Por el fútbol, esa verdadera pasión de multitudes, este lunes 2 de febrero no pudimos iniciar el espacio "El Migrante", por radio Cáritas. Queda para el próximo lunes 9 de febrero próximo el inicio del programa. Será de 22.00 a 23.00, en un ciclo que durará hasta el último lunes del mes de marzo.
Como a cualquier ex migrante, me gusta el tema por eso pensé que con mi compañero Bernardo Insaurralde lograremos motivar a la gente sobre este tema. Pienso que la mayoría no está motivada, aún cuando, quizás, tenga un familiar, un amigo, un ex compañero de trabajo, un vecino, radicado en Argentina, Estados Unidos, España u otro país por la necesidad del trabajo.
Cuando fui inmigrante en Argentina, Estados Unidos y, últimamente, en España aprendí lo que nunca hubiera aprendido quedándome en casa: la convivencia con los extraños, el caerse y volver a levantarse, el estoicismo, la perseverancia, hasta la misma templanza, virtudes que llegan con la gimnasia sobre todo.
Aunque el inmigrante sea muchas veces bien tratado por los nativos del país que uno tiene por sede de residencia, siempre hay un poco de rechazo que debe soportar. De esa experiencia aprendí que en Paraguay debo procurar ser más receptivo con los inmigrantes que llegan a aquí.
El programa de radio buscará decir lo que los migrantes paraguayos no dicen, por la razón que fuere, y que es necesario decir como, por ejemplo, que no todas las mujeres que van a España van a prostituírse o para practicar infidelidades de parejas; ni que los paraguayos que están en aquel país europeo sean todos haraganes y colgados del trabajo de sus mujeres.
Quisieramos escuchar en el espacio lo que se dice sobre el dinero que viene del Exterior. Si en qué se invierte, si qué hubiera pasado si no llegaban las remesas. En fin, la migración es tema como para hablar mucho. Espero que tengamos audiencia y que lo que hagamos sirva para bien.
Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).
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martes, 3 de febrero de 2009
lunes, 2 de febrero de 2009
Inseguridad
Esta mañana, temprano, como siempre puse la tele para escuchar las noticias mientras me duchaba. Ni bien encendí el televisor escucho a un colega reportar en vivo desde la casa de un señor, aquí en Asunción, sobre un robo que sufriera este fin de semana mientras él no estaba en casa.
Los ladrones se llevaron todo cuanto han querido de la vivienda, especialmente dinero y joyas por una suma respetable.
El dueño de casa dijo todo lo que sentía al fragor de tantos bajoneos: que él, por ejemplo, había votado a Fernando Lugo para presidente pero que lamentaba haberlo hecho porque hasta ahora no veia que haya seguridad en el país.
Sí, todos queremos que Lugo haya cambiado desde el 16 de agosto pasado lo que el gobierno anterior no lo hizo. Sin embargo, lejos de procurar una defensa a lo mal hecho o a quienes no merecen defensa alguna, diría que la inseguridad en que nos hemos sumergido es la respuesta a nuestros aportes individuales en los últimos 20 años. Procuraré explicarme.
Uso la palabra "aporte" porque, eso, aportamos. Hemos colaborado con nuestra voluntad de que las cosas sean así en el territorio de la convivencia.
Ahora, sí, me explicaré:
Desde aquella mañana del 3 de febrero de 1989 tenemos las ventanas abiertas por donde entra luz de libertad y claridad de igualdad. Esa libertad y esa igualdad muchos han manipulado, distorcionado, bastardeado.
A cuentas de la libertad la Policía, por ejemplo, dejó de ser una policía dura contra los delincuentes. Prefirió dejar la dureza porque si seguía así sería igual a la policía de la dictadura.
Esa libertad fue aprovechada por los delincuentes para robar, invadir la propiedad privada, asaltar, matar. Tuvieron más espacios para estar en lo suyo. Así fueron en la dictadura aunque con menos protagonismo; en libertad tuvieron todo para si.
Con la libertad que costó la vida de muchos paraguayos, dicho sea de paso, los padres hemos dado la poderosa camioneta, el celular y dinero para que salgan a hacer lo que quieran en la calle, porque "ahora hay libertad". Así nacieron los patoteros motorizados, terror de ciudades, pueblos y comarcas. Así miles de jovencitos se mataron en 20 años del ejercicio de esta libertad.
Con el nuevo tiempo, todos nos sentimos con derechos a cerrar rutas, calles, ocupar plazas, paseos, jardines, parques y con la bendición de la Basílica de San Pedro para denostar contra quien sea, donde sea y como sea. Así fuimos haciendo, cada uno, estos 20 años posteriores a la caida de la dictadura.
