Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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sábado, 28 de junio de 2008

El hombre que caminó 35.000 kilómetros

Francisco Montero Calvache tiene 71 años de edad, aunque aparenta no más de 50 años; nació en Granada, Andalucía y un día, deseando morir, hizo una proeza que hombre alguno en los últimos tiempos pudo repetir: caminar 35.000 kilómetros, desde su casa, en el sur de España, hasta el Tibet, por lo que tiene el certificado del Guinness 1996 para dicho record. Vive actualmente en Campo Real, a unos 30 kilómetros de Madrid, donde el pasado 18 de noviembre cayó de la escalera y se rompió en cuatro partes el fémur izquierdo, sin que se haya repuesto hasta ahora. Nadie le presta atención, vive sólo y, vencido por la soledad y el dolor, quiere morir.
En la planta alta de la casa, en la calle Antonio González Gordón al número 11, ve un poco de televisión y fuma su cigarrillo. No puede bajar los escalones de su casa porque el fémur izquierdo se le había roto en cuatro partes y para restablecerlo la intervención médica no fue tan afortunada como hubiera esperado. Tiene 71 años, aparenta 50, pero en sus arrebatos de sinceridad se asemeja a un hombre de 100 y pico de años.
Esta tarde llueve sobre su pueblo, Campo Real, Madrid. Y hace frío. En la sala de la casa nos cuenta su larga y rica historia humana y también se queja por su estado de salud. “Yo que caminé tanto, ahora me cuesta dar un paso”, nos dice mientras, apoyado en un bastón se sienta en su lugar de todos los días en este espacio de unos siete a ocho metros cuadrados.
Las cuatro paredes están llenas de recuerdos: fotos, medallas, certificados, insignias. “Son los que me acompañan, son recuerdos de mi caminata de cuando quise morir”.
- ¿Morir?
- Sí. Encarnación, mi esposa había muerto por causas del alcoholismo. Fue un 24 de diciembre de 1980. Yo sin ella ya no quise seguir y quería morirme, pero no tenía coraje para pegarme un tiro. Entonces tomé la decisión de salir de casa e ir, a cualquier parte, para que me muera de hambre, frío, calor, cansancio o que algún vehículo que atropelle. Salí el 1 de enero de 1986 y caminé durante 101 días. Llegué a Ciudad del Vaticano, donde, mediante la periodista Paloma Gómez de TVE, hablé con el Papa Juan Pablo Segundo. Yo quería alguien que me aplacará mi tristeza; el Sumo Pontífice no me aplacó. Paloma me ayudó a pagar mi pasaje de vuelta en tren a Granada y seguí triste.
- ¿Qué hizo después?
- Me preparé a volver a salir. Pensé llegar de nuevo a Roma. Llevé muy poco equipaje; ¿para qué?, yo quería morir. Comía lo que tenía a mano, lo que me daban; dormía en alguna casa donde me recibían, o bajo los puentes. En algunos lugares trabajaba y ganaba un dinerito, así continuaba. Por donde llegaba me reporteaban los diarios y por eso me pagaban. Cuando llegué por las cercanías de Italia, miré el mapa y noté que no quedaba lejos Luxemburgo; no sé, unos 500 kilómetros, lo cual no me parecía tanto para caminar. Ya que estoy cerca me iré a conocer ese lugar, me dije. Fui y me encantó. Luego dije, pero aquí cerca está Bélgica. Fui a Bélgica y seguí caminando hasta llegar a Oslo y Helsinki, en Finlandia.
- …
- (quema un cigarrillo) En Finlandia tomé un tren y descendí en la estación de Varsovia, Polonia, justo en el día en que asumía Lech Walesa como presidente de su país. Como encajaba con mi llegada me dispuse ir a visitarlo. Le dije a los guardias que Lech es premio Nobel de la Paz y yo “el peregrino de la paz”, accedieron luego de algunas conversaciones entre ellos y llegué al nuevo presidente, quién me dio un certificado firmado por él que yo estuve allí.
No encontraba sin embargo razón para continuar viviendo, entonces andando por el este Europeo me dijeron que viajara a Calcuta, India; miré mi mapa y vi que quedaba lejos y me dispuse a ir, porque me aseguraron que allí la madre Teresa de Calcuta me ayudaría a sanarme. Llegué a ella. La conocí en persona, es una santa y me regaló un rosario. Pero yo no encontraba la paz verdadera como para seguir viviendo.
- Entonces, ¿qué hizo?
- Me dijeron que llegue hasta el Dalai Lama, el líder espiritual del budismo tibetano. Caminé hasta alli y creo haber encontrado con esa gente, en su espacio, en su paz la mía. Ya había completa 35.000 kilómetros de caminata. Y volví a Granada, donde busqué un trabajo y volví a mezclarme con la rutina, con el consumismo que no es compañera de la paz.
- ¿Cómo se enteró Guinness de su proeza?
- En mi trabajo, un jefe mío me alentó a juntar todos los recortes de diarios y revistas, las medallas, fotos, los certificados y que informe a Guinness; así lo hice, vinieron a casa, conversaron conmigo, comprobaron todo cuanto les dije y me dieron el certificado respectivo.
(Publicado en la edición del mes de junio de 2008, del periódico madrileño "Euro Mundo Global")

