roma", "Roma y el vaticano", "Miguel Ángel" y "Todo Roma" en 800.000 guaraníes. Dije que si todo comprara me puedo considerar un aprendiz ilustrado sobre Roma y El Vaticano.
Quien lo quiera comprar le paso los teléfonos de Julio: 021 445 459 y/o 0982 317 248. Me dijo que a quien le interese le puede conseguir la obra de Baroja, César o nada, que cuesta 60.000 guaraníes.
Pagar 860.000 guaraníes para conocer casi de pe a pa esa cuna de la civilización y centro neurálgico de la religiosidad católica creo que bien vale. Por ese dinero todavía no se viaja a Italia. Diría más: todos los que van a Roma debieran leer dichas obras de modo que aproveche al ciento por ciento cada lugar que visite y no le pase lo que a un amigo mío le ocurrió: que fue de turista a El Vaticano, visitó la plaza, ingresó a la basílica, recorrió todo, entró al Castillo del Ángel pero este, el castillo, le pareció demasiado aburrido "porque casi nada hay adentro" y; como si todo fuera poco, ni idea tenía del nombre del río que cruza el lugar, el Tíber. Todo porque no se enteró de nada. Pagó un montonazo y hasta se aburrió de andar por esos sitios.

Vuelvo a Baroja.
César o nada es una novela seductora, que incita conocer los lugares mencionados; cada plaza, cada calle, callejas y avenidas; los edificios, las obras de arte, las estatuas, las fuentes, las tendillas de El Vaticano. De repente pareciera que soy yo quién se pasea por los lugares explicados por el médico y escritor.
Me agradaría que mis amigos compren esa colección (son libros usados, advierto) y que empiecen leyendo César o nada. Estoy leyendo los demás títulos sobre la capital italiana y quiero decirles la sensación de paz que transmite conocerlos a través de los libros. Espero tener amigos que toman el guante para que disfruten y una vez disfrutado comprendan el sentido del título de este artículo, Baroja y los libros conducen a Roma.

sábado, 11 de febrero de 2012

Se vende una vaca

Si yo tuviera una vaca que da mucha leche al día y que, por tanto, me permite vivir tranquilo con la que me da no tiene ninguna gracia que yo ande por ahí ofreciendo a los vecinos mi vaca lechera. De mi parte, sería una torpeza tan grande como una casa. Al contrario, progresando con la producción diaria pensaría comprarme otra vaca y seguir creciendo en la lechería.

No descubro nada nuevo al plantearles mi decisión sobre la hipótesis de mi tenencia de una vaca formidable que me da leche en abundancia.
Cualquiera, pues, haría lo mismo que yo.
¿Quién vendería su vaca lechera excepto que alguna necesidad feroz se le cruce en su camino?
Puede que también el tambero venda su lechera si todo el mundo tuviera una igual a la de él.
También puede darse que la gente prefiera tomar Coca Cola o cerveza que leche...
La vaca también pudo haberse enfermado de un día para otro por lo que intenta primero vender a algún comprador de buena fe (también puede vender a un iluso) o faenarla para ver si no vende la carne.
A medida que escribo voy encontrando más causales para vender su preciosa vaquita: el dueño pudo haber alcanzado todos los puntos del lotobingo y de un plumazo de hizo de unos 500.000 dólares y una flamante camioneta cero kilómetro nuevo de paquete por lo que se dedicará a otra actividad menos exigente (¡uf!, eso de levantarse a la madrugada, los 365 días del año para ordeñar la vaca no es para cualquiera).
Pero, en contrapartida, pudo haberse enfermado el dueño de la vaca; o un familiar.
"Bendo baca, por biage", puede, a lo paraguayoité, anunciar un cartelito clavado en el portón de la casa.
Pero si todo marcha normal, si no hay drama para seguir con la tranquilidad de una vaca que da leche y dinero, ¿para qué pensar en la venta del provechoso cuadrúpedo?

Esto es lo que me pregunté cuando unos señores venidos de Buenos Aires se metieron presurosos a la oficina del señor Lugo para hablar precisamente de eso: de la venta de la vaca lechera; es decir, de un canal por cable que, según dijeron, factura de maravillas, que tiene cero problema y dentro de la empresa es todo paz y amor.
Mmmmm ... me puse a pensar y llamé a un amigo que se sabe todas a preguntarle si qué dramas tiene el canal por cable de los argentinos para que ofrezca en ventas al gobierno del señor Lugo que, a propósito, acaba de montar su (es decir del Estado) propio canal (no sé si por cable o aire, yo no llego a ver en mi casa y aclaro que no tengo cable); pero, los compradores, es decir los potenciales compradores, estaban más felices que los vendedores.
Mi amigo estaba desorientado, esta vez no tenía a manos la precisa. En fin ...
Con una sonrisa medialunera, de esas que inspiran ternura y pasión, un alto funcionario del palacio de gobierno salió de la reunión con los empresarios argentinos y dijo con llamativa sobredósis de encanto que el canal cuesta solo 180 millones de dólares y que se pondrán a hablar a profundidad con los dueños de la vaca, es decir del canal, que "factura de maravillas".
Un negocio que funciona a las mil maravillas pero que se quiere vender ... mmmm... y que el potencial comprador como que se pone a bailar en una pata con semejante oferta, me desorienta aún más. En estos días, reconozco, las neuronas no me responden como querría que me respondieran por lo que no logro entender este negocio que no es negocio (o no debiera ser) para una persona que fue elegida (Lugo) para gobernar la nación y no para andar comprando canales de televisión, aunque le entusiasma comprarse empresas en quiebras como la de la telefónica celular que no logra salir de su letargo, a casi dos años de haberla comprado.