Los jóvenes protestaron porque el servicio militar era una torpeza y, plantearon, debiera usarse ese tiempo para que el joven estudie. Surgió la llamada Objeción de Conciencia". Las Fuerzas Armadas, entre tanto, no hizo tan bien su papel de cara a la ciudadanía, por tanto en democracia no tuvo muchos argumentos a favor como para seguir arreando jovenes a sus cuarteles.
Lo que con los años nos dimos cuenta es que en los cuarteles también se formaba a los jovencitos. Que era útil, independientemente a las equivocaciones de sus generales.
Esa resta a favor de la formación del joven también hizo que, en 20 años hoy tengamos la inseguridad que tenemos en todo el país.
Los maestros también están con su cuota para esta desarmonia. Desde el vamos no han parado de hacer huelgas cuando se les cante. Algunas veces se pasaron protestando, como si no tuvieran los aumentos que se merecen. Muchos de los que protestaban no pasaban más allá de lo mediocre. La agitación practicada aportó lo suyo, sin dudas, para que hoy, seamos víctimas de la feroz inseguridad paraguaya.
Procuraré no ser ofensivo y antiético contra el periodismo. Pero acaso no me equivoque mucho al decir que en esta profesión han aparecido en estos últimos años quienes han alentado la desarmonía, la informalidad, la indecencia plena, con lo que se abonó el ambiente para que terminemos cerrando ventanas, poniendo rejas de hierro, alzando murallas, contratando guardias privados para que se paren en nuestros portones.
La Policía está en absoluta deuda con la ciudadanía. Siguen siendo los paniaguados del cambio. Son los que siguen exigiendo dinero a tirios y troyanos ahí donde tengan un puesto por "cuidar", así sea un empresario, una comisión vecinal, un club, una industria. Nadie se salva de ellos. Tarde o temprano Quintana será su sastre. El policía, lamentablemente, es el que se junta con los marginales para los golpes mayores, son los que, incluso, alientan a niños y niñas a delinquir. Historias de policias delincuentes hay por miles en el Paraguay de los últimos 20 años.
Aquellos banqueros que rifaron el país desde que vino la democracia en el Paraguay tienen mucho que ver en lo que es hoy nuestra seguridad o inseguridad. Los usureros también. Los que dicen de la gente que no pueden tener tales o cuales créditos, así sea de la oficina de informaciones confidenciales que fuere. Cada uno aportó su cuota para que hoy desconfiemos de todos.
Al decir de Eduards Lorenz, cada uno aportamos nuestro aleteo de mariposa para que en suma de reacciones causemos un tornado con el tiempo.
¿Qué pasaría entonces en el país? Lo ideal, creo y quiero, es que cambiemos de actitud y que el país vuelva a ser pacífico y agradable. Pero así las cosas, con los delincuentes haciendo de nosotros lo que quieren, no está demás pensar en un gobierno duro, capaz de reprimir sin ruborisarse a los que nos hacen daño, aunque ese derecho les provoque el deseo de hacer otras cosas más contra los derechos del ciudadano común. Debemos reconocer que si volvemos a tener un gobierno duro, una dictadura incluso, no será por culpa de ningún golpista en particular, sino de todos nosotros, que hemos dejado pasar 20 años para vivir en igualdad y respeto en la sociedad que es de nuestra entera responsabilidad. Creo, pues, que no es sólo el presidente de la Nación el único responsable de inseguridad paraguaya, también cada uno de nosotros pero queremos que uno sólo solucione lo que debemos solucionar entre 6.000.000 de paraguayos.
Los ladrones se llevaron todo cuanto han querido de la vivienda, especialmente dinero y joyas por una suma respetable.
El dueño de casa dijo todo lo que sentía al fragor de tantos bajoneos: que él, por ejemplo, había votado a Fernando Lugo para presidente pero que lamentaba haberlo hecho porque hasta ahora no veia que haya seguridad en el país.
Sí, todos queremos que Lugo haya cambiado desde el 16 de agosto pasado lo que el gobierno anterior no lo hizo. Sin embargo, lejos de procurar una defensa a lo mal hecho o a quienes no merecen defensa alguna, diría que la inseguridad en que nos hemos sumergido es la respuesta a nuestros aportes individuales en los últimos 20 años. Procuraré explicarme.
Uso la palabra "aporte" porque, eso, aportamos. Hemos colaborado con nuestra voluntad de que las cosas sean así en el territorio de la convivencia.
Ahora, sí, me explicaré:
Desde aquella mañana del 3 de febrero de 1989 tenemos las ventanas abiertas por donde entra luz de libertad y claridad de igualdad. Esa libertad y esa igualdad muchos han manipulado, distorcionado, bastardeado.
