Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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lunes, 12 de julio de 2010

La enciclopedia de Luís Verón

Luís Verón es amigo mío desde hace muchos años. Leí las críticas a su último trabajo, "Enciclopedia biográfica paraguaya del bicentenario", muy fuertes por cierto. Según los medios periodísticos habría sido sensurado porque escribió en el referido libro que el presidente Lugo tiene muchos hijos y cosas por el estilo. No solo criticado sino que, al menos parte de los 500 ejemplares que habría entregado a la Comisión Nacional de Conmemoración del Bicentenario de la Independencia del Paraguay, no habría sido distribuído.
Leí el libro. Contiene datos interesantes.
Pero también presenta otros que nada tiene que ver con la excelencia, como debe ser un libro publicado en el marco del bicentenario de la República. De promíscuo tratamiento, en el libro se encuentran algunos biografiados mencionados solo por apodos (Titito López Moreira) o nombres artísticos (Marizza), mientras que otros con identidades equivocadas (José Silvio Lezcano por José Livio Lezcano, Efraim Alegre, por Efraín Alegre).
Las imprecisiones y generalidades redundan y ni hablar de los errores ortográficos. Sin considerar la mínima rigurosidad para un libro que intenta asemejar al de Francisco Monte Domecq ("Quien es quién en el Paraguay"), Arsenio López Decoud ("Album Gráfico del Paraguay"), Ramón Monte Domecq ("La república del Paraguay en su primer centenario"), Gomes Freire Esteves ("Historia contemporánea del Paraguay, 1869 - 1920) entre otros.
La enciclopedia de 670 páginas contiene, repito, datos importantes pero la ligereza con que se manejaron la redacción y la edición compromete el prestigio de mi apreciado amigo Luís Verón que - lo conozco - fue haciendose en las investigaciones históricas de a poco y con mucho sacrificio.
Quizás, una manera de salvar esta dificultad sea corrigiendo de punta a punta el material y presentarlo de nuevo, así la tarea demande todo el tiempo necesario. Una reedición sin modificación y como se anuncia, no hará sino mandar al autor más al fondo del fango.
Me queda la enorme duda del porqué se publicó con tantas desprolijidades este libro que hubiera coronado la tarea investigativa del historiador misionero. Lo lamento, de verdad.

