Detrás de la puerta, esto

Detrás de la puerta, esto
Procuro que mi blog sea agradable como lo es un buen vino para quién sepa de cepas; como un buen tabaco para aquellos que, como Hemingway, apreciaban un buen libro, un buen vino, un buen ron y un buen puro. Es todo mi intento para cuando abra esta puerta (Foto: Fotolia.com).

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viernes, 22 de febrero de 2008

Víctor Rodríguez, asunceno que canta en Europa

“Lejos, pareciera que nos gusta más la música paraguaya”, opina Víctor Manuel Rodríguez Rolandi (39), nacido en Asunción y radicado durante muchos años en Luque, hasta que emigró a España. Su oficio es el canto que lo practica en el colectivo paraguayo residente en la Península. El es de la opinión de que se puede realizar todos los años un festival anual de músicas paraguayas en este país europeo por lo que avanzó, idea en manos, interesando a la Asociación de Paraguayos Residentes en España (APRE)
Nos recibió en su casa, sobre la calle General Pintos, en Plaza de Castilla, Madrid. El día anterior había actuado, como todos los domingos, ante unos 100 comensales paraguayos en el restaurante del Polideportivo Aluche, sobre la avenida General Fanjol, en Aluche. En la ocasión cantó especialmente a dos compatriotas de cumpleaños y que festejaron en dicho lugar.
“ Ayer hubo menos gente que otras oportunidades. Siempre hay entre 200 y 300 personas. Cuando les canto “Galopera”, aquello se convierte en un gran coro de voces paraguayas. Cuando estamos lejos la música sirve para que estemos más cerca unos con otros compatriotas”, nos dice al invitarnos con un fresco tereré.
-¿Cuáles son los temas nacionales que más pide el público paraguayo?
- “Recuerdos de Ypacaraí”, “Galopera”, “Colorado”, “18 de octubre”…
-¿La interpretación de músicas políticas no crean problemas?
- No. Todos participan, aplauden, así sean colorados o liberales. Parece que la lejanía hace que las diferencias políticas nada tengan que ver en la colectividad. Ningún problema…
- La música paraguaya une a los paraguayos.
-Claro, es una argamasa que nos une lejos de la patria. Por eso creo importante que realicemos el primer festival de la música paraguaya en España. Pensando en ello, me puse en comunicación con los de la APRE y ya estamos con el proyecto escrito en manos. Deseamos que se sumen la Embajada de Paraguay en España, la Comunidad de Madrid, los empresarios de España y Paraguay y que este festival sea además la oportunidad laboral para los artistas paraguayos residentes en España.
-¿Cuándo sería ese festival?
- Ojalá sea, a más tardar, n diciembre n un local amplio donde puedan caber al menos 1.000 personas.
-¿Ya tienen el local?
-La APRE está en esas gestiones. Confío en que se haga un encuentro bonito y que aprecie no solo el público paraguayo sino también el español y de las demás colectividades de inmigrantes en este país. Hace un par de años que estoy aquí y no se ha realizado ningún festival paraguayo de la canción de envergadura.
-El festival es una necesidad.
- Sin ninguna duda. Además ya debemos actuar de otro modo, como colectivo paraguayo en España, puesto que somos muchos. Juntos, muchas cosas podemos hacer en torno al arte paraguayo en general y; de nuestra música, en particular. Todo es cuestión de proponernos.
- Cuéntenos de su trayectoria artística.
- En Luque, donde viví desde que tenía 10 años de edad, formé parte de “Voces de América”, con el requintista Alejandrino Arce. Como solista actué en importantes centros de Asunción. En España actué en la “Casa de América”, al lado de Gloria del Paraguay. También canté en la Feria Anual de Turismo en Madrid. En España ya actué en varios sitios para españoles y paraguayos.