¿De donde saldrá la plata para pagar la vaca lechera que anda, supuestamente, a las mil maravillas?; no será de otra parte sino de la caja comunitaria, es decir de la gente, de los contribuyentes, "de los paraguayos todos de adentro y de afuera que el olvido apague si existe rencor". Total, son 180 millones de dólares nomás y para eso trabajamos, viejo. 
- Disculpe, quería decirle que la soja y la carne este año ...
- ¡Nooo, pamplinas!, todo eso se supera de un saque y ya está. Dale, vamos a comprar un canal por cable, que si los curepas nos dicen que anda a las mil maravillas debe ser porque anda de maravillas.
- ¡Ah!, cierto, antes nomás vendían buzones; hoy ya no se necesitan buzones, para eso están los correos electrónicos. Vamos si que a comprar o qué...
- ¡Claro!, tranquilidá total...

jueves, 9 de febrero de 2012

Mi alma en tu cielo

(Guille Cramer)

Ellas te reconocen, son las mismas que estuvieron

cuando los capullos de tu sonrisa
lentamente, desprendían tu belleza.
Desesperando la incredulidad en mis ojos encandilados
por el pimpollo convertido en mujer florecida.

Dueña de la inmensidad
Son las mismas estrellas de brillos silentes,
de pupilas vivas.
De hoyuelos sinceros,
de puntillas lentas.
Que abrazan sin desprender la noche
mientras traviesas atraviesan la inmensidad del cielo.


En ellas te reencuentro en cada apariencia de tu ausencia.
En todas mis noches, en todos mis suspiros, en todos mis latidos.
Ellas escuchan las vocales tartamudas de mi ansiedad.
Ofreciéndome alivio en sus caricias resplandecientes
mientras cubren, la oscuridad de tu lejanía.


Ellas, inquilinas y dueñas de la inmensidad saben las reverencias
de mi corazón enamorado a tu mirada, a tus besos, a tus gestos.


Saben que desde que la calidez de tu primavera
convirtió todas mis estaciones en el pedazo de felicidad
que lleva tu nombre,
tu cielo se ha vuelto mi destino.
Y desde ese momento,
mi mundo entregó el resto de sus días a tu pertenencia.


Y con esas perennes estrellas como testigos,
te hago la más valiosa promesa de mi vida.


En la tierra mi corazón te amará con todos sus latidos.
Y en la inmensidad lo hará;
Mi Alma en tu Cielo.

mientras traviesas atraviesan la inmensidad del cielo...





lunes, 23 de enero de 2012

Diccionario sobre caballos y carros

Así la humanidad esté motorizada, como hoy está, no creo que los caballos desaparezcan. Digo porque no hace aún un siglo que la gente se movía bastante mediante el caballo, así sea montarlo en forma directa o en carruajes tirados por dichos animales. Seguirán las carreras de caballos tanto en el interior de Paraguay (las carreras cuadreras o, como se lo llama aquí, carrera pe) o en los más grandes hipódromos del mundo.
En mi país están muy avanzadas las llamadas jineteadas que reunen a una gran cantidad de amantes del hipismo por lo que el presente y el futuro del caballo, en Paraguay al menos, están asegurados. Se debe sumar las demás disciplinas deportivas que demandan buenos montados.
A lo largo de los años que llevo en esto que más que profesión es mi pasión, la comunicación en general y; la rural, en particular, siempre tuve especial admiración a aquellos criadores de caballos que lo hacen no tanto, pienso, como para ganar dinero sino por el afecto que dispensan a la especie. Voy a mencionar a uno de ellos, Enrique Zavala, que unos años atrás me había mostrado su caballada en su establecimiento en el norte del país.
Hay criadores que inyectan respetables sumas de dinero en la cría de determinadas razas: árabe, criollo, cuarto de milla, peruano de paso, etc., que en conjunto dan protagonismo a la ganadería caballar del país y, sobre todo, ayudan a mantenerla entre las mejores de América.
Al notar tanto entusiasmo de no pocos ganaderos hacia el caballo y gustándome a mi la historia de los caballos me puse a organizar mis libros y archivos sobre esta especie a los efectos de publicar alguna vez un diccionario sobre caballos. Recuerdo que mi primera fuente fue el "Pequeño Larousse Ilustrado" 1991 editado en Bogotá. Esto fue allá por el 2005. La primera palabra que encontré fue "ababillarse" (enfermar de la babilla un caballo).
Había veces que todo el día estaba sobre el diccionario hasta la madrugada siguiente cuando me caía rendido; al despertarme continuaba la tarea,  lamentando dejarlo para otro momento porque también debía hacer otros trabajos. Sábados, domingos y feriados los aprovechaba para dedicarme única y exclusivamente a las palabras que hacen referencia a los caballos. En este tramo sufrí mis primeras molestias a fondo de los ojos. Terminé yendo de urgencia al oculista.