viernes, 27 de junio de 2008

Ir o venir

Ahora que la cosa, entendida como la oportunidad del trabajo, no está bien ni en Paraguay ni en España se presenta el dilema de qué hacer. Hay quiénes se aferran a la idea de quedarse en España, si ya estuvieran aquí y; quienes prefieren retornar a Paraguay, porque no tienen trabajo.
También están los que, a cualquier precio, desean salir de Paraguay.
Por todo lo que sabemos a diario a través de Internet, en nuestro país el panorama es poco menos que tétrico. Un amigo me dijo en estos días que a medida que son nombrados los nuevos referentes del gobierno de Fernando Lugo no se vislumbran esperanzas de mejores tiempos. A mi parecer esto es un juicio apresurado. Es más, no debemos esperar de las personas nombradas en el Ejecutivo el anhelado cambio sino de todos nosotros.
Pienso que si añadiéramos un poco de optimismo a nuestros pensamientos mucho estamos aportando para que en el país llegue el cambio. Eduard Lorenz decía que el aleteo de una mariposa en Australia puede desencadenar un tornado en Nueva York. Bien valga este famoso principio “de la mariposa” o “del caos” para comprender que cada uno de nosotros es esa mariposa.
Otra persona amiga me habla desde Paraguay sobre la famosa “calidad de vida” que hay en España. Frente a muchos países de América Latina y África aquí hay mucho más calidad de vida, pero el trabajo empieza a escasear. Así las cosas, no es suficiente pensar que en la Península Ibérica hay calidad de vida; hay que pensar, sobre todo, si aquí hay trabajo para todos. Sin trabajo que permita un sueldo no hay calidad de vida.
Para disfrutar de todo lo bello del Primer Mundo se requiere del dinero.
Muchos paraguayos en Paraguay no tienen la menor idea de la paupérrima vida que llevan miles de paraguayos que mandan dinero a Paraguay mensualmente. Por dignidad y pudor la mayoría no cuenta que, por ejemplo, deben dormir amontonados en cuartos de tres por dos metros; que por que no falte nada en Paraguay muchos dejan de comer y, ni qué decir, asistir a las fiestas; que para vestirse concurren a Cáritas, de la Iglesia Católica.
No es el caso de todos, pero este mal tiende a crecer.
Del mismo modo y en el otro extremo de esta misma recta está el Paraguay. Algunos viven bien de su trabajo; otros, apechugando y; muchos, bastante mal.
¿Qué haría usted si fuera un desempleado en un país distante 13.000 kilómetros del suyo?, ¿seguiría aquí porque aquí hay “calidad de vida”?, ¿si no tiene dinero en la cartera, de qué “calidad de vida” me está hablando?
Ahora que ya se preparan los hombres nuevos a asumir responsabilidades públicas en Paraguay ¿qué podemos hacer nosotros, cada uno, individualmente, por nuestro país, aparte de quejarnos?