sábado, 10 de julio de 2010

Los celos que modificaron el destino de Paraguay

Si el presidente José Félix Estigarribia y su esposa, Julia Miranda Cueto, no abordaban aquel avión en la mañana del 7 de setiembre de 1940 otra hubiera sido la historia de Paraguay. Seguro no hubiéramos sufrido la revolución de 1947 y acaso Alfredo Stroessner no llegaba a ser otro dictador sudamericano y nadie hubiera vomitado sobre el país la frase nuestra de todos los días: los "60 años de corrupción colorada".
Lo que transcendió más allá de los límites familiares es que aquella mañana de sábado, al volver Estigarribia del Palacio (en aquel tiempo los funcionarios públicos trabajan los sábados) habría encontrado a Julia con cierto mal humor porque ese mediodía debían concurrir a un brindis en la embajada brasileña para celebrar el "Grito de Ipiranga", día de la independencia del vecino país.
La irritación de la esposa habría surgido al saber que en la convocatoria diplomática también estaría la señora Anselma Heyn (primera Miss Paraguay) de quién sospechaba andar de amores con el marido.
Ante dicha actitud de la esposa, Estigarribia - acaso atrapado por los nervios - decidió no concurrir al brindis proponiendo con enojo, marcharse a la casa de un amigo en San Bernardino. Tomaron un coche rumbo a la pista de aterrizaje de Ñu Guasú donde Estigarribia decidió, sin más trámites, abordar con la esposa el avión que no era el mejor, sin esperar unos minutos más a la espera de otro, más seguro, que venía de Concepción transportando un enfermo.
Al mando del mayor Carmelo Peralta el avión cae en Aguapy, Altos, ante algunos testigos como Temístocles Torreani Viera, un vecino, quién declaró sobre los momentos previos del accidente y que recogió en su libro "La aviación paraguaya antes y durante la Guerra del Chaco", el capitán (PAM) Félix Zárate Monges. "El avión descendió, al parecer, con intención de aterrizar en el lugar Itaguazú del departamento de Altos al parecer con el funcionamiento anormal del motor", escribió.
Pero volvamos al principio.
En el supuesto de que, efectivamente, Julia Miranda Cueto se mostraba molesta, por no decir celosa, ante la posibilidad de que el marido y Anselma se saludaran en la recepción oficial brasileña, se podría pensar que este accidente aéreo es consecuencia de, en el peor de los casos, de la infidelidad conyugal o, en el mejor, de los celos de pareja.
No nos caben dudas que José Félix y Julia formaban una excelente pareja de la que nació Graciela quien luego se casaría con Horacio Fernández (en la foto, la ceremonia de casamiento de Graciela y Horacio; en los extremos, el general Estigarribia y Julia Miranda Cueto, en la Catedral Metropolitana de Asunción).
Esa misma tarde del sábado 7 de setiembre de 1940 se marcaba el nuevo rumbo político de la nación: entre los militares se decidió quién sería el nuevo presidente. Los candidatos eran el general Eduardo Torreani Viera (hermano del testigo mencionado) y el general Higinio Morínigo. Para elegirlo se apeló al azar: una caja de fósforo. Ganó Morínigo.
Esa noche a Estigarribia otorga el Estado el ascenso póstumo de Mariscal y la ruta a San Lorenzo lleva su nombre. Empezaban las modificaciones...
¿Cuál hubiera sido la suerte de Paraguay si Julia no era celosa?, ¿qué desenlace hubiese tenido el país si Estigarriba controlaba sus nervios?, ¿cómo estaría hoy la nación si el presidente se muniera de paciencia y esperaba el avión seguro que algunos minutos después aterrizaría en Luque procedente de Concepción?
Bien vale plantear otra pregunta en esta serie de interrogantes: ¿qué hubiera pasado con el país si Anselma Heyn no seguía siendo tan bonita capaz de atraer a un presidente de la República?
Estigarribia murió a los 52 años de edad, bien podía gobernar el país otros 15 años, que para eso, al fin de cuentas, modificó inclusive la Constitución Nacional de 1870. Así las cosas, otro hubiese sido el país en el cual hoy vivimos.


viernes, 9 de julio de 2010

Juan José Brizuela y Elisa Lynch


Sin un tal Juan José Brizuela la historia de Paraguay probablemente haya sido otra. Sin él en el firmamento del poder, Francisco Solano López no hubiera conocido a Elisa Alicia Lynch y, sin ésta, quizás el mariscal haya decidido otros derroteros para su país.
Brizuela fue un funcionario de la embajada paraguaya en Paris por aquellos años de la década de 1850. Era un hombre medianamente culto y para cuando Francisco Solano anduvo por Paris en misión diplomática encomendada por su padre, el presidente Carlos Antonio López, Brizuela le presentó a la joven y hermosa rubia escocesa.
Los que saben de este, en apariencias, intranscendente paso lo novelaron como, por ejemplo, los paraguayos Guido Rodríguez Alcalá y Nelson Aguilera. Efraín Cardozo, en su libro "Hace 100 años" lo menciona fugazmente, cuando estaba al servicio de la diplomacia paraguaya en Montevideo.
Su nombre no aparece en los registros casi acásicos de Internet ni en los dispersos y poco meticulosos de la enciclopedia Larousse.
A esta altura de la historia paraguaya, a más de 150 años de aquel encuentro, a pocos o nadie importa cómo conoció López a la atractiva y audaz europea.
Rodríguez Alcalá pinta a Brizuela como "detestable" cónsul, mientras que para Aguilera este "la gozó (a Elisa) antes que Pancho" (Francisco Solano López).
Sea lo que fuera, el cónsul fue pieza clave para marcar un rumbo que terminaría siendo sangriento para el país.
Nada es posible en el universo sin una causa. Para los grandes efectos no se necesitan grandes causas. Causa y efecto tiene en cuenta los siete principios universales, junto al mentalismo, correspondencia, vibración, polaridad, ritmo y generación que actúan conjuntamente en todo y siempre.
Brizuela fue la semilla, la causa; el que para complacer a López lo llevó a donde estaba la mujer, aunque algunos prefieren decir que el militar paraguayo conoció a la dama en una estación de París. Lo que parece innegable es que Brizuela ya conocía a la mujer por tanto él es el principio de este gran pedazo de la historia paraguaya que se prolonga hasta ahora y que seguirá hacia el futuro.
La influencia de la metafísica, sobre la historia de un país.