jueves, 21 de febrero de 2008

Ya no más desatinos

Lucas, un sanpedrano, jugaba al fútbol con otros compatriotas cuando, de pronto, cayo fulminado por un golpe cardiaco. Murió en el acto ante el asombro, susto y estupor de los presentes. Fue en Málaga el 7 de diciembre. A la tragedia se sumo otra: la falta de medios económicos para repatriar sus restos hasta Choré, su pueblo. La colectividad de nuevo se puso en acción.
El caso del compatriota fallecido en un campo de fútbol de Málaga bien vale para reflexionar. Es bueno preguntarnos si hasta cuando podremos solucionar la repatriación de nuestros paisanos fallecidos, y si hemos encontrado la solución para, según estimaciones oficiales, los 500 paraguayos que fallecen al año actualmente en España.
Todas las contribuciones periódicas, los eventos organizados por clubes, discotecas y asociaciones, las rifas y las modestas cuotas a los que apelemos no serán suficientes para hacer frente a la repatriación de nuestros muertos y que, fácil, demanda al año unos 3.500.000 euros (500 féretros por 7.000 euros cada uno).
Si en España formamos parte de una colonia de 150.000 paraguayos, aunque esta cantidad no está avalada oficialmente, somos muchos como para tener al día, al menos, un compatriota fallecido y cuyos restos deben ser enviados al Paraguay.
Entonces, la única solución pronta y segura es el seguro personal que cada uno de los paraguayos deben adquirir de cualquiera de las casas de seguro que existen en España y cuyo precio anual no supera los 75 € (6.25 euros al mes).
Si todos los paraguayos pagáramos este seguro no tendremos que desesperarnos por la repatriación de los restos del compatriota. Será un problema solucionado en menos que cante un gallo por la empresa aseguradora. Y terminará la triste como desagradable opción de mantenerlos restos en un frigorífico forense o incinerarlo cuando se cumpla el corto plazo fijado por las autoridades sanitarias.
La prevención es hija mimada de la prudencia.
Asumiendo cada uno, rigurosamente, nuestras respectivas responsabilidades personales, habremos de sacarnos una buena carga social de nuestras espaldas, como a las de los demás. Nos hacemos de un seguro y ya está. Se trata de una cuestión de sentido común. No pensar en un seguro personal es exactamente un desatino.

¿Qué pasaría?

Algunas voces se alzan en el firmamento paraguayo en torno a la presencia de los compatriotas en España. Entre esas se escuchan con relativa frecuencia las que acusan a las mujeres de venir para prostituirse y de que los hombres dejan en Paraguay a la deriva a sus esposas porque en Europa se han hecho de nuevas parejas. De que algunas paraguayas se dedican a la prostitución y de que algunos hombres abandonan a sus legítimas esposas en la lejanía de la patria no dejan de ser cierto pero es injusto, falaz y absurdo meter a todos en la misma bolsa.
En España, probablemente seamos 150.000 venidos de nuestra tierra. Entre nosotros habrán los que gusten ejercer la prostitución, que hayan hombres y mujeres que hayan abandonado la casa para juntarse con otras personas, los vividores, los bebedores, los que se mueren en circunstancias trágicas, los que son maltratados por otros, etc. Todo eso y mucho más pasa en un colectivo donde somos muchos. Del mismo modo, los marginales de Paraguay seguirán siendo tales en Paraguay.
Algunos se quejan porque en España supuestamente los españoles nos maltratan y por eso hay voces que condenan a España. En la otra punta de esta misma madeja, en el Paraguay hemos tenido, seguro, casos en los cuales se han maltratado a extranjeros (recordemos los tiempos en que todo el país recibía a tantos miles de coreanos, árabes, chinos, quienes no eran santo de la devoción de los xenófobos paraguayos).
Porque algunos españoles manifiestan inconductas no seremos tan ligeros y creer que todos los españoles son iguales.
Intentando el justo medio opinaríamos, pues, que los compatriotas - hombres y mujeres, jóvenes y adultos - que estamos en España somos personas que por falta de trabajo especialmente hemos recalado en esta Península, con el dolor de alejarnos de nuestras casas, de nuestros parientes y amigos, de nuestras plazas, calles y clubes. En su sano juicio nadie diría que los paraguayos han venido de puro infieles con sus parejas o porque piensan sólo en la prostitución como medio de vida.
Se viene para trabajar en lo que se pueda. Por eso la mayoría atiende ancianos y niños, porque es lo que hay para la mayoría y que lo hacen también los dueños de casa, los españoles, cuando no tienen otro trabajo. Se viene porque en el Paraguay no hay trabajo. Y sin trabajo no hay familia que funcione, por eso la sabiduría popular dice que cuando la miseria entra por la puerta el amor sale disparado por la ventana. Por tanto estamos ante una causa (falta de trabajo) que produce efecto (separaciones, depresiones, infidelidades, ausencias, etc.) que debemos saber asumir y solucionar con lo que tengamos a nuestro alcance.
Y se viene a España para que esas familias abandonadas en el Paraguay no pasen hambre por un día más. Para pagar el agua, la luz y el teléfono celular. Y la escuela de los niños. Y para comprar un expectorante cuando la tos no deja dormir al pariente. Los contingentes de emigrados no paran de llegar en la búsqueda del legítimo bienestar. Y debiéramos preguntarnos si qué pasaría en el Paraguay si no se produjera esta forzosa migración.
¿Qué pasaría si un buen día, como por arte de magia, los 150.000 paraguayos trabajando en España retornan al Paraguay , para que, en familia, podamos tomar todos los días nuestro tereré a la sombra de un árbol?
Que todos vuelvan para que las parejas no estén separadas, para que nuestros hijos y nuestros padres no sufran más. Pero - esta es la cuestión - qué comemos, cómo pagamos nuestras deudas, cómo irán los niños a la escuela, cómo nos curamos y vestimos.
En tanto y en cuanto la colonia paraguaya en España solucione los problemas en Paraguay que el Paraguay no nos puede solucionar, nos parece absolutamente tonto seguir la corriente a aquellas opiniones que ponen en tela de juicio el trabajo de los compatriotas en la Madre Patria a través de medios de comunicación masiva de Paraguay, inclusive.