No te calientes nunca

Como si la prudencia lo abandonara intempestivamente. Su lasciva mirada pasea por el cuerpo de la trigueña como si nadie lo observara. Allí estaba ella tendida, boca bajo, en la arena de Valencia, tomando todo el sol posible en el nuevo verano mediterráneo. No se percata que el moreno lo miraba sin pudores por proteger.
Instaló su sombrilla a pocos metros de la mujer, cuya biquini dorada, resaltaba aún más la tersura de su piel. El hombre, un panzón, de mediana estatura, bermudas verdes y camiseta blanca y roja a rayas verticales, extendió el quitasol, con el logotipo de una empresa de comunicaciones de su país; extrajo una toalla azul, la extendió en la arena, y se tiro sobre ella.
La colilla de su cigarrillo tiró a un par de metros de él. También la goma de mascar que, al minuto, la pisó una señora gorda de pronunciados michelines y de traje de baño enterizo negro.
El hombre se acomodó para continuar leyendo a partir de la página 27 de su libro “El amante lesbiano”, pero no podía concentrarse en la lectura. La de amarillo lo tenía aturdido.
Garraspeó una, dos veces intentando hacerse sentir ante la mujer de amarillo. Pero nada.
Las dos jóvenes violentaron su pulso.
- ¿Eso es de verdad? - se preguntó mientras separaba el anteojo de sol de sus ojos.
Eran dos mujeres de unos 20 y pico de años, rubia, una; trigueña, la otra, que charlaban animadamente mientras paseaban al lado del mar.
Ellas caminaban sin corpiños con los pechos al aire.
El hombre sintió como cien caballos galoparan en sus entrañas y que su sangre se concentraba en las cercanías de su ingle. Sintió afiebradas sensaciones que le hacen manejar por instintos.
Interin la de dorado se puso boca arriba para dejar también sus senos a expensas del sol.
- ¡Choore!, ¡esto jamás vi en Paraguay! - exclamó completamente descontrolado. - ¡Mamita, tesoro sos mi encanto, te voy a dar todo lo que me pedís y …!
- ¿Pasa algo? - escuchó preguntar a sus espaldas.
Eran dos hombres vestidos de azul, policías.
- ¿Me permite su DNI? (documento de identidad español), solicitó uno de ellos. Le extendió su pasaporte azúl.
- Usted tiene vencido el plazo para permanecer en este país. Acompáñenos, por favor ….

jueves, 19 de junio de 2008

Estafan por envíos de carga a Paraguay

Las quejas son una constante entre los usuarios. Ordenan el envío de encomiendas y cargas a tales o cuales empresas paraguayas y terminan muchos con que sencillamente fueron estafados. “Los inocentes pagan por los pecadores”, dice Eligio Palacios, de “Tajy, envíos a Paraguay”. Los inmigrantes guaraníes apelan a este medio para remitir ropas, muebles, artículos electrónicos, electrodomésticos, libros hasta coches, que en varios casos nunca llegan a los destinatarios.
Palacios, que durante la entrevista con EURO MUNDO GLOBAL estuvo en compañía de su socio en el emprendimiento, el también paraguayo Alberto Vega, es parte de la docena de empresas paraguayas instaladas en Madrid para atender este negocio entre los de aquel país sudamericano. El entrevistado dijo a este periódico que “para empezar yo tengo mis documentos en regla, sendas oficinas y depósitos en España y Paraguay, un teléfono fijo al cual nos pueden encontrar todas las personas a quienes prestamos servicios”.
La mayoría de los paraguayos que operan en el envío de encomiendas a nuestro país desde España carecen de documentaciones de residencia por tanto, toda gestión efectúan al margen de la ley española, lo que les obliga a dar a conocer apenas sus números telefónicos móviles (de celulares). Periódicos paraguayos que circulan en Madrid una vez por mes publican regularmente avisos de empresas que hacen trabajos de este tipo, donde la única referencia postal publicada es el número de un teléfono celular.
La ventaja que tienen estos empresarios sobre la mayoría de los usuarios paraguayos es que estos carecen de papeles por que prefieren no denunciarlos en las instancias respectivas.
“Algunos bicicletean con el dinero cobrado por adelantado o sencillamente la usan y dejan de despachar sus cargas, apelando al engaño a los que reclaman”, dijo Palacios, “lo que nosotros no hacemos. Nuestros clientes saben donde estamos, quiénes somos, que estamos radicados legalmente en España, cuestiones válidas para ganar la confianza”.
Dijo también que en Paraguay hay mucha violación de cajas, aunque él admitió que a su empresa jamás le tocaron nada ni en España ni en Paraguay.
Los envíos al Paraguay están sufriendo encarecimientos por el creciente precio del petróleo. Por cada caja de 60 x 50 x 50 centímetros se paga entre 70 y 85 euros, sin límite de peso. El entrevistado dijo que la carga más pesada enviada por un cliente tenía 110 kilos y era una máquina semi industrial. La carga llega en un promedio de 60 días a Paraguay.
(Publicado en el periódico madrileño “Euro Mundo global” del mes de junio de 2008)