martes, 6 de julio de 2010

Que esto no le pase


Señor ministro:

Lamento molestar su atención. Le quiero hablar sobre lo que, seguro, muchas personas ya le habló: la inseguridad en el Paraguay y de la que usted es el responsable.

Déjame decirle que tener a manos 24.000 policias (como dicen que es el cuerpo policial del pais) de nada sirve si al menos no encontraramos en 20.000 metros cuadrados en el microcentro asunceno a uno de ellos si así las urgencias reclaman.

Hoy sufrí la inseguridad del país y la denuncié a la esferas policial respectiva. Ruego pida informes a la Policía Nacional, sobre todo a la Comisaría Tercera, sobre el caso que soporté y que bien podía haberme costado la vida.

Lo que pasó le sintetizo en pocas palabras: dos jovenzuelos se encargaron de robarme todo el dinero que tenía conmigo en la calle General Díaz entre Nuestra Señora de la Asunción y Chile, a las 9.30 de la mañana de hoy.

Ante tal aprieto busqué de inmediato un policía en la esquina General Díaz y Nuestra Señora pero no encontré, busqué en el siguiente y no encontré, corri hacia Palma, no había; seguí en los bajos de Presidente Franco hasta que llego a la Comandancia de la Policía, donde hice mi primera queja, cansado de correr, apenas un descargo ante la impotencia emanada de la inseguridad asuncena.

Ya no aspiro que el servicio de seguridad, por llamarlo de algún modo, atrape a los anónimos y que, atrapados, me devuelvan el dinero robado. No. Sé que eso cae dentro de lo milagroso y lo milagroso es lo menos abunda entre nosotros. Solo le pido que los policias estén en las esquinas de Asunción, al alcance de los ciudadanos que, atacados, tengan la opción de recurrir a su ayuda.

Pero, anótelo, los policías de la seguridad nacional a su cargo no están en los lugares públicos, sobre todo en los lugares concurridos por donde los micros bajar y suben pasajeros. Tampoco suben a estos para pedir documentos a los pasajeros, una medida disuasiva para los que andan con planes delincuenciales.

En el Departamento de Relaciones Públicas de la Policía Nacional me informaron que el microcentro asunceno debe estar bajo el cuidado de la Comisaría Tercera. Un oficial de esta me dice que los policías que deben estar por el microcentro son los policías urbanos que, le repliqué, ya no están al menos con el uniforme azul.

La inseguridad es nuestra realidad porque siempre hay una excusa de la institución para justificar la inseguridad, así hayan 24.000 policías, todas las armas que necesiten los policías y las patrulleras nuevas, hasta helicópteros para el mejor desempeño de sus funciones.

El ciudadano no quiere saber a cargo de qué clase de policia corresponde la seguridad. Quiere saber si la policia puede ayudarle y, para el efecto, que esté a su alcance.

Pero, el ciudadano está desprotegído porque el policía no está en su puesto: en la calle, en los transportes públicos (excepto como pasajeros y cómodamente sentados, la mayoría, aún cuando hayan pasajeras paradas), en las paradas de micros, en los lugares donde hay conglomerados de personas.