A cuentas de la libertad la Policía, por ejemplo, dejó de ser una policía dura contra los delincuentes. Prefirió dejar la dureza porque si seguía así sería igual a la policía de la dictadura.
Esa libertad fue aprovechada por los delincuentes para robar, invadir la propiedad privada, asaltar, matar. Tuvieron más espacios para estar en lo suyo. Así fueron en la dictadura aunque con menos protagonismo; en libertad tuvieron todo para si.
Con la libertad que costó la vida de muchos paraguayos, dicho sea de paso, los padres hemos dado la poderosa camioneta, el celular y dinero para que salgan a hacer lo que quieran en la calle, porque "ahora hay libertad". Así nacieron los patoteros motorizados, terror de ciudades, pueblos y comarcas. Así miles de jovencitos se mataron en 20 años del ejercicio de esta libertad.
Con el nuevo tiempo, todos nos sentimos con derechos a cerrar rutas, calles, ocupar plazas, paseos, jardines, parques y con la bendición de la Basílica de San Pedro para denostar contra quien sea, donde sea y como sea. Así fuimos haciendo, cada uno, estos 20 años posteriores a la caida de la dictadura.
Los jóvenes protestaron porque el servicio militar era una torpeza y, plantearon, debiera usarse ese tiempo para que el joven estudie. Surgió la llamada Objeción de Conciencia". Las Fuerzas Armadas, entre tanto, no hizo tan bien su papel de cara a la ciudadanía, por tanto en democracia no tuvo muchos argumentos a favor como para seguir arreando jovenes a sus cuarteles.
Lo que con los años nos dimos cuenta es que en los cuarteles también se formaba a los jovencitos. Que era útil, independientemente a las equivocaciones de sus generales.
Esa resta a favor de la formación del joven también hizo que, en 20 años hoy tengamos la inseguridad que tenemos en todo el país.
Los maestros también están con su cuota para esta desarmonia. Desde el vamos no han parado de hacer huelgas cuando se les cante. Algunas veces se pasaron protestando, como si no tuvieran los aumentos que se merecen. Muchos de los que protestaban no pasaban más allá de lo mediocre. La agitación practicada aportó lo suyo, sin dudas, para que hoy, seamos víctimas de la feroz inseguridad paraguaya.
Procuraré no ser ofensivo y antiético contra el periodismo. Pero acaso no me equivoque mucho al decir que en esta profesión han aparecido en estos últimos años quienes han alentado la desarmonía, la informalidad, la indecencia plena, con lo que se abonó el ambiente para que terminemos cerrando ventanas, poniendo rejas de hierro, alzando murallas, contratando guardias privados para que se paren en nuestros portones.
La Policía está en absoluta deuda con la ciudadanía. Siguen siendo los paniaguados del cambio. Son los que siguen exigiendo dinero a tirios y troyanos ahí donde tengan un puesto por "cuidar", así sea un empresario, una comisión vecinal, un club, una industria. Nadie se salva de ellos. Tarde o temprano Quintana será su sastre. El policía, lamentablemente, es el que se junta con los marginales para los golpes mayores, son los que, incluso, alientan a niños y niñas a delinquir. Historias de policias delincuentes hay por miles en el Paraguay de los últimos 20 años.
Aquellos banqueros que rifaron el país desde que vino la democracia en el Paraguay tienen mucho que ver en lo que es hoy nuestra seguridad o inseguridad. Los usureros también. Los que dicen de la gente que no pueden tener tales o cuales créditos, así sea de la oficina de informaciones confidenciales que fuere. Cada uno aportó su cuota para que hoy desconfiemos de todos.
Al decir de Eduards Lorenz, cada uno aportamos nuestro aleteo de mariposa para que en suma de reacciones causemos un tornado con el tiempo.
¿Qué pasaría entonces en el país? Lo ideal, creo y quiero, es que cambiemos de actitud y que el país vuelva a ser pacífico y agradable. Pero así las cosas, con los delincuentes haciendo de nosotros lo que quieren, no está demás pensar en un gobierno duro, capaz de reprimir sin ruborisarse a los que nos hacen daño, aunque ese derecho les provoque el deseo de hacer otras cosas más contra los derechos del ciudadano común. Debemos reconocer que si volvemos a tener un gobierno duro, una dictadura incluso, no será por culpa de ningún golpista en particular, sino de todos nosotros, que hemos dejado pasar 20 años para vivir en igualdad y respeto en la sociedad que es de nuestra entera responsabilidad. Creo, pues, que no es sólo el presidente de la Nación el único responsable de inseguridad paraguaya, también cada uno de nosotros pero queremos que uno sólo solucione lo que debemos solucionar entre 6.000.000 de paraguayos.
domingo, 25 de enero de 2009
Mujeres de Paraguay
Hay mujeres paraguayas que me impresionan. No. Les diré que no se trata de ningún asunto sentimental. Como que, a propósito, ya he pasado esa prueba. Me refiero a otra impresión. La que es causada por esas que superando las fronteras de la belleza y la gracia femenina, se largaron a escribir historias a dar aleteos de mariposas capaces de provocar tornados en la historia.