Ídolos en España y profetas en su tierra

“Guantanamera”, “Me lo dijo Pérez”, “Cuando salí de Cuba”, “Gibraltareña”, son algunos de los clásicos éxitos de “Los 3 Sudamericanos”, grupo paraguayo que triunfa en Europa desde 1961 y que siguen siendo profetas en su tierra. MUNDO GLOBAL les entrevistó en exclusiva en Madrid para hablarnos de su vida artística y familiar.
Alma María Vaezquen y Jhonny Torales (en la foto, frente al edificio donde se encuentra la radioemisora Intercontinental) son los mismos de siempre: amables, sencillos, divertidos. Hablan con la entonación paraguaya con un poco de la española (“son 47 años que estamos en la Península”, comenta Jhonny). Les entrevistamos luego de un reportaje que le hicieran en radio “Intercontinental” de la capital española.
En el automóvil, conducido por Alma, ella nos dice que la gusta correr en las carreteras. “No, nunca tuve un accidente, excepto aquel que me hizo un conductor que me chocó mientras yo estaba aguardaba mi turno para cargar combustible en una gasolinera. Venía como a cien por hora y me chocó de hacia atrás”. Dijo que si las reglas permiten levanta hasta 140 kilómetros por hora; “yo vuelo bajo”, comenta y ríe.
Cuentan que el primer automóvil que han tenido en España fue un Renault deportivo, luego un Mercedes, también deportivo. “También compramos - añade Jhonny - un automóvil deportivo descapotable verde, con el cual viajamos a Montecarlo”. “Nos lucíamos”, rememoró Alma.
“¿No piensan jubilarse?”, le cambiamos de tema.
“Los artistas no nos jubilamos”, responde Alma; “cantamos hasta donde nos da la voz”, añade Jhonny. Cuentan que siguen cantando, mientras varios de su época ya han abandonado los escenarios. “Nosotros nos cuidamos mucho; no fumamos, no bebemos”, explica Torales, a lo que ella añade que tampoco se drogan, como prefieren hacer algunos artistas.
Ambos son padres de Graciela y Almita, que ya han formado sus respectivos hogares y son madres de sendos hijos. “No, ellas no son artistas - dice Alma - cuando chicas se presentaban en los shows, incluso en la televisión, pero no siguieron este camino. Ambas cantan muy bien, incluso Almita hace danza”.
Les comentamos que son buenos los vídeos de “Los 3 Sudamericanos” en You Tube, en Internet, a lo que Jhonny responde que a él le gusta todo lo que sea informática, “fui uno de los primeros en comprar una computadora hace como unos 30 años. Lo adquirí, a un precio bien alto, en New York, en uno de esos viajes anuales artísticos que hacíamos a los Estados Unidos. Era un ordenador de 4K de memoria. También compré la primera cámara de video de Andorra. Hasta ahora lo tenemos en casa; claro, ya no usamos. Lo guardamos de recuerdo. ”
Creen que actuar en Paraguay en estos tiempos puede resultar caro, por la devaluación de la moneda nacional frente al Euro, a los empresarios artísticos de aquel país sudamericano. La última vez que se han presentado en Asunción, su capital, fue en agosto de 2006, en el teatro del Banco Central del Paraguay.
Pasamos frente a la Biblioteca Nacional sobre el Paseo de Recoletos. Les preguntamos si tienen tiempo para leer algunos libros. “Estoy leyendo la autobiografía del Papa Benedicto XVI”, dice Alma; “a mi - acota Torales - me gusta mucho Frederick forsyth (“El día del Chacal”, “los perros de la guerra”, “El expediente Odessa”), he leído casi todas sus obras”.
A una pregunta recordaron el éxito de 22 años al frente de un pub que tenían en las cercanías del parque Del Retiro, en Madrid. “Allí han venido los presidentes de Paraguay Andrés Rodríguez y Juan Carlos Wasmosy, el hijo del presidente Stroessner, Freddy, personalidades del mundo empresarial español, artistas, futbolistas paraguayos como Carlos Diarte, Sebastián Fleitas y otros”, rememoró Alma.
“Nos mantenemos con nuestros antiguos éxitos que nos permiten estar siempre con el público”, explicó Jhonny; “claro - añade Alma - tenemos muchas canciones grabadas que en Paraguay se desconocen”. A propósito, en su país, “Los 3 Sudamericanos” siguen siendo verdaderos ídolos y se puede decir sin temor a equívocos que son profetas en su tierra. (Publicado en el periódico "Euro Mundo Global", Año XIV, Nº 159, Madrid 15 de febrero de 2008, Pág. 26)