No le diré que la policía a su cargo tiene graves deficiencias en lo más íntimo de la individualidad: su moral. No. Le diré solo que la policía de su responsabilidad no otorga la seguridad que merecemos los paraguayos. Los que vivimos en nuestro país estamos empachados de tanta inseguridad y usted es uno de los principales responsables de esta informalidad, que raya los terrorífico.

Permitame hablarle con dureza, pero con franqueza, a ver si reacciona y hace que, al menos, los policías estén en las esquinas para cuando se los necesite y no, apiñados a las 9.30 de la mañana, a la sombra de un árbol o al amparo del aire acondicionado de una oficina, tomando tereré mientras a nosotros se nos roba, asalta o secuestra.

Me dirá usted que la ley está contra la policía como muchos dicen para justificar su inacción. Entonces, procure hacer cambiar la ley, para eso tiene poder.

No le pido más, como muchos querrían pedirle todos los días, sino lo justo: que la policia con su presencia en las calles sea un juego a favor de la decencia y; no con su ausencia, haciendo el guiño a los delincuentes.

Usted, como ministro del Interior, sabe que de la seguridad depende que las sociedades funcionen. Si no se hace respetar las reglas la sociedad se convierte en un caos. Usted sabe: nuestra sociedad es un caos. Pero saber no es suficiente, debe actuar. En una sociedad con leyes es la Policía que debe actuar para poner orden.

Pero no puede poner orden si sus efectivos no están en sus puestos: la calle.

Un ministro del Interior debe jugar al duro. Es más: debe ser el más duro de los paraguayos. Aprovecho para decirle que usted no muestra dureza.

Ruja, ministro; hágase entender en el idioma de quién ordena.Usted no está para ganar aplausos por sonrisa sino por cumplir y hacer cumplir la tarea con rigor profesional.

Pegue un puñetazo a la mesa y verá que los policías a su cargo cumplen la orden. Si usted no es duro, cada ciudadano paraguayo y extranjero residente en nuestro país, seguirá en manos de los delincuentes que, hasta ahora, hacen valer su ley a cuentas de la que usted debe hacer valer.

Desde luego, si no puede con toda la responsabilidad, es también su compromiso dar un paso al costado para que alguien , con coraje, asume la misión y nos defienda de tanta violencia urbana y rural que sufrimos en la nación.

Compréndame y comprenda a los miles de paraguayos que sufrimos a diario esta permisividad que araña la locura.

Atentamente

Efraín Martínez Cuevas
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AL EXCMO. SEÑOR MINISTRO DEL INTERIOR, RAFAEL FILIZZOLA