Me impresiona la vida de Elisa Alicia Lynch, sobre todo la que llevó luego de conocer a Francisco Solano. ¡Qué manera de promover cambios en la Asunción dormida de aquel mediado del siglo XIX! hizo frente, sobre todo a las chusmas asuncenas y a sus curas, varios demasiados hipócritas y oportunistas para mi gusto cristiano.
Una mujer de hierro, bronce y oro. Aguanto todo. Incluso que una hija fallecida tenga que ser enterrada en el cementerio de la Recoleta sin el apellido del padre. Enterró otros dos hijos (Miguel y Francisco) en plena guerra y, como si todo fuera poco, a la pareja, Francisco Solano.
Admiro la dignididad de Francisca "Pancha" Garmendia, hija de una familia acomodada que residía en la actual esquina de 14 de Mayo y Presidente Franco en Asunción. Esta era una de las mujeres màs bellas de su época que nunca se dejó llevar por los coqueteos del Mariscal, hasta que éste, en agosto de 1869, ordena su fusilamiento en Santani, pero que a falta de proyectiles murió lanceada.
Admiro a todas las residentas. Y a todas las que debían regenerar la Nación. Y a las que cultivaron el algodón durante la guerra del Chaco para financiar la guerra y las necesidades del país y, con creces, pasaron la prueba.
Me fascina la historia de Rosa Peña de González, aquella mujer que puso hombros para reorganizar la instrucción primaria luego de la guerra contra la Triple Alianza. Y la de las hermanas Speratti; de Dalmacia, la esposa de Ortíz Guerrero, de la matrona Juana María de Lara, de la negra Kali, la primera pregonera de chipa de Asunción. No puedo dejar de lado a Delfina Servín, princesa en el amor y en la muerte.
Y dejo por aquí los nombres. Son miles. historia de mujeres bellas, valientes, honradas, inteligentes, madres, compañeras, aire y fuerza de cada rancho en todas las comarcas. Mujeres paraguayas que desde las tribus de Tapuá han puesto lo suyo para que este sea finalmente nuestro país del cual se honraron nuestros mayores, y nosotros también.
Me impresiona la vida de Elisa Alicia Lynch, sobre todo la que llevó luego de conocer a Francisco Solano. ¡Qué manera de promover cambios en la Asunción dormida de aquel mediado del siglo XIX! hizo frente, sobre todo a las chusmas asuncenas y a sus curas, varios demasiados hipócritas y oportunistas para mi gusto cristiano.
Una mujer de hierro, bronce y oro. Aguanto todo. Incluso que una hija fallecida tenga que ser enterrada en el cementerio de la Recoleta sin el apellido del padre. Enterró otros dos hijos (Miguel y Francisco) en plena guerra y, como si todo fuera poco, a la pareja, Francisco Solano.
Admiro la dignididad de Francisca "Pancha" Garmendia, hija de una familia acomodada que residía en la actual esquina de 14 de Mayo y Presidente Franco en Asunción. Esta era una de las mujeres màs bellas de su época que nunca se dejó llevar por los coqueteos del Mariscal, hasta que éste, en agosto de 1869, ordena su fusilamiento en Santani, pero que a falta de proyectiles murió lanceada.
Admiro a todas las residentas. Y a todas las que debían regenerar la Nación. Y a las que cultivaron el algodón durante la guerra del Chaco para financiar la guerra y las necesidades del país y, con creces, pasaron la prueba.
Me fascina la historia de Rosa Peña de González, aquella mujer que puso hombros para reorganizar la instrucción primaria luego de la guerra contra la Triple Alianza. Y la de las hermanas Speratti; de Dalmacia, la esposa de Ortíz Guerrero, de la matrona Juana María de Lara, de la negra Kali, la primera pregonera de chipa de Asunción. No puedo dejar de lado a Delfina Servín, princesa en el amor y en la muerte.
