Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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viernes, 9 de octubre de 2009

Señales al final del camino

Hay señales que marcan el final del camino. Cuando la gente nos trata de "señor" con matemática insistencia, no es porque seamos nobles, decorosos ni que tengamos algo que nos hacen sus dueños. Es algo más que por eso: nos hemos vuelto irremediablemente mayores.
Cuando un joven nos ofrece el asiento no nos pongamos a dar pataletas. Basta con reconocer que a ese amable menor inspiramos ternura, aunque muchos a lo mejor nos tienen lástima.
Pero hay señales todavía más violentas: cuando alguien le ofrece el asiento y le toma del brazo va a tener que pensar seria y serenamente de que ya no hay remedio, usted se recibió de un adulto, con todos los honores del jubilado.
Y todavía hay más: si todo el mundo se queja contra el calor y usted anda con ese viejo tapado que usaba cuando todavía el pasaje en los ómnibus costaba 5 guaraníes y en Radio Comuneros actuaba el Cuarteto Leo, asuma su papel de abuelo en los límites del chocheo.
Pasamos a ser mayores cuando nos ocupamos de hablar de nuestros mareos, nuestras pastillas y de nuestros doctores.
Nos recibimos de viejos y argelados cuando insistimos con eso de "recuerdo antes", "cuando yo era joven", "esta juventud está descarriada".
Cuando los calvos nos aferramos a nuestros últimos cabellos escondidos detrás de nuestras orejas - que, a propósito, se empiezan a agrandar curiosamente - los alargamos para estirarlos hacia el otro lado, no sólo estamos viejos sino, sobre todo, ridículos.
Hay señales en la vida que marcan el final del camino. Y los tendríamos que tomar con soda si queremos ser felices. "Acepta con cariño el consejo de los años, renunciando con elegancia a las cosas de la juventud", escuchamos en Desiderata. Esas primeras señales, en verdad, nos conducen a un estado de bondad que nos permite la felicidad.
Hace mucho tiempo Platón decía que la vejez es un estado de reposo y de libertad respecto a los sentidos. "Cuando la violencia de las pasiones - afirmaba - se ha relajado y se ha amortiguado su fuego, se ve uno libre".
Creo que Augusto Roa Bastos estuve un poco bajoneado cuando escribió en "Madama Sui" que "llega un año en que el hombre se arruina de golpe. El espíritu no se apaga, pero hay que alimentar su fuego con otra leña. Y ya no tengo laureles para cortar". Yo creo que la misma madurez es leña para alimentar ese fuego.
Creo que esto de ser mayores nos lleva a alimentar prejuicios, como que se es enclenque, un trasto viejo e inútil, sin pensar que los ochenta años todavía podemos destilar gallardías brotadas de la sabiduría adquirida y no tanto de la tersura de la piel.
Me parece que si deseamos ser felices debemos liberarnos del pesado e innecesario equipaje lleno de prejuicios.
Doris Lessing, Premio Nobel de Literatura 2007, decía a un periodista que no podía explicarle cómo es una persona en la ancianidad, que para entender se debe llegar a esa posta de la vida. Y ella dice que es muy feliz con sus ochenta y largos años, lo que debiera alentarnos a los que cruzamos los cincuenta años y despreocuparnos porque un joven nos ofrezca, amablemente, el asiento o que nos tomen del brazo para cruzar la calle.
A partir de aquí debiéramos relajarnos y gozar. Creo que el último tramo del camino es mucho más divertido de lo que nos quieren hacer creer los pesimistas.
Además y a los postres, ¿quién nos quita lo bailado?