lunes, 5 de julio de 2010

Me indigna el periodista mediocre

Los que trabajan en Sport TV, un medio deportivo del Brasil y que pertenecería a la Red Globo, no tuvieron mejor idea que, burlandose de la nación paraguaya a cuentas del mundial de fútbol.,sin qué ni para qué, protagonizar un inesperado desnudo: el de su inescrupulosidad.
Se mostraron tal como son: mediocres, indecentes, brutos.
El periodismo del Brasil adolece de este problema: falta de profesionalismo. Bien sabemos en Paraguay que la prensa del vecino país marcha al filo de la navaja en cuestiones éticas. Así, hay algunas revistas de alto tiraje en ese país que, por ejemplo, pregonaron las virtudes (inexistentes) de un un ex militar golpista de Paraguay. En círculos políticos de Paraguay los comentarios son coincidentes: el militar paga para que tenga "buena" prensa en la patria de Pelé para que, a su vez, la información publicada "rebote" en Paraguay.
Este tipo de periodismo es muy fácil conseguir con los periodistas y los medios brasileños. Basta con pagar y ya está.
Se sabe también en Paraguay de un propietario de medios periodísticos en Brasil (radios, canales y diarios) que nada quiere saber de Paraguay. Todo porque un buen día este señor montó una fábrica de juguetes en algún rincón del país confederado, pero con tan mala suerte que sus ventas no compensaban.
El empresario hizo sus investigaciones y supo con que los sacoleiros brasileños encontraban más ventajas comprando de Ciudad del Este los juguetes importados de China.
Desde entonces, el fabricante de juguetes apuntó todos sus diarios, radios y canales contra Ciudad del Este en particular y; la República del Paraguay, en general. Desde entonces - ya van algunos años - todo lo feo que se pueda publicar debe ser contra Paraguay, sistemáticamente.
Si algo me indigna de la profesión en la cual estoy involucrado desde 1972 es que quién invierte en comunicación, generalmente, no procura por la ética y la razón, sino por lo que le interesa, por lo que le permita ganar dinero así sea por el medio que fuere.
En Brasil hay muchos empresarios de mediopelaje metidos en la prensa y que hacen daños no solo a su país sino a toda la región. No esquivemos la jeringa: también en Paraguay.
Empresarios de mediopelo amparados, incluso, por grandes corporaciones y asociaciones de propietarios de diarios, como la Sociedad Interamericana de Prensa.
Gente como los de Sport TV de Brasil no nos hacen sino pensar que, efectivamente, la comunicación está en manos de extorsionadores, chantajistas, empedernidamente irresponsables e ignorantes, que carecen de la más mínima y elemental idea del respeto que se debe tener hacia los demás cuando estamos encargados de un medio de prensa.
Hoy estoy indignado ante tantos periodistas mediocres que apestan la región....

miércoles, 30 de junio de 2010

Adios a las cartas de papel

¿Para qué sirve el servicio de correos sino para mandar encomiendas? Ya no hay necesidad de enviar cartas certificadas como antes. El mail, sin decir agua va, envió al depósito de las cosas viejas a las añoradas cartas.
Entonces me pregunto qué pasará de los correos, de las estampillas, los matasellos y los buzones con "carta" por inscripción en letras de bronce en las puertas de algunas casas.
Y los carteros dejarán de ser aquellos esperados señores uniformados de azul y gorros con viceras que llegan hombreando enormes maletas de cuero conteniendo cartas. Ni de esas personas que, como en España, arrastran un carrito tipo supermercado con muchas cartas adentro.
Quizás muy pronto ya no sirvan ni para enviar paquetes, porque, al fin de cuentas, Internet amenaza con facilitar todo eso.Por ahora, las compras por Internet; luego, vaya uno a saber cómo este aparato se agenciará para hacer llegar algo de un punto a otro del planeta. Lo que me queda claro es que hacia eso vamos.
A veces pienso cuanto valor tiene vivir este tiempo de cambios permanentes. Esto del mail, los celulares, los chats y las transmisiones vía satélite son un verdadero milagro comparando a nuestras comunicaciones de hasta la década de 1980.
De la computadora, ni hablemos. Hoy es nada sin las computadoras. Hasta 1988 todavía los diarios de Asunción se hacían mediante las máquinas de escribir, tan modernas durante varias décadas.
Recuerdo que en Asunción se enseñaba dactilografía en las academias especializadas. Hoy, desde la más tierna infancia se aprende a teclear el comando del ordenador.
Más antes, el carakú del aprendizaje apuntaba hacia la taquigrafía. Las buenas secretarias y los periodistas excelentes escribían en taquigrafía.
Todo eso, junto al servicio de envío de cartas, fueron a la canasta de los recuerdos. Los felices recuerdos de las cartas de la pareja, de los buenos anuncios del padre lejano o del pariente campesino. "Agarro este lápiz y este blanco papel" era la frase clave para iniciar una carta al pariente asunceno desde las lejanías de mi querida Villarrica.
Hoy la cosa es breve y contundente.
"Llamame", "mensajeamos" al pariente que está a 13.000 kilómetros. Al instante suena el teléfono celular, mientras caminamos en un parque. Te envío dentro de una hora un mail, prometemos y, dicho y hecho, en menos de una hora nuestra carta está en el otro lado del mundo mediante el correo electrónico.
Sin dudas, como los chasques y los estafetas, el servicio de correos es llamado a ser parte de la historia de las comunicaciones. Me produce nostalgias ¿qué quieren que les diga?