Y dejo por aquí los nombres. Son miles. historia de mujeres bellas, valientes, honradas, inteligentes, madres, compañeras, aire y fuerza de cada rancho en todas las comarcas. Mujeres paraguayas que desde las tribus de Tapuá han puesto lo suyo para que este sea finalmente nuestro país del cual se honraron nuestros mayores, y nosotros también.
lunes, 12 de enero de 2009
Xenofobia
Ocurre casi siempre. Aunque los gobiernos no admiten, estos dejan ver, tarde o temprano, sus lados xenófobos. Ocurre en América, como en los demás continentes. Hay siempre una traba para el que llega. Emigrar, pues, es un castigo como se lee en las Antiguas Escrituras. Castigo alprincipio, castigo al final.
Junto a los gobiernos que rechazan al inmigrante están los grupos de interés que hacen lo mismo.
Los libros están llenos de estas tragedias y, obvio, de poderes receptores xenófobos. En esto de no tolerar la incorporación de inmigrantes a un país lleva a los hombres del poder al más íntimo de su estado primario, a aquel estado animal que marca el territorio, que lo defiende con sangre si fuera necesario porque en ese espacio está su agua, su comida, sus hojas, sus cachorros, sus hembras. Temen que el extraño les arrebate lo suyo.
Esa actitud primaria es la parte intolerante del hombre.
Por eso, por puntualizar algunas consecuencias, la Ley Debre, o de la delación de inmigrantes, en Francia, fue rechazada en 2006. La Ley Rampi, en Argentina, o de la delación de empleadores de ilegales, los cupos para inmigrantes en los Estados Unidos y España, o de la Ley Franja de Seguridad Fronteriza, sigue latiendo vigorosa en el maletín de algún parlamentario de extrema intolerancia.
Ante esa conducta de rechazo contra los extranjeros surgieron las mafias del tráfico ilegal de inmigrantes en todo el mundo, la corrupción de funcionarios de migraciones, los falsificadores de pasaportes y los casamientos para obtener radicaciones legales, anemizando la ley vértice de un hogar, el del matrimonio.
A propósito de lo que se viene haciendo con los brasiguayos, Paraguay con 6.000.000 de habitantes y 406.752 kilómetros cuadrados de superficie, tiene demasiado espacio ocioso como para negarse a los extraños que desean sumarse a su producción agropecuaria.
El país necesita de hombres y mujeres capaces de convertir su trabajo en granos, fibras, carne y cuero y no precisamente de los que convierten las tardes en ocio o de los que invaden propiedades ajenas o bloquean rutas con el propósito de sacar a la calle a los que trabajan legal y honradamente la tierra.
Nuestras miserias pueden superarse más pronto si renunciáramos a absurdas xenofobias. ¿Acaso dejó de flamear la bandera norteamericana en los mástiles de Nueva York porque esta ciudad sea ocupada también por inmigrantes provenientes de varios países de América? ¿El Chaco dejó de ser paraguayo porque allí viven y trabajan desde hace décadas los mennonitas?, ¿los mennonitas desconocen nuestras leyes?, ¿y los ucranianos, alemanes y japoneses de Itapúa?
En descargo de nuestra conducta nos apoyamos en el pasado y en lo que hacen otros en otras partes del mundo. Que las cosas escritas sobre el pasado nos sirvan para vivir mejor hoy y en el futuro, lo recuerda Romanos 15:4. Es de tontos entender de otro modo y, de torpes no actuar en consecuencia.
Las intolerancias no han hecho sino crear sistemas que nos hacer vivir de espaldas unos con otros. Y las intolerancias también arrasaron civilizaciones enteras y sostienen las ideas guerreras, del exterminio ¿A donde llegará la humanidad con gobiernos xenófobos? ¿A donde, creemos, que nos llevará la xenofobia de algunos líderes campesinos?
Junto a los gobiernos que rechazan al inmigrante están los grupos de interés que hacen lo mismo.
Los libros están llenos de estas tragedias y, obvio, de poderes receptores xenófobos. En esto de no tolerar la incorporación de inmigrantes a un país lleva a los hombres del poder al más íntimo de su estado primario, a aquel estado animal que marca el territorio, que lo defiende con sangre si fuera necesario porque en ese espacio está su agua, su comida, sus hojas, sus cachorros, sus hembras. Temen que el extraño les arrebate lo suyo.
Esa actitud primaria es la parte intolerante del hombre.
Por eso, por puntualizar algunas consecuencias, la Ley Debre, o de la delación de inmigrantes, en Francia, fue rechazada en 2006. La Ley Rampi, en Argentina, o de la delación de empleadores de ilegales, los cupos para inmigrantes en los Estados Unidos y España, o de la Ley Franja de Seguridad Fronteriza, sigue latiendo vigorosa en el maletín de algún parlamentario de extrema intolerancia.
