Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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viernes, 20 de febrero de 2009

En el reino de los coimeros

No soy de publicar la primera versión de tal o cual cosa. Por eso no presté atención a la primeras versiones sobre los coimeros que pululan en el gobierno de Fernando Lugo. Los policías del presidente "aprietan" y ya está, sus aduaneros hacen lo mismo. Que me digan que no es así, me pueden decir, pero la verdad es otra: la Dirección General de Aduanas sigue siendo un carnaval.
Ahora se añade la Dinatran. Esta versión que salpica a sus principales ya no puede esconderse. Un tal Luis Marc sería el que maneja la rosca, siendo el fuerte del "negocio" el de colocar a los leales en los puestos fronterizos para recaudar para un tal Cabral y Yinde. Nos contaron más: la entrega del acopio se hace los días lunes.
Por lo que se cuenta, Dinatran es un festival. Un tal Jullito, ujier del Poder Judicial comisionado a esta institución y que funge de jefe de Gabinete, sería una importante pieza en este conglomerado de ejecutores de la repartija.
¿Qué se puede decir a un nuevo gobierno cuyos colaboradores se marchan a las playas del Brasil supuestamente para cumplir con tareas oficiales pero que terminan por darse un descanso, con algunas damiselas, incluídos, como David Yinde, el director de Dinatran, en remeras a rayas, jeans y championes? Sólo podemos lamentar nuestro exceso de confianza cuando le hemos votado.
Es la misma cosa. Hubiera sido mejor, así como nos plantea su gobierno el ex obispo, que hayan seguido en el cargo los que ya estuvieron, al menos estos tienen gimnasia de poder y ya no tienen tanto apetito como los nuevos.
¿El secretario general de la Presidencia, López Perito, sabe cómo se maneja Dinatran? ¿Es verdad que él es el protector de Yinde? y; por último, ¿es cierto que hay un tal Bachen que anda pidiendo dinero en su nombre a los empresarios de Ciudad del Este?

viernes, 13 de febrero de 2009

Amigos


Pretendo algo que muchos no tienen tiempo para considerar: tener buenos amigos. Si mucho, mejor; pero bien es sabido que eso no es tarea fácil. Entonces me conformaré con pocos excelentes amigos con los que sin otras intensiones pueda lograr una porción de felicidad y paz.
Quiero tener buenos amigos como lo fue en mi niñez, Enrique Pisiotta, aquel mitaí calladito con quién compartíamos el aula del tercer grado de la sección mañana en la escuela Cervantes de Villarrica. Enrique era un amigazo y lo sigue siendo.
Me agradaría otro amigo como Lorenzo Giménez, con quién crecí en la adolescencia, al igual que con Chiqui Velázquez. Eramos de la irremediable barra "Chiricuto" de Fernando de la Mora en tiempos en que los hippies, Creedence, Los Vips y Bod Dylan hacían furor en nuestros gustos adolescentes.
Aquellos años de estudiantes del bachillerato ¡cómo nos aprovechábamos del estudio para que el papá de Carlos Galli le permitiera sacar la camioneta Jeep de las Fuerzas Armadas, que con chapa azul recorríamos el barrio Las Mercedes, recalando casi todas las noches en la casa de Raquel Kovacevich, frente al Rowing!
Quiero tener amigos con la alegría y la sabiduría de Alfredo Seiferheld y de su segunda esposa, Bibi Yurrita. Compartir con ellos era (en tiempo pasado, porque Alfredo falleció en 1988) un regalo de Dios. Bibi sigue siendo una persona con quién se puede compartir con la seguridad de que al terminar de charlar con ella muchas nuevas cosas habremos aprendido.
Procuraría por tener otra amiga como Lola Martínez Cuevas de quién se aprende felicidad, sencillez, firmeza y sabiduría. Esta andaluza es como para ser elegida amiga por todos los que aprecian aquellas virtudes.
Bernardo Insaurralde es un compatriota a quién conocí en Madrid y puedo decir que es un gran tipo, con mucha cintura para la cultura. Un hombre que sabe y que sufrió la lejanía. Felizmente el Paraguay lo recuperó. Un hombre con kilates.
En Nueva York conocí a Hugo Alfonso, que resultó ser el propietario de una casa a pocas cuadras de mi casa en Palma Loma, Luque. Este compatriota tiene un corazón enorme, aunque de poco hablar. Su amistad aprecio, respeto y protejo.
Siempre me agradó conversar con Luís Romero, funcionario de la Presidencia de la República, una persona educada, cordial y solidaria. A mi ex profe en la facultad de Filosofía, Rubén Céspedes, no puedo dejar de lado en esta rememoración de amigos. Rubén es de esas personas rigurosas con sus tareas, aprendí mucho de él. ¿Cómo no apreciarlo con sinceridad?
Cómo no recordar a Angel Mendoza, este hombre a quien alguna vez la historia le reconocerá su valor al mando de unos de los aviones Xavante listo como impedir otro intento golpista en la última década del siglo XX. Angelo es un hombre con formación académica sin despreciar la empírica que aprendió en su Carapeguá natal. Un excelente oficial de la Fuerza Aérea que puede dar mucho al país por su juventud e inteligencia.
Lamento que amigos míos como Alfredo Seiferheld, Chacho Talavera y Helio Vera (foto) se hayan anotado para el tempranero tren para partir, debían anotarse como yo para el último para que volvamos a hacer aquellas reuniones, conversaciones, peñas, encuentros en cualquier bar asunceno y hablar de cosas interesantes o de la última pavada.
Claro, tengo la amistad de David, Héctor y Mónica, mis hijos, con quiénes solemos hablar, cuando podemos, de lo que venga. Me agrada conversar con mis hijos porque hay esencia en cada uno de ellos. Hay tema, materia, madera...
Me agradaría tener más amigos como ellos.
Les digo que no tengo amigos "de balde", como decimos en Paraguay. Mis pocos amigos son un tesoro mío. Eso cuido y defiendo.