Vino a España buscando apoyo para los niños

“Mita Roga” (albergue para niños) es la idea que mantiene firme la directora de Unidad de Proyectos de la Municipalidad de la ciudad de Ñemby, Librada Arrúa Adorno (foto), quien en España no se cansa de golpear puerta para conseguir apoyo para iniciar la construcción de la casa.
Ñemby, distante 15 kilómetros al sur de Asunción, tiene 160.000 habitantes y mucha necesidad de dar respuestas a los niños afectados por la violencia de la sociedad. “Necesitamos un hogar de acogida transitoria para estos menores que se ven sometidos a situaciones de maltrato, tanto verbal cómo físico y hasta violados”, dijo la señora Arrúa Adorno y añadió que en la oficina municipal llegan varias denuncias sobre el particular “y muchas veces nos sentimos impotentes por no tener lugar físico en el cual acogerlos”.
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NIÑOS PARAGUAYOS EN CIFRAS
TOTAL:
1.953.725 de una población total de 5.830.000 habitantes.
REALIZAN TAREAS DOMÉSTICAS: 672.081.
TRABAJAN FUERA DE LA CASA: 241.954 (de 10 a 17 años)
NO CONCURRIERON A LA ESCUELA POR EXTREMA POBREZA: 130.000
FUENTES: Dirección General de Estadística, Encuesta y Censo, Secretaría de la Niñez y la Adolescencia, Dequení, (organismos y entidades paraguayos)
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La entrevistada, que actualmente se encuentra en España, dijo que ya cuentan con el terreno, otorgado por la municipalidad, y que ahora necesitan construir el albergue para lo cual necesitan 60.000.000 de guaraníes (unos 10.000 euros). Para este efecto, la paraguaya desea contactar con organizaciones públicas o privadas, asociaciones varias, fundaciones, ONGs, etc., que tengan la buena voluntad de apoyar este humanitario trabajo. Toda persona interesa en apoyar la construcción del albergue de niños pueden comunicarse con la referida persona a los teléfonos 638 890 066 ó 914 306 547. (Reportaje publicado en el periódico "Euro Mundo Global", año XIV, Nº 159, Madrid, 15 de febrero de 2008, Pág. 13)