Ante esa conducta de rechazo contra los extranjeros surgieron las mafias del tráfico ilegal de inmigrantes en todo el mundo, la corrupción de funcionarios de migraciones, los falsificadores de pasaportes y los casamientos para obtener radicaciones legales, anemizando la ley vértice de un hogar, el del matrimonio.
A propósito de lo que se viene haciendo con los brasiguayos, Paraguay con 6.000.000 de habitantes y 406.752 kilómetros cuadrados de superficie, tiene demasiado espacio ocioso como para negarse a los extraños que desean sumarse a su producción agropecuaria.
El país necesita de hombres y mujeres capaces de convertir su trabajo en granos, fibras, carne y cuero y no precisamente de los que convierten las tardes en ocio o de los que invaden propiedades ajenas o bloquean rutas con el propósito de sacar a la calle a los que trabajan legal y honradamente la tierra.
Nuestras miserias pueden superarse más pronto si renunciáramos a absurdas xenofobias. ¿Acaso dejó de flamear la bandera norteamericana en los mástiles de Nueva York porque esta ciudad sea ocupada también por inmigrantes provenientes de varios países de América? ¿El Chaco dejó de ser paraguayo porque allí viven y trabajan desde hace décadas los mennonitas?, ¿los mennonitas desconocen nuestras leyes?, ¿y los ucranianos, alemanes y japoneses de Itapúa?
En descargo de nuestra conducta nos apoyamos en el pasado y en lo que hacen otros en otras partes del mundo. Que las cosas escritas sobre el pasado nos sirvan para vivir mejor hoy y en el futuro, lo recuerda Romanos 15:4. Es de tontos entender de otro modo y, de torpes no actuar en consecuencia.
Las intolerancias no han hecho sino crear sistemas que nos hacer vivir de espaldas unos con otros. Y las intolerancias también arrasaron civilizaciones enteras y sostienen las ideas guerreras, del exterminio ¿A donde llegará la humanidad con gobiernos xenófobos? ¿A donde, creemos, que nos llevará la xenofobia de algunos líderes campesinos?
martes, 30 de diciembre de 2008
Los paraguayos y la muerte de García Lorca
Bueno, aclaro: los paraguayos nada tenemos que ver con el fusilamiento del dramaturgo granadino Federico García Lorca. Escribí "paraguayos" en el título sólo porque unos cuantos paraguayos fuimos a la exhibición de un documental sobre dicha tragedia ocurrida a la madrugada, probablemente, del 18 de agosto de 1936.Vimos la película en el Centro Juan de Salazar. Me llamó la atención la cantidad de espectadores, unas 120 personas.
Ver esa cantidad en el salón de proyecciones me puso feliz. Algunos paraguayos también están interesados en Garcia Lorca, me dije. El público estuvo conformado por gente joven y adulta lo cual también me puso contento.
Pensé que no seríamos sino un puñadito de interesados. Demuestra que algo funciona bien en el Paraguay, al menos por el lado literario.
Ahora quiero comentarles un poco sobre la película. No alargaré: los investigadores que terminaron por producir este documental de 90 minutos, dos historiadores granadinos, ponen en manos de la platea todos los elementos como para creer que, efectivamente, uno de los culpables del fusilamiento del autor de "La casa de Bernarda Alba" fue el poeta Luis Rosales, quién habría delatado que Federico estaba escondido en su casa, de donde fue sacado por orden del gobernador civil de Granada José Valdéz.
Rosales fue amigo de García Lorca, tenía 26 años de edad (murió en 1992) y; Federico, 38 cuando éste, junto a dos banderilleros y un maestro, fue fusilado.
lunes, 15 de diciembre de 2008
El caballo del mariscal López
Por la década de 1960 escuché por primera vez en un programa radial de entretenimientos la pregunta ¿de qué color es el caballo blanco del Mariscal López?". La pregunta repetíamos los niños y adolescentes sin saber probablemente que la misma humorada se aplicaba en Argentina sobre el color del caballo de José de San Martín y, vaya a saber, si en otros países también.Francamente no creo que el conductor del ejército paraguayo contra la Triple Alianza haya tenido un sólo caballo, lo que se sabe es del que se llamaba "Mandyjú", desconozco quién le puso ese nombre y en qué fecha se hizo del tal caballo al lomo del cual le habían retratado.
"El presidente Francisco Solano López, el 24 de diciembre de 1863, por la mañana, montando un brioso tordillo (pelaje blanco), concurrió regularmente a su despacho", escribió Arturo Nagy en la revista dominical del diario Abc Color a finales de diciembre de 1983.