martes, 3 de febrero de 2009

Los migrantes

Por el fútbol, esa verdadera pasión de multitudes, este lunes 2 de febrero no pudimos iniciar el espacio "El Migrante", por radio Cáritas. Queda para el próximo lunes 9 de febrero próximo el inicio del programa. Será de 22.00 a 23.00, en un ciclo que durará hasta el último lunes del mes de marzo.
Como a cualquier ex migrante, me gusta el tema por eso pensé que con mi compañero Bernardo Insaurralde lograremos motivar a la gente sobre este tema. Pienso que la mayoría no está motivada, aún cuando, quizás, tenga un familiar, un amigo, un ex compañero de trabajo, un vecino, radicado en Argentina, Estados Unidos, España u otro país por la necesidad del trabajo.
Cuando fui inmigrante en Argentina, Estados Unidos y, últimamente, en España aprendí lo que nunca hubiera aprendido quedándome en casa: la convivencia con los extraños, el caerse y volver a levantarse, el estoicismo, la perseverancia, hasta la misma templanza, virtudes que llegan con la gimnasia sobre todo.
Aunque el inmigrante sea muchas veces bien tratado por los nativos del país que uno tiene por sede de residencia, siempre hay un poco de rechazo que debe soportar. De esa experiencia aprendí que en Paraguay debo procurar ser más receptivo con los inmigrantes que llegan a aquí.
El programa de radio buscará decir lo que los migrantes paraguayos no dicen, por la razón que fuere, y que es necesario decir como, por ejemplo, que no todas las mujeres que van a España van a prostituírse o para practicar infidelidades de parejas; ni que los paraguayos que están en aquel país europeo sean todos haraganes y colgados del trabajo de sus mujeres.
Quisieramos escuchar en el espacio lo que se dice sobre el dinero que viene del Exterior. Si en qué se invierte, si qué hubiera pasado si no llegaban las remesas. En fin, la migración es tema como para hablar mucho. Espero que tengamos audiencia y que lo que hagamos sirva para bien.