A medida que avanzaba en la espesura del diccionario me percaté que el interés se orientaba también hacia los carros y carretas, que no servirían si no lo tiran los caballos. Así encontré palabras referentes a carros y carretas que me permitieron enriquecerme como álabe, adral, alero, brancal, buje, cabezal, esteva, estadoño, etc, que las sumé a mis apuntes que iban devorando renglones y renglones de mi cuaderno.
La última palabra que encontré en el diccionario Larousse fue zurriago (látigo, azote). Fue todo un logro haber buscado palabra por palabra en mi manoseado catálogo de palabras. Mi siguiente diccionario de consulta fue el de la Real Academia Española (RAE) edición 2001, que casualmente y por esos días mi hermana Julia me trajo de obsequio de Madrid.
Como el trapiche a la caña dulce, exprimí los dos tomos del diccionario de la RAE. Volví a encontrar muchísimas palabras sobre caballos y carros. Terminé consultando nueve ediciones diccionarios castellanos hasta que viajé a Madrid para seguir con la tarea. Me inscribí a la Biblioteca Nacional de Madrid a donde concurría diariamente, durante un año, de lunes a sábados, para buscar más palabras sobre caballos. Corrían los años 2006 y 2007. la BNM no contaba con un solo ejemplar de diccionario sobre caballos, lo que me alentó aún más a seguir con mi búsqueda.
Anduve por las librerías de Madrid, Barcelona, Málaga, Granada y Córdoba buscando libros que me permitan anotar algo más sobre caballos. Fue así que llegué a los poemas del granadino Federico García Lorca y hasta conocí la casa donde nació y vivió sus primeros años. García Lorca tiene al caballo, la luna y al gitano como los primeros motivadores de sus poemas.
En Buenos Aires, entre los años 2010 y 2011 me pasé hurgando librerías antiguas para ver si por ahí, con suerte y viento a favor, logre dar con un viejo diccionario sobre caballos. Sin novedad en el frente, pero encontré varios libros sobre historia de caballos, jinetes, carros y carretas. Los traje para Asunción y me puse a procesarlos.
Me percaté que a las palabras podía añadir referencias de lugares, historia, personajes, etc. Por tanto me puse a leer biografías, historia, novelas, cuentos, ensayos. A propósito, encontré a novelistas como Arturo Pérez - Reverte, Pío Baroja, José Saramago, Benito Pérez - Galdós, entre otros, como excelentes proveedores de palabras para mi cuadernos de apuntes. Una de las palabras, recuerdo, que usan en sus obras es pescante, asiento del conductor, del cochero. Esa palabra no se transfirió a los vehículos motorizados para los que se dice hoy sencillamente "asiento del conductor", ¡vaya paradoja!, ¿no?
Y termino por hablarles de Internet como fuente. Aquí encontré muchos datos, aunque la mayoría se repite bastante sobre determinados temas referentes a los caballos; las referencias giran mucho, por ejemplo, sobre razas, caballos famosos, jinetes famosos. También encontré diccionarios parciales que me permitieron completar y corregir los que ya apunté. Me hubiera gustado encontrar más y mejores datos en las redes porque confío en el principio de la sincronicidad (cuando tiene lugar cualquier serie de acontecimientos que son los necesarios para llegar a un resultado como si actuase algo más que la simple coincidencia); en términos más vulgares: siempre hay un roto para un descosido.

Desde luego, una vez me pasó que todo el archivo perdí por un virus que tomó a mi PC. Un trabajo terminado que tuve que empezar de vuelta a armar como un rompecabezas. Llevo siete años con esto de juntar palabras por palabras sobre los equinos y, por fin, ahora terminé la tarea. Ahora me pregunto qué hago con esta recopilación para que a los demás sea útil. No es tan fácil publicar un libro porque esto es de interés de poca gente, de escasas instituciones. Lo que podemos afirmar es que, sí, en Paraguay, en este paraje sudamericano, hemos terminado la tarea de hacer un diccionario enciclopédico sobre caballos y carros y que quién se interese lo puede publicar. Ya no se podrá decir que no existe un diccionario sobre caballos, al menos el original está terminado.