Algunos historiadores nos dicen que López tenía un caballo bayo flacón, cuando ya estaba terminando la guerra, que fue robado por los paraguayos a los brasileños.
Hubo un cuadro de López que habría mandado hacer Gregorio Benitez alrededor de 1865 a un artistas francés cuando aquel era ministro plenipotenciario en Europa. Se trataba de un óleo de 35 x 27 centímetros y que era de su colección privada. En este cuadro López monta un caballo blanco.
Algunos creen que el uruguayo Juan Manuel Blanes pintó la figura ecuestre de López por 1864 pero, al menos en Paraguay no habrían referencias concretas sobre el particular.
Aurelio García había pintado también en Paris por encargo de Emiliano López Pesoa un cuadro del mariscal por 1865; el artista lo tituló "El Mariscal a caballo".
Una pintura del chileno M. Carvallo adorna la antesala del despacho presidencial en el Palacio de gobierno; mientras que en la pinacoteca del museo municipal de Concepción se conserva una acuarela del pintor ruso Wladimir Kompanietz en la cual se recrea la entrevista de López, montado en un caballo blanco, con los caciques guaraníes en Cerro Corá.
El 21 de febrero de 2010, la revista dominical del diario Abc Color publicó una acuarela del mariscal ecuestre realizada por el pintor Héctor Da Ponte en 1910. El pelaje del montado es blanco.
Aquella mañana del 1 de marzo de 1870, acicalado, el mariscal estaba montado en el desportillado caballo robado al enemigo cuando el soldado brasileño apodado "Chico Diabo" le aplicó un lanzazo en el epigastrio de cuya herida murió, no sin antes recibir un sablazo en la sien derecha y por la que sagraba copiosamente.
Para 1867, a propósito, el ejército paraguayo ya no tenía caballos propios por lo que el Vicepresidente Francisco Sanchez decretó en Asunción, mientras López estaba en su Cuartel General de Humaitá, la requisa de caballos de los alrededores de Asunción.
Para marzo de 1870 no todos los oficiales de López tenían montados, incluso el lugarteniente del Mariscal, Aveiro, andaba en esos ùltimos días a pié.
El pintor Guillermo Da Ré preparó un cuadro ecuestre de López, publicado por Juan Silvano Godoy en la tapa de su libro "Muerte del Mariscal López". Este cuadro pertenecía a la pinacoteca de Juan Silvano.
Las crónicas sobre el mariscal no refieren a otro pelaje de su montado sino al blanco. Qué pasó después del equino compañero no se sabe. Es probable que aquel del cual cayó en Cerro Corá poco antes de su asesinato hayan llevado los brasileños.
viernes, 12 de diciembre de 2008
El loco y demagogo Evo
Me disponía empezar a escribir en la redacción del diario cuando, hoy, Neri Insfran Rojas, mi compañero, me comenta la última de Evo Morales contra la prensa. Resulta que un periodista del diario La Prensa de Bolivia había publicado los resultados de su trabajo de investigación sobre 33 camiones con contrabando hacia el Brasil lo que molestó al presidente del vecino país.
Morales, enojado como estaba, no encontró mejor formula de escrachar al comunicador que aprovechar un acto donde ambos estaban para que aquel invitara a este a subir al escenario donde estaba hablando a una multitud de modo a entregarle un fajo de documentos que, supuestamente, desmienten la publicación de referencia.
Una vez que en el acto Morales dijo lo que le vino en ganas contra el periodista y la prensa en general dejó el libertad al colega para bajarse de la tarima.
El presidente boliviano volvió a la carga con una de las locuras tipo Hugo Chávez, largandose contra la libertad de expresión en general y, contra las denuncias periodísticas, en particular.
A los gobernantes les molesta una barbaridad que la prensa les descubra en sus cosas. Me recuerda episodios pasados en algunos gobiernos paraguayos.
Evo morales, el loco Evo, entró en ese maldito juego pero tampoco se puede pedir mucho a una persona de escasa preparación intelectual como el presidente boliviano, llegado al poder por toda esta epidemia populista que azota nuestra América, desde el rio Bravo para abajo,con el respaldo del voto. Del alambique electoral suele surgir no pocas veces el demagogo, delincuente político de todos los tiempos, recordaba Arturo Bray.
La conducta de Morales me hace temer por la democracia En Sudamérica. Ya son demasiados los síntomas contra la prensa. Estoy recordando las recetas de Chávez al Fernando Lugo para que éste se maneje con la prensa. ¿Quién se cree este dictadurzuelo venezolano para venirnos con sus recetas?