lunes, 2 de febrero de 2009

Inseguridad

Esta mañana, temprano, como siempre puse la tele para escuchar las noticias mientras me duchaba. Ni bien encendí el televisor escucho a un colega reportar en vivo desde la casa de un señor, aquí en Asunción, sobre un robo que sufriera este fin de semana mientras él no estaba en casa.
Los ladrones se llevaron todo cuanto han querido de la vivienda, especialmente dinero y joyas por una suma respetable.
El dueño de casa dijo todo lo que sentía al fragor de tantos bajoneos: que él, por ejemplo, había votado a Fernando Lugo para presidente pero que lamentaba haberlo hecho porque hasta ahora no veia que haya seguridad en el país.
Sí, todos queremos que Lugo haya cambiado desde el 16 de agosto pasado lo que el gobierno anterior no lo hizo. Sin embargo, lejos de procurar una defensa a lo mal hecho o a quienes no merecen defensa alguna, diría que la inseguridad en que nos hemos sumergido es la respuesta a nuestros aportes individuales en los últimos 20 años. Procuraré explicarme.
Uso la palabra "aporte" porque, eso, aportamos. Hemos colaborado con nuestra voluntad de que las cosas sean así en el territorio de la convivencia.
Ahora, sí, me explicaré:
Desde aquella mañana del 3 de febrero de 1989 tenemos las ventanas abiertas por donde entra luz de libertad y claridad de igualdad. Esa libertad y esa igualdad muchos han manipulado, distorcionado, bastardeado.
A cuentas de la libertad la Policía, por ejemplo, dejó de ser una policía dura contra los delincuentes. Prefirió dejar la dureza porque si seguía así sería igual a la policía de la dictadura.
Esa libertad fue aprovechada por los delincuentes para robar, invadir la propiedad privada, asaltar, matar. Tuvieron más espacios para estar en lo suyo. Así fueron en la dictadura aunque con menos protagonismo; en libertad tuvieron todo para si.
Con la libertad que costó la vida de muchos paraguayos, dicho sea de paso, los padres hemos dado la poderosa camioneta, el celular y dinero para que salgan a hacer lo que quieran en la calle, porque "ahora hay libertad". Así nacieron los patoteros motorizados, terror de ciudades, pueblos y comarcas. Así miles de jovencitos se mataron en 20 años del ejercicio de esta libertad.
Con el nuevo tiempo, todos nos sentimos con derechos a cerrar rutas, calles, ocupar plazas, paseos, jardines, parques y con la bendición de la Basílica de San Pedro para denostar contra quien sea, donde sea y como sea. Así fuimos haciendo, cada uno, estos 20 años posteriores a la caida de la dictadura.
Los jóvenes protestaron porque el servicio militar era una torpeza y, plantearon, debiera usarse ese tiempo para que el joven estudie. Surgió la llamada Objeción de Conciencia". Las Fuerzas Armadas, entre tanto, no hizo tan bien su papel de cara a la ciudadanía, por tanto en democracia no tuvo muchos argumentos a favor como para seguir arreando jovenes a sus cuarteles.
Lo que con los años nos dimos cuenta es que en los cuarteles también se formaba a los jovencitos. Que era útil, independientemente a las equivocaciones de sus generales.
Esa resta a favor de la formación del joven también hizo que, en 20 años hoy tengamos la inseguridad que tenemos en todo el país.
Los maestros también están con su cuota para esta desarmonia. Desde el vamos no han parado de hacer huelgas cuando se les cante. Algunas veces se pasaron protestando, como si no tuvieran los aumentos que se merecen. Muchos de los que protestaban no pasaban más allá de lo mediocre. La agitación practicada aportó lo suyo, sin dudas, para que hoy, seamos víctimas de la feroz inseguridad paraguaya.
Procuraré no ser ofensivo y antiético contra el periodismo. Pero acaso no me equivoque mucho al decir que en esta profesión han aparecido en estos últimos años quienes han alentado la desarmonía, la informalidad, la indecencia plena, con lo que se abonó el ambiente para que terminemos cerrando ventanas, poniendo rejas de hierro, alzando murallas, contratando guardias privados para que se paren en nuestros portones.
La Policía está en absoluta deuda con la ciudadanía. Siguen siendo los paniaguados del cambio. Son los que siguen exigiendo dinero a tirios y troyanos ahí donde tengan un puesto por "cuidar", así sea un empresario, una comisión vecinal, un club, una industria. Nadie se salva de ellos. Tarde o temprano Quintana será su sastre. El policía, lamentablemente, es el que se junta con los marginales para los golpes mayores, son los que, incluso, alientan a niños y niñas a delinquir. Historias de policias delincuentes hay por miles en el Paraguay de los últimos 20 años.
Aquellos banqueros que rifaron el país desde que vino la democracia en el Paraguay tienen mucho que ver en lo que es hoy nuestra seguridad o inseguridad. Los usureros también. Los que dicen de la gente que no pueden tener tales o cuales créditos, así sea de la oficina de informaciones confidenciales que fuere. Cada uno aportó su cuota para que hoy desconfiemos de todos.
Al decir de Eduards Lorenz, cada uno aportamos nuestro aleteo de mariposa para que en suma de reacciones causemos un tornado con el tiempo.
¿Qué pasaría entonces en el país? Lo ideal, creo y quiero, es que cambiemos de actitud y que el país vuelva a ser pacífico y agradable. Pero así las cosas, con los delincuentes haciendo de nosotros lo que quieren, no está demás pensar en un gobierno duro, capaz de reprimir sin ruborisarse a los que nos hacen daño, aunque ese derecho les provoque el deseo de hacer otras cosas más contra los derechos del ciudadano común. Debemos reconocer que si volvemos a tener un gobierno duro, una dictadura incluso, no será por culpa de ningún golpista en particular, sino de todos nosotros, que hemos dejado pasar 20 años para vivir en igualdad y respeto en la sociedad que es de nuestra entera responsabilidad. Creo, pues, que no es sólo el presidente de la Nación el único responsable de inseguridad paraguaya, también cada uno de nosotros pero queremos que uno sólo solucione lo que debemos solucionar entre 6.000.000 de paraguayos.