martes, 19 de febrero de 2008

Naranjo, herencia árabe en nuestras calles

"...tus naranjos y tus flores, los recuerdo sin igual", dice la conocida canción paraguaya. Sí, recuerdo de niño, por los primeros años de la década de 1960, todavía las calles asuncenas tenían naranjos. Eran los agrios, dentro de los cuales está el que en Paraguay se conoce con el nombre de "apepú". A cuatro décadas de aquello, hoy prácticamente han desaparecido de las calles de la capital paraguaya, como se puede ver en la foto.
Las naranjas en sus calles es, evidentemente, directa herencia de los españoles de Andalucía, donde todavía lucen bellas, frescas y aromadas mediante sus mágicos azaháres, en sus antiguas calles. Málaga, Sevilla, Granada, Córdoba, Jerez de la Frontera (por mencionar ciudades que conozco) mantienen el cultivo de naranja agria (citrus aurantium var.amara) como parte de su vegetación urbana. "Sevilla" es una variedad cultivada en el sur español.
Cuentan que los califas de Córdoba (siglos IX y X) dieron al naranjo agrio el carácter de planta ornamental por excelencia, plantando en las calles, jardines y patios privados de las mezquitas, como el llamado "patio de los naranjos", de la de Córdoba y; los jardines de Alcázar, de Sevilla. En el Palacio de la Generalitat, Barcelona, también hay un "patio de los naranjos".
Los árabes incorporaron el naranjo agrio (se dice indistintamente naranjo o naranja) en el sur español, mientras que el naranjo dulce, por los romanos, varios siglos antes. Desde la Península Ibérica el mismo Cristobal Colón, en su segundo viaje, llevó la semilla y lo plantó en las islas del Caribe.
Este cítrico es originario del sur de Asia y que se lo conoce ya llevan, al menos, cuatro milenios. La mitología griega lo menciona como parte del jardín de Hespérides, en el monte Atlas, junto al árbol de las manzanas de oro.
Lo de las naranjas en las calles asuncenas, pues, es una herencia árabe venida de la mano de los primeros andaluces que llegaron a poblar las colinas junto a la bahía de los carios. La desaparición de estas plantas de las arterias asuncenas, supongo, debe ser por el desconocimiento de los orígenes de eso que forma parte de la cultura de los españoles del sur y que, también, debía de haber sido parte de la cultura paraguaya.

domingo, 17 de febrero de 2008

Amparado por Seifart Nicanor zafa de la miseria

Sin dudas, el maestro político de Nicanor Duarte Frutos fue Ángel Roberto Seifart, quién lo catapultaría dentro del Partido Colorado, hasta ocupar el cargo de ministro de Educación y Culto ni bien aquel era proclamado Vicepresidente de la República. Para llegar a esa cima, sin embargo, tuvo que soportar penurias en compañía de otros dos condiscípulos, de su misma condición social, política y, sobre todo, económica. De la noche a la mañana, mediante el maestro, Duarte se hizo de una oficina con secretarias y aire acondicionado, una camioneta de lujo y un traje color marrón. Empezaba su carrera hacia la riqueza.
Como en la Antigua Escritura, también en la República del Paraguay de finales del siglo XX, había un David, con varios hijos deseosos de ocupar el trono futuro. Estaban los que, como Adonías, ya proclamaban sus futuros reinados y; otros, como Salomón, que esperaban ser electos por el mismo rey. Mucho antes de Jesús, en Israel y Judá, el monarca saliente debía elegir a su sucesor; en estos tiempos, sin embargo, es necesario contar con la bendición de un padrino político lo que permite al aspirante acceder a lo que llaman "chapa política".
Nicanor se lanzó a la caza de esa "chapa".
Nicanor Duarte Frutos, José Alberto Alderete y Artemio Castillo eran los jóvenes políticos que han buscado la orientación del doctor Ángel Roberto Seifart, de viejo linaje colorado y de la línea contestataria al oficialismo de Alfredo Stroessner en los últimos dos caldeados años de los llamados militantes al frente de la Asociación Nacional Republicana.
Duarte, Alderete y Castillo, sin más historia personal que la alcanzada por cualquier joven de su edad, buscaron la protección política del otrora referente judicial. Alderete tenía un breve camino recorrido en el Partido Colorado: formaba parte del "Ignacio A. Pane", comisión auxiliar partidario que agrupa a universitarios colorados y que, durante muchos años manejó el secretario privado de Strossner, Mario Abdo Benitez.
Castillo, por su lado, era miembro de una familia de colorados de Félix Pérez Cardozo, departamento del Guairá, en la que transcendía el nombre de su hermano: Celso Castillo Gamarra, un abogado quién a finales de la década de 1970 hizo frente a la empresa Hidrosil, contructora del sistema de provisión de agua y desagües de Fernando de la Mora, por lo que Pastor Coronel, el temido jefe de Investigaciones de la Policía de la Capital, ordenaba su permanente apresamiento en los calabozos de la calle Presidente Franco casi Chile.
¿Qué más?
Que de los tres jóvenes, Artemio Castillo tenía al hermano, Celso, cumpliendo el papel de enlace del entonces presidente de la República, el general Andrés Rodríguez, con el Parlamento Nacional. Por aquellos años inmediatos posteriores al golpe militar de febrero de 1989, Celso Castillo frecuentaba el despacho presidencial y hacía oficina en el Palacio de los López.
Nicanor Duarte Frutos no era ni miembros de ninguna comisión auxiliar del partido, ni siquiera de una seccional colorada, como para aspirar un padrinazgo de relevancia, como la de Seifart, en pos de sus aspiraciones políticas. Pero era periodista que cubría las informaciones políticas de un diario importante (Ultima Hora) por lo que bien vale apostar algunas fichas en el nuevo juego político, habilitado en el partido de Bernardino Caballero, tras los sucesos de San Blas.
Los tres jóvenes frecuentaron la vivienda del veterano político sobre la calle 25 de Mayo. Allí desarrollaron prolongadas como claves jornadas con el dueño de casa quien les instruía en las primeras armas políticas, sobre todo a Duarte Frutos, quién no dejaba de filtrar ante la opinión pública a través del diario de Demetrio Rojas las virtudes políticas del maestro, que ejercía por entonces el cargo de ministro de Educación y Culto.
A fuerza de visitas, notas periodísticas y viajes al interior acompañando a Seifart y grupos políticos, un buen día, el padrino pregunta a Nicanor Duarte Frutos si no gustaría ser el viceministro de Culto. El periodista acepta. Dejaba el trabajo en el diario para comenzar su carrera política.
Como viceministro comenzó a vestir traje y a desplazarse a bordo de una lujosa camioneta cuatro por cuatro Mitsubishi tipo "Montero", de color azul mar. En el Ministerio de Educación y Culto ocupó una oficina con secretarias, aire acondicionado, alfombras y cortinas hasta el piso. La nueva ocupación le permitía acceder a los nuevos tratos: "Señor viceministro", "excelencia", "señor", muy diferentes al "¡Ndé, Nica, erupy la nde material!", "¡maetecó picó, Nicanor", "cheraá", a lo que estaba acostumbrado por parte de sus compañeros Andrés Colmán Gutierrez, Óscar Delgado, "Fotoski" o de sus jefes Noguera y Paiva.
En el nuevo cargo (sin mayor trascendencia política) aprendió a impostar la voz a la hora de dirigirse, tan siquiera a la secretaría para dictarla una orden y; a sumir sus primeras posturas del político de nuevo cuño. En la flamante ocupación empezó a codearse con nueva gente, de bajo y alto copete; a escuchar el "sí, señor", de los dirigentes colorados de baja ralea y, sobre todo, aprendió a rezongar a los más modestos en la escala partidaria.
Desde el ministerio seguía manteniendo estrechas relaciones con el dueño del diario "Ultima Hora", lo mismo que con sus amigos periodistas del vespertino, y los de otros medios. De vez en vez visitaba a "Papu" Rojas.
La bendición de Seifart dejó de lado a otros jóvenes, y no tan jóvenes, referentes partidarios, de ocupar las sillas de marfil en los cargos a los que se acceden por los méritos colorados. David tenía la silla asegurada para Salomón.
Ya no había necesidad de ir a la casa de Celso Castillo Gamarra buscando un lugar para dormir ni para probar un bocado. Ya veían la salida del túnel, especialmente Duarte Frutos y Alderete.
El nuevo viceministro se compró un saco marrón cruzado y un pantalón a tono con aquella prenda. Parecía ser su única chaqueta que, dicho sea de paso, la usaría por unos cuatro años. "¿Nicanor?, ¿quién es Nicanor?", me preguntó un día, allá por setiembre de 1992, el ingeniero Juan Carlos Wasmosy. Le expliqué que era el jefe de prensa del movimiento que buscaba ganar la interna colorada en pos de la presidencia de la república. "¡Ah!, el del saco marrón", respondió cuando se percató de quién se trataba.
En una foto de mi archivo aparecemos Nicanor Duarte Frutos (con su aguerrido saco marrón) Horacio Gini, Enrique Riera, Hugo Estigarribia, Humberto Rubín, Luís Sarubbi, Alberto Peralta y otros durante la inauguración de la Agencia Nacional de Noticias (ANN) en el Hotel Guaraní. Todavía Óscar Nicanor era pobre.
Se puede decir, sin temor a equívocos, que para los primeros dos años de la década de 1990 Duarte Frutos aún mantenía ante los extraños su perfil del hombre campesino: introvertido, inseguro pero franco y de mirada limpia. Concurría a los actos políticos pero sin mas posibilidad que el del dirigente promedio de ocupar las tribunas. Aún con el respaldo de Seifart debía hacer su propio camino. Debía gastar no solo las costuras de su saco marrón sino, sobre todo, las suelas del zapato.