Lo de Fernando Lugo con su preocupación de manejar la prensa en Paraguay no puede ser sino el contagio del izquierdismo ñadandy venido de hacia Bolivia, Ecuador y Venezuela.
Con lo que demostró Morales Bolivia puede estar más cerca que más lejos de la dictadura de izquierda. De los locos izquierdistas en el poder no hay que descuidarse. Así como son capaces de escrachar a un periodista ante sus fanáticos, una actitud criminal por donde se lo mire, pueden cerrar diarios, radios y canales con la complacencia de un pueblo aturdido de barbaries socialistoides.
América hispana (¿de donde se ha sacado lo de América Latina si no venimos de los romanos?) puede verse sacudida, un buen día próximo, por dictaduras militarizadas de izquierda, como tuvimos con las de derecha. Las dictaduras, no debemos perder de vista, no traen cosas buenas, así sean de la izquierda o de la derecha.
Espero que a Fernando Lugo no se le ocurra la tilinguería de Morales cuando un colega paraguayo le saque en cara que algunos de sus funcionarios andan haciendo macanadas desde el poder. Es que estos señores del nuevo cuño izquierdista están en contacto durante las 24 horas; ni bien uno se manda una, ya el otro se encargará de remedarle.
Cuando los americanos hemos peleado, cada uno a nuestra manera y desde el lugar que estábamos, a la dictadura de derecha, nos revienta encontrarnos ahora con personajetes del calibre de este tipo, Evo morales, que no hace sino procurar implantar la dictadura a su calce para que él viva como un duque y el pueblo con la miseria de siempre.
Morales, enojado como estaba, no encontró mejor formula de escrachar al comunicador que aprovechar un acto donde ambos estaban para que aquel invitara a este a subir al escenario donde estaba hablando a una multitud de modo a entregarle un fajo de documentos que, supuestamente, desmienten la publicación de referencia.
Una vez que en el acto Morales dijo lo que le vino en ganas contra el periodista y la prensa en general dejó el libertad al colega para bajarse de la tarima.
El presidente boliviano volvió a la carga con una de las locuras tipo Hugo Chávez, largandose contra la libertad de expresión en general y, contra las denuncias periodísticas, en particular.
A los gobernantes les molesta una barbaridad que la prensa les descubra en sus cosas. Me recuerda episodios pasados en algunos gobiernos paraguayos.
Evo morales, el loco Evo, entró en ese maldito juego pero tampoco se puede pedir mucho a una persona de escasa preparación intelectual como el presidente boliviano, llegado al poder por toda esta epidemia populista que azota nuestra América, desde el rio Bravo para abajo,con el respaldo del voto. Del alambique electoral suele surgir no pocas veces el demagogo, delincuente político de todos los tiempos, recordaba Arturo Bray.
La conducta de Morales me hace temer por la democracia En Sudamérica. Ya son demasiados los síntomas contra la prensa. Estoy recordando las recetas de Chávez al Fernando Lugo para que éste se maneje con la prensa. ¿Quién se cree este dictadurzuelo venezolano para venirnos con sus recetas?
Lo de Fernando Lugo con su preocupación de manejar la prensa en Paraguay no puede ser sino el contagio del izquierdismo ñadandy venido de hacia Bolivia, Ecuador y Venezuela.
Con lo que demostró Morales Bolivia puede estar más cerca que más lejos de la dictadura de izquierda. De los locos izquierdistas en el poder no hay que descuidarse. Así como son capaces de escrachar a un periodista ante sus fanáticos, una actitud criminal por donde se lo mire, pueden cerrar diarios, radios y canales con la complacencia de un pueblo aturdido de barbaries socialistoides.
América hispana (¿de donde se ha sacado lo de América Latina si no venimos de los romanos?) puede verse sacudida, un buen día próximo, por dictaduras militarizadas de izquierda, como tuvimos con las de derecha. Las dictaduras, no debemos perder de vista, no traen cosas buenas, así sean de la izquierda o de la derecha.
Espero que a Fernando Lugo no se le ocurra la tilinguería de Morales cuando un colega paraguayo le saque en cara que algunos de sus funcionarios andan haciendo macanadas desde el poder. Es que estos señores del nuevo cuño izquierdista están en contacto durante las 24 horas; ni bien uno se manda una, ya el otro se encargará de remedarle.
Cuando los americanos hemos peleado, cada uno a nuestra manera y desde el lugar que estábamos, a la dictadura de derecha, nos revienta encontrarnos ahora con personajetes del calibre de este tipo, Evo morales, que no hace sino procurar implantar la dictadura a su calce para que él viva como un duque y el pueblo con la miseria de siempre.
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