Tema afín: www.puertademergencia.com/index.php/component/content/article/103-paraguayos-en-espana/732-transportadores.de-paquetes-estafan-a-paraguayos-en-espana

Informconf el último vestigio stronista

                                            (Foto: diario La Nación)
En enero de 1963, cuando el dictador Alfredo Stroessner hacía lo que quería en Paraguay, se creaba una sociedad privada que, con el tiempo, pondría en jaque a cientos de miles de paraguayos. Con la bendición del detestable militar sudamericano se hizo omnipotente un tal Venancio Castillo, mentor y artífice de Informes Confidenciales Sociedad Anónima (Informconf).
Esta empresa lucra desde entonces con las informaciones de las personas que cayeron en desgracia comercial, empresarial, financiera y crediticia en el país sudamericano.
La dictadura militar mantuvo bajo sus botas a todos los diarios, radios, revistas, partidos políticos, sindicatos, gremios, clubes deportivos y sociales, empresas, iglesia; no así, a Informconf.
En la década de 1980, a propósito, en Paraguay funcionaba una empresa privada llamada Banco Paraguayo de Datos (BPD) que hacía recorte de diarios, producía publicaciones y los vendía.
El BPD fue perseguido por tierra, mar y aire por orden del dictador, hasta que fue desmantelado, sus responsables metidos en los calabozos policiales, mientras que otros escaparon al exilio y; sus archivos destruidos. Unos cuantos románticos de la época pensaron que se podía tener un negocio de ese tipo en las comarcas del dictador.
El manejo de la información era exclusividad de Stroessner,; de su ministro del Interior, Sabino Augusto Montanaro, y de su tenebroso jefe de Investigaciones, Pastor Milciades Coronel. Nadie debía saber más que ellos sobre cada político, empresario, periodista, empleado, mecánico, albañil, maestra, diputado, senador, ama de casa, despensero, vendedor de periódicos. Nadie.
Con la excepción: Informconf.
Mientras La Tribuna, ABC, Ultima Hora, El Pueblo, Aquí, El Enano, Criterio, periódicos paraguayos eran arrasados por los policías de Stroessner, el archivo de datos de Informconf era intocable y seguía ileso y campante proveyendo informaciones a quien pague por ellas sobre personas y empresas, pese a proclamar que “bajo ninguna circunstancia Informconf divulgará cualquier información acerca de un individuo a terceras personas”.
Desde su creación accedió a los arcanos del Poder Judicial, santo santorum del dictador, para extraer la información de su apetencia. Era el él único que podía tomar el vino de la sacristía, para que, con el tiempo, pueda reunir “ciertos tipos de información acerca de nuestros usuarios”, como advierte con cierto desparpajo en su página web.
                                                (Foto: Internet)
Cayó Stroessner pero informconf siguió su hoja de ruta. Continuó creciendo; creó una oficina para cobrar a los morosos, que si no pagan sus datos personales iban a parar en su banco de datos, cacerola donde hierve hasta despellejarse la víctima de turno. Como juez y parte adquirió poderes que, quizás, no tenga ni la CIA de los Estados Unidos.
Cuando esta empresa privada decidió mandar los datos del deudor (que en Paraguay son millones por el cierre de bancos, financieras y la quiebra de miles de empresas de grandes medianos y pequeños portes) y lucrar con su banco de informaciones los desempleados quedaron como atrapados sin salida, optando la migración para mantener a la familia. Así lo hicieron y, desde donde están, los afectados envían dinero al Paraguay para que aquello no deba colapsar aún más. Muchos miles de estos inmigrantes paraguayos fueron acosados por Informconf hasta arruinarlos. Esta empresa también tiene su buena cuota de responsabilidad en la quiebra del país.
¿Qué piensa hacer el nuevo gobierno para frenar el poder de esta empresa privada?, ¿seguirá teniendo Informconf tanto poder como cuando nació y se enriqueció en tiempos de la dictadura?
(publicado en el períodico madrileño "Euro mundo Global" del mes de junio de 2008)