domingo, 25 de enero de 2009

Mujeres de Paraguay

Hay mujeres paraguayas que me impresionan. No. Les diré que no se trata de ningún asunto sentimental. Como que, a propósito, ya he pasado esa prueba. Me refiero a otra impresión. La que es causada por esas que superando las fronteras de la belleza y la gracia femenina, se largaron a escribir historias a dar aleteos de mariposas capaces de provocar tornados en la historia.
Me impresiona la vida de Elisa Alicia Lynch, sobre todo la que llevó luego de conocer a Francisco Solano. ¡Qué manera de promover cambios en la Asunción dormida de aquel mediado del siglo XIX! hizo frente, sobre todo a las chusmas asuncenas y a sus curas, varios demasiados hipócritas y oportunistas para mi gusto cristiano.
Una mujer de hierro, bronce y oro. Aguanto todo. Incluso que una hija fallecida tenga que ser enterrada en el cementerio de la Recoleta sin el apellido del padre. Enterró otros dos hijos (Miguel y Francisco) en plena guerra y, como si todo fuera poco, a la pareja, Francisco Solano.
Admiro la dignididad de Francisca "Pancha" Garmendia, hija de una familia acomodada que residía en la actual esquina de 14 de Mayo y Presidente Franco en Asunción. Esta era una de las mujeres màs bellas de su época que nunca se dejó llevar por los coqueteos del Mariscal, hasta que éste, en agosto de 1869, ordena su fusilamiento en Santani, pero que a falta de proyectiles murió lanceada.
Admiro a todas las residentas. Y a todas las que debían regenerar la Nación. Y a las que cultivaron el algodón durante la guerra del Chaco para financiar la guerra y las necesidades del país y, con creces, pasaron la prueba.
Me fascina la historia de Rosa Peña de González, aquella mujer que puso hombros para reorganizar la instrucción primaria luego de la guerra contra la Triple Alianza. Y la de las hermanas Speratti; de Dalmacia, la esposa de Ortíz Guerrero, de la matrona Juana María de Lara, de la negra Kali, la primera pregonera de chipa de Asunción. No puedo dejar de lado a Delfina Servín, princesa en el amor y en la muerte.
Y dejo por aquí los nombres. Son miles. historia de mujeres bellas, valientes, honradas, inteligentes, madres, compañeras, aire y fuerza de cada rancho en todas las comarcas. Mujeres paraguayas que desde las tribus de Tapuá han puesto lo suyo para que este sea finalmente nuestro país del cual se honraron nuestros mayores, y nosotros también.