miércoles, 7 de octubre de 2009

El buen ejemplo del Banco Familiar

Nunca entendí por qué los bancos no daban el ejemplo del trabajo. Disculpenme mis amigos bancarios pero muchas veces quise decir que en sus lujosas oficinas se daban ejemplos de haraganería. Trabajaban de lunes a viernes en horarios exclusivos bajo la protección de un candado exclusivo: horario bancario.
Alguna vez se inventó, a fuerza de modernidades, el mecanismo para pagar y cobrar a través de los bancos; pero, paralelamente, se inventó la manera para que los bancos no atiendan, creando en base a recursos legales que consiguieron por ahí, incluso, el llamado "feriado bancario", con lo que todos estamos fritos si en esos días queremos mover nuestro dinero a través de los bancos.
Antes, cuando Judas andaba negociando la entrega de Jesús, el dinero se depositaba en bolsas ("la bolsa o la vida", la temible frase de los asaltantes de los dibujos animados, vendría de aquellos tiempos); después, se inventaron los bancos para que se produzca lo que los bancarios llaman "el ciclo monetario", que suena bien pero complica para cobrar y pagar al anonimo que quiere depositar o retirar el dinero.
Decía que la banca no se compadece del trabajo porque no se apegan mucho al trabajo. Nunca entendí por qué una entidad financiera que guarda el dinero no abra sus puertas, como todas las empresas, hasta loas 18.00 o las 20.00, en muchos casos. Al fin de cuentas el dinero depositado en sus cajas no es del banco, es del cliente.
La haraganería institucionalizada en las oficinas públicas se encarnó en la banca con la suspensión de las actividades los días sábados.
¿De donde?, ¿qué se creen los bancarios y banqueros?, ¿una casta especial y elegida?
Estas y otras preguntas me hice como todos, que deben levantarse muy temprano para trabajar y volver muy tarde a la casa para descansar.
Celebré que el Banco Familiar, una empresa paraguaya, atienda los sábados. Escuché de casualidad un aviso publicitario de la entidad por una de las radios asuncenas. Si bien no soy cliente de ese banco, este me produce gratas sensaciones, me inspira confianza. Hay que confiar en la gente que no teme al trabajo.
Espero que, alguna vez, los demás bancos tomen el buen ejemplo de Banco Familiar. Que también trabajen los sábados. Que todos trabajen de lunes a sábados sin el odioso privilegio del "horario bancario".
Los paraguayos debemos trabajar más.
Las empresas paraguayas y extranjeras vinculadas a la administración del dinero deben entender que Paraguay necesita ejemplos de trabajo, no de descanso. Si se pudiera debiéramos trabajar hasta los domingos. Nuestra pobreza también fue gestada por nuestra haraganería.
Así planteada una de las causas de nuestras miserias, las leyes también deben cambiarse, ¿por qué no?, de modo que el Banco Central del Paraguay también abra sus puertas los días sábados. A los mejor los europeos, japoneses, norteamericanos no necesitan que sus bancos atiendan los sábados, nosotros sí necesitamos, al menos si de verdad queremos sacudirnos de la pobreza.

martes, 6 de octubre de 2009

Decretos que nos mandan a la China

Conversé con una empresaria vinculada a la industria química en Paraguay. Ella decía que compra de los chinos materia prima que la vuelve a procesar aquí y su producto final, con etiqueta paraguaya, vende a precios competitivos. Manifestó que el gobierno chino incluso subsidia su producción y que tiene una mano de obra muy barata que no la inspira sino comprar sus productos, trabajarlos aquí y todo paz y amor.
Y esa es la realidad de hoy.
Los asiáticos encontraron la manera de hacer las cosas más fáciles, buenas y baratas y aquí tiene al resto del mundo bajo su control. Las ropas chinas son el más vivo ejemplo. Ni siquiera los norteamericanos pueden con aquellos.
No me parece sensato seguir peleando contra ese sistema comercial impuesta por los más fuertes. Cerrar las puertas a la importación es navegar contra corriente.
¿No podemos competir con las ropas chinas?, hagamos otra cosa: ropas de aho poí, por ejemplo, y procuremos que siempre sean buenas y baratas. Si son caras, ya los chinos nos enseñarán cómo hacer más baratas. Y aprenderemos, a lo mejor, cuando los chinitos llenaron el mundo con ropas aho poí hechas en algunos de esos remotos pueblos asiáticos.
Lo de defender la producción nacional suena bien, pero es poco práctico; retumba en los colores del pabellón nacional, pero no funciona. Lugo equivoca el camino: carga de impuestos a la ropa importada para defender a la ropa paraguaya (excesivamente cara).
Si castiga con impuestos ya el contrabando se encargará de embarrar la cancha. Y el contrabando de ropas chinas ya llegará a Paraguay desde Argentina, Brasil, Bolivia, de donde sea.
Lugo y los empresarios de la confección deben entender que estamos en una guerra comercial a nivel mundial. El que confeccione ropas buenas y baratas somete al resto. Así nomás es este asunto. No tiene muchos secretos. Todos los decretos proteccionistas no serán suficientes para frenar la oleada oriental.
Es una consecuencia del nuevo orden mundial de producción y comercio, no de la falta de patriotismo ni nada que le parezca. Además el dinero no tiene patria. Deberíamos aprender de una vez por todas cómo funciona el mundo.

domingo, 4 de octubre de 2009

A la hora de comer, los paraguayos somos especiales

En esto de comer, los paraguayos somos especiales. No somos de promover nuestra tradición gastronómica que viene de remotas antigüedades. Ni siquiera tenemos claro si por qué se llama "chipa" a nuestro pan de maíz y muchos nos preguntamos si por qué pusimos el nombre de "sopa paraguaya" a la torta de maíz.
El paraguayo, lamentablemente, no es orgulloso de su puchero, ni de su mandioca, ni de su kavure; tampoco de su cocido ni del mbejú; ni del locro, del poroto ni del vori - vori o del casi olvidado quiveve. Toda esa tradición le soflama, cuando en otras naciones vuelve hasta fatuoso al heredero.
Nosotros, descendientes de guaraníes y españoles, no somos de hacer alardes de nuestras comidas. Al contrario, nos avergüenza contar que en casa, en lugar del pan de trigo, acompañamos al cocido con el mbeju, el kavure o con la chipa cocida en la paila.
Y el cocido es todo un tema.
Comentar en público que se bebe esta preciosa infusión guaraní es, como dicen los chicos de hoy, "una pelada total". Hay que decir que en la casa se toma café, como si éste fuese el agua bendita con la que se sacramenta el desayuno o la merienda en Paraguay.
Pocos son los paraguayos orgullosos de su cocido negro, cocido "Chaco", cocido "", o de su cocido "cuartel". El mismo que se prepara con azúcar quemado, o sólo con el hervor de la yerba, o el que tiene el añadido de la cáscara de naranja. El aroma mañanero del azúcar quemado en brasas de carbón vegetal en las casas paraguayas no es, curiosamente, del agrado de muchas amas de casa por lo que "dirán los vecinos".
"Cocido nomás toman en la casa de ña fulana", dicen muchos pringados de ignorancia, huérfanos de ideas sobre costumbres de su nación.
La pobreza paraguaya se asocia a sus comidas ancestrales; la riqueza, a las de los españoles, los ingleses, los italianos, los alemanes que vinieron a poblar estas tierras. Mandioca es de los pobres indios guaraníes; pan, de los ricos colonizadores españoles.
La caña es de los pobres borrachos paraguayos; el whisky, de los exquisitos paladares aristocráticos. Caña y whisky son los mismos destilados que emborrachan, enferman y matan si se abusan de ellos. Pero el paraguayo se muere por "borracho infeliz"; el rico extranjero, "por una lesión que se desenvuelve en el hígado y que consiste en la induración de los elementos conjuntivos y atrofias de los demás".
Mate o no mate, la caña es un orgullo paraguayo, como el whisky para los escoceses, el ron para los cubanos, la tequila para los mexicanos, la cerveza para los alemanes.
Pero entre los jóvenes paraguayos es "una pelada" decir que toman Cuba Libre con caña "Tres Leones",. Eso es como pecar contra los santos principios celestiales. Debe decir que "su" Cuba Libre es con ron importado de Cuba.
El paraguayo se avergüenza contar que toma caña con Coca Cola; pero no con "Caipirinha", caña brasileña de baja ralea.
"Tres Leones" es para el paraguayo "tirado, arruinado y amargado"; el ron, para el chuchaje de alto copete asunceno. La caña paraguaya, la caipirinha y el ron cubano son destilados de caña de azúcar. Son iguales con nombres diferentes.
Entonces nos encontramos con que muchos paraguayos sólo procuran aparentar; "tomás whisky importado en vez de tomar Ari" (diminutivo de Aristócrata, una marca de caña paraguaya) dice una jocosa composición de Maneco Galeano parodiando a la joven asuncena "ñembo chuchi".
No me caben dudas que en esto de comer, y tomar, los paraguayos somos especiales. A muchos deshonran el puchero, el locro y el poroto. El guiso con fideo, ni mencionar; en todo caso, habla de "pastas", "capelettis", o, en el peor de los casos "fideos a la salsa blanca" (fideo quesú).
¿A quién se le ocurre invitar a una merienda en la casa con cocido con leche, mbeju, chipas y kose reva? A nadie que esté en su supuesto sano juicio.
Eso sí: café capuchino con canela, bollo de hojaldre, bastoncitos y redondelitos con chocolates, nueces y cerezas, alfajores (si son de Uruguay, servirlos con etiqueta incluida) y panettones (o sea, Pan de Navidad).
Lo mismo se puede decir del consumo de las frutas frescas. Cuando el mango se pierde por toneladas diarias, los paraguayos no lo consumen, pero ni bien termina, compra jalea de mango procedente de Brasil o de la India.
En Paraguay muchos, muchísimos, ricos y pobres están unidos, como siameses, por la ignorancia.
Por eso digo, en esto de comer los paraguayos somos especiales, tontamente especiales, al extremo del vyro chusco, categoría social promedia de la población nacional, que vuelve loco al más pintado sociólogo o antropólogo. Y el vyro chusco es protagonista de una condición social que excede los límites de la riqueza y de la pobreza, sobre el que redundaremos en otra oportunidad.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Juan Ezequiel González Alsina

Conocí a al doctor Ezequiel González Alsina siendo él titular de la rama de Periodismo, en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción. Fue un excelente escritor y polemista ganado por el régimen de Alfredo Stroessner. Para conocerlo mejor, apelo a unos datos de Alfredo Boccia Paz al final del texto. Los datos siguentes fueron obtenidos de fuentes varias, sobre todo del Registro Oficial de Paraguay.

12 de enero de 1919 – Nació en San Lorenzo. Sería político, periodista y escritor.

21 de noviembre de 1945 – Por decreto 10.926 es nombrado adicto cultural a la embajada paraguaya en Montevideo.

29 de marzo de 1946 – Por decreto 12.728 se nombra agregado cultural ad-honorem a la embajada paraguaya en Buenos Aires, ejerciendo el mismo cargo en la de Montevideo.

24 de julio de 1947 – Por decreto 21.219 se autoriza su liquidación de sueldos como Adicto Cultural en el Uruguay.

15 de agosto de 1948 – Son nombrados como Secretario General de la Presidencia de la República, a Manuel Frutos Pane; Secretario Privado de la Presidencia de la República, J. Ezequiel González Alsina; intendente de Asunción, Enrique Volta Gaona; presidente de la Administración Nacional de Teléfonos, al mayor Nélson A. Rolón; comandante interino de la DC 1, mayor de Caballería Adalberto Canata; Comandante en Jefe de las fuerzas Armadas de la Nación, al general de brigada Mutshuito Villasboa.

1 de setiembre de 1948 – Por decreto 175 es nombrado como Director de la Oficina de Informaciones dependiente de la Presidencia de la República en reemplazo de Andrés Aguirre, quién presentó renuncia.

23 de noviembre de 1948 – Renuncia al cargo de director de la Oficina de Informaciones de la Presidencia de la República., “se declara en comisión al personal dependiente” de esta oficina y se nombra director interino a Luis Mesquita.

1 de julio de 1989 – Falleció en Asunción a los 70 años de edad.

“Abogado, escritor y periodista nacido el 12 de enero de 1919 en San Lorenzo. Ocupó muchas funciones públicas: senador, director del diario “Patria”, interventor del Colegio Nacional de la Capital, Interventor de la Universidad Nacional de Asunción, Ministro de Agricultura y Ganadería y luego de Justicia y Trabajo y secretario Privado de la Presidencia de la República. Lo notable de su trayectoria es que antes de convertirse en la pluma lúcida del fascismo gubernamental fue – en su juventud – un escritor y pensador crítico que firmaba sus artículos con el seudónimo Gastón Chevalier Paris. Ensayista y dramaturgo, escribió “Un canto a Pablo Neruda” saludando al formidable poeta y luchador chileno. Repudió luego a todas sus amistades de la época y se convirtió en un fiel escriba de la dictadura” (Alfredo Boccia Paz, “Diccionario Usual del Stronismo”, Servi – Libro, Asunción, 2004, p. 96)

Paraguay en el Diccionario Larousse (VI)

El presente trabajo sobre palabras referidas a Paraguay y publicadas en los diccionarios Larousse, ediciones 1991 (indicadas con *) y; 2006 (**) lo elaboré en el año 2006 para que lo aproveche, especialmente, la editora francesa. Ahora pongo a consideración de la gente que lee mi blog. Las palabras en mayúsculas van precedidas por un asterisco (indica que fueron publicadas en el diccionario de 1991) o, por dos asteriscos (publicadas en 2006). Si los dos asteriscos preceden a la palabra “eliminada”, indica que ya no se publicó en el diccionario del 2006. En letras mayúsculas cursivas se indican aquellas palabras que se publican en las dos respectivas ediciones. En el compendio de 1991 encontramos 286 referencias y; en el de 2006, 149. También añadimos debajo de las respectivas palabras en mayúsculas y negras (que son traducciones literales de lo que se han publicado) los correcciones necesarias en mayúsculas y blancas. Este trabajo lo iremos entregando por partes.
E
*EGUSQUIZA (Juan Bautista), general y político paraguayo (1845 – ¿1898?), pres. de la Rep. De 1894 a 1898.
**EGUSQUIZA (Juan Bautista), político paraguayo (1845 – 1910). Presidente de la república (1994 – 1998), impulsó la revitalización del parlamento.
EGUSQUIZA FALLECIDO EL 24 DE AGOSTO DE 1902, SIENDO SENADOR DE LA REPÚBLICA.
*EMBOSCADAS , pobl. del Paraguay (Cordilleras).
**Eliminada.
*ENCARNACIÓN, c. del Paraguay, cap. del dep. de Itapúa; puerto a orillas del Paraná (Hab. encarnacenos. )Fundada en 1614. Forma con el Alto Paraná una prelatura nullius.
**ENCARNACIÓN c. de Paraguay, cap. del dep. de Itapúa; 35.600 habitantes. Puerto fluvial en el Paraná.
*ESCOBAR, Pobl. del Paraguay (Paraguari).
**Eliminada.
*ESCOBAR (Patricio), general y político paraguayo, m. En 1912, que se distinguió en la guerra de la Triple Alianza (1864 – 1870) y fue pres. de la Rep. de 1886 a 1890.
**ESCOBAR (Patricio), m. En 1912, militar y político paraguayo. Presidente (1886 – 1890), estableció la enseñanza obligatoria y fundó la Universidad nacional (1889). Durante su mandato fueron creados el Partido Liberal y el Partido Republicano o Colorado.
*ESTIGARRIBIA (José Félix), militar y político paraguayo (1888 – 1940), que fue jefe de las operaciones en la Guerra del Chaco (1932 – 1935) y pres. de la Re. De 1939 a 1940. Promulgó la Constitución de 1940, que reforzaba los poderes presidenciales. M. En un accidente de aviación.
**ESTIGARRIBIA (José Félix), Caraguatay 1888 – cerca de Altos 1940, mariscal y político paraguayo. Presidente de la república (1939), en 1940 promulgó una moderada reforma agraria y una nueva constitución.
**ESTRADA (José Manuel), Buenos Aires 1842 – Asunción 1894, escritor y político argentino. Uno de los fundadores del Partido Radical, se opuso al laicismo en la enseñanza y escribió El catolicismo y la democracia (1862).
ESTRADA ES UN PERSONAJE DESCONOCIDO EN PARAGUAY
*EUSEBIO AYALA, pobl. del Paraguay (Cordilleras), ant. llamada Barrero Grande.
**Eliminada.
*EZCURRA (Juan A.), militar y político paraguayo (1859 - ¿1905?), pres. de la Rep. En 1902. Los liberales le obligaron a dimitir en 1904.
**EZCURRA (Juan Antonio), 1859 – 1905, militar y político paraguayo. Presidente constitucional desde 1902, fue derrocado en 1904.
EL APELLIDO DEL EX PRESIDENTE PARAGUAYO ES ESCURRA Y NO MURIO EN 1905 SINO EL 24 DE AGOSTO DE 1929.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Cómo hice para dejar de ser gordo

Aprendí de los perros a vivir mejor. Y no les engaño. Eso es así. De los perros que tuvimos en casa aprendí que se puede pasar todo un día y dos y tres sin comer. Los perros ayunan por instinto. Los humanos no ayunan no sé por qué, alguien que sabe tendrá la explicación que yo no tengo. Lo único que sé es que ayunar es bueno, que cura, al menos a mi.
De los tantos perros que aprendimos a tener en casa por obra y gracia de Héctor, mi hijo, que cuando pequeño se le ocurrió dar amparo a una perrita callejera, supe que comer como condenados no es síntoma de abundancia, prosperidad y mucho menos de felicidad, sino totalmente lo contrario.
Ya le preguntaré cuando la presión se haga sentir como cuando sus aortas están a punto de estallar, que siente latidos en los brazos, en las piernas, en todo el cuerpo. Todo porque en una fiesta nos excedemos con comidas y bebidas.
Respeto mucho las pastillas, las hierbas, los salvados y el no a los azúcares como medios para frenar las gorduras que aparecen en el organismo, dispuestos a incomodarle hasta en las horas de sueño.
Cuando yo fui un gordo de 90 y pico de kilos (mi estructura ósea no aguanta tanto), a punto de colapsar, bajé la cortina a las pastas, las bebidas, los dulces, las carnes. Me sentía morir. Debía hacer algo y pronto.
No tuve mejor idea que concurrir a un médico de Areguá que me recomendó solo tomar agua por unos cuantos días; bueno, en realidad, 30 días.
fueron días y noches sin comer. A pura agua en los primeros siete días. Al tercer día de dejar de comer le quería matar al médico. Lo llamé y lo obligué que me indicara algo para comer. Estaba a punto de tirar todo por la borda. "No se va a morir", fue lo único que me dijo.
Al cuarto día tuve menos hambre y, al quinto, todo se volvió "normal".
A partir de ahí me sentí mejor, las pulsaciones dejaron de enloquecerse y enloquecerme. Ya dormí profundamente. Sentía que tenía menos peso, mis ropas me quedaban grandes. Podía agacharme sin sentir mareos; me tranquilizaba.
En mi mesita de noche no tenía ni un medicamento. Sólo tomaba agua.
A la semana siguiente mi médico me recomendó unos jugos de frutas alternadas con los de hortalizas. Para cuando volví a alimentarme sentí que mis intestinos estaban tranquilos. No sentía dolores, como los de cuando comía como un cerdo. Ya no tenía gases.
Como al décimo día del tratamiento ya me sentía tranquilo, me daba cuenta que ya no tenía algunas ansiedades, como la de abrir la puerta de la nevera.
A los 20 días, comía algunas verduras frescas o cocidas.
Al cumplir el mes de tratamiento no me apetecía comer un lechón entero como antes, ni las pastas domingueras, ni el asado con vino o cerveza.
A los treinta días me dí cuenta que mi piel era menos grasosa, más tersa, lo mismo que mi cuero cabelludo; en mis ojos ya no había el color amarillo de la gente enferma. Ya no transpiraba como una bestia.
¿Qué hice para bajar de peso y sentirme mejor?; ayuné, como los perros, como todos los animales, que lo aplican por instinto para seguir con vida; porque los animales no saben decir qué les duele, practican la medicina preventiva. Hacen que el estómago, los intestinos, el hígado, los riñones, el páncreas se tomen vacaciones para descansar. Luego a volver a cargar la máquina.
Es todo lo que hice para sentirme mejor. Ni corridas, ni sogas para saltar, ni bicicletas, ni escalar una montaña. Tampoco apelé a la transpiración venida a través de la opulencia de una sesión sexual. Ni tomé adelgazantes. Ni hice yoga, ni prendí una vela siete días a San Expedito.
Solo ayuné como los perros y les puedo garantizar que es santo remedio. ¿Quiere bajar de peso para ser feliz?; le contesto con una palabra: ayune. Y, de acuerdo a mi experiencia, le puedo garantizar que no se va a morir de hambre.
Practico el ayuno, desde entonces, al menos una vez a la semana. ¿Y saben qué?, mediante este régimen todas las noches duermo como un angelito.

(Foto: Fotolia.com)