miércoles, 18 de junio de 2008

El miércoles negro de los inmigrantes

Esta puede ser una de las noches más largas de los inmigrantes en Europa. Esta mañana, antes del mediodía, el mallete de la Unión Europea golpeó tres veces la mesa: decidido, los inmigrantes ilegales están condenados a marcharse, por las buenas o por las malas, a sus países de origen. Todo es cuestión de tiempo; más tarde o más temprano deberán volver, les guste o no les guste.
Entre los 4.500.000 inmigrantes en España la decisión de la UE genera situaciones crispantes en las miles y miles de habitaciones ocupadas por racimos de inmigrantes ilegales. Esta noche en nada se asemeja a la del 18 de junio de 2007 cuando, tras el duro trabajo diario, podían darse un sueño tranquilo y reparador. Esta noche muchos miles no dormirán tranquilos y mañana no podrán producir como siempre.
Entre los paraguayos en España no está la cosa mejor que entre los de las demás comunidades de inmigrantes. Algunas voces se han alzado inmediatamente después de conocerse la decisión del Parlamento Europeo buscando calmar los ánimos. Sin embargo, el asunto es claro: los indocumentados (que forman parte de una impresionante mayoría) tendrán que marcharse y esta noticia no es como para abrazarnos de felicidad y ni siquiera para tomarla con ligereza como algunos intentaron en la fecha.
¿Qué se hará con tantos inmigrantes retornando a casa?, es un tema que los gobiernos de los países afectados van a tener que poner en sus carpetas de problemas a resolverse.
A mi modo de ver, pese a la crítica situación por la que atraviesa nuestro país, puede darse una solución pronta a los inmigrantes que volverán. Una de las soluciones es el retorno al campo, decisión inteligente, como planteamos en el comentario inmediato anterior.
No nos echaremos a llorar sobre la leche derramada. La cosa está hecha. Ahora vamos a tener que remangarnos todos: el presidente de la República, los ministros, los educadores, los periodistas, los empresarios, los agricultores, los líderes sindicales, todos los políticos, cada uno de los paraguayos para resolver nuestro problema de inestabilidad económica y social. Vamos a ver si cada uno de los paraguayos, sin los corruptos en el poder, tenemos uñas de guitarreros para sacarnos de encima la pesada carga acarreada por la falta de producción.
Ya no debemos hacer las cosas a las tontas y las locas, como hicimos muchos durante los casi 20 años que llevamos de “transición” hacia la democracia. Vamos a ver si con lo que ahora le pasa a los inmigrantes paraguayos indocumentados no aprendemos de una vez por todas que el Paraguay no es sólo el compromiso del presidente electo sino de cada uno de nosotros.
Veremos si cuando ya no llegue (que será muy pronto) esa plata limpia a Paraguay con puntualidad por las empleadas domésticas, los jardineros, los recolectores de frutas, los ayudantes de albañil, los pintores, los cuidadores de ancianos, las cuidadoras de ancianas, las cuidadoras de niños, algunos periodistas de Asunción o algunas mujeres autodenominadas de “alto copete”, o algunos de esos ñeé reí,que nunca faltan, sigan diciendo tonterías de esa mayoría que viene a España a trabajar honradamente.
Así como están las cosas desde hoy, ya no serán 650 millones de euros al año la remisión desde España y eso pesará en la economía paraguaya. Ahora vamos a tener que buscar soluciones prontas y válidas para nuestro problema, lo que comienza en esta miércoles negro para los inmigrantes en Europa.