lunes, 12 de enero de 2009

Xenofobia

Ocurre casi siempre. Aunque los gobiernos no admiten, estos dejan ver, tarde o temprano, sus lados xenófobos. Ocurre en América, como en los demás continentes. Hay siempre una traba para el que llega. Emigrar, pues, es un castigo como se lee en las Antiguas Escrituras. Castigo alprincipio, castigo al final.
Junto a los gobiernos que rechazan al inmigrante están los grupos de interés que hacen lo mismo.
Los libros están llenos de estas tragedias y, obvio, de poderes receptores xenófobos. En esto de no tolerar la incorporación de inmigrantes a un país lleva a los hombres del poder al más íntimo de su estado primario, a aquel estado animal que marca el territorio, que lo defiende con sangre si fuera necesario porque en ese espacio está su agua, su comida, sus hojas, sus cachorros, sus hembras. Temen que el extraño les arrebate lo suyo.
Esa actitud primaria es la parte intolerante del hombre.
Por eso, por puntualizar algunas consecuencias, la Ley Debre, o de la delación de inmigrantes, en Francia, fue rechazada en 2006. La Ley Rampi, en Argentina, o de la delación de empleadores de ilegales, los cupos para inmigrantes en los Estados Unidos y España, o de la Ley Franja de Seguridad Fronteriza, sigue latiendo vigorosa en el maletín de algún parlamentario de extrema intolerancia.
Ante esa conducta de rechazo contra los extranjeros surgieron las mafias del tráfico ilegal de inmigrantes en todo el mundo, la corrupción de funcionarios de migraciones, los falsificadores de pasaportes y los casamientos para obtener radicaciones legales, anemizando la ley vértice de un hogar, el del matrimonio.
A propósito de lo que se viene haciendo con los brasiguayos, Paraguay con 6.000.000 de habitantes y 406.752 kilómetros cuadrados de superficie, tiene demasiado espacio ocioso como para negarse a los extraños que desean sumarse a su producción agropecuaria.
El país necesita de hombres y mujeres capaces de convertir su trabajo en granos, fibras, carne y cuero y no precisamente de los que convierten las tardes en ocio o de los que invaden propiedades ajenas o bloquean rutas con el propósito de sacar a la calle a los que trabajan legal y honradamente la tierra.
Nuestras miserias pueden superarse más pronto si renunciáramos a absurdas xenofobias. ¿Acaso dejó de flamear la bandera norteamericana en los mástiles de Nueva York porque esta ciudad sea ocupada también por inmigrantes provenientes de varios países de América? ¿El Chaco dejó de ser paraguayo porque allí viven y trabajan desde hace décadas los mennonitas?, ¿los mennonitas desconocen nuestras leyes?, ¿y los ucranianos, alemanes y japoneses de Itapúa?
En descargo de nuestra conducta nos apoyamos en el pasado y en lo que hacen otros en otras partes del mundo. Que las cosas escritas sobre el pasado nos sirvan para vivir mejor hoy y en el futuro, lo recuerda Romanos 15:4. Es de tontos entender de otro modo y, de torpes no actuar en consecuencia.
Las intolerancias no han hecho sino crear sistemas que nos hacer vivir de espaldas unos con otros. Y las intolerancias también arrasaron civilizaciones enteras y sostienen las ideas guerreras, del exterminio ¿A donde llegará la humanidad con gobiernos xenófobos? ¿A donde, creemos, que nos llevará la xenofobia de algunos líderes campesinos?

martes, 30 de diciembre de 2008

Los paraguayos y la muerte de García Lorca

Bueno, aclaro: los paraguayos nada tenemos que ver con el fusilamiento del dramaturgo granadino Federico García Lorca. Escribí "paraguayos" en el título sólo porque unos cuantos paraguayos fuimos a la exhibición de un documental sobre dicha tragedia ocurrida a la madrugada, probablemente, del 18 de agosto de 1936.
Vimos la película en el Centro Juan de Salazar. Me llamó la atención la cantidad de espectadores, unas 120 personas.
Ver esa cantidad en el salón de proyecciones me puso feliz. Algunos paraguayos también están interesados en Garcia Lorca, me dije. El público estuvo conformado por gente joven y adulta lo cual también me puso contento.
Pensé que no seríamos sino un puñadito de interesados. Demuestra que algo funciona bien en el Paraguay, al menos por el lado literario.
Ahora quiero comentarles un poco sobre la película. No alargaré: los investigadores que terminaron por producir este documental de 90 minutos, dos historiadores granadinos, ponen en manos de la platea todos los elementos como para creer que, efectivamente, uno de los culpables del fusilamiento del autor de "La casa de Bernarda Alba" fue el poeta Luis Rosales, quién habría delatado que Federico estaba escondido en su casa, de donde fue sacado por orden del gobernador civil de Granada José Valdéz.
Rosales fue amigo de García Lorca, tenía 26 años de edad (murió en 1992) y; Federico, 38 cuando éste, junto a dos banderilleros y un maestro, fue fusilado.