martes, 25 de mayo de 2010

González Macchi y Nicanor Duarte Frutos

Estoy leyendo el libro "Testimonio político, revelaciones de un presidente", de Luís Ángel González Macchi. Lo publicó en el mes de setiembre de 2008 aquí, en Asunción. Cuenta lo que pasó en el gobierno de Paraguay entre los años 1999 y 2003 cuando él actuó como presidente de la nación.
Vale la pena leerlo. En sus páginas nos enteramos de la otra campana, que no han publicado los medios periodísticos.
En este libro podemos leer lo que, quizás, González Macchi no pudo decir cuando era presidente de los paraguayos. Ahora lo puede. Y lo dijo. Por haberlo dicho él es interesante el libro.
Rescato su postura contra Nicanor Duarte Frutos, entre otros. Este, según aquel, se escondió durante el marzo paraguayo a más de restarle todo mérito político. "Antecedentes políticos no tenia ninguno", escribió sin empacho González Macchi.
Lamentó, incluso que lo haya nombrado ministro de Educación; "con mi error de elección maté las ilusiones de 70.000 familias paraguayas cuyos hjos, padres o hermanos, debieron marcharse del país rumbo a España y cientos de miles a la Argentina en busca de mejores horizontes", dispara al referirse de la gestión presidencial del ex periodista ovetense.
González Macchi no para allí; trata a Nicanor de "este sujeto vil", "un afiliado sin curriculo partidario", "resentido social", "melagómano", "prepotente", "inescrupuloso", vinculado a los contrabandistas de Ciudad del Este y propietario, como de la nada, de costosos bienes inmobiliarios.
También lo trata de "mariscal de la derrota", "iluminado", "soberbio", "energúmeno iluminado", "ambicioso", "Mister Hyde", etc.
También se refiere a Hermes Rafael Saguier ("Rambo") de quién cree que "algo le falla en la cabeza" y lo acusa de haberse involucrado en el golpe militar contra su gobierno en mayo de 2000. Cuenta en su libro de 348 páginas que Saguier fue a visitar al almirante (SR) Guillermo López Moreira para proponerle el cambio de gobierno y que el militar retirado "por poco no lo hechó a patadas de su casa".
En el libro cuenta detalles sobre lo que sucedió entre las 21.45 del 18 de mayo a las 03.30 del 19 de mayo de 2000 en la capital. Gonzàlez Macchi y su familia estaban resguardado esa noche en la Armada Nacional.
El ex presidente no deja títeres con cabeza: se despacha con el ímpetu de un toro de Lidia contra Lino Oviedo, los periodistas, Luís Alberto Wagner, Juan Carlos Wasmosy, Diógenes Martínez, Anibal Carrillo Iramain, etc.
El libro vale la pena leerlo, sobre todo los periodistas que tenemos a nuestro cargo entender qué pasó en el país para hablar con propiedad cuando así nos toque.
Algunas reflexiones de González Macchi contra mis colegas son un poco exageradas. Generaliza injustamente. Dice, por ejemplo, en la página 162 de su obra: "para los periodistas el presidente no puede hacer deportes sino fruncir el seño, sentarse en un escritorio para impartir órdenes con voz tonante". No a todos los periodistas nos gusta un presidente que, frunciendo el ceño, imparte órdenes al santo pepe. A algunos periodistas nos agrada que el presidente de la república practique deportes en sus tiempos libres, como cualquiera.
Por lo demás, interesante el aporte del ex presidente. Como para preocuparse de ir a la librería, comprarlo y leerlo de pe a pa.
¡Ah!, recordamos al editor de la obra que tiene muchos errores ortográficos, que para la próxima edición debiera corregirlos.