martes, 17 de junio de 2008

Una idea oportuna

Estamos, sin ninguna duda, ante el comienzo del fin de la emigración a España. En este país la cosa comenzó a ponerse bastante incómoda, no sólo para los inmigrantes sino para los mismos españoles. El trabajo escasea. Así como en Paraguay de finales de la década de 1990 y principios del ésta, las fuentes de empleos empiezan a cerrarse, algunas intempestivamente. ¿Qué harán en Paraguay, si volvieran, los paraguayos en España que están sin trabajo?
En nuestro país las condiciones ya no son tan crueles como fue hasta hace poco. Veamos:
El 15 de agosto de 2008 asumirá un nuevo gobierno y se marchará el sistema colorado que durante 60 años no hizo sino mantener una estructura de corrupción.
El nuevo gobierno trae esperanza y esta - la esperanza - es detonadora de nuevas oportunidades para el bienestar colectivo. Anotemos, pues, este cambio como un importante apoyo para volver a Paraguay.
Desde luego, el sentido común dice que no será el nuevo gobierno el que crea directamente las fuentes de empleo; se espera, sí, de él, que defienda y haga cumplir las leyes que amparan a los que crean empresas y donde los desocupados tengan de nuevo ocupación.
En el Paraguay tenemos tierras agrícolas suficientes. Volver al campo no es mala idea ni, muchos menos, una condena, como muchos nos han querido meter en la cabeza. Si la agricultura es mal negocio, los mennonitas del Chaco se hubieran marchado hace tiempos; pero como es buen negocio no les movió de sus tierras ni siquiera los cañones de paraguayos y bolivianos que andaban rugiendo durante tres años por cerca de sus chacras.
Los paraguayos sin trabajo en España debieran tener la oportunidad de una oferta del gobierno de Fernando Lugo para repoblar el campo en base a programas agrícolas colectivos (comités, cooperativas, asociaciones) dentro de los cuales figure primero la tenencia de la tierra.
¿Por qué no pensar seriamente en una granja de cuatro hectáreas por cada paraguayo recuperado del exterior? Los mismos inmigrantes de España están dispuestos a cooperar con el nuevo gobierno paraguayo para sacar adelante una alternativa de retorno como este. Para el efecto el proyecto llamado “Tercera Región” contempla como una de sus propuestas la idea mencionada.
Dicen que la necesidad es madre de todas las ciencias. La necesidad de volver a Paraguay y tener un techo bajo cual cobijarse, comida y ropa, haría pensar con optimismo a no pocos compatriotas en España respecto a la idea de crear sus propias mini unidades agropecuarias si en el nuevo gobierno se inyecta buena voluntad de cara a la idea.
Una granja de cuatro hectáreas es una unidad de producción de envergadura en España, Taiwán, Holanda. Lo puede ser también en Paraguay. En ese espacio se puede producir maíz, mandioca, forrajes varios, hortalizas, árboles frutales y criar aves de corral, cerdos, conejos y hasta un par de vacas lecheras. En unidades de explotación intensiva como estas, en Europa se practica el engorde de ganado en confinamiento, experiencia que bien se puede aplicar en las pequeñas granjas paraguayas.
¿Qué esa idea demanda mucho trabajo? Desde luego que sí. Decía Steve Jobs en un discurso ante los graduados de la universidad de Stanford que cuanto más hambrientos estemos más vamos a buscar la solución y cuanto más buscamos la solución más nos proponemos a hacer lo mejor que podamos y que eso tiene recompensa.
Los inmigrantes paraguayos experimentaron gran parte de ese fenómeno al marcharse del país y comenzar de nuevo en un país extraño. Ahora puede volver a empezar en su propio país. El inmigrante aprendió a hacer frente a lo peor. Iniciar un proyecto rural en su propio país con un nuevo gobierno como amparo no es lo peor; es una excelente oportunidad para volver al bienestar.
Ustedes se dirán que decir es fácil y que el hacer es complicado y, me preguntarán si yo me animo a encarar personalmente, en mi carácter de inmigrante en España, el desafío de ponerme al frente de una pequeña granja. Les respondo sobre la marcha: Sí, lo haré, sin haber sido nunca agricultor. Y les digo más: voy a